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Original subtitles

El tenedor y la cuchara saltaron sobre la Luna..

No.

Te ha llegado una carta.

Huele como las cartas que la madre de Luanne le enviaba desde la cárcel.

Quizá más fuerte.

Archer.

No conozco a ningún Archer.

¡Me han concedido una tarjeta oro!

¿Quién quiere un helado?

Vaya...

Escuchad.

Es de un antiguo alumno, desde el corredor de la muerte.

"Al levantar la mano para formular mi última pregunta,

espero que la Sra. Peggy Hill vuelva a decir mi nombre,

porque es la persona que ha influido más positivamente en mi vida.

Con afecto, Wesley Martin Archer".

Qué buen nombre para un asesino.

¿Cómo era, mamá?

¿Hablaba en inglés británico, como los genios del crimen?

Creo que tenía el pelo castaño ondulado. Aunque quizá fuese aquel niño albino.

Ya me acordaré cuando lo vea.

Espera un segundo.

No estarás pensando en ir a verlo a prisión, ¿verdad?

Hank, soy profesora sustituta.

Entro y salgo de sus vidas

y nunca sé si dejo huella.

Con este chico, he conseguido triunfar.

Está en la cárcel, Peggy.

¡Peggy!

Algunos de estos maleantes llevan siglos sin ver a una mujer.

Si tantas ganas tienes,

¿por qué no te vistes de forma algo más recatada?

Hank, por favor. El corredor de la muerte es seguro.

Los internos siguen un código de conducta.

Mira, Hank,

se parece a Susan Sarandon en aquella película.

Aún me acuerdo de Spicolli. Ese si que sabía lo que quería.

¿Vas a pasarte la vida contando chistes, Boomhauer?

No te metas con Boomhauer porque se te rebele una mujer.

Te lo digo yo, Hank, como no la frenes,

acabará bajándote la asignación.

Peggy no es de las que se dejan controlar. Peggy es una yegua salvaje.

Necesita correr en libertad

con las crines castañas al aire y los flancos relucientes de sudor.

Ya me callo.

El corredor de la muerte.

¿Crees que conocerá al verdugo?

Solo me ha hablado del asesino.

Verdugo de ejecuciones.

Para nosotros, los exterminadores, una ejecución son palabras mayores.

Vacíe el bolso en la mesa.

Esto se queda aquí.

Cualquier interno podría usar el aplicador para sacarle un ojo a alguien.

SALA DE VISITAS

Hola, Sra. Hill.

Si no me recuerda, no pasa nada.

Las personas como usted cambian vidas.

Sí, supongo que sí.

¿A quién mataste?

A mí mismo.

Más me hubiera valido, porque me arrepiento mucho.

Una noche salí con Ray a visitar a un amigo común.

Pero no estaba en casa.

Ayudé a Ray para que llegase hasta la ventana.

No podía trepar y sujetar el arma al mismo tiempo.

Por eso estábamos allí: para devolverle la pistola.

Ya veo por dónde vas. Sigue.

Una vez dentro, resulta que el tipo sí que estaba en casa.

Se puso a gritar, sonaron las alarmas y, si alguien te dice "No dispares",

créeme que produce el efecto contrario.

Me entró el pánico y, cuando me di cuenta, le había volado la cabeza.

Si no fuese una tragedia, hasta tendría gracia.

No se te escapa una.

¿Cómo se dice "Peggy Hill es la mujer con más talento del mundo" en español?

Pues...

Yo diría: "Peggy Hill es bueno".

La cárcel cree que con diez ejemplares de US Magazine y la Biblia es suficiente.

Yo no.

Wesley necesita más para abrir su mente.

¿Para qué quieres ayudarlo? Lo van a ejecutar.

Bravo, Hank.

Y eso que Wes solo dice cosas buenas de ti.

Entiende que tengas problemas con tu padre.

¿Has compartido información personal con un convicto?

- ¿Cómo puedes ser tan ingenua? - ¿Ingenua?

¿Sabes lo que serían capaces de hacer con esto?

Te clavarían la montura en la tráquea y morirías en dos minutos.

Las gafas no son armas.

Las armas sí. A ver si te queda claro.

¿De qué color es tu paracaídas?

es un libro maravilloso para descubrir tu yo interior.

Qué maravilla.

Sra. Hill, ¿sabe jugar a Qué pasaría?

¿Qué pasaría? ¿En el que utilizáis una navaja

para pinchar los huecos entre cada dedo?

Sí que es divertido, pero no tiene nombre.

¿Qué tal "Pinchadedos"?

"Pinchadedos".

Muy bien, Sra. Hill.

Volvamos a ¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si la Sra. Hill hubiera sido mi profe a tiempo completo?

Quizá supiese leer.

¿No sabes leer?

Debería ser delito.

Sé que es mucho pedir,

pero ¿podría enseñarme a leer?

¿Cuál es el color más bonito?

El amarillo.

Pues mi paracaídas sería amarillo.

¿Cómo has podido regalarle nuestro Libro Guinness de bolsillo?

¿Encima vas a enseñarle a leer?

Hank, soy profesora. Vendo conocimientos.

No importa a quién.

A quiénes.

¿Aunque sean asesinos?

Tú te dedicas al propano y también muere gente.

Solo aquellas personas que no saben manejarlo bien.

Yo sé manejarlo.

Y yo sé controlarme a mí misma.

No soy ninguna dama de alta sociedad

que se desmaye por el mal olor o porque a alguien le den unos porrazos.

Ay, Peggy--

No se puede...

Bueno, vale.

No me dejas otra alternativa.

Por tu propio bien, te prohíbo que regreses allí.

¿Me lo prohíbes?

A no ser que decidas que no quieres ir, porque también lo apoyaría.

A Peggy Hill nadie le prohíbe nada.

Está claro que, con un solo alumno,

no puedo contrastar,

pero si entregas tarde los deberes, te bajo un punto por cada día.

Oh, Peggy.

Qué preciosidad. ¿Soy yo?

Es una manzana.

Oh.

Me está diciendo

que desratizará toda la cárcel ¿por solo un dólar al mes?

Le doy mi palabra, señor.

Pero le advierto que no tengo avales y tampoco el seguro obligatorio.

En la factura pondremos 2000 dólares,

según el procedimiento.

Sin más, trato hecho.

He leído el manual.

Como empleado del sistema penitenciario,

cumplo los requisitos para ser verdugo.

¿Y la silla eléctrica?

La silla eléctrica ya no se utiliza.

Empleamos la inyección letal.

Vale, ¿dónde la guardan?

Yo lo que quiero es matar gente.

Sr. Gribble, solemos escoger a alguno de los guardias

y la lista de voluntarios ya es larga.

Añádame. Por favor.

De acuerdo. Número 129.

¡Genial!

Mataré a un asesino.

129, DALE GRIBBLE

Mamá, has tapado mi redacción sobre por qué la contaminación es dañina.

Me pusieron un "Va mejorando".

Lo siento mucho, Bobby, pero habrá que matar a alguien

para que tu madre se fije en nosotros.

Vale.

Hola, Sam.

Espere.

¡Vamos allá!

Wes, empieza a buscar palabras.

Uy, perdón, Sra. Hill.

No estoy acostumbrado a estas moderneces.

Ni se te ocurra tocarla.

¡Deja tranquila a la Sra. Hill!

¡No, quietos!

- ¡Es demasiado buena! - ¡No!

- ¡Me está enseñando a leer! - ¡Basta!

Ay, Señor.

ROSA Y BLANCO

Disculpe, ¿estos guantes son buenos para una ejecución?

Tres días confinado.

Pensé que el guardia quería tocarle los glúteos.

Traté de decirles que no querías hacerme daño,

pero nada.

¡Vaya!

Son unos ignorantes redomados.

Por eso no les gusta el Boggle.

¿No les gusta el Boggle?

Solo porque nos gusta a nosotros.

Cuando era pequeño, mi abuela siempre jugaba al Boggle.

Como era analfabeto, yo solo miraba,

pero soñaba con llegar a jugar algún día.

Peggy, si me traes mi Boggle, harás mis sueños realidad.

Me encantan los sueños cumplidos.

Jennette, no sabía que a Wes le permitían visitas conyugales.

Wes querrá el juego completo.

¡Toma ya!

Wes, se agitan las letras, no el reloj de arena.

Ah, claro.

¿Quién ha tapado el dibujo de Wes con esta tontería?

Peggy, he pensado que si veías fotografías alegres,

pensarías en cosas distintas del corredor de la muerte.

Imagínate esta imagen tan alegre, Hank:

un hombre analfabeto y destrozado puede morir en cualquier momento

pero decide deletrear la palabra "fiesta" en su Boggle.

Luego tararea Blanca Navidad cuando me voy a casa.

Eso sí que es una imagen alegre.

Se pusieron a pelear

y los guardias nos apaleaban.

No me dio tiempo a recuperar mi juego de Boggle.

¿Lo estropearon?

El reloj de arena.

Jennette te dará uno nuevo.

Wes es un poco lento.

Le hará falta más tiempo.

Este reloj de arena no es reglamentario.

Así resultará imposible que gane.

Ah, vale.

Sé que parece extraño, pero estábamos jugando y se rompió.

Jennette podría rellenarlo.

¿Qué tal un reloj?

Peggy, eso no es Boggle de verdad.

Bueno, esto debería durarle una buena temporada.

No estás escribiendo, Wes.

Te daré una pequeña pista.

¡Mecachis!

Busco una "estrella" con mucho "arte".

Wes, qué sucede.

No quiero que el guardia me vea llorar.

Si muestro debilidad--

Guardia, ¿podría alejarse un poco?

Para que no se cohíba.

Quiero decirte una cosa.

¿Me oyes?

- Sí. - Muy bien.

Peggy, toda esta arena que me has traído.

No hay de qué.

Es cocaína, Peggy.

Me has traído cocaína. Un delito federal.

¿Sabes qué? Vas a seguir trayéndola.

- ¿Es una broma? - ¿Acaso eres idiota?

Nunca me has dado clase.

Crecí en Arkansas.

¡Tengo casi 40 años, por amor de Dios!

Escribí a todos los docentes de Arlen

y tú has sido la única en contestar.

Así que todo ese rollo de las influencias positivas...

Esto es lo que vas a hacer.

Me traerás un fardo de cocaína todas las semanas.

Y eso no es todo.

¿Sabes qué más quiero, Peggy Hill? Dos veces al mes...

A mi hamburguesa le sobra tomate y le falta hamburguesa.

Se me ha olvidado la carne.

¿Cómo he podido ser tan idiota?

Luanne, Bobby, ¿por qué no salís a tomaros una pizza?

Hank, ¡no te lo vas a creer!

He estado llevándole cocaína a Wes.

¿Cómo que cocaína?

Eso es ilegal, Peggy.

Pensé que era arena de Boggle.

Ahora me viene con exigencias.

"Una caja de pornografía, una botella de whisky,

un poster de Farrah Fawcett, una sierra de calar

y un fardo de cocaína cada martes".

Ahora sí que ha demostrado quién es de verdad.

No creo que debas volver a verlo.

Hank, si no vuelvo, me delatará.

Acabaré entre rejas.

Estarás contento.

Ahora solo me falta un "te lo dije". ¡Impresentable!

Que no cunda el pánico.

Jamás te delataría. Es un farol.

No le sirve de nada.

Tampoco tiene nada que perder.

Hank, el corredor de la muerte es su destino final.

Será Wes. No contestes.

Ya me ocupo yo.

Los asesinos son unos abusones.

Si te enfrentas a ellos, acaban viniéndose abajo.

Al habla Hank Hill. Así que eres tú.

Se te han acabado los envíos de arena.

Quiero que dejes en paz a mi mujer.

No me das miedo, porque tenemos un plan.

Claro que sí. Un plan maestro.

Hemos descartado otros dos porque este era el mejor de todos.

¿Por qué no le has dicho nada del plan?

Peggy, me lo he inventado.

¿Y los otros dos planes?

Dice que si no recibe la coca el martes a mediodía,

te delatará solo por diversión.

Ve a decírselo al guardia y recuérdale que te engañó.

No puedo.

Me pusieron un documental

sobre los peligros de llevar cosas a los internos.

Se titulaba No seas camello.

Luego me hicieron un examen y saqué un diez sobre diez.

No puedes seguir metiendo drogas, eso te lo aseguro.

¿Qué pasaría si le entregásemos un fardo de arena normal y corriente?

No puede ser.

Querrá vendérselo a la Hermandad Aria.

Si se enteran de que ha querido--

Lo dejarían como un queso gruyer.

A no ser que la pruebe antes.

Siempre probaba la arena nada más dársela.

En aquel momento, no me pareció nada sospechoso.

Siempre decía que era de buena calidad.

De primera.

Ya es casi la una. Creo que te has librado.

Quizá no funcione el teléfono.

Hank, no hay señal.

Ah, hola.

Qué cosa más extraña.

Ni siquiera he oído sonar el teléfono.

Dígame.

Entiendo. Allí estaré.

Quiere que vaya mañana para explicárselo.

Será mejor que prepare la comida de Bobby

para los próximos dos a cinco años.

- ¿Qué pasa? - ¿Cómo?

Nada.

¿A quién le apetece pasarlo bien?

RECREATIVOS DE ARLEN

GILDA LA AVENTURERA

Mira mamá, Gilda está atrapada, pero conseguiré liberarla.

Qué niño más dulce.

Peggy...

¿Te queda algo de suelto?

No es lo que quería decirte.

El otro día insistías en que no has dejado tu impronta en nadie.

Quería que supieses que no es así.

No tengo ni idea de dónde estaríamos Bobby, Luanne y yo sin ti.

Venga, que los topos no se van a apalear solos.

¡Vamos allá!

Mi destino consiste en llegar a ser un verdugo sin rostro y sin nombre.

No temáis, porque formo parte del círculo de la vida. La última parte.

Te he asustado.

A comer.

GUARDIA

Sra. Hill, ¿ha metido cocaína en mi cárcel?

Vine a esta prisión para dejar huella y para ayudar.

¿Cómo? ¿Convirtiéndome en adicto?

¿Les da drogas a todos sus alumnos?

No me parece la motivación idónea.

- Nunca pretendí-- - Díselo, Peggy.

Dile lo del reloj de arena.

No me metas prisa.

Confiesa. Dile la verdad.

He venido a decir la verdad.

Jamás diría otra cosa.

No había visto a este hombre en mi vida.

Lo que quiero decir es que no le he traído cocaína.

Me gustaría ver las pruebas que tienen contra mí.

No veo ninguna cocaína.

Parece que lo han limpiado a lametones.

Esta mañana quedaba un poquito,

pero quería estar despierto en esta reunión.

¿Esta es la única prueba que tienen contra mí?

Debería ser suficiente.

Jamás he traído nada.

Juro por Dios que me ha pasado coca.

Así que es la palabra de un convicto contra la de mi mujer.

A ver de quién nos podemos fiar...

Peggy, ¿has decapitado a alguien?

No, que yo sepa.

¿Y tú, Wes?

¿Has separado la cabeza del cuerpo de alguien?

Creo que me debes una disculpa.

Tampoco te pases.

No creo que Wes se haya disculpado ni con los asesinados.

Me refería a ti.

Oh. Lo siento.

¿Sabes por qué me pides disculpas?

Lo siento, pero no.

Aceptadas.

Me has pedido perdón por creer que no me valgo por mí misma.

- Ahí lo tienes. - Vale.

Me imaginaba que tenía que ver con la cárcel.

Mucho tomate y nada de carne.

Traducción: Tomás Costal

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