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�Es �l?
S�, se�or Conde, es �l.
Pero por desgracia no est� s�lo �l en ese puente.
Son hermanos de la costa, Wan Stiller.
Se los llevan colgados de las vergas, como un trofeo de caza.
Dentro de dos horas estar� en el puerto de Maracaibo.
Ahora s�lo faltan mis hermanos.
�Amedeo! �Enrico!
�Hola, querido hermano!
El bueno de Wan Stiller. Y contigo el bueno de Carmaux.
�D�nde est� Emilio? A�n no ha llegado.
Es muy extra�o, capit�n.
Vuestro hermano siempre es el primero en llegar.
Bueno, eso quiere decir que esta vez ser� el tercero.
No obstante, su retraso me preocupa.
He visto La Reina, un gale�n muy poderoso en estas aguas.
Y si encuentra a la Folgore,
Emilio podr�a salir perdiendo.
Si Wan Guld est� en Maracaibo, quiero estar yo tambi�n.
Carmaux, t� y Wan Stiller esperad aqu� a Emilio.
Luego venid a Maracaibo.
Vamos, pronto. No, Enrico.
Estamos citados con Emilio aqu�.
El plan es suyo. Es �l quien decide lo que hemos de hacer.
No me importa. Yo voy. Pero me importa a m�. T� te quedas.
Amedeo, acu�rdate de que yo soy mayor que t�
y debes hacer lo que yo diga.
Y Emilio es mayor que nosotros, no lo olvides.
As� que no tienes raz�n, la tengo yo.
Carmaux, �qui�n tiene raz�n, a ver? Vos, capit�n.
Wan Stiller, �qui�n tiene raz�n? Vos, se�or Conde.
Est� bien. Dame una moneda.
�Cara o cruz? Cruz.
Yo cara.
Espera. Yo quiero cara. Entonces yo cruz.
No, yo, yo pido cruz.
Quieres decidirte de una vez. S�, cara.
�Cruz!
Pero, �c�mo es posible que siempre ganes t�?
�Haces trampas!
Enrico de Ventimiglia es un mimado de la fortuna.
Repito que no puede recibiros. Pero si insist�s, comprobadlo vos mismo.
Excelencia, he o�do hablar de vuestro nuevo semental.
S�, en efecto, es muy hermoso. Se habla de �l, �verdad?
El Duque de Wan Guld. Su Excelencia, el gobernador de Maracaibo.
Don Ribeira de Aguanita, y Alc�ntar, y M�ndez, y L�pez, y Mendoza...
Ahorraos los dem�s t�tulos, dentro de poco Don Ribeira no tendr� ya ninguno.
�Pero c�mo os permit�s? �Sab�is con qui�n est�is hablando?
Aqu� est�n mis credenciales.
Pero esto os confiere los poderes de un virrey.
Y har� uso de ellos.
Don Ribeira, vos represent�is a Espa�a.
La naci�n m�s grande y poderosa del mundo entero.
�Y qu� hab�is hecho hasta hoy?
El pa�s est� lleno de indios salvajes.
Las rutas del oro hacia Espa�a a�n no son seguras.
Y vuestro deber era limpiar estos mares de todos los piratas
que hunden nuestras naves para apoderarse de nuestro oro.
Se necesita valor, decisi�n.
Todos esos filibusteros tienen que ser capturados y ahorcados del primero al �ltimo.
He dado mi palabra a Su Majestad el Rey de Espa�a de que todo eso se llevar� a cabo.
�Y as� ser�! Lo har� yo en vuestro lugar.
Dicen que la fruta evita que salgan arrugas. Alfonso Hern�ndez de la Fuente y Segovia.
Do�a Isabel de Le�n, Marquesa de Bermejo.
Antes trotaba por las calles por un trozo de pan.
Hasta que se cas� con el viejo de Bermejo.
Y ahora tenemos que inclinarnos ante ella.
Porque es la amante del gobernador adem�s.
Conde Don Rafael L�pez de Alicante.
�Isabel! �S�?
Es curioso que nos llamemos igual, �verdad?
Y que seamos marquesas tanto vos como yo. Creo que tenemos muchas cosas en com�n.
Inclusa una dif�cil de compartir, querida.
�De veras?
Por fin.
All� estamos, comandante.
�D�nde est�n mis hermanos? En Maracaibo.
�Y Wan Guld?
En Maracaibo tambi�n. �Por qu� no me han esperado?
Ya sab�is como son vuestros hermanos.
Hace m�s de una hora que disparan, comandante.
Seguramente se trata de alg�n encuentro entre soldados espa�oles y alg�n indio.
�Un encuentro dices? S�.
Otra matanza de gente indefensa. �Qu� hacemos, comandante?
No.
Esta noche he de pensar �nicamente en Wan Guld.
Quiz�s sea mejor que vayamos enseguida a Maracaibo.
No conviene dejar solos a ese par de impulsivos.
�T� que miras? �No has visto nunca a un flamenco?
�Qu� es eso?
No te hagas el gracioso. Los flamencos son soldados del Duque Wan Guld.
�Madre m�a, qu� miedo! Cobardica. Bebe para que se te pase.
No, no puede beber. El m�dico se lo ha prohibido.
D�jamelo a m�, Amedeo. Ni lo sue�es. Me ha ofendido, �no has o�do?
El mayor soy yo. Y eso que importa.
Entonces, �cara o cruz? Cruz.
�Cara!
No es posible. No fallas ni una vez.
Bueno, dispuesto. A ver como te portas.
�Del primer cintarazo te rebanar� la nariz!
�Has dicho la nariz?
Basta de juegos. Todos a bordo. El Duque quiere zarpar al alba.
�Has o�do? Wan Guld se marcha. Esta noche o nunca.
Arrojad las pistolas y luego santiguaos.
Wan Guld puede esperar.
No podemos abandonar a quien necesita ayuda aqu� y ahora.
S�, comandante.
Con tantos piratas como andan por ah�, �no cre�is que es peligroso?
Yo os defender�.
Vuestro sexo debe mucho a los pr�ncipes de la Iglesia.
En el Concilio de Nicea se decidi�,
aunque solo fuera por un voto, que tambi�n las mujeres tienen alma.
Me congratulo de ello. De todos modos confieso que no es
el alma lo que m�s aprecio en una mujer.
Es una suerte, porque el alma es lo �nico que no entrego a nadie.
El Conde Amedeo de Roccabruna, se�or de Ventimiglia y de Valpenta,
llamado el Corsario Verde.
El Conde Enrico de Roccabruna, se�or de Ventimiglia y de Valpenta,
llamado el Corsario Rojo.
Duque de Wan Guld, por fin.
Duque de Wan Guld, hace diez a�os cuando a�n era un ni�o,
asesinaste a nuestro padre y a nuestra madre que te consideraban su amigo.
Los despojaste de cuanto pose�an, y buscaste amparo bajo la bandera de Espa�a.
Desde hace diez a�os vivimos con un solo pensamiento: vengarlos.
Por eso dejamos Italia y vinimos a estos mares.
Y por eso nos convertimos en corsarios, Wan Guld.
Estamos sigui�ndote desde hace diez a�os, y hoy hemos conseguido dar contigo.
Yo no soy capaz de hablar tan bien como mi hermano,
pero si hay justicia, el infierno te espera.
�Y ahora defi�ndete, miserable asesino!
Veo que sois dos locos de remate. �C�mo pens�is salir vivos de aqu�?
Hemos pensado en el modo de entrar, no en el de salir.
No es nuestra vida lo que cuenta, Excelencia,
sino la muerte de este hombre.
�Con cu�l? �O con los dos a la vez?
Es m�o, hermano.
No, es m�o. Cara.
�Cruz!
Esta vez la suerte te ha traicionado.
Enrico...
Me han...
�Amedeo!
Apu�alado por la espalda. �Canallas! �Prendedlo!
�Otro asesinato!
�Wan Guld!
�Yara! �Yara!
�Buscabas la muerte? �Pues aqu� la tienes!
�Adelante, bichejos!
Un momento, se�or.
�Vamos adelante, soldados! �S�lo son tres!
�S�lo tres s�, pero nos bastamos!
�A ellos, a ellos!
�Adelante, no tem�is a la muerte!
�Am�n!
�Los perseguimos, comandante?
No.
Veamos si a�n queda alguien vivo en el poblado.
A veces me averg�enzo de ser blanco.
�Qui�nes son?
Cada uno de ellos es mi coraz�n. Son mis hermanos.
Tambi�n el coraz�n de Yara ha muerto.
Comprendo lo que sientes. Yo tengo tambi�n dos hermanos.
T� has salvado la vida de Yara.
Su vida se une a la tuya.
Su alma est� en ti.
Desde este momento, t� sentir�s lo que Yara sienta.
Y ver�s, lo que Yara vea.
Han matado tu coraz�n igual que el m�o.
�A Maracaibo!
�En nombre del diablo, es una orden del gobernador!
Yo te dir� lo que est� escrito.
Los cad�veres del Corsario Rojo y del Corsario Verde
deben serme entregados para su estudio. No se trata de gente cualquiera,
son dos piratas, una especie aparte del g�nero humano.
�Y t� qui�n eres, un alquimista? Por favor, yo soy la ciencia.
Es m�dico aqu� en Maracaibo. Bien. A las doce en punto vendr� a recoger
los dos cad�veres, �de acuerdo, muchachos? Hasta luego.
�Qui�n es esa? Debe de ser una loca.
Es una india.
Muy hermosa, por cierto. �Qu� haces aqu�?
�Te sent�as sola y has venido a buscar compa��a?
�Y estos qu� quieren?
�Hacer justicia!
�Qui�n manda aqu�? Los flamencos.
Ahorcadles vosotros mismos.
O os colgar� a vosotros tambi�n.
Hombres del mar.
O�dme.
Yo juro que no tendr� paz en la tierra mientras no haya vengado a mis hermanos
muertos por la mano homicida del Duque de Wan Guld.
�Lo juro por Satan�s en persona!
�Pr�ncipe de los demonios, yo te invoco!
Tuya ser� mi alma, si me prestas tu ayuda.
Que los rayos incendien mi nave,
que mi cuerpo se hunda en los abismos del oc�ano,
que las almas de mis hermanos me maldigan toda la eternidad,
si no extermino a Wan Guld y a su familia como �l a la m�a.
A la mar.
Hermanos,
si desde donde est�is,
pod�is oirme,
decidme adi�s por �ltima vez.
La misma venganza que has jurado t�, la ha jurado Yara para sus hermanos.
Y como t�, oye sus voces dando el �ltimo adi�s.
�Hab�is o�do?
S�.
Debe de ser el viento.
�Nave a babor!
�Es un gale�n!
Es espa�ol.
El primer regalo que me hace el diablo.
�Preparados para el abordaje!
�Preparados para el abordaje!
Listos para la maniobra. �Recoged las velas!
�Lanzad los garfios!
�Al ataque!
Capit�n, antes de que ensucie mi espada con la sangre de tus hombres,
�quieres batirte conmigo?
Por orden de jerarqu�a.
T�, teniente.
�Aqu� estamos, comandante!
�A m�, hombres del mar!
�Rend�os! La nave es nuestra.
Wan Stiller, oc�pate de todo.
S�, comandante.
T�, coge una docena de hombres. Nos seguir�is con el gale�n hasta la Tortuga.
Mirad si en la bodega a�n quedan barriles de p�lvora, y llevadlos a bordo de La Folgore.
Os felicito, se�ores. Os hab�is batido valerosamente.
Eso os salva la vida. Aprecio a los valientes.
Ser�is embarcados en una chalupa con v�veres suficientes para llegar a tierra.
Bien, gracias. Es mi deber advertiros que hay otras dos personas a bordo de esta nave.
�Qui�nes? Una noble se�ora con su camarera.
�Hemos capturado a una dama, se�ores!
Se puede saber que esc�ndalo es este. �Daos prisa con esos fusiles!
No he podido pegar ojo en toda la noche.
Perdonad, se�ora.
Uno de los inconvenientes de un abordaje es que no se puede evitar hacer ruido.
�La nave ha sido atacada?
S�, se�ora, por corsarios. �Dios m�o! �Y qui�n ha vencido?
Los corsarios. Y yo soy su jefe.
�Cielo santo!
Pero eso no quiere decir que no sea un caballero.
Os aseguro que no se os tocar� ni un pelo. Ni a vos ni a vuestra camarera.
�Puedo preguntar qui�n sois?
Soy el Corsario Negro. �El Corsario Negro? �Habeis o�do?
Hemos ca�do en las peores manos.
No tem�is, se�ora Duquesa.
Este hombre dice que es un caballero. Espero que lo demuestre dej�ndonos en libertad.
Por desgracia, no me pertenec�is s�lo a m� sino a toda mi tripulaci�n.
�Dios santo! Si alguno se atreve a tocarme... No, no, no, tranquilizaos.
Trataremos de evitar semejante espanto tanto a vos como a mis hombres, Duquesa.
Pero tendr�is que pagar un rescate para quedar libre.
El importe ser� establecido en el mercado de esclavos
de la Tortuga, la isla de los piratas. Estaremos all� dentro de tres d�as.
Mientras tanto, �puedo saber qui�n sois?
Yo soy Honorata Willerman, Duquesa de Weltendrem.
Y esta es mi femme de chambre.
�Todos a bordo de la Folgore!
La Duquesa Willerman de Weltendrem y su doncella.
Me alegro de que hay�is aceptado mi invitaci�n, Duquesa. Sentaos.
Gracias.
Perdonad, he pedido a la Duquesa que se siente aqu�, no a vos.
Vuestro sitio es este.
�Qu� quer�is decir? Vamos, se�ora,
vos sois la Duquesa de Weltendrem y ella vuestra camarera.
�Cre�is que no me di cuenta al primer golpe de vista?
Perdonad, pero yo...
Tambi�n me di cuenta de que as� pretend�ais
salvar a vuestra se�ora de quien sabe que peligros.
Me siento a la mesa con vos s�lo porque no tengo m�s remedio.
Por otro lado, si yo he fingido ser una camarera,
vos est�is fingiendo ser un caballero, lo cual es mucho peor.
Que agresiva sois, Duquesa.
Si supiera manejar una pistola o una espada
aun lo ser�a mucho m�s, pod�is estar seguro.
Moko.
Puedes servir.
�Beber�s un poco de vino, guapa?
Vuestros hombres sirven la mesa de un modo lamentable.
Lo admito. Pero cuando hay que ir al abordaje son excelentes.
As� parece.
Cristaler�a y plata son de lo mejor.
�A qui�n las hab�is robado?
A los espa�oles, Duquesa. Ten�a derecho a recuperar lo que me pertenec�a.
Por favor,
olvidemos por un momento quienes somos.
Sois muy bella.
Hac�a mucho tiempo que no me sentaba a la mesa tan gratamente acompa�ado.
�Qu� os pasa?
�Es una tempestad?
No.
No es una tempestad.
Tuve una buena idea diciendo otro nombre en lugar del vuestro.
No comprendo por qu� lo hicist�is.
El nombre que vos llev�is es uno de los m�s temidos por los piratas.
Qui�n sabe lo que habr�a sucedido si hubiesen descubierto
que sois la hija del Duque de Wan Guld.
No creo que el nombre de Wan Guld hubiera representado diferencia para ellos.
No, Fray Antonio. No es eso.
Sois vos, se�or Duque.
A mi modo de ver, la tez es demasiado p�lida. �No os parece?
Efectivamente, mi hija tiene la piel muy blanca. Pero...
cualquier peque�a emoci�n basta para ruborizarle las mejillas.
Y la nariz... es algo...
no s� como decirlo, algo m�s impertinente, �comprend�is?
Lo que comprendo es que la quer�is mucho.
M�s que a nadie en el mundo.
Y todav�a no tengo noticias de la nave que la trae a Maracaibo.
Deb�is confiar en Dios.
Y que �l conf�e en m�. A ambos nos convendr�a ser aliados.
�De qui�n son estas palomitas negras? Del Olon�s.
Oye, si te interesan de veras te las vendo. �Cu�nto?
Tienes suerte. Hoy vendo barato
a condici�n de que tendr�s que probarlas a todas en una noche como he hecho yo.
�De qui�n es esta? Del Corsario Negro. �No nos conoces, Olon�s?
Nada de corsario. Ll�male conde.
Al fin y al cabo no es uno de los nuestros. Presume de justiciero, de palad�n.
No se mezcla con nosotros, le da asco.
No toqu�is a esa se�ora o tendr� que abofetearos.
�Qui�n es este mequetrefe?
Es un grande de Espa�a, el Conde de Lerma, una de las m�s antiguas familias de Castilla.
Hace poco que han pagado el rescate y acabamos de liberarlo.
Si han pagado, ya te puedo matar.
Se�or m�o, sois tan villano,
que gustosamente os har�a atar y azotar por mis criados.
Desgraciadamente no dispongo de criados en este momento.
Pero no importa, dadme una espada, y aunque s�lo sois un plebeyo
y yo un noble, me rebajar� a daros una lecci�n.
Siempre que no os d� miedo enfrentaros con un acero.
�Dadle una espada!
Desde ahora, a este hombre lo defiendo yo, Olon�s.
A ver si te valen tus tretas conmigo.
Disculpad que me entrometa tan ruidosamente como es costumbre en la Tortuga,
pero creo absurdo que dos jefes de la filibuster�a se maten entre s�.
Sobre todo en un momento tan importante. �Importante por qu�?
�No has hablado con el Emir? �El Emir?
No hay quien entienda a este hombre. Prueba t� si quieres.
Hoy d�a, cuantas m�s lenguas se saben m�s lejos se llega.
�Pero qu� ha dicho?
Que eres fuerte como un le�n pero un poco est�pido.
Atacaste la nave en que viajaba �l con sus concubinas,
sin darte cuenta de que delante iba otra nave,
rumbo a Maracaibo, con un cargamento de cierto valor.
�O sea?
Era algo as� como cuatrocientos kilos de oro y quinientos kilos de plata.
Le han derribado del trono,
y se refugiaba en Am�rica con todo el tesoro del Estado.
�Y t� qui�n diablos eres? Me llamo Morgan.
Nunca te o� nombrar.
Dame tiempo. �De qu� pa�s vienes?
De Inglaterra, �tampoco has o�do hablar de ella? �C�mo has dicho que te llamas? �Milton?
Morgan. Cuesta recordar ese nombre.
Pues se recordar�.
Gracias, se�or.
La vuestra es realmente la mano de un caballero.
Se ve que sois de sangre azul y creo que puedo confiar en vos.
Quiz� os equivoqu�is, se�or.
Mi mano ya se asemeja m�s a la del Olon�s que a la vuestra.
Ahora es la mano de un corsario.
Por lo tanto tendr�is que resignaros a hacer una virtud de la necesidad.
Apoyaos.
Libertad a esta mujer, la he comprado yo.
Ya he entregado el rescate a mi tripulaci�n.
Jean David-Nau, como gobernador de la
Tortuga, en nombre de Luis XIV de Francia,
me incumbe a m� decidir sobre vuestro proyecto de atacar Maracaibo.
Pero antes de dar el benepl�cito a esta guerra de corso,
quiero que cada uno de vosotros exponga su opini�n.
Hablad, DeCailloux.
Cuatrocientos kilos de oro y quinientos de plata se los
arrancar�a al propio diablo aunque tuviera que ir al infierno.
O ese oro o la muerte. Esa es mi opini�n.
Contad con dos naves y doscientos hombres.
Estar�n a punto dentro de dos d�as a partir de ahora.
Montbars, os escuchamos. No ser� f�cil atacar Maracaibo.
�Qui�n sabe cu�ntos perderan la vida all�?
Quiz� t� tambi�n, Olon�s.
Es una ocasi�n que no quiero dejarme escapar.
�Cuando �l reviente podr� demostrar que yo soy el m�s
valiente de todos los corsarios!
Por lo tanto, ir� con todos mis hombres.
�Van Horn? S�.
Pero a condici�n de que el Olon�s, a quien reconozco el
derecho de mandarnos en esta empresa,
acepte preparar el plan con todos nosotros.
�Mart�n Hopper?
�Por qu� me lo pregunt�is?
Porque en otros tiempos fui cura cre�is que ahora
va a dolerme enviar al Creador las almas de un buen pu�ado de espa�oles.
Si �l ama las almas como yo las mujeres hermosas, creo que me
estar� eternamente agradecido por ello.
Conde de Ventimiglia.
Yo digo, ni yo ni los m�os.
Claro est�. T� te pareces m�s
a los espa�oles que a nosotros y seguro que est�s
m�s de su parte que de la nuestra.
No sabes si eres un corsario o un justiciero.
�Tenemos que conquistar Maracaibo! �All� hay un mont�n de oro y lo quiero!
Yo tengo el mando supremo y t� no puedes negarte a ir con nosotros.
Yo no ir� a Maracaibo con vuestra flota, Olon�s.
Porque ir� antes y solo. �Pero te has vuelto loco?
No somos iguales, �entiendes? A ti te interesa el oro,
a m� el Duque de Wan Guld.
Cuando ataqu�is Maracaibo, el Duque, si no consigue rechazar vuestro asalto, huir�.
Por eso voy ahora.
Si a�n estoy vivo cuando llegu�is, luchar� a vuestro lado.
Ya conseguiste en una ocasi�n entrar en Maracaibo solo.
No lo intentes de nuevo. No saldr�as vivo.
Lo importante es que no salga vivo el Duque de Wan Guld.
Pero aunque consigas entrar en Maracaibo, �c�mo esperas dar con �l?
Lo encontrar�.
He hecho un pacto con un poderoso aliado.
Buena suerte.
�Emilio!
Toma bien la mira.
Y ten firme el pulso.
�As�! �Bravo! �Viva!
Moko, tr�eme a ese hombre que est� ah� fuera.
�Cu�l, el que toca esa musiquilla? No, el otro.
�T�! Ven conmigo. �Vaya! �Qu� modales son esos!
�Por qu� me hab�is seguido?
Para que vos me llamarais. �Por qu�?
Ver�is, yo empiezo ahora la carrera de corsario y por lo tanto necesito encontrar un jefe.
La verdad, preferir�a ser mi propio jefe pero, al parecer, eso no es posible por estas latitudes.
�C�mo hab�is dicho que os llam�is?
Morgan. �Lo veis? Tampoco a vos os dice nada.
Tengo que hacer algo para darme a conocer. Quiero que la gente recuerde mi nombre.
Vamos al grano, �qu� quer�is de m�?
Llevadme a Maracaibo como lugarteniente vuestro. �Y por qu� he de hacerlo?
Porque tengo todos los defectos que vos no ten�is y tengo m�s fe en ellos que vos en vuestras virtudes.
Ya es mucho.
Pero no es suficiente.
Veamos entonces si puedo a�adir otra raz�n...
Wan Guld.
He tropezado con un criado suyo entre los prisioneros.
Y me ha hablado de un cierto monasterio a donde el Duque va con frecuencia y solo.
Promet�mosle la libertad y nos conducir� hasta ese monasterio.
�D�nde est� ese hombre? Precisamente ah� fuera.
Satan�s me ha escuchado, ya era hora.
Bienvenida a mi casa.
Perdonad que ordenase a mis hombres acompa�aros hasta aqu�.
Ahorradme vuestra hipocres�a.
Dejad de hablar como un caballero, s�lo sois un vulgar forajido.
Dios ha tenido piedad de m�.
Prefiero mil veces matarme a entregarme a vos.
Hab�is malgastado vuestro dinero. Hab�is comprado solamente un cad�ver.
S�lo un momento. Antes de morir, quiz� sea bueno que sep�is,
que os hice conducir hasta aqu� para deciros que sois libre, Duquesa.
Os pod�is marchar. Mis hombres tienen �rdenes de llevaros a donde quer�is.
Es por esto que pagu� vuestro rescate. Para daros la libertad.
Ninguna riqueza ser�a suficiente para compraros,
y despu�s de todo ning�n hombre puede comprar a otro ser humano.
Ma�ana me marcho de la Tortuga.
S�lo quer�a disculparme con vos, y deciros adi�s.
Te mir� y me dije,
has ganado todo lo que has deseado, has tomado todo lo que has querido,
pero esta doncella nunca ser� tuya.
Y sin embargo es a ti a quien amo con todo mi coraz�n
No sabes cuantas veces me dije, es un asesino, un pirata,
y mi coraz�n respondi�, �l es tu destino,
el hombre m�s noble, m�s orgulloso, m�s valiente que podr�s encontrar en toda tu vida.
Trat� de escapar pero con cada latido mi coraz�n gritaba �regresa!,
�Regresa a �l! Abr�zalo y despu�s...
�B�salo si �l no te besa!
Ser�a mejor que hubieses escapado.
�Perd�name! Perd�name y olvida.
No puedo unir mi vida a la tuya.
Hice un juramento. Y por lo que he jurado hacer debo estar solo.
Te lo ruego, vete.
�Hab�is visto alguna vez una nave como la Folgore capit�n...
Morgan, me llamo Mor-gan.
S�, s�, capit�n. No lo aprender�n nunca.
No te des por vencido.
�Aferrad los cabos de la vela mayor!
�C�mo te llamas?
Yara. Yo soy Jos�.
�Por qu� me odias, Yara? �Qui�n te ha dicho que te odio?
Lo leo en tus ojos. Odio a todos los espa�oles.
�Los espa�oles te han causado alg�n da�o? S�.
No todos los espa�oles son buenos, pero tampoco todos son malos.
No los odies a todos, s�lo a los que te hayan hecho da�o.
�Por qu� Yara tiene que decir a estos odio, y a aquellos no?
Los espa�oles vinieron de mares lejanos para matarnos.
Se apoderan de nuestras tierras. Nos hacen esclavos.
Ellos no miran si uno es bueno o es malo.
Si pudiera conseguir que Tequendama los matara a todos, se lo pedir�a.
Sin embargo, ya haces diferencias.
Est�s hablando conmigo. Eso quiere decir que a m� me odias menos.
�Te das cuenta? A veces basta con hablarse para no ser ya una india y un espa�ol,
sino sencillamente dos seres humanos.
Yo ya no soy nada. Nada.
�Qui�n te ha dejado subir a mi barco?
Les ped� a Carmaux y a Wan Stiller que me escondieran a bordo.
�Carmaux! �Wan Stiller! �Venid enseguida!
Creo que voy a tener que decirte adi�s, Carmaux.
Y yo a ti, Wan Stiller.
Te lo ruego, no los mates. Yo se los supliqu�. Ha sido culpa m�a.
�Comandante? Se�ores.
Gracias. Y ahora desapareced.
No hay derecho a asustarle a uno. Parec�ais muy enfadado.
He estado pensando noche y d�a la manera de evitar nuestra separaci�n.
Como poder explicarte, convencerte.
Y me ha parecido que la �nica forma era no obedecerte.
Nunca te pedir�a obediencia, s�lo amor.
Cuando viv�a en Italia, con mis hermanos y mis padres,
cre�a que el honor de un hombre s�lo consist�a en lo que hab�a aprendido.
Las reglas de conducta de los caballeros, las obligaciones de un noble,
el prestigio de una familia tan antigua como la historia de nuestro pa�s.
Luego descubr� que aquel no era el �nico modo de vivir.
Aqu� en la Tortuga he encontrado otra vida,
con nuevas leyes, nuevas reglas, nuevos conceptos del honor.
Ni peores ni mejores. S�lo distintos.
Despu�s llegas t�.
Y he aqu� que descubro que a�n existe otra vida.
Una vida diferente en la que, por un momento,
hasta mi terrible sed de venganza parece aplacarse.
Ojal� pudiera borrarlo todo de la memoria.
Pero no puede ser.
Hice un juramento y debo mantenerlo.
S�, lo comprendo.
Mi familia, mi padre,
tambi�n me ense�aron que el honor lo es todo, y que sin �l no somos nada.
Si lo que te han hecho me lo hubiesen hecho a m�, yo tambi�n habr�a jurado vengarme.
Comprendo que ahora pueda costarte hacerlo.
Y por esa raz�n estoy m�s a tu lado y te quiero m�s a�n.
Por eso...
Juro a Dios compartir contigo tu destino.
Sea el que sea, para siempre.
�Qu� te ocurre?
Cada vez que me miras pareces m�s triste. �Por qu�?
Porque veo que suceder�...
algo terrible.
�Por mi culpa?
Mi primer oficial, el capit�n Morgan. Encantado de conoceros.
�Vamos! Todos a una. �Hurra!
�Por la Virgen de Guadalupe!
Nunca habr�a podido imaginar ver a bordo de esta nave a la hija de Wan Guld.
�Es que conoces a la hija de Wan Guld?
Una vez, vi una miniatura suya cuando estaba al servicio del Duque.
Se le parece mucho, por lo menos.
Pero puedo estar equivocado.
�Eres la hija de Wan Guld?
Si lo eres, no mientas.
S�, lo soy. �Es delito tal vez?
Lo es, se�ora.
Hombres, escuchad.
Aquella terrible noche en que entregamos al mar los cad�veres de mis hermanos,
jur� exterminar a Wan Guld y a toda su familia como �l extermin� a la m�a.
Invoqu� a Satan�s para que me ayudase a vengarme,
y su ayuda ha llegado. Una ayuda como �l solo es capaz de dar.
Ha puesto en mis manos a la hija de Wan Guld.
Pero precisamente es la mujer que amo.
Y ahora mi coraz�n est� angustiado.
De buena gana, no mantendr�a el juramento.
Comandante.
Hace a�os que combates contra el Duque de Wan Guld y siempre nos hemos batido a tu lado.
Por ti han muerto decenas y decenas de los nuestros.
Cada uno de nosotros ha perdido un amigo, un hermano o hasta un hijo.
Hemos aprendido a odiar a Wan Guld por lo menos tanto como lo odias t�.
No eres t� solo sino todos
nosotros los que queremos vengarnos de ese maldito flamenco.
�Muera la hija de Wan Guld! �Eso es, que muera!
�S�, lo merece!
�Ojo por ojo! �S�, que muera!
�Es justo! �Todos queremos venganza!
�Muera la hija de Wan Guld! �Que muera!
S�, es justo.
Honorata de Wan Guld,
por los delitos cometidos por tu padre, te condenamos a muerte.
La sentencia se cumplir� enseguida.
Si tienes algo que decir, dilo ahora. Despu�s ya no podr�s hacerlo.
Si el diablo te castiga por tu juramento.
Dios me castiga a m� por el m�o.
Perdona, comandante.
Yo hace poco tiempo que estoy con vosotros,
quiz�s soy el �nico aqu� que no est� comprometido.
S� que no se puede faltar a un juramento, pero perm�teme que hable.
Hermanos del mar, no quiero oponerme a la sentencia que acab�is que dictar,
pero en mi calidad de vicecomandante de la Folgore,
apelo a las leyes del mar reconocidas por todas las flotas.
Solicito que la ejecuci�n de esta sentencia de muerte sea confiada al destino.
Por m� conforme. S�, estoy de acuerdo.
Aceptado. �Seg�n la ley del mar!
Sea como dec�s.
Yo morir�, pero t� ya no vivir�s tranquilo.
La chalupa.
Mira, el Corsario Negro llora.
Dejad que vengan esos malditos corsarios. Estamos preparados para recibirlos.
Las defensas del puerto han sido convenientemente reforzadas.
Idea verdaderamente genial la vuestra Duque de Wan Guld. No hay nada que objetar.
Dejaremos avanzar a las naves corsarias fingiendo una resistencia muy d�bil.
Y cuando est�n cerca de la costa...
�Escuch�is lo que os digo o no?
No.
Estaba pensando en el adecuado recibimiento para un amigo al que espero de un momento a otro.
Si eso os preocupa, pod�is recibirlo aqu� en palacio.
No, en el convento.
Jos�, �d�nde est�s?
Bien �D�nde tenemos que ir?
Al monasterio de los dominicos.
El Duque los visita todos los d�as y sin escolta.
Ha concertado una especie de alianza con esos frailes.
Pero hemos de dividirnos. �Por qu�?
Podr�amos despertar sospechas si llegamos todos juntos.
Es mejor que vayamos s�lo vos y yo, comandante.
Entonces, t� te encargas del Duque de Wan Guld y yo del oro y la plata del Emir.
Bueno, dejad algo para el Olon�s.
�Yara!
Adi�s, Yara. Espero que hasta pronto.
�Por qu� me dices adi�s, voy con vosotros?
�Con nosotros?
El Corsario Negro y yo hicimos el mismo juramento.
Tambi�n yo he de vengar a mis hermanos.
Tus ojos no est�n serenos. Porque temen por ti, Yara.
No vengas.
Antes que faltar al juramento que hice me matar�a.
Vamos, no perdamos m�s tiempo.
�Adelante, Jos�! �Por d�nde?
Por ah�.
�Por qu� no dices lo que dicen tus ojos?
�Qu� significa eso?
Os estoy traicionando.
Os estoy llevando a una trampa.
Wan Guld os espera con sus soldados.
�Lo pagar�s con tu vida!
Matadme. Lo merezco.
�Sabr�as conducirme hasta el Duque de forma que lo coja por sorpresa?
S�, claro.
�Ten cuidado! No os volver� a enga�ar. Lo juro.
Como lo hagas eres hombre muerto. No tem�is.
Siento admiraci�n por vos. Me he enamorado de la isla Tortuga.
De los que all� viven, y tambi�n...
Tambi�n de vuestra gente.
Puedes creerle. Ahora sus ojos no enga�an.
Quiz� haya llegado el momento esperado. La fortuna est� abandonando a Wan Guld.
Nunca dir� mentiras. Anda, repite. Nunca dir� mentiras.
Nada. Han desaparecido. No hay nadie a lo largo del camino.
�Servir� de algo esta comedia? Claro que servir�.
Perdonad forastero. Quisiera preguntaros, se�or m�o,
con todo respeto, la verdad es que estoy francamente intrigado...
...�qu� diablos pon�is ah�?
Maracaibo est� amenazada por el azote de una gran epidemia.
�No! �S�!
�Permit�s?
�Qu� puede provocar una epidemia? El tesoro del Emir est� infectado.
�No! �S�!
Y este es el �nico ant�doto eficaz. Viene de Oriente.
Aqu� soy yo el m�dico. Creo que es de vital importancia para todos que yo me libre.
Por favor, �qu� tengo que hacer?
Un caso exactamente igual que este se produjo hace a�os en Damasco
y la �nica soluci�n fue esparcir el ant�doto.
�Qu�?
�Es preciso desinfectar el tesoro del Emir con este polvillo!
Y sobre todo a quien lo haya tocado
Porque para esconderlo, alguien lo habr� tocado, �no?
Ni un grito, si apreci�is la vida. Adelante.
No tengo intenci�n de haceros da�o. Si no me oblig�is.
�Obligaros? Por lo que a m� respecta, no pienso daros motivo para que lo hag�is.
�Os molesta dejar el candelabro?
Podr�a caeros cera hirviendo en la mano y gritar�ais seguramente.
Y a vos, �os importar�a bajar la espada? No quisiera que me viniese un estornudo.
Lo har�. Si me promet�is no gritar.
Est� bien. Lo prometo.
Si no cre�is en mi palabra, creed por lo menos en que no tengo ganas de morir.
No gritar�, os lo aseguro.
As� est� mejor.
�Pens�is quedaros mucho rato?
Puede ser.
Yo... os encuentro misterioso y fascinante.
S� quien sois.
Sois ese que llaman el Corsario Negro.
Y esper�is encontraros cara a cara con Wan Guld �No es cierto?
Por su culpa he condenado mi alma.
Y he tenido que arrancarme el coraz�n precisamente cuando lat�a por alguien.
No sab�is cuanto lo siento.
Yo vi al Duque matar a vuestros hermanos.
S�, fue un asesinato.
Los dos fueron muertos a traici�n.
En mi vida he conocido a muchos hombres de todas clases,
pero la verdad es que ninguno como el Duque de Wan Guld.
Es como si un extra�o fuego ardiese en su interior.
Yo vengo a apagar ese fuego para siempre.
Mannere
�Qu� pasa? Vengo del fuerte, en el golfo.
Hay naves fondeadas en el horizonte. Son velas corsarias.
Ha llegado la hora.
D� a la marquesa que no me espere esta noche.
Despu�s ven al fuerte. Yo voy all� con ellos. Bien, se�or Duque.
Es la primera vez que paso la noche con un hombre mir�ndole a los ojos.
Una bonita historia que contar a mis nietos, si un d�a llego a tenerlos.
Aunque estoy segura de que no me creer�n.
�Ya ha venido?
No, no es �l. El Duque llama con m�s discreci�n.
Traigo un mensaje del Duque para la Marquesa.
Capit�n. �Qu� hay?
Hace poco me ha parecido oir en la c�mara de la Marquesa unas voces,
unos pasos, no s�. Y antes de llegar vos no hemos abierto a nadie.
Mejor ser� comprobarlo.
�Se�ora Marquesa?
D�, Manolo, �qu� hay?
El Capit�n Mannere trae un mensaje para vos de parte del Duque.
Por favor, Manolo, tengo una terrible jaqueca. Idos todos y dejadme en paz.
Ten�is unos criados muy fieles y devotos. Demasiado dir�a yo.
L�stima que tendr� que eliminar por lo menos a la mitad.
�Qu�? �Con lo que cuestan hoy d�a?
�No podr�ais encontrar una manera de escapar menos cruenta?
S�, pero necesitar�a vuestra ayuda. De acuerdo.
Deber�ais empezar por abrazarme.
Con mucho gusto. Os confieso que no deseaba otra cosa.
�No dispar�is, no dispar�is o me matar�!
�Dejadnos pasar! �La carroza!
�Bajad vuestras armas por el amor de Dios! �Se os escapa un disparo y este hombre me matar�!
�Es el Corsario Negro!
�Quieto! �Que no muera la Marquesa!
A�n no se mueve. Han estado ah� toda la noche.
Es una artima�a. Simulan que van a atacarnos por mar.
El ataque tendr� lugar en tierra firme. Les esperaremos all�.
Que acuda entonces la guarnici�n de este fuerte y les cogeremos por la espalda.
Vamos. Quiero inspeccionar las defensas de las murallas.
Se�ora, si alguna vez tengo nietos,
les contar� lo ocurrido esta noche, tanto si me creen como si no.
Es mejor que os march�is. Es el alba.
La hora en que terminan los cuentos.
El Duque est� recorriendo las murallas para inspeccionar las defensas.
�Vamos?
Vamos.
Cuanto tiempo y cuantos muertos para poder encontrarnos por fin frente a frente.
Quiz� tu espada sea demasiado r�pida para la m�a,
pero no lo ser� para la de Schutz.
Hace a�os que le llevo conmigo esperando este momento. �Schutz!
Ser�s un h�bil espadach�n en tu patria, flamenco,
pero esta vez tu se�or te ha enviado a una muerte segura.
�Atacan!
�Mannere, corre al fuerte y que vengan todos los hombres a las murallas!
�Los dem�s conmigo! �Cuidado, se escapa!
�Yo se lo voy a impedir!
Te ha llegado tu hora, villano.
Acabad con esos dos.
�Yara! �Yara!
�Yara!
�Yara!
Los hombres est�n preparados, Olon�s.
Tras esas murallas hay media tonelada de oro. �Vamos por �l!
�Adelante, hijos de perra!
La mitad de los nuestros perder�n el pellejo antes de llegar y colocar las escaleras.
�Qui�n te ha dicho eso?
Recuerda que el tigre es el animal m�s fuerte porque es el m�s astuto.
He dicho a ese medio cura de Hopper que vaya a buscar algo que nos va a ser muy �til.
Adelante. �Adelante! Ah� est�.
�Por J�piter! �Qu� quieres hacer con esos frailes?
�Que recen por nuestra victoria? Los espa�oles no disparar�n contra ellos.
Los caminos del Se�or son infinitos.
D� a tus frailes que cojan las escaleras y las apoyen en las murallas de la ciudad.
Nunca. Dios te perdone tus pecados y a nosotros los nuestros.
�Coged las escaleras o os quemo vivos!
�Daos prisa, frailucos, coged las escaleras!
�No dispar�is! �Son nuestros dominicos!
No veng�is con tonter�as, capit�n. �Abrid fuego!
�Ordenad a vuestros hombres que disparen!
��nimo, resistid! Est�n al llegar las tropas del fuerte.
�Deprisa! Los corsarios est�n al pie de las murallas de la ciudad. �Vamos, mov�os!
�El Corsario Negro! �Adelante! �A �l!
�Vamos hijos de perras! �Trepad!
�Ahora, fuego!
�No vienen las tropas del fuerte?
�Alto! �Este hombre es m�o!
�No, este hombre es del Duque!
V�monos. Esto est� perdido.
�Aprestad una barca! Hemos de alcanzar el gale�n.
�Adelante, holgazanes! �Maracaibo es nuestra! �Atacad, atacad!
Tiene una vitalidad excepcional.
Dentro de pocos d�as estar� mejor que yo y que vos, capit�n.
�Esper�is a que me reponga para matarme?
No tem�is, os mataremos mucho antes.
S�lo estamos esperando al Duque de Wan Guld.
Est�is en su nave. �Vamos, doctor?
Al parecer, no hab�is tenido suerte.
Hubiera sido mejor para vos morir en el combate.
�Me reconoc�is?
�No sois el Conde de Lerma? S�.
Y durante mucho tiempo he sido prisionero de los piratas,
por no olvidar el odio que os tengo.
No dud�is de que sabr� corresponder.
Me ahorr�is la molestia de ser ahorcado. Os lo agradezco.
No he olvidado que os debo la vida.
Vos me salvasteis, desgraciadamente.
�Desgraciadamente?
S�lo me queda de vida un a�o. Dos, a lo sumo.
Mi sangre est� corrompida.
Es una enfermedad que ataca a la nobleza cuando la vieja casta se ha ido gastando.
Es la enfermedad de lo muy antiguo.
Ahora le toca a la sangre nueva abrirse camino.
S�. Tal vez a la de los piratas.
En cuanto a vos, Conde de Ventimiglia, llamado el Corsario Negro, �c�mo es vuestra sangre?
�De corsario o de noble?
Puede que simplemente la de un hombre
que intenta hallar la verdad,
la diferencia entre lo justo y lo injusto.
Pero no es cosa f�cil.
�Pablo! �Pedro!
No puedo ofreceros mucho para huir.
Espero que sabr�is contentaros Conde de Ventimiglia.
Descuidad. S� que las circunstancias no os permiten
ofrecerme el mando de la nave, Conde de Lerma.
Exacto.
�Os fastidiar�a mucho meteros en un barril?
Si volvemos a encontrarnos, tambi�n yo sabr� corresponder.
No, ahora estamos en paz. Como espa�ol, soy enemigo vuestro.
Si volvemos a encontramos, ser� para batirnos.
Y espero que gan�is vos.
Prefiero perder toda la sangre de una vez que as�, poco a poco.
Permitid que os diga que os tengo en mucha estima.
Y yo a vos.
Las tropas del fuerte no han llegado. Maracaibo ha ca�do.
Me alegra veros sano y salvo, se�or Duque.
Y me satisface deciros que tenemos un prisionero que es muy importante para vos.
El Corsario Negro.
Entonces es verdad. �D�nde est�?
En el entrepuente. Atado al palo mayor.
�Llevadme hasta �l! Quiero verle enseguida.
Vosotros dos, dejad ese barril y venid conmigo. �Vamos!
�Idiotas! Teni�is en vuestras manos al hombre que
estoy persiguiendo por todos los mares desde hace m�s de diez a�os,
al enemigo m�s peligroso de Su Majestad el Rey de Espa�a. Y vosotros, �qu� hac�is?
�Le dej�is escapar!
�Buscadle, r�pido!
�Registrad por todas partes! Quiz� todav�a est� a bordo.
�Id tambi�n vosotros! Estos espa�oles duermen.
�Ser�an capaces de dejar que huyera ante sus narices!
�Y si ya no est� a bordo, echad al mar las chalupas con cincuenta hombres, hay que encontrarlo!
Pero as� desguarnecemos la nave, se�or Duque. �Qu� importa eso?
�No comprend�is que la captura de ese pirata vale un centenar de galeones?
Un hombre como el Corsario Negro es peligroso aun despu�s de muerto.
�Echad las chalupas al mar!
�Lo hab�is visto?
�No!
�Vamos, remad con fuerza! �Id costeando!
�Lo ves? No, todav�a no.
M�s deprisa. Hay que encontrarlo antes de que pueda llegar a tierra.
Hemos seguido al Duque pero no imagin�bamos encontraros a vos.
R�pido, tenemos que llegar cuanto antes donde est� anclada la Folgore.
�All� est�! �Lo veis? �Pronto, a tierra!
Seguidme. �Adelante que se escapan!
Huyen por all�. �Disparad! �Fuego!
�Te decides a decir d�nde est� el oro?
�No s� d�nde est�! �Lo juro! �Aprieta!
�No lo s�! Lo han escondido los flamencos. �Pregunt�dselo a Wan Guld!
�Qu� gritan esos? Morgan.
�Y qu� significa Morgan? Es un nombre.
�Un nombre m�s famoso que el m�o? Miren.
�Qui�n iba a decir que unos pu�ados de polvo
nos conducir�an hasta el tesoro del Emir?
Ese llegar� a convertirse en uno de los piratas m�s famosos de la Tortuga.
Espero que siga estando de nuestra parte. No ser�a agradable tenerle como adversario.
�Qui�n eres t�? �Soy Jean David-Nau, El Olon�s!
�El Olon�s?
�No he o�do ese nombre en mi vida!
Yo me voy con �l, adi�s Olon�s. Yo tambi�n, adi�s Olon�s.
Ser� mejor recordar a Morgan que hemos de volver a la Folgore.
El comandante puede necesitarnos.
�Hab�is o�do algo? No. Nada.
Que extra�o, me hab�a parecido...
No, no, quieto, d�jalo pasar.
Si t� no eres enemigo suyo, ella no ser� enemiga tuya.
No me he equivocado. Son de los nuestros.
�Los hab�is encontrado? No.
Claro que encontrarlos en una selva como esta no es empresa f�cil.
�Qu� hacemos teniente? Vayamos hacia el mar, rodeando el promontorio.
�l ha sido enemigo suyo. �Has visto?
All� est� la Folgore.
Mi hermosa nave.
�Soy yo, se�or Conde!
�Wan Stiller! �Mi buen Wan Stiller!
�Yara! �Jos�! Debemos ir a bordo.
Tengo una chalupa dispuesta. Por eso os he estado esperando. Aqu� est�.
Pero no ten�is espada.
Tomad. Os doy la m�a. A�n me queda la daga.
Pronto. Est�n llegando. Subid, deprisa.
�Bravo, Carmaux!
Estaban demasiado lejos para su cuchillo y ha utilizado el ca��n.
Qu� hermoso habr�a podido ser este momento.
�A�n pens�is en ella, se�or Conde?
Si mi coraz�n latiese, ser�a por ella.
�Atenci�n!
Es el gale�n de Wan Guld.
�Pero qu� hace Morgan? �Por qu� no se mueve?
El gale�n est� demasiado lejos para los ca�ones de la Folgore. �Por qu� no larga velas?
Quiz� porque teme perderos. As� me perder� a m� y a la nave.
�Largad velas! �Iros de ah�!
Morgan se ha vuelto loco.
Los manda a las amuras. Servir�n de blanco.
Otra andanada capit�n. �Fuego!
�Carmaux!
Dios m�o, es como si hubiese muerto yo mismo.
Ahora empiezan a moverse.
�Fuego!
�Es una masacre!
�Izad todas las velas!
�Fuego!
El tim�n destrozado.
Mi nave est� perdida.
Esa nave no puede maniobrar. �La abordamos, se�or Duque?
No es necesario. Hund�mosla a ca�onazos.
�Se�or Conde!
La corriente arrastra los cad�veres de Carmaux y los dem�s hacia el gale�n de Wan Guld.
Ni siquiera podremos recogerlos para darles una digna sepultura.
Dentro de poco tambi�n nosotros les seguiremos en la muerte.
Atr�s no podemos volver. Los soldados nos esperan en la orilla.
Entonces vayamos a su encuentro.
Si podemos llegar, moriremos luchando.
�Adelante!
�Rememos!
��nimo!
�Fuego! �Fuego!
�M�s p�lvora! �Pronto!
�Fuego!
S�lo tienen armas blancas, capit�n.
Afrontadlos con la espada. �Alto! �Cese el combate! �Quietas las armas!
S� muy bien, capit�n, que nuestros hombres se desembarazar�an de estos pobres locos
pero podr�an matarlos.
Y yo quiero ahorcar vivo al Corsario Negro.
�Ya estamos aqu�, comandante!
�Hombres del mar, a m�!
Te fingiste muerto.
�Fue idea de Morgan? �S�!
�Qu� cerebro!
Os advert� que nuestro pr�ximo encuentro ser�a como enemigos, Conde de Ventimiglia.
No me obligu�is a mataros.
Espero que lo hag�is, es la �ltima ocasi�n que tengo de morir combatiendo.
Os debo la vida. Estamos en paz. No me humill�is. �Bat�os!
�Yara!
�Despu�s de m�, la nada!
�No!
�Al mar!
Comandante.
Yara sabe cual es la pregunta
que no da reposo a tu afligido coraz�n.
Porque la muerte ayuda a Yara a comprender las cosas.
�Viste tambi�n t�, lo que vi yo?
�Por qu� detuvieron mi mano?
Tus hermanos lo hicieron
conociendo lo que se entierra en tu coraz�n
cuando en �l entr� el amor, el odio desapareci�.
Creo que ya estamos cerca del s�ptimo paralelo. Esta es la corriente del Golfo.
El punto donde abandonamos a Honorata.
La misma corriente nos arrastra ahora a nosotros hacia la muerte.
Qu� extra�o es el destino.
Sigue la corriente, y ver�s lo que Yara est� viendo.
Lo que Yara est� viendo.
Lo que Yara est� viendo.
Lo que Yara est� viendo.
Lo que Yara est� viendo.
Lo que Yara est� viendo.
Comandante, mirad qui�n est� aqu�.
Conque aun est�is los dos vivitos y coleando.
Es que somos muy duros de pelar, capit�n.
Yo creo que el diablo nos teme y no nos quiere.
Ni nos quiere ni se ha llevado a la Folgore a los infiernos.
Comandante, comandante, se�or Conde.
Aqu� no est�. Se�or Conde
Aqu� est�n las huellas de los dos. Y van hacia la playa.
Han cogido una barca. En el mar no se les ve.
�Por qu� se habr�n ido?
Temo que hayan visto la Folgore.
Raz�n de m�s para esperar.
O para irse. La Folgore representa una forma de vivir
que ya no es la suya, aunque continuar� siendo la nuestra, amigos m�os.
En su peque�a barca, �l est� empezando una nueva vida.
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