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Segunda parte de la triología revolucionaria Hussita
JAN ZIZKA
Idea y guión
Director de fotografía
Música
Decorados Cooperación Histórico-Artística
Diseño de vestuario Maquillaje
Sonido Edición
Asesor Histórico Asesores Histórico-militares
Orquesta sinfónica checoslovaca y coro de la radio dirigidos por
Canciones
Efectos especiales
Primer ayudante del director Ayudantes
Arquitecto ayudante/ Diseño decorados Diseño vestuario / Pintor
Ayudantes de cámara / Ayudante sonido Director iluminación
Técnicos de estudio Ayudante de producción
Mánager de producción Representante
Reparto
Esta pelicula fue filmada con la ayuda del ejército checoslovaco,
el club de equitación de Svazarm y el Instituto de Historia Militar
Producida por el Otakar Vavra Creative Group
Director
Quemando a Jan Hus la iglesia fracasó en silenciar sus enseñanzas.
Sus palabras vivían en los corazones de miles de sus seguidores.
Los predicadores elevaban los espíritus de los fieles en asambleas
llamándoles a prepararse para la batalla por la liberación de la verdad.
Roma decidió suprimir la herejía checa con todo su poder.
Ascendamos a la montura de Dios
y sigamos su camino.
Eso es lo que dice el profeta,
eso es lo que dice el profeta.
No os resistáis al mal,
pero ir a la montaña,
y aprender la verdad allí.
Mirad, hermano.
- Bienvenidos, hermanos. ¿De donde venís? - De Usti.
Nosotros de Sobeslav. Sólo podemos viajar por la noche.
- ¿Y tú los has traído? - He venido con ellos desde Zeliv.
Huímos de los sacerdotes. Nos están persiguiendo.
No han comido desde hace tres noches. No tuvieron tiempo de coger nada.
Somos felices al compartir con vostros todo lo que tenemos.
Venid, hermanos, os ayudaremso.
- ¿Cúal es tu nombre, hermana? - Johanka.
- Hermoso nombre. ¿De donde eres? - De Pragua.
Pero lo dejé para seguir al maestro Jan. Desde su muerte, viajo por los pueblos,
guiando hermanos a las reuniones.
¡Qué mujer! ¿Vosotros que decís, Tomes, Ondrej?
Ellos ni hablan ni escuchan, sólo miran.
No es extraño. También me gustáis. Pero vayamos, no hay tiempo que perder.
Debemos llegar a Tabor antes del amanecer.
¡Lord Rozmberk nos siguen! Tienen perros.
¡Desaparejad las carretas, llevaros los caballos y esconderos en el bosque!
Por cada siervo Lord Rozmberk ofrece diez florines.
¡Encontradlos!¡Vamos!
¿Porqué dejásteis vuestras tareas? ¿Quien os liberó?
¿Dónde os reunís? ¡Hablad u os colgaré!
- No os contaré nada. - ¡Colgadle!
Colgadme, pero no tenéis suficiente cuerda para colgar
a todos los fieles que se han levantado para defender la verdad.
¡Escondeos! Volveré a por vosotros.
- ¡Hacedlo, rápido! - ¡La ira de Dios caiga sobre vosotros!
¡Asesinos!
- ¡Perros! - ¡Mi niño!
¡No tengáis miedo, vamos, rápido! Iros, los alejaré del rastro.
¡Johanka!
¡Encontradlos!¡Encontradlos!
¡Johanka!
El enemigo intenta evitar nuestro peregrinaje
al monte sagrado de Tabor, pero es en vano.
Nos atacan con espadas, con perros, por el odio que nos tienen.
Pero aquí estamos seguros. Esperemos y estemos vigilantes.
El Señor permanece junto a la puerta, la estrella de la mañana brilla en el este.
El amor se esparcirá entre los hombres y la justicia reinará.
En la Tierra no habrá ni señores ni siervos,
toda usura y todo impuesto cesará, y en todos los trabajos,
no habrá un amo sobre otro,
pues todos seremos iguales como hermanas y hermanos.
Por ello todos tomáis del cáliz como un símbolo
de que todos somos iguales ante Dios.
Éste es el cuerpo del Señor.
Ésta es la sangre del Señor.
...no son de Dios, ni nada bueno,
ni nada bueno.
La infección hussita se extiende
como un cancer por todo el reino. Los herejes se reúnen por todas partes,
sus predicadores agitan contra Roma.
Esos sucios campesinos huyen de sus trabajos.
Los campos están sin sembrar. ¿A dónde llevará esto?Hambre para todos.
Alteza, por favor escuchad a los nuevos consejeros.
Traen nuevas de las reuniones.
Vuestra Alteza,traemos noticias de lo que vimos.
Alteza, 40000 de ellos se reúnen no lejos de Usti Sezimovo.
En una colina que llaman Tabor.
¿Cuántos?
Cuarenta-mil.
¡Y que cosas predican! "Lo que es mío es vuestro". Cosas así.
En el Pueblo Nuevo es aún peor.
¿De veras? ¿Para qué os habré nombrado consejeros en lugar
de esos utrarquistas?
Disolvemos cada reunión.
Pero sólo hay pobreza y rebelión en el Pueblo Nuevo.
En la Iglesia de Nuestra Señora, el monje Zelivsky solivianta al pueblo.
- Es el peor de tódos. - Incluso os critica a vos.
¡No les creáis, majestad!
¡Lo cambiáis todo! ¡Confundís su cabeza!
¿Contra mí? ¿Porqué?
Aparentemente, reyes y papas no son necesarios.
¡Eso sería el fin del orden, el fin del mundo!
¡Suficiente! ¡Suficiente! ¡Suficiente! ¡Iros!
Su alteza no debe irritarse.
Está enferemo. Dejadle en paz.
Ni esas bestias pueden oponerse a vos.
- ¡Vino, Miserere! - El doctor lo prohibió, tío.
¡Vino, he dicho!
¿Qué queréis de mí, arzobispo?
Sólo quiero adevertiros, Alteza.
El Santo Padry y vuestro hermano el emperador Segismundo temen
verse obligados a declarar una cruzada contra los checos, a menos de que vos
restauréis a los clérigos de Roma y les devolváis sus propiedades.
¿Me estáis amenazando otra vez?
Siempre he sido un buen hijo de Roma,
siempre cumplí con sus deseos. ¿Y esto recibo en agradecimiento?
Ninguna amenaza nos detendrá. Permaneceremos fieles al cáliz.
Conocemos vuestra lealtad.
Apoyáis al Cáliz porque habéis confiscado a la iglesia sus propiedades.
Y cómo yo lo entiendo, los señores católicos también se han beneficiado.
Sólo hemos tomado la propiedad de la iglesia bajo nuestra protección.
Alteza, ¿qué le diréis al Santo Padre?
¿Qué mensaje?¿Qué mensaje?
No quiero la guerra. No quiero que se vierta sangre.
Entonces devolved las iglesias.
Rey Vaclav, considerad que distensión provocaría este gesto!
Ya lo he considerado.
- Entonces no os apoyaré. - ¡Iros!
¡Todos! ¡Así hayáis sembrado así deberéis comer!
Os deseo buen apetito, venerable padre.
¿Qué es lo que queréis? ¿Porqué fruncís así el ceño?
Lo que un checo con la cabeza fría puede observar es como
los extranjeros alrededor nuestro nos tachan de herejes,
y queman a nuestros hombres sabios como criminales.
Querido Jan, ¿qué se puede hacer?
Perdonadme, Alteza, pero vos no actuáis sabiamente. ¿Por qué no...
Es inútil, Trocnov.
Es un momento difícil para ser el rey de Bohemia.
Haga lo que haga, todo parece ir mal.
Porque actuaís contra vuestro pueblo, Alteza.
¿Qué debo hacer? ¿Tomar el Cáliz y marchar a la cabeza de los rebeldes?
No. Pero habéis dado poder al clero y a la nobleza contra el pueblo.
Y pronto veréis donde llevará esto.
Eso es justo lo que no debe ocurrir.
Todos los habitantes de Praga deberán depositar sus armas en el castillo.
Alteza, esto hará que la gente se vuelva contra vos.
¡Les enseñaré quien es aquí el Señor! ¡Cumplid mi orden!
¡Aquel que desobedezca perderá su cabeza! ¡No hay otra forma de mantener la paz!
Hasta entonces no quiero ver Praga Estoy cansado de todos vosotros.
Miserere, nos vamos a Kunratice. Quiero ir de caza y no pensar en nada.
¿Y bien, tío Zizka? ¿Váis a obedecer al rey?
Tu cuello depende de ello.
¿Donde llevará esto? Afuera es como el día antes del Juicio Final.
Los mercaderes cierran sus negocios. Cási no puedo ni comprar jamón.
- No tengo hambre. - Debéis comer.
¿Y porqué ha cambiado el rey de opinión? De repente está contra el Cáliz.
- Dejadme. - ¿Es posible que el rey,
el rey checo, salte cuando Roma le golpée los pies?
Callaros.
- Acabaros vuestra cerveza. - No quiero cerveza.
Tampoco he podido encontrar vino. El rey ha preparado un buen lío.
¡Basta de este parloteo!
¿Quien os salvo de Rozmberk? ¡Y a vos!¡Fuera de mi vista!
Mantened la verdad, amad la verdad, proteger la verdad hasta la muerte.
¿Dónde está la verdad?
Difícil de decir.
Soy un soldado, incluso si Vaclav fuera mil veces peor debo obedecer.
¡El rey ha prohibido toda reunión! ¡Dispersadlos!
¡Hermanos, no cejéis!
¡Lleváoslos!
No, no así, rey Vaclav.
¡Salvad a mi niño!
¡Mi hijo! Los alguaciles lo han arrestado.
También se han llevado a Jesek a prisión. Y a tres jornaleros con ellos.
Los consejeros quieren venganza.
Lo matarán.
Calmaros, madre. Vuestro hijo es el hijo de todos nosotros.
No pueden hacerle daño, ninguno de los fieles será dañado.
Os creo.
Ya hemos decidido. Mañana, aquí, en la iglesia de Nuestra Señora,
habrá una gran reunión. Id y decídselo a la gente.
¡Avisaremos a todos los estudiantes!
¡Iremos a los muros a avisar a los jornaleros!
E iremos a Podskali a por los trabajadores.
Bienvenido, sherif. ¿Habéis venido a arrestarme?
No,todavía no.
El hermano Zizka es leal al cáliz. Él puede interceder por los hermanos.
Habladle al rey de mi hijo. Decidle que es inocente.
Decidle al rey lo que los consejeros están haciendo en su nombre.
Cómo provocan a la gente de Praga.
El rey Vaclav tiene buen corazón. Seguramente no es su voluntad.
Haré lo que pueda. Quiero hablar con vos, hermano.
Id en paz, madre. Tu hijo volverá a tí.
El rey ha ordenado que todas las armas deben depositarse en el castillo.
¿El rey Vaclav ha ordenado esto?
Bajo pena de muerte.
Se ha posicionado contra nosotros, así que nos enfrentaremos a él.
¡La gente no entregará sus armas!
¿Lideraréis la nación contra el rey?
Si, porque hoy Vaclav apoya a nuestros enemigos.
¿Qué haréis?
Obedeceré las órdenes del rey. Pero de una manera diferente.
¡Aquel que desobedezca las órdenes del rey perderá su cabeza!
¡Hermanos, no obedezcáis!¡Quieren dejarnos indefensos frente a los señores!
¿Cómo podría el rey querer tal cosa?
¡Praguenses, obedeced las órdenes del rey!
Tomad vuestras armas y venid con ellas al castillo ante el rey.
Yo os guiaré. Y os garantizo que seréis recibidos.
Dadle armas al pueblo.
El mismo maestro Jan Hus escribió:
"No es siempre un pecado desobedecer las órdenes de la autoridad.
Cuando la autoridad ordena cosas que desafían la voluntad de Dios,
no debe ser obedecido."
Entrad.
Excusadem, maestro. He interrumpido vuestro trabajo.
Ah, nuestro fiero predicador. ¿Qué os ha traído hasta aquí?
Hace tiempo que ansiaba ver donde trabajó el maestro Jan Hus.
¿Por eso habéis venido? Mirad lo que queráis.
Todo está como cuando vivía aquí, Dios bendiga su memoria.
Su mesa, el púlpito donde escribió sus sermones, su silla.
Sí, aquí es donde se sentaba.
Cómo véis, cuidamos de su memoria.
Pero cuidamos de sus enseñanazas aún con más celo.
Lo sé, maestro Jakoubek. Vos habéis revivido el Utraquismo.
Habéis devuelto el cáliz a los fieles. Por eso he venido a vos.
¡Así que es eso! Bien, ¿qué es lo que tenéis en mente?
El rey Vaclav ha traicionado nuestro país y lo ha vendido al Antricristo.
Por temor a Roma. Sus consejeros en el Pueblo Nuevo persiguen a los seguidores
del Cáliz. ¿Quién más, salvo vos, Mestro Jakoubek,
vendrá en su defensa?
¿Qué pensáis que estoy haciendo aquí? Defender el Cáliz de la próxima refutación.
No habéis entendido. Hoy debéis elevar vuestra voz
no sólo ante la universidad sino delante de toda Praga.
Aquí en Belén, como hizo Hus.
La gente de Praga ya no acude a la iglesia de Belén.
Van a la de Nuestra Señora. A oíros a vos.
La gente siempre va a donde se hable la verdad.
O donde pasión y resentimiento se excitan peligrosamente.
El deber de un buen cristiano es resistir al diablo.
Es por ello que es pecado obedecer la voluntad de un mal señor.
¿Y vos queréis decirle eso a al gente en estos peligrosos tiempos?
¡Quiero decirles que deben resistirse a este rey malo y débil!
- Y sólo castigar a los enemigos de Dios. - ¡Esas son palabras de rebelión!
Esas son las palabras de Hus.
Malinterpretáis las palabras de Hus.
Jan Hus quería que parrocos y señores fueran como padres para sus siervos.
Y que los siervos obedecieran su autoirdad.
¿Creéis que es por eso por lo que dió su vida?
¿Por eso lo quemaron los prelados?
¿Habláis por los otros maestros de la universidad?
Por todo el mundo.
Esperaba algo diferente.
No soy un hombre instruído, sólo un pobre predicador.
Os advierto, Maestro Jakoubek,con tales enseñanzas, condenáis a la nación.
El mundo de hoy se asemeja a un mar lleno de peces peligrosos,
que se devoran uno a otro, dependiendo de quien es más fuerte.
El grande se come al pequeño, y el pequeño al más débil.
Así en este mundo el poderoso devora al débil y el rico al pobre.
¡Así es cómo es!
Quienquiera que niegue pan al pobre tiene sangre en sus manos.
Aquellos que han falsificado la ley de Dios injustamente consiguen poder y riquezas.
Sólo quien verdaderamente trabaja puede pedir con justicia:
"Danos el pan de cada día"
¡Pero otros lo comen como ladrones y bandidos!
Malditos seáis, buitres, que os alimentáis de la sangre de los siervos.
Los días de vuestro poder están contados.
Porque está escrito: "¡Aquel que no trabaje, no comerá!"
Los conocéis bien, las sanguijuelas y ladrones de la comunidad.
El rey los nombró en el consejo de la ciudad contra la voluntad de la gente.
Y ahora se sientan sobre la ciudad como sapos venenosos en un pozo,
escupiendo veneno y corrupción.
¡Ésto es lo que me hicieron cuando hablé contra ellos!
¡Han arrestado a mi hijo!
¿Podemos esperar justicia de esos tiranos?
¡Así que vayamos al ayuntamiento y liberemos a nuestros hermanos!
- ¡Vienen armados! - ¿Qué?
Zizka ha desobedecido la orden del rey. No sólo eso, ha abierto
el arsenal de la ciudad y distribuido armas entre los pobres!
- Jesuscristo, ¿y ahora qué? - ¡Huir! Mi familia me espera en casa.
¿Queréis morir en las calles?
No temáis. Nuestro rey nos salvará.
Reeve, enviad al castillo para que venga ayuda armada.
¡Todos los alguaciles a la entrada¡Esa chusma debe ser tratada con dureza.
¡Cortadles el cuello! Eso acallará sus gritos.
Consejeros, detrás de esos muros nuestros hermanos están encadenados,
prisioneros injustificadamente.
¡Soltadles en buena salud o lo haremos nosotros mismos!
¡Piojos! ¿Dónde están las tropas?
¡Están llegando!
- ¡Están llegando! - ¡Llegan los hombres del rey!
¡Están llegando!
¡Asustadlos! En época de Hus se ajusticiá a tres hombres y hubo paz.
Ejecutad a esos herejes. ¡Fuera no, en el patio!
Ahora ajustaremos cuentas.
¡Alguaciles, arriba y arrojad rocas sobre la chusma!
¡Devolvedme a mi hijo!
¡Escuchad la voz del pueblo! ¡Liberad los prisioneros!
¡Seguideme, muchachos!
¡Al patio, rápido!
¿Oís? Nuestros hermanos. ¡Ellos nos salvarán!
¡Ellos no os salvarán!
¡Fuera del camino!¡Bajad vuestras armas!
Jesek, todo está bien. ¡Sóis libres!
¡Hermanos, por la verdad!
- ¡Piedad! - ¡No nos matéis!
¡Ahora suplicáis piedad, bestias!
¡Me ordenaron hacerlos!
¡A mí no!¡No he hecho nada!
- ¿Lo oís? ¡No ha hecho nada! - ¡No ha hecho nada!
¡Soís enemigos del pueblo!
- ¡A la torre con ellos! - ¡No! ¡Arrojadlos por la ventana!
¡Arrojadlos por la ventana!
¡Piedad!
Recordad, ¡estamos bajo la protección del rey!
¡Os daré dinero!¡Piedad!
¡Jesucristo!
¡Hijo!¡Mi hijo!
¡Mirad lo que han hecho!
La sagrada corte del pueblo ha hecho justicia sobre los traidores.
Ahora elegid buenos hombres para que sean los sheriffs de la ciudad,
y preparaos para defenderos.
¡Queremos al hombre que nos guió! ¡Jan Zizka!
¡Jan Zizka!
Hermano Zizka, los fieles de Praga os han elegido cómo su lider.
¿Qué?
La chusma ha tomado el ayuntamiento en el Pueblo Nuevo.
Han arrojado a los consejeros por las ventanas. Todo es muy confuso.
Fueron guiádos por Zelivsky y vuestro sheriff.
¿Jan Zizka?
Deberías haber esperado que algo cómo esto ocurriera.
¡Fuera de mi vista!
¡Acudid a los herejes que siempre habéis protegido!
¡Ahora ved lo que han hecho!¡Asesinos! ¡Rebelión!¡Esos son vuestros corderos!
Vaclav...
¡Silencio! Me molestáis.
No me habéis dado un heredero. No necesito vuestro consejo.
Ya no comprendo nada.
Después de como les he amado.
He amado a mi pueblo checo.
Y ahora se vuelven contra mí.
Ciego. Loco.
¿No pueden ver el desastre que se cierne sobre la tierra Checa?
¡Pero no permitiré esto!
¡Mataré a todos los herejes, aunque tenga que quemar toda Praga!
¡Maldita la tierra que reniega de su rey!
Y maldito el rey que reniegue de su rey.
¡Tú! ¿Tú también? ¡Traidores!¡Herejes!
¡Sóis todos herejes!
¡Doctor!
¡Vaclav! ¡Ayuda!¡Ayuda! Vaclav...
Lord Burgrave, venimos armados a prestar servicio al rey.
Estamos listos para luchar contra todos los enemigos que acusen
a nuestra tierra de herejía y nos amenacen con una cruzada.
El pueblo de Praga aguarda las palabras del rey.
Vaclav el cuarto, rey de los checos, está muerto.
¿El rey Vaclav?
Pobre Vaclav.
Su muerte es la mayor desgracia para todo el reino,
que nos pudiera ocurrir en estos tiempos.
¿Desgracia? ¡Es nuestra salvación!
Sólo Sigismundo puede librarnos de todos los males.
Lord Wartenberk,debemos enviar mensajeros a Budin,
para ofrecer al emeperador Sigismundo el trono checo.
¿Qué? ¿Queréis invitar a ese extranjero?¿A ese papista?
- ¿Porqué habláis así de nuestro rey? - Su alteza el emperador
Sigismundo fue aceptado para el trono checo cuando Vaclav todavía vivía.
¿Por quien? El pueblo checo no lo ha aceptado ni nunca lo hará,
de la nación checa y amenazó a su propio hermano con una cruzada.
Todos le odian. ¿Qué clase de rey checo sería?
Mejor que Vaclav.
Lord Dube, fuistéis testigos en Costanza, donde rompió su palabra
y envió a Hus a su muerte. Así todavía defendéis a Hus.
Si, porque el maestro Jan deseaba reformar la Iglesia.
¡Pero ahora se usan sus palabras para justificar la revuelta!
¿Oís eso, Lord Wartenberk?
Todos los que profesamos el Cáliz somos rebeldes.
Calmaros, Jan Zizka. No aceptaremso al rey Sigismundo
si no confirma la libertad religiosa y todos los derechos que hemos ganado.
Todo en lo que estáis interesado es que Segismundo os conserve los cargos
y propiedades que habéis confiscado. ¡Ése es el motivo y es traición!
¡Jan Zizka!
Iros, antes de que olvide que antes habéis servido lealmente al rey.
Traidores. Traidores.
¡No habrá más reyes! ¡Ha nacido el reino de los justos!
Pero contra este reino de justicia y amor
se opone un gran dragón de cabeza roja, el emperador Sigismundo.
Así que elevar vuestros corazones, preparad vuestras armas.
Recordad, ¡aquel que pierda su vida defendiendo la verdad, no morirá!
Álzate, álzate, gran ciudad de Praga,
alzaos todos los leales a la gran tierra Checa.
Caballeros, hombres y mujeres sencillos se opondrán
al rey de Babel
que amenaza a las buenas gentes de Jerusalén...
Esa es una buena canción.
Nos ayudará más que un millar de jinetes recubiertos de reyes.
Hermano Zelivsky, ha llegado una delegación de Usti Sezimovo.
- Traemos una carta de Koranda. - Los hermanos piden noticias.
Ya lo habéis oído, la hora ha llegado.
Han crecido.
¿Y qué hay de vuestra esposa?
Murió de hambre. Hemos estado sólos por tres años.
- ¿Ambos sóis de Usti? - Sí, hijos del panadero Joha.
Ah, conozco ese nombre.
El hermano Joha dió refugio a muchos de los fieles cuando los persiguieron.
Incluyendo al hermano Koranda y a otros predicadores.
Preparan a nuestra gente para que esté lista para la lucha.
¿Y la hermana? ¿Es vuestra esposa?
No, no lo es.
Ella es Johanka, una fiel seguidora del maestro Jan.
No teme a ningún peligro.
¿Qué hay que temer? ¿No queremos que todo el mundo viva
como hermanos y hermanas? Todos deben sentirse felices en la Tierra.
Sóis una mujer hermosa y querida.
No es extraño que os alaben. Pero ahora a los asuntos.
Id y decidles a nuestros hermanos lo que habéis visto aquí.
Decidles que Praga ya se ha levantado contra el rey extranjero
y el traidor Wartenberk. El momento decisivo ha llegado, mis niños.
Eso es para el hermano Koranda. Cuidad que no caiga en manos de nuestros enemigos.
La próxima gran reunión será en Praga el 10 de Noviembre.
- Que todos vengan a apoyarnos. - ¡Y no con las manos desnudas!
Que traigan hoces, guadañas y con carros también.
No perdáis un minuto. Los señores tampoco duermen.
Queda tranquilo, hermano.
El burgrave y los concejales del Casco Viejo han llegado.
Que entren.
De parte del Pueblo Viejo os informamos que
el ayuntamiento está otra vez en manos de los utrarquistas.
Los concejales alemanes y los comerciantes han abandonado la ciudad.
Sus propiedades han sido confiscadas.
Praga está libre del dominio alemán. Junto con vosotros
fielmente defenderemos las enseñanzas y el legado del maestro Jan Hus.
¡Por la fé y la verdad estamos listos para sacrificarlo todo!
¿Incluso vuestras propiedades y vuestro dinero?
¡Todo!¡Incluso nuestros cuellos!
Damos la bienvenida a todo aquel dispuesto a luchar por la victoria de la verdad.
Mirad esta espada.
Siempre defenderá a los fieles y castigará cruelmente a quien hierre.
Con la voluntad de Dios, siempre os ayudará.
Las iglesias y monasterios están ardiendo otra vez.
Están expulsando a los monjes por haber aprobado la muerte de Jan Hus.
Alteza, el coche está listo en la puerta de atrás.
Huir en secreto del castillo real en medio de la noche...
- Que desgracia. - He garantizado vuestra seguridad
al rey Sigismundo. Por eso no podéis permanecer en Praga.
¿Cómo hemos podido llegar a esto?
El maestro Jan era un hombre santo,
pero sus palabras han traído esta destrucción.
¿Por qué habló tanto a los pobres? Ése fue el error.
Alteza, todo está preparado. Debemos irnos inmediatamente.
Deprisa, señores.
Los oígo. ¡Miles de ellos!
¡Han derribado la puerta! ¡Están subiendo las escaleras!
- Alteza. - El rey debe ser enterrado con respeto.
En este momento, cuando toda la ciudad está en rebeldía... imposible.
Llevaré su cuerpo a Zbraslav. Esta misma noche.
Ni incluso muerto puede encontrar la paz.
Desde el castillo pequeño lo llevaréis a Vysehrad, y de allí al castillo.
En secreto, sin ninguna ceremonia, sin ninguna procesión.
¡El rey checo!
No hay otra manera. Las calles están llenas de gente furiosa.
¡Huid, está ardiendo!
Venid rápido. Rápido.
¡Ratas!
Ya lo véis, tío Vaclav. ¡Menudo destino!
No han tenido tiempo ni para enterraros.
Alteza, los hussitas saquean y queman nuestros monasterios
y expulsan a todos los leales a Roma.
Que espere. Continuad, caballero.
¡Si no invadís con vuestro ejército para tomar vuestra herencia
los herejes controlarán esas tierras!
¿No sábeis como tratar a un puñado de campesinos?
El rey ha reunido un ejército contra los turcos, no los campesinos checos.
Los turcos son la mayor amenaza contra la cristiandas.
Chequia espera que vuestra Alteza actue con mano firme
y devuelva el orden y la paz a nuestra tierra.
El embajador turcor espera una respuesta. Que entre.
¡Hablad!
Rey Sigismundo, ¿cuál es vuestra decisión?
¿Os doblegaréis ante la voluntad del todopoderoso sultán?
Corred la cortina.
Mirad allí.
¡Ese es el destino de todo pagano que cruce el Danubio!
Decidle eso al sultán.
¡Larga vida al rey Sigismundo!
¡Por el profeta!¡Seréis todos destruidos
¡Vuestros cuerpos se pudrirán para alimentar a las bestias!
Bendigo vuestra espada que levantáis en defensa de la cruz.
Yo también espero recibir la bendita ayuda
del Santo Padre.
Los cofres de Roma se abrirán
para una cruzada contra los paganos.
Abridlos bien, porque necesitaremos un gran ejército.
Señores, véis la dura tarea que me aguarda.
Sólo entonces tendré tiempo para juzgar vuestras querellas.
Perderéis vuestra herencia.
¿Qué hay de mis leales nobles? ¡Debéis defender mi herencia!
¡Reunid un ejército y armadlo bien!
Si hace falta podéis usar el tesoro de Vaclav.
Será dificil llegar a acuerdos con los utrarquistas.
Como condición de su apoyo quiren que
confirméis la libertad del cáliz.
Nadie me impondrá condiciones.
Me encargaré del cáliz una vez haya conseguido el control de Chequia.
Por ahora que Praga se desarme y llegar a acuerdos con los rebeldes.
Dadle al lider utrarquista, Lord Wartenberk,
esta Orden del Dragón Dorado cómo símbolo de que debe luchar
y destruir esa plaga de herejía.
Quedará muy bien en el pecho de Lord Wartenberk.
Hasta mi llegada, también nombro a Lord Wartenberk
mi representante en Bohemia.
Dejad que los herejes vean que en mí tienen un rey imparcial.
Señores, hemos venidos en unidad, utrarquistas con católicos
para imponer disciplina y orden ante su Alteza.
El rey Sigismundo asume su herencia.
- ¡Larga vida a Sigismundo! - ¡Larga vida al rey!
Reunid tantos jinetes armados cómo sea posible.
Debemos proteger el reino contra los rebeldes que intentan tomar Praga.
A fuego y espada destruid a todos los rebeldes en las ciudades y el campo.
Ensucian el nombre de nuestro reino, lo arrastran por el barro.
Reforzaremos las tropas de guarnición en Praga y sobre todo en Vysehrad,
porque aquel que domina Vysehrad, domina Praga.
Señores, levanto mi copa, y que nuestra tierra esté limpia en primavera.
Dicen que miles de ellos vienen a Praga.
¿Y qué? Vysehrad no puede ser tomada. Ni un ratón pasaría por allí.
¡Alto! ¿Quién va?
¡Llamad al Sheriff!
¿Quién va?
Alto, si apreciáis la vida.
¡Alto! ¿Quién sóis?
Abrid la puerta, muchachos. Quiero hablaros.
Sheriff Zizka. ¡Abrid la puerta!
Zizka. ¡Sheriff Zizka!
¡Padre Zizka!
Bienvenido, sheriff.
¿Qué, ese bandido? ¿Cómo se atreve?
Zizka fué nuestro sheriff.
¡Detenedle!
¡Pagaréis con vuestro cuello!
¡Vitek!
Ondrej, y vos, anciano. Y vos, Beznoska.
¿Cómo estáis muchachos?
No muy bien, sheriff, en el servicio de los señores.
Recuerdo cómo hace años solíamos perseguir a los Rozmberks...
- Éramos parias. - Los señores nunca nos apreciaron.
Los Rozmberks quemaron la granja de mi familia porque les estorbaba.
Y a tí es esquilmaron sin piedad.
Pero les ajustamos las cuentas.
Bien, ¿Y ahora qué?
Nuestros hermanos están viniendo para ayudar a Praga.
¿Lucharéis contra ellos cuando lleguen porque lo ordenan los señores?
¿Mataréis a vuestros propios hermanos?
Nos contaron que siervos rebeldes están llegando a Praga.
¿Y qué es tu padre, muchacho?
Un campesino. Un siervo.
Eso es. Esos son los rebeldes.
Llegan de la región de Hus para establecer un orden justo en Praga.
¡Están llegando! ¿Los oís? ¡Miles de ellos!
Y ahora id y actuad cómo os indique vuestro corazón.
¿Os habéis vuelto locos?¡No abráis la puerta! Os colgaré a todos!
Habéis dado vuestra última orden. El hermano Zizka nos guía ahora.
¡Pragua os da la bienvenida, hermanos!
¡Hurra! ¡Hurra!
Respiraréis mejor así, hijo.
Tiene mucha fiebre. Ponedle compresas.
Prokupek, ¿me reconoces? Soy yo, Johanka.
No puede vernos ni oírnos.
Pobre muchacho, que terribles heridas.
¡No los matéis!
Jan, Stasek, Martin!
- No, Prokupek. Quieto. No habléis. - Está delirando.
¡Asesinos, matadme a mí también!
¡Hermanos, no temáis morir por la verdad, como él!
¡Martin!
¿De quién habla? Johanka, ¿porqué lloras?
Éste es el lugar donde los mataron.
¿Mataron a quien?
¡Hermanos, estamos venciendo! ¡El Pueblo Pequeño es nuestro!
¡Victoria!¡Victoria!
- ¡Marido! ¡Marido! - ¡Mujer!
- ¡Los hemos hechado! - ¡El Pueblo Pequeño es nuestro!
Han huído todos al castillo. El arzobispo y Wartenberk.
¡Los hermanos han vencido!
La verdad vencerá.
- ¿Cómo está? - Mejor. Está dormido.
Perdonadme, Johanka.
Venid.
Aquí yacen los muertos.
Jan, Stasek y Martin.
Los primeros en verter su sangre por la verdad de Hus.
Martin era mi prometido. Lo apresaron en el día de nuestra boda.
Cantó la canción del Maestro hasta el último momento antes de morir.
Y yo le sigo siendo fiel.
¿Comprendéis ahroa?
Al parir, una mujer sufre, pero después de que nazca el niño, olvida
el dolor por el gozo de traer una vida al mundo.
Por ello ahora sentís pena, pero vuesro corazón se alegrará...
Mi querido Madlicka
tenía dos pequeñas manzanas,
dos manzanas.
¡No molestéis las almas de los devotos!
Venid hermanos, coged al Utrarquista.
¡Nuestra plata! ¡Jesucristo, se llevan todo lo que tenemos!
¡No cerréis!¿Os habéis vuelto locos?
Hay más oro en esos tejidos que en todo el cofre.
¡Los nuestros están aquí!
- ¡Miraos! ¿Qué hicistéis? - ¡Querían matarme! Ellos.
¡Cerrad la puerta! ¿Qué pasa?
¡Esos campesinos rufianes, están por toda Praga, terrible!
- Apestan por toda la ciudad. - Nuestra corte está llena de ellos.
La gente tiene miedo de salir a la calle. Yo he cerrado mi tienda.
Yo he hecho lo mismo. Si la lucha no acaba pronto
nuestros negocios se colapsarán y perderemos todo.
- ¿Y en el camo de batalla? - Estamos venciendo, ¿no lo sabiáis?
¡Dios mío! ¿Quien está ganando, nosotros?
¡Ese Zelivsky, ese sacerdote lleno de sangre! ¡Con Zizka!¡Y con esa chusma!
Apenas habíamos expulsado a los papistas alemanes y tomado el ayuntamiento
y el comercio, cuando llegan agitadores y lo echan todo a perder.
¡Tenemos que capturar a Zelivsky!
¿Qué haremos? ¿Cómo nos salvaremos?H
Sólo queda una esperanza. Lord Wartenberk quiere hablar con nosotros.
¡Pero se ha aliado con Sigismundo!
Mejor Sigismundo que Zelivsky.
¿Pero cómo llegamos al castillo? La gente de Zizka está por todas partes.
Lo he organizado todo. Estoy esperando noticias suyas.
¿Es él?
¿Quién es?
Me envía Jan Zelivsky.
Es su secuaz Jira.
Podríamos usarle. Dejarle entrar.
Hermano burgara, Jan Zelivsky pide a los concejales del Pueblo Viejo
que provean alojamiento a nuestros hermanos del campo.
- No sé, no tenemos sitio... - Pero no podemos dejarles en las calles.
No me malinterpretéis, pero informaré al consejo. Por las molestias.
Habéis servido bien a vuesto amo.
- Hermano, yo no tengo amo. - Por supuesto, hermano.
¡Esperad! ¿No os gustaría servirnos?
Mirad. Pagamos en oro. Adelante, cogedlo.
- ¡Cogedlo! - ¿Qué queréis de mí?
A diferencia de Zelivsky, queremos el bien de toda la comunidad.
Él sólo piensa en él mismo su fama.
Y nos lleva a la ruina. Todo le da igual.
¡Zelivsky es enemigo de la gente de Hus! Os engaña a vos y a todos nosotros.
- Quién lo elimine sirve al cáliz. - ¿Cómo os atrevéis a insultarlo?
¡Traidores! ¿Vosotros os llámais utrarquistas?
¡Repetiréis eso ante Zelivsky!
¡No! No os iréis así.
No hablarás más.
Estamos perdidos.
Tomás, abrid. Hay un mensaje del castillo.
Entrad, Milord.
¿Cuál es el resultado?
¡Lord Wartenberk!
No hay tiempo para mensajes. Así llegaremos a un acuerdo antes.
Nos habláis, señor, como vencedor. Mientras tanto, nosotros...
Habéis tomado el Pequeño PUeblo, y tenéis Vysehrad,
la llave de Pragua. Bien.
Pero en estos momentos, miles de caballeros se están aproximando.
¿Bien? ¿Qué decis, vencedores? ¡Y dadme una silla!
Caro terciopelo. A Zelivsky no le gustará.
Pensadlo.
¿Quén es vuestro verdadero enemigo? ¿Yo, o esos rufianes?
Podemos llegar a un acuerdo. Después de todo,todos somos utrarquistas.
Entregadme Vysehrad y os garantizo que mantendréis vuestros bienes
y lo que habéis tomado de esos papistas.
Estamos felices de aceptar, milord.
Ojalá Zizka no se entrometiera. Su gente controla Vysehrad.
Reemplazadlos con los vuestros. Está bastante ocupado luchando
en la segunda muralla. Cuando se entere, será demasiado tarde.
¿Y qué hay de Zelivsky?
Vos sabréis que hacer.
Lord Vilem de Haznburk confirma así su hostilida hacia Praga.
Si no os rendís inmediatamente al rey Sigismundo y su delegado
Lord Wartenberk, mi señor vendrá con todo su ejército a Praga
y dejará vuestros cadáveres como carroña para los perros.
Decidle a vuestro señor que venga.Le daremos la bienvenida con espadas.
Vos mismo podéis ver que son demasiados.
¿Y que importa?Tenemos la verdad de Dios y ese es el más poderoso aliado.
En batalla la espada tiene la última palabra. Y ellos tienen incontables espadas.
Un cristiano debe luchar con palabras, no con espadas.
¿Debemos permitir que nos esclavizen y nos masacren como a corderos?
Hasta ahora nos hemos defendido de la violencia. Y eso es lo único permitido.
Pensad en lo ventajoso de hablar ahora, cuando todavía estamos ganando.
¡Nunca llegaré a acuerdos con el enemigo!
Nuestra universidad unicamente habla de asuntos espirituáles.
Y hemos decidido convencer a Sigismundo para que reconozca el cáliz.
¿A ése astuto dragón rojjo?
¡Sólo será persuadido por la espada!
Siento que no queráis entendernos.
No puede haber acuerdos con cobardes.
Nos insultáis, querido hermano.
No os permitiré iros hasta que lleguemos a un acuerdo.
Alto. Nadie puede entrar.
- ¡Fuera de mi camino! - ¡Tengo mis órdenes!
¡Yo doy las órdenes ahora! ¡Fuera de mi camino, he dicho!
¿Hermano Jan, estáis vivo?
- ¿Qué ocurre? - ¿No lo sabéis?
¿Qué habéis dicho? ¡Habéis entregado Vysehrad a Wartenberk!¡Traidores!
¿Cómo os atrevéis a ésto?
La buena gente de Praga quiere paz.
Y por devolver Vysehrad hemos accedido a una tregua.
¿Para ésto lucharon nuestros hermanos? ¿Vertieron su sangre para ésto?
Los praguenses no quieren más sangre. Quieren paz y orden.
- Ahora hermano se enfrenta a hermano. - ¡No! Los amos se enfrentan a pobres.
Necesitáis paz y orden para que Sigismundo pueda volver,
porque teméis a vuestra gente más que al enemigo.
Y el hermano Zelivsky es vuestro mayor obstáculo.Si no hubíeramos llegado
a tiempo, ahora estaría muerto. - No comprendo.
Pero yo comprendo vuestra guardia delante de las puertas.
- Es sólo para nuestra protección. - Estamos en guerra.
¡Mentís! Actuáis de mala fé.
Wartenberk tiene a Praga rodeada por todas partes
para entregarla a Sigismundo.
Sóis traidores y cobardes.
¡Y todo ello ante vuestro ojos, Maestro Jakoubek!
Los consejeros lo han hecho sólos. Juro que no sabía nada.
¡Y ahora! ¿De qué lado estáis?
Ya lo he dicho. La universidad negociará con Sigismundo.
Eso es todo lo que necesitábamos oír.
Tratar con Sigismundo significa aceptar su soberanía.
Vos sóis culpable. Nos teméis y por eso nos habéis traicionado.
Pero recordar, ésto lo pagaréis caro Venid, hermanos.
¡Recordar esto cuando Sigismundo os ponga de rodillas!
¡Jira!
Tomes y Ondrej lo encontraron en la plaza. Debajo del arco.
Ha sido apuñalado.
Mi querido hermano.
Habéis pagado por vuestra lealtad con vuestra vida.
No ha muerto. Vivirá una vida eterna.
Los mercaderes han convertido la Praga de Hus en Babilonia,
llenándola de vicio y pecado. Traidora, corrupta ciudad.
Sólo nos trae desgracias.
Pero Praga también significa miles de fieles. Cómo éste.
El hermano Koranda tiene razón.
No podemos luchar al enemigo con traidores a nuestras espaldas.
Nos tienen rodeados y hay hambre en la ciudad.
Debemos ir con nuestros hermanos a un lugar seguro.
Busquemos cerca del monte Tabor, donde solemos reunirnos.
Conozco el lugar. Es un viejo castillo no lejos de Sezimovo Usti.
En lo alto de un cerro, protegido por tres de sus caras por agua.
Alli pondremos nuestro campamento.
Lo fortificaremos tan bien que el enemigo no podrá tomarlo.
¡Hermano Zizka, guiadnos allí!
Venid con nostros, hermno, sóis ducho en el arte de la guerra.
Guiadnos.
Os guiaré.
¿Y qué hay de vos, hermano?
Mi lugar está aquí.
Permaneceré con mi gente, no puedo abandonarlos.
Tenéis razón.
Cuidáos. Sóis joven e impetuoso.
Os aprecio.
Bien, abrazadme.
Nuestros corazones y nuestras cabezas son una.
La gente os ha elegido.
Guiad a los soldados de Dios a la victoria.
Los cruzados de Strakonice nos siguen.
¡Apresuraos! ¡El enemigo nos pisa los talones!
No podemos ir más rápido. No escaparemos del enemigo.
Hermano Zizka, los hombres del rey llegan también desde Pisek.
- ¿Cúantos son? - Acerca de un millar.
- ¿A que distancia? - Media hora.
Los cruzdos están cerca. No podemos ir adelante ni retroceder.
- ¿Y ahora qué? - Ahora miraremos alrededor.
Koranda, id con los hermanos, que no desfallezcan.¡Pronto lucharemos!
- De acuerdo, hermano. - Hecho.
¡Hermanos, alto!¡Preparaos a luchar!
- Les haremos frente aquí. En la presa. - ¿Aquí?
No saldremos de aquí, nos empujarán al agua.
¡No nos empujarán!
Lucharemos aquí, detrás del terreno húmedo, en el lugar más estrechol.
- ¡Enlazar los carros del pantano a la presa! - Sí, hermano Zizka.
Nuestro flanco derecho está sin protección. Hay un estanque de drenaje ahí.
- Poned arqueros en la presa. - Sí, hermano Jan.
Hermano sheriff,
los jinetes ya han pasado Lhota. ¡Están llegando!
¿Dónde vas, hijo?
Pensaba que estaba seco. El barro no se vé a simple vista.
Venid u os ahogaréis ahí.
¡Juntad los carros! ¡Rueda con rueda!
Mirad, señores, esos sucios campesinos. Quieren defender su posición.
En vez de luchar porqué no los aplastamos con los caballos,
pisarlos bajos nuestros cascos. - ¡A ellos!
Paciencia, señores, no escaparán.
Esperaremos al ejército real. ¡Paje, traed el vino!
¡Arqueros y lanceros a los carros!
¡El resto a la presa y a la reserva!
¿No les haremos frente en batalla?
No, nos defenderemos desde los carros como si fueran murallas.
Éso no está en el código de caballería.
¿Es caballeroso enviar jinetes acorazados contra campesinos desnudos?
Señores, hoy los herejes terminarán en el lago.
¡Dios bendiga al rey Sigismundo!
¡Ya están aquí!¡Ya están aquí! ¡Bienvenidos!
Temíamos que hubiérais vencido antes de que llegásemos.
No queríamos que os perdiérais la diversión.
Es un honor ofrecer a vuestros caballeros la primera carga sobre esos campesinos.
Aplastadlos bajo vuestros pies.
Habéis llegado primero, así que tenéis preferencia.
Cuando estén cerca disparad cañones y ballestas.
Pero no antes, esperad mi orden.
Y vosotros en reserva, esperad mi señal.
Vos, hermano Chval, los guiaréis.
Hermanos, nos aguarda una dura prueba.
Quien dé su vida por la verdad obtendrá la vida eterna.
- Volved, Marta. - Voy contigo.
Llévame contigo.
Johanka. Te amamos, lo sabes.
Elige uno de nosotros antes de entrar en batalla
¿O ya habéis elegido?
No, Tomes. NO queráis saberlo ahora.
Si sobrevivimos os lo diré todo.
¡Elevad vuestros corazones, hermanos!
¿Pueden esos servidores de la falsedad derrotarnos?
¡La verdad está con nostros, y por ello venceremos!
¡Disparad!
¡Luchad, hermanos!¡Luchad!
Cargad por su flanco. No tienen cobertura por allí.
¡Adelante!
- ¡Lord Jindrich ha caído! - ¡El comandante ha caído!
¡Es nuestro!
¡Atrás!¡Retroceded! ¡Huid por vuestras vidas!
¡Están huyendo! ¡Están huyendo!
¡Desmontad!¡Desmontad, señores!
¡Ahora, muchachos!¡Cargad!
¡Cargad!
¡Luchad! ¡Matarles! ¡No dejéis ninguno!
¡Cargad!
- ¡Están huyendo! ¡Están huyendo! - ¡Están corriendo!
Dejádles que huyan, ya les enseñaremos más lecciones.
Mirad, soldados de Dios.
¡Johanka!
¡Querida muchacha!
¿Qué ocurre,...hermanos?
Hemos vencido.
El camino a Tabor está abierto.
Aquellos que son los soldados de Dios y siguen sus leyes,
piden su ayuda y ponen su esperanza en Él
y creen en Él, siempre vencerán.
No temáis a vuestros enemigos, no temáis su número.
Tened siempre a Dios en el corazón, por Él y con Él mantened la lucha.
Nunca huyáis, nunca os rindáis.
Fin
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