All language subtitles for King.of.the.Hill.S02E18.The.Final.Shinsult.1080p.DSNP.WEB-DL.AAC2.0.H.264-playWEB_track7_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American) Download
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Buenos días, clase.

Sustituiré a la profesora Dorland

que está en casa recuperándose de hantavirus.

¿Qué es hantavirus?

Clark, es una afección gripal transmitida a través de excrementos de roedores.

Bueno, empecemos.

Como preparación para la excursión, los compañeros van a interpretar

un pequeño episodio de la historia de mexicano-estadounidense.

Viajamos al año 1847.

Soy el general Santa Anna.

Lideré al ejército mexicano en El Álamo donde derrotamos a Texas.

Estamos en la batalla de Cerro Gordo 11 años después, y estamos hambrientos.

Señor, le sujetaré su prótesis de la pierna mientras come pollo.

¡Al ataque!

¡Cuidado!

Es la infantería de voluntarios de Illinois.

¡Arriba, general!

Te robo tu pierna falsa.

Muy bonito. Ha sido inspirador.

La prótesis del general se ha exhibido

en un museo de Illinois durante más de un siglo,

pero este año, EE. UU. decidió devolvérsela a México.

Mientras os cuento esto,

la verdadera prótesis de Santa Anna

está viajando de museo en museo

hasta volver a casa.

Podríais decir

que el Museo de Arlen es el último paso del recorrido.

Oh, Peggy.

Eso pasó en 1976.

En 1977, sí llevaba zapatos.

¡Qué rápido va ese coche!

¿No sabe que bebemos en esta calle?

Parece el Cadillac de tu padre, Hank.

Sí, parece ese viejo... ¡Todos a cubierto!

Gracias, gordinflón. Con tu permiso.

Joder, papá. Casi atropellas la nevera.

¿Dónde está Didi?

Con lo poco que ves, pensaba que ella conducía.

Tuvimos otra discusión. La he largado.

Didi, tengo los pies fríos. Hazme una manta.

No tengo tiempo, cielo. Llego tarde a trabajar.

Me parto, conejito.

Coge las agujas de tejer.

Tendrás que ponerte unos calcetines, coronel.

Y la puse en la calle.

Bien hecho, señor.

Admiro la rapidez con la que despacha al insubordinado.

¡Cierra el pico, Gribble!

Imagino que has venido para despejarte unos días

hasta que arregléis las cosas, ¿no?

No, he venido a algo mejor.

He venido a renovarme el carnet de conducir.

He memorizado la tabla optométrica en la oficina de tráfico de Arlen.

No la cambian desde la II Guerra Mundial.

Esa es la de verdad, gordinflón.

Papá, esto de que conduzcas...

No creo que sea buena idea.

Disculpa, Hank.

Creo que un hombre que perdió las tibias para ganar la II Guerra Mundial

tiene derecho a conducir un coche.

Hank, Bobby y yo vamos a alquilar una autocaravana este verano

y a recorrer el país.

Recorreremos los 50 estados en 50 días.

Cotton, se puede viajar a cualquier parte del mundo a través de los libros.

Papá, hay mucho tráfico en verano para que conduzcas.

No sé.

No hay nada como viajar por carretera.

Abuelo Hill, en una autocaravana,

puedes poner la velocidad de crucero e irte a ver la tele atrás.

Luanne, por favor.

Papá, con el debido respeto,

no creo que debas volver a conducir.

¡No me digas lo que puedo hacer!

¡No eres mi padre! ¡Yo soy tu padre!

¡Si gané la guerra, puedo conducir un coche!

Lo sabe hasta el idiota de tu amigo Gribble.

Papá, Dale solo te hace la pelota.

¡Lo mismo que deberías hacer tú!

Hank, acabo de recordar una cosa.

Necesitamos acompañantes para la excursión de Bobby.

¿Adónde vais, Bobby? ¿A Las Vegas?

Hay una exposición del general Santa Anna en el museo.

Hicimos una función sobre él en el cole y yo era uno de sus soldados.

Ya, sé quién es ese tal Santa Anna.

Teníamos su pata de palo en una vitrina en Illinois,

como no podía ser menos.

De hecho, Cotton, la pierna llegará a Arlen.

EE. UU. por fin devolverá la pierna a México.

- ¿Qué? ¡Maldita sea! - ¡Tranquilo, papá!

- Tranquilo. - ¿Lo ves, Bobby?

¡La generación de tu padre está regalando todo por lo que luchamos!

El canal de Panamá, la pata de ese mexicano...

Devolveríais los pañales de Gandhi si los tuvierais.

OFICINA DE TRÁFICO

¿Has visto qué cola? Echaremos el día aquí.

Por el amor de...

Hank, destripé a un hombre que se quejaba menos que tú.

¿Por qué no os adelantáis?

Ahora voy yo.

Escucha, empleaducho.

Anota la primera letra de cada palabra que diga.

"Somos dos

graciosos ratones a los que Willy regaló flores y pasteles".

Apto. Deme mi carnet.

Nunca había visto a nadie que no diera ni una.

No es apto.

¿Qué? Vuelve a echar un ojo.

Somos dos, la S y la D. Como en "soplagaitas descerebrado".

Lo que es usted. Díselo, Hank.

Esto es intolerable.

Como clientes estamos muy insatisfechos.

Venga, papá. Vámonos.

Hiciste que el empleado cambiara la tabla optométrica.

Buen plan

si consigues que el empleado no hable.

Ha sido una de las cosas más complicadas que he hecho.

Pero mi padre se acerca a la hora final.

Tengo que empezar a tomar decisiones por él.

Sé de lo que hablas.

Mi padre ya no puede ni cargar su rifle de caza.

Tengo que colocárselo y casi apretar el gatillo por él.

Triste, muy triste.

Esos cabrones de tráfico me cambiaron la tablilla.

Los de tráfico me hicieron la foto

con el peinado de la época.

Eso fue hace cuatro años y parece me ha lamido una burra.

Hay formas de solucionar lo del carnet, señor.

Dale, esto no te incumbe.

Por ejemplo, ponerle una vela al coche y llamarlo barco.

¿Has oído eso, Hank? Gribble ha tenido una buena idea.

¡Consígueme una vela!

¡Es una idea absurda, papá!

Perdón, Hank. No soy tan listo como tú.

Nunca se me ocurriría algo

como cambiar la tablilla para que tu padre no fuera apto.

- ¿Cómo? - Maldita sea, Dale.

Parece que tenemos un traidor entre nosotros.

¿Qué tienes que decir en tu defensa?

Papá, sí que cambié la tablilla.

Pero lo hizo porque me preocupo por ti.

No deberías conducir.

Es un héroe de guerra, Hank. ¡Un héroe de guerra mundial!

Debería poder hacer lo que le plazca.

¡Cállate ya, Dale! Yo sé qué le conviene a mi padre.

Si lo supieras,

te habrías ahogado dos días después de nacer.

Adiós, Hank. Me largo.

¡Gribble, buenas noticias!

¡Me quedo contigo a partir de ahora!

¿Has oído eso, Hank?

Papá se queda conmigo.

¿Ha dormido bien, Sr. Hill?

Sí, perfectamente.

¿Lo ves, Nancy?

Y querías regalar la cuna de Joseph.

Listo, señor.

Una falsificación perfecta de su carnet de conducir.

Válido hasta el año 3000.

¡Muy bien! Aquí tienes un dólar.

Hola, papá.

Necesito que me firmes la autorización para la exposición de Santa Anna.

Joseph, sabes que no firmo ningún documento

expedido por una institución del gobierno.

Hola, Hank.

Vamos, Joseph. Nos vamos ya.

Hola, Rosa de Tokio. ¿Cómo va tu jardín?

No empecemos, Dale.

Papá, ya has dejado las cosas claras.

Ahora vuelve y hablemos de esto.

Tengo una vajilla entera que puedes romper.

Prefiero romper la de Gribble. Muchas gracias.

No, gracias a usted, señor.

Ya estoy listo.

Voy a la droguería a comprar mi pomada para los muñones.

- Vale, déjame que te lleve... - No te necesito.

Gribble me ha hecho un carnet.

Nunca una agente de tráfico había tardado tanto en poner una multa.

Atienda, señor.

Salga del vehículo, por favor.

¿Va a cachearme, Cagney?

Adelante. Luego me toca a mí.

Cuando le requerí su carnet, me dio esto.

Ya sé que está caducado.

Lo lamento mucho. No debería conducir.

¿Caducado? No es ni auténtico.

Está hecho con una caja de cereales.

Pero tiene suerte.

En los casos más graves de demencia senil,

no recuerdan ni el nombre de sus hijos.

¿Qué? No está demente. Mi padre simplemente es un personaje.

Ya sabe, como los vaqueros.

Papá, apaga eso. ¡Vamos!

Está bien, general Mills.

Voy a dejar que su hijo se ocupe de usted.

Prométame que va a portarse bien.

¿Me dice el nombre de su hijo?

Sí, Judas Iscariote.

Papá, tienes que relajarte.

Tienes suerte de que no te arrestara.

¡No te atrevas a hablarme así!

Había ido a comprar mi pomada para los muñones.

Muéstrame respeto.

Está bien. Lo hablaremos durante la cena, ¿qué me dices?

Coge tus cosas y vámonos a casa.

Vale. Ahora voy.

- Hola, Didi. - Hank.

He venido a pedirte un favor enorme.

Mi padre y tú debéis hacer las paces más rápido que en otras ocasiones.

Me está costando mantenerlo bajo control.

Esta vez no haremos las paces, Hank.

Hemos perdido la pasión.

Cuando nos conocimos, la magia fluía entre nosotros.

Sí, vengo una vez al año para que me drenen los muñones.

Y no acepto que me anestesien.

¿Pidió Lincoln anestesia cuando le volaron los sesos?

¿Revistas? ¿Dulces? ¿Rollitos de fruta?

¡Vaya!

Qué criatura más mona e indefensa.

Parece un bebé con esa bata.

¡Virgen santísima!

Vaya melocotonazos en almíbar.

Fue como lo de Romeo y...

Julieta.

Pero se acabó la magia.

Cotton me dijo que mi culo era muy pequeño.

¿Crees que es muy pequeño?

No. Tápatelo.

Está bien y es muy grande.

Mira, Hank. Invernal hace ahora vestidos veraniegos.

No van a reconciliarse, ¿no?

No, voy a tener que vigilarlo como un halcón.

¿Un puro, Hank?

No, gracias.

Bien, porque no quedan.

Ya, me has pillado.

En fin, he venido para pedirte que acompañes

a Bobby en la excursión de mañana al museo.

Yo iré también.

Papá no puede ir. Va a llevarme a jugar a los bolos.

¿Quieres dejar de llamarlo "papá"?

Vamos, papá. Serías de gran ayuda.

Llevo toda la vida sacándote las castañas del fuego.

Conservaré la tradición. Cuenta conmigo.

Con nosotros.

MUSEO DE ARLEN

¿Y luego mató al cabo alemán?

Hablamos de la II Guerra Mundial, Connie.

Era un nazi.

Sí, le rebané el cuello

con 60 cm de hilo dental que llevaba en la bota.

Por eso es importante llevar hilo dental siempre encima.

Vamos allá, escuela de secundaria Tom Landry.

A continuación, nuestra mayor atracción.

La pierna de madera del general Santa Anna.

¡Qué maravilla de prótesis!

Esas camisetas no le hacen justicia.

Tras su breve estancia aquí,

la pierna del General Santa Anna será devuelta

a su legítimo propietario, México.

¿"Legítimo"? El que lo encuentra, se lo queda.

Papá, tranquilo.

Relájate.

Junto con la pierna,

México recibirá un cheque con el valor original de la pierna,

1300 dólares estadounidenses.

Y una carta de disculpas firmada por el comandante en jefe.

¡Maldito desertor! ¡No puede hacer eso!

¡Los japoneses me volaron las tibias!

¿Cuándo me las van a devolverán?

Hank, vamos, vigila a tu padre.

Papá, no volveré a decírtelo. Cierra el pico.

MUSEO DE ARLEN

Todos sentados. Gracias.

Vamos, detenga el autobús.

¡La han robado!

Uno de estos rufianes ha robado la pierna de Santa Anna.

Escuchad, niños.

Voy a cerrar los ojos, y cuando los abra,

quiero ver esa pierna.

¿Entendido?

DALE MATABICHOS

Papá, ya estoy harto. ¿Dónde está la pierna?

No sé si puedo hablar de eso.

Me han pedido que guarde silencio.

Todo el país de México

espera recuperar su pierna el próximo sábado.

¡Maravilloso!

Esa pierna es tan importante para ellos

como mi carnet de conducir para mí.

¿Qué tiene que ver esa pierna con tu carnet de conducir?

¡Usa la cabeza, muchacho!

Los mexicanos tienen diplomáticos que moverán los hilos

para que obtenga mi carnet si quieren recuperar su pierna.

Papá, la policía irá a por ti.

Esa es mi oferta, informa a tu gente.

Nunca buscan en los sitios más evidentes.

Coronel, ¿nos retiramos al cuarto de la pierna?

Tal vez esa agente tuviera razón.

Nunca había visto así a mi padre.

Ya no es el loco de siempre.

¡Ahora hace locuras!

Pellízcame porque debo estar soñando.

Llevo 22 años diciéndotelo.

Tía Peg, tío Hank, acabo de oírlo en las noticias.

Hay una exposición de Santa Claus en el museo

y alguien le ha robado la pierna.

Coronel, quería decirle que ha sido un honor

luchar con usted contra Hank y sus fuerzas.

Quiero que sepa que estaré con usted hasta el final.

¿Tienes de esas galletitas con forma de pez?

¡Fue él! ¡Él se llevó la pierna!

¡Fue idea suya! ¡Llévensela!

¡No, no está!

¿Dónde la has puesto, viejo sin tibias?

¿Cómo me has...?

Eres peor traidor que Hank.

¡Sé cómo lidiar con los traidores!

Señor, deme esa pierna

antes de que se meta en más líos.

¡Necesito esa pierna en mi poder

para las negociaciones con el gobierno mexicano!

¡Se llevaron mis tibias

y las exhibieron en la pagoda del emperador!

¿Así me agradecéis haberme cepillado a los nazis?

Decidle a la agente de tránsito que quiero mi coche de vuelta.

Puedo conducir, pero cambiaron la tablilla.

"Somos graciosos ratones a los que Willy regaló flores y pasteles".

HOSPITAL PARA VETERANOS

La evaluación psicológica concluyó cuando se apoderó

del estetoscopio del doctor Miyoshi como trofeo de guerra.

¿Y qué van a hacer?

¿Mantenerlo aquí para siempre?

Eso depende de ustedes.

En mi opinión, necesita estar vigilado.

O se queda aquí

o usted y su esposa deberán vigilarlo las 24 horas del día.

Papá, ¿qué te parece este sitio?

Ahueca el ala, gordinflón.

Se sabe su nombre. Ya ha hecho un amigo.

Sabe su nombre.

Mira, Peggy, juegos de mesa.

- Damas. - Me encantan.

Un dominó. El juego de la escalera.

El juego de la escalera.

Si no tuviera que trabajar a diario, me vendría aquí.

Papá, sé que han pasado muchas cosas en estos últimos días,

pero necesito saber dónde está esa pierna.

Si devuelvo la pierna, ¿podré salir de aquí?

Ya veremos. No depende de mí.

Está bien. Está en la bolsa de golf de Gribble.

Le dibujé un uno y la firmé con el nombre de Lee Trevino.

Muy bien, papá. En la bolsa de golf de Dale.

Diviértete, papá.

No te olvides de tu viejo.

Volverás a por mí, ¿verdad, muchacho?

No está tan mal ahí.

Vamos, Peggy. Ese sitio es horrible.

Mi padre detesta estar ahí.

Pero tampoco puedo vigilarlo 24 horas al día.

No, no puedes.

No sería justo para ti, para mí o Bobby.

Quizá seamos muy exigentes con el hospital.

La oficina del consumidor le pone una valoración de notable.

Eso es más que la media.

Hank, ¿cómo vas a decírselo?

Dime.

¿Voy a vivir contigo y la mujer de mi hijo?

- No. - Te dije dónde estaba la pierna.

Lo sé, y se la entregué a la policía.

Papá, no puedo cuidar de ti todo el día.

Ni tú tampoco querrías que lo hiciera.

Así que solo hay una opción.

¡Didi! ¿Qué hace ella aquí? ¡Te dije que se acabó!

Yo le dije lo mismo.

Pero me dijo que debía firmar algo para quedarme con el Cadillac.

Te han puesto una bata de bebé.

¡Mira qué bebecito!

¡Para!

Yo los cogeré.

Cielo, lamento haberte dicho que tu culo era muy pequeño.

En todo caso, es muy grande.

Pero me gusta tal y como es.

Vamos, pequeño, te llevaré a casa.

Ese es el capitán jubilado Barissimo de Fino.

Cuando se ate la pierna de Santa Anna y camine de nuestra bandera a la suya,

la devolución al pueblo mexicano será finalmente oficial.

Lo que importa es que la han recuperado.

¡Un momento!

Esa es la pierna que hice para la función de teatro.

Aquí tiene, señor. Su permiso de conducir.

¡Gracias! Aquí tienen.

La pierna de Santa Anna.

La historia que han visto está basada en hecho reales.

En la batalla de Cerro Gordo en 1847,

la infantería voluntaria de Illinois se hizo con la prótesis

del general mexicano Antonio López de Santa Anna,

mientras el general y sus hombres celebraban un almuerzo con pollo asado.

Lamentablemente, la pierna de Santa Anna continúa en el museo de Illinois.

Si le gustaría unirse al movimiento

para ayudar a devolver la pierna al pueblo mexicano,

escriba al senador de Illinois, Richard J. Durbin.

Gracias y buenas noches.

Traducción: Mateo Montaño Tenor

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.