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EL REY DE LA COLINA
Venga, cariño. Date la vuelta.
Tú puedes.
Date la vuelta.
¡Venga!
¡Venga!
Venga, vamos.
La cortacésped no arranca.
¿Me prestas la tuya?
Casi vuelcas, ¿a que sí?
Sí, quería provocarme.
Ni siquiera has tratado de arrancarla. No se oía nada.
Lo intentaré. ¿Me prestas combustible?
No derroches combustible.
Ambos sabemos que no arrancará.
Entonces, ¿para qué me torturas?
Lo quiero hasta aquí cuando me lo devuelvas.
Y que sea combustible, no agua.
Era alcohol rebajado.
¡Dale!
Así que le toqué un hombro y le dije muy seriamente:
"No te vendría mal añadir laca a ese barniz".
En pocas palabras: añadió la laca.
Cómo me suena ese motor.
¡Maldita sea, Dale!
Hank, estamos a medias.
No puedes salir así.
Necesito tu taladro.
¿Y la cortacésped?
Ah.
Quieres saber dónde la he dejado.
- Sí. - Se quedó sin combustible
cerca de la gasolinera.
Mañana vamos a buscarla.
No volveré a prestártela.
En plena calle,
la puede tocar cualquier loco.
¿Qué iba a hacer un loco cerca de la gasolinera?
¿Qué harían los locos cerca de la gasolinera?
¡Dios mío!
LÁVAME
- ¿Qué pone? - Nada.
Hank, no he terminado de cortar el césped.
Ni se te ocurra pedirme la mía prestada.
¿Para qué quiero ese trasto viejo?
Boomhauer, ¿me prestas tu cortacésped?
Cuando te presté el Monopoly,
me lo devolviste sin el sombrerete
y dos calles estaban manchadas de mostaza.
Luego viene mi madre y tenemos que jugar al Stratego.
- Bill, ¿me prestas tu cortacésped? - Vale.
¿Para qué querría ese trasto viejo?
¿Qué estáis mirando?
Llevas la petrina bajada.
Es mi jardín.
- Sí. - Sí.
Dale no querrá dar la cara
con ese césped tan descuidado.
Se sentirá como un desecho.
Castrado. Si lo sabré yo.
No te apenes por Dale.
Dale ha abusado de nuestra confianza.
Por el amor de Dios.
¿Será posible?
No doy crédito.
¡Dale se ha comprado una cortacésped!
Saludad a la Allegro X9J,
redentora de Cortacéspedes Mason.
Puede con lo que le echen.
Setenta y tres decibelios y dos cilindros.
¡Oíd su grito de guerra!
Y no me la puedo permitir.
ALLEGRO X9J
Qué bonita, Dale.
¿Te han recogido la vieja?
¿La vieja? La tiré al lago hace cosa de tres meses.
Tienes un aspecto muy masculino.
¿Puedo darme una vuelta?
Seguro que me anulan la garantía, Bill.
Venga, Dale.
Tú has utilizado la de Hank.
Sellado hidrófugo.
Podría cortar el césped en medio de un huracán.
¿Tú haces lo mismo, Bill?
- No sé. - Claro que no serías capaz.
¿Y tú, Boomhauer?
La mía tiene tracción a las cuatro ruedas
y seguro que aguantaría--
¡Paparruchas!
Casi se me olvida.
¿Y tú Hank?
Por supuesto que no.
NO TOCAR
¿Cómo sé yo que es la gorra de Jack Ruby?
Antes de gastarme el dinero, quiero saber si es de Jack Ruby.
Vale, ¿de qué color las tenéis?
La próxima no será de fogueo.
Ya sé a qué has venido.
Dale, no quería que lo descubrieses de esta manera.
No me toques la cortacésped.
¿Estás de broma?
Con la cortacésped no bromeo.
Entra de una vez y empieza a darle un masaje.
Sin riesgo resulta menos divertido.
¿Ha vuelto a mezclarlo con agua?
No.
Sabe a refresco, Hank.
Y algo de aceite.
Te echo una carrera.
Tu refresco me ha estropeado la cortacésped.
Sabe a Mr. Pibb.
Bobby ya ha confesado.
Quería vengarse de ti.
Asuntos de faldas.
Creo que a esa cortacésped nueva va a sufrir un accidente inesperado.
No creo, Hank.
Acaba de estrenarla.
Ah, ya te entiendo.
- Venga, te lo explico. - Gracias, Hank.
Cuando te subes
a una Mason, ¡brum, brum!
No hay nada igual.
MASON INC.
¿Quieres hablar?
¿O prefieres cortar el césped?
¿Qué?
TENEMOS TU CORTACÉSPED
¡No!
¡No!
Hank, me han robado la cortacésped.
¡Me la han robado!
Dime lo que has visto. Eres el vigilante del barrio.
He encontrado esto tirado por ahí.
Mira la fecha que pone.
Es el periódico de mañana.
¿Quién podría tener acceso a un periódico del futuro?
El repartidor.
Es el periódico de hoy, Dale.
La fecha de mi reloj de pulsera no es la correcta.
¿Cuándo la habrá cambiado el repartidor de periódicos?
Seguro que ya están en México.
Parece un perro mexicano.
¿Crees que ha sido el perro?
Seguro que el perro está tramando algo.
Aguanta, Dale.
Aunque no vuelva a aparecer,
siempre te quedará el folleto.
Gracias.
Sois mis mejores amigos.
Suelo ser objeto de muchas bromas.
Durante toda mi vida, las bromas me las han gastado a mí.
Ahora entiendo lo divertidas que son.
No me estaréis engañando, ¿verdad?
Han dejado esto en la puerta.
Mi filtro de aceite.
Cariño, no soy cazarrecompensas,
pero, ¿no deberían pedirte rescate
o dejar de enviarte pistas?
¿Por qué iban a torturarme así
si no son mis enemigos declarados?
Pon a calentar el Mountain Dew.
Va a ser una noche muy larga.
Hala.
Papá es un ladrón.
Mamá, ¿puedo mirar en sus cajones para ver si está mi cochecito?
Hank, según Bobby, tenemos un vehículo nuevo.
¿Te importaría explicarle a tu hijo
por qué has robado una cortacésped?
Ah.
Mira, Bobby.
Esto no es robar.
Íbamos a devolvérsela al Sr. Gribble...
A veces, determinadas bromas
que parecen algo crueles resultan muy divertidas.
Ya veo.
Como aquella vez
que le dieron a la serpiente un hámster para comer.
No, Bobby. Esto tiene gracia.
No es cruel ni deshonesto.
No se lo digas a Joseph.
Bobby, cariño, sal a jugar.
Tu padre y yo tenemos que hablar.
Vale, con ayuda del Photoshop
podemos colocar a Lee Harvey Oswald sobre la cortacésped.
¿Has dormido algo, Dale?
Hueles un poquito a cuadra.
Fijaos.
Por fin empieza a tener sentido.
Oswald.
La cortacésped.
¿Por quién doblan las campanas?
Esa foto ni siquiera parece real, Dale.
Me gustaría vivir en tu mundo, Hank,
pero el Comité Procubano
me la habrá robado para construirle a Fidel Castro un submarino
para su escape de emergencia.
Dale, relájate con una cervecita.
Nada de cervezas.
Debo concentrarme.
Se está volviendo loco.
Sí, compañeros, parece Margot Kidder.
Dentro de poco lo veremos metido en una caja de cartón.
Creo que ha llegado el momento de devolvérsela.
Estamos forzando una máquina
que adolece de varias fisuras.
Confesemos de una vez.
Eso es muy fácil decirlo.
El culo que sale en la foto no es el tuyo.
Aceptaste el dinero.
Aun así.
- Soy yo, cariño. - ¿Nancy?
Vale, ahora voy.
¿No deberías dormir un poco?
¿Dormir?
Jamás me había sentido tan vivo.
El entrenamiento empieza a dar resultado.
La preparación.
Las purgas.
Las inoculaciones constantes.
Soy yo.
Saben que les piso los talones.
Cariño, mañana madrugas para exterminar las termitas.
¿Vas a quedarte aquí toda la noche?
El tiempo no significa nada.
¿Es la una de la mañana?
¿Las tres?
Son las seis.
¿De la mañana?
- No. - Vaya.
¿Ya está la cena?
Quería añadir a Jane Fonda en la foto de la autopsia.
¿Qué te parece? ¿Me he pasado?
El de la reprografía pensaba que sí.
Cuando vuelva, dile que ha sido una broma
y que no nos hemos olvidado del lubricante.
Muy bien.
No sé por qué os metéis así con Dale.
Tampoco es que sea muy difícil una vez confía en ti.
Como digo siempre: "haz lo que te guste".
Apenas se te entiende.
Deja de masticar, Bill.
¡Sácate eso de la boca!
Mucho mejor. Gracias.
Hank, te llama Bill.
Dice que Dale se ha vuelto loco.
Estaba en la universidad
jugando al pinball con los demás
y Dale se ha subido a la torre.
¡Va armado!
Ahora mismo voy. Si no dispara, no llames a la policía.
Muy bien.
TELÉFONO
Acabo de llamar.
¿Qué demonios? ¡Depejad la zona!
¡Rápido!
Quiero francotiradores en aquella azotea.
¿Dónde está?
¿Sigue subido a la torre?
¿Quién? ¿El tirador?
No es ningún tirador. Es amigo mío.
Dale no haría daño a nadie.
Aunque presida el club del rifle.
Sí, es el presidente.
Porque tiene más armas que nadie.
Os habéis reído a gusto, ¿verdad?
Pero ahora se hará daño.
Sr. Gribble, la torre está rodeada.
Baje el arma.
No es más que un alargador.
¡Muy bien, Dale!
Demuéstrales quién manda.
La policía no puede con esto.
El club del rifle sí.
Dale es nuestro presidente.
Yo no le he votado.
Tengo un rehén.
Un tal Rusty Shackelford.
Dadle lo que pide.
No se ve al rehén.
No hay ningún rehén.
"Rusty Shackelford" es un nombre falso con el que pide pizzas.
- Esta es su cortacésped. - Por aquí, señor.
Díganle que han encontrado la cortacésped sana y salva.
Tenemos su cortacésped.
Esa me la conozco, Fidelito.
Hank, tenía razón.
Los cubanos se han llevado mi cortacésped.
Ay, Señor.
La culpa es mía.
¡Dale, baja antes de que alguien se haga daño!
Demasiado tarde.
He matado a Shackelford.
No, corrijo.
Shackelford quiere una pizza.
¿Qué está pasando ahí arriba?
Y que me devuelvan la cortacésped
con el depósito lleno, para llegar a Canadá.
¿Qué dice el manual?
No lo sé.
Probemos con los gases lacrimógenos.
...una disculpa.
Quiero que la CIA ponga a la venta
sus peluquerías y demás negocios.
¿Eso es todo?
Uso venenos más potentes para exterminar ardillas.
Venga, Dale.
¿Para qué te has subido ahí?
Deja de hacer locuras y baja ya.
Boomhauer, deja de leer el guión que te ha dado la policía.
¡Paren!
Permítanme subir. Me escuchará.
Hank, lo más probable es que quiera matarte.
Hank, yo también quería a Dale,
pero ese Dale ya no existe.
Ahora se ha convertido en un perro rabioso sediento de sangre.
Agentes, permítanme subir.
Si se vuelve loco, agáchese y de volaremos los sesos.
No le vuelen los sesos.
El manual dice "cabeza".
Oye, Dale.
Dale, soy Hank Hill, tu amigo.
Nuestro profesor de tercero se llamaba Sr. Saint George.
Me lo imaginaba.
No va armado. Ya se pueden ir.
Conduzcan con cuidado.
Aún no hemos terminado.
¿Por qué no baja con el Sr. Tirador y lo aclaramos todo?
No, ese era su plan.
Basta con un tiro certero para ponerle fin al problema Gribble.
Así, a los robosoldados cubanos solo les queda Steve Winn
de camino a conquistar Wichita.
Dale, no hay ni robots ni cubanos.
Si no hay cubanos, ¿cómo explicas lo de Desi Arnaz?
Vale, los cubanos existen, pero no tienen que ver con...
De acuerdo.
¿Te lo explico?
Al comprarte la cortacésped,
adoptaste una actitud muy borde y,
aunque no me sienta orgulloso--
Sr. Hill, unos centímetros a su izquierda
y tendré a tiro la cabeza del Sr. Gribble.
¡No!
Mira, Dale, la cortacésped nos la llevamos nosotros.
Bill, Boomhauer y yo, tus amigos.
Fue idea mía.
¿Qué dices?
Sr. Hill, se le ha caído algo.
- ¿Por qué no se agacha? - Ya vale.
Por favor, Dale, baja antes de que te maten.
No te creo.
Las únicas posibilidades son los submarinos de Castro,
o un robo, pero tú jamás me traicionarías.
Fuimos nosotros, Dale.
Escribiste tu nombre bajo el asiento.
Te hacías pasar por coronel.
Solo era una broma.
Los chistes empiezan con "toc-toc",
o con "¿qué pasa cuando cruzas...?".
Yo me fiaba de ti.
Y no me fío de mucha gente.
Ni siquiera de mí mismo.
Pero ahora...
no sé.
Supongo que no eres amigo mío.
Dale, si pudiese volver atrás...
Oye, ¿de qué demonios hablas?
Yo también soy amigo tuyo.
Soy el mejor amigo que un rarito como tú podría llegar a tener.
Venga, que se nos acaba el tiempo.
¿Confías en mí o no?
Atención, policías uniformados.
He decidido confiar en vuestro negociador,
mi buen amigo Hank Hill.
Aún no.
Voy a bajar.
Si quieren dispararme,
denle el rifle a Bobby Hill,
porque me liquidará sin dolor.
De acuerdo.
Tranquilo.
De haber querido dispararte, ya lo habrían hecho.
Quieren que me mee en los pantalones,
pero llegan tarde.
¿Quién es ese?
¡Un paramilitar!
¡Hank!
Allí. En la azotea.
¡Hank, no!
Hank, no te me mueras.
Dios mío, te estás muriendo.
Nunca te olvidaré, Hank.
Te enterraré en el jardín de atrás.
Dedicaré mi vida al propano,
y no te preocupes por Peggy.
Haré que Bill se aleje de ella.
Estoy bien, Dale.
Pero si te interesa el propano, te daré algunos folletos.
¡Estás vivo!
Llevas chaleco antibalas.
Creías que iba a dispararte.
O eso, o intoxicarme con venenos.
Supuse que luego te suicidarías.
Por supuesto que sí.
¿Cortas el césped durante un huracán? Creo que no.
Traducción: Tomás Costal
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