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Original subtitles

Mayo de 1945.

Durante los últimos días de la gran Guerra en Europa,

un comandante de un tanque estadounidense

lidera una tropa de soldados estadounidenses y alemanes...

que rescatará a unas personalidades francesas

atrapadas en un castillo austríaco.

Mientras organiza a la defensa...

La estrategia de Lee es distraer a las SS

mientras estos averiguan la disposición

de las fuerzas dentro del castillo.

No saben que solo hay 25 hombres y tres oficiales.

Pero cuando las Waffen SS atacan,

no está seguro de si les seguirán siendo leales.

El 6 de junio de 1944,

las fuerzas aliadas finalmente aterrizan en Normandía

para abrir el frente occidental.

Pero los fanáticos nazis

siguen luchando sin tregua por sobrevivir.

El día D fue una batalla.

Los aliados todavía deben ganar la guerra.

4 de mayo de 1945.

Tirol, Austria.

El general del ejército alemán, Josef Gangl, y su chofer,

están cerca de la ciudad de Kufstein,

ocupada el día anterior por tropas estadounidenses.

La resistencia alemana está casi destruida,

pero todavía no se ha rendido.

Las tropas alemanas se están retirando a la región alpina,

donde existe ese mito de la fortaleza alpina.

La última posición de los nazis.

Al doblar una esquina,

se encuentran con cuatro tanques Sherman estadounidenses.

¡Bájense!

¿Qué quieren?

Soy alemán y querría...

A primera vista,

puede parecer que Gangl es uno de los miles de alemanes

que se rinden a los aliados occidentales.

¡Alto, alto!

Pero Gangl ha ido a Kufstein con una misión.

Aunque pueda ser arriesgado.

Unos días antes,

el ejército estadounidense comenzó a liberar

el campo de concentración de Dachau.

Después de presenciar aquellas atrocidades,

muchos de los soldados opinaban

que ya no necesitaban seguir atrapando a prisioneros.

Pero Gangl se ha unido a la resistencia austríaca

para ayudar a derrotar a los nazis desde dentro del Tercer Reich.

Llevan a Gangl ante el teniente Jack Lee,

comandante de la compañía B,

vigésimo tercer Batallón de tanques,

duodécima división blindada estadounidense.

Todos esos meses de ardua batalla le dan a Lee confianza,

o casi chulería.

Unos días antes,

un coronel alemán quiso entregar a un gran número de sus hombres,

pero no quería entregárselos a un simple primer teniente.

Entonces, el teniente Lee,

al saber que la insignia de un primer teniente

es una sola barra de plata y dos para un capitán,

cogió una barra de repuesto, se la puso en la solapa

y así fue capitán durante unos minutos

para aceptar la rendición.

Gangl entrega su mensaje en inglés.

El oficial alemán explica

que sabe que hay prisioneros franceses de alto rango

retenidos por los nazis no muy lejos.

Desde el punto de vista

de un comandante del ejército estadounidense,

confiar solo en sus propios soldados es ser bastante prudente.

Pero también debe ser lo suficientemente abierto

para darse cuenta de que puede haber muchas personas

que necesitan su ayuda y que probablemente se equivoque

si primero ataca y luego pregunta.

Gangl le entrega una carta escrita por uno de los altos mandos.

En ella, piden un rescate.

Circulan rumores sobre una fortaleza alpina

que alberga a tales prisioneros.

La historia puede ser real o una trampa.

Es difícil para Gangl

hacer que los estadounidenses entiendan

que se unirá a ellos en una causa común

y que no es partidario del nazismo.

Lee se sube al tanque para contactar con su comandante.

Cuartel, aquí Lee.

Transmite la información sobre los prisioneros franceses.

A Lee le dan permiso para hacer lo que crea conveniente.

Vale, así lo haremos. Corto.

Esto indica lo flexible que es la situación

y es algo que no suele ser tan habitual.

El comandante del Batallón le está diciendo

que debe ejercer su juicio.

Lee decide ir a verificar la historia.

Irá a explorar el lugar donde dice Gangl

que están retenidos los altos cargos.

Solo uno de los artilleros de Lee y los dos alemanes lo acompañan.

Lee decide ir con Gangl

para determinar la fiabilidad del oficial alemán.

Y verificar sus conexiones con la resistencia austríaca.

La situación que se está viviendo en Austria

es realmente compleja.

El canciller alemán, Adolf Hitler, se suicidó hace cinco días,

el 30 de abril de 1945.

El ejército alemán se está desintegrando.

Algunos se rinden a los aliados.

Otros se retiran o incluso desertan.

En mi opinión,

Gangl representa el estado de las fuerzas armadas alemanas

en mayo de 1945.

Sabe que la guerra está perdida,

y probablemente también sabe que se ha equivocado de camino

y que es el momento de tratar de evitar aún más daños

a su país de origen.

Incluso si eso significa cooperar con un antiguo enemigo.

Pero muchos todavía apoyan la causa del nazismo.

Particularmente los de las Waffen SS:

el brazo militar del partido nazi.

Las tropas de las Waffen SS

están en el norte de Austria en ese momento.

La mayoría todavía están decididos a seguir luchando.

Son unos fanáticos.

Cuando oímos las palabras fanático o fanatismo hoy en día,

nos imaginamos a unos locos que luchan de forma estúpida.

Pero los nazis consideran el término fanático

como algo positivo.

Si te dicen que eres un fanático nazi, es un cumplido.

Las Waffen SS lucharán hasta el final.

Unos días antes de que terminara la guerra,

sabían que estaban perdiendo, pero si eso sucedía,

no querían que sus enemigos sobrevivieran.

Su fatalismo es un gran riesgo para los aliados.

Cuando pasaban por las aldeas,

no sabían si los recibirían con los brazos abiertos

o con una lluvia de balas.

Los cuatro hombres se dirigen hacia su objetivo:

el castillo de Itter.

La ruta está plagada de barricadas.

Los nazis controlaban casi todos los aspectos de la vida alemana,

incluida la red de carreteras.

Había barricadas en los puntos de entrada de cada ciudad.

Era una forma de controlar a la población

y que estuvieran en estado de sumisión.

Y una forma de mantener cierta apariencia de control político.

Con Gangl y el conocimiento del área del conductor,

evitan algunos obstáculos.

Otras veces, de camino a la ciudad de Worgl,

Lee y Gangl se encuentran a la Wehrmacht,

tropas del ejército alemán,

que se muestran leales al oficial alemán.

Mientras Gangl recorre cada tramo,

Lee aún debe preguntarse si se trata de una estratagema.

En una parada en Worgl,

Gangl le ofrece a Lee la rendición formal

de la guarnición de la ciudad.

Luego, continúan hacia la aldea de Itter,

situada justo bajo el castillo.

Pero para Lee,

la siguiente presentación debe de ser incómoda.

Aunque va vestido de civil,

el hombre se presenta como un capitán de las Waffen SS.

Los oficiales de las SS no juraron lealtad a Alemania,

su constitución ni sus leyes.

Juraron lealtad personal a Adolf Hitler.

Aquellos eran los fanáticos

y los que dirigieron los campos de concentración.

Lee podría haberse fiado del oficial de la Wehrmacht

para al final acabar cayendo en las garras de las SS.

4 de mayo de 1945.

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial,

un comandante de tanques estadounidense

se cree la historia de un oficial alemán

sobre unos prisioneros franceses importantes

retenidos en un castillo cercano que necesitan rescate.

Mientras realizan el reconocimiento,

el teniente Jack Lee teme que haya caído en manos

del capitán de las Waffen SS: Kurt-Siegfried Schraeder.

¿Por qué debería creerle?

Pero el comandante del ejército alemán, Josef Gangl,

responde por el capitán de las SS.

Fue un momento tenso.

Gangl lo reconoce.

Han trabajado juntos en el grupo de batalla Giel.

Schraeder informa a Lee y Gangl que ha asumido la responsabilidad

de la protección de los prisioneros franceses.

Solo podemos especular sobre qué motiva el cambio de Schraeder.

Fue un verdadero cambio de opinión o un oportunismo,

ya que la guerra está perdida para Alemania.

Schraeder también les informa que la unidad de las SS

que custodiaba a los prisioneros ha huido durante la noche.

Los prisioneros están a salvo,

pero todo el mundo teme lo que sucederá a continuación.

Lee se encuentra en una situación excepcional:

dos oficiales alemanes,

uno de ellos de las SS,

han vuelto la espalda a la causa nazi

para ayudar a las fuerzas estadounidenses

a proteger a los prisioneros franceses.

Voy a verificar la historia de ese tío.

Como todavía quiere verificar la historia de Gangl y Schraeder,

Lee insiste en seguir hasta el castillo.

El Schloss Itter, como se pronuncia en alemán,

se sitúa en medio de las montañas del Tirol de Austria.

Posicionado sobre un barranco,

un puente corto conecta el castillo del siglo XIII

con una montaña cercana.

Al sur de la frontera austriaco-alemana,

la región del Tirol es una preocupación legendaria.

Montañas separadas por innumerables ríos,

enhebrados por caminos rurales, que forman defensas naturales

para las tropas alemanas que se retiran.

El miedo recurrente al comandante supremo de las fuerzas aliadas,

el general Dwight D. Eisenhower,

hace que los alemanes se queden en los Alpes.

Cuando las tropas estadounidenses se van hacia el sur,

se les ordena cortar los pasos de montaña

para evitar la formación de un reducto nazi.

Pero a medida que los aliados presionan desde el norte,

este y sur de Austria,

la presión puede crear una asamblea de tropas nazis leales,

teme Eisenhower.

Cuando llegan al castillo,

Lee se encuentra a un grupo armado...

y verifica que la historia de Gangl es cierta:

los prisioneros franceses existen...

y necesitan ayuda.

Entre los prisioneros hay dos ex primeros ministros franceses,

dos generales franceses,

y la hermana de Charles de Gaulle.

Son soldados muy distinguidos en algunos casos.

Son personalidades políticas.

En cierto modo, representan el tipo de núcleo

de la nacionalidad política francesa,

así que es un grupo de gran valor.

Estos prisioneros de honor vivieron con ciertos lujos,

en hoteles y castillos durante la guerra.

Los nazis los ven como una especie de moneda de cambio

para futuras negociaciones con el enemigo.

Pero vivían frente a la incertidumbre del día a día,

ya que su supervivencia dependía de los impulsos de Hitler.

Con su muerte y la estructura de comando alemana implosionando,

las SS de la región

podrían decidir ejecutar a las personalidades francesas

por interés de Alemania.

El temor era que las SS ejecutaran a cualquiera

que no quisieran que declarara después de la guerra.

Aunque estaban desguarnecidos y en posesión de armas alemanas,

las personalidades francesas están atrapadas

y en inminente peligro.

Mientras Lee quiere proteger a sus hombres

de riesgos innecesarios,

en lo que podrían ser las últimas horas de la guerra,

descubre la importancia de los prisioneros franceses

y que pueden ser primordiales para la estabilidad de Francia

después de la guerra.

Lee les dice a los prisioneros que volverá con ayuda

lo antes posible.

Lee y Gangl vuelven a Kufstein para reunir refuerzos.

Venga, chicos, en marcha.

Antes de las siete de la tarde,

Lee dirige siete tanques Sherman y tres escuadrones de infantería

desde Kufstein hacia el castillo de Itter.

El oficial Gangl los acompaña,

el cual también tiene hombres para reforzar el pelotón.

Jack Lee está al mando de 14 soldados estadounidenses

y 10 alemanes.

No conozco ninguna otra ocasión

en la que hubiera soldados alemanes sirviendo directamente

y siguiendo órdenes de un oficial subalterno estadounidense

en la Segunda Guerra Mundial.

De camino a Itter,

Lee debe dejar tres de sus tanques en Kufstein

porque un viejo puente cede y no les deja avanzar.

También deja dos tanques atrás

para defender la ciudad de Worgl

y otro para asegurar un puente,

que pueden necesitar como una ruta de escape.

Esto hace que tanque de Lee, el Besotten Jenny,

sea el único Sherman que se dirija al castillo.

El Besotten Jenny es un tanque Sherman M4 A3

conducido por cinco soldados.

Está equipado con un cañón de 76 milímetros

capaz de disparar 20 rondas por minuto...

y dos ametralladoras de calibre 50 y 30.

Cuando las fuerzas de rescate se acercan al pueblo de Itter,

se encuentran una barricada de las Waffen SS...

y disparan para abrirse camino.

Las tropas alemanas se dispersan inmediatamente

sin disparar un solo tiro.

Desaparecen en el bosque.

Aceleren.

Tras advertir de su presencia

a cualquier soldado enemigo en la zona,

Lee y su fuerza de rescate se apresuran a ir al castillo.

Un tramo de 18 metros lleva a la entrada del castillo.

Vale, moveos.

El conductor del tanque da marcha atrás.

No hay forma de dar la vuelta

una vez que estás en la puerta del castillo.

Si condujeras hacia adelante,

la parte más vulnerable del tanque, el compartimiento del motor,

estaría justo frente al fuego enemigo.

Vale, chicos, seguid así.

Los espejos retrovisores del tanque estaban rotos,

así que Lee daba las indicaciones

para dirigir el tanque hacia la montaña.

Es una maniobra increíblemente tensa

porque las consecuencias de un error son monumentales.

El tanque se hundiría al menos 7,62 metros en el barranco.

Tras aparcar el tanque Sherman,

a Lee lo reciben los prisioneros franceses,

cuyo alivio se desvanece rápidamente.

La reacción inicial de los franceses frente a las fuerzas de rescate

es de decepción.

Piensan: "En serio, ¿esto es todo?".

Como muchos de ellos eran gente de gran importancia,

habían asumido que, por lo menos,

la mitad del ejército de EE. UU. iría a rescatarlos.

Y, por supuesto, aquella era una mínima representación

de lo que habían imaginado,

así que no les pareció especialmente impresionante.

Además, también había alemanes a remolque con armas, y ni aun así,

les entusiasmó el equipo de rescate.

Lee también es recibido por el capitán de las SS, Schraeder.

Schraeder le dice a Lee que ha avistado tropas de las SS

que movían cañones antitanques

hacia el bosque que rodea el castillo.

Seguramente fue debido a que el Besotten Jenny se topó

con la barricada de las Waffen SS.

Por su seguridad,

Lee esconde a los prisioneros franceses

en los sótanos del castillo.

Los prisioneros masculinos dicen que quieren luchar para defenderse,

pero Lee les responde que no les serán de gran ayuda a Francia

si al final acaban matándolos.

Desde la perspectiva de los dos generales franceses,

ambos de gran categoría y muy distinguidos,

además de tener una gran experiencia en combate,

ahora debían aceptar órdenes

de un estadounidense de 27 años,

el cual era de un rango muy inferior.

Para los franceses era insultante.

Esperaban que Lee cediera y dijera:

"General, ¿qué cree que deberíamos hacer ahora?".

Pero no era su forma de actuar.

Al no tener suficientes recursos para evacuar el castillo,

Lee trama una estrategia defensiva

para las tropas estadounidenses y alemanas bajo su mando.

Lee utiliza la táctica de los 180 grados,

es decir, la mitad del campo de tiro para cada hombre.

Schrader al norte y Gangl al sur.

Uno se coloca aquí...

Lee también ordena que su tanque, el Besotten Jenny,

siempre vaya tripulado.

Con las posiciones defensivas establecidas,

Lee les indica que hagan turnos...

e intenta descansar un poco.

A las cuatro de la mañana del 5 de mayo,

a Lee le despierta un tiroteo.

Están atacando al castillo de Itter.

5 de mayo de 1945.

El teniente Jack Lee dirige un pequeño grupo

de soldados estadounidenses y alemanes que intentan proteger

a unos prisioneros franceses de alto rango atrapados

en el castillo de Itter.

Al despertarse por el ruido de un tiroteo

procedente del castillo, Lee sale corriendo.

Cuando una ametralladora apunta al castillo

situada en una colina cercana,

el tripulante del tanque de Lee, el Besotten Jenny,

devuelve el fuego.

El ataque viene de las Waffen SS,...

¡Fuego!

...nazis leales que han decidido recuperar el castillo

y los prisioneros.

Cuando finaliza el tiroteo,

un soldado de Lee informa que ha visto cuatro alemanes

dentro de la alambrada,

que rodean al castillo con cables y equipo de escalada.

Debido al tiroteo, las tropas de las SS que avanzaban

se retiran a los bosques circundantes.

Lee informa al oficial Josef Gangl

y al capitán Kurt-Siegfried Schraeder sobre el intercambio.

Al oír otra ráfaga de ametralladora,

los oficiales bajan corriendo.

Los tres ven a uno de los soldados de alto rango de Gangl

en medio de un tiroteo.

Lee y Gangl ponen a salvo al soldado...

mientras la ametralladora de calibre 50 del Besotten Jenny

vuelve a disparar como represalia.

Gangl traduce a Lee el informe de sus soldados.

Más soldados de las Waffen SS han traspasado la alambrada

y han llegado al castillo.

El soldado abrió fuego contra ellos

y entonces respondieron con el tanque.

Finalmente se retiraron al bosque.

Está el tanque de calibre 50, nadie entrará por ahí.

Con el tanque Sherman vigilando la entrada al castillo,

un ataque frontal será inútil,

así que las tropas de las SS deben encontrar otra forma.

Lo que hacen es rastrear el castillo en pequeños grupos

y tratar de encontrar puntos débiles,

también intentan averiguar el número de defensores.

Cuartel.

Cuartel.

Al habla Lee. Cambio.

La situación es de urgencia.

El teniente Lee está solo.

No tiene comunicación por radio.

No tiene manera de saber si vienen fuerzas de rescate.

En ese momento, la estrategia de Lee es tener a las SS entretenidas

averiguando la posición de las fuerzas dentro del castillo.

No saben que solo tiene 25 hombres y tres oficiales.

Pero poco después,

una nueva ronda de tiroteos advierte a Lee de un nuevo problema.

Ha huido.

¿Qué ha pasado?

Uno de los nuestros ha huido.

Ahí pueden ver las cuerdas.

Uno de los hombres de Gangl ha huido del castillo.

El soldado trepó y bajó por el muro del castillo

y luego huyó hacia los árboles del barranco.

Usted dijo que podía confiar en sus hombres, Gangl.

La huida del soldado es una grave amenaza

para todos los que quedan en el interior del castillo.

Hasta ahora,

las SS no tienen idea de quién está defendiendo el castillo.

Aquel hombre probablemente le diría a las SS

todo lo que quisieran saber.

¿Sabe lo qué pasará?

Puede decir cuántas personas están defendiendo el castillo

y dónde están exactamente las posiciones de defensa.

La huida no solo se trata de un soldado,

también socava la fe de los estadounidenses

en los otros alemanes.

Los hombres de Lee observan que los otros alemanes no le dispararon.

En ese momento, no lo puede saber.

¿Es porque no quisieron disparar a un compañero alemán

o es porque se está cociendo algo mayor?

Ese soldado...

representa un gran problema para los defensores.

¿Dónde está su lealtad?

¿Es con Gangl?

¿O con las Waffen SS que asedian el castillo?

Parece que Gangl y Lee llegan a algún tipo de acuerdo

y los alemanes conservan sus armas.

Eso es bueno,

porque quedará patente

que Lee necesitará a todos sus hombres.

Mayo de 1945.

Un comandante de un tanque estadounidense

intenta defender la vida de unas personalidades francesas,

que han sido tomado como rehenes y retenidos por los nazis

en el castillo de Itter durante la guerra.

Un equipo de las Waffen SS se prepara para retomar el castillo.

En un inusual giro del destino,

antiguos enemigos ahora trabajan por una causa común.

El castillo está en manos de tropas estadounidenses y alemanas.

El teniente Jack Lee, de 27 años,

es el comandante jefe del tanque estadounidense.

En mi opinión,

el teniente Lee en este punto confía en Gangl y Schraeder implícitamente.

Gangl ya confiaba tanto en la resistencia

como en sus acciones hasta el momento.

Schraeder, además de ser avalado por Gangl,

también tenía a su familia dentro del castillo.

Lee se reúne con los oficiales alemanes Gangl y Schraeder

en la parte alta del castillo

para observar los movimientos de las Waffen SS.

Lee detecta piezas de artillería moviéndose entre los árboles,

solo a 700 metros del castillo.

Seguramente en respuesta a la información

del defensor que huyó.

Saben que la fuerza defensiva

no tiene armas pesadas para disparar.

Entonces, podrían traer su artillería pesada al lugar.

Una de sus armas es un 88.

El 88 es el arma más temida en el arsenal alemán.

Es una pistola de alta velocidad con un fuerte golpe.

Literalmente,

una ronda podría dejar a un tanque Sherman hecho mantequilla.

Hace lo mismo con las paredes de piedra.

También observan cómo llegan tropas de las Waffen SS

y toman posición.

De todo lo que sabemos,

el número de tropas alemanas que atacaron el castillo

no fue elevado,

serían unos 150, 200 hombres como máximo.

Iban relativamente bien armados,

parecía que tenían un buen suministro de municiones.

El castillo de Itter está ahora rodeado.

Mientras que los oficiales estadounidenses y alemanes

están preocupados,

el oficial Gangl descubre que los prisioneros franceses

no lo están.

Gangl se los encuentra tomando el aire en el patio trasero,

a pesar de las claras órdenes de Lee.

El 88, de repente, abre fuego.

Un disparo alcanza un piso superior del castillo

y genera una lluvia de escombros.

Todos se apresuran a cubrirse.

Venga, ¡muévanse!

- ¡Por ahí! - ¡Oído!

A las 10 de la mañana,

las tropas de las Waffen SS inician un asalto al castillo a gran escala.

Lee pronto descubre si los alemanes de dentro del castillo

lucharán para expulsarlos.

Muy rápido, el Besotten Jenny,

el único tanque de la defensa,

recibe un golpe directo.

La mejor opción de Lee para proteger

a todos los que están dentro del castillo se incendia.

Un camión cisterna estadounidense escapa de los restos ardientes.

Él y otros dos soldados estadounidenses se retiran...

cuando los depósitos de gasolina del Sherman explotan.

Es una gran pérdida.

¡Avancen!

El asalto continúa.

Las fuerzas dentro del castillo

se reducen simplemente a armas pequeñas:

rifles, pistolas y granadas.

Ya no les quedan armas pesadas.

Los defensores no tienen forma de deshacerse del cañón 88 alemán...

que continúa moliendo el castillo.

Algunos de los alemanes se niegan a cubrirse para salvarse

para poder participar en la batalla.

Han servido en la armada francesa.

Pero la mayoría luchó en la Primera Guerra Mundial.

¡Rápido! Venga, venga.

Algunos defensores están en posiciones más elevadas

para no ser vistos por las tropas atacantes.

El ataque de las Waffen SS se intensifica.

Lee ve que uno de los prisioneros franceses

está en una posición peligrosa.

Pero antes de que Lee pueda reaccionar,

lo hace el oficial Gangl.

Mayo de 1945.

En los últimos días de la guerra en Europa,

soldados estadounidenses y alemanes luchan juntos...

para vigilar un castillo

y proteger a unos prisioneros franceses de las Waffen SS.

El oficial alemán de la Whermacht, Josef Gangl,

intenta poner a salvo a una de las personalidades francesas

que se encuentra en una situación vulnerable.

Pero al apresurarse,

Gangl queda expuesto en un tiroteo en el exterior del castillo.

Con la esperanza de conseguir la paz,

Gangl escogió luchar contra su país...

porque ya no podía seguir defendiendo sus objetivos

y lo pagó con un precio muy caro.

No fue una elección oportunista

defender el castillo de Itter.

Lo hizo convencido.

Lee no puede detenerse.

A medida que siguen atacando el castillo,

debe seguir protegiéndolo.

Lee les pide a sus hombres posicionados en la puerta principal

que aguanten al máximo posible antes de rendirse.

Como parte del intenso ataque,

las tropas de las Waffen SS avanzan desde el este y el oeste,

así como el ataque al norte del castillo.

Los defensores luchan por cubrir las tres direcciones.

No saben cuánto tiempo aguantarán.

Jean Borotra,

uno de los prisioneros y ex estrella del tenis francés,

se atreve a atravesar el fuego enemigo para entregar un mensaje.

También atacan el norte.

Irrumpe para informar a Lee que se están quedando sin municiones,

con las Waffen SS acercándose.

Entonces,

un sonido inesperado se mezcla con el tiroteo.

Lo que sucede a continuación es impresionante.

El teléfono del castillo suena.

¿Diga?

Lee responde y se siente aliviado al escuchar la voz

de un oficial estadounidense en línea.

Cuando llegaron a la ciudad de Worgl,

los luchadores de la resistencia austríaca de Gangl

alertaron al oficial

sobre la existencia del teléfono del castillo.

Llama para saber cómo están los hombres de Lee y qué necesitan.

Lee solo tiene tiempo de informar que el castillo está siendo atacado

y que se están quedando sin munición...

antes de que la comunicación se corte.

Aunque acabarán llegando los refuerzos,

no hay garantía de que lleguen a tiempo.

No tuvo tiempo de informar sobre la potencia

y posición de las tropas de las Waffen SS,

algo que habría ayudado a las fuerzas de rescate

a llegar más rápido.

Además de perder a Gangl,

dos de los soldados alemanes han sido heridos.

Lee sabe que el castillo podría ser invadido

antes de que llegue la ayuda,

poniendo en riesgo la vida de todos los que están dentro.

Jean Borotra interrumpe con una propuesta arriesgada.

Durante su cautiverio,

Borotra se había escapado del castillo

para volver a ser capturado y encerrado otra vez en la prisión.

Sugiere a Lee disfrazarse de campesino austríaco,

saltar la muralla e intentar huir a la ciudad en busca de ayuda.

Si Borotra puede escapar una vez más

y localizar las fuerzas estadounidenses,

podrá transmitir los avisos de Lee.

Lee no está convencido de que el plan pueda funcionar,

pero no tiene más opciones y tampoco tiene tiempo.

Cuando el ataque cesa,

Borotra consigue salir del castillo.

Para completar su misión, deberá pasar por delante

de las fuerzas de las Waffen SS tras los muros.

La vida de todos podría depender de ello.

5 de mayo de 1945.

En los Alpes austríacos,

las Waffen SS atacan el castillo de Itter,

la prisión bélica que albergaba a personalidades francesas.

El castillo está en manos de una mezcla

de soldados estadounidenses y alemanes que luchan

para proteger a los rehenes del Tercer Reich.

Con el riesgo de que los defensores del castillo sean vencidos

por las fuerzas leales nazis,

la estrella del tenis retirado, Jean Borotra,

escapa del castillo disfrazado

para avisar a tropas estadounidenses cercanas.

Pero primero debe atravesar la línea enemiga de las Waffen SS

que está atacando el castillo.

Un civil.

Borotra debe convencer a las tropas nazis

de que es un campesino austríaco.

Si sospecharan que es un desertor militar

o un prisionero fugado,

podría costarle la vida.

Son momentos tensos.

La actuación de Borotra como campesino debe haberles convencido,

ya que le dejan continuar.

Borotra va en búsqueda de los estadounidenses.

Mientras, en el castillo de Itter,

el teniente Jack Lee sigue perdiendo terreno frente a las SS...

y se está quedando sin munición.

No tiene forma de saber si los refuerzos

llegarán al lugar a tiempo.

Si el castillo es invadido,

temen que los fanáticos de las SS acaben ejecutando

a los prisioneros franceses.

Algunos oficiales de las SS pensarían:

"Vale, estamos perdiendo la guerra,

pero nos llevaremos a nuestros enemigos con nosotros.

No sobrevivirán".

Lee y los generales franceses deciden esconderse

en el bastión interior del castillo,

que Lee denomina "la fortaleza".

¡Disparen a todo lo que se mueva!

Que sea histórico.

La fortaleza es literalmente la última posición.

No hay lugar donde esconderse.

Deben apostar que pueden aguantar a las SS

hasta que lleguen las fuerzas de rescate,

si no, se acabará la partida.

En ese momento, Lee y sus hombres

van a ganar o morir.

Las Waffen SS siguen atacando y se acercan.

Los defensores del castillo devuelven los disparos,

pero son superados en número.

Las tropas de las SS llegan a la puerta del castillo

y se preparan para abrirse camino con un cohete Panzerfaust.

Un arma de fácil manejo que derriba tanques.

¡Avanza!

Las Waffen SS de repente oyen ruidos de tanques

a sus espaldas, del pueblo.

Sin una unidad blindada propia,

las Waffen SS no tienen nada para hacer frente

a los tanques estadounidenses que se están acercando.

Rápidamente se dieron cuenta

de que los estadounidenses estaban llegando.

Las Waffen SS desaparecieron lo más rápido posible.

Para el alivio de Lee,

los refuerzos llegan justo a tiempo.

Lee y el resto de los rehenes del castillo de Itter

son rescatados.

El teniente Lee en aquel momento ya estaba agotado.

Cuando el comandante de la unidad 142 llegó, dijo:

"Ahí los tiene, coronel. Son todo suyos".

La batalla por el castillo es uno los últimos combates de campo

de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Dos días más tarde,

el 7 de mayo de 1945,

Alemania se rinde incondicionalmente a los aliados.

El hecho de que la última batalla en el teatro de operaciones europeo

no fuera conquistar territorios,

sino defender a prisioneros inocentes,

debió de ser un momento increíblemente motivador

para todos los involucrados.

Los estadounidenses evacuan

a las personalidades francesas a Innsbruck, en Austria.

En unos días, llegan a Francia.

Muchos volvieron a la política después de la guerra.

El capitán de las Waffen SS Kurt-Siegfried Schraeder

recibe una carta,

suscrita por los exprisioneros en la que se afirma que:

"Él aseguró la seguridad de los detenidos franceses

y se quedó con ellos durante los ataques alemanes".

Schraeder fue prisionero de guerra durante dos años

antes de ser liberado.

Al final, cuando juzgamos la personalidad,

siempre debemos tener en cuenta

que hubo muchos oficiales que no actuaron como Schraeder,

quien no cambió de opinión.

Se puede decir que Schrader mostró más responsabilidad

que la mayoría de sus compañeros.

Austria honra al oficial Josef Gangl

por su trabajo con la resistencia

y sus acciones en el castillo de Itter.

Al teniente Jack Lee se le otorga

la Cruz de los Servicios Distinguidos por su iniciativa,

valentía y audacia en defensa del castillo.

El teniente Lee lo describió perfectamente años más tarde.

Cuando le preguntaron, dijo: "Fue un esfuerzo sobrehumano".

Ha llovido mucho desde las playas de Normandía.

La paz llegó tras 11 meses.

El día D es solo el comienzo

de casi un año importante de lucha realmente intensa

por parte de una coalición aliada occidental,

que hasta ahora se había odiado internamente.

Todos se sacrificaron terriblemente

para alcanzar la victoria final.

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