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Escucha, Bobby, ¿por qué no me lees tu informe
como si yo fuera un posible cliente y quisieras conquistarme?
Vale.
"El hombre que más admiro es mi padre, Hank Hill.
Vende propano y accesorios de propano".
Me está gustando, hijo.
Has captado mi atención y quiero escuchar más.
¡Hola, Hank!
Señor Strickland.
¿Qué tienes ahí, amiguete?
"El hombre que más admiro es mi padre".
En eso tienes razón, Bobby.
En 15 años, lo he ascendido 15 veces hasta llegar a subgerente.
Tienes motivos para estar orgulloso. Eres su semilla.
"Soy la semilla de mi papá".
Hank, tengo prisa.
Vamos a charlar detrás.
Bobby, esta es la llave para la máquina de chicles.
Coge todos los que quieras.
Hank, ¿has oído hablar de Holloway Hollows?
¿No es esa nueva urbanización
que promete una vida campestre a precios de risa?
Sí, esa misma.
Van a necesitar un proveedor de propano.
Holloway en persona va a venir desde Boston para investigarnos.
Es un negocio gordo, Hank.
Aquí tienes la información.
¿Un coche de alquiler?
Un viejo Cadillac.
A los yanquis les gustan esas cosas tanto como a los niños los caramelos.
¿Qué leches es esto?
Es uno de los nuevos billetes de 100. Son a prueba de falsificaciones.
Señor, está hablando con Hank Hill.
No necesito estas cosas al estilo James Bond para cerrar un trato.
Hank, no quiero meterte presión, pero la competencia es muy fuerte:
M. A. Thatherton.
¿Thatherton?
OCHO AÑOS ANTES
Lamento tener que reunirnos aquí. Prometo no convertirlo en costumbre.
Vaya, Thatherton, felicidades. Has hecho muy buenas ventas.
¿Quieres llegar a objetivos?
Véndeles propano a una residencia de ancianos
y di que es oxígeno.
No puedes hacerle eso a la gente.
No eres un hombre de empresa. Esa es la diferencia entre nosotros.
Tú eres una abeja obrera y yo la reina.
¿Qué dices?
Voy a abrir mi propio negocio. Combustibles Thatherton.
Ya he firmado con los mejores clientes de Strickland.
¿Cómo tienes la poca vergüenza
de perjudicar así al hombre que aún te da de comer?
Mira bien a tu alrededor, Hank, porque nunca saldrás de aquí.
En eso te equivocas.
Puede contar conmigo, señor.
Agradezco su confianza y solo quisiera...
Hank, ¿me dejas un poco de intimidad?
¡Oh, mira esto! Qué grande.
Es enorme.
Mira el tamaño de la cabeza de Ben Franklin.
Sin duda era un verdadero genio.
Pues échale un buen vistazo
porque se lo tengo que devolver a Strickland el lunes.
¿No deberías gastarlo con ese cliente tan importante?
¿Cuándo he necesitado un presupuesto de tres cifras
para vender propano?
Voy a cerrar este trato como siempre lo he hecho.
Con un café, un trozo de pastel y un apretón de manos.
Y si la cosa se complica, pastel à la mode.
¿Podéis parar?
Ese claxon es para emergencias en la carretera.
Y vosotros bajaos de ahí.
Tengo que devolver el coche en el mismo estado.
¿Por qué tienes un coche con una vaca?
Hank va a atender a un cliente potencial del este, señor Kahn.
Ya veo.
Hank soborna para vender.
Kahn, yo nunca he tenido que sobornar para hacer una venta y jamás lo haré.
¿Cómo será el tal Holloway?
Ya conoces a la gente de Boston.
Seguramente sea bajito, pálido y lleve mocasines.
¡Esa mano, socio!
¿El señor Holloway?
¿Ya tienes preparadas la carne y las cervezas?
¿Dónde está tu Cadillac?
Tengo la venta en el bolsillo.
¿Quieren refrescarse con una toalla caliente?
- Y esta es para usted. - ¡Leñes!
Estas toallas son de tamaño texano.
Peggy ha calentado estas toallas en nuestra estufa de gas propano.
Va de maravilla, te lo aseguro.
Te lo aseguro. Me gusta. Voy a decirlo mientras esté aquí.
Te diré algo.
Strickland puede satisfacer sus necesidades energéticas.
Para Strickland, el cliente es lo primero.
Nuestro objetivo es su satisfacción.
No lo vemos como una venta, sino como un miembro de nuestro equipo.
Tarta.
- ¿Os gusta la tarta? - ¡A mí sí!
Aquí tienen la mejor tarta de la ciudad, señor Holloway,
y la hornean con gas propano de Strickland.
¡Mirad, una gramola texana! ¡Como las que salen en las películas!
¿Qué te pongo, Hank?
¿Un especial para vendedores?
Sí, por favor.
Tres trozos de tarta de nuez y dos cafés.
Y tres bolas de helado.
Espera, hijo, permíteme darte un consejo de vendedor.
No empieces con el helado enseguida
porque si las cosas no salen bien, no tendrás dónde ir.
¿Qué clase de de gramola es esa que no tiene la canción de Dallas?
Señor Holloway, iré directo al grano.
Hay 14 razones para comprarle gas propano a Strickland.
Catorce importantes razones.
J. R., es un chico muy malo.
Que vive en un rancho con su mamá.
Tengo una idea. Voy a llamarte J. R. a partir de ahora.
Hola, Hank.
¿No vas a presentarme a tu simpático amigo?
Claro, con gusto.
Señor Holloway,
este es el único hombre penalizado por la Asociación Texana de Propano
por estafa y conducta inapropiada para un vendedor de gas propano.
M. A. Thatherton, de Combustibles Thatherton.
Encantado de conocerle, M. A.
- La M. A. significa... - Mi amigo.
Porque en Combustibles Thatherton somos amigos de todos
y también queremos ser sus amigos, señor Holloway.
¿Quién es este, Hank?
- ¿Tu gerente de ventas? - Soy su hijo, Bobby.
Estoy esperando mi tarta.
Veo que has heredado el sentido del humor de tu padre.
Ha heredado el sentido del humor de su padre y su madre, gracias.
Encantado de conocerlo, Holloway.
Dejaré que Hank te dé el viejo discurso de las 14 razones.
Bobby, ya puedes decir en el colegio que conociste a un verdadero texano.
M. A. Thatherton.
Jo Tiffany, será mejor que nos sirvas tarta à la mode.
Bajo sus pies, señor Holloway, se encuentra la encrucijada del propano.
Es el único lugar del planeta
en el que se encuentran los oleoductos de este y oeste.
¿No quería conocer Texas, señor Holloway? Pues esto es Texas.
¿Y dónde están los pozos petrolíferos y los trenes?
J. R., quiero comprar un revolver.
Cuidado, este plato es muy picante.
Oh, está buenísimo, sí.
Pero, Peggy, no tienes que molestarte por mí.
Quiero que seas tú misma mientras estoy aquí.
Esa es la única forma en la que sé comportarme.
Te he dicho que me compraras un revolver.
Sé que es divertido llevarse un recuerdo a casa,
pero su tiempo es muy valioso.
Mira esa basura.
¿Cuál es el índice de suicidios aquí?
¿Se refiere a este lugar?
Porque aquí es donde se está construyendo Holloway Hollows.
- Aquí falta algo. - Sí, son esos asquerosos sindicatos.
¡Vamos, chicos, terminad el almuerzo y poneos a trabajar!
No, me refería a ti, J. R.
¿Dónde están tus botas vaqueras?
No tengo botas vaqueras.
¿Sabe qué, señor Holloway?
Texas ha cambiado mucho desde el 1850.
Dios, yo solo quiero ver botas, espuelas y cosas así.
He venido desde Boston para ver Texas
y no llevas botas de vaquero ni revólveres ni nada.
COMBUSTIBLES THATHERTON
¡Thatherton!
¿Sabe qué, señor Holloway? Yo solía tener un par de botas,
pero un día mi tío perdió las suyas durante un tornado.
- ¿Un tornado de verdad? - Sí.
Un enorme tornado al estilo texano, se lo aseguro.
Aquel tornado le quitó hasta las botas
y no se puede enterrar a un hombre descalzo.
Lo dice el código del vaquero, así que le di mis botas.
Esa es la historia de lo que pasó con mis botas.
¡Vaya, qué pasada, J. R.!
Creía que no te gustaba usar botas porque tienes los dedos muy gordos.
En el verano de 1953,
algo muy importante para mí pasó ahí, en esa casa rosa.
¿Qué fue lo que pasó?
El famoso poeta, Ogden Nash, escribió su poema La vaca.
"La vaca es de la familia de los bovinos".
"Por un lado dice 'mu' y por el otro da leche".
ARTÍCULOS PARA VAQUEROS RHINESTEIN'S
Señor...
No le recomendaría botas vaqueras a un cliente con los dedos tan gruesos.
Quizá debería probarse unas sandalias.
Cierra el pico.
Aquí tienes tus espuelas, J. R.
Le he ayudado a elegirlas.
Bien, con eso tengo el equipo completo, pero no quiero arañar la alfombra.
¿A quién le importa la alfombra? Ha herido mis sentimientos.
¿Sabe qué más le hace falta? Un sombrero.
¡Sí! Un enorme sombrero de vaquero.
Quiero conocer Texas con alguien que use un sombrero como el mío.
¡No voy a ponerme ese estúpido sombrero!
Creía que eras un texano de verdad como ese tal Thatherton
que conocí en la cafetería.
No uso sombrero por un juramento solmene
que le hice al presidente Lyndon Baines Johnson.
con motivo del nacimiento de su hija, Lynda Bird.
Lyndon Johnson asesinó a nuestro Kennedy.
Oh.
¡Y esto!
¡Eh, tío, mira esos vaqueros de imitación!
Oh, Dios, ahora no.
Mira, J. R., un indio y un paleto.
Oye, tío, quizá deberías llamar al Dr. Scholl.
Llamad al 112.
Con esas botas, pareces uno de los hermanos Dalton.
¡Calambre! ¡Calambre! ¡Rápido!
Vale, ¿qué está pasando, Hank?
Por lo que dice Bobby, compraste mi libertad a los comanches
con lo que ganaste en un rodeo.
Y vales hasta el último centavo.
Mira, Peggy, ser vendedor es como ser actor.
Solo estoy interpretando un papel.
Como ese tipo del teatro que te gusta tanto.
Hank, esto no es Hamlet y tú no eres Mel Gibson.
¿Vas a ponerte eso para la cena?
¿Por qué? ¿No te gusta? Lo compré de rebajas para esta noche.
- Es de marca. - Ya.
¿No tienes el traje que te compré
para una de las bodas de la madre de Luanne?
Aquí está.
Me había olvidado de lo bonito que era.
¡Oye, papá!
He estado revisando lo que le dijiste al señor Holloway.
¿Cómo pudiste dejar embarazada a mamá
si tú estuviste encerrado en los 80 en un campo de prisioneros de México?
A ver, Bobby, muchas veces, los detalles son lo de menos.
¡Necesito que la información concuerde!
Habrá un examen después de que pronuncie mi discurso
y mis compañeros de clase son lo peor.
Te ayudaré, hijo, lo prometo.
Cuando llegue a casa, nos sentaremos a revisar tus apuntes
para ponerlo todo en contexto.
ASADOR PANHANDLER
Lamento que la señor Holloway estuviera indispuesta para acompañarnos.
Seguro que le sentó mal la comida del avión.
Hola, señora Holloway. ¿Quiere un poco de pastel?
No te preocupes.
Además, un hombre necesita librarse de sus cadenas de vez en cuando.
¿No es cierto, J. R.?
Señor Hill, su mesa está lista.
Cielo, en la 39 han pedido té con hielo.
Y en la 86 pan con jalapeños.
Hola, vaqueros. Bienvenidos a Panhandler,
hogar de la barra de ensalada más grande y del segundo estornudo más largo.
¿Les gustaría probar nuestro filete especial de dos kilos?
Si se lo acaban, no lo pagan.
¿Cuánto cuesta si no lo podemos terminar?
Bueno, señor, como decía mi difunto padre:
"Si tienes que preguntar, no lo puedes pagar".
Yo quiero uno.
¡No, señor Holloway! Se va a llenar con comida gratis.
Hola, Roy Rogers. Halloween ya ha pasado.
Señor Holloway, estos son mis vecinos, Dale y Nancy Gribble.
El señor Holloway ha venido desde Boston.
Sí, conozco el sitio. Está en Texachusetts, ¿verdad?
Salude a Willie Horton de mi parte cuando vuelva a casa,
y espero que sea muy pronto.
Lo siento, señor Gribble,
pero un vaquero no habla de política mientras come.
Buenas noches.
Aún no he cogido los picatostes.
Clavadme un tenedor, no puedo más.
¡No, de eso nada!
Dame una moneda, J. R. Voy a probar suerte.
Sí, me lo temía. Tienes algo en la espalda, cielo.
- ¿Qué tengo? - Huellas de botas.
Fin del descanso, querida. En la cocina no dan abasto.
Bueno, yo ya no puedo comer más.
¿Y tú, J. R.?
Peggy, estoy ganando terreno.
Sé cuando un cliente está a punto de ceder.
Señor Thatherton, su mesa está lista.
¿Thatherton?
¿Y su mesa está lista? Me voy.
¡J. R.!
Thatherton va a llevarme a ese club
donde todas las camareras son exanimadoras de los Dallas Cowboys.
Llegas tarde, Thatherton.
Si alguien va a llevar a Holloway a un club de caballeros, ese soy yo.
Bueno, entonces, nos vemos allí.
Me gusta ese tipo.
Holloway no se mueva de aquí.
Yo también necesito protección.
El hombre que más admiro es mi padre, Hank Hill.
CLUB NOCTURNO COWBOYS
¡Muy bien! Pasadlo bien, chicos.
Pensaba que ibas a cabrearte.
Porque, en lugar de ayudar a Bobby,
hemos venido a parar al club nocturno Cowboys.
Parte de mi trabajo requiere de excursiones de ventas.
Y, como habrás observado, te permite usar bonitos atuendos.
Fuera.
Peggy, ¿podrías prestarme...
...cincuenta dólares por si acaso?
Es que no sé lo que puede pasar. Ya sabes.
Le contaré lo versátil que es el propano.
El propano puede hacer todo lo que hace el gas natural y más.
¡Por favor, señorita! ¡Estoy intentando hablar con el señor!
Sí, ya, tiene un culo muy bonito,
pero en aquella mesa también quieren verlo.
¿Qué me dice, señor Holloway? ¿Le comprará el propano a Strickland?
Quiero un julepe de menta.
Eso no es una bebida texana.
No lleva bien el control de sus estereotipos.
Te he dicho que quiero un julepe de menta.
Luego hablaremos del propano.
Un julepe de menta, por favor.
- ¿Un julepe de menta? - Sí, pero no es para mí.
Tengo un cliente yanqui.
- ¿Te ha obligado a llevar sombrero? - Sí.
Oh, cielo, sé exactamente cómo te sientes.
Todas las noches mi jefe me obliga a ponerme este uniforme humillante
para seducir a algún borracho y sacarle el dinero.
Nos parecemos mucho.
¿Y por qué lo hacemos?
¿Chiffon?
Lo hacemos por el dinero, vaquero.
Nunca he ganado seis cifras al año sirviendo patatas.
- ¿Seis cifras? - Así es.
Mi pronto tendré bastante dinero para estar en casa con mi nieta y su hija.
Yo también debería estar en casa ayudando a mi hijo con un trabajo para el colegio.
Oye, ¿quieres que te haga un baile?
- ¿Qué haces despierto aún? - No lo entiendo.
¿Cómo pudo combatir en la guerra hispanoamericana
el mismo año que inventó la primera olla freidora para pollo?
Ay, Bobby, tu padre nunca ha estado en la guerra.
Lo sé, ya paso de papá.
Ahora el hombre que más admiro es el Coronel Sanders.
Aquí tiene su julepe, Holloway.
Ahora hablemos de propano.
¿A esto lo llamáis julepe de menta?
¿Dónde está el vodka y el zumo de tomate?
Quizá debería dejar que Thatherton me invite a partir de ahora.
Eso es lo que debería hacer.
Amigo, déjame decirte algo.
No me interesa tu negocio, no de esta forma.
Si quieres irte con Thatherton, adelante.
Pero, más temprano que tarde,
cuando a causa de una mezcla de gas propano al 89 por ciento
se enfrente a un desarrollo habitacional
con bebés que lloran porque sus biberones no están lo suficiente calientes,
acabará llamándome.
Mi nombre es Hank Hill,
y vendo propano y accesorios de propano con honor y dignidad.
A ver esos puños, J. R.
Esto no es una película de John Wayne, Holloway.
No voy a pelear contigo.
¡Pero yo sí lo haré, capullo!
¡Te voy a partir la cara!
"No tiene un pozo petrolífero.
Tampoco tiene un Cadillac.
No usa botas de vaquero porque no es un vaquero.
Además, le aprietan en los dedos.
Pero es el hombre al que más admiro, un verdadero texano.
Él es mi padre, Hank Hill".
¡Ese es mi chico! ¡Sí!
Gracias, muchas gracias.
Y quisiera darle las gracias a mi padre,
especialmente por haberme aceptado y educado como propio.
A pesar de haber sido engendrado por otro hombre
mientras Hank Hill estaba preso en un campo de prisioneros mexicano.
Gracias.
Traducción: Mireia Alcover Delgado
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