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- En episodios anteriores... - ¡Salte!
¿Va a saltar o no?
Ya tiene mi cheque, ¿no?
Sé dónde está el hospital.
¿Puedes aguantar?
Es increíble. Tienes que saltar.
¡Tito Hank, Didi está dando a luz!
Espere.
Tire de la cuerda.
¡La de emergencia!
¿Peggy?
¡Peggy!
Creo que mi mujer puede estar muerta.
Ahora vuelvo.
¡Peggy!
CENTRO MÉDICO
¡Jolín, Didi! ¡Empuja!
Tranquilo. Ya está.
Es precioso.
¿Cómo se llama?
Toma. Corta el cordón umbilical.
¡Jopetas!
¡Peggy!
¡Tita Peggy!
¡No!
Vale, está de una pieza. ¿Peggy?
Hola.
¡Ay, Dios! ¡Estás hecha polvo!
Sigo viva.
Tito Hank, demasiado tarde.
¿Quieres coger a tu bebé?
No soy el padre.
Sí que quiero.
¡Deprisa!
Mantenla recta.
No la toque.
¡Ay, Dios!
...Aikman la pasa a la línea de las diez yardas,
las veinte, las diez.
¡Emmit Smith anota!
¡Bien!
- ¿Hank Hill? - No lo estaba viendo.
Ha sido un segundo. No sé ni cómo van.
Ni idea. Je.
Su mujer se recuperará.
¡Sí!
Se ha fracturado la espalda. ¡Suerte que había fango!
No habría sobrevivido de haber aterrizado sobre cemento
o sobre una valla.
¿Pero está bien?
Sí. Llevará escayola corporal hasta que se cure.
¿De qué color?
¿Qué importa eso?
No sé. Nunca me había pasado esto.
No sé qué preguntar.
Es blanca. Baños con esponja y cuña.
Gracias.
- ¿Peggy? - Hank.
Pasa.
Mírame.
Estoy de una pieza.
Mi escayola de arriba hace juego con la de abajo.
Sí. Yeso de calidad.
Supongo que esa era Luanne.
Ojalá no me tuviera lástima, porque yo me encuentro genial.
He estado a punto de morir.
A poca gente le pasa, salvo cuando se mueren de verdad.
Entonces no lo aprecian.
Qué raro.
Lo último que recuerdo es que decidí no saltar.
¿Qué o quién podría haberme convencido?
No estoy seguro.
Yo no iba en el avión. Ya estaba en el suelo.
Te encontré yo.
¡He sobrevivido a una caída de 250 metros!
¿Bobby?
Papá.
¡Menos mal!
Necesito un dólar ya.
- ¿Mamá? - ¿Bobby?
¿De verdad te has caído de un avión?
Ya lo creo que sí.
Soy una de las 16 supervivientes de un accidente por paracaídas defectuoso.
Eso, según mis cálculos. Luego lo comprobaré.
Siento lo de antes. No sé qué me ha pasado.
¡Madre mía!
¿Por qué saltaste de un avión?
Eso es lo que no logro averiguar.
No le des muchas vueltas.
El médico dijo que podrías hacerte daño en los huesos.
Bueno, Bobby, ¿qué tal tu día?
¿Mi día?
¿Por dónde empiezo?
¡Ha sido increíble!
He ayudado a Didi a dar a luz.
He cortado el cordón umbilical.
¡Didi! ¿Dónde está?
Hank, ¿qué le has hecho? Yo no te eduqué así.
¿Y mi nuevo dependiente? Tengo que verlo.
¿Dónde lo he dejado? Ah, ahí.
Tito, te presento a tu padre.
Míralo.
Tiene las espinillas perfectas.
Qué bonito.
Eres un soldadito precioso.
¿Quieres matar un nazi?
¿Un nazito chiquitito?
Un nazito chiquitito.
Didi, ¿le has puesto nombre?
¿Para qué?
Lo llamaré Hank. Siempre quise tener un Hank.
Papá, Hank soy yo.
Ya no. Te quito el nombre.
- Hank es él. - No puedes quitarme el nombre.
Pues lo llamaré H. B.: Hank el Bueno.
¡Cómo miraba a la enfermera! Casi le da un azote en el culo allí mismo.
Sí, el tito Hank el Bueno es de lo que no hay.
Papá, no me convence.
Si lo llamas Hank el Bueno, parece que yo soy Hank el Malo.
Me has quemado la hamburguesa, H. M.
Peggy, tienes que saltar. Es la mejor sensación del mundo.
¡No!
No le digas eso. ¿Por qué?
Claro que es seguro. Es a prueba de fallos.
Te aseguro que te encantará. Te ordeno que saltes.
Si me quieres, salta.
¡Salta!
Salta...
Ya está.
Ahora inténtelo usted.
Ya verás.
Muy bien.
Esta lengüeta por aquí, esta por acá, cierro esto y ya está.
Listo para ensuciarse.
¿Pero qué...?
¡Le sale algo del pecho!
Son los pezones. Es una forma de lactancia.
¡Dijo que era un niño!
Lo es, solo ha ingerido muchas hormonas femeninas de la madre.
Tiene nombre y todo: leche de bruja.
¡Dios! ¿Qué he hecho?
¿Es por los 50 hombres que maté?
El techo del área de maternidad.
Me recuerda a cuando nació mi hijo.
Y me hace pensar en cuándo nacerá mi próximo hijo.
¿Dónde está su madre?
Didi tiene depresión posparto.
No es capaz ni de ponerse pintalabios.
Está horrible.
Pobre bebé.
¿Puedo ayudar en algo?
No se preocupe, señora.
Procure no volverse adicta a la morfina.
¡Esto es culpa tuya!
¡De estos no sale leche!
Para, Cotton.
Deberías animarla.
¿Animarla? ¿Y yo qué?
Cotton, la voz robótica de su aseguradora
dice que deben irse del hospital en 85 minutos.
No sé cuidar de un bebé con goteras de bruja.
¿Podemos quedarnos hasta que Didi recupere el juicio?
Si fuera el hombre más rico del país...
¿Más flores? No las desenvuelva.
¿Por qué? Hay que meterlas en agua...
Volverán a casa hoy, con flores y todo.
Peggy tiene la espalda rota.
Lo sé. Se lo dije yo. Pero ha pedido el alta.
Más que su espalda, me preocupa su estado emocional.
Parece muy feliz.
Cuando se le pase la emoción de sobrevivir,
y se pasa, créame, moto de agua en julio del 94,
podría recaer al sentir sus propias limitaciones.
No habrá ninguna recaída.
No dejaré que sienta sus limitaciones.
No se sienta culpable. Usted no la hizo saltar.
Ya.
¿Podría anotar eso en su expediente?
Aquí estoy, Peggy.
¡Hola! Hoy volvemos a casa.
He hecho mi equipaje sin ayuda de las enfermeras.
¿Seguro que estás lista?
Lista o no, tengo que irme.
He invitado a Cotton, Didi
y el bebé hasta que puedan cuidarse ellos mismos.
¿Crees que puedes cuidar de un bebé?
Si el granjero que se cortó los brazos con una trilladora
pudo llamar a emergencias con la nariz,
yo seré capaz de cuidar del bebé.
BIENVENIDA
Le firmaré en la barriga. O en la pierna.
O en la barriga.
Actuad con naturalidad.
¡Todos atrás!
¡Todos!
LOS HILL
Culpa nuestra, Peggy, no tuya.
Probad por la puerta trasera.
- ¡Ay! - ¿Es muy ancha mi cama?
Probemos con otro ángulo. Ayudadme.
A la de tres.
¿Con "a la de tres" dices en plan una, dos, tres,
o en plan levantarla los tres, tío?
Levántala ya y punto.
Ya.
Girad hacia mí. No. Hacia...
Hacia el otro lado.
- Hola, Peggy. - Hola, Bill.
Creo que nos debes un agradecimiento.
Dale, lárgate de aquí.
Ya basta.
Estaré bien en el salón. Dirigiré la casa desde aquí.
Seré el eje.
Luanne, has puesto dos cubiertos en la misma silla.
Es el sitio de la tita Peggy. No puedo hacer como si no existiera.
Sigue viva. Creo.
Sí.
Creo que a todos nos vendría bien que hicieras una escapadita.
¿Y si te pago unas noches en el motel de Arlen?
- ¿En la autovía nueve o en la seis? - La nueve.
No, gracias.
Vale, la seis.
¡Bien!
La escayola te queda bien para ser tú. Pareces una momia con carácter.
Una momia noventera.
Cariño, no ayudas.
Peggy, hay quien se gasta un dineral para estar así en el balneario.
Sí. Es muy revitalizante.
¡Qué bien te lo has tomado! ¿Quién lo diría?
Didi está deprimida y tú no.
Ha llegado el bebé.
¡Bien! Ha llegado el bebé. Vale.
Minh, que Didi le ponga un gorro.
Nancy, quítale el gorro cuando entre en casa.
Bobby, cariño, ven.
- Te enseñaré a cambiar pañales. - Ya sé.
Lo he alimentado y cambiado. H. B. está de lujo.
Me ha vomitado en el pantalón.
Déjalo en la pila. Ya me ocupo yo.
Por ahora, bájate la camiseta.
Hola.
¿Hay alguien?
¡Por favor!
Lo siento, Peggy. Estaba lavando tus... prendas íntimas.
Ya sabes. Toallas, paños y esas cosas.
Cariño, creo que tengo un trocito de yeso en la axila.
Me molesta mucho.
A la izquierda. Mi izquierda.
Pensé que pasaría más tiempo cuidando directamente del bebé.
Supongo que fui poco realista, ¿no?
Bueno, Hellen Keller era bastante inútil, pero mira cómo la recordamos.
Primera dama del teatro americano.
Fue una estupidez saltar.
No valió la pena.
¿Por qué saltaría?
¿Por qué, Hank? Me saca de quicio.
Concéntrate en si va bien la pajita.
Se rompió hace cinco minutos.
¡Espera! He recordado algo.
Hablé contigo por teléfono en el avión.
- ¿Los aviones tienen teléfono? - Ni idea.
Lo averiguaré.
No. Ya recuerdo.
Hablamos, ¿pero de qué?
Me suena de algo, pero con tanto ruido de motores,
la caída y todo eso, nunca lo sabremos.
Hank, tendrás que ser mi memoria, porque yo no recuerdo nada.
Trato hecho.
¡Hank!
¿Sí?
Tengo hambre.
¿Hambre? Si son las... Vale, yo me ocupo.
Ya casi está, H. B. La estoy calentando.
Buenos días, Bobby. ¿Cómo estás?
¡Papá! ¡Mamá está hablando!
- ¿Me haces unos huevos? - No grites.
Te oímos por el comunicador del bebé.
¿Por qué me das un biberón, Hank?
No quedan pajitas.
No quiero beber de un biberón.
Es que es más fácil. Por favor.
¿Qué es esto?
Un desayuno instantáneo.
Pues sabe a leche de fórmula.
¿Nos hemos equivocado con los biberones?
Tiene gracia.
TOALLITAS PARA BEBÉS
¿Qué haces? Te he dicho que no quiero biberón.
No tengo hambre.
Quiero huevos.
Quizá mamá tenga que eructar.
Bobby, ¿nos dejas un momento?
¿Qué te pasa?
Mi vida es un desastre.
¿Por qué salté de un avión por nuestro aniversario?
Lo siento, Hank. Nos he arruinado la vida.
Vale, mira.
No fue culpa tuya. Fue culpa mía.
- ¿Qué? - Recuerdo lo que te dije en el avión.
Siempre lo he recordado.
Te pedí que saltaras, Peggy. Tú no querías, pero yo te obligué.
Hank. Espera.
"Salta, Peggy. Es la mejor sensación del mundo".
Hank, me estoy acordando.
No salté porque me lo dijeras tú.
Salté porque luego dijisteis que Didi estaba dando a luz.
Salté porque estaba celosa.
Aún puedes tener hijos.
Ella es tres años mayor que tú y ha tenido uno.
¿Entiendes la tortura que es?
Yo era una de las mejores madres de todo Texas,
y ahora no puedo ni limpiar a un bebé.
Tengo que ver a esos dos, Cotton e Idiota,
con su hermoso bebé al que ni siquiera quieren.
¿Por qué sonríes?
Je. No fue culpa mía.
Me quitas un peso de encima. Me siento liviano como el aire.
O sea, que me siento mal, pero de otra forma.
Me siento mal por las cosas esas que estabas diciendo.
Déjame sola, ¿vale?
- ¿Quieres que me vaya? - Sí.
¿Y lo apropiado es que me vaya aunque estés llorando?
¡Vete!
No las tengo todas conmigo, pero vale.
Atrapado entre la luna y Nueva York
Lo mejor que puedes hacer
Lo mejor que puedes hacer es enamorarte
Arthur hace lo que le da la gana
Bobby, ya que te portas como una mujer, tráeme el ungüento de las espinillas.
H. B. me necesita ahora mismo.
Pues tráetelo. Coge el ungüento y extiéndemelo.
Está bien. Cogeré el...
Bobby, ¿me compras unos billetes de lotería?
¡Soy un niño de 12 años!
¡Soy el sobrino de este bebé!
Esto me supera.
¡Esto me supera!
Si alguien hace algo de cenar, comeré.
Pero ya está.
¡Lo único que voy a hacer es comer!
Bebé.
No llores.
Yo...
Estoy cansada.
¿Didi?
Didi, ¿te vas?
¡Por favor, no!
Alguien debe cuidar al bebé.
Yo no puedo hacer nada, a menos que sobrevuele mi cabeza.
Muy bien. ¡Ayuda!
¡Que venga alguien! ¡Hank!
¿Qué pasa?
No debí irme, ¿no? Lo suponía...
El bebé.
- ¿Sí? - Está llorando.
Como siempre. Lleva llorando desde que llegó.
Pues haz algo.
¿Seguro que somos hermanos?
¡Hank!
¡Espera, Hank! ¡No te vayas!
Ya estoy harto, papá.
Hay un bebé llorando dentro.
- Pues haz algo. - Haz algo tú.
No pienso ni acercarme. Está poseído.
Solo le sale un poco de leche. Es raro, pero se le pasará.
¿Tú qué sabes? ¿A ti te sale leche?
¿Te está saliendo ahora, lechoso?
¿Oyes eso? Qué silencio.
- ¿H. B.? - ¡Algo va mal!
¿No es genial?
Es la mejor sensación del mundo.
Un nazito chiquitito.
Traducción: Pedro Bayarri Saura
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