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Zulu
Sí.
Sí.
¿Veis como no era yo el que revolvía en vuestra basura?
¿Veis? Era un ciervo.
Supongo que te debemos una disculpa. Me imagino que serían heces de ciervo.
Seguramente.
Los ciervos se están infiltrando en nuestro cuadrante.
Han sustituido a las hormigas como plaga urbana.
Si lo que sé de exterminios es cierto, y seguro que lo es,
Hay que buscar y liquidar a la reina cierva.
La reina cierva.
Seguro que es preciosa.
Lo mejor de todo, es que Joseph puede acompañarnos.
La primera partida de caza con mi hijo.
Igual que hizo mi padre conmigo hace unos 25 años.
No solo morirá un ciervo,
sino la infancia de Joseph.
Oye, tú, me he quedado con tu cara grabada en la memoria.
Fíjate, te está mirando fijamente.
EL REY DE LA COLINA
Vale, Hank, te presto la mirilla láser.
En su primera partida, a Bobby solo le harán falta las gafas infrarrojas.
Mi Joseph lleva implante auditivo y yo me encargo de lo bueno:
Orina de cierva de primera. Orina del periodo menstrual.
Bastará con unas gotas.
Qué locura.
Antes la gente salía a cazar con camiseta naranja y seis cervezas.
Los tiempos cambian, Hank.
Lo sabrías si fueses cazador.
Por amor de Dios, vas a la iglesia más que de caza.
Debería darte vergüenza.
No me avergüenzo, y me alegra que la gente vaya de caza,
pero, si quiero emborracharme y pegar unos tiros
con un grupo de tíos, iré a las fiestas de mi padre.
Hank, una partida de caza no es solo beber y pegar tiros,
sino perderse en el bosque y alejarse del gobierno,
donde el dinero papel no sirve, salvo que se acaben las hojas.
Donde un hombre puede bajar la guardia y compartir sus temores con otros.
Dale, que bajes la guardia es mi peor temor.
Mi peor temor es la puntita de...
Mejor me lo guardo para luego.
- ¿El escarabajo? - Calla.
Quería reservarlo para el viaje.
No lo consideres un rifle,
sino una parte de tu cuerpo que dispara balas.
Cuando llegue el momento, ¿crees que serás capaz
de apretar el gatillo?
Claro que sí.
No quiero ser el único chaval que no mata ciervos.
Te podrían poner un mote.
No sé.
¿Cerdo con tirantes?
Estaba pensando en algo más relacionado con los ciervos,
pero no pasa nada, vamos acompañados.
En equipo.
- Ve por él, Bobby. - No.
Somos un equipo.
Bobby, solo quiero decirte que eres perfecto. Y un hombre.
No quiero presumir,
y menos aún de un suceso que todavía no ha ocurrido.
¿Y esas vendas?
¿Te va a cortar el pelo Luanne?
Son para ti y para Bobby, cuando salgáis de caza.
Vale para cortes, esguinces e incluso hay una aguja
y un hilo para coserte la oreja cuando Bobby te la vuele.
Ya.
Iremos de cháchara como colegialas.
También te he hecho una funda para el permiso con una bolsita.
Dame el permiso y te lo guardo.
Aún no tengo el permiso.
¿No lo has comprado?
¿Qué te pasa, Hank?
Nada.
A propósito.
¿Has comprado pilas para la Game Boy de Bobby?
¿Y la Game Boy de repuesto?
Bobby no llevará juguetes a una partida de caza.
¿Cuándo recuerdas
haber pasado dos días enteros hablando con tu padre?
Paso mucho tiempo con Bobby.
Cuando comemos y cuando veo la tele.
Hemos jugado a la pelota en el jardín muchas veces.
Hank, te da miedo pasar tiempo con él.
Qué va.
Te da miedo tu propio hijo.
Puede que sí. ¿Y qué?
A veces no entiendo de qué habla
y la adolescencia empeora el problema,
así que no sé de qué vamos a hablar durante dos días.
Cómo no voy a tener miedo.
Esto es un hito fundamental para que Bobby llegue a adulto.
Uno de los tres hitos.
A los 12, cazar. A los 16, conducir. A los 18, cumplir 18 años.
Haz que supere este hito, Hank, para que siga adelante
hasta que por fin se vaya de casa.
Luego ya no tendrás que hablar con él.
De acuerdo.
Conseguiré el permiso, Bobby matará al ciervo
y así todos seremos felices.
Bobby.
¿Qué haces en nuestro dormitorio?
Camioneta lista, desayuno preparado
y aquí tienes el albornoz, la toalla y el cepillo de dientes.
Hola, hijo.
- ¿Qué haces? - Mirar.
¿A qué huele una cuchilla?
Seguro que huele de maravilla.
- A metal. - Sí.
Vale.
Espera en la cocina, Bobby.
No puedo afeitarme y hablar al mismo tiempo.
No pasa nada.
No tenemos que hablar.
Su primer ciervo.
Recuerdo el mío.
Seis tiros para abatirlo y otros tres para matarlo.
No le dejé ni un trozo de carne en todo el cuerpo.
Mi amor, te llevas a un niño y me devolverás a un hombre.
¿Cuánto tiempo tardaréis?
Exactamente.
Lo siento, cariño.
Te quedarás sola durante dos noches por lo menos.
- Dale. - John Redcorn.
¿Vienes a devolverme la bolsita de té?
No, tengo algo para Joseph.
Tu primera partida de caza es una ocasión sagrada.
Ese ciervo será tu pariente.
Debes mostrar respeto por él y todos los demás ciervos.
Primero, dándoles las gracias.
Después, comiéndotelo.
Dalo por hecho.
Nos lo llevaremos
directo a la fábrica de salchichas.
Este cuchillo de caza me lo dio mi padre,
igual que a él su padre, hasta llegar a ti.
Un cuchillo usado.
Vale. Gracias.
Deja que abrace a mi niño por última vez.
Mi muchacho se convertirá en hombre.
En la funda del rifle hay tartaletas.
El rifle está en el saco de dormir.
Gracias, mamá.
Perdón.
Peggy.
Vámonos de una vez.
Dame un segundo. Tengo que salir a un recado.
¿Qué te falta?
¿Caramelitos? Aquí los tengo.
No, tengo que ir a la oficina del condado
para recoger un par de permisos.
No os preocupéis. Ahora vuelvo.
OFICINA
- ¿Le puedo ayudar? - Sí.
Salgo de caza con mi hijo y necesito dos permisos.
Y también uno de esos.
La pegatina de "No te metas con Tejas".
No nos quedan permisos de caza.
¿Por qué no? No han matado a todos.
He visto a uno comiendo basura como si fuese Nueva York.
Ya. Son un incordio. Comen cualquier cosa.
Claro. Hay demasiados ciervos y la comida escasea.
Den más permisos o morirán de hambre.
Lo siento mucho.
Hemos puesto el límite en 400.
Si no, los ecologistas
morirán de hambre.
¿Me está diciendo que no puedo cazar con mi hijo
porque no quieren que mueran de hambre un grupo de pardillos?
Olvídese del número seis. Vaya sarta de tonterías.
Buena suerte en tu partida, Bobby.
Gracias.
Para que lo sepas, me marcho siendo un niño
y volveré siendo un hombre.
Qué suerte.
Yo me voy siendo niña y volveré siendo hombre.
Oye, Kahn Jr., estoy en el coche.
Vas de copiloto.
No olvides los bollos de pasas.
Los tengo en la maleta.
Hala, ya podemos irnos.
Chicos, id tirando.
Bobby, sube.
Bobby.
Quiero decirte algo.
No, yo primero.
Sé que voy a convertirme en hombre.
Aprovecho mi última oportunidad para decirte cuánto te quiero.
Quizá quieras aprovechar para llorar un poquito,
porque no vamos a ninguna parte.
¿Lo ves? Ya está practicando para la próxima temporada.
Peggy, gracias a este año adicional,
no solo será un hombre, sino más bien un superhombre.
¿Qué te parece? Nuestro hijo, un superhombre.
No tienes ni idea, ¿verdad?
¿Es que no lo ves?
Está en la edad de volverse violento.
No son las hormonas de la buena educación.
Son hormonas violentas.
La química le impulsa a matar.
Contaba contigo para desahogarlo lejos de la civilización.
Esta noche cerraré con llave.
Por favor, vuelve antes de las diez.
Perro Rojo Uno, al habla Perro Rojo Tres.
¿Me copias? Cambio.
Diez-cuatro, Perro Rojo Tres.
Malditos excedentes soviéticos.
Nunca cumplen lo que prometen.
Quizá cumplan exactamente lo que prometen.
Quizá haya rebotado la señal
para atacar a un submarino en el Golfo de México.
Ese es mi chico.
Iba a decir lo mismo, pero el submarino está en el Lago Superior.
¿Qué haces, Bobby?
Nada.
He visto una araña.
¿Vienes a matarla?
No, gracias.
Muy bien.
Hank.
Hank, despierta.
Solo quiero decirte cómo le has arruinado la vida a Bobby.
He mirado mis antiguas notas de Ciencias Sociales y fíjate.
En una tribu de Papúa-Nueva Guinea si un joven no completa su ritual
matando a un misionero, sigue siendo un niño para siempre.
Jamás llegará a ser hombre.
Estos son los deberes de una colegiala y sacó un seis.
Aún hay más.
Mira este crucigrama sobre los ritos de iniciación el pueblo hurón.
¿"Locura"?
En el pueblo hurón, si un niño que se haga hombre
no mata a su alce, enferma gravemente
y se vuelve loco de atar.
Sí que he visto a Bobby hablando con la mantequilla,
pero no me pareció demasiado raro.
Oye, Hank.
¿Me ayudas a meter esto en el maletero?
Eustis, nunca te había visto por aquí.
¿Te has decidido a usar propano?
Seguro que te has dado cuenta de que es la mejor elección...
No, gracias, usamos energía solar.
El propano es para cocinar el ciervo de Randy.
Cuando lo mate, claro.
¿Cómo?
¿Te vas a llevar a ese hijo tuyo de caza?
Claro que sí, es un rito de iniciación.
O eso dicen mis amigos.
Por eso no me quiero arriesgar.
La Grunta.
El Hotel La Grunta organiza una partida anual.
Se encargan de todo: rifles, permisos y cata de vinos.
¿"Permisos"?
Cómodas localidades y persianas con comedero automático.
Eso no es cazar.
Eso es pescar en un barril.
Eso también lo hay.
¿Quieres ir en bici conmigo?
Vale.
Lo que nos lleva, irónicamente, hasta la Comisión Trilateral,
porque son cuatro...
Papá, creo que he oído a un ciervo.
Iré a echar un vistazo.
Gracias.
Muy bien.
Buen lanzamiento, papá.
Buen tiro, hijo.
¿A que formamos un gran equipo?
Sí, de tal Gribble, tal astilla.
Bobby.
Bobby, deja de hacerte el muerto.
Podría verte alguien.
¿Qué ha sido eso?
Papá, ¿eres tú?
Lo veo todo borroso.
Bobby, levántate.
No saldré de esta.
No estás herido.
El oro está enterrado.
Enterrado...
Levántate.
Oye, Bobby.
Mira lo que he cazado.
¡Yija!
Me han disparado en un tiroteo.
- ¿Cómo? - Está perfectamente, Connie.
Ha tenido una reacción alérgica a una tartaleta. Nada más.
Qué maravilla.
Mirad qué preciosidad.
¿Qué me dices del chaval, Hank?
Perdón, de este hombre.
Fíjate en mí.
Todos tienen un ciervo, salvo yo.
Qué navideño parece todo.
Ahora sé cómo se sienten los niños judíos.
Bobby, ¿qué tal si cambiamos ese disfraz de vaquero
por un permiso de caza?
¿Cómo? ¿De qué hablas?
¿Has conseguido permisos?
Mejor aún.
La Grunta.
RANCHO LA GRUNTA
LA GRUNTA HOTEL Y RESIDENCIA
Qué lujo.
¿Dónde hospedan a los ciervos?
No se alojan en el hotel.
Dios, espero que no.
Hola, soy Beverly La Grunta. No tengo nada que ver.
¿Necesitan ayuda?
Hemos venido a cazar.
Maravilloso.
El autobús sale en una hora.
Son 400 dólares.
¿Efectivo o tarjeta?
¿Cuatrocientos dólares?
Oye, Bobby, mira qué actividades.
Podríamos jugar al golf o nadar con un delfín.
¿Se pueden cazar?
No pone nada.
Mira. El Museo de las minaturas.
Los cuarenta dólares mejor invertidos.
No te disgustes.
Te ponía a prueba.
La has superado.
RANCHO LA GRUNTA
Oye, Bobby.
Mira qué ciervo.
Le ha disparado él solito.
Te lo envuelven en la tienda de regalos.
Es precioso.
Cierto, hijo.
Cuidado al caminar.
Los ciervos sienten la cadencia de nuestros pasos.
Entendido.
Uno de los ciervos que pastan lleva su nombre.
¿Son los Hill?
Nunca olvidaré este momento, papá.
Es lo más grande que me ha ocurrido nunca.
Cuando sea un hombre, ¿seguirás dándome la paga,
o paso a cobrar el salario mínimo?
Hijo, ahora que vas a ser un hombre,
asumirás más responsabilidades
y quizá te haga falta un poco más cada semana.
Sí.
Sí.
Creo que voy a dispararle a ese de la izquierda.
¿Qué opinas, papá?
No creo que haga falta susurrar, Bobby.
Aprieta, no tires.
Esto no está bien, ¿verdad, papá?
No, hijo.
Lo siento, Bobby.
Al final te he decepcionado.
No pasa nada.
Sé que no querías que fuese tan horrible.
Hay cosas mucho peores que seguir siendo niño
un año más, y cuando digo "ser niño"
no me refiero a...
Ya lo sé, papá.
Míralo así.
Ahora dispongo de otro año para aprender del hombre
en que me gustaría convertirme.
Maldita sea, Bobby. Esto no está bien.
Tienes 12 años, eres buen chaval y te mereces mucho más.
Nos vamos a saltar un hito.
Dejaré que conduzcas la camioneta.
¿Qué?
Ya lo has oído.
Venga. Ponte al volante.
No me lo puedo creer.
Estoy en tu asiento.
Créetelo, Bobby.
Es real y está sucediendo.
Te acercamos a los pedales
y colocamos el retrovisor.
Venga, arranca.
Eso es el cambio de marchas y aquello el freno.
Como en las películas.
Ya sabes cómo va la cosa.
Sigue recto.
Muy bien.
Qué alucine.
Estoy conduciendo la camioneta, ¿a que sí, papá?
Exactamente, hijo.
Claro que sí.
¡Frena!
Oh, no.
He chocado con un ciervo.
Dios mío.
Sí.
Es verdad.
Apenas ha sufrido.
Sí.
Buen golpe.
Ya han vuelto a casa.
Deberías haberlo visto.
Salió del bosque y vino hacia nosotros,
pero Bobby se ocupó de todo. ¿A que sí, chico?
Quiero decir, hombre.
Ven aquí hijo. Tengo un hijo grande, fuerte y normal.
Muy bien, Bobby.
Mirad qué cornamenta.
Esta parte vale para salchichas.
Felicidades, Bobby.
- Genial, Bobby. - Sí.
Sin mi padre, no lo habría logrado.
Sí.
Estoy conduciendo, ¿a que sí?
Traducción: Tomás Costal
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