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Me estoy poniendo moreno.
Cuidado, Sra. Hill, una serpiente.
La serpiente toro es inofensiva.
Diría que él--
Perdón, ella, ha cumplido nueve meses.
Tu madre mola más que los padres de mucha gente.
Como ese libro que prohibieron en la biblioteca:
Tengo dos papás.
Claro que no.
EL REY DE LA COLINA
Hill al aparato.
El colegio Tom Landry te necesita, Peggy.
Trabajo para una semana o incluso dos.
¿Sustituirías a González?
¿González? ¿En clase de español?
Sí, tu asignatura favorita.
Todo irá bien.
Seguro que sí.
Estás ocultando algo.
Peggy, podría perder mi trabajo.
Dígame.
No puedo decirte más, pero, ahora que me acuerdo,
¿cuánto llevas sin examinar?
Ya hace bastante tiempo, pero...
Soy la Srta. Ayres.
Vengo a inspeccionarla.
Vaya, no tenía ni idea.
Hala, una inspección.
Imagínate.
Una sustituta.
Al ataque.
Hola, Sra. Hill.
Buenos días, Consuela.
Siempre me gusta tratarlos bien.
Uno de ellos me recordó ayer
que he sido nombrada sustituta del año
de 1996 a 1997, ambos inclusive.
Impresionante.
Suelen abusar de los sustitutos.
Un abusón es una persona
que victimiza a los demás para sentirse importante.
¿Lo repito más despacio?
No, la penalizo por empezar tarde.
¿Qué decía?
Hola, me llamo Margarita Hill.
¿Cómo te llamas?
Me llamo Joseph Gribble.
Muy bien, José Gribble.
¿Y tú?
¿Cómo te llamas?
Me llamo Clark Peters.
Mucho gusto, Carlos Pedros.
Ay, Margarita.
Vamos a aprender las partes del cuerpo humano.
Por ejemplo: esta es mi mano.
Sí, muy divertido.
No más, ¿vale?
Bueno, esta es mi cabeza.
¿Quién está tirando los dardos Nerf?
Dooley, Sra. Hill.
Sr. Dooley, venga.
Date por muerto.
En español, por favor.
Date por muerto.
Muy bien.
El Sr. Dooley será mi ayudante especial.
Bueno, esta es mi cabeza.
Este es mi pelo.
Mi pelo es castaño.
Para ya.
Sé lo que estás haciendo. Para ya.
En español, por favor.
Clase. Atención.
Atención, clase. Por favor.
¿"Necesita mejorar"?
Nunca en mi vida me ha hecho falta mejorar.
Seguro que lo añaden a mi ficha de profesora.
Tranquila, Peggy. Cualquiera tiene un mal día.
Recuerdo cuando empecé en Propanos Strickland
y un tipo tuvo un mal día.
¿Ves? Ni me acuerdo de su nombre.
Vale, sentaos ya.
Ándale.
SEÑORA HILL ESTÁ LOCO
Qué raro.
No funciona nada bien.
No tenemos mucho tiempo para hacer tonterías.
Hoy no pasaré lista para acabar la lección de vocabulario.
Ya me tenéis harta.
Soy una profesora enrollada, pero no abusaréis de mí.
Dadme esos relojes ahora mismo.
No estoy de broma.
Te he bajado los pantalones.
Ahora sí.
Madre mía.
Dieciocho años de docencia tirados por la ventana
con un movimiento de muñeca.
Tranquila, Peggy.
Puedo hacer de todo.
Diseñar software.
Me lo dice todo el mundo.
Podría abrir una tienda de pintura.
¿Sabes cuánto ganan?
Tranquila, Peggy. No te van a echar.
Eres profesora sustituta.
Solo dejarán de llamarte,
pero eso tampoco va a pasar.
Quizá debería.
Le he pegado a un niño inocente.
Seguro que no ha sido nada.
Sé de lo que hablo. A mí me azotaban.
¿En serio? Y mira qué bien has salido.
Mejor que bien.
Por aquel entonces te pegaban con una pala de madera.
De madera de nogal. Así de grande.
La habían agujereado para que no opusiera resistencia al aire,
por no hablar del mango antideslizante.
Qué tiempos aquellos.
Mamá, ¿cómo has podido?
Bobby, cariño, lo siento mucho.
No sabía qué otra cosa hacer.
Dooley te bajó los pantalones
porque no hace otra cosa.
Cuando ocurre, te los subes y sigues con tu vida.
Si no sabes eso, es normal que hayas suspendido la evaluación.
Ni siquiera le doy zurras al perro, y no es que su hijo sea peor,
porque no lo es y nuestro perro es una maravilla.
Dice mucho de su hijo.
Sra. Hill, deberíamos disculparnos.
Stuart se lo merecía.
Sabemos de sobra cómo es.
¿A qué se refiere?
Ha hecho lo que debía.
Declaración de la profesora.
Respuesta de los padres.
Parece que todo encaja.
Peggy, despedida.
Los Dooley me han perdonado.
A ver.
Aquí no dice nada.
Hay un protocolo para administrar azotes,
pero has preferido saltártelo
y un protocolo de despidos,
que he seguido a rajatabla.
¿Emily?
La monitora te acompañará a la salida del campus.
Se ha terminado, Sra. Hill.
Lo siento, señoras.
Parece que no habrá una tercera.
Hank, ¿qué va a ser de mí?
Te he comprado un libro sobre programación.
CONCEPTOS SOBRE DISEÑO DE SOFTWARE
Lo tenías todo, Peggy.
Hola, mujer de Hank.
¿Por qué lloras? ¿Tienes la regla?
Cotton, no estoy de humor.
¿A qué has venido?
Reunión de veteranos y cena con tortitas.
Necesito que prepares tortitas.
Con doscientas me vale.
Y no escatimes el sirope.
Muy bien.
Iré a prepararte 200 tortitas.
- ¿Qué tal está Bobby? - Perfectamente.
La verdad es que no estoy muy al día
desde que dejó de hablarme por darle unas zurras a un estudiante.
- ¿Acaso lo has matado? - No.
No hay leyes contra las zurras.
Un amigo mío veterano
fue director de la escuela de Hank.
Seguro que reinstaura las zurras.
Solo quiero recuperar mi trabajo.
No quiero dar más zurras.
Calla antes de que cambie de idea.
VETERANOS DE GUERRAS EXTRANJERAS
En mis 35 años como director de la Escuela Secundaria Tom Landry,
zurré a miles de estudiantes
y di forma a su personalidad para morir en guerras extranjeras.
Yo solo he zurrado a uno.
Quiere hacerse la modesta.
Es la primera profesora
que se enfrenta a esos malnacidos.
Peggy, vamos a devolverte a las aulas.
Di que sí.
En primer lugar, te presento a la tabla de la ley.
Azotín.
Toma. Todo tuyo.
No me queda nadie a quien zurrar.
Gracias por este elemento tan simbólico
y por ayudarme a recuperar mi empleo.
Chicos, un fuerte aplauso para Peggy la Azotadora.
¡PILOTA UN TIGER!
¡Enseña las domingas!
Calla, Wendell. Eso es mañana.
Hola, chicos.
Hank, Cotton me ha levantado los ánimos.
Y los veteranos.
Van a solicitar que me readmitan.
Incluso me apoya tu exdirector, Jeter Turbeville.
¿Jeter el Palizas?
¿Qué llevas bajo el brazo?
Azotín. ¿Os podéis creer que utilizasen algo así?
Las zurras estaban mal entonces y no ha cambiado nada.
Prefiero no dar zurras, aunque se malcríen.
Dale, si lo dices de esa manera,
parece que estás a favor de las zurras.
Creo que no.
Os digo una cosa,
solo guardo malos recuerdos
de Jeter el Palizas. Menudo bruto.
Menos mal que teníamos almohadas.
No sé qué decir.
Mi padre me zurró a diario
de los nueve a los 16 años
y no he salido mal.
Malnacido.
ABIERTO DURANTE LAS REFORMAS
LAS REFORMAS DAN GUSTO
Peggy.
- Te echamos de menos en Landry. - Gracias.
No soy muy de zurras,
pero si devuelves la disciplina a nuestras escuelas,
te apoyo al cien por cien.
Ojalá fuese tan valiente como tú.
No soy ninguna heroína.
Stuart Dooley me pilló de malas.
No seas modesta.
Eres un modelo para el profesorado
y por eso hemos firmado todos para apoyar a Peggy la Azotadora.
Cómo son estos veteranos.
Toma una chapa.
APOYO A PEGGY LA AZOTADORA
El consejo escolar aprueba la reincorporación de la Sra. Peggy Hill.
Enhorabuena, Peggy. Sigue caminando orgullosa.
Lo hemos logrado, mujer de Hank.
Fiesta en casa.
Tortitas para todos.
¡Enseña las domingas!
Me voy al trabajo, Sra. Hill.
Yo también, Sr. Hill.
Sra. Hill, ¿por qué te llevas a Azotín?
No tengo otra opción.
Es lo que espera la gente.
Además, tu padre ha trabajado mucho
para que vuelva Peggy la Azotadora.
A eso me refiero.
Mi padre cree que vas a utilizarlo.
Hank, no seas ingenuo. No es más que pura decoración.
Seguiré asustando a mis alumnos
como lo hacía Reagan con los rusos:
el Rayo de la Muerte.
Echo de menos votar por él.
Me gustaría disculparme por lo ocurrido el otro día.
No volveré a dar zurras de esa manera,
porque ahora tengo esto.
Claro que no será necesario darle uso,
porque ya sabéis de lo que soy capaz.
¿Qué tal si empezamos desde el principio?
Yo soy
Peggy Hill, la Azotadora.
La capital de Uruguay es Montevideo.
¿Creéis que va a usar a Azotín?
No lo sé, pero...
Disculpa.
¿Se habla mientras hablo yo?
Peggy la Azotadora dice...
Lo que dice Peggy la Azotadora es...
Hay que hacer algo con mamá.
Este rollo de Peggy la Azotadora se le está yendo de las manos.
Joseph no se atreve a venir a jugar.
Ahora el Azotín ese le produce pesadillas.
¿Lo habéis oído?
Mi hijo sueña con que tu mujer le dé unos azotes.
No me parece tan raro.
Tienes que meter a tu mujer en cintura.
No es fácil hablar con ella últimamente.
Ahora se siente poderosa
y su cuerpo produce más testosterona.
Seguro que, si Peggy quisiera, podría dejarse bigote.
Claro que no le serviría de mucho.
Adivinad quién ha ganado el premio a la mejor manicura francesa.
Papá, ¿puedo salir en bici con Joseph?
Me gustaría que viésemos un documental de tiburones.
Lo presenta Michael Palin.
No quiero.
Cariño, Michael Palin te encanta.
¿No te encuentras bien?
A ver esa frente.
No quiero ver esa tontería de documental.
Bobby.
¿Qué le pasa?
No será nada.
O quizá...
Podrías ser tú...
Y...
Esa pala tuya.
Esa pala tiene un nombre.
Se llama Azotín.
Hank, ¿acaso te explico yo cómo vender propano?
¿Te he criticado por el fiasco del "martes de la espátula"?
No, porque te respeto como profesional
y eso es lo único que quiero: respeto.
Supongo que es mucho pedir para ti y Bobby.
Lo confieso. Me ha ganado Sharona Johnson.
No es justo. Trabaja mucho.
Hank, el canal 84 quiere una entrevista con Peggy la Azotadora.
¿Dónde está Azotín?
Te lo habrás olvidado.
No, recuerdo haberlo traído.
Lo blandí cuando alguien quiso colarse.
Ahora tendré que volver sobre mis pasos.
Regreso a casa...
Levanto a Azotín una y otra vez...
Dios mío, debe de haberse caído.
¡Basta, Peggy!
¿Ves lo que estás haciendo?
Azotín.
- Joseph Gribble, ¿has sido tú? - No.
Joseph, estás tratando con Peggy la Azotadora.
A ver, ¿qué pasa aquí?
Tu hijo ha querido robarme a Azotín.
Es el único elemento
que separa al sistema educativo de Arlen del caos.
- Discúlpate. - No he hecho nada.
No soy de mucho ruido y pocas nueces.
No te has disculpado y ya sabes lo que te espera.
- Detenedla. - Peggy, no.
No he hecho nada.
Dice la verdad, mamá.
Lleva conmigo todo el día.
Alguien habrá sido.
Ha sido Bill.
Claro que no.
Vale, he sido yo.
Alguien tenía que pararte los pies.
Ay, Señor.
No pasa nada, hijo.
Papá está contigo.
Abusona.
Hank, ¿en qué estaba pensando?
Lo más importante es que ya no volverás a zurrar a nadie.
Ni a enseñarle a nadie.
Al menos, hasta que llegue el día
en que los pantalones solo pueda bajárselos su dueño.
Pareces asustada.
Mira, tenía preparado un discurso
para el día que Bobby recibiese una paliza,
pero no creo que suceda jamás.
Que dé gracia a su talento para la comedia.
Cada vez que se mete en un lío, utiliza un par de patatas
para hacer nuevos amigos.
Da igual, a ti te valdrá mi discurso.
- ¿Quieres oírlo? - Pues no, Hank.
Dentro de mí está la antigua Peggy Hill,
la que sabía enseñar
sin aterrorizar a nadie.
Necesito encontrarla de nuevo.
ESCUELA SECUNDARIA TOM LANDRY
Luego le dio un ataque y soltó a Azotín
en plena calle.
Sin Azotín, no era más que la madre de Bobby.
Ha sonado la campana.
Buenos días, clase.
Sr. Dooley, ¿no le habían echado?
¿No la habían despedido?
Lo hecho, hecho está. Bienvenido.
Me gustaría que hablásemos de una parte de la historia de España.
Tienes los pies grandes.
Peggy la Azotadora, ¿y las zurras?
Eso, Peggy la Azotadora.
¿Lo único que os interesa es el castigo?
Os enseñaré lo que es un castigo.
Con esto.
¡Viva!
Así.
España, año 1478.
Arma favorita: la maza.
Eran los primeros tiempos de la Inquisición Española.
Aunque empezó con las mejores intenciones,
el número de personas inocentes castigadas con brutalidad,
y, sin duda, lo peor de la Inquisición,
fue que nadie dijese que lo sentía.
¿Cómo los castigaban?
De las formas más horrorosas.
¿Cómo?
A veces te golpeaban con una de estas.
Otras veces te tendían sobre una cama de clavos
y vertían aceite hirviendo sobre ti.
Y otras veces te ataban de pies y manos
a cuatro caballos distintos y te destrozaban.
Genial.
¿Por qué me siento observada?
¿Joseph?
¿Jo-seph?
¿Qué?
Cuidado, Joseph.
He venido a jugar con Bobby.
No busco problemas.
Necesito ayuda para preparar el terreno.
¿Podéis extender el abono?
- ¿De qué está hecho? - De Azotín.
Y heces de cabra.
Date por muerto.
Traducción: Tomás Costal
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