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EL REY DE LA COLINA
Aquí tienes, cielo.
- ¿Dos de azúcar? - Sí.
Me han ofrecido que sea jueza
en el certamen de Mrs. Condado de Heimlich la semana que viene.
¿Missus?
¿Hay mujeres maduras con familia que participan en esas tonterías?
Esa tontería, cielo, me cambió la vida.
Me ha llevado a la televisión
y a cientos de hogares cada noche como mujer del tiempo.
Y te sorprendería saber los premios que dan a Mrs. Heimlich.
¿Sales de baño?
Un año de alquiler de una camioneta Chevy Silverado LTK 1500
con supercabina, 270 caballos y un motor V8 de 103 litros.
Quiero esa camioneta.
Hank, ¿crees que podría ganar el certamen de Mrs. Heimlich?
Verás, Peggy, es una pregunta algo complicada.
No importa lo que responda,
habrá una bala en cada recámara diseñada para volarme los sesos.
Hank, ¿crees que podría ganar?
A ver, creo que eres guapa e inteligente,
y no necesitas entrar en un concurso para demostrarlo.
No crees que pueda ganar, ¿verdad?
Yo no he dicho... Yo...
Solo creo que no eres ese tipo de mujer.
¿En serio?
Bueno, veamos.
Solo tengo que estar casada y tener más de 23 años.
Eso lo tengo.
Dime, ¿cómo me puntuarías?
¿Dirías que tengo una cara de 9.5? ¿Un cuerpo de 8.5?
¿Personalidad de 10.5 e inteligencia de 10.5?
Así que con mi inteligencia y enorme talento,
podrá superar a todas esas muñecas, ¿no crees, Hank?
Voy a inscribirme, el primer premio es una camioneta.
Ya tengo una camioneta.
Pero yo no.
Tú tienes un coche.
Hank, un coche da comodidad, pero una camioneta aporta fuerza.
Cierto.
¡No puedo creer que vaya a ser la estilista de una futura reina!
Ay, ya tengo algunas ideas para ti.
Siempre me he preguntado
qué pasaría si dejaras que tu pelo se secara al aire.
Escucha, nada de locuras, Luanne.
Recuerda: trabajamos juntas para sacar lo mejor de Peggy Hill.
Personalmente, creo que un poco de pintalabios
y unos pendientes bastarán para ganar esa camioneta.
Es una pasada de camioneta, Hank.
Sí, tío. Estamos hablando de 270 caballos.
Y no hablemos del agarre y de la suspensión. Qué maravilla.
- Dios. - Sí.
Lo único que Peggy tiene que hacer es ganar el certamen de Mrs. Heimlich.
Sí.
Sí.
Eso es, sí.
Peggy va a ganar. Es la fantasía de cualquier hombre.
Relájate, Bill, que estoy delante.
Tiene una inteligencia de 10.5 y un cuerpo de 9.5,
pero si se pone un sujetador de esos...
¡Bill!
...tendría un cuerpo que los dejaría boquiabiertos.
Le gusta la camioneta, ¿verdad?
¿Quiere darse un paseo en ella?
Bueno, no me negaré.
Tiene algo que seguro que una dama tan guapa como usted apreciará:
un espejo para el conductor.
Qué bien me queda esta camioneta.
¿Qué puedo hacer para que se la lleve hoy mismo?
No estoy pensando en comprarla.
Voy a ganarla en un certamen de belleza.
Volvamos.
BIENVENIDAS AL CERTAMEN DE BELLEZA
PRIMER PREMIO
Atención, por favor.
Antes de que empecemos,
si hay alguna persona que no es parte del certamen,
le rogamos que abandone la sala.
Quiero daros la bienvenida al certamen de Mrs. Condado de Heimlich.
Dentro de unos minutos, tendréis la oportunidad
de conocer a vuestras compañeras, pero, antes de nada,
la actual Mrs. Heimlich, Cathy Shears, quiere deciros unas palabras.
Ha sido una experiencia larga, rara y maravillosa.
Y, la próxima semana, añadiré la palabra "triste" a esa lista
porque entregaré mi corona a la nueva Mrs. Condado de Heimlich.
Peggy Hill.
Hola, soy Peggy Hill.
Oh, hola, yo soy Helen Pell.
¿Y qué hace Peggy Hill cuando no participa en certámenes de belleza?
Soy profesora sustituta en el Instituto Tom Landry.
Oh, ¿en serio?
Yo soy profesora de Ciencias a tiempo completo en bachillerato.
- ¿Tú qué enseñas? - Español.
Pasé mi segunda luna de miel en España.
- ¿Has estado alguna vez? - No.
Pero porque no he querido ir.
Pues deberías, te encantará.
Yo estuve viviendo allí un par de meses después de graduarme en la universidad.
Allí conocí a mi marido, que es ingeniero.
¿De los que conducen trenes?
Ay, voy a tener que llamarte. Eres muy graciosa, Peggy.
¿En serio?
¿Sabías que hay tres concursantes que también son profesoras?
Sí, lo sé. Ya las he conocido.
Imagino que tú serás bioquímica o algo así.
Oh, no, soy una simple ama de casa,
pero tengo siete hijos, que es un trabajo a jornada completa.
- ¿Tú tienes hijos? - Ocho.
No, solo tengo uno.
Estoy a punto de graduarme en Filosofía y Música Clásica.
Ay, enhorabuena.
Podrás trabajar en una fábrica en cuanto termines tus estudios.
Eso es lo que me dice mi madre.
¿Sabes que tienes que debes tener 23 años o más para participar en este certamen?
Tengo 23.
¿Tienes hijos?
- No, estoy centrada en mí... - Ah, bueno, yo tengo uno.
Ha sido un placer conocerte. Buena suerte en el concurso.
¿No es emocionante, tía Peggy?
Todas son tan guapas...
Mrs. Heimlich me ha dejado probarme su corona y su banda.
¿Sabías que toca la guitarra eléctrica
y que solo tiene un nueve por ciento de grasa y que la tiene toda en las tetas?
El pequeño Bobby Hill.
Míralo qué picarón.
Ahí es cuando te ponías la comida en todas partes menos en la boca.
Era joven, no tenía experiencia.
Oh, hacía mucho que no veía esa foto.
¿A quién está besando papá?
Pues a mí, cielo.
¿En serio? Eras guapísima.
¿Era? Oh, Bobby, lo sigo siendo.
Claro.
Bobby, ¿no lo entiendes?
Cuando me miras, no ves a una mujer guapa. Solo ves a una madre.
No sé. Creo que la madre de Connie es guapa.
- Y la señora Gribble... - Vale.
Eh, aquí estoy al lado del Correcaminos más grande del mundo.
¿Sigues teniendo esas pesadillas donde te sacaba los ojos?
Ya me había olvidado.
Bien.
Peggy, ¿estás bien?
Ay, Hank, no puedo dormir.
Vaya, Cagney y Lacey han envejecido fatal.
Hank, ¿crees que me convertiré en una de esas mujeres que vemos en el súper
con mallas blancas y camisetas anchas?
No en muchos muchos años.
Ah, entonces sí que lo has pensado.
¡Oh, no! ¡Mis ojos!
Creía que ya no tenía esas pesadillas.
PROPANO STRICKLAND
Adelante, señoras.
- Sentaos. - Gracias.
Creo que no había tenido el placer de conocer a esta preciosidad.
Sí, señor, ya la conocía.
- ¿Es tu hija? - No, es mi sobrina, Luanne.
Claro. Siéntate, Luanne.
Oh, gracias.
¿Qué puede hacer el viejo Strickland por vosotras?
Dijiste que se trataba de una proposición de negocios.
Un certamen de belleza puede ser una estupenda oportunidad promocional
para la concursante y para la empresa patrocinadora.
No se diga más, lo haré. ¿Cuánto necesitáis?
Bueno, hay que comprar equipo deportivo, maquillaje, un vestido, peluquería...
Creo que unos 2000 dólares.
Debbie, expide un cheque de 2000 dólares.
¡Enseguida, Buck!
Oh, gracias, señor Strickland.
Le garantizo que ganaré el certamen de Mrs. Heimlich.
No defraudaré a mi patrocinador.
¿Cómo?
¿Y qué hace ella aquí?
Es mi estilista y, al igual que usted, es parte del equipo de Peggy Hill.
¡Debbie! ¿Ya has expedido el cheque?
Sí, Buck.
¡Ay, me cago en...! Vaya.
Estupendo, chicas. Señora Hill, ha estado pésima.
Vamos a repetirlo,
pero esta vez quiero que la señora Hill tome asiento y observe.
Raymond, sujétame el bastón.
Vaya, Nancy, como diría Billy Crystal: "Estás maravillosa".
Gracias, cielo.
Por cierto, me hizo mucha ilusión saber que ibas a participar.
¿En serio? Oh, gracias.
Quizá este año tú y yo podamos cambiar un poco la tónica del concurso.
¿Cambiarla en qué sentido?
Bueno, ya sabes que todos los años eligen el mismo tipo de mujer:
- delgada, buena melena, rubia oxigenada... - O sea, mujeres como yo.
Tú no llevas el pelo teñido, ¿verdad?
¿Qué tipo de mujer crees que debería ganar, Peggy?
Bueno, no soy jueza, pero una mujer casada, claramente.
No solo una esposa, sino una compañera y, definitivamente, una madre.
Alguien que destaque por su cerebro y no por su talla de sujetador.
Una mujer como tú.
Bueno, lo has dicho tú, no yo, pero sí.
Creo que las mujeres como tú no deberían participar
si no están preparadas para que las juzguen mujeres como yo.
¡Podríamos haber cambiado las cosas!
Se te ve muy... inteligente.
Luanne, creo que quiero hacerme reflejos.
¿No te parece una buena idea?
No, es una buena idea.
Es que los reflejos fueron una clase de dos sesiones,
y yo falté a las dos.
¡Hola, Fofito!
¿Dónde te has dejado el coche de payaso?
¡Oye, pareces Ronald McDonald!
¡Eres Peggy "Fofito" Hill!
Qué estirada es. Ni siquiera me ha saludado.
¿Crees que le gustará a tu señora?
Sí, señor.
Eso espero.
Nunca había gastado tanto en una mujer sin esperar nada a cambio.
Ya sabes a qué me refiero.
No te preocupes, Buck, estás apostando a caballo ganador.
Al menos podría haber sonreído.
Está sonriendo.
Si hago el pedido antes de las 20:00, recibiré mis mallas mañana a mediodía.
Podría estrenarlos a las 13:00.
Peggy, ¿por qué no te esperas una semana?
Así iremos al centro comercial en tu nueva camioneta.
Sí, claro, en mi nueva camioneta.
Deja de preocuparte.
Te has hecho unas rayas preciosas en el pelo,
y, además, tu amiga Nancy está en el jurado.
Bueno, Nancy y yo ya no nos hablamos.
Bueno, entonces, no dejaremos que se suba a la nueva camioneta.
Vale.
¡Hola, Dale!
Peggy ha hecho brownies de más y nos hemos dicho:
"Seguro que los Gribble les apetecen".
Aquí tenéis.
Gracias.
Y ya he terminado de usar mi recortadora si quieres que te la preste.
¿Podría quedármela?
Te la puedo prestar, Dale.
Te recuerdo, Hank,
que mi mujer es jurado del certamen de belleza.
¿Me la quedo?
Prestada, o cruzo estos arbustos y te pateo el culo.
¿Me la quedo?
¡Hola!
Hola.
Disculpa, pero creo que te has equivocado.
Estás peinando a la concursante equivocada.
No pasa nada, a mí me pasó lo mismo ayer.
Luanne, cielo, siéntate un segundo, por favor.
A ver, tú eres una excelente estilista amateur,
pero esto es un certamen de belleza profesional.
No, es un certamen de belleza para aficionadas, tía.
¿Lo ves, Luanne?
Actitud de aficionada, rendimiento de aficionada.
Por eso he contratada a una profesional.
Ella es Marci Shuett, estilista de tres reinas de la belleza.
¡Oh, Dios mío! ¿Me estás despidiendo como tu estilista?
No, seguirás siendo parte importante del equipo de Peggy Hill,
pero con mucha menor presencia.
¡Luanne!
¿Lo ves? La actitud de aficionada que te comentaba.
Entiendo, sí. A ver, déjame verte bien.
Vale, ahora da una vuelta.
¿Puedes salvarme?
Será el mayor reto al que me he enfrentado.
¡Y la ganadora del certamen de Mrs. Heimlich, Peggy Hill!
¿Eh?
Bueno, ¿qué os parece?
Dios, mamá.
Pareces la estrella de un anuncio de aspirinas.
¡Ladybird, deja de ladrar! ¡Soy yo, Peggy!
Hank, no has dicho nada.
Te veo...
Bobby, ¿puedes sacar a Ladybird fuera?
Madre mía, mírate.
Sí, te besaría,
pero me sentiría como si te engañara con otra mujer.
Bueno, esta es tu oportunidad de engañarme.
Te prometo que no se lo contaré a Peggy.
Dios.
Madre mía, mírame. Estoy teniendo una aventura.
Tenía razón sobre el delineador.
Oh, Dios, ¿en qué estaba pensando?
Debimos poner en los folletos una foto en la que salieras así.
- Eso es pasado. - Sí.
¿Recibiste los brownies que te preparé con todo mi cariño, Nancy?
Sí, señora Hill.
¿Podemos empezar?
Vamos un poco retrasados con las entrevistas.
En su solicitud, indica que habla español.
Sí, absolutamente.
En la Escuela Intermedia Tom Landry, soy maestra sustituta de español.
Peggy Hill...
la revolución digital, definitivamente, ha cambiado nuestras vidas.
Como esposa y como madre,
¿cómo planea viajar al expreso de información entre el próximo milenio?
Sí.
¿Sí, amigo?
Luanne, acabo de pasarme dos horas sacando un zapato de Peggy de ahí.
Empiezo a pensar que no fue un accidente.
¿Por qué no has ido al certamen?
Peggy ha ido con Buck Strickland, yo iré más tarde.
¿También te ha despedido? Porque a mí sí me ha despedido.
Sé que sigues siendo parte importante del equipo de Peggy Hill.
Sé que te sientes un poco confundida.
pero debes entender que tu tía siempre ha tenido mucha confianza
en su aspecto, y eso es bueno.
Pero ahora está pasando por una situación complicada.
¿O admite que no puede ganar la camioneta y renuncia,
o sigue en el certamen para, probablemente, perder.
Sea como sea, lo va a pasar mal.
Supongo que debería sentirme mal por ella, pero no es así.
Esto no va a funcionar.
No puedo salir así.
- ¿Pasa algo? - Sí.
De repente, se me está cayendo el culo.
¡Por favor, haz algo!
¿Le queda cinta adhesiva?
La he usado toda en los pies.
- Señor Strickland. - Dime.
Necesitamos cinta adhesiva.
- ¿Plateada o gris? - Plateada.
¿Multiusos o prémium?
¡Me cago en todo! Ya he perdido 2000 dólares,
¿qué son 90 centavos más?
Más, vamos.
¡Señoras, al escenario! ¡Vamos, adelante, por favor!
¿Dónde está mi chaqueta?
Necesito una chaqueta.
Con este vestido, es imprescindible llevar chaqueta.
Vamos, Peggy. Tienes que ponerte la chaqueta.
Tengan cuidado al cruzar, señoras.
Vamos, chicas, rápido.
Bien.
¡No!
Supongo que no es prémium, maldito tacaño.
Helen, ¿por casualidad tienes cinta adhesiva?
Se me está cayendo el culo. Tiene que ser por la humedad.
Peggy, tenemos que pasar ya.
Pero tengo que decirte que has olvidado ponerte los zapatos.
¡Oh, no! Estoy en un buen lío.
¿Te gusta la camioneta?
¿Hank?
¿Qué estás haciendo?
Bueno, he pensado que, como solo lo haces por la camioneta,
podría ahorrarte las molestias.
Cielo, ¿has comprado una camioneta nueva?
No, solo he pintado la nuestra.
Vaya, ha quedado preciosa.
Sí, pero también era preciosa antes.
¿Esos zapatos son nuevos?
Me gustan.
Me alegra que me hayas dejado tintarte el pelo de su tono original, tía Peggy.
Bueno, aunque no quede bien, no te preocupes, Luanne.
Vale, allá vamos.
Oh, no.
No te preocupes, Luanne. La próxima vez te quedará mejor.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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