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¡Vamos, Hank!
El vuelo de tu madre llega en media hora.
Un momento, tengo que comprobar los colores.
A ver. Rojo, azul, verde, blanco, rojo, azul, verde, blanco, rojo...
Hank, ¿no tienes ganas de ver a tu madre?
Por supuesto que sí. No la he visto en dos años.
Es su novio el que me preocupa.
Ya va siendo hora de que te acostumbres, Hank.
Tu madre te dijo hace más de un año que tenía novio.
Dijo "caballeroso amigo". No sabía que era lo mismo.
Pensaba que solo tomaban el té y comentaban lo bueno que estaba.
Si está muy caliente y cosas así.
Bueno, yo nunca he oído tan feliz a tu madre.
Vamos, dale una oportunidad.
¿Por qué? La tratará como una chacha, como hacía mi padre.
Friega bien el suelo. Creo que estoy enamorado.
- Hank, estás exagerando. - Para nada.
Genial. Ella va cargando todo el equipaje y él no aparece por ninguna parte.
Hola, Tilly, ¿cómo ha ido el vuelo?
Ha estado bien, pero no queríamos comer carne
y aún así sirvieron carne.
No podemos comer desde que operaron a Gary.
Hank, qué alegría verte.
Mamá, estamos en público.
- Solo una mano, ¿vale? - Pero te echaba de menos.
Muchas gracias.
Hank y yo nos morimos por conocer a tu nuevo hombre.
No sabíamos escribir su nombre, así que no le hemos hecho una calza.
Oh, no te preocupes. Seguro que no se dará ni cuenta.
Es judío, y en su familia nunca hacen eso.
¿En su familia los hombres cargan también los equipajes
o cree que eso obligación de las mujeres, como pensaba papá?
Oh, Hank, Gary no tiene nada que ver con Cotton.
Tiene un corazón enorme,
y los doctores ahora dicen que le ha crecido.
¿Los desechos del baño dónde van?
- Tú debes de ser Peggy. - Exacto, yo soy Peggy.
Encantada de conocerlo, señor Kasner.
El señor Kasner esa mi padre. Yo soy Gary, a secas.
Hank, reconozco esto por tus fotos de bebé.
Qué alegría conocerte por fin.
¡Oiga! Oiga, suélteme.
¡Ni lo sueñes! ¡No te me escaparás!
Mamá, he puesto tus cosas en el cuarto de Luanne.
Gary, he puesto una cama en la habitación de Bobby.
¡No! No hace falta que molestes a nadie.
Tilly y yo podemos dormir aquí en el salón.
No, no creo.
¿Por qué? ¿Esto no es sofá cama?
Sí, pero no...
Hank, no me digas que te incomoda pensar que Gary y yo dormimos en la misma cama.
No había pensado en eso. Tú me has metido esa idea en la cabeza,
pero ahora que está ahí, no me dejas alternativa.
Lo siento.
Tengo que ir en coche hasta Houston para comer en Navidad con mi padre,
y luego tengo que volver para cenar con mi madre y él.
¿Por qué sigues llamándolo él? Me suena raro.
Solo lo llamo señor Kasner para ser cortés y formal.
Kasner. ¿Es alemán?
Es judío.
Judío, ¿eh?
Sí, Dale, es judío.
Bueno, eso no tiene nada de malo.
¿Es divertido?
Bueno, a mí no me lo parece.
Seinfeld es divertido.
Seinfeld es más divertido que Gary.
Seguro que Gary Kasner es más divertido que Cotton.
Cotton no es divertido.
Ese veterano solo habla de sus cautiverios en la guerra
y de cuando le clavaban esas astillas debajo de las uñas.
Me pone nervioso.
Creía que mamá había aprendido la lección
cuando tuvo la sensatez de abandonar a mi padre.
Y ahora va y se busca a otro tío que la trata como una chacha.
Whoopi Goldberg es divertida.
El tipo ni siquiera come carne. ¿No os parece increíble?
A mi padre lo operan del corazón todos los años
y come toda la carne que le apetece.
Gary no come carne por eso,
sino porque las vacas son sagradas para su pueblo.
No, eso son los hindúes.
Lo que es sagrado para los judíos es el cerdo.
Jamás practicaría una religión que restringiera mi dieta.
Así no quiero ir al cielo.
Eh, tenemos el mismo cuerpo.
Sí, eso parece, pero tú tienes la piel más firme.
¿Eres un héroe de guerra como mi abuelo biológico?
¿Un héroe? No.
Me pasé la guerra de Corea en un submarino en el Pacífico.
No tuve mucha acción.
¿Y adónde van los desechos del baño en un submarino?
Me gustas tú.
Has dicho "me gustas tú" en lugar de "tú me gustas".
Qué gracioso. Eso me gusta.
Espera, me gusta eso.
Qué bien, estás despierto.
¿Qué es esto que estoy comiendo?
- Parece una deliciosa chuleta. - Es filete de pollo frito.
Vaya, me conformo con que sea pollo.
Puedo comer pollo.
Siéntate, charlemos.
Hank, tu madre es muy importante para mí.
Hace mucho tiempo que no sentía algo así...
Lo siento, pero este no es el mejor momento.
Están haciendo mi programa favorito.
Te rogamos, padre,
que le quites el hipo a este hombre y que lo sanes.
¿Tú crees en esas cosas?
Sí, claro, es mi programa favorito.
Por favor, no hables de otra cosa ahora.
¡Hipo, desaparece!
Lo siento, no hay nada que hacer.
¡Desaparece!
Voy a comprar una menorá
para celebrar el Janucá y que Gary se sienta como en casa.
¿Qué?
Creo que estaría bien honrar sus tradiciones.
Bobby podría apagar las velas en la víspera de Janucá y pedir un deseo.
No, el nuevo es él.
¿Por qué tenemos que cambiar con él? Él nunca se ha ofrecido a cambiar por mí.
Bobby, ¿vienes al partido con nosotros?
El baloncesto puedo ir o no ir.
¿Perdona?
¿Lo correcto no sería decir "puedo ir o no ir al baloncesto"?
No, Gary me ha enseñado a hablar así. Así lo hacen las personas de Arizona.
¿Quieres que te enseñe yo?
Bobby, sube al coche.
¡Vamos, rápido!
Si llegamos tarde, no sabré qué equipo marca en cada canasta.
Mamá, ¿no estás vestida aún?
Cuatro jugadores de Arlen han llegado a los regionales.
Creo que paso.
Bueno, como quieras.
Pero algo así solo pasa una vez cada diez años.
Qué larga se me ha hecho la noche sin ti, amor mío.
Sí, caballero, ha sido una noche larga y calurosa.
He traído muérdago, mira.
¿Has cogido el dedo de gomaespuma?
- Sí, Hank. - ¿En el que pone "número uno"?
- Sí, Hank. - ¿El de baloncesto?
Esa es la bata de mi madre.
Es irme y ponerse a lavar la ropa.
Qué raro. Oigo la secadora, pero la ropa está en el suelo.
ALERTA MÉDICA
¡Mis ojos!
¡Me he quedado ciego!
Hank, ¿pasa algo? Te noto muy raro.
Bueno, tendré que confiar en tu palabra.
No veo nada. Me he quedado ciego.
¡Madre de Dios!
Ciego se ha quedado.
Esto es muy muy raro.
Sus ojos responden a la luz, la retina está en su sitio
y no hay signos de infarto.
Sé que ya se lo he preguntado, pero ¿no se ha hecho daño por accidente?
No, me quedé ciego de repente. ¿Por qué es tan difícil de entender?
¿Qué clase de médico es usted?
¿No puede hacer nada?
¿Para qué son todos esos aparatos? ¿Para qué es ese láser?
¡Use ese láser con mi marido ahora!
De acuerdo.
No necesito ningún láser.
Mire, si alguien ve algo muy muy malo,
¿podría su vista verse afectada?
¿Había algo fuera de lugar? ¿Algo que no debería estar ahí?
¿Abriste el microondas antes de que se apagara?
Simplemente dígame si es posible.
Buenos, existe un desorden temporal que recibe el nombre de ceguera histérica.
Si alguien ve algo muy desagradable,
como un asesinato o algo así, podría llegar a perder la vista.
Aquí tengo unos libros al respecto.
Lléveselos, no los necesito.
Este problema puede durar desde unos días hasta unas cuantas semanas.
La clave para mejorar es hacer frente a lo que vio y aceptarlo.
A menos que se metiera el dedo en el ojo.
En ese caso, cuando quiera admitirlo, vuelva y lo curaré.
Hank.
¿Cuándo piensas decirme lo que vistes?
No puedo. ¿Quieres que también pierda la voz?
¿Y cómo voy a ayudarte si no me dices lo que pasó?
Pues no me ayudes. Me da igual no ver.
¿Fue una cosa, una persona o una verdura?
- ¡Hank, dímelo, venga! - Una persona.
¡Para! ¡Deja de hacerme preguntas!
Cuando lleguemos a casa, me lo mostrarás usando un muñeco.
¡No!
Vale, te lo diré.
Pero no puedes decírselo a nadie.
He visto a mi madre y a Gary...
...en la agonía de...
...la actividad.
¿Era eso?
¿Y hemos pagado un médico por eso?
Vas a recuperar la vista ahora mismo, pequeño.
Vamos, Peggy, no es tan fácil.
¿Cómo te sentirías si vieras a tu madre sobre la mesa de la cocina
en brazos de un viejo de 65 años
que no llevaba nada puesto salvo el tatuaje de un submarino?
Yo desayuno en esa mesa.
¿Qué te ha dicho el médico, cielo?
Que me metí un dedo en el ojo. Una ridiculez.
¿Y el otro ojo entonces?
Al parecer, el otro se cierra para equilibrar la situación.
Es una reacción natural.
Llevo toda la vida leyendo Psychology Today
y jamás había oído hablar de eso.
Tengo una revista que deberías leer. Se llama los Diez Mandamientos.
¿Con quién habla?
Hank, ¿quieres que contigo hable?
¿Quieres que contigo hable?
Qué Arizona es eso.
Sé cuál es tu problema, Hank. Tu dedo es demasiado grande.
Por eso te lo has metido en el ojo.
Eh, Hank, ¿qué estoy pensando?
No ves.
No puedes ver lo que estoy pensando.
No voy a estar ciego por siempre, ¿vale?
Y en cuanto vea un culo, le daré de patas.
Así que vale ya de burlarse.
Recibido.
Te llaman, Hank.
Quien ríe el último ríe mejor.
Me gustan finas, aplástalas más.
Peggy.
Bueno, ¿quién quiere preparar galletas?
Jesús, si estás ahí arriba,
te pido para esta Navidad que me devuelvas la vista
y un juego de herramientas.
Tal vez debería hablar con Papá Noel sobre esto.
¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Alguien ha roto un plato?
Vale, ahora abriremos los regalos.
Os los pasaré como de costumbre.
Vaya, he cogido algo cuadrado...
¿Alguien le ha pedido a Papá Noel algo cuadrado?
Toma, Bobby.
¡Eh, eso es para mí!
Ha dicho "Bobby".
Guay, un camisón.
Me lo pondré cuando sea mayor.
Vale, ¿quién es el siguiente?
Este pesa mucho.
Ahora este es para Peggy de parte de Tilly y mía.
¡Me encantas los libros!
"El payaso lo hizo.
Comedias desde Buster Keaton a Robin Williams".
¡Mira, Hank!
Estoy despierto.
Oh, ¿y qué tenemos aquí?
¡Madre mía!
Otra chaqueta de visón para Hank.
Lo siento, Hank, sé que está muy trillado.
No pasa nada, Gary.
Gracias por convertir estas fiestas en un especial de Woody Allen.
Me quedaré en la camioneta hasta que sea hora de ir a ver a papá.
¿Dónde está mi dedo?
Gary, no te lo tomes a mal. Disculpadme, por favor.
Hank, para.
Hank, si no vuelves por Gary o por tu madre,
al menos hazlo por ti mismo.
El médico te dijo que era algo psicológico.
Si huyes de tus problemas, jamás recuperarás la vista.
¿Vas a llevarme a casa de mi padre o no?
Cielo, ya me siento mejor.
Cada manzana que se interpone entre mí y la mesa de la cocina es
un peso menos encima.
Amén.
¿Adónde vamos?
Pero ¿qué...?
¿Peggy?
¿Dónde está Peggy? Da la vuelta.
Peggy me ha pedido que te llevara
y siempre les doy a las mujeres lo que piden.
Para el coche. Iré en la parte de atrás.
No digas tonterías. Estás más cómodo dentro.
Te diré lo que vamos pasando.
Hay un camión enorme. De esos que tienen muchas ruedas.
Un semi... De los que tienen muchas ruedas.
Ahora hay un anuncio. Vende archiveros para...
¡Cállate! Vas a volverme loco.
¡Mira! Un autoestopista con barba, una pistola y un perro.
Creo que voy a recogerlo.
Quizá te ponga de buen humor.
- Parece un buen tipo. - ¡No!
Podemos llevar al perro.
- ¡No! - Te lamerá la cara y te sentirás mejor.
- ¡No! - ¿No te gustan los perros?
- Llegas tarda. - Papá, qué alegría escuchar tu voz.
¿Aún estás ciego o te lo estás haciendo?
O estás ciego o eres lento.
Creo que las dos cosas.
¿Y este qué vende?
Nada, solo me ha traído hasta aquí.
- Gary Kasner. - ¿Kasner?
Feliz Janucá.
Combatí con uno de tu tribu en el Pacífico.
Se llama Brookland. ¿Lo conoces?
Conozco a un Joe Brookstein.
Es él.
Bueno, vamos a cortar el árbol.
Papá, tendré que apoyarme en ti.
Esas manos, nenaza.
No me enfrenté a un búnker hasta arriba de soldados cachondos
para que te aproveches de mí ahora.
Papá, estar aquí me recuerda a los viejos tiempos.
Me gusta.
¿Has trabajado como chófer toda tu vida, Kasner?
Estoy acompañando a Tilly. Solo estoy echando una mano.
¿Tilly? ¿Mi vieja Tilly?
- Papá... - ¡Madre de Dios!
¿Aún anda por ahí? Ya era vieja para mí hace 20 años.
No sé cuántos años te ha dicho que tiene, amigo,
pero te aseguro que su odómetro ha dado dos vueltas ya.
Papá, es Navidad.
No importa qué día sea. No te permito que hables de ella así.
Tilly es una mujer maravillosa
y tú lo único que hiciste fue maltratarla. Debería darte vergüenza.
Si vuelves a ofenderla, te voy a dar para el pelo.
Vale, lo retiro todo.
La basura de unos es el tesoro de otros.
Hank, mejor te espero fuera.
Un poco a la izquierda.
Gracias, Gary.
No tienes que irte tan pronto por culpa mía.
¿Y mi ponche de huevo? ¡Tráeme mi ponche de huevo!
No te preocupes.
¿Dónde estamos? Aún no hemos llegado a casa.
Voy a llevarte a un sitio
donde pueden ayudarte a recuperar la vista.
Ya he estado en el médico.
No, no con medicamentos, sino con fe.
Gary, te agradezco que compartas tus creencias judías conmigo,
pero no es mi religión.
Hank, confía en mí.
Escucha, no es algo personal. Es que no me gusta mucho la idea
de que mi Dios me vea en el templo de tu Dios.
Hank, no te llevaría a un templo sin decírtelo.
Entonces ¿dónde estamos? ¿Qué pasa?
Sé que no te metiste el dedo en el ojo. No es difícil saber lo que pasó.
Nos viste a tu madre y a mí en la cocina.
No me gusta que perdieras la vista.
pero, obviamente, te ha afectado psicológicamente.
Por eso estamos aquí.
Bienvenidos, hermanos y hermanas,
y a todos los amigos que nos ven desde sus casas.
¡Bienvenidos a la Catedral de la Lona!
¿La Catedral de la Lona? ¿La iglesia enorme de la autopista?
Dijiste que era tu favorita.
¿Me has traído aquí?
Hoy celebramos un nacimiento muy especial. ¿Alguien sabe su nombre?
Tienen más de 2000 años, pero sigue estando entre nosotros.
Creo que deberíamos darle un fuerte aplauso
por trabajar en el día de su cumpleaños.
No creo en las curaciones milagrosas, pero ha sido un gesto muy bonito.
No lo entiendo. No he sido muy amable contigo.
Basta, lo hago porque amo a tu madre.
Bueno, ella también te aprecia mucho.
Y, ahora que lo pienso mejor, eso tampoco es algo tan malo.
Eh, ya vale. Me has pillado por sorpresa.
Vale, ¿ya estás satisfecho?
Sanará a los enfermos el día de su cumpleaños.
Sanará a los ciegos el día de su cumpleaños.
Aquí tenemos a un hombre ciego.
¿Este hombre es su hijo?
- Eso quisiera. Quizá algún día. - Sí.
Supongo que sería una buena forma de ver las cosas.
¡Ceguera, abandona a este hombre!
- ¡Puedo ver! - ¡Lo sabía! ¡Enhorabuena!
¡Bendito sea el Señor! ¡Este hombre era ciego y ahora ve!
Nos vamos a publicidad, pero enseguida volvemos.
Hola, Hank, ¿qué tal el tiempo?
Oh, espera, que estás ciego.
Ahora yo, me toca. Eh, Hank, no llevas pantalones.
Tíos, Hank lleva un palo y camina como si pudiera ver.
No me gusta cómo nos mira, tíos.
- ¡Tíos, Hank vuelve a ver! - ¡Corred!
¿Queréis probar algo delicioso?
Mezclad el puré de patatas con los arándanos.
Es la mejor Navidad de mi vida.
Me alegro.
No debería comer mucho.
Jugoso el pavo está.
Es una ocasión especial.
Puedo comerme otro trozo.
¿Alguien se va a comer ese trozo?
¿Vais a comeros eso?
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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