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Zulu
Fíjate ese abuelete.
A los ochenta años, aún le quedan reflejos
y evita los aspersores.
Toni Curtis tiene 80 años.
Mirad, ahora quiere presumir.
Abuelo, sujete el volante con más firmeza.
- ¿Abuelo? - ¿Abuelito?
No puede ser.
EL REY DE LA COLINA
SE ALQUILA 555-0184
Es una lástima,
pero ha muerto haciendo lo que le gustaba.
Ojalá corramos la misma suerte.
¿Sabéis lo que querría yo?
Morir con vosotros, aquí en el callejón.
Tal como va la cosa, seguro que me da una angina de pecho.
Deberíamos alquilarla nosotros.
Podríamos reunirnos allí.
Apoyo la idea de que se convierta en nuestro lugar de reunión.
Me reservo el derecho de que me llaméis "Dash".
Yo me pido "Spike".
¿Un lugar de reunión? No sé...
¿No nos pilla algo mayores?
Anímate, Hank.
Así podremos ver unos deuvedés
y parar la película donde nos interese
mientras nos tomamos unas birritas.
Boomhauer, deberías ser vendedor.
Venga, me apunto.
Bienvenido, Hank.
¿Qué apodo quieres?
¿Qué tal "Rudy"?
¿Qué tal "Hank"?
Como quieras, Rudy.
Llegas tardísimo.
Ya sabes que me baño a las 21:30 con mi cebolla frita.
Lo siento mucho.
Las cuentas no cuadraban y Gary ha tardado 20 minutos en confesar.
¿Te importa si me doy una ducha rápida?
Huelo a camarera.
Lo siento, pero la bañera está llena.
Voy a quitarme los calzoncillos.
¿Qué demonios...?
Luanne.
¡Ay, Dios!
Pensé que estabais durmiendo.
Pero resulta que no.
Lárgate ahora mismo de nuestro cuarto.
Los calzoncillos.
Luanne, en esta casa hay reglas.
¿Por qué os enfadáis tanto?
No he visto nada.
Los pezones de tu tío.
Tal y como yo lo veo, te has saltado
cuatro de nuestras reglas.
¿Lo habéis compulsado?
Nada de bañarse despues de las 22:00.
A casa se vuelve antes de las 21:00.
No se entra en el dormitorio sin permiso explícito.
Y no se anda descalzo por la cocina.
Ladybird come del suelo.
Dios solo tiene 10 reglas, tío Hank,
y su casa es mucho más grande.
Dale, por última vez,
no puedo enviar la solicitud de alquiler sin tu número de la Seguridad Social.
De acuerdo.
Cinco, cinco, cinco...
Cinco, cinco.
Faltan números.
Cinco.
Cinco.
Pues te dejo fuera.
Aun así, tendrás que hacerte cargo de tu parte del alquiler.
Podría sacar mi banco de trabajo del trastero de pago
y traerlo a la casa.
Así me ahorro unos dólares.
Después de pensarlo un poco, he decidido
empezar a cobrarle a Luanne por vivir con nosotros.
Justo del otro lado de la calle.
Quieren vivir en nuestro garito.
Hank, hay que hacer algo.
No sé, Kahn.
La casa nos gusta,
pero el barrio es bastante paleto.
¿Paleto? Tengo una idea.
Haced lo que yo.
Hola, Sr. Kahn. Veo que su nueva amiga
lleva vaqueros muy elegantes.
Serán gente de ciudad.
Acabo de preparar guiso de zarigüeya
y me gustaría invitarlo.s
No se preocupen. No lleva patas.
¿Cómo ha dicho?
Lo hacen los mejores chefs.
Wolfgang Puck le corta las patas a todo.
♪ Mi mujer está buena y yo hago lo que quiero ♪
♪ Nada más salir el sol, bailo como un Gribble ♪
♪ En el fondo, la vida no es más que un chiste ♪
♪ Gracias a Dios que soy de campo ♪
Son los obreros.
Vienen por la terraza.
Nuestro plan ha funcionado.
Spike, Rudy, Boomhauer, vamos a echar una ojeada.
Todo el mundo tiene apodo, salvo yo.
Siempre me dejáis fuera.
Vale, Boomhauer.
¿Qué apodo quieres?
B-dog.
Si echásemos abajo esa pared y colocásemos otra aquí,
seguro que quedaría bien.
Anda, una nevera.
La última cerveza del abuelo.
A su salud.
No me digas que tenía piscina.
Por eso salpicaba tanto.
¿No tenías ni idea?
Has sido vecino suyo durante 18 años.
Creí que vivía sobre un lago.
- ¿Qué lago? - No era asunto mío.
Así que habéis roto el candado.
- ¿Se ha cancelado la visita? - Lo siento.
Ya le he alquilado la vivienda a una estudiante universitaria.
¿A una estudiante?
Ninguna estudiante universitaria tiene mejor crédito que yo.
Todo suyo, Srta. Platter.
Bienvenida a casa.
¿Luanne?
Jovencita, más te vale regresar a casa de tu tío Hank.
Ese es tu hogar y lo será siempre.
- ¿Verdad, Hank? - Luanne, bienvenida a casa.
No voy a escatimar en cinta para embalajes, Luanne.
Sigue poniendo cinta.
No es que quiera mudarme, sino que no me gusta vivir aquí.
Hay demasiadas reglas.
Demasiadas reglas. Adiós.
Si tengo que pagar alquiler,
no pienso compartir cuarto ni bañera
con un niño de 12 años.
¿Cómo que pagar alquiler?
Hank, ¿has impuesto nuevas reglas sin todos los Hill presentes?
Quería resolver un problema.
Lo que importa es que sea feliz.
No voy a pagarlo sola.
A una amiga la han echado de su apartamento,
igual que a tres de sus amigas.
Nos hemos puesto de acuerdo.
No sé.
Creo que debería mudarme antes de que nos odiemos.
Luanne, eso nunca--
No le falta razón, Peggy.
Lo hemos perdido todo en un abrir y cerrar de ojos.
Hank no ha hecho nada para remediarlo.
Igual que los suizos.
¿Qué tal está su garito?
Confirmación visual.
Compañera de piso número uno. Mujer.
Sale con un militar, por lo que veo.
Mi primera elección fue la Marina,
pero no llegué al número de flexiones necesario para ser barbero.
Semper Fi.
Lo que nos faltaba.
Un bailarín.
Cualquiera sabe moverse despacio.
Oye.
Eh, vosotros, los de las cervezas.
Esta es mi plaza.
Me parece que no.
Aquí es donde nos reunimos.
Desde siempre.
Según el artículo 49.02 del Código Penal de Tejas,
está prohibido beber en público.
¿De qué hablas?
No hay nadie borracho.
No sé qué decirte, Hank.
Según el contrato, esta es mi plaza.
¡Eh!
Ya me parecía.
Caballeros, la tercera inquilina.
Me gusta bastante.
Vaya con Dios.
¿Te importa?
Gracias.
Te voy a denunciar.
¡Cómo se atreven!
Acabo de desconectar vuestra corriente de la mía.
No me parece muy buen vecino.
Cuando haga 40 grados y quiera utilizar la piscina
o beber batidos de soja, lo tendré en cuenta.
Pues que disfrutes el paquete de bienvenida.
¿Estás contento?
¿Quién quiere conocer a los demás compañeros de piso?
Los guantes marioneta.
Sir Reginald Featherbottom III y...
Ya sé lo que estáis pensando.
Actúo en un teatro cristiano de marionetas.
Qué bien.
Habría que ir a la tienda.
Ya he ido a la tienda
y Sir Reginald se ha dado cuenta de lo cara que está la comida.
¿Hay comida?
No te van a dejar ni una migaja.
Una en el garaje y otra en la salita.
¿Qué haces?
Nada.
Estoy preparando mi salita.
Siempre he querido una sala con código secreto.
¿Qué os parece?
No, esa la utilizamos en el club de tiro.
No quiero confundirme.
¿Qué tal así?
Me parecía bien la idea de alquilar
porque uno de los dormitorios podría ser mi salita privada.
Ahora que ya tengo una salita...
Lugar de reuniones.
Mi salita.
Ahora sí.
Nos servirá hasta que consiga un escáner de retinas.
DEUDAS DE GRIFFIN
Bueno, chicos.
Ya tengo claras las facturas.
He sumado y restado.
Uy, ya hablaremos otro día.
Se avecina una carrera ciclista y me gusta una tía,
así que necesito comprarme una camiseta que marque.
Fíjate bien.
Yo tampoco puedo pagar.
Me voy a Las Vegas.
Muy bien. ¿Y Kate?
Tú eres casi la única que llama.
Lo que te decía, mi hermana pequeña se ha llevado mi gorro.
Furiosa.
Mirad, al contratar el teléfono
me comprometí a pagar puntualmente.
Se lo he jurado.
Por el honor de mi madre.
Te estás poniendo un poco nazi, Luanne.
Habíamos acordado no fumar dentro de casa.
¿Sabéis quién prohibían fumar?
¿Cómo se llamaba?
Ah, claro. ¡Hitler!
Nazi.
Luanne.
¿Qué tal, compañera?
Llevo muchísimo sin verte.
Veo que ya habéis cerrado.
¿Por qué? ¿Tienes hambre?
Luanne, ¿coméis bien?
¿Necesitas dinero? Mi bolso.
No, tía Peggy. No.
Me las apaño sola y no necesito ayuda.
Estoy escribiendo un trabajo sobre lo que cena la gente.
¿Qué habéis cenado?
Te pongo algo para llevar.
Hola, Luanne. ¿Qué tienes ahí?
Nada. No es mío.
No está mal ver a Luanne de vez en cuando.
Saber que se va me deja más tranquilo.
Pasar hambre no tiene gracia, por muy cómico que resulte.
Luanne es orgullosa y no aceptará nuestra ayuda,
pero también tiene mucha hambre, así que ya veremos.
Luanne ya debería estar de vuelta.
¿Los hombres también se afeitan?
- Qué interesante. - ¡Peggy!
- ¡Bobby! - Perdón, papá.
Atención, que vuelve la Fuhrer.
¿A quién le toca sacar la basura?
No hagáis que saque la ruleta de tareas.
Tío Hank. Tía Peggy.
Habéis venido.
Te hemos traído la cena.
No, de eso nada.
Me las apaño sola y os prepararé la cena.
Ahora mismo empiezo.
No me lo puedo creer.
¿Y las galletitas?
¿Y mis macarrones?
¿Y el queso?
¿Y mis golosinas?
¡Basta ya!
¿Quién me ha robado la comida?
Confesad.
Necesitaba calorías.
¡Griffin!
Hemos dicho que nada de afeitarse en el salón salvo que sea una emergencia.
Zieg Heil.
Cada vez que pienso en las cebollas que tengo que vender
para que podáis hablar por teléfono y comeros mis galletas...
Hank, quizá deberíamos intervenir.
Tú habla con el alemán.
En esta casa hay unas normas.
Nos habíamos comprometido.
Que yo recuerde,
habéis incumplido doce de ellas.
¡Ay, Dios mío!
Me he convertido en ti.
Me detesto.
Me preocupa Luanne.
¿Se odia a sí misma porque se parece a Bobby?
¿A qué viene todo eso?
Hank, se refería a ti.
Se ha convertido en ti y por eso se detesta.
En ese caso, está loca.
Hank, habla con ella.
La oigo llorar en su habitación.
¿Su habitación? Será mi salita.
Podría estar riéndose.
Ya voy.
¿Por qué?
Es una lástima que la gente se aproveche
de la generosidad de otros.
Exacto.
Muy bien.
Bill, Dale, Boomhauer, largaos. Hala.
Spike, Dash, B-dog.
En tu casa, cuando has dicho que te habías convertido en mí...
¿Qué?
Has dicho: "Me he convertido en ti".
Podrías haberlo dicho de una forma más suave:
"Oye, me he convertido en ti".
¿Cómo?
Mira, Luanne, han pasado muchas cosas buenas
cuando la gente es como yo.
No creo que escriban un musical de Hollywood sobre un tipo
que mantenga el césped en condiciones
y pague las facturas puntualmente, ni que la MTV grabe un documental
sobre alguien que exige calzarse en la cocina.
Pero es la gente como nosotros--
No soy como tú.
¡Esto me sobrepasa!
No pagan las facturas, me roban la comida y están todo el día al teléfono.
No los aguanto más.
Ni un solo día más.
Se ponen mis calcetines, tío Hank.
¡Ay, Dios! Necesito una bolsa de papel.
Tranquilízate.
Yo no me pongo así cada vez que me haces enfadar.
- ¿Yo te hacía enfadar? - Pues claro.
Y tú eras tres veces peor que estos chicos.
Menos mal.
Quizá puedas ocuparte de ellos.
Podría intentarlo,
pero no quiero regalarte pescado, Luanne,
sino enseñarte a pescar.
Así podrás comer toda la vida.
Hola, soy de la compañía eléctrica.
No les molestaré.
Solo será un minuto.
Estoy haciendo una pausa.
Sigan hablando de sus cosas.
No se preocupen.
Soy sordo y no oigo nada de lo que están diciendo.
Luanne, tanto tú como yo queremos una habitación propia.
Yo creía que mi salita me serviría de oasis,
pero resulta que el único lugar
en el que puedo huir de todo lo que me molesta...
¿Es...?
El jardín.
Cuando salgo a cortar el césped, hacer retoques, regar
e incluso fertilizar, me olvido de todo.
Es lo que necesitas, Luanne.
Búscate un proyecto.
Tu propio jardín.
¿Y nada más?
No he podido evitar oír los pésimos consejos de tu tío.
¿Cómo?
Era yo, Dale Gribble, el maestro de las mil caras.
Esta es mi cara número dos.
El electricista sordo.
Lo único que entenderán tus compañeros o enemigos
es el miedo y la guerra psicológica.
Debes jugar sucio.
He trabajado para Nixon.
- Pero-- - Por ejemplo.
Busca sangre de cabra
y contamínala.
Cuando tus compañeros necesiten sangre, dales la de cabra contaminada.
El plan perfecto.
No quiero hacerle daño a nadie.
Solo quiero que laven los platos.
En ese caso, colócalos en la ducha.
Así es como Nancy me obliga a lavarlos.
Luanne, ¿te importa?
¿Qué haces?
Se han dejado los platos en la ducha
y me parece descortés.
Dios, cómo odio a esta gentuza.
Ya lo sé, Jesús.
Ya sé que no quieres que odie,
pero lo siento mucho.
Los odio con toda mi alma.
¿Verdad o atrevimiento?
Atrevimiento.
Hola, tío Hank.
Adivina.
Ahora mismo, el pH de la piscina
es impecable.
Veo que te has buscado un proyecto.
¿Te reconforta tanto como a mí cuidar del jardín?
¿Sabes lo que te digo? Creo que sí.
¿Perdona?
No has pagado la factura, ¿verdad?
Por lo menos lo has intentado, Luanne.
Sí, que las he pagado.
Y luego he liquidado todos los contratos.
Si mis compañeros quieren gas, agua, electricidad o teléfono,
tendrán que contratar los suyos.
Así de sencillo.
Si alguna vez tienes examen
y necesitas corriente, aún conservo la alargadera.
No, gracias, tío Hank.
Me has enseñado a pescar.
Sí.
Sí.
Este sitio tiene una pinta horrible.
- Tú no eres el abuelo. - Ah, el viejo ese.
Se ha muerto.
¿Está muerto?
Pues quedas arrestado como sospechoso de asesinato.
A por él, Topsy.
Acompáñanos, chaval.
Quítame las manos de encima, nazi.
¿A quién llamas tú nazi?
Muy bien, Topsy. Vámonos.
¿Verdad o atrevimiento?
Atrevimiento.
Traducción: Tomás Costal
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