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Dale y yo vamos a llevar a la pandilla de Bobby a lago
por la Orden de la Estrella Derecha este fin de semana.
¿Queréis venir por los viejos tiempos?
Por supuesto que sí.
Jamás me he perdido la Orden de la Flecha Derecha
desde la nuestra.
Sí, la nuestra fue bastante especial.
Esta es la prueba final.
La caza de la agachadiza.
No os voy a engañar.
Algunos de vosotros no volveréis.
Los que sobrevivan serán miembros de honor de la Orden de la Flecha Derecha.
Los que no, serán fiambres.
Preguntas.
- ¿Estáis listos? - ¡Sí!
¡No pasaste la prueba del silencio, Eustace!
¡Dame la vara del silencio!
El resto de tu miserable vida, cargarás con la marca del fracaso.
Ahora tráeme una cerveza.
Y vosotros, a por las agachadizas.
- ¡Una agachadiza! - Cierra el pico, Dale.
No hay agachadizas.
He oído a mi padre hablando con el tuyo.
¿Y qué hacemos aquí?
Os lo voy a decir: pillarnos una tajada.
Quiero pillarme un pedo, contaminarme el cerebro
y acabar haciendo zetas.
Es licor del bueno.
Cuando crezca, beberé esto a diario,
como mi padre, y a pilotar aviones. Quizá sea astronauta.
Yo viviré en Londres, seré millonario y mandaré matar a gente.
Yo venderé propano y accesorios para propano si saco buenas notas.
Los niños y sus sueños imposibles.
Estoy tan deprimido que no puedo ni parpadear.
Mañana vamos a hacer hombres a esos críos de 12 años.
Os lo aseguro.
Pero podremos hacerles bromas, ¿no?
No son bromas, Bill.
Son lecciones dolorosas.
Le doy las gracias a mi padre por las cosas que me hizo pasar.
Me enseñó la lección más maravillosa que un niño puede aprender.
No confiar en nadie.
Por eso sé que Bob Dole finge la parálisis del brazo.
Os diré qué haremos.
El truco de la mano en el agua funciona siempre.
Se la metes en el agua y...
Y te pasas el día entero limpiando meados.
Eso está anticuado.
Necesitamos cosas nuevas.
Papá, ¿podemos Bobby y yo llevar chalecos salvavidas?
Si queréis parecer dos nenazas...
Dice que sí.
Dale, ahí está...
- El curandero de mi mujer. - Sí, John Redcorn.
Preguntémosle algunas bromas indias.
Hola, John Redcorn.
Hank, Dale, Bill, Boomhauer.
Mañana tenemos el campamento la Orden de la Flecha Derecha.
- Me preguntaba si... - Será un honor cuidar de tu mujer.
Vaya, gracias.
Pero lo que me preguntaba
es si tienes algo bueno de tu tribu que podamos usar en la ceremonia.
Nuestros rituales son sagrados y solo se heredan si eres miembro.
Eso no nos importa.
No, nos da igual si es sagrado.
Hay una antigua ceremonia que aprendí de mi abuelo
en la que invocamos a Wematanye, el sagrado.
Le pedimos que infunda vida en nuestra bolsa espiritual.
A ver, bolsa espiritual, Wematanye, cintas para la cabeza...
Los chicos se lo van a tragar.
La bolsa espiritual es muy sagrada.
No deberíais burlaros.
Que gracia que todo sea sagrado.
Eso es divertido también.
Hagamos eso, Hank.
Tengo un par de calcetines de tenis que podemos usar como bolsa.
Me tocaron en el divorcio.
Ahora cada vez que juegue, le saldrán ampollas.
Ha pasado seis años, Bill.
¿No crees que ya se habrá comprado otros?
Quiero conseguir la insignia de la Flecha Derecha.
Me la colocaré aquí. Junto a mi insignia de costura.
Dicen que es difícil.
He oído que te hacen caminar sobre brasas calientes.
Y que luego tienes que comértelas.
¿Después de pisarlas?
Joder, quema.
Joder, no es broma.
- Mier... - ¿Perdón?
¿Acabo de escuchar lo que creo?
Iba a decir "miércoles".
Hijo, Peggy reconoce una palabrota a distancia.
Venga a dormir.
Tu madre mola un montón.
Huele a mayonesa.
- Hola, chicos. - Hola, Eustace.
- ¿Cómo vas? - Hola, inútil.
Bueno, Randy.
Recuerda que el objetivo es divertirse.
Papá te quiere aunque no consigas la insignia de la Flecha Derecha.
Vaya tontería.
Imaginaos cómo habría salido si mi padre me hubiera querido pase lo que pase.
- Gracias por el billete de bus, tía. - No seas tonta.
Tu madre querrá que estés allí para apoyarla.
Es su gran día.
En realidad, su gran día es el de la condena.
Hoy es solo la acusación.
Toma esta cámara desechable. Haz muchas fotos.
Bueno. Aquí está.
Vamos allá.
Divertíos.
Una cámara desechable.
Haced muchas fotos.
Peg, si no te conociera, diría que estás deseando perdernos de vista.
Sabes que no es verdad.
Tú y Bobby sois mi vida.
¡Vamos, niños! ¡En marcha!
¡Todos al coche! ¡Vamos!
Un momento, chicos.
Antes de partir, debemos preguntar al gran espíritu...
de Wematanye que cuide de nosotros en este viaje.
- Mola. Cosas de indios. - Wematanye.
Este viaje se basa en lo sagrado de la Madre Tierra y sus frutos.
Mead ahora, porque no pararemos en todo el camino.
Nos vemos el domingo, Peggy.
Sí, claro. Adiós.
Maldición. Parece que nos retrasaremos un par de horas.
Tengo que cargar la batería.
¡Pisa el embrague, cielo!
Wematanye.
Vamos a jugar a las matrículas.
Veo una de Texas, Wematanye.
Wematanye, otra de Texas, Wematanye.
Wematanye, una de Texas, Wematanye.
Dios santo.
Wematanye, Texas, Wematanye.
¿Podéis cerrar la boca?
No has dicho "Wematanye".
Boomhauer, adelántalos.
Tengo una idea. Adelanta.
Wematanye. Veo el culo del Sr. Gribble. Wematanye.
Ponte delante que me vean bien.
¡Wematanye! ¡Veo una de Texas! ¡Wematanye!
Vale, se acabó.
Todo afuera. Ya.
Bueno.
El voto de silencio de 24 horas comienza ahora.
Aquí tenéis los palitos del silencio.
Son palitos de carne.
Así los llama el hombre blanco.
Wematanye los llama palitos para probar el espíritu del silencio.
Cada vez que habléis, les pegaré un bocado.
Si habláis cinco veces, perdéis.
Las 24 horas de silencio comienzan ya.
¿Pero ya?
Bobby, hijo mío, acaba de hablar.
Esta vez te la pasaré.
Pero no vuelvas a hablar.
Gracias, papá.
Hijo, dame ese palito.
Tengo hambre.
Tranquilo.
¡Sr. Hill, despierte!
Era una prueba.
Joseph, dale al Sr. Dauterive un bocado de tu palito del silencio.
Recordad, chicos, nunca sabréis cuándo se os pondrá a prueba.
¿Quién más tiene hambre?
- Yo. - Os pillé.
Bobby, Randy, Garth, pasadme vuestros palitos del silencio.
¿Lo veis, chicos?
Es más complicado de lo que creéis.
No queréis acabar como el padre de Randy.
Mi padre es un abogado exitoso.
No a los ojos de Wematanye.
Sigo teniendo hambre.
El que quiera un dólar, que diga "yo".
¡Yo!
Estas cosas son adictivas.
Bobby, ten cuidado, hijo.
Te queda menos palito que a nadie.
No hables pase lo que pase.
¡Wematanye! ¡El Sr. Gribble no lleva el cinturón!
¡Bobby! Llevas cuatro seguidos.
Un bocado más y no obtendrás la insignia de la Flecha Derecha.
Este bocado es para mí.
Ya hemos llegado, chicos.
La gran planicie.
Gracias a nuestro esfuerzo, se han conservado las zonas de anidaje
del búho manchado de Texas, la perca caracol
y la grulla blanca.
Y se eliminaron 300 puestos de trabajo para leñadores.
Así se hace.
- Eso es. - Una aclaración, amigos.
El éxtasis marrón es venenoso.
No ingieran, repito, no ingieran éxtasis marrón.
Gracias.
Vaya tela.
¿Qué clase de festival jipi es ese?
Mira aquella. Con las peras botándoles a su aire.
¿Moriría un árbol si usara sostén?
Empiezo a pensar que esto del silencio es para que no los molestemos.
Lo único que ponen a prueba es lo idiotas que somos.
Es una trampa.
Mi papá no nos haría trampa.
"Mi papá no nos haría trampa".
Wematanye.
Wematanye. ¿Quién quiere otra birra?
Wematanye.
Soy Alce Enojado.
Mientras el fuego sagrado esté encendido, se suspende el voto de silencio.
- Gracias a Dios. - Tenía los labios pegados.
¡Callaos! Estoy hablando.
Nosotros, la Orden de la Flecha Derecha, convocamos a Wematanye,
protector de la tierra sagrada, que no da el agua fresca para beber
y el gas propano, productivo y ecológico,
para las necesidades sagradas de la calefacción y la cocina.
Wematanye dice: "Respetad la tierra".
Es nuestra, por Dios.
La pagamos con los impuestos.
Aquí también dice que uno no debe amar a todas las criaturas.
Veamos. Allá vamos.
Aunque caminemos por el valle de la sombra de la muerte,
nos encomendarás al espíritu del cielo
con libertad y justicia para todos.
Wematanye está con vosotros y con Texas.
- ¡Amén! - ¡Amén!
Una habitación, por favor.
¿Su nombre?
Sra. Rasha Ibáñez.
Y pagaré en efectivo.
Ahora recitaremos el juramento de la Orden de la Flecha Derecha.
La Flecha Derecha dice la verdad.
La Flecha Derecha ama la naturaleza.
La Flecha Derecha condena la ley 57...
que condena la importación de propano sudamericano.
Wematanye.
Y ahora la prueba final.
La caza de la agachadiza.
Estáis a punto de enfrentaros a la criatura más letal del mundo.
Los que sobrevivan serán miembros de honor
de la Orden de la Flecha Derecha.
Y los que no, serán fiambres.
Wematanye, protégenos durante la caza.
Aquí tienes tu fusta
para golpear a la agachadiza si os ataca.
¿Cómo son las agachadizas?
Tienen ojos rojos y brillantes, dientes largos y torcidos, una garra
y una cola con otra garra en la punta.
Calma, Dale.
Bill y yo iremos delante.
Boomhauer y Dale se quedarán en la cola.
Recordad el reclamo de la agachadiza.
Llamadla, chicos.
No aparecerá sola.
Creo que la he escuchado.
Cuidado, Bill. Casi te ataca.
Dejémoslos una hora más y luego los buscamos.
Esto me trae muchos recuerdos.
¡Tengo una!
¡Tengo una!
¿Pero qué...?
¿Qué dices?
¡Santo Dios!
Es una grulla blanca.
Solo quedan cinco ejemplares en el mundo.
Bueno, ahora cuatro.
Deberíamos dar las gracias por haber visto una.
Ahora sí que la has cagado.
Ahora sí que la has cagado y bien.
¿Cómo que la has cagado? Estamos juntos en esto.
No, Boomhauer y yo vinimos por nuestra cuenta
en nuestro vehículo.
Quizá seamos conocidos, pero no compañeros de viaje.
Yo simplemente vine a disfrutar del Día de la Tierra
y a tocar la guitarra.
Dale, necesito que me des las llaves.
No puedo creerlo.
No fue culpa tuya, Bobby.
Creías que era una agachadiza.
Como todos.
Lo era.
Pero Wematanye la transformó en una grulla blanca.
para que no pudiera obtener la insignia de la Flecha Derecha.
Bobby, ¿no lo pillas?
Tú padre se lo inventó todo.
Las agachadizas no existen.
¡No! Mi padre es el líder de la Orden.
Solo habla con honor.
Mañana tiraremos el cadáver junto a la autovía.
Ahora vamos a dormir.
Vale.
Vámonos todos a dormir ya.
Bill, quítale los pantalones y los zapatos.
A la orden.
¿Señor?
Señor, lamento molestarle.
Trabajo para los guardabosques.
Buscamos una grulla blanca que se ha perdido.
El ave tiene un pequeño transmisor incorporado.
Y la hemos detectado en un radio de 10 metros de su campamento.
No la ha visto, ¿verdad?
¿Una grulla blanca por aquí?
Creo que me habría percatado si la hubiera visto.
Son muy exóticas, ¿no?
Sí, muy exóticas y hermosas.
Señor, ¿usted sabe algo?
Por una de esas cazas de agachadizas anoche,
con los palos y las bolsas.
Y después, pum, pum. E hicimos...
Hablando de ese error terrible.
Ahí, en la nevera.
Si ve algo, llame al guardabosques.
¿Y vosotros, chicos?
Sí, vimos...
No pueden hablar durante 24 horas.
La Orden de la Flecha Derecha. ¿sabe?
Entiendo. Yo fui miembro de la orden.
La Flecha Derecha sigue igual desde que era niño.
Hay que deshacerse de ese pájaro. ¿Pero qué...?
Wematanye.
Wematanye.
Wematanye.
¡Bobby! ¡Maldita sea!
¡Baja eso!
¡Deja de hacer el tonto!
Hay que enterrarla rápido.
No podemos enterrarla como si nada. ¿Recuerdas, papá?
Wematanye quiere que rindamos honor al espíritu sagrado del ave.
Es lo que vamos a hacer con el cubo de la basura del restaurante.
Vámonos de aquí antes de que nos vean.
¡Asesinos!
Tengo que avisar al guardabosques.
MODA PARA LA MUJER DE PIE GRANDE
- Brock. - Rasha.
Casi no logro escaparme.
Es hora de comprarme unos zapatos nuevos.
O calzado, como decís en tu país.
Señora, tengo unos italianos de imitación de lagarto que le van a encantar.
Un número 50 para la Sra. Ibáñez. Triple E.
Brock, eres un genio.
Por cosas como esta compro mis zapatos en Lubbock's.
Les pediré a Chuck y Buzz que le lleven la caja al coche.
La cargaba sobre la cabeza, muy orgulloso.
También oí que anoche andaban cazando agachadizas.
No hay agachadizas.
Dios mío.
¿Cuántas especies más tienen que extinguirse para que aprendamos?
Tranquilos. No llaméis la atención.
Ya casi estamos.
Vamos a conseguirlo.
¿Qué se escucha aletear?
Siente el viento por última vez, espíritu del ave.
¡Bobby!
¡Ahí están esos destructores de la naturaleza!
¡A por ellos!
Para junto a esa cloaca.
No podemos meter el pájaro ahí.
No cabe.
Podrías comértelo.
Puñetas. Estoy lleno de palitos de silencio.
Hermano ave, te he ayudado a volar por última vez y estoy en paz contigo.
Entrego tu espíritu a Wematanye.
Hijo mío, ¿puedes parar ya?
Me están volviendo loco.
Wematanye no existe.
Es una tontería que nos inventamos para pasar el fin de semana.
Díselo, Dale.
¿Cómo sabes mi nombre, matagrullas?
Jamás en mi vida os había visto a ninguno.
Díselo, Bill.
Tiene razón, Bobby. Es una trola.
Las bolsas del espíritu en realidad son calcetines de mi exmujer.
Y, por cierto, los quiero de vuelta.
¿Todo lo que dijiste era mentira?
Sí. Ese es el secreto de la caza de la agachadiza.
Ese es el objetivo.
Oh, ya entiendo.
Creo.
Bobby, no pretendía decepcionarte.
Solo...
Cuando Dale, Bill, Boomhauer y yo hicimos esto en nuestra infancia,
las trampas y mentiras de nuestros padres fueron parte de la experiencia.
No hicieron unirnos.
Éramos nosotros contra ellos.
Yo no quiero estar en tu contra.
Eres mi padre.
Deberíamos estar en el mismo equipo.
Claro que lo estamos.
Tú y yo.
Y ahora el equipo Hill va a enterrar esa grulla blanca
y a largarse del parque sin que lo atrapen.
¡Ahí están!
Señor, me mintió.
Le mintió a este chico.
Y no sé qué le hizo a ese señor en gayumbos.
Tendré que llevármelo a la estación de los guardabosques.
Chico, entrégame el cadáver del ave.
Lo necesito como prueba.
¡Es un milagro!
¡No puedo creerlo!
Wematanye.
Imagino que dejar inconsciente a una grulla no constituye delito.
Aunque no creo que les haga bien.
Puede irse.
Sabía que no me mentirías, papá.
Esa fue la prueba final.
Wematanye sí que existe.
La grulla estaba inconsciente, Bobby.
No.
Estaba muerta hasta que hice que Wematanye la devolviera a la vida.
Soy un chamán.
Dios mío, me duele la cabeza.
Puedo sanarte, papá.
EN MEMORIA DE VICTOR AARON
TALLA 36
Bienvenidos, chicos.
¿Os habéis divertido?
Ni preguntes.
¿Qué tal tu fin de semana?
Igual que siempre.
¿Has ido de compras?
Sí, he comprado un microondas.
Qué barbaridad.
Esta familia cambia de microondas como cambia uno de zapatos.
Sí.
Traducción: Mateo Montaño Tenor
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