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Mira lo que te digo Chappy, tienes unos árboles preciosos.
¿Es una crítica?
No tiene ninguna gracia.
No pretendía hacerte crítica.
Perdona, Hank, pero este año la gente no compra abetos.
Prefieren comprar baterías y agua embotellada.
Se avecina el milenio, Hank.
Qué barbaridad.
Todos sabemos lo que se avecina desde hace un año por lo menos.
Sé de muy buena tinta,
por Murray Hogarth, gerente de Propanos de Tejas
y amigo personal mío, que no faltará ningún suministro básico.
Yo estoy muy tranquilo, ¿sabes por qué?
Porque Chappy se ocupa de Chappy.
¿Te apetece pan de maíz? Lo hago sin utilizar electricidad.
Gracias a tus esfuerzos, sabe de maravilla.
Mis esfuerzos y bastante tocino.
Eres como los pioneros, Chappy.
Vivo en una cabaña, tengo una letrina
y como lo que cazo, así que, por mí, que falle todo.
No me hace ninguna falta.
Creo que no existe la Sra. Chappy, ¿me equivoco?
Os lo digo yo, la estructura informática
se va a venir abajo, segurísimo,
y se va a armar una como la de Apocalypse Now.
"El horror. El horror".
Por Dios, Dale.
Este cuento del mileniarismo está hecho para los paranoicos como él.
Caballeros, siento llegar tarde, pero he tenido un día fantástico.
Me he acercado a la tienda del ejército.
¿Qué has comprado? ¿Una fragata?
No, Hank. No seas tonto.
He comprado una calcomanía de la bandera de EE. UU.
Representa mi fe y confianza absoluta en el gobierno estadounidense
en estos tiempos tan convulsos.
Te ha llevado 2000 años, Dale, pero por fin dices algo coherente.
Vivan los Estados Unidos.
A ver.
Cuatro sacas de semillas de maíz, dieciocho cajas de barritas de desayuno,
sabor fresa, otras dieciocho cajas de diversos sabores,
dos barriles presurizados de Mountain Dew.
- Cariño. - A mí no me pillan desprevenido.
De eso nada.
Lo difícil será conseguir carne fresca.
Ya estoy criando cobayas.
Dale, mi amor.
Uno de ellos es un hámster.
Ríete ahora, bonita.
Después de un mes comiendo cucarachas, seguro que se te cae la baba por ellos.
A ver qué os parece.
"Aunque Navidad no se escriba con "l", la Navidad también es Noel".
Qué ingenioso.
"N-O-E-L".
Has usado una palabra distinta. Te ha salido muy bien, mamá.
Ríete.
¿Quién se viene a comprar espumillón?
- Yo. - Y yo.
Peggy, ¿quieres espumillón?
Nuestros precios son ba-ho-ho-hos.
A. J., ve a reponer producto en el pasillo...
Se nos está acabando el acolchado.
- ¿Y el de aloe vera? - No sé. No lo llevo yo.
Yo sí que me lo llevo.
Bobby, no estarás preocupado por esa tontería del milenio, ¿verdad?
Acabo de ver pasar a un hombre con 300 rollos de papel higiénico
- y me ha inquietado un poco. - Chalados hay en todas partes.
No está chalado. Yo he trabajado para Dell Computer.
Sé demasiado.
Dell Computer. Disculpe, yo tengo un Kaypro.
¿Sabe si seguirá funcionando después del efecto 2000?
¿Kaypro?
Mi reloj tiene más memoria que ese trasto.
¿Sabes lo que creo, papá?
Que está chalada.
- Peggy, necesito ayuda. - Y yo copias impresas.
Podría perderlo todo, Hank. ¡Todo!
Palabras de siete letras en Boggle, mi propio tesauro abreviado,
mis cábalas, mis pensamientos que acabarán siendo cábalas,
música rap, papel de regalo...
Me las apañaré.
Peggy, ¿por qué no te quitas esa tira?
A lo mejor, con tus ronquidos, disimulamos el ruido de la impresora.
No me culpes a mí. Échale la culpa al nuevo milenio.
Oh, no. ¡Mis opiniones!
Oye, Dale, ¿tienes ordenador?
Tengo mi propio sistema.
Este año voy a sorprender a Peggy.
- Quiero comprarle un ordenador nuevo. - ¿Un ordenador?
Perdón, ¿un ordenador?
Me avergüenza que nuestro amigos y vecinos sean tan egoístas.
Ayer, Fred Nickelson se saltó la fila cuando una anciana iba a pagar.
Hasta el entrenador de baloncesto.
Qué avaricia.
Si todo el mundo hace acopio, nos dejarán sin nada.
Y aquellos que acopien, acumularán casi todo el poder.
Tú y yo parecemos ser los únicos que no han perdido la cordura.
Los más cuerdos de todos.
PARAÍSO DE LOS ORDENADORES
J. R. R. TOKENS
Han apagado las máquinas para hacer comprobaciones.
Esperad un momento.
- Whack-a-Mole sigue funcionando. - Por supuesto que sí.
En el juego de Whack-a-mole no hay ordenadores.
Se trata de un sistema de engranajes
en el que un servomotor controla cada animalillo.
Ya no los hacen así.
LIQUIDACIÓN NAVIDEÑA ORDENADORES, CD, DVD, MP3
Hank, ya lo he encontrado.
Espera un momento, Dale, no quiero que lo estropee el efecto 2000.
Dudo que sobreviva el Kaypro de Peggy.
¿Kaypro? No sobreviviría ni al efecto 1000.
Los ordenadores vienen preparados para el efecto 2000,
pero los servidores...
Si la gente se preocupase menos
y leyese más editoriales en los periódicos
escritos por Reed Hundt, de la FCC,
se darían cuenta de que nuestro gobierno lo tiene todo bajo control.
Ya me pasarás el artículo, Dale. Me llevo ese ordenador. El gris.
Vaya, se ha caído el sistema. No puedo cobrarle.
Pues hágame un recibo.
Señor, no funciona nada.
No puedo venderle el ordenador, comprobar el inventario
ni cerrar la puerta.
No sé ni qué IVA cobrarle.
- El ocho por ciento. - Sí.
Y el ocho también es una tecla.
Hola, Peggy.
- ¿Dónde está Hank? - ¿Hank?
No puedo decirte a dónde ha ido.
¿Está comprando regalos?
Se me ocurrió colocar todos los peines en el cajón
porque estaba casi vacío y ahora todo el mundo hace lo mismo.
Todos los peluqueros de Fort Blandon...
Dime qué quiere regalarme Hank por Navidad.
Un ordenador.
- ¿Por dónde iba? - ¡Viva!
¿Te he hablado ya de los peines?
¿Peggy?
¡Peggy!
¡Tenías que haber seguido con los peines, maldita sea!
Cariño, bajo a mi guarida.
¡El Mountain Dew!
¿Cómo has podido, Puff-Puff?
¡Los cigarrillos!
¡No!
PROPANOS STRICKLAND
Sr. Strickland, tómese las pastillas para el corazón,
porque va a ser un día largo.
Yo me marcho, Hank.
Esa multitud quiere lincharnos y todo el mundo se ha vuelto loco.
Señor, ¿ha olvidado el juramento de los gasistas?
- "Juro dispensar--". - No tengo tiempo.
Debbie y yo nos vamos al desierto.
Volveré en dos semanas.
No se preocupen. Tenemos propano de sobra.
Oye, JoeJack, ¿cuánto propano nos queda?
Los tanques están vacíos. No nos queda nada.
¿Cómo? ¿No ha llegado la mercancía?
Se ha declarado una emergencia.
Voy a llamar al gerente de Propanos de Tejas, Murray Hogarth.
Nos enviará propano en un santiamén.
Con Murray Hogarth, por favor.
Hola, Murray. Soy Hank Hill.
El proveedor nos ha dejado...
¿Cómo?
Me prometiste que estaba todo controlado.
¿Qué tendrá que ver con el efecto 2000?
¿Qué significa "no cumplir los requisitos"?
Murray, deja de llorar.
Actúa como gerente, por amor de Dios.
¿Dónde está el propano?
Que no cunda el pánico. En la parte de atrás hay más tanques.
Vayan formando una fila.
Una sola fila, por favor. Muy bien.
Está todo bajo control.
Bajo control. Todo bajo control.
Perdóname, señor, por lo que voy a hacer.
Hank va a regalarme un ordenador nuevo.
Me parece muy romántico.
- ¿Ha salido en las noticias? - ¿A qué te refieres?
Al trabajo. Murray Hogarth estaba llorando.
Peggy, el efecto 2000 nos está afectando. Tenías toda la razón.
No solo tengo razón, Hank. Me está entrando el pánico.
Me preocupa que mi antiguo ordenador arrastre a nuestra familia
al caos sin salida.
Mejor nos deshacemos de ese trasto.
Completamente de acuerdo.
Vamos a deshacernos de él.
No sabe actuar.
¡Dejadme entrar!
Dale. Gracias a Dios.
Todo el mundo está perdiendo la cabeza
- y tú eres-- - ¡Calla!
No quiero saber nada de tus problemas. La cobaya me ha traicionado.
- ¿Cómo? - Estoy arruinado.
Mis planes de acopio se han ido al garete.
- ¿Has estado acopiando? - Claro.
Necesito comida. ¿Qué tenéis aquí?
Para un mentiroso como tú, ni agua.
- Tienes tres bombonas de propano. - ¿Cómo lo sabes?
Hank, le he dedicado la vida
a adelantarme a los demás en tiempos de crisis.
Ha llegado la hora.
Muy bien. ¿Qué hacemos entonces?
No tengo ni idea.
Os hará falta vuestra propia trilla.
Os enseñaré a cultivar solo con toallitas de papel.
Vivo en una cabaña y cago en una letrina.
¿Sin más? ¿Nos vamos a fiar de este tipo?
¿Letrinas y pipas para monos?
Esas chorradas no nos salvarían ni del bicentenario,
así que del mileniarismo aún menos.
- ¿Es una crítica? - Escúchame bien, Hombre de los Bosques,
porque te interesa.
Uno coma dos billones de líneas de código informático letales.
Y 30 000 millones de microchips.
¡Se viene todo abajo!
No funcionará nada y las armas atómicas se detonarán solas.
Vale, esperad un momento. No os rindáis.
Podemos colaborar.
Voy a por herramientas y suministros.
Vosotros buscad comida.
Centraos.
TIENDA DE ANTIGÜEDADES REGALOS CLÁSICOS PARA NAVIDAD
Sé que tu madre quería un ordenador como regalo de Navidad,
pero el uno de enero me lo agradecerá.
Será lo único que funcione en todo el barrio.
¿Sabes lo que pasará cuando se caiga la red?
- No sé lo que es una red. - Exactamente. Nadie lo sabe.
Tampoco sabrán qué hora es.
Por eso llamarán a la puerta para utilizar nuestro reloj.
¿Dónde has puesto el taladro?
Me he deshecho de él.
Lo que cambiado por un saco de maíz.
Solo nos quedan seis días
para encontrar papel acolchado con tacto de aloe vera.
Voy a por la camioneta.
REFUGIO DE ANIMALES DE ARLEN
No digas nada. Me encargo yo.
Mi amigo Chappy y yo tenemos mujeres y estamos buscando unos regalos.
Unos perritos para colocar bajo el árbol.
¿Qué tal un Lhasa Apso?
No, es demasiado pequeño.
Vale. Vamos a ver.
Este es viejo y demasiado fibroso.
No creo que a mi mujer le gustase.
Aléjense de las jaulas.
Mi mujer está en silla de ruedas.
Lo único que quiere por Navidad es un perro grande y gordo,
con mucha carne en los muslos.
Me llevo los nueve de la fila superior. Envuélvalos bien.
¡Feliz Navidad!
¿Se ha ido la luz?
No sé, pero, cuando ocurra, estaremos preparados.
Bobby, cariño, empieza tú.
¡Me encanta!
Nos habías dado muchas pistas.
- ¿A quién le toca? - A mí.
Gracias. Es muy...
Muchas gracias.
Cuidado, Luanne, que te exprime.
Es un escurridor de ropa.
Por una Navidad más blanca.
Más de 4000 servicios.
Gracias, Bobby.
Yo te he comprado un Discman.
Para el tío Hank, unas botas Timberland.
Yo he recibido papel higiénico y un escurridor de ropa manual.
- Peggy, te toca. - ¿Es una alfombrilla de ratón?
Ve a verlo a tu despacho.
No es un ordenador.
No, es un Stromwell de 1910.
¡No quiero un reloj de péndulo!
¡Y yo no quiero papel de váter!
¡Como queráis!
Pues me lo quedo yo. Es un reloj de péndulo estupendo.
Tú seguro que estás preparado, entrenador Landry.
Ganaste 270 partidos
sin más que un traje,
un sombrero y una expresión facial.
BARNIZ
BARNIZ
BARNIZ
Hank, me llevo a Bobby y Luanne a comprar regalos de verdad.
Me llevo el coche, si no te parece mal.
¿Estáis locos? Ni se os ocurra asomar la cabeza.
Os van a apalear.
- Peggy. - Quiero un ordenador.
Bobby.
Bobby Topo.
- Llevo pañales, papá. - ¿Cómo?
Volvemos al pasado. Ahora soy un bebé.
El futuro no es nada prometedor. Lo has dicho tú mismo.
Arriba y abajo. Uníos a la fiesta.
Uníos a la fiesta.
No seáis majaderos. Bajad la cabeza.
¿Tom Landry?
Hola, Hank.
Entrenador Landry, bájese de la plataforma.
Es un juego de engranajes.
Va a salir disparado.
- Ya lo sé. - ¿No le da miedo?
- Van a darle una paliza. - No siempre, Hank.
Cuando no te la dan, merece la pena.
Disfrutas del sol, del aire fresco y ves un poco de fútbol en la tele.
Cada vez que subo, veo algo nuevo.
Bueno, me toca.
Anda, juegan los Cowboys.
Muy bien, Troy.
Venga, Bobby. No pasa nada.
Lo ha dicho el entrenador Landry.
No, yo me quedo aquí. Me siento seguro y acolchado.
Bobby, ven conmigo.
Todo saldrá bien.
- Por Dios, Hank. - Papá, ¿te encuentras bien?
Sí, estoy bien. Todo saldrá bien.
- ¿Qué haces? - Confía en mí, Bobby.
Quería pediros disculpas por echar a perder la Navidad.
No hay nada que temer en este nuevo milenio.
Al fin y al cabo, año 2000 solo hay uno
y tenemos suerte de poder verlo.
Peggy, ¿te acuerdas de la ilusión
que te hacía poner a cero el odómetro del Buick?
Imagínate que el mundo entero estuviese en el coche contigo.
Hank, cariño, no quemes el reloj.
Cuanto más lo veo,
más intelectual me siento.
La verdad, Peggy, es que te he comprado otro regalo.
- ¿Un sistema? ¿En serio? - De color arándano.
Llegará mañana.
Oh, Hank.
Eh, paletos,
que no son para hacer fuego, sino para limpiarse el culito.
Se te hará la boca agua por la cobaya.
Traducción: Tomás Costal
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