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EL REY DE LA COLINA
Me apasiona la Navidad.
Siempre celebro el aniversario de cuando me dejó Lenore.
Hace siete años. En Nochebuena.
Lo mejor que me ha pasado. Sí.
- Bien por ti, Bill. - Sí. ¿Sabéis qué?
Las vacaciones son el periodo menos solitario del año.
Casi que me apetece una galleta.
Bill siempre tiene alguna galleta en casa.
¿Bill?
LENORE
Uy, Hank.
¿Qué tal, amigo?
Estaba limpiando para recibir al Niño Jesús.
Muy bien.
Quería saber si contamos contigo para cenar juntos.
Hasta que terminen las fiestas.
Claro, contad conmigo.
No tengo nada en la agenda hasta final de año.
Y parte del que viene.
Bill, estos regalos no serán para Lenore, ¿verdad?
No.
Sí. Cuando regrese se alegrará de que los haya guardado.
Bill, acepta la realidad.
No creo que--
Es muy poco probable que...
Nunca se sabe.
Puede pasar de todo.
Claro que sí.
Gracias.
Han confirmado un par de personas más.
Rudy Bekker dice que vendrá.
Al hablar de todas estas personas--
¿Sabéis qué me hace pensar?
En las rupturas.
¿Sueles pensar en tu novio muerto?
- Pues... - ¿No te preguntas si alguien
aparecerá?
La mayor parte de la gente solo tiene una relación en la vida.
Luanne, ¿me ayudarías a servir?
El año pasado lo hiciste genial.
Pues...
- ¿Cómo? - Yo puedo ayudar, mamá.
No has visto anfitriona como yo.
A ver...
Mary, Margaret...
¿Cómo se llamaba la que te dejó, Bobby?
- Marie. - Eso, Marie.
Era muy guapa.
¿Y si cambiamos de tema?
Claro, por qué no.
¿Recuerdas a Bob Cecil, Peggy?
Jugábais juntos al baloncesto.
Te gustaba mucho.
Estábamos en el instituto.
No me gustaba.
Eras tú quien no le gustaba.
FAMILIA HILL
- ¿No deberías hacerlo tú? - Le gusta servir.
Después de lo de ayer, no sé cómo tengo apetito.
¿Por qué será que Bill echa a perder nuestras cenas?
- Casi prefiero que no venga. - Yo igual.
Peggy, hace algo más de 20 años,
batí el récord de velocidad del instituto de Arlen.
Claro que parecía una liebre, pero Bill Dauterive bloqueó a los rivales
y el defensa contrario olvidó la estrategia.
A ese no lo invitaría a cenar.
Debería daros vergüenza.
Al uno y a la otra.
Toma, cariño.
Venga.
Vamos. Come.
Así que...
¿ya no quedaban perros, Bill?
Qué va. Las iguanas están muy de moda.
Se ven en clubes de fumadores con las estrellas de cine.
Venga.
Vamos, Lenore.
¿Se llama Lenore?
Sí, porque se parece a Lenore.
No parece que tenga hambre.
Será por la gente nueva.
- ¿Quieres que me vaya? - Sí, gracias.
No os preocupéis.
Está muerta.
No quiero volver a comer en la misma mesa que Bill.
¿Por qué? Hoy parecía más contento.
Cariño, esa iguana es un grito de ayuda.
Un grito de ayuda repleto de infecciones.
Luanne, llama a la puerta.
He tenido una pesadilla.
¿Bill?
Lenore regresaba para llevarse a Lenore.
Lenore subía al coche con Lenore
y yo corría tras ellas gritando: "¡Lenore!".
"¡Lenore!". Después se me caían los dientes.
Peggy también estaba.
¿Puedo dormir en el salón?
Sí, Bill.
Te doy 24 horas para que me borres de sus pesadillas.
¿Vamos allá?
No.
¿Necesitas tiempo?
Bill, esta noche quiero que cenemos
solo la familia.
¿No quieres que os acompañe?
¿Por qué no aprovechas la ocasión y tratas de ser feliz?
Claro. No hay problema.
Me gusta comer solo. Mejor así.
Disculpame con tu familia.
Qué maravilla.
Hasta la comida huele mejor.
Uy.
Y el personaje interpretado por Clint Eastwood diría:
"Ese tanque de propano está vacío".
¿No sería un peliculón?
Bueno, no.
¡Magnífico!
¿Contigo de director, tío Hank?
O yo, o quizá tu tía Peggy.
¿Os he contado alguna vez cómo...?
Maldita sea.
¡La escalera de tres y medio?
¡Dale!
¡Bill!
¡Seguramente Dale!
¿Qué haces ahí, Bill?
¿Problemas de antena?
- No, solo quiero suicidarme. - ¿Qué?
No.
¿Sabéis quién me da más pena?
Bill. Hay que buscarle un psiquiatra.
Solo quiere suicidarse, Peggy. No es que esté loco.
Mejor lo vigilamos constantemente hasta que se aburra.
No creo que Bill se aburra de la idea.
Solo nos queda esperar a que se produzca el baño de sangre.
No. Es amigo nuestro.
Dale, tú no tienes horario, así que turno de día.
Yo el de noche.
Boomhauer, entre la tarde y la noche.
¿Me traéis más codeína?
Calla, Bill. Estamos decidiendo algo.
Pues...
No debería estar aquí.
Quizá sea bueno que te acuestes y trates de ponerte bueno.
No hago más que dormir.
Supongo que me sirve para practicar.
Hasta que no me despierte.
Venga ya, Bill.
¿Una cerveza?
La cerveza es un depresor, Hank.
No culpes a la cerveza.
El horno es eléctrico, Bill.
Pues calienta bastante.
Vale, lo haremos por las malas.
¿Dónde guardas los pijamas?
¿Quieres el de jugadores de béisbol o...?
¿Y este tan elegante?
Me gusta el tacto de la seda.
La seda es para las medias, Bill.
No tengo otra cosa.
- Tú tienes a tu mujer. - Póntelo.
No. No quiero.
Levanta los brazos.
Enjuágate.
Para ya, Bill.
Necesito hacer pis.
Ni se te ocurra.
UGLYS BAR PARA VAQUEROS
Ay...
Lenore y yo solíamos venir aquí a ver bailar a la gente.
Ya no puedo más.
No soy una persona que se preocupe por los demás.
Claro. Tenemos rutinas.
No nos queda tiempo libre.
Trabajar. Bill. Trabajar. Bill.
Me dan ganas de pegarme un tiro.
Muy bien.
Asumiré vuestros turnos.
Tendré que hablarlo con el jefe.
Dale, ¿qué te has puesto?
Nada.
Ese es el pijama de Bill.
Bill ya está muerto. ¿Qué más da?
PROPANOS STRICKLAND
Señor, sabe que no me gusta faltar al trabajo en vacaciones,
- pero debo-- - ¿Es por la Navidad?
Te hará falta el tiempo. Que vaya bien.
Has invitado a toda la clientela.
No, es por un amigo mío.
Se trata de un asunto de vida o muerte.
Vale. Ponle remedio.
Donna te informará de las vacaciones.
Maldita sea, Bill.
Llevo dos días sin dormir.
Esta mañana Bill ha tratado de ahogarse en la taza del váter.
¿Podrías buscarle una cita?
Tendría que invitar a una mujer
sin decirle que habrá un Bill esperándola.
Gracias, Peggy.
No me han dado ni un cuchillo.
Estoy tratando de suicidarme.
¿Le gustan las iguanas, Sra. Tobis?
Me has mentido, Peggy.
El Sr. Dauterive colecciona reptiles de tipo exótico.
Tú coleccionas cojines.
Que ponga un par de cojines en el sofá
no significa que esté loca.
En respuesta a su pregunta,
las iguanas me parecen criaturas repelentes.
Un baño no le viene mal a nadie.
Bueno, cuando son de casa...
Qué asco de hombre.
- Sheila. - Casémonos.
- ¡Bill! - ¡Ay, qué emoción!
Quiero llegar a mi abrigo.
Por amor de Dios, dame el abrigo.
Permíteme.
¡Lenore!
¡No me dejes!
Sheila, mejor te lo digo ahora.
Ya le he dado tu número.
- ¡Dale! - Él lo habría querido así.
Sigue vivo.
No va a resucitar con tecnicismos.
Ayúdame.
Hank, ayúdame.
Ayúdame a buscar a Lenore.
Bill, ¿no te das cuenta de que tienes un problema con Lenore?
La iguana. Los regalos. Este árbol hecho trizas.
¡Deshazte de todo!
No.
No, por favor.
No, porque cuando regrese...
No va a regresar.
Salta a la vista.
- No quiere esta porquería de calcetín. - ¡No!
O lo que haya en esta caja.
No.
O esto otro.
- O esto. - No.
Ya está.
¿Te sientes mejor?
No siento nada.
Sabía que serías capaz de salir del hoyo.
- ¿Seguro que estás bien? - Sí.
Vale.
Ahora ya te lo puedo decir:
te has comportado de forma extraña.
Sí.
De acuerdo.
Hasta mañana.
Ha sido duro, pero es lo mejor para él.
¿Te imaginas si apareciese en la fiesta con Lenore?
¿Seguro que está bien?
Le pregunté dos veces.
Ahí está el bicho ese.
Oiga, ¿quién es usted?
¿Qué hace en el jardín de Bill?
Hank, ¿no me reconoces?
Soy Lenore.
¿Qué estás haciendo?
Lavo unos vestidos para asistir a tu fiesta.
Bill, quítate ese vestido.
¿Por qué me llamas Bill?
Me llamo Lenore, tonto.
He vuelto porque quiero mucho a Bill
y lo echaba de menos.
No, esto ya es demasiado.
En el instituto bloqueabas a los rivales, pero yo me esforcé.
Por eso batí el récord
de la temporada en el instituto de Arlen, como recordarás.
Ahora soy yo el que bloquea y tú no mueves un dedo.
No sé ni a qué estamos jugando.
Supongo que al tenis.
¡Hank!
Vale, adiós.
Un placer verte.
- Nos vemos en la fiesta. - ¡No!
No. Aléjate de la fiesta.
Nada de fiestas. ¿Entendido?
Ya me habías invitado.
¡Hola!
¿Invitarían a esta dama a una cerveza, caballeros?
Venga ya. Tú eres Bill.
Qué va. De eso nada.
Yo soy Lenore.
Si tú eres Lenore, ¿quién es Bill?
Bill está en casa.
¿Quieres que vaya a buscarlo?
Dudo mucho que seas capaz,
pero ahora estoy intrigado.
Últimamente, creo que Bill actúa
de una forma algo extraña, ¿no?
A lo mejor es cosa mía.
Bill está ocupado.
Mejor con la rebequita.
Hace viruje.
- Sí. - Basta ya.
Cariño, no peles con tanta furia.
Una patata grande debería rendir más.
Puede que me haya enfadado.
He gastado días de vacaciones bañando a ese malnacido
y ahora quiere reventarme la fiesta de Navidad.
No lo está haciendo a propósito.
La única forma de que Bill recupere a Lenore
es convirtiéndose en ella.
No me sorprendería que hubiese una razón psicológica.
Bueno,
yo no sé nada de psicología,
pero creo que el Sr. Dauterive necesita pasar página.
Debe darse cuenta de que Lenore no volverá
y de que debe seguir adelante con su propia vida.
Como me dijo el ángel de Buckley.
Pues el ángel de Buckley es el único que tiene razón.
¿Y si invito a la verdadera Lenore
para ponerle fin de una vez por todas?
Espero que dé resultado,
pero, si aparecen con el mismo vestido,
se armará la gorda.
Mira, Hank, han venido todos nuestros clientes.
Grandes y pequeños.
Si empiezan a rodearme los pequeños,
ven a rescatarme.
Deberíamos tratarlos a todos como peces gordos, Sr. Strickland.
Así, muy bien. Díselo a ellos.
Maldita sea.
¿Puedo ofrecerle una patata,
Sr. y Sra. Dauterive?
Muchas gracias.
¿Qué diantre pasa aquí, Hank?
He pedido un Santa,
pero se habrán confundido.
Bill, lárgate.
- Lenore. - Bill.
Quiero quedarme y socializar.
A Lenore le encantan las fiestas.
¡A festejar!
Es para ti, mamá.
¿Diga?
¿Lenore? Espera un segundo.
Bill, es la verdadera Lenore.
¿Cómo?
Cariño, hace falta que vengas.
Vale.
¿Y si le paso el teléfono?
Le ayudaría mucho.
Si pudieses decirle que le envías saludos...
Bueno, vale.
No, lo entiendo.
Olvídate, Bill.
Dios, fíjate en ese tío.
¿Será una broma?
- No tiene gracia. - Menudo tarado.
La cosa se está poniendo fea.
La gente no ha venido a ver a Bill vestido de mujer.
Le van a dar una tunda.
Vuélvete a Hollywood.
Esto no es la Convención Demócrata.
Te has equivocado de fiesta.
Somos de Propanos Strickland.
Quítate el vestido, que das miedo.
Ahora nos lo estamos pasando bien.
Como lo oyen.
Es una fiesta de esas.
Aquí vale todo.
Qué divertido.
Hank, en la invitación no ponía nada.
¿La de Bill era especial?
Basta. Dejadlo de una vez.
Muy bien.
¿Qué tal si jugamos al Boggle?
No sirve para grupos grandes,
pero estamos en Navidad.
¿Cantamos algo?
¡Dejad de meteros conmigo!
Bill, yo soy Lenore y no te quiero.
No, Hank.
Lenore soy yo.
Te he dejado para siempre por vago y por maleante.
Lenore.
Nos peleamos tanto que nos oyen los vecinos.
Peleamos de día y peleamos de noche.
Lenore.
Espera, podemos arreglarlo.
Soy un buen marido.
Bill, si quisiera arreglar algo, te habría llamado.
Ya no te quiero. Punto final.
No te quiero.
¿Nada más?
¿Por eso te fuiste?
¿Solo por eso?
Ni siquiera tuviste la cortesía
de enviarme una carta de despedida.
Voy a decirte lo que pienso.
Creo que eres una maleducada.
Y te diré otra cosa.
Me merezco una carta de despedida.
Que te quede claro.
Muchas mujeres estarían de acuerdo.
¿Sabes qué? ¡Largo!
¡Lárgate de aquí!
No te mereces a alguien
como William Fontaine Delatur Dauterive.
Muy bien, Bill.
Así lo haré.
He tocado fondo, ¿verdad, Hank?
No sabes cómo.
De ahora en adelante, solo subir.
Sí, llevas viento de cola, amigo mío.
Feliz Navidad.
¿Por qué sigues llamándome Bill?
Traducción: Tomás Costal
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