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Anteriormente en El Rey de la Colina...
Y ahora Megamercado tiene propano...
¿Propano en Megamercado?
- Tengo que prescindir de ti. - ¿Me estás despidiendo?
No hace falta que hagas la prueba, ya he contratado a alguien.
¿Cómo os va, Arlen?
¿Listos para un poco de rock?
¡Hemos terminado!
¿Eh?
- ¡Hank! - ¡Chuck!
¡Buckley y Luanne están dentro!
EL REY DE LA COLINA
Creo que nos estamos haciendo viejos, Connie.
Tenemos 12 años, Bobby. Ya somos viejos.
Tenemos que pensar qué vamos a hacer con nuestras vidas.
Yo quiero ir a la universidad para estudiar Comicotelería.
Yo no me decido entre ser violinista
o encabezar la lucha contra el abuso de antibióticos.
Se violinista.
Así podría asistir a todos tus estrenos y viajaríamos juntos por todo el mundo.
Tu padre ha volado por los aires.
¡Hank!
¡Ayudadme, por favor! ¡Hank!
Mi marido está ahí.
Tuvo que aceptar ese empleo porque nadie quería contratarlo.
Hacemos todo lo posible, señora Mangione.
¡Aquí hay dos!
¡Oh, Hank!
¡Estás vivo!
Estoy bien, Peggy. Hay dos personas más dentro.
Ay, gracias a Dios que estás bien. Estaba muy preocupada.
¡Oh, Luanne!
¡Ay, Señor!
Oh, me noto el pelo raro.
No me siento muy bien.
¿Y Buckley? ¿Lo habéis encontrado?
Lo siento, señor, parece que ya no hay más supervivientes.
Oh, Dios.
¡Estoy calva!
¿Por qué tardan tanto? ¿Cuándo podré ver a papá?
Tu padre y Luanne saldrán muy pronto, cielo.
Bobby, eso no es un caramelo.
Muy bien, vámonos a casa.
- ¡Papá, estás bien! - ¿Hay algún daño permanente?
Ni heridas ni rasguños ni abolladuras.
Bobby, ¿te apetece ir a jugar a béisbol?
Vale.
Hank, relájate. Has estado a punto de morir.
Eso es lo bueno de la muerte, que o te mueres o no te mueres.
Y como no me he muerto, vámonos a jugar a béisbol.
Hank, ¿seguro que estás bien?
Oh, tened tacto ahora.
Luanne está un poco distinta, quizá incluso grotescamente hipnótica,
pero no os la quedéis mirando.
Siento mucho lo de Buckley, Luanne, y también lo de tu pelo.
¡Bobby! Luanne, cielo, todo iré bien.
Lo disimularemos con maquillaje y estarás guapísima.
No, tía Peggy.
No usaré pelucas ni maquillaje nunca más.
He aprendido algo con esta explosión:
la belleza no es eterna, puede desaparecer de nuestra cabeza.
Hank, pobrecito.
No deberías estar de pie tras el accidente.
Estoy bien, no es para tanto.
Los edificios explotan, es algo muy normal.
¿Podemos hablar de otra cosa?
Bill, tú estás a favor del impuesto fijo. No has dicho una palabra al respecto.
¿Llegaste a ver a Buckley
o alguna parte de su cuerpo intentando escapar de la escena
de ese supuesto accidente?
Dale, el chaval la ha palmado. Solo encontraron la chapa con su nombre.
Porque eso era todo lo que él quería que encontraran, una coartada clásica.
Ese chaval está tan muerto como la madre Teresa.
¡Hank, muchacho, Strickland vuelve a la carga!
Prepárate para bombear propano mañana.
De acuerdo, señor.
Quizá me retrase un poco.
No sé si llegué a presentar mi renuncia en Megamercado.
Ya lo creo que renunciaste, nitro.
Yo no he tenido nada que ver con la explosión.
Nunca hubiera hecho algo así.
Hola, Peggy al aparato.
Hank, es el señor Strickland.
Estoy liado, cógele el recado.
Eh... ¿podría llamarle luego?
¿Qué?
Ah, ya veo.
Hank, ¿por qué no me has dicho que Strickland quiere que vuelvas?
Bueno, me lo dijo ayer.
Cielo, dice que la gente está haciendo cola.
Peggy, estoy ocupado limpiando la tostadora.
¡No tires las migas!
Luanne, cielo, mira.
Tus viejos amigos de Los Niños del Pesebre.
Las marionetas son para los bebés.
En la vida real, la belleza se desvanece
y el dolor triunfa con la fría y espantosa muerte.
Entonces ¿no vas a volver a la academia de belleza?
Estoy harta de hacer que el mundo se vea mejor.
Quiero mostrarlo como es en realidad,
como reportera gráfica.
¿Reportera gráfica? Vaya, eso está muy bien.
Mira estas fotos de niños hambrientos.
¿Y este logo de la CNN? Ah... Solo son fotos de la televisión, Luanne.
Qué guay ser tan lista, tía Peggy. Lista y bien alimentada.
¿Ya habéis encontrado el cadáver, agente?
Estamos analizando unos restos. No debería preocuparse.
¿Que no debería preocuparme?
Quizá no debería enterarme de que los empleados de Megamercado
tenían una póliza de seguro valorada en 5000 dólares.
No diga tonterías. Esta investigación es muy profesional.
Eso es lo que ellos quieren hacerle creer.
Señor, nosotros somos ellos.
¡Hank, las patatas ya están listas!
¿Cómo va esa carne?
Estoy ablandándola aún. No quiero precipitarme.
Llevas horas ablandando la carne, así que ponte a asarla ya. Venga.
¡Maldita sea!
¿Qué pasa?
No encuentro la carne.
Llueve carne cruda del cielo.
Pero no sabe a Buckley.
Hank, te necesitan en el velatorio de Buckley para encargarte del asador.
¿Qué? ¿El asador?
- ¿Es a propano? - Claro que es a propano, Hank.
No son procarbón.
Pero no me sentiría bien. A penas conocía a Buckley.
Te encargas del asador en el velatorio de un pariente o un buen amigo.
Cuando muera Bill, quizá me encargue.
Cielo, qué guapa vas para el funeral.
Antes de irnos, quizá quieras abrir esto.
Lo han traído tus compañeras de la academia de belleza.
"Lamentamos tu pérdida. Tenías un pelo precioso".
Me han hecho una peluca.
"Te hemos hecho una peluca".
Me han hecho una peluca.
- Tírala. - Vale.
Adelante, sufre como quieras.
Dicen que perder a un novio es la cuarta pérdida más grande...
Junto al de una abuela y el pene.
No estoy sufriendo.
Rompí con Buckley segundos antes de la explosión
y nunca miré hacia atrás.
Por eso aún conservo las cejas.
Algo no encaja aquí.
Me apostaría el sueldo a que ese ataúd está vacío.
Voy a comprobarlo.
Vaya, no pensaba verte aquí.
- ¿Tienes remordimientos de conciencia? - ¿Por qué tendría que tenerlos?
Yo no hice volar el supermercado.
Bien, me alegra oírte decir eso. Llevo un micro por un asunto diferente.
Dime, ¿cuándo vuelves a trabajar?
Cuando pase el periodo de duelo, señor.
Buckley era como un hijo para mí.
Esto es deprimente. ¿Te vienes a jugar al cementerio?
Vale.
La muerte de Buckley es una gran pérdida y un momento muy triste.
¿Alguien quiere salir y decir unas palabras sobre Buckley?
Imagino que todos esperaréis que llore por Buckley,
pero no lo haré porque hay cosas más importantes por las que llorar.
¡Esta una foto de un niño famélico en Irlanda?
¡Abajo la ocupación!
¿Alguien más quiere decir algunas palabras sobre Buckley?
¿Nadie?
¿El chaval se llamaba... Buckley?
Al principio, Buckley no me caía muy bien, debo admitirlo,
pero al ver cuánto fastidiaba a mi vecino, Hank Hill,
decidí buscar a Buckley para conocerlo más a fondo.
Llegué a amar a ese chaval.
Pero ahora ya no está y me ha dejado un gran vacío.
Igual que a todos nosotros.
¿Un mundo sin Buckley es uno donde vale la pena vivir?
Como budista, obviamente, me consuelo con una historia.
Ya sabéis todos cuánto nos gustan las historias.
Bien, la historia comienza con un hombre al que perseguía un feroz tigre.
El tigre lo acorraló en el borde de un precipicio.
El hombre cayó y, a mitad del camino, se sujetó de una rama.
Al mirar hacia arriba, vio al tigre hambriento.
Pero, al mirar hacia abajo,
vio a otro tigre hambriento esperando a que cayera.
No era un buen lugar donde caer. Estaba seguro de que iba a morir.
Entonces, por el rabillo del ojo, vio una fresa silvestre en la misma rama.
La cogió y se la comió.
Y... resultó ser la fresa más dulce que jamás había probado.
¿Qué os parece este personaje? Está contando chistes en un funeral.
Totalmente inapropiado.
Sí, pero muy divertido.
No entiendo cómo un niño puede ensuciarse así en un cementerio.
Bobby, ¿aún estás en el baño?
¡No hay agua caliente!
Vaya, el calentador se habrá apagado otra vez.
¿Puedes echarle un vistazo, Hank?
¿Está encendido?
Sí, un momento.
Por el amor de Dios, Hank. Trae, yo lo haré.
¡No!
Hank, ¿qué te pasa?
No quieres ir a trabajar,
no quieres encargarte del asador y ahora esto.
Estás actuando como si le tuvieras miedo al propano.
Oh, Dios.
Bienvenidos al grupo de apoyo para supervivientes a explosiones de gas.
Empecemos con Chuck.
Desde la explosión, todas mis canciones suenan como "Feels so Good".
Quizá sea porque se sienta bien...
...por estar vivo.
No, no es eso.
Señor Hill, díganos cómo lidia con su sufrimiento.
No hay mucho que contar.
Estaba allí cuando explotó el propano y ahora le tengo miedo. ¿El siguiente?
¿Necesitará terapia de electrochoque?
Tal vez. Creo que a lo que teme de verdad es a su propia muerte.
¿Qué? Nadie tiene miedo a la muerte.
Es ridículo, yo le tengo miedo al propano.
Es una transferencia, señor Hill.
¿No le asusta el poder perder todos esos momentos familiares?
- ¡No! - No volver a beber vino con sus amigos
o no poder acariciar a su mascota.
No.
Hacer el amor con su mujer.
¡No!
Señor Hill, solo cuando enfrente su temor a la muerte,
podrá superar su miedo al propano.
¡Basta! ¿No oís ese ruido? ¡Es propano! ¡Este sitio va a explotar!
- Toma. - ¿Qué es esto?
Mi álbum.
Así se enfrentan a la muerte las personas racionales:
recortando artículos de los periódicos sobre accidentes sangrientos.
También es mi afición.
¡La Virgen!
Peggy, pero ¿qué...?
ARRASTRADO A 100 METROS
DESAPARECE EL GRUPO LYNYRD SKYNYRD MASACRE DEL CLUB DE AJEDREZ
Dios.
Vencieron a los Aggies, pero no pudieron con ese tren.
Chicos, ¿alguna vez habéis pensado en la muerte?
Claro que pienso en ella. Soy peluquero en el ejército.
Me levanto a diario y me enfrento a la muerte en cada nuca.
Yo no pienso morirme.
Tomo suplemento de cromo por todos mis orificios cada día.
¡Oye, Hank! Déjame darte un pequeño consejo.
Necesitas relajarte y disfrutar de la vida.
Me sé la historia de un tigre que hará que te partas de risa.
Ya me sé ese chiste, Kahn.
El de la fresa.
¿Has pensado quién cuidará de Bobby cuando tú ya no estés?
Porque me ofrezco como voluntario.
Podría llevarlo a los partidos de béisbol
y podría sentarme con Peggy en la cama por las noches a elegir universidades.
Peggy nunca tendrá esa responsabilidad.
Yo me quedaré con el chaval, que la viuda se las apañe sola.
- Trato hecho. - De acuerdo.
No os deis la mano, parad.
Yo no he dicho que Bobby se vaya a quedar con vosotros.
¿Qué está pasando? Creía que se había recuperado.
Tío, algo sí te digo. Yo también he pensado en eso de la vida.
Creo que es así, tío.
Es como una mariposa que bate sus alas en lo profundo del bosque, tío,
y, de repente, cae de un árbol de varios metros.
Nadie lo ve, nadie sabe lo que ha pasado.
Un bebé que nace en este mundo no tiene ni un solo amigo, no tiene nada.
Solo viene a descubrir cómo es el demonio, tío.
Tío, esa criatura no sabe ni lo que pasa.
Es como si al llegar al mundo, uno tuviera que...
Es como polvo en el viento, tío, o como una maldita vela frente al viento.
Carece de importancia, como la música de años pasados.
¿Sabes por dónde voy, tío? Como eso de pienso creo que eres.
Sí, eso es lo que nos repetimos siempre, ¿no, Boomhauer?
Muy bien, puedo hacer esto.
No tengo nada que temer.
¡Hank, no encuentro a Bobby!
Connie dice que se fue corriendo más allá de nuestra calle.
¡Bobby!
Toma, una tarta de fruta. Llévate a Ladybird.
Vamos, huele la tarta, guapa.
Vamos.
Ya está, ya tiene el olor de Bobby.
Venga, chica.
¡Date prisa, Hank!
Espero que encuentre a Bobby antes de que anochezca.
Es difícil sentir pena por ese niño.
En Irlanda hay aldeas enteras
donde los niños están demasiado ocupados cosiendo etiquetas para vuestros zapatos
como para poder huir.
¡Ya me has hartado!
Si reprimes tu dolor, nunca dejarás de hablar de esos irlandeses.
Yo puedo llorar a mares por Buckley. ¿Por qué tú no?
No lloro por Buckley. ¿Y qué? No se lo merece.
Hola: Para tu cumpleaños,
quería comprarte los pendientes que tanto te gustaban,
pero no tengo dinero, así que te mando unos CD que ya no uso.
Adiós. Buckley.
Buckley.
¡Mi pelo!
Estoy tan sola...
No, no lo estás.
Tienes toda la razón, amigo.
Eres una chica muy guapa.
Pero yo ya no quiero ser guapa.
No digas tonterías. Todas las chicas quieren ser guapas.
¿Por qué no te pones esa peluca tan chula?
Oh... ¿Cómo estoy?
Me la voy a quitar.
Papá, ¿cómo me has encontrado?
Le di una de tus tartas de fruta a Ladybird para que la oliera
y me dio varias vueltas por la manzana hasta que el señor Krinsky me llamó
y me dijo que te había visto aquí.
Ah, tal vez estaba buscando a su madre.
Sí, bueno...
Supongo que estás aquí por la forma en la que he actuado desde la explosión.
Bueno, cuando tuvo lugar la explosión, me dio mucho miedo que hubieras muerto.
Y hoy te escuché hablar de la muerte con tus amigos y...
...tuve mucho miedo.
Hijo, no debes preocuparte por esas cosas. Aún falta mucho tiempo para eso.
Un chico de tu edad debe preocuparse por salir con chicas, jugar en un equipo
y salir con chicas.
Mi muerte tiene que ser la última de tus preocupaciones.
Relájate y disfruta de la vida.
Oye, ¿te he contado alguna vez la historia del hombre y el tigre?
A ver, había un hombre al que lo perseguía un feroz tigre.
Bueno, pongamos que era un león, un león de Detroit. Bueno, eran dos
y el hombre era el famoso jugador de los Cowboys, Roger Staubach.
Lo conozco, vende seguros por la tele.
Sí. Pues bien, los leones se acercaban
y Roger empezó a correr para salvar su vida.
Se dirigió al área de ensayo, pero los leones le pisaban los talones.
Entonces, por el rabillo del ojo, vio una fresa, un refresco fresquito.
Bueno, pues Roger se bebió hasta la última gota
y algo puedo asegurarte, hijo:
fue el trago de refresco más dulce de su vida.
Ya lo entiendo.
Ha sido divertido, papá. Lo has contado muy bien.
Yo también tengo un chiste buenísimo para ti.
Ah, vale.
Dos esquimales quieren comprarse un coche, pero solo uno de ellos sabe conducir,
así que van en autobús hasta el concesionario con todo su dinero.
¿Te he dicho que querían vender su trineo?
No.
Bien, porque esa es la gracia del chiste.
Entonces, el dinero se derrite porque es una bola de nieve.
Llegan muy tarde y se quedan en un hotel.
Voy a dejar fuera lo del botones porque no tiene ningún sentido.
¡Dios, es un chiste buenísimo!
PROPANO STRICKLAND
¡Hank, cuidado, va a explotar!
Muy graciosa.
Oye, Hank, ¿tienes fuego?
Qué bien traído, por enésima vez.
Dios, querida.
La explosión de propano me arrancó el brazo de cuajo.
Ja, ja, Joe Jack.
Amigo mío, gracias por volar el súper por los aires.
¡Yo no provoqué la explosión!
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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