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Al policía le dije que la ignorancia del Señor tampoco es excusa.
Qué rápido.
A mediodía ponen la Copa Winston
y el reverendo Thomason siempre acaba con mucho margen.
Amigos, me entristece anunciarles
que he decidido jubilarme de la Iglesia Metodista de Arlen.
¿Cómo?
¿Jubilarse? Trabaja día y medio a la semana.
Tras un periodo de reflexión y retiro,
he decidido que el futuro de Dios se encuentra en internet.
Cyberrev.com llevará la palabra revelada a nuevas almas en todo el mundo.
Salvo que estén suscritos a AOL.
Organizaré una cena de bienvenida para el nuevo párroco...
Más le vale ser deportista.
La reverendo Karen Stroup.
¿Una mujer?
Ya se ha puesto en marcha
el laboratorio secreto de la Escuela Teológica de Harvard,
donde ordenan mujeres quirúrgicamente.
Este domingo se celebra el torneo de golf de Pebble Beach.
Si el sermón se retrasa, y ya sabes lo que hablan las mujeres,
nos perderemos el primer golpe de Matt Lauer.
¿Sabéis lo que pienso?
Pienso que Dios me ha enviado a una mujer párroco como castigo.
Es la única soltera que se muda a Arlen en muchos años y no puede casarse.
Bill, claro que puede casarse.
Ah.
Gracias, Dios.
Espera a que Cotton se entere de esta mujer Hombre de Dios.
Me entran ganas de enviarle un fax.
Ni se te ocurra, Dale.
Ya te he dicho que no le envíes el "Informe Gribble" a mi padre.
Hank, me dices tantas cosas, que las acabo publicando.
Bobby, hagamos todo lo posible para que la reverendo Stroup esté cómoda.
Mucha gente no soporta que las mujeres ocupen lugares de autoridad.
Recuerdo mi primer día como sustituta en cuarto curso.
Mirad. Ahí la tenéis.
Si os pregunta, soy vendedor de neumáticos.
Bienvenida, reverenda.
Me llamo Peggy Hill y esta es mi empanada de Fritos.
Una receta tradicional tejana que encontré en una bolsa de Fritos.
Peggy Hill.
Peggy Hill. Peggy Hill. Muy bien.
Os espera una sorpresa.
He preparado un plato típico de Minnesota, conocido como Lutefisk.
Se trata de una exquisitez escandinava: trozos de bacalao en una solución de lejía
hasta gelatinizarse las espinas.
¿Cómo? Vale, cariño.
Ahora mismo voy.
Mi marido se muere de ganas de conocerte.
Hank Hill. Hank Hill. Muy bien.
Mañana das tu primer sermón.
- ¿Estás nerviosa? - Sí, un poco.
Mira, mañana a las 13:30 se celebra el torneo de Pebble Beach
y nuestro vídeo no graba muy bien.
Quizá sea un problema.
El reto de los mariscales de campo es a las 13:15 y no quiero perdérmelo.
¿Te gusta el fútbol?
Baste decir que entre Dios y los Vikings,
el domingo nunca es mi día de descanso.
Ya me caes mejor.
Ahora en serio, ¿te interesa el propano?
Qué mal huele.
Cuando supe que tenía que venirme a Tejas me preocupé un poco.
Muchas ministras de la iglesia suelen durar poco por aquí.
Sí, los veranos son calurosos.
Hank, permíteme una pregunta.
¿Te gusta el pescado?
Sí, pescarlo, destriparlo y comérmelo.
Prueba un bocado.
Quiero que cada miembro de la congregación pruebe el Lutefisk
y la ración es solo para 30 personas.
¡Mi Lutefisk!
¿Dónde está mi Lutefisk?
Estaba aquí mismo, entre las empanadas de Fritos.
¿Lo ha visto alguien?
Quizá esté con los postres, cerca de mis barritas de limón.
Aquí no está.
¿Me ayudáis a buscar?
¡Aquí está!
¿Lo ha probado alguien?
¿Lo han tirado a la basura?
Sí, lo he encontrado en el contenedor.
Pobre reverenda Stroup.
Al ver a toda esa gente disfrutando de mi empanada...
No quería meter el dedo en la llaga.
Me parece un ataque de lo más raro: tirar una especialidad a la basura.
Dudo mucho que hubiesen podido hacerle más daño a esa mujer.
Vámonos ya, o habrá que aparcar en la zona sin asfalto.
Os conocí ayer por la noche.
Sé que sois gente buena y decente.
No voy a juzgar a un pueblo entero por los pecados de una sola alma.
Ni siquiera pretendo juzgar a ese individuo,
porque sigo sin saber quién es.
Por lo menos lo he intentado.
Por favor, abrid la Biblia en Marcos, 6:41.
Y repartiendo dos peces entre todos,
pudieron comer hasta quedar satisfechos.
Y recogieron doce cestos repletos de fragmentos de...
Mamá, me he dejado un zapato en el coche. Vuelvo ahora mismo.
LAVABOS
Oremos.
¿Qué me he perdido? ¿El baile?
¿Cómo es que se ha enterado?
Coronel, le he guardado un sitio.
Esta es otra tradición de Minnesota que no se desecha así como así.
Levantaos todos y abrazad a la persona que tengáis al lado.
Típico de una mujer: la casa de Dios convertida en un mero burdel.
Deme un abrazo, coronel.
- De eso nada. Abraza a tu mujer. - No puedo.
Está abrazando a otra persona.
Creo que necesita un buen abrazo.
Y usted debería leer la Biblia.
Cito: "Las mujeres deberían callar dentro de la iglesia".
No se les permite hablar y deben mostrarse sumisas. Corintios.
Pero en el Libro de...
Billy Graham. Un hombre.
Jimmy Swaggart. Un hombre.
- Karen Stroup-- - ¡Basta!
Si le haces daño a esta mujer, a esta mujer soltera,
y me la arrebatas, prometo acabar contigo.
Ya he dicho lo que quería.
Si me necesitáis, buscadme en el único espacio solo para hombres.
Siento haberme comido todo el Lutefisk.
¿Por qué será tan sabroso?
¿Por qué?
¡Jesús!
Señor, ¿qué ha comido?
Da igual. Olvídelo.
Me voy con la música a otra parte.
¿Hola?
¿Hola?
¿Hay alguien ahí?
¿Hola?
¿Se encuentra bien?
- ¿A qué huele? - A nada.
Espera. Ya sé a qué huele.
¡Fuego!
Ay, Señor.
Que no haya sido el propano.
Acabo de hablar con los bomberos.
El incendio ha sido provocado.
Alguien ha hecho esto porque no quiere a una ministra.
A esa persona le digo: podrás quemar nuestra iglesia,
pero jamás le prenderás fuego a nuestra fe.
Con nuestra fe deberían tejerse los pijamas de los niños.
Amén.
¿Quién querría quemar nuestra iglesia?
Cariño, no pretendían quemar la iglesia,
sino matar a la reverenda Stroup.
El fuego se declaró en la papelera del lavabo de hombres.
En el periódico decía que las llamas eran tan candentes
que consumieron hasta el último listón de madera.
Bobby, no has tocado el arroz con pollo.
Jamás volveré a probar bocado.
No te culpo.
En la guerra comí insectos con mejor sabor que esto.
Cotton, me da la impresión de que está así por la iglesia.
Se ha quemado.
Me siento fatal.
No es culpa tuya, cariño.
Quien haya cometido este delito
debería dejar de probar bocado, no tú.
Pobrecito niño. Le puede la sensibilidad.
Todo le afecta de forma muy profunda, como a un poeta.
Un poeta cowboy.
A pesar del desánimo, os doy la bienvenida a este servicio interreligioso.
Protestantes y católicos. Judíos y budistas. Hombres y mujeres.
Hoy nos une la causa del odio.
¡Ay, cuánto odio!
El odio que desecha mi Lutefisk. El odio que incendia nuestra iglesia.
El odio que pone a un joven en huelga de hambre.
Así es.
Bobby Hill, ¿te importaría acercarte?
Ve, cariño. No pasa nada.
Minh. Minh.
Bobby, la fuerza de tu devoción nos inspira a todos.
Por eso quiero que seas el primero en saber
que la policia ha encontrado las cerillas
y pronto descubrirán al pirómano.
- ¡Bobby! - ¿Qué le habrá pasado?
Por el bien de esta alma torturada,
Señor, ayúdanos a encontrar al responsable de estos delitos.
Si alguien sabe de alguien que frecuente a las strippers de Houston,
que hable con la policía.
Las cerillas eran de un club de striptease de Houston.
Un club de striptease de Houston, Hank.
- Un club-- - Mi padre no ha quemado la iglesia.
El striptease le gusta a mucha gente.
¿Y también asisten a misa en Arlen para acosar a las mujeres párroco?
¿Anuncian que van al lavabo
donde luego se declara un fuego con cerillas de un club de Houston?
¡Gribble! ¡Gribble!
Necesito ayuda.
Han encontrado mis cerillas.
Dentro de poco, me acusarán de quemar iglesias.
Coronel, será un honor que utilice mi teléfono para declararse culpable.
Yo no he sido, cazurro.
Las pruebas dicen otra cosa.
Han aparecido las cerillas y quizá sea yo quien te entregue.
Mira, la cosa ocurrió así.
Traté de usar las letrinas, pero ya había alguien dentro.
Encendí una cerilla para defenderme y luego me retiré cuanto antes.
Aquel apestoso debió de prenderle fuego después de marcharme.
Si encuentras al hombre apestoso, encontrarás al pirómano.
Recomiendo una huida estratégica.
Despierta, Hank.
¿Vas a alguna parte?
¿Qué tal si vuelves por donde has venido,
te metes en la cama y nadie sale herido?
¡Rápido! ¡Tenéis que esconderme!
Sabemos que estás ahí. Sal con las manos en alto.
Cotton Hill, queda arrestado por pirómano.
¡No he sido yo! ¡Soltadme!
Mamá, él no provocó el fuego. No es posible.
- ¡Bobby! - ¡Abuelo!
- ¡Yo no he sido! - ¡Te creo!
- ¡Ha sido otra persona! - ¡Ya lo sé!
¡Buscad al hombre apestoso! ¡Es a él a quien buscáis!
¿Me habéis oído? El hombre apestoso.
Te echaré de menos.
POLICÍA DE ARLEN
ARLEN
Disuélvanse. Aquí no ha pasado nada.
Vuelvan a sus casas.
Menudo circo se ha montado.
Todo el pueblo se ha enterado de que mi padre es un pirómano.
No sé de qué te sorprendes.
Siempre he dicho que ese hombre es capaz de todo.
Antes, la gente miraba hacia otro lado o prefería no escuchar.
Ahora tendrán que darme la razón.
Aunque haya sido el abuelo, no significa que sea mala persona.
Bobby, siempre he apoyado a mi padre, pasara lo que pasara.
Y mira que no habran pasado cosas...
Pero quemar una iglesia pasa de castaño oscuro.
Pero sigue siendo tu padre, pase lo que pase, ¿verdad?
Sé que puedes desheredar a tus hijos.
Seguro que hay algo parecido para un padre.
ESTACIÓN DE AUTOBUSES DE ARLEN
LLEGADAS SALIDAS
Un billete de ida para México, por favor.
Me marcho hoy.
¿Bobby?
¿Abuela Didi?
Ay, Bobby.
Acabo de llegar de Houston.
- Cotton está preso. - Ya lo sé.
- ¿Has venido a pagar la fianza? - No hay fianza.
Ha quemado una iglesia.
Ahora nuestro bebé crecerá sin padre.
No el tuyo y el mío,
sino el mío con Cotton.
Me siento fatal. Ha sido un accidente.
Sé que ha sido un accidente.
¿Por qué no lo dejan en paz y se olvidan de una vez?
Este bebé también es un accidente,
pero si me olvido de él, no llegaría a nacer.
Hay que responsabilizarse de los accidentes.
Cotton piensa lo mismo.
Por lo menos eso me ha parecido.
¿En serio?
Siempre dice que si el bebé sale tan bueno como tú, Bobby,
jamás lo abandonará.
Cotton, confiesa de una vez.
Tanto tú como yo nos sentiremos mejor.
Te están ofreciendo un buen trato.
Admite el delito de odio y no te acusarán de 123 intentos de asesinato.
Nada de tratos. El culpable es el hombre apestoso.
Maldita sea, papá. El hombre apestoso no existe.
Escúchame bien.
Me pasé dos semanas en Iwo Jima, enterrado bajo una montaña de cadáveres.
No te imaginas las cosas que habré olido.
Pero jamás olvidaré lo que olí aquel día en la iglesia.
Aquello no había quien lo soportase.
Un olor pestífero.
Te diré lo que apesta de verdad. Lo terco que eres.
¡Abuelo! ¡Papá! ¡Mamá!
He sido...
He sido yo.
La culpa es mía.
Me comí el Lutefisk.
Me puse malo en el baño.
Encendí las cerillas.
Provoqué el incendio de la iglesia.
Permití que todos culpasen al abuelo.
Ya os había dicho que no era yo.
Vuestro hijo es el hombre apestoso.
Oh.
Lo sabía. Era demasiado bueno para ser cierto.
Bobby, sal ahora mismo al pasillo y confiesa ante la policía.
A ver si le perdonan la vida a tu abuelo.
De acuerdo.
Nadie se va a ninguna parte.
Siéntate, Hank. Mujer de Hank. Y tú también, apestoso.
No lo llames así.
Uy, perdón.
¿Te he herido los sentimientos, pedorreto?
¿Abuelo?
¿A que no te gusta?
Pues vete acostumbrándote.
Eso es lo que te llamará todo el mundo
si se te ocurre confesar.
Apestoso.
Tiene razón.
¡Dios mío! ¡Y cosas peores!
Pirómano, por ejemplo.
Lo llamarán así en el Estado de Tejas contra Bobby Hill.
Cuántos motes... ¿Qué hacemos ahora?
Haréis lo que os diga yo.
Llamad a los policías.
Decidles que confesaré.
No lo hagas, papá.
Soy viejo y caigo mal a todo el mundo.
Bobby no es más que un niño y tiene toda la vida por delante.
Cotton, ¿sabes lo que dices?
Por mi nieto lo que haga falta, pero que no me estropeen la cara,
porque de eso vivo.
- ¿Vives de eso? - Que pasen.
Os diré lo mismo que a la policía.
La iglesia la incendié yo, pero fue por accidente.
En cuanto al hombre apestoso,
también era yo.
Soy viejo. Ya no tengo espinillas
y mis tripas no son lo que eran.
Le eché la culpa a otra persona
porque me avergonzaba de mi mal olor.
Los problemas digestivos de los ancianos son una verdadera cruz.
Deberíamos compadecernos de ellos, en lugar de condenarlos.
Oh.
Cotton Hill, tienes mi perdón y mi amor.
Invito a toda la congregación
a que te ofrezca su perdón y su amor con un fuerte abrazo.
Te perdono.
Mamá, ya que nos estamos confesando,
¿recuerdas cuando el abuelo te rompió el trofeo de Boggle
porque estaba jugando al fútbol dentro de casa?
Jamás se lo perdonaré.
- Fui yo. - Te perdono.
En la cara no. Así me gano la vida.
Traducción: Tomás Costal
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