All language subtitles for On_the_Other_Side_of_the_Garden_2025[_79014].[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Tome agua.

¿Cuánto tiempo llevo acá?

Lleva ocho días en coma.

-¡Eso merece un brindis! -¡Brindemos!

Doctora.

Salud, doctora.

Gracias.

-¡Felicidades! -Muchas gracias.

¡Por la implacable!

Salud, señores.

¡Salud!

Casi no llego.

Acabo de encontrarme con el asistente del fiscal Rojas.

Dijo que está pensando en usted para sustituirlo si él pasa al Supremo.

Lo dudo.

A menos que tenga otro caso muy grande.

-Amigo, sírveme un trago. -Que sean dos.

Esto le llegó justo cuando se fue.

¿Qué es?

Uno de esos casos que tanto le gustan.

¿Homicidio?

Matricidio, jefa.

Pues, muchas aristas.

Muchas aristas.

Un caso muy complejo.

Eso ya lo dijo.

Veamos.

Además, si nos ponen a la fiscal Restrepo enfrente...

Es especialista en casos de violencia contra la mujer.

Obtuvo una cadena perpetua en un caso de violación y asesinato.

Pero yo le voy a ser sincero.

Tal como yo lo veo,

usted tiene dos opciones.

O se declara culpable y se ahorra unos 20 años de cárcel

o podemos ir a juicio

pero no le garantizo el resultado.

¿Culpable de qué?

Homicidio.

Podemos alegar locura transitoria o un estado de estrés emocional.

Eso no son más de unos ocho o doce años de cárcel.

¿Doce?

-¿Doce? -La alternativa es hasta de 30.

Es que yo no...

no debería estar acá.

¿Se siente bien?

Váyase, por favor.

De todas maneras, si llega a necesitar algo...

Y...

le voy a dar un consejo.

Cuando lo estén llevando a la prisión, no mire a nadie.

No haga nada que pueda verse como un desafío.

Ni sonría.

Pasar inadvertido es lo mejor que puede hacer ahora.

¡Fanny!

Ven aquí, hazme el favor.

Fanny, por favor, ¿puedes venir?

Acá estoy yo, ¿en qué te puedo ayudar?

No, no.

No, mi amor, tú no. Llámala a Fanny, por favor.

Tranquila que aquí estoy, yo te...

Ya lo sé, hijo.

Llámala a Fanny, por favor, llámala a Fanny, ¿sí?

-Quédate tranquila... -¡No!

Tú no.

Vete, llámala a Fanny, por favor. Vete ya.

Llámala a Fanny.

¿Bambino, dónde está la abuela?

¿Dónde está la abuela?

Hola, Fanny.

¿Cómo está mi mamá?

¡Qué tramposa!

Le dije que no lo llamara estando yo aquí.

Pero como es tan necia.

Pregunté cómo está.

Pasó una mañana muy mala.

No pudo dormir por el dolor.

Una pena.

Pero ya le di su pastilla.

¿Cuánto le diste?

Media.

El doctor indicó no abusar.

¿Abusar?

¿Cuántas veces debo decir en esta casa que...?

Pero ya le estoy haciendo un tilo,

-eso la calma. -Claro, un té.

¿Y qué le va a hacer un té de tilo a mi mamá?

Discúlpame.

El doctor dijo que...

¿Eres tú, hijo?

Sí, mamá.

¿Cómo estás?

Pues

me dolió mucho esa pierna toda la noche.

Y todavía me sigue doliendo, mi amor.

Ven.

Eso.

-Eso. -Gracias.

-Si al menos... -Toma esto.

Esto te va a quitar el dolor.

No te quemes.

¿Qué es ese pelo?

Pareces una bruja.

Bruja, tu abuelita.

Pero por parte de padre, mi mamá no.

Muy bien.

El lunes vamos al oftalmólogo.

Para saber cuándo te operan, ¿sí?

Así será.

Tal vez sirva de algo, ¿no?

Dios quiera.

Va a servir.

¿Viste qué bien quedó el esposo de Luci?

-No. -Ahora ve como si tuviera 15 años.

Y mejor.

Porque por fin se está dando cuenta lo fea que se está poniendo su mujer.

Eres un burlón, eres malo.

-Eso no está bien, Carlitos. -Lo dijo él, no lo digo yo.

Estás inventando, pobrecita.

A ver. A ver.

Tranquila, respira tranquila. ¿Sí?

Tranquila.

Vayamos, entonces.

Vayamos.

El cajón del mueble de la mujer parecía una farmacia.

Había somníferos, analgésicos, antiinflamatorios.

Morfina.

Y también pomadas para la piel, gotas para los ojos.

Ya sabe como es la gente mayor,

acumula medicamentos.

La morfina no es muy común.

Para nada, pero ya estamos investigando

quién se la recetó, si es que se la recetaron.

¿Armas?

No, nada más allá de lo normal que puede haber en una casa.

¿A qué le llama normal?

Doctora, si lo piensa,

en cualquier casa puede haber objetos que pueden convertirse en armas.

Los cuchillos de la cocina...

Pero ¿armas de fuego?

Armas de fuego, no.

Salvo que considere un encendedor como un arma de fuego.

Inspector Salinas, ¿se está burlando?

No, doctora, solo busco ser exhaustivo.

¿Qué sabe de la víctima?

Luzmila de Henao.

De 82 años.

Por el testimonio de los vecinos y un bastón que encontramos,

podemos deducir que tenía problemas para desplazarse.

Padecía artrosis degenerativa.

Una sobrina de ella la ayudaba

y vivía con su hijo, con el acusado.

¿Un hombre adulto viviendo con su madre?

Ahí están los extractos bancarios de la víctima.

Puede ver que no tenía mucho qué sacar.

A menos que fuera de esas personas que esconden todo bajo tierra.

¿Seguro de vida?

Negativo, doctora.

Podemos descartar el móvil económico.

Aunque eso lo decide usted, claro.

¿Tiene prisa?

No, doctora, para nada.

¿Quién es Iván?

Dos mujeres embarazadas.

Una mariposa.

¿Cree que llegaremos a algo con esto?

Trato de saber si usted tenía algún conflicto con su madre.

Con mi madre yo no tenía ningún conflicto.

Al contrario, nos llevábamos muy bien.

¿Sí? Hábleme de ella.

Mi mamá es...

era.

Perdóneme, aún no me acostumbro.

Tranquilo, siga, no se preocupe.

Ni siquiera sé dónde la enterraron.

Era muy unido a ella, ¿verdad?

No le puedo llevar sus flores favoritas,

-peonías blancas... -¿Cuánto hace que murió su padre?

Le prometí que no le iban a faltar y no sé si mi hermano...

¿Qué edad tenía cuando murió?

Doctora, ¿podré obtener un permiso para visitar la tumba de mi madre?

-Carlos. -¿Qué?

-Hábleme de su padre. -¿Para qué?

Para conocerlo.

¿A quién, a él o a mí? Si me quiere conocer aquí estoy.

Mucho gusto, Carlos Framb.

Quiero ayudarlo, Carlos.

¿Y cómo me va a ayudar?

¿Escribiendo en esa nota que yo estoy loco?

Basada en un examen inventado en los años cincuenta.

Esto es de 1921.

Gracias a Dios, me quedo mucho más tranquilo.

Mire, Carlos, no dirija su ira hacia mí.

Yo no soy su enemiga, Carlos.

¿Ira?

-Entonces, ¿qué siente? -Frustración.

-¿Frustración? -Sí, es muy diferente a la ira.

-¿Por qué? -No debería estar aquí.

-¿No? -No.

¿Dónde debería estar entonces?

Muerto.

¿Muerto?

¿Tan mal se siente por lo que hizo?

No lo entiende, ¿no?

¿Qué debo entender, Carlos?

Mire, le ayudaré.

Yo soy una persona cuerda, culta.

Y tenía una relación maravillosa con mi mamá.

Pero la mató.

La mató, Carlos.

Según este reporte, la psicóloga de la prisión

no encontró signos de psicosis.

Ni ningún tipo de alteración que pueda disminuir

o implicar una disminución de responsabilidad.

Al contrario.

Dice que el acusado no muestra ningún signo de enajenación,

ni nada que implique una menor responsabilidad.

-Con el permiso de su señoría... -Espere su turno, abogado.

¿Tiene algo que decir la defensa?

-¿Cómo? -¿Tiene algo que decir?

Ahora sí es su turno.

Con el permiso de su señoría,

quisiera obtener una segunda evaluación psicológica.

-¿En qué se basa? -En que no se hizo bien.

-A mi cliente, realmente... -Señor juez.

Yo estoy conforme con el dictamen de la psicóloga.

¿Cómo se declara el acusado?

Inocente.

Señoría, en poder de esta Fiscalía hay una carta

de la que usted tiene copia, donde el acusado reconoce los hechos.

Con eso es imposible alegar inocencia.

¿Qué mierda está diciendo? Perdón, su señoría, por el lenguaje.

Me gustaría obtener una copia de esa prueba.

Ya tendrá oportunidad de verla.

¿Insiste en declararse inocente, señor Framb?

-Sí, señoría. -¿Señoría, podríamos hacer un receso?

Creo que todos lo estamos necesitando.

Cinco minutos, no tengo todo el día.

Gracias, señor.

Pero ¿de verdad escribió esa carta?

Sí.

Y ahí ¿reconoce que mató a su mamá?

Sí.

Dirán que es un psicópata.

Lo van a colgar.

Pero ¿leyó la carta?

-No. -Entonces, léala.

Léala primero.

Y entenderá mis motivos.

¿Cuáles motivos? ¿Fue en defensa personal?

¿Ella era un peligro para usted? ¿Lo obligaron? No.

Entonces dígame con qué motivos puedo defenderlo.

A nadie le interesan sus motivos.

¿Sabe qué dirá el juez?

Que es un idiota que mató a la mamá.

Que la mató y tampoco le importa.

Dirá que, si no existe el infierno, lo inventará para usted.

Vea.

Hagamos esto.

Cuando volvamos a esa sala,

usted se declarará culpable.

Y dirá que no recuerda nada de lo que pasó

para que nos den una prórroga.

No sea tan soberbio, por favor.

Le van a ofrecer un trato, usted lo aceptará.

Con buena conducta

a lo sumo serán cuatro o cinco años de cárcel.

¿Sí?

¿Cómo se declara el acusado?

-Inocente. -Su señoría, le pido unos días más...

Tiene hasta el lunes.

¡Framb, tiene visita!

¿A quién esperaba ver?

A mi hermano.

Mucho gusto.

Santiago Sierra, me han contratado para que lo represente.

Ya tengo abogado, gracias.

Yo soy mejor.

No hace falta ser muy bueno para eso.

Soy muy bueno.

Si es bueno, es caro, y yo no tengo dinero.

Por eso no se preocupe.

¿No?

Entonces, ¿de qué me preocupo?

¿Seguirá declarándose inocente?

¿Está pensando si traigo un trato de la Fiscalía?

Tienen la carta.

La carta dirigida a su hermano Iván.

¿Habló con él?

Aún no.

El abogado de oficio me dijo que con esa carta

no había nada que hacer.

Depende.

No le puedo prometer el resultado

porque no es un caso fácil,

pero si se decide, podemos estudiar el caso a fondo

y juntos enfrentamos el proceso.

Piénselo.

Hasta luego, Carlos.

"Si estás maltratado por la fortuna, bebe la cicuta.

Si te ves abrumado por el dolor,

abandona la vida".

"Que el desgraciado cuente sus infortunios.

Que el magistrado le suministre el remedio.

Y su miseria tendrá fin".

Libanio.

"Hoy, 14 de noviembre de 2007,

siendo las 8h30 de la mañana,

el Juzgado 42 penal se constituye en audiencia de juicio oral

dentro del radicado 2007, 530,

seguido en contra de Carlos Framb..."

¿Usted lo conoce?

"...homicidio agravado".

Tal vez esté buscando nuevos talentos para su bufete.

¿No es aquel Santiago Sierra?

"...apagar su teléfono celular,

no hacer manifestaciones de aprobación o desaprobación,

de lo contrario, serán retirados de la sala de audiencia".

Todos de pie.

Buenos días. Pueden tomar asiento.

Señora fiscal,

puede comenzar su intervención.

Con el permiso de su señoría...

¿Puede esperar su turno?

Con su permiso, a la defensa le gustaría notificar

que mi cliente desea cambiar su declaración de inocencia.

-¿Es así, señor Framb? -No, señor juez.

Yo, lo que quiero cambiar, es a mi abogado.

¿Qué está diciendo? No es eso lo que...

-Disculpe, su señoría, yo creo... -Lo siento mucho.

Su señoría, desde este momento,

quien me representa es el doctor Santiago Sierra.

Debo advertir al acusado

que cambiar de representante es su derecho,

pero no es aconsejable.

¿El doctor Sierra conoce esta decisión?

Permiso, señor juez.

Honorable juez,

un cordial saludo a usted y a todos en esta sala de audiencias.

Se presenta el abogado Santiago Sierra y, sí,

acepto ser el abogado del señor Carlos Framb.

Que conste en el acta el cambio.

Doctor Mayo,

este tribunal le agradece sus servicios.

Muchas gracias,

su señoría.

Su señoría.

¿Tienen los abogados alguna sorpresa más?

Muy bien.

Entonces podemos empezar.

Otra vez.

Señora fiscal.

Su señoría, conforme a la prueba anteriormente mostrada como evidencia,

quisiera leerles la autodeclaración de culpabilidad del señor Framb.

Señor juez, objeción, quisiera saber si la señora fiscal

se refiere a la carta dirigida al señor Iván Henao.

-Así es, doctor. -Gracias.

Esta defensa no tiene ningún problema

en aceptar como prueba

los informes a los que alude la señora fiscal.

Sin embargo, debe recusar

la presentación de dicha carta

y sobre la cual

se ha construido gran parte del discurso de la acusación.

Empiezan los malabares de Sierra.

¿Por qué motivo recusa esa prueba?

Porque es inadmisible.

¿Puede explicarse?

La medida de detención que pesa sobre el señor Framb

se basa, exclusivamente,

en dicho material de prueba.

Y debe ser excluido

porque viola, fundamentalmente, los derechos a la intimidad

como claramente lo dice el artículo 223:

"Objetos no susceptibles de registro.

Numeral segundo.

Las comunicaciones escritas entre el acusado o imputado

con las personas que por razón legal están excluidas de deber testificar".

Exclusión que se encuentra en el artículo 385 del mismo estatuto

"Excepciones constitucionales literal A.

Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo,

contra su cónyuge,

compañera o compañero permanente

o pariente dentro del cuarto grado de consanguinidad o civil

o segundo de afinidad".

Hoy no hay discusión.

No hay duda.

La carta iba dirigida a Iván Henao.

Hermano

de Carlos Henao, más conocido como Carlos Framb.

Por ende, se encuentra

dentro de las excepciones legales

y usarla viola las garantías fundamentales.

Su señoría,

solicito

que por su medio

la Fiscalía excluya dicho material de prueba.

y, en consecuencia,

revalúe

si, retirado dicho material de prueba,

hay aún causa probable.

Muchas gracias.

Dada la exposición del abogado defensor,

esta prueba queda excluida del juicio.

Definiremos una nueva fecha.

Se levanta la sesión.

Como se viste, lo juzgan.

A partir de ahora, póngase esto.

Gracias.

Muchas gracias.

-Hola. -Hola.

Señora Gloria, buenas tardes.

Buenas tardes, Marta.

Hola, mamá, ¿cómo estás?

Hola, mamá.

¿Qué dije del celular en la mesa?

Permiso, señora Gloria, le caliento su comida.

¿Debes jugar esta semana?

Me fui del equipo.

¿Por qué?

Me están engordando las piernas.

¿Cuándo lo dejaste?

El mes pasado.

¿Por qué no me lo dijiste?

Para ahorrarnos la charla.

¿Qué charla? Tengamos la charla entonces.

Tú me dices que es una tontería.

Yo que no quiero ser una machona. Tú te enojas, yo también, ¿para qué?

¿Me da una sopa, por favor? Gracias.

-Hola, maestro, ¿cómo está? -¿Qué tal?

¿Cómo estás?

-Muy bien. -Qué bueno.

¿Está rica la sopa?

Ya la probaré.

¿Me dejaría probar a mí?

Sea bueno.

Claro que sí.

Ahora sí la vas a comer toda.

Lacra.

Veamos si eres tan malo con nosotros como con tu mamá.

No mires a nadie.

Nadie te va a ayudar. Aquí los derechos humanos soy yo.

¿Buscando cariño, señores?

Rufianes, a lo suyo, vamos.

Hay crímenes que hasta en la cárcel son mal vistos.

Ahí llegó su nuevo noviecito.

Las cartas que me pidió.

La fiscal Restrepo esta desencajada con la nulidad de la carta como prueba.

Esas son buenas noticias.

Sí.

Pero ha mantenido la acusación en pie.

Hará lo posible por ganar el caso.

No solamente porque este es su trabajo

sino porque además la han propuesto para un ascenso en la Fiscalía

y tiene que lucirse.

Ya es una cuestión personal para ella.

Y quiere enfocar el caso como un acto más de violencia de género.

Pero no es verdad.

No me tiene que explicar nada.

Es a ella, porque va a hacer todo por encontrar algo en su contra.

¿Carlos, hay algo que yo no sepa y que lo pueda incriminar?

Carlos.

Todas las cartas son del mismo remitente.

¿Quién es Ebel Botero?

Carlos.

Carlos.

"Una de las funciones más nobles de la razón

es la de saber cuándo ha llegado el momento

de abandonar este mundo".

Marco Aurelio.

"Si tan solo no fuera tan grande la tentación de vivir".

Marco Aurelio.

No, detente.

No.

Aún no ha llegado el momento para que lo leas.

-No insistas. -No estoy diciendo nada.

-Es que lo dice tu silencio. -Está bien.

Cuando esté,

-estará. -Está bien.

¿Y por qué no me muestras algo tuyo?

¿Qué pasa?

¿Sabes qué, Ebel?

Llevo meses

y meses sin poder escribir.

Solo escribo las correcciones de los exámenes

en la universidad.

Bueno.

A mí me llamó Marcos, de Eafit.

Y me dijo que quería volver a editar una obra tuya.

Qué bueno.

Dile que me espere sentado

para que no se canse.

Carlos, Carlitos.

"Todo el mundo amó".

Antinoo.

"Cuando esté,

estará".

Y a lo mejor nunca esté.

Carlos Framb.

Ebel Botero.

¿Pudo hablar con mi hermano?

Aún no.

Lo llamé varias veces, pero no ha contestado.

¿Usted no sabe nada de él?

Hola.

Oye, Bambino, ¿qué pasa?

Ya llegó esa persona fea y mala que siempre viene y le hace cosas.

Pero aquí estoy yo para darte amor.

Me preocupa que eso es mutuo.

Tú tampoco le gustas, pero a nadie.

Creí que no vendrías.

Mucho tránsito en la autopista.

¿Cómo está mamá?

Está durmiendo, pasó muy mala noche.

-Entiendo. -No bien se despierte,

te pedirá que la lleves al baño.

Acompáñala, pero no entres con ella, le molesta mucho.

Lo sé, no es la primera vez que vengo.

Yo regreso de la clase antes de la una y, si todo va bien,

Fanny llegará antes.

No te preocupes que pedí todo el día.

Esta es la de la coagulación.

Esta la de la artrosis.

Y esta la del dolor. Dale media.

Si a media mañana ves que le duele mucho,

le das la otra media, pero se la das con yogur.

Por el estómago.

Pero ¿no es lo que el médico le quitó porque era demasiado fuerte?

Cambiamos de médico.

¿Cuándo?

Hace unos meses.

¿Por qué no me lo dijeron?

¿Qué tenía de malo el Dr. Suárez? ¿Sabes cuántos favores

pedí para que la atendieran?

Suárez no conoce a mamá. Sugrañes, sí.

Vaya, volvieron con Sugrañes.

Sí, volvimos con Sugrañes porque conoce a mamá.

Sugrañes hace lo que tú le dices y receta lo que tú le pides.

Ese amigo tuyo no conoce la sensibilidad.

Ese amigo mío atiende a la mamá de mi jefe.

Y estudió en Stanford.

Qué bueno, pues no nos gustaba.

No te gustaba a ti, Carlos.

-No puedes tomar decisiones tú solo. -Yo hago lo mejor para mamá.

Claro.

¿Crees que Fanny no me cuenta que le doblas la dosis cuando quieres?

¡A ver, a ver!

¿Qué estás chismeando con Fanny? Nada de cuándo quiero, ¡no, señor!

No es cuando quiero.

Es cuando está sufriendo.

-Porque no me gusta que sufra. -¿Y a los demás sí?

Tú eres el único que ama a mamá, ¿no?

¿Y quién la cuida, tú o yo?

Yo la estoy cuidando.

¿Cada cuánto vienes?

-Cada semana, cada mes. -¡Vengo cada vez que puedo!

-Pero envío dinero mensualmente. -¡Muy bien!

Eso es lo que tienes que hacer, Iván. ¡Es lo único que tienes que hacer!

Trae el dinero que yo tomo las decisiones.

Claro, es que tú la peinas, la vistes.

¿Estás jugando otra vez a las muñecas?

Lo siento.

No debí haber dicho eso.

Te fuiste hace 15 años, Iván.

Y me dejaste solo con mamá.

Lo que menos quiero es que vengas a juzgarme.

Deja.

Yo le llevo eso.

No, voy a llamar a la facultad y listo.

Tranquilo, yo ya perdí todo el día. Yo se lo llevo.

Deja, serán solo dos horas y ya puedes volver a trabajar.

-No digas tonterías, yo lo llevo. -¡Yo!

Me quedo.

Imagino, señor Henao, que esto es muy duro para usted.

La muerte de su madre así es una tragedia.

-Gracias. -Nunca imaginó algo así, ¿cierto?

No, claro que no.

Él estaba obsesionado con mi mamá.

-¿Qué quiere decir obsesionado? -Nada malo.

Solo

que él quería ser el único que la cuidara.

Vivía por ella.

No se veían mucho, ¿no?

Yo iba cada vez que podía.

-¿Y de niños? -De niños sí, claro.

Pero después fuimos creciendo y...

Nos gustaban cosas diferentes.

¿Lo cree culpable?

Está claro que él lo hizo.

Pero es mi hermano.

¿Cree que su madre quería morir?

Sufría mucho con su estado de salud.

Pero era una mujer muy creyente.

Así es.

Pensaba que solo Dios puede quitarnos la vida que nos dio.

Amén, así es.

¿Su madre visitaba con frecuencia la iglesia?

Cada vez que la salud la dejaba salir.

-A la iglesia del Perpetuo Socorro. -Perdón que interrumpa, doctora.

Es importante que firme este documento.

¿A ver?

Gracias, Paulita.

Permítame una pregunta más.

¿Cree que su hermano quería morir junto a su madre?

Preferiría no especular sobre eso.

Señor Henao, solicitaremos su testimonio como testigo.

Pero también podría presentarse en calidad de víctima.

¿Presentará cargos contra su hermano?

Disculpe, ¿usted me está buscando?

¡Qué desgracia!

Buen muchacho.

Carlos.

Esto se llenó el día del funeral.

¿Era muy conocida?

No, casi no tenían amigos. Pero usted conoce a la gente

con lo de los periódicos y todo eso.

-Qué tristeza, ¿cierto? -Sí.

Ella era una gran señora.

Vivió con mucha entereza toda su enfermedad.

¿Venía mucho a la iglesia?

Sí, casi todos los días.

Y cuando ya no podía venir por su dolor,

me pedía que le llevara la comunión a la casa.

¿Entonces no cree que se le ocurriera la idea del suicidio?

Jamás.

Ella era una cristiana.

Tenía perfectamente claro que eso es un pecado mortal.

Casi imposible de ser perdonado.

Ahora...

usted no me lo está preguntando, pero para serle honesto,

a mí no me parece nada bien eso que andan diciendo de Carlos.

Un poeta.

Ya sabe todo lo que se dice de él.

No es que tenga una vida ejemplar, pero es un buen hombre.

Aquí venía siempre a acompañar a la mamá.

La esperaba afuera hasta que ella salía.

Un buen hijo.

Y ella,

una gran mamá.

Padre, de todas las mamás se dice lo mismo y más si murieron.

No, disculpe.

Ella lo era.

Siempre lo fue.

Y, madre o no, una persona.

¡Luzmi, Luzmi, Luzmi, Luzmi, Luzmi, Luzmi!

Doña Luzmila les acabar de dar cátedra a ustedes, jóvenes incipientes,

de que no han descubierto ni mierda en la vida.

Vean.

Esto es uso por recomendación médica, para el dolor.

Mi papá ya lo hacía. Y el papá de él.

Es muy bueno.

Esto es para el dolor, Carlos.

"Si yo tuviera la posibilidad de elegir entre el dolor y la nada,

yo elegiría el dolor".

William Faulkner.

Lo decía, ¿no?

Yo creo que a William le faltaba marihuana buena como esta.

Está buena.

-Definitivamente el que sabe de dolor... -...todo lo sabe.

Todo lo sabe.

Profe, ¿por qué no nos lee algo de lo que usted está escribiendo?

Sí, ¿por qué no lees algo de lo que estás escribiendo?

No. Lo que menos quiero ahora

es leer delante de unos marihuaneros.

¡Oigan! ¿Pero qué mejor estado para oír poesía, profesor?

¿Qué mejor estado para escuchar poesía?

La última vez que yo leí Antinoo, estaba muy drogado.

¿Qué mejor escenario que este para leerles?

Léanos algo. Por favor, se lo pedimos. Léanos algo.

Ven, Carlitos, hazme un favor.

Acompaña a esta pobre a acostarse, que ya estoy

estoy volando, me siento genial.

Nosotros nos vamos también, doña Luzmila.

¿Por qué vas a irte, Ebel? Quédate.

-Gracias por todo, doña Luzmila. -De nada, joven.

-Adiós, muchachos. Quedan en su casa. -Gracias.

Yo voy a quedarme un momentito más a arreglar todo este desorden.

Yo también me quedo a colaborar.

No hace falta.

Gracias, mi niño.

Descansa.

Dios te bendiga, que descanses.

¿Qué pasó?

Todo en orden.

Señoría, el Estado probará

que en la noche del 20 al 21 de octubre de 2007

el señor Carlos Framb suministró a su madre una bebida mortal

hecha principalmente de morfina con el fin de causarle la muerte

y que no hay ningún elemento que sustente su argumento

de que lo hizo por petición de la occisa para librarla de sus padecimientos.

Nadie sabía que la occisa deseara morir

y mucho menos que pidiera a nadie que precipitara el final de su vida.

La occisa era una mujer profundamente religiosa

y el suicidio, como todos saben, es considerado un pecado mortal

-en la religión que la occisa profesaba. -¿Podría dejar de llamarla así?

-Mi madre tenía un nombre. -Abogado.

Recuérdele a su cliente que hable solo cuando deba.

Muchas gracias, señoría.

Pero en deferencia hacia el acusado, procuraré llamar

a doña Luzmila por su nombre.

Como venía diciendo antes de ser interrumpida,

Nada indica que doña Luzmila tuviera deseos o intención de morir.

Nadie, ni siquiera a su otro hijo, Iván, ni su párroco,

ni su sobrina, que a veces la cuidaba, la oyó jamás hablar en esos términos.

Nos parece más creíble, y tenemos base para afirmarlo,

que su hijo, el acusado, que por falta de medios de subsistencia

se vio obligado a vivir con ella y atenderla,

decidiera poner fin a la situación.

Coincido

con la señora fiscal en varias cosas.

En efecto,

mi cliente, el señor Carlos Framb,

suministró el cóctel letal a su madre, la señora Luzmila,

sin el conocimiento de nadie,

absolutamente nadie.

Y a su vez,

doña Luzmila

nunca le expresó su deseo

de morir a nadie.

Absolutamente a nadie.

Porque era un secreto.

Un secreto entre los dos.

¿Saben lo que es un secreto?

Un secreto es algo que no se cuenta bajo ninguna circunstancia.

En el caso de la señora Luzmila, no lo hizo porque su entorno religioso,

filosófico,

cultural, familiar

se lo habría impedido.

Solo una persona conocía este deseo

de la señora Luzmila.

Es la misma persona que lo llevó a cabo

y lo hizo con todo el amor del mundo.

Qué escandaloso es este.

Con el mismo amor

con que la había venido cuidando los últimos años de su vida.

El señor Carlos Framb, que está aquí presente.

Este tribunal habrá de decidir

con los argumentos que se expongan

si esta asistencia a morir

ha sido un acto violento

o un acto de profundo amor de un hijo que lo único que tenía en el mundo

era a su madre

y, que por eso mismo, quiso morir con ella.

Eso es todo y gracias.

Como ha sido oída la teoría del caso expuesta por las partes,

se fijará fecha para la próxima audiencia.

Se levanta la sesión.

Cancela mis reuniones de la tarde.

¿Eso significa que vamos bien?

Sí. Ahí vamos, ahí vamos.

¡Oiga!

Más suave, ¿no?

Señores, señoritas, tenemos que volver al penal.

...cervecita y buen provecho.

Buenas noches.

Unos contratiempos.

Tengo mucho que hacer. Muéstreme qué me trajo.

A ver.

No sé, pero tengo mucha prisa.

Esto le tocará hacerlo solo.

¿Cómo solo, amigo? Yo nunca lo he hecho solo.

Siempre hay una primera vez.

O dígale a ese tonto que le ayude a descargarlas.

¿Sabes qué? Yo me voy. Todo bien.

Va en seguida.

Perfecto.

Este hijo de puta.

Esto es lo primero que uno no debe hacer.

Ni se te ocurra

intentar una tontería porque lo vas a pagar.

Camina.

Hola, ¿cómo va?

-Bien. -¿Qué hay acá?

Esto es un mercado que...

¡Malditos!

Vamos que ese viejito nos va a alcanzar.

¡Pare!

¿Ya los agarró?

¿Por qué no escapaste?

El señor Carlos Framb es una voz que nos va a acompañar

a partir de ahora y por mucho tiempo.

Él nos enseñará a amar la vida.

Porque estoy seguro que muchos de nosotros

no sabemos cómo hacerlo.

Porque amar la vida

es un don.

Y no una obligación.

Y como ahora lo tenemos aquí, no puede escapar a nuestra emboscada.

Le voy a pedir que nos lea un poema

de este maravilloso libro.

Con ustedes,

el señor Carlos Framb.

Hermoso poema.

-Muy amable. -¿Para dónde vas después?

-¿Por? -Veo que ya se conocen.

Aún no nos hemos presentado.

El champán primero y las formalidades después.

¿Viniste con tu prometida?

Es que así como lo ves, este hombre tan guapo

se casará con la hija de los Fressner.

¿El de los buses Fressner?

Felicitaciones.

Mucho gusto, y felicitaciones.

Gracias.

Yo no sé qué tienen los poetas que los hace tan irresistibles.

Finalmente, todo salió muy bien, ¿no? Ya la criatura salió a la luz.

Ahora viene lo más difícil.

¿Qué es?

El segundo.

Tardaste 30 años para el primero, no creo que tardes 30 para el siguiente.

¿En serio, Ebel?

Vienes hasta acá y espantas a semejante belleza

para decirme semejante tontería.

Es que soy un hombre celoso.

¿De qué?

¿Tengo que decírtelo?

De tus 30 años.

De la belleza de Antinoo.

Sácame a bailar, Carlos.

¿Te da pudor?

-Sácame a bailar. -No.

Buenas noches.

Gracias por haber venido.

Muy bien.

Y vamos a ver.

Según los estudios, tienes como ocho semanas, ¿cierto?

Veamos

si logramos...

Ahí está.

-¿Está bien? -Sí.

¡Framb!

¡Duchas!

No te pongas así, Carlos.

Los dos sabíamos en qué iba a terminar esto.

Tú tienes muchas cosas que vivir.

Tienes muchas cosas que esperar de la vida.

En cambio yo ya no espero nada.

Además, es mi decisión,

no la tuya, me quiero morir.

-Déjame estar contigo, Ebel, por favor. -No.

No, no.

Quiero morir solo, como ese viejo esquimal.

Y quiero que tú estés muy lejos.

¿Por qué me entregas esto ahora?

¿Quieres que lo termine mi hermana?

Carlos.

Hazme ese favor.

Niñita, no, no.

Ven.

¿Un trago?

Vaya terminando.

Otra carta de amor.

A un hombre.

Yo no sé por qué mandaron a este acá.

Debería estar en una cárcel de mujeres.

¿Quién necesita mujer?

¡Bueno! Yo las vendo baratas, baratas.

Que le laven la ropa.

Yo lo tengo barato.

Pero ¡cómo llegó!

¡Es una loca!

¡Esa!

¡Las cartas no, maldito!

¡Las cartas, no!

¡Mira, mira!

¡Paren!

¡Suéltalo, hijo de puta!

¿Una celda de aislamiento?

Me parece inconcebible

que agredan al señor y termine en una celda de aislamiento.

-Les haré una denuncia. -No, por favor.

Ha sido una bendición.

He estado más tranquilo, puedo salir a caminar.

Creo que no he dormido tan bien desde hace mucho tiempo.

Qué bueno.

¿Ya pudo hablar con Iván?

Es que no me ha escrito, no ha venido.

De él quería hablarle justamente, seguramente la fiscal

lo llamará a declarar.

-Pero él no está obligado. -No.

No está obligado, pero puede hacerlo si quiere.

Y necesito saber si nos va a joder.

El problema de Iván es que aún no entiende por qué lo hice.

Por eso él está así.

¿Cree que él lo quiere?

No. Tiene que darles más pistas a sus palabras.

¡Lady Di!

-¡Vaya tonto, toma! -¡Mamá, no, no!

Está seco, mi amor.

-¡Me va a emborrachar, no! -¡Hasta el final! No seas tramposo.

-Dígale -Tómalo todo.

Pues toma el alcohol.

Suelta a Lady Di.

Somos hermanos.

No me soporta.

Pero sí me quiere.

Todos de pie.

Señor Roque Salinas,

¿jura usted decir la verdad y solo la verdad

en el testimonio que dará el día de hoy?

Sí, juro.

Pueden sentarse.

Señora fiscal, su testigo.

Disculpe, señoría.

Señoría, pedimos un receso, por favor.

¿Todo bien?

Sí, ya vamos.

Yo no sé si se ha dado cuenta,

pero el fiscal general está siguiendo este caso con interés.

Cuando gane este caso,

seguramente ascenderá.

Y además, sería la primera mujer en ocupar este puesto.

¿Cómo te enteras de esas cosas?

Yo tengo mis contactos, jefa.

Vamos yendo.

Paula.

De esto, ni una palabra.

A nadie.

Sí, señora.

Vamos.

Entonces, ¿una sola habitación?

Sí, doctora, una sola habitación.

¿Cuántas camas había?

Una sola, doctora.

¿Una sola cama?

Grande.

Atrás, en la pared estaba escrito a mano "Sin armas, sin odios, sin violencia".

Al lado un escritorio con varios objetos y, sobre la cama, una mujer.

La misma Luzmila de Henao.

Estaba en la cama en posición dorsal, con la cabeza hacia la derecha.

Un camisón y el resto del cuerpo cubierto con las cobijas.

El cuerpo ya estaba frío, rígido.

De acuerdo con lo recopilado en el documento FPJ 10,

donde consta todo lo encontrado en la habitación,

¿podría ser más específico con respecto a la evidencia?

Sí, doctora.

Había un sobre con un encabezamiento que decía "para Iván".

Objeción, su señoría. Evidencia invalidada.

-Lo sabemos, abogado. -Gracias.

Había también una botella de vodka,

un libro, concretamente, "El amor en los tiempos del cólera",

del Nobel García Márquez.

Una taza con una inscripción que decía "Recuerdo de Cali"

y un frasco de pastillas, pero vacío.

¿Puede especificar qué había en ese frasco?

Morfina clorhidrato 3 por ciento.

Gracias, inspector. No más preguntas.

Cuénteme una cosa. ¿Fue el cuerpo movido de alguna manera?

No, doctor. No que yo sepa.

Cuando los paramédicos llegaron, le tomaron el pulso

y notaron que el cuerpo estaba sin vida,

la dejaron ahí para no entorpecer la investigación

y se centraron en la reanimación del acusado.

¿Presentaba el cadáver algún signo de violencia?

¿Algo que indicara un forcejeo por parte de ella?

No, señor.

Si me lo permite,

la señora parecía dormida.

¿Dormida?

Dormida.

No más preguntas, señor juez. Muchas gracias.

El testigo se puede retirar.

Repito la pregunta.

¿Manifestó alguna vez doña Luzmila deseo o intención de acabar con su vida?

La señora Luzmila era muy religiosa.

Por favor, responda sí o no.

La pregunta es muy sencilla.

¿Manifestó alguna vez doña Luzmila deseo o intención de acabar con su vida?

Ante mí, no.

Usted pasaba mucho tiempo con ella.

-Sí, señora. -Y ha dicho que era muy religiosa.

-Sí, claro. -¿Muy?

Muy.

Usted era quien la cuidaba.

Cuando Carlos debía trabajar, yo me encargaba de ella.

¿Se ocupaba el acusado de la medicación?

Sí.

Él se la daba o la dejaba preparada.

¿Seguía las prescripciones del doctor?

Sí.

¿Siempre?

¿Siempre?

Fanny, dígame a los ojos si siempre.

Bueno,

a veces,

le aumentaba las pastillas para el dolor

porque no le gustaba verla sufrir.

Le aumentaba la dosis.

Cuando su madre sufría, el señor Framb sufría también, ¿no?

Claro.

Por ende, cuando le daba más pastillas, él estaba más tranquilo.

Sí, porque ella estaba más tranquila.

Para el señor Framb,

era muy duro cuidarla.

-Llegaba a desesperarse. -Objeción, su señoría.

La fiscal induce a la testigo a manifestar estados anímicos

no expresados en su testimonio.

¿Adónde quiere llegar?

Solo quiero dejar claro que, para el señor Framb,

era una gran fuente de estrés cuidar a su madre.

A lugar. Eso es algo que debería contestar el acusado.

Pero no va a declarar.

No más preguntas.

¿La defensa desea repreguntar?

Por supuesto, señor juez. Gracias.

Adelante.

Por favor, no la haga sufrir más.

Lo está pasando muy mal.

¿Cómo le va, Fanny?

Le haré una sola pregunta.

Carlos.

Él, ¿amaba a su madre?

Eso era un amor muy lindo.

Como ese hombre amaba a su mamá.

Yo...

nunca había visto una cosa así.

Él...

daba todo por su mamá.

La cuidaba, se moría por ella.

Y por Bambino, el perrito.

Gracias, Fanny.

Eso es todo, gracias.

-Perdón. -La testigo puede retirarse.

Se levanta la sesión hasta una nueva fecha.

Marta, no llego a almorzar. Surgió un imprevisto.

¿A ti te parece normal?

A esta muchachita se le han dado todos los gustos.

Tiene 18 años.

¡Tuvo todo lo que quiso!

Calladita

como pocas.

Dijo que no tenía novio, que era virgen.

¿Cuántos años tiene la tuya?

Yo no he podido desahogarme con nadie.

Ni a mi marido le puedo contar.

Toda mi familia es del Opus Dei.

Cuando yo tenía 18 años, conocí a Santi.

El papá de la niña.

Y nos enamoramos

y yo quedé embarazada.

Y me dije, yo estudio después, yo voy después a la universidad.

Después llegó el niño,

y todo eso se aplazó. Pero yo nunca pensé en abortar.

Gloria Restrepo.

Gloria Restrepo.

Gloria Restrepo.

Más cartas.

Tienes muchos seguidores.

Estas están a favor, y estas, en contra.

Vaya.

Perdóname la confianza, pero...

yo te veo a ti

y no veo a alguien que mate a la mamá.

Ni a nadie.

Y uno aquí

aquí ve de todo.

Yo sé que cansa tener a la madre enferma.

Puede ser asfixiante.

Tampoco digo que esté bien.

¿Entiendes?

La madre es sagrada.

Y tú,

después de hacer algo así,

¿por qué quisiste matarte?

Mi mamá era mi única razón para vivir.

Pero tú sigues vivo.

Porque fallé.

¿Así de mal estabas?

Es que no se trata de estar mal.

Se trata de poder decidir

cuándo uno se va a morir.

Acá no puedo terminar, yo quiero terminar bien.

Tranquilo.

Yo me quiero morir

cuando todavía pueda sonreír.

Como todos.

Una persona que yo quería mucho

intentó suicidarse estando bien.

Y fracasó como yo.

¿Sabes cómo terminó?

En un hospital.

Solo.

Amarrado a la vida.

Con mucho dolor.

Justo cómo más lo temía.

Ahora te traigo un cafecito

y algo caliente para que comas.

¿Puede especificar cuál es su relación con el acusado?

Él es,

bueno, era mi profesor de filosofía en la universidad.

¿Su relación se limita a eso?

También nos hicimos amigos.

Con algunos compañeros,

íbamos a su casa y hablábamos.

Él las llamaba reuniones socráticas.

¿De qué hablaban?

De todo.

Pero se centraba en temas filosóficos y de literatura.

Él proponía un tema y nosotros lo debatíamos.

¿Es habitual ese tipo de relación entre los profesores y los alumnos?

No lo sé.

Usted manifestó, y cito,

"El señor Framb, entre existir y no existir,

hubiera preferido existir".

¿No le parece contradictorio, dado los motivos que nos convocan?

No le entiendo la pregunta.

¿Podría ser un poco más específica, abogada?

El acusado manifiesta que no deseaba vivir,

pero lo que usted dice refleja lo contrario, ¿no?

Aquella conversación que tuvimos con el señor Carlos no era sobre la vida

sino sobre la existencia.

Y él, en efecto, en esa conversación, dijo que prefería la existencia.

Existencia.

Entonces no quería morir.

-Yo no dije eso. -¿No?

A ver, si me permiten,

querer existir y morir a la vida que se tiene

son dos cosas compatibles.

En ese orden de ideas,

querer morir y preferir la existencia a la no existencia

son posibles al mismo tiempo.

¿No?

Muy interesante, pero no lo llamamos para dar una clase de filosofía

sino para responder una pregunta muy sencilla.

El señor Framb dijo que quería existir. ¿Sí o no?

¿Sí o no?

-No más preguntas. -¡No está entendiendo!

-¡Está juzgando sin entender! -¡Silencio el testigo!

Doctor Sugrañes,

cuénteme una cosa.

¿Qué enfermedades padecía la señora Luzmila?

¿Eran graves?

Señoría, el doctor ya ha detallado cuál era el estado de doña Luzmila.

Reformulo mi pregunta.

¿Consideraría que las enfermedades de la señora Luzmila

eran de naturaleza crónica e incurable?

Sí.

¿Alguna de ellas podría considerarse mortal?

No.

La señora Luzmila todavía tenía muchos años de vida.

Años de vida.

-Años de dolor sin esperanza. -Señoría.

La retiro.

¿Cómo calificaría el insomnio de la señora?

¿Leve, moderado o severo?

Severo.

También manifestó usted que la señora padecía una depresión.

¿Era leve, moderada o severa?

Moderada.

¿Es normal que en una depresión moderada

se manifiesten deseos suicidas?

Sí.

¿Manifestó usted también, doctor Sugrañes,

que la señora Luzmila tenía una...?

...entre todas las mujeres

bendito es el fruto de tu vientre, Jesús,

Santa María,

Madre de Dios,

ruega por nosotros...

Tranquila.

Ya, tranquila, aquí estoy.

No estás dormida, mamá.

Ya, calma. Aquí estoy.

Aquí estoy.

Aquí estoy, ¿sabes?

-Hijo... -Aquí estoy.

-Ya. -Hijo...

No más.

No más.

No.

No.

No.

¿Podría establecer

un grado general de todas esas enfermedades?

Si eran

leves, moderadas o severas.

-Severos. -¿Severos?

Gracias, doctor.

Su señoría.

Eso es todo.

¿La Fiscalía desea repreguntar?

En sus recetas médicas

y dadas todas las dolencias de doña Luzmila,

¿alguna vez prescribió la instrucción de administrarle

clorhidrato de morfina del 3 por ciento?

-No, claro que no. -¿Por qué?

Porque su uso supone un alto riesgo.

Un alto riesgo.

Muchas gracias, doctor.

Señoría, el testigo Iván Henao no ha contestado a los llamados.

Le solicitamos una orden de aprehensión para que venga a testificar.

Su señoría,

como es de su conocimiento,

el señor Iván Henao es pariente en primer grado

de mi defendido

y no está obligado a declarar.

Pero como también debe saber, abogado,

a pesar de que el testigo no esté obligado a declarar,

está obligado a manifestar su decisión ante este tribunal.

Por lo tanto, es procedente la solicitud de la fiscal.

Se levanta la sesión.

No la voy a dejar ir sola.

¿Le han dado las indicaciones para los próximos días?

Bueno, ya sabe, reposo.

Despacio.

Sí.

Eso.

¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!

¡Justicia! ¡Justicia! ¡Justicia!

¡Asesino!

¡Asesino! ¡Asesino!

Ya está todo organizado, nos están esperando.

Ahora le quito esto.

Sí.

Usted abrirá los ojos con mucha calma.

Sí, doctor.

¿Ya?

Ábralos un poquito, mire hacia acá.

-Molesta un poco la luz. -Sé que la molestará un poco.

Trate de abrirlos.

Ahí.

¿Qué pasa, mamá?

-¿Cómo se siente? -¿Estás ahí, Carlitos?

Sí, ¿puedes ver mejor o no?

-Ahí estás. -Sí.

Ahí estás.

Mira,

vamos a hacer algo.

¿Qué?

¿Qué estoy haciendo?

Molestándome.

¿Y además?

Tú, estás ahí,

-mi muchacho hermoso. -Te doy una pista.

Vive con nosotros en casa.

¿Quién soy?

Qué molesto eres.

Es posible que esto mejore con el paso de los días.

Doctor, muchas gracias por la cirugía.

Carlos.

Entiende una cosa.

No necesito los ojos de la cara para verte.

Yo sé quién eres y cómo eres.

Mi hijo amadísimo.

Te veo con los ojos del corazón y del alma.

¿Entiendes?

¿Doña Luzmila sufría dolor por la enfermedad de sus ojos?

Sí, sufría mucho.

¿Le ha preguntado la defensa por sus padecimientos?

Sí, claro.

Y usted dijo que eran intensos.

Así es.

¿Tenía dolores físicos por esa causa?

No, yo no hablo de dolores físicos...

¿No tenía dolores físicos?

Mierda.

No por esa causa.

El glaucoma de doña Luzmila

era crónico, simple.

Y esas enfermedades no producen dolor.

¿No sufría dolor?

No.

¿No?

No.

No más preguntas, su señoría.

Adiós, mamá.

Que la Virgen te acompañe, hijo.

Iván va a declarar.

¿Qué?

Lo confirmaron de la fiscalía.

-Pero ¿usted ya habló con él? -Sí.

Le dijeron que solo debe decir la verdad.

A mí me dijo que no diría nada que lo perjudique.

Le advertí

que no puede mencionar la carta

porque, si lo hace, la fiscal puede usarla legalmente en su contra.

Pero, si la menciona, estamos jodidos.

Él no la mencionará.

¿Por qué está tan seguro?

Iván quiere dejar en claro que no tuvo nada que ver con esto.

Por eso él quiere hablar.

Para resumir, y corríjame si no es así,

usted no tenía ningún conocimiento de los planes de su hermano

de acabar con la vida de su madre, ¿es así?

Así es, eso fue lo que dije.

-Si lo hubiera sabido... -Lo hubiera detenido.

-No es lo que iba a preguntarle. -Discúlpeme.

Nada que disculpar.

Le pregunto

si le habría sorprendido.

Claro.

Pero usted conoce sus ideas sobre el suicidio,

la eutanasia y otros temas controvertidos.

Mire,

él y yo no hablábamos de temas conflictivos.

Hay cosas que prefiero no hablar.

Él sabe cómo pienso yo y yo sé cómo piensa él.

Preferimos evitar problemas.

Sí mi familia fuera así,

las comidas de Navidad serían mucho más tranquilas.

Por lo tanto, entre ustedes no hay gran comunicación.

No es que no me quiera,

es que somos muy diferentes.

Por supuesto.

Entonces,

perdón si me repito, pero quiero que quede claro.

Usted no sabía nada de lo que haría su hermano.

Ya le dije que no.

¿Su hermano le compartía las decisiones con respecto a su madre?

No, tomaba las decisiones por su cuenta.

¿Diría que se consideraba el único responsable de ella?

Así parecía.

No confiaba en usted.

No sé, no creo...

Bueno, tal vez no confiaba en mí.

Y por supuesto,

nunca le dijo lo que planeaba.

¡Ya le dije que no!

Tampoco lo planearon juntos.

¿Qué quiere decir?

-¿De qué se me acusa, señoría? -Responda la pregunta.

¡Por supuesto que no! ¡Yo no sabía nada!

¡Sería incapaz de hacer algo así!

¿Cómo supo qué debía hacer con la ropa y el entierro?

Porque mi mamá nos lo dijo.

-Como hacen todos los ancianos. -¿Y con lo de su hermano?

-¿Cómo supo qué debía hacer? -¡Porque dejó instrucciones!

-¿Cómo lo hizo si no hablaban de eso? -¡Porque lo dejó por escrito!

¿En esta carta?

¡Objeción!

Con todo respeto, señor juez,

usted excluyó ese material probatorio.

A lugar, abogado.

La carta quedó excluida, a menos que se aludiera a ella

por parte del destinatario en esta audiencia.

Y el testigo, que es el destinatario, la acaba de mencionar.

Regrese a su lugar.

La carta encontrada en el domicilio de la víctima

será registrada como prueba de la Fiscalía

y se precederá a su lectura.

Hacemos un receso para completar dicha diligencia.

Señor Iván Henao, puede retirarse.

Quiero ser yo quien lea la carta.

No.

-Bajo ninguna circunstancia. -Yo necesito que oigan mi voz.

No.

Si usted sube al estrado, la fiscal lo va a interrogar.

-Es un riesgo... -¡Si lo arruino,

lo arruino yo solo!

No me llevaré puesto a nadie de mi familia.

Tras consultarlo con la Fiscalía,

este tribunal considera que el acusado puede leer su propia carta.

Secretario.

Gracias.

El acusado puede proceder.

"Querido Iván,

debes ser fuerte.

Aquí no hay nada dramático, así que nada de lágrimas,

gritos o lamentos.

Este acto eutanásico ha sido un acto de amor.

Que no se culpe a nadie.

Ha sido una muerte libre, racional, y soberanamente elegante.

Mamá vio cumplido su deseo de morir sin darse cuenta, durmiendo.

Conmigo a su lado.

Ha sido una muerte dulce.

Ella sabía que yo la asistiría, pero no sabía cuándo.

Vivió 82 años,

fiel a su vocación cristiana de sufrimiento.

Así como yo,

fiel a mi vocación pagana,

viví 44 años de placeres.

Está bien que un hedonista no viva mucho, que no conozca la vejez.

Para mamá y para mí ya era suficiente.

Qué cese nuestra residencia en la tierra y que venga la próxima reencarnación,

ojalá, bajo otro sol.

Que nadie nos compadezca, no se lamente.

Entramos en la muerte como quien entra en una fiesta.

Este acto estaba meditado y decidido desde hacía meses.

Ya había quedado claro que mamá no podía vivir sin mí.

Ni yo sin ella.

Por mi parte, desde hace tiempo, me tenía prohibida la vejez.

¿Hay que esperar a decaer para consentir en irse?

Prefiero partir ya.

Sin haber conocido el sufrimiento físico ni la enfermedad

ni la mutilación

ni la violencia.

Ni el presidio.

Ni la miseria.

Ni la tortura.

Ni la decrepitud.

Y sin quedarme a esperar una muerte vil y dolorosa.

Pienso, como Sófocles,

que nadie puede llamarse feliz

sin haber llegado al término de su vida sin haber sufrido.

Y, como Cioran,

creo que morir no es más que el cese de una anomalía.

Y que el verdadero revolucionario

es aquel que pone en entredicho la obligación de existir.

En fin,

no más filosofía

y mejor algunas instrucciones prácticas.

La causa de nuestra muerte fue una sobredosis de somníferos

y morfina.

En mi caso también tomé vodka.

La bolsa plástica es solo un aditamento para estar seguro de no fallar.

No hay sensación de asfixia, ya que uno está dormido.

No haría falta una autopsia, pero si la quieren hacer, que la hagan.

No nos importa.

No queremos salas velatorias.

No queremos ser exhibidos.

Que se nos recuerde cómo éramos vivos.

Antes que nada debes, Iván, hacer unas llamadas.

Llama a Fanny, que es muy querida y servicial.

Debes llamar a la funeraria y dar la dirección de la casa.

Di que estás reportando la muerte de dos beneficiarios.

Sé que ni tú ni Fanny pueden hacerse cargo de Bambino.

Lo mejor para él es la eutanasia.

Yo no fui capaz ni me sentí con el derecho

de practicarla.

Además, fuiste tú quien lo consiguió.

Cuando veas a mi amigo Alberto, dale los libros y los cuadros,

para él tienen un gran valor.

Dile que le mando un beso en el corazón.

Todo lo de la casa es tuyo.

Hermano, no debes sentirte culpable. De todos modos, íbamos a hacerlo.

Ojalá encuentres quien te ayude.

Bueno.

Abrazos y besos de mamá.

Y míos también".

¿Terminó la lectura?

Sí, señor.

Tiene la palabra la fiscal.

Gracias, señoría.

Hay poco que añadir.

Lo que la carta deja claro, y además lo oímos por él mismo,

es que el señor Carlos Framb mató a su madre.

Sin su conocimiento previo, cuando a él le pareció más pertinente.

Si además pensaba morir él mismo o fue una puesta en escena astuta

solo lo sabremos por su propio testimonio.

No hace falta dudar de su relato

para sacar una conclusión obvia.

Usted mató a su madre.

Quizás para acabar con su sufrimiento, pero eso es homicidio.

Es un caso de violencia doméstica.

Señor Framb,

entre sus libros hayamos uno especialmente leído y subrayado.

Este libro

enseña cómo proceder para garantizar una muerte suicida.

Muestra cómo hay que ponerse la bolsa para garantizar el resultado.

Esa bolsa que, al parecer, prefirió no ponerse.

¿No es verdad, señor Framb,

que su intento de suicidio es una farsa?

Usted nunca quiso morir

y, peor aún, su madre tampoco.

¿Su madre le dijo que la ayudara a morir?

Sí.

¿Que la ayudara a morir esa noche?

¿La noche del 20 de octubre del 2007?

No.

Ella me pidió que no le dijera cuándo.

Pero ella sí se dio cuenta.

Y yo

estuve con ella hasta el fin.

¿Y cómo vamos a creerle

si solo usted conocía el secreto?

¡Objeción, su señoría!

No le corresponde al acusado demostrar que él dice la verdad.

Le corresponde a la Fiscalía, a usted le corresponde, a usted

demostrar que él miente.

-A lugar. -Señoría.

Mi madre quería morir.

Y yo la ayudé.

Me lo dijo muchas veces, no solo una vez.

Asumamos que alguien viejo y enfermo quiera morir.

Pero, señor Framb,

¿qué razón tenía usted para morir?

¿Y por qué mejor no me pregunta qué razón tenía yo para vivir?

Ella era mi última razón para vivir.

¿Qué haría usted, abogada,

si no tuviera una razón real para vivir?

No soy yo a quien juzgan, señor Framb.

-No más preguntas. -Doctor Sierra,

su turno.

Señor Framb.

Su madre había muerto.

Ebel Botero había muerto.

¿Quién más le quedaba en su vida?

Bambino,

mi perro.

Nadie más.

No más preguntas, gracias.

Muy bien.

Damos por terminada la sesión.

Mañana los abogados expondrán sus alegatos finales.

Sería mejor con un poco de agua, ¿o no?

Siempre llevo una en mi maletín y está cerrada.

Gracias.

¿Está bien?

Sí, muchas gracias.

Oí que la ascenderán, la felicito.

Ganar ese caso es un gran fin de ciclo para usted.

A usted no le vino mal.

Ha salido mucho en los medios.

Sí, pero no lo hice por eso.

¿Entonces?

Mi papá...

mi papá

estuvo confinado en una clínica.

Dos años con Parkinson degenerativo.

Dos años en una cama pidiéndome todos los días

que lo ayudara a morir.

Hasta que no pudo hablar más.

Dos años.

Y yo no hice nada.

No me atreví a hacer lo que él hizo.

Lo peor, Gloria,

es que no he dejado de arrepentirme ni un solo día.

Hasta mañana, que esté bien.

Hasta mañana.

¡Perdón la demora!

Me enteré de que el fiscal jefe va a venir mañana al juicio.

Que quiere verla ganar.

Y tomarse la foto al final como siempre.

Carlos parece convencido de que no ha hecho nada malo.

He quedado muy sorprendida.

Cuándo le preguntan qué es lo que más quiere

aparte de su mamá,

nombra al perro.

¿Qué pasó con él?

-¿Con quién? -Con el perro.

Carlos le pidió a su hermano que lo matara, ¿por qué?

No sé.

Pensaría que nadie lo iba a cuidar mejor que él, ¿no?

Yo no entiendo

por qué siendo el amor

uno de los motores fundamentales de nuestra conducta,

y tal vez de nuestras alegrías

y de nuestros, no.

De nuestras alegrías

y de nuestros dolores,

usemos tan pocas palabras para hablar de él.

Eso limita nuestra comprensión de este fenómeno

y limita también nuestra capacidad de percibir

la historia que hemos conocido por estos días.

Una historia de amor.

Mi defendido, el señor Carlos Framb,

lo dio todo por ella.

Dio su vida entera

incondicionalmente.

Hasta

el día en que ella decidió acabar con su vida

y le pidió a él que la ayudara.

Y tomó las medidas necesarias para morir tras ella

sin miedo.

Y tal y como lo dejó escrito, sin odio, sin violencia, sin armas.

Infortunadamente para él,

un error le impidió quitarse la vida.

Y hoy

está a punto de perder su libertad.

Y si él pierde su libertad,

perdemos la posibilidad

de establecer

que ni el Estado

ni la religión

deben decidir cuándo o cómo alguien puede acabar con su vida.

¿Cómo la oíste, Bruno?

¿Vamos bien?

Estoy bien, ¿qué pasó?

Anoche hablé con el veterinario

y confirmó lo que usted me pidió que le preguntara.

Carlos dejó paga la eutanasia de Bambino.

Gracias, Paulita.

Ahora nos vemos.

Porque esa clase de delitos e individuos no los podemos tolerar en la ciudad.

Pero ahí viene la verdadera protagonista.

¡Doctora!

¡Señora fiscal!

¿Cuántos años de cárcel cree que la van a dar?

Un momento.

Un momento.

Para esta Fiscalía,

es un orgullo contar con personas como la fiscal Restrepo.

Gracias a ella este repugnante crimen no quedará impune.

Y ella será pieza clave

en nuestra campaña por recuperar unos valores

que algunos nos quieren arrebatar.

¡Señora fiscal!

¡Señora fiscal!

Señora fiscal.

Puede comenzar.

Fiscal.

Con su permiso.

A veces, como sociedad, nos vemos en la necesidad

de enfrentarnos a actos y conductas

que no sabemos manejar ni individual ni colectivamente.

Y no podemos manejarlos

porque exceden los límites de la experiencia común

y de nuestra capacidad de fabulación.

Pero, a pesar de ello, debemos pronunciarnos.

Porque, de nuestros fallos,

y especialmente de los que ocurren en estas salas,

van a nacer los criterios que van a regir nuestra vida social.

Un hombre asegura que mató a su madre por amor.

Pero sabemos que el amor es desear el bien del otro.

Y ¿acaso hay un bien mayor que la vida?

Todos estamos de acuerdo en esto.

¿Acaso hay un bien mayor que la vida que nos dieron?

Sin embargo, tal vez debamos aceptar que la vida no siempre es un bien.

La vida es un don.

Pero ¿debe ser una obligación?

Estamos señalando a doña Luzmila como la víctima

de un acto de su hijo, el acusado.

El acusado ha argumentado

que él ayudó a su madre a ejercer un derecho.

Que, lejos de beneficiarlo, lo dejó sin ganas de vivir.

A esta Fiscalía que representa a la sociedad,

se le encomendó la misión de desarmar su relato.

De poner en duda las motivaciones del acusado.

Para demostrar que es un asesino

que mató a su madre y después fingió suicidarse.

Hemos oído testimonios de una y otra parte.

Y finalmente debemos decidir si creemos las palabras del acusado.

La única persona viva que estuvo esa noche en aquel lugar.

No debemos decidir sobre unos hechos

que nadie ha negado.

Sino sobre unas intenciones.

Que son indemostrables.

¿Hubo un crimen?

Claro que lo hubo.

Señoría, esta Fiscalía quiere retirar el cargo de homicidio agravado

contra el señor Carlos Framb

y cambiarlo por uno de asistencia al suicidio

penado, como usted sabe, con dos años de prisión.

Muchas gracias.

Orden en la sala.

Como consecuencia de lo oído en esta sala

y atendiendo la modificación de calificación del delito

hecho por la fiscal,

este tribunal considera al señor Carlos Henao

más conocido como Carlos Framb...

Póngase de pie el acusado.

Considera al señor Carlos Framb

culpable del delito de asistencia al suicidio

y lo condena a dos años de prisión.

Considerando que los ocho meses que ha pasado en prisión

permiten concederle la libertad condicional,

el acusado es libre de ir adonde lo considere.

¡Vamos, Carlos, está libre!

Felicidades, abogado.

No entiendo qué pasó.

No entiendo.

Si su cliente hubiera pensado sobrevivir,

¿habría hecho matar al perro?

Dijo que era lo segundo que más amaba en el mundo.

Su cliente dijo la verdad.

Y mi tarea no es conseguir condenas, es hallar la verdad.

-Aunque algunos no lo vean así. -Finalmente,

¿Bambino salvó a Carlos?

Digamos que ayudó.

Con permiso.

Gracias, hay respuestas para todos.

Lo más importante es que Carlos Framb es un hombre libre.

Estuvo bueno.

-Bastante. -Pero Gabriela no tanto.

-Le falta práctica. -Volviste con todo.

¿Me extrañaron?

Mira, ¿no esa es tu mamá?

-Sí. -Bueno.

-Hasta luego, señora Gloria. -Hasta luego.

¿Qué haces aquí?

-¿Volviste al equipo? -Sí.

-¿Ya terminaste el entrenamiento? -Sí.

-Vámonos. -¿Adónde?

Si tengo clases después de comer.

¿Por qué no estás trabajando?

Faltemos.

Comamos por ahí, vayamos al cine.

Sin celulares.

¡Mamá!

¿Qué vamos a ver?

Gracias, hijo.

De nada.

¿Vas a leerme?

A ver, ¿en dónde habíamos quedado?

Tengo esto aquí listo, mira.

"Pero la india le explicó

que lo más temido del insomnio no era la imposibilidad de dormir

pues el cuerpo no sentía cansancio alguno.

Sino su inexorable evolución

hacia una manifestación más crítica

que es el olvido.

Quería decir

que cuando el enfermo se acostumbra a su estado de vigilia

empezaban a borrarse de su memoria

los recuerdos de su infancia".

Se borra...

"Luego el nombre

y la noción de las cosas y, por último, la identidad de las personas.

José Arcadio Buendía, muerto de risa,

consideró

que se trataba de una de las tantas dolencias

inventadas por la superstición de los indígenas,

pero Úrsula, por si acaso,

tomó la precaución de separar a Rebeca de los niños.

Y entonces fue más explícito

el letrero que colgó en la cérvix de la vaca.

Era una muestra ejemplar

de la forma en que los habitantes de Macondo

estaban dispuestos a luchar contra el olvido.

Esta es la vaca.

Hay que ordeñarla todas las mañanas.

Para que produzca leche.

Y la leche hay que hervirla.

Para mezclarla con el café.

Y hacer café con leche".

Mamita.

Mamita.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.