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¡FELIZ CUMPLEAÑOS, BOBBY!
¡FELIZ CUMPLEAÑOS, BOBBY!
Han devuelto la invitación al cumpleaños de mi padre.
"Abuelo Cotton Hill, Infierno de EE. UU."
Bobby, ¿por qué pusiste eso?
Sabes que tu abuelo vive en Houston.
Mamá dice que es el demonio.
Peggy, ¿cómo pudiste decir eso?
Dije que era malvado, Hank.
Que entendiera "demonio" no es mi culpa.
No quiero al abuelo en mi fiesta.
Los chicos ya van a odiarme porque compraste la salsa que no era.
¿Qué le pasa a la salsa?
Un momento.
¿Qué pasa con tu abuelo?
Tiene unos piños grandes de plástico.
Grita todo el tiempo. No le funcionan las piernas.
Bobby, no vuelvas a reírte de las piernas de tu abuelo.
Le volaron las tibias defendiendo Texas en la II Guerra Mundial.
Vamos, hijo, coge el teléfono e invita a tu abuelo a tu cumpleaños.
Vale.
Hola, abuelo.
Bobby, para fingir una llamada, necesitas marcar más de tres números.
¡Esto es superdivertido!
Me he clavado una astilla.
¿Qué le dijo la naranja a la banana?
Vaya rollo de fiesta.
Todos te odian.
¿Por qué estás enfadada, Peggy Hill?
Por nada, el padre de Hank. Viene a la fiesta.
¡Santo Dios! El loco de Cotton Hill.
He oído que después de separarse, se casó con su enfermera de 16 años.
Dee Dee tiene 39 años. Gracias. Aunque algunas partes son más jóvenes.
Peggy Hill.
Papá, no consigo remontar.
Exploté un globo con la nariz.
Y nada.
Hice esto.
"¿De qué habláis?
¿De qué habláis?".
Y nada.
¿Has probado a decir el abecedario eructando?
Eso es para el cierre, papá.
¿De qué habláis?
Escuchad, los niños gordos son los más graciosos.
John Candy, John Belushi... Hasta que cavaron su tumba.
¿Quién quiere una hamburguesa?
Yo me piso esa chuleta.
No te lo crees ni tú.
¿Ganaste tú la II Guerra Mundial?
Esta chuleta es para mi padre.
¿Cotto viene?
Kahn, si fuera tú, me piraría antes de que llegara.
Sí, como se entere de que eres de Japón...
¿Cuántas veces te lo he dicho, imbécil? Soy laosiano.
U.
V.
Feliz cumpleaños, Bobby.
Papá, estás como un cencerro.
Esta vez te has superado.
Ya me conoces, estoy hecho un personaje.
¿Dónde tiene las piernas?
¿Qué miras, Moe?
Un japonés me voló las tibias en la II Guerra Mundial.
¿Qué? ¿Te gusta el caballo, Bobby?
Me flipa, abuelo.
Pues te puede flipar cuatro horas más.
Es alquilado.
- Vamos, ¿quién se sube primero? - ¡Yo!
Hola, esposa de Hank.
¿Cuánto llevas aquí, Cotton? No me había dado cuenta...
Dee Dee, ven aquí a hablar con la esposa de Hank.
Fíjate, Hank.
¿Qué te parecen las peras nuevas de tu madre?
No es mi madre.
Por Dios, fuimos juntos a la guardería.
Hola, Hank. ¿Todavía te gusta pintar con los dedos?
A todos les encanta tu fiesta, Bobby.
Ahora sí que me estoy divirtiendo.
Tu mujer se separó de ti.
Sr. Kahn, quiero un mai tai.
¿Qué se cree, que trabajo para Hank?
Papá, es el vecino nuevo.
Es japonés.
No, no lo es.
Es laosiano. ¿No es así, Sr. Kahn?
Todos atentos, va a abrir mi regalo.
¡Vaya! ¡Una pistola de agua!
¡Una pistola de agua!
¡No es una pistola de agua, Sr. Kahn!
Es un rifle Winchester, calibre 20.
- Tiene un rifle de verdad. - No.
Peggy Hill tiene un arma de verdad.
Bobby, eres muy joven para tener un arma de verdad.
¿Has visto eso, Hank?
Dile a tu mujer que le devuelva el rifle.
¿A su mujer?
Cotton, no soy la mujer de nadie. No lo olvides.
Peg, así hablan los vaqueros. Tranquila.
¡Vamos a reventar la piñata!
¡Dale fuerte, chaval! ¡Reviéntala!
- ¡Eso es, cielo! - ¡Vamos, Bobby!
Hank, el niño no llega apenas.
Vamos, baja la piñata para que pueda darle. Vamos.
¡Destrózala! ¡Reviéntala!
¡Dale fuerte!
¡Machácala!
Debe estar hecha de criptonita.
¡Por el amor de Dios!
Por Dios, Cotton.
¿Le regalaste un arma cargada?
Los juguetes no se regalan sin pilas.
¡Venid a por caramelos!
Siento mucho que tu abuelo echara a perder tu fiesta, hijo.
No la echó a perder. Él la alegró.
Bobby, ven aquí, muchacho.
Quítate esos guantes rosas. Eso es trabajo para las mujeres.
Déjalo en paz. Siempre ayuda en casa.
Lo que tú digas, Hillary.
Cotton, yo fregaré los platos. A mí me gusta.
Permiso concedido.
Ponte un delantal encima de tus senos nuevos.
No se lo digas, pero me salieron baratos. Son dos izquierdos.
Bobby, ¿qué vas a hacer con tu vida?
Voy a ser comediante.
Estoy preparando un acto en el que me meto verduras por la nariz.
Eso suena de maravilla.
Hank, Bobby y yo hemos decidido
que se va a meter verduras por la nariz.
No va a seguir con la gasolinera de su familia.
Papá, no trabajo en una gasolinera. Vendo propano y accesorios.
¡No me contestes, muchacho!
¡Todavía puedo darte una paliza!
Papá, eres un cachondo.
¡Vamos, mecanicucho! ¡Pelea!
Ya vale, Cotton. Están rompiendo los platos buenos.
Es hora de que te vayas.
- Vamos. - Vamos, te prepararé algo para llevar.
No te preocupes por el caballo.
Si vuelve, llamaremos a la empresa de alquiler.
Puñetas. No arranca.
Creo que no vamos a ninguna parte.
No, levanta el capó.
Hank lo arregla enseguida.
No te molestes, tío Hank.
No oigo el émbolo del solenoide.
Va a necesitar uno nuevo.
Muchas gracias, jovencita.
Pero lo cierto es que eres una mujer.
Hank, habrá que esperar a que tu gasolinera abra mañana.
Me quedaré a dormir.
Ojalá fuera posible, pero no tenemos camas libres.
No necesito una cama.
Puedo dormir en un cajón después de lo que me pasó en la guerra.
Yo puedo dormir en el sofá, mamá.
- Está bien, yo... - Disculpadme un momento.
No quiero que ese viejo tullido
y maleducado pase un minuto más en mi casa.
No lo entiendes, Peg.
Es un personaje ostentoso, como un pavo real.
Por eso los hombres lo quieren.
Pero a las mujeres no le gusta su estilo
porque sois como las pavas, más pálidas y discretas.
Tú no puedes ver a tu padre como realmente es.
Bobby y yo queremos que se quede.
- Somos mayoría. - ¿Ah, sí?
Luanne lo detesta también. Así que estamos empatados.
Dios lo ama, así que gano yo.
¿Qué tiene eso que ver...?
Papá, nos encantaría que te quedaras.
¡Muy bien!
Dee Dee, hoy dormimos aquí.
Sr. Kahn, mi equipaje.
¿Quieres que te lleve al colegio, Bobby?
Hank, ¿has arreglado mi coche ya?
Acabo de levantarme.
¿Qué? Son las siete de la mañana.
Si estuvieras en el ejército, ya habrías cavado 10 tumbas.
Espero que tengáis hambre.
Qué desayuno tan apetitoso, Peg.
Sí. Beicon, jamón y un bistec. ¡Salchicha!
¿Dónde está las salchichas?
¡No hay salchichas!
Cotton, si quieres, puedes ir desfilando hasta el supermercado.
Pero yo debo prepararme para trabajar.
¿Lo ves? Cuando las mujeres trabajan, los hombres se quedan sin salchichas.
Cotton, me encantaría discutir esto contigo,
pero estoy muy ocupada viviendo
en la segunda mitad del siglo XX.
Papá, si quieres llevar a Bobby al cole, coge mi camioneta.
Voy a montar tus extensores para los pedales.
Estás en los huesos, jovencita.
Come maíz para echar más caderas.
No me apetece, abuelo Hill.
No quiero engordar.
Tú no te preocupes por eso.
Nunca sabrás si eres atractiva.
Los que deben decírtelo son los hombres.
Tú come y yo te diré cuándo parar.
Tócame otra vez y pondré el maíz de sombrero.
¡Qué fuerte!
¿Seguro que puedo faltar al colegio hoy, abuelo?
Sí. Es fiesta, ¿no?
Es el cumpleaños de Angie Dickinson.
- Vamos, pide algo de comida. - ¿De veras?
Papá nunca me deja pedir.
Hoy no estás con tu padre. Vamos.
Disculpe, señora.
- ¿Señora? - Por Dios santo.
Así nunca te atenderán.
Tienes que llamarle la atención.
Señorita, ponnos un par de sándwiches.
Esto es muy extraño.
Es la primera vez que veo que desaparece un solenoide.
No sé.
A veces las cosas desaparecen sin un motivo lógico.
Una día mi primo se despertó y le faltaba un riñón.
Al mismo tiempo,
a 800 kilómetros una mujer de Phoenix contrajo diabetes.
Ya lo he arreglado, tío Hank.
Ahora ronronea como un gatito.
Mi padre sí que sabe cómo cuidar los coches.
Cuando era un bebé, hizo que mi madre me hiciera un mono de gamuza
y me hacía gatear por el capó y sacarle brillo hasta que reluciera.
Tú padre es la bomba.
¿Y la vez que nos llevó al hotel Arlen?
- Vaya. - ¿Te acuerdas, Hank?
Hank, habéis ganado un partido importante.
Os voy a pagar a ti y a tus amigos unas fulanas.
Vamos, muchacho. Escoge la que te guste.
Hola, fortachón.
No todos los padres hacen eso con sus hijos.
Quiero decir, por su hijo.
¿Cómo va el coche, mecanicucho?
Muy graciosa, Peg.
Mira lo que he encontrado.
¿Qué? Eso es un solenoide. ¿Dónde lo has encontrado?
En la habitación de Cotton.
Envuelto en sus pantaloncillos debajo de un montón de mentiras.
Maldita sea, he perdido todo el día arreglándole el coche.
No lo entiendo.
Hank, ¿qué hay que entender?
Tu padre desmontó su propio coche
para quedarse aquí y volverme loca.
Peggy, el pobre hombre quiere pasar tiempo con nosotros.
Y tú lo tratas tan mal que no se atreve a preguntar.
Tienes razón. Es mi culpa.
¿Por qué no le pondría a ese pobre hombre sus salchichas?
¿Para qué vamos a discutir?
El coche ya está arreglado.
Esta noche se largará ya.
Tía Peg, encontré una correa de distribución en el lavadero.
¿Quieres que la lave con la ropa oscura?
Buenos días, angelitos.
Tengo una misión para vosotras.
Buenos días, Charlie.
¡Puñetas! ¡Es el capítulo de Shelley Hack!
Es como ver a Shemp con Los Tres Chiflados.
¿Qué narices pasa aquí?
¿Qué hacéis sin pantalones?
Teníamos calor y nos los hemos quitado.
Un hombre puede ir sin pantalones por su casa si quiere.
¿Para qué llevas puestos esos vaqueros, Hank?
Vamos, quítatelos.
No quiero quitármelos.
Bobby, quítale a tu padre los pantalones.
Todo listo, Cotton. Hank ya ha arreglado tu coche.
Estarás deseando volver.
Peggy.
Quizá debamos volvernos ya, cariño.
¿Qué has dicho?
¿Qué has dicho?
Vale, ahora. ¿Qué has dicho, cariñito?
Que ya nos podemos ir.
Hank ya ha arreglado el coche.
En realidad, lo ha hecho Luanne.
Buen chiste, esposa de Hank. Una mujer arreglando un coche.
Eso es como un cerdo intentando leer.
- ¿Un cerdo? - Sí.
Supongo que ya puedes volverte a casa, papá.
No, no lo creo.
Nos quedaremos unos días más.
Hora de la cena, coronel.
Te has olvidado de mi cerveza.
Vamos, tráeme mi cerveza.
Mamá, yo cenaré aquí también.
Bobby, nada de eso.
Nosotros cenamos en la cocina.
El chico quiere cenar aquí.
Pues nosotros comemos en la cocina.
- Aquí. - Cocina.
- Aquí. - Cocina.
Hank, por Dios santo, necesito que me apoyes.
Bueno, Peggy...
Estaría bien, para variar, cenar delante de la TV.
Vamos, tráeme la cena.
No sé de dónde has sacado la idea de darle un tortazo en el culo a tu madre.
Yo te diré de dónde la ha sacado, de tu padre.
Y es tu culpa, por no cortar por lo sano.
¿Qué quieres que haga? No puedo cambiar a mi padre.
A mí no me va a escuchar, ¿verdad?
Los dos sois hombres.
Los dos sois pavos reales, ¿te acuerdas?
¿Te estás haciendo feminista?
No soy feminista, Hank. Soy Peggy Hill.
Una ciudadana de la República de Texas.
Trabajo mucho, me esfuerzo mucho y quiero mucho.
Y debo oler bien y estar guapa mientras lo hago.
Así que me cepillo el pelo,
me pongo pintalabios unas 30 veces al día,
te lavo los platos, te lavo la ropa y limpio la casa.
No porque sea mi obligación, Hank.
Sino porque tenemos un acuerdo tácito que nunca he mencionado
porque yo soy una dama.
¿Treinta veces al día?
Me gusta este sitio.
¿De qué se puede trabajar en este pueblo?
- ¿Es alérgico al amianto? - Ni de coña.
Hola, papá.
Mirad, aquí está el mecanicucho.
Vale, papá.
Tenemos que hablar de algunas cosas que le has estado diciendo a Bobby.
Le he dicho a Bobby muchas cosas.
Por ejemplo, cómo perdí las tibias defendiendo a este país.
- ¿Quieres que te lo cuento, gordinflón? - Sí, señor, sí.
Bill, pretendo hablar con mi...
Tenía 14 años, poco mayor que Bobby.
Pero sabía que el país me necesitaba. Así que mentí y me alisté.
Habíamos derrotado a los nazis en Italia.
Después nos enviaron al Pacífico.
Un torpedo japonés hundió nuestro buque.
Solo puede salvar a tres de mis compañeros.
Gordito, Apestoso y Brooklyn.
Eran como vosotros, pero uno era de Brooklyn.
Del cielo llegó un avión japonés y me pegó 50 tiros en la espalda.
La sangre atrajo a los tiburones.
Tuve que entregarles a Gordito.
Luego la cosa se complicó.
Llegué a una isla, pero estaba llena de japoneses.
Estaban escupiéndole a la bandera de EE. UU.,
así que les ataqué.
Pero era una trampa.
Abrieron fuego y me volaron las espinillas.
Lo último que recuerdo
es matarlos a golpes con un miembro de Gordito.
Desperté en un hospital de campaña.
Y me estaban cosiendo los pies a las rodillas.
¿De qué querías hablarme, Hank?
Pues de... nada, supongo.
ESCUELA DE SECUNDARIA TOM LANDRY
Ya has comido bastante pastel, Connie.
¿Qué haces?
Un hombre debe decirle a una mujer cuándo dejar de comer.
Se te ve un poco rellenita.
Está de mal humor. Debe ser feminista.
Vamos. Tengo que ver a un tipo por un caballo.
Bobby, no te olvides de limpiar tu bandeja.
Eso es trabajo de mujeres.
¿No es así, muchachos?
Trabajo de mujeres.
¡Trabajo de mujeres!
¡Trabajo de mujeres!
¡Trabajo de mujeres!
¡Trabajo de mujeres!
PROPANO STRICKLAND
Tiene razón.
Pero él es un héroe de guerra.
Ella es mi esposa.
Pero él no tiene tibias.
Yo solo quería un poco de propano.
Propano Strickland.
Han enviado a Bobby a casa por una revuelta machista.
¿Qué? Voy para casa enseguida.
Pues vas un poco tarde
porque el diablo se ha llevado a Bobby al hotel Arlen.
¿Al hotel Arlen?
BIENVENIDOS ASOCIACIÓN DE ABOGADAS
Bobby, estoy orgulloso de lo que has hecho hoy en el colegio.
Voy a pagarte una fulana.
Vamos, escoge la que te guste.
¿La que más me guste?
Tú, monada. ¿Tienes papeles?
Bobby, ven aquí.
- Pero el abuelo dice... - Ya has oído a tu madre.
Ve con ella.
¿Qué estás diciendo, Hank?
¿Te estás poniendo de parte de tu mujer?
Mírame, hijo. Mira mis piernas.
Papá, siento mucho lo de Gordito y lo de tus piernas,
pero ya no soy un crio.
Bobby es mi hijo.
Y no permitiré que crezca odiando a las mujeres.
Normal que mamá te dejara.
Ella era una mujer fuerte, sofisticada e inteligente como Peg.
Puede que tú no supieras entender eso, pero yo sí.
En mi matrimonio somos socios igualitarios.
Puede que Peggy haga todos los quehaceres domésticos,
pero yo debo hacer muchas otras cosas.
Y no voy a decir cuáles son porque soy un caballero.
Ya entiendo.
Ella te ha obligado a decirme esto.
Eres su marioneta.
No, papá. Lo que te estoy diciendo es porque quiero.
Dee Dee está fuera en el coche. Le pedí que hiciera las maletas.
Ya es hora de que vuelvas a casa.
Muy bien.
Pensaba que no vería el día en el que mi hijo dejara de quererme.
¡Ya era hora!
¡El amor es cosas de maricas!
¿No es así, sarta de rameras?
¿Habéis escuchado?
Fulanas, escuchadme.
El año que vienen volveré, así que no subáis los precios.
Me quedaré en casa de Hank Hill.
Bobby, olvida todas esas tonterías que te ha dicho tu abuelo.
Escucha a tu madre, ella es la que sabe.
Pero es una mujer. ¿Cómo va a saber más que el abuelo?
Porque es más lista que él, por ejemplo.
Tu madre seguramente tenga la cabeza mejor amueblada de todo Arlen.
¿Mejor que la de Bill, Dale o Boomhauer?
Bobby, eso es como compararla con un mandril de zoológico.
Creía que eran tus mejores amigos.
Peggy es mi mejor amiga, hijo.
- ¿Mamá? - Así es.
Y cuando seas mayor,
espero que encuentres una chica que sea tu mejor amiga también.
¿Crees que me va a pasar eso?
No si sigues pegándoles cachetadas y dándoles órdenes.
Te irá bien. Solo debes recordar una cosa:
las mujeres no vienen a este mundo para servirnos a ti o a mí.
¿Qué te parece si nos tomamos un helado?
Traducción: Mateo Montaño Tenor
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