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Algún día harás cosas fabulosas, Zoya Lowe.
Vas a cambiar el mundo.
- ¿Y eso qué significa? - Pues eso, ni más ni menos.
Le está creciendo un agujero negro en el cuerpo.
¿Un agujero negro?
Sí, uno pequeño, del tamaño de un cacahuete, entre los pulmones.
Si quiere, tenemos folletos.
- ¿Y qué hacemos? ¿Cómo procedemos? - Pues...
Lo siento.
Nosotros no podemos hacer mucho por ella. Mi consejo es que se la lleven a casa.
Procuren que no piense en ello. Que se distraiga y no pierda el optimismo.
Que se sienta cómoda.
- ¿Cómoda? - ¿Cuánto tiempo le queda?
No sabría decirle. La verdad es que no lo sabemos.
Pero, si continúa a este ritmo, creo que...
Creo que una semana.
Lo siento. Están viendo el partido.
Hola, mamá. ¿Cómo estás?
Parece que hoy te llevamos a casa.
Así que verás qué bien.
Sí.
Es estupendo.
Los pies.
Aquí pone que es más común entre astronautas
y gente que ha estado expuesta mucho tiempo a una radiación intensa.
No hace falta leer eso ahora.
Mamá, ¿te notas algún síntoma?
Dice que puede causar obstrucción intestinal y también diarrea.
He comprado un nuevo disco. Soldiers of de Riddem.
Vamos allá.
Tranquilo. No necesito silla de ruedas.
¿Seguro? Ya la tengo. Porras. Dame un minuto.
Dichoso cacharro.
¿Estás bien?
Sí. Pero no quiero ir mañana a ver a los editores, eso es todo.
Es que quieren verte.
Seguro que están en una nube con el último capítulo que les enviamos.
¿Qué tienes ahí?
Nada.
HISTORIA DEL MUNDO MODERNO
Por supuesto. No queremos meterte prisa.
El último capítulo que enviaste es...
Lo superaréis. Sé que sí.
- Conozco a Zoya. Es una luchadora. - Sí. Gracias.
Ya lo veréis. Procuraremos que quede acabado.
Ya tenemos un prototipo de portada.
INTRODUCCIÓN A LA FÍSICA MODERNA
Y no quieres hacerle ningún cambio, ¿verdad?
- Así es. - Muy bien.
Entonces firma aquí y aquí.
Y también aquí.
FIRMA PARTE TESTADORA
- Muchas gracias. - Nada. Es nuestro trabajo.
Lo importante es que te relajes
y disfrutes con tu familia.
Sí.
Gracias.
Lo haré.
Aquí estamos otra vez.
- ¿Esa era tu madre? - Sí.
Yo no me preocuparía demasiado por ella. Siempre está igual.
Ya lo sé.
- ¿Te importa si me siento? - Adelante.
- Pero ten cuidado. - ¿Por qué lo dices?
Ay, por favor.
Vaya, gracias.
¿Cómo lo has sabido?
¿Te cuento un secreto?
- Claro. - Esto ya lo he vivido.
¿Qué quieres decir?
Me tomo una pastilla. Mañana por la noche, me la tomo y retrocedo una semana.
- ¿Retrocedes? - De vuelta al hospital.
Todo esto ya ha ocurrido.
- Muchísimas veces. - Pero ¿qué dices?
Digo que ya he vivido esta semana.
Sé lo que va a pasar a cada segundo de cada instante de cada día.
Porque ya lo he presenciado antes.
Cuando despierto, los editores, los abogados, la playa.
Mi madre. Mi cumpleaños.
Todo.
- La mierda de pájaro, el bocce. - ¿Bocce?
Siempre lo mismo.
¿Ya hemos tenido esta conversación?
Sí. Bueno, no.
Normalmente me cuentas que todos los días ves a las mismas personas.
Que llevas aquí ocho años. Que el tiempo se pasa volando.
¿Quién eres?
No importa. No importa porque no lo recordarás.
No recordarás nada de lo que te diga.
Porque mañana por la noche me sangrará la nariz. Me encerraré en el baño.
Me tomaré otra pastilla. Retrocederé una semana.
Y te volveré a ver. Y te diré...
- Ten cuidado. - Ay, por favor.
Gracias.
- ¿Cómo lo has sabido? - De chiripa.
- De mucha chiripa, más bien. Gracias. - De nada.
Qué duro.
¡Ganazas de ver qué haces! - a
Vaya.
TE DESEO LO MEJOR
Es increíble que no lo viera antes.
- Lo has visto, pero no te acuerdas. - Anda, ¿es el profesor Dulseberg?
- Sí, el cruel Dulseberg. - Dios.
Estaba más viejo de lo que recordaba.
Este fue el último día en el IGE antes de irse a Europa.
Ya, fíjate, aquí está Mark.
- Para. - ¿Qué?
Sé que tuviste otras novias antes que yo.
- Pues no. Tuve citas. - Ya.
- Salía a cenar. - Claro.
Tal vez al cine.
- ¿Es uno de tus libros antiguos? - Sí. Química.
Qué mona. Siempre les ponías así tu nombre.
Y siempre cuidabas genial de tus libros.
Sí. Pero ya se habrán quedado obsoletos.
FUNDAMENTOS DE LA QUÍMICA
- ¡Sorpresa! - Vaya, qué inesperado.
Sabemos que quedan semanas,
pero pensamos que molaría sorprenderte.
- Desde luego. - Y hay regalos.
- Sí. Cógelos. - Espera.
- Que sople las velas. - Eso, sopla las velas.
¡Bien!
- ¿Has pedido un deseo? - Sí. Tienes que pedirlo.
Deseo que hagamos algo diferente.
- ¿Qué quieres decir? - Pronto me sangrará la nariz.
¿Estás bien?
- Sí. - Mamá, ¿qué te pasa?
Nada. Tengo que ir al baño un momento. Ahora vuelvo.
Y repetimos.
Hola, mamá. ¿Cómo estás?
- Tenemos buenas noticias. - Sí.
- Me puedo ir a casa, ¿no? - Sí. Así es. ¿A que es genial?
Los pies.
Obstrucción intestinal y también diarrea.
¿Qué estás mirando?
- Ha sido duro. - ...disfrutes con tu familia.
- ¿Te han hecho algún masaje? - La semana pasada.
Estupendo, ¿y qué tal?
No me gustaba la música y tenías las manos frías.
Llegó a Miami la semana pasada.
Aquí lo tienen tras las cámaras, aislado.
Después, toca ir a Tampa, Sarasota, a todos lados.
Para que la gente pueda ver esta majestuosa criatura
antes de que desaparezca del todo. He hablado...
¿Te destripo el final?
El rinoceronte muere esta semana.
¿Era tu madre?
Yo no me preocuparía demasiado. Siempre está igual.
¿Te importa si me siento?
Por favor. Mira que son cagones los pajaritos.
Es duro, ¿sabes?
Ver a la misma gente a diario. Llevo aquí ocho años.
Se te olvida lo que te rodea.
Una acaba sin saber... ¿Qué?
- No puedo. - ¿No puedes qué?
- No puedo. - ¿Estás bien?
- ¿Necesitas ayuda? - Joder.
Lo siento muchísimo. Sí. Lo siento mucho. Es...
- Perdón. - No.
No miraba por dónde iba. Culpa mía.
No te preocupes. Gracias.
- ¿Por qué tienes este libro? - Lo he cogido.
Nunca te había visto.
¿De dónde lo has sacado?
En fin, aquí está.
Vine hace unos mesecitos.
Me lo llevé. No pensé que fueran a echarlo en falta.
Ni sabía de su existencia.
Ya, a ver, es que nadie viene nunca.
Yo antes venía mucho con mi abuela cuando se mudó.
- Creo que mis libros eran estos. - Claro, tiene sentido.
Casi todo lo donan los residentes.
La planta de arriba está que parece una leonera.
- ¿Y por qué has escogido este libro? - No lo sé. Para intentar estudiar.
Voy a la MDC, a la uni. Trabajo en un laboratorio y...
- Sí. - ¿Un laboratorio?
Sí, trabajo para el profesor Handel. No sé si lo conoces.
Es uno de los que inventó la máquina que encogió a un tío,
el hombre nanoscópico.
Y eso.
- ¿Trabajas en el laboratorio? - Sí.
Pero no hago eso. Me encargo del trabajo rutinario, más o menos.
Pero, sí, de hecho, estoy estudiando el tiempo.
- ¿El tiempo? - Sí, cómo funciona.
Cómo avanza, básicamente, no sé si me explico.
- ¿"Paula Campos"? - Sí, así me llamo. ¿Y tú?
Zoya. Aquí estás. Te estaba buscando por todas partes.
¿Lista?
INTRODUCCIÓN A MECÁNICA CUÁNTICA
- La he cagado. - A mí me ha parecido fantástico.
No, es que el principio se las trae.
¿Qué estás pensando?
¿Y si hubiera una respuesta?
¿Y si...? ¿Y si lo mío tuviera una solución?
- ¿No valdría la pena probar? - ¿A qué te refieres?
He estado pensando en todo el trabajo que he hecho en Princeton.
- Mi investigación, y... - Zoya.
¿Qué?
¿Otra vez estamos hablando de lo mismo?
Ya oíste al médico. Oíste lo que dijo.
El médico...
¿Y si se equivoca? ¿Y si hay algo que no sabe?
¿Y si pudiéramos hacer algo
- que me evite la muerte? - Pero ¿el qué?
¿Pretendes probar tus investigaciones en un laboratorio?
Tal vez. Mejor eso que estar aquí toda la semana.
- ¿Estando con nosotros? - No es eso.
Solo digo que estoy agotada de hacer lo mismo día tras día.
Escucha, no quería estropear la sorpresa.
¡Sorpresa!
Sabemos que quedan semanas,
pero pensamos que molaría sorprenderte.
Desde luego. Menuda sorpresa.
- Y hay regalos. - Eso, ve a por los regalos.
- No. - ¿No?
Que sople las velas.
- No, creo que... - ¿Qué pasa?
Nada. Es que tengo que salir un momento.
- ¿Y eso? ¿Qué ocurre? - ¿Qué pasa, mamá? ¿Estás bien?
Sí, solo necesito tomar el aire. Luego abrimos los regalos.
- Vale. Sí. - Vale.
- No. No, te sangra la nariz. - Lo sé. No pasa nada.
Ahora vuelvo.
- ¿Diga? - ¿Paula?
- Sí, ¿quién es? - Zoya Lowe.
- Nos conocimos ayer en la Carville. - Sí. ¿Qué tal?
- ¿Qué ocurre? - Nada. Todo en orden.
Solo quería decirte que te encontraré cuando me despierte.
¿Cómo?
Te encontraré cuando me despierte y vamos a hacerlo.
- ¿Hacer qué? - Algo grande.
- ¿Qué? - Solo quería decírtelo.
Pero...
- Nos vemos pronto. - ¿Qué?
Hola, mamá.
- Tenemos buenas noticias. - Lo sé. Podéis ir a firmar el papeleo.
Ya lo sé. Puedo irme a casa. Todo bien.
Vale. Bueno, ahora volvemos.
Menuda jugada.
Teníamos entradas para el partido de mañana.
- Va a ser tremendo. - Sí.
Supongo que iremos a la playa y ya está.
¿Qué es eso?
La salida de emergencias. La habrán abierto sin querer.
- Oye, ¿puedo subir? - ¿Adónde quieres ir?
- South 4th Street. - ¿Tienes dinero?
- Sí, ¿por qué? - Porque llevas una bata de hospital.
Te pago en cuanto lleguemos.
De acuerdo, sube.
¿Hola?
No, ¿y ahora qué hago?
ESTACIÓN MIAMI AVENUE
A ANDÉN LÍNEA OMNI
¡Un momentito!
- Hola. - Hola, Paula.
Perdona, ¿te conozco?
¿Puedo robarte un minutito de tu tiempo?
Fuiste a la Carville a ver a tu abuela
y me topé contigo en el jardín.
- ¿Cuándo? - Dentro de cuatro días, técnicamente.
- Ya. - Te llamas Paula Campos.
Estudias en la MDC.
Dentro de cuatro días, irás a la Carville
a ver a tu abuela y te chocarás conmigo en el...
Perdona, escúchame, por favor.
Me llamo Zoya Lowe.
Nos vemos en cuatro días, muero en cinco.
Me saldrá sangre de la nariz, de los oídos, y me moriré.
Pues no parece que te vayas a morir.
Ya, quitando lo del agujero negro en el pecho, estoy como un roble.
Ya, vale. No sé por qué has venido, pero si...
Porque me llevaste a la biblioteca.
Me dijiste dónde leías con tu abuela.
Y dónde encontraste mi libro.
Que estás en un laboratorio y que estudias el tiempo.
Y te dije que vendría a verte y que íbamos a hacer algo grande.
Y lo sé porque ha ocurrido.
Porque estabas ahí y he venido a verte como te dije.
Y necesito que me creas porque es la verdad.
Es la verdad.
Vale.
O sea, ¿que sabes todo lo que va a ocurrir?
Esta semana. Sí.
¿Cuántos dedos estoy enseñando?
¿Qué?
South 4th Street.
Te llamas Paula Campos. Yo, Zoya Lowe.
Estás en un laboratorio. Tengo un agujero negro.
Vengo del futuro. Sé lo que va a pasar. Sé que vas a levantar los dedos. Adelante.
Dos. Tres. El dedo corazón. Tu gato va a maullar.
Vas a preguntarme: "¿Esto es real?".
Y yo te voy a decir: "Sí, lo es".
- ¿Las tomas como cualquier pastilla? - Básicamente, sí.
¿Y te ves capaz de averiguar cómo funcionan?
Eso espero. En el laboratorio. Contigo.
Me halagas, pero ¿es la primera que lo intentas o...?
Lo intenté hace 30 años, pero mi gozo en un pozo.
Vale, ¿y qué pasó?
No lo sé. La vida.
Una se distrae, pasa página.
No te das cuenta de que tomas una decisión vital.
Y pestañeas, echas la vista atrás y ves que no vas a ningún lado.
¿Has probado a tomarte varias pastillas a la vez?
Para retroceder más atrás, mucho más.
No funciona así. Solo puedo tomarme una por viaje.
Si ahora me tomo otra, no sucede nada.
Debo esperar a expulsar la otra hasta volver al instante en que me fui.
Pero crees que, si lo desentrañas, ¿podrás ajustarlo?
Sí. Entonces podré regresar.
A cuando tenía tu edad, antes de tirar la toalla y echar raíces.
Antes de que te saliera un agujero negro en el pecho.
Quiero hacer todo lo que pensaba que haría.
Analizar las pastillas.
Saber cómo funcionan.
Hacer que no me queden solo cinco días.
Que me queden 20, 30, 40 años. Recuperar mi vida.
Claro, vale.
A resolver el viaje en el tiempo.
Te lo advierto, el laboratorio no es...
O sea, las herramientas son viejas.
- No es para tirar cohetes. - Seguro que hace el apaño.
No, seguro que conoces a gente que trabaja en sitios mejores.
Puede.
ESTACIÓN UNIVERSIDAD BAYSIDE
Bueno...
No es...
- Ya. - ...gran cosa, pero bueno.
¿Por dónde quieres empezar?
Las pastillas no actúan como nada que conozcamos.
No arden, no se derriten ni se disuelven.
Es casi como si no existieran.
No termino de entender cómo es posible.
Están en constante regeneración.
Existen en una especie de... En un estado de limbo.
Vale, igual habría que investigar la regeneración en sí.
No. No sé de qué van estas mutaciones,
pero suceden a un nivel subatómico que es imposible de leer.
Y, si pudiéramos, tendríamos que averiguar la secuencia.
Por eso he pensado en replicarla.
Eso intenté en Princeton,
y tenemos casi las mismas herramientas que tenían allí.
Aunque sean las mismas herramientas,
no tenemos por qué hacer lo mismo que hiciste tú, ¿no?
¿Aún conservas la investigación de entonces?
No, pero...
O sea, que lo que propones nos llevaría una eternidad.
Y me parece una locura. No te ofendas, es que...
Creo que lo que tenemos que hacer es desentrañarlo.
Lo sé, pero es imposible.
En serio, lo he intentado mil veces.
- Créeme, no... - Te creo.
Pero no es verdad que sea imposible, porque, si sucede,
aunque sea a nivel subatómico, sucede de todos modos.
Creo que lo que necesitamos es otra forma de adentrarnos.
Algo o alguien.
- Creo que sé de alguien que puede ayudar. - ¿Quién?
Quédate aquí, que ahora vuelvo, dame un momentito.
MÓVIL
¿Zoya? ¿Zoya Lowe?
Sí. Zoya Lowe.
¿Profesor Dulseberg?
Sí. ¿Qué se te ha perdido por aquí?
Pues resulta que... Estoy... He venido a usar el laboratorio.
- ¿Y eso? ¿Para qué? - Para probar un compuesto con una amiga.
Viendo si podemos replicarlo.
- ¿Replicar? ¿Un compuesto? - Señor. Profesor.
¿Vienes a mi despacho? Vamos a charlar.
Vale. Es que no sabía que daba usted clase aquí.
Sí. Gracias a tu amigo Mark.
Harrison. ¿Te acuerdas de él?
Ahora está en el IASA. Es brillante.
- ¿Él le consiguió este trabajo? - Sí. ¿Te lo puedes creer?
Que yo necesite ayuda para trabajar en la universidad pública...
¿Qué coño...?
Me han puesto el despacho en el quinto pino.
En el puto aparcamiento. Se tarda la tira en llegar a todos lados.
Me dijeron que es por el seguro. ¿Tú te lo tragas?
Les dije que necesitaba tener a mano espacios para minusválidos, por mi edad.
Pues se le ve genial.
- Tengo 107 años. - ¡Casi nada!
Sí, y tengo mucha curiosidad
por saber qué ha sido de ti, Zoya Lowe.
¿Quién coño eres tú?
¿Qué haces en mi despacho?
- Estaba... - Ella está conmigo.
- ¿Qué? - Pues sí.
En fin, hola.
Estábamos trabajando, estamos trabajando en el laboratorio.
¿Y qué haces en mi despacho hurgando en mi escritorio?
- Tiene razón. Y lo siento. - ¿Eres una alumna de aquí?
- Algo así. - ¿Algo así?
Trabajo con el profesor Handel en la asistencia.
Es la típica actitud de Zoya Lowe. Sí, ¿verdad que sí?
Crees que puedes hacer todo lo que te salga de las narices.
- Espere, no, no es culpa suya. - Claro, seguro que no.
Mira, me acuerdo de ti, Zoya Lowe.
Me acuerdo muy bien de ti.
Recuerdo que les dije a todos, antes de que aparecieras,
lo brillante que eras. Eras brillante.
Les enseñé tus notas y les enseñé tus trabajos.
Y dije: "Madre mía, qué potencial, qué talento".
Pero no, no era así.
No, eras arrogante.
Eras perezosa. Eras impaciente.
Desaprovechabas cada oportunidad que te daba.
En los cuatro años que te conocí,
nunca, ni una sola vez,
me diste un motivo para creer que eras
nada.
No debiste entrar.
- Ya, lo siento... - Eso no se hace.
- Como era importante... - No entres
- sin decírmelo. - Lo siento. Debí decírtelo.
- Ha sido una estupidez, ¿vale? - Sí. Todo esto es una estupidez.
¿Por gritarle un viejo? ¡Tiene como mil años!
- La espichará mañana. - No.
- Sí. - Ha dicho la verdad.
Ha dicho la verdad. Tenía razón.
¿Quieres saber cómo entré en el IGE y Princeton?
¿Por qué sacaba esas notazas? Porque sabía todas las respuestas.
Si me equivocaba, volvía a empezar. Retrocedía cinco días.
Tiene toda la razón. No soy lo bastante inteligente.
- No, eso no es cierto. - Si no me conoces.
¿Al menos quieres saber qué hacía allí? ¿Lo que he cogido?
- ¿Qué es? - Lo que nos ayudará a desentrañarla.
- Una caja vacía. - Un hombre nanoscópico.
Supongo que lo encogieron,
pero no cayeron en que no sabían cómo pararlo.
Así que lleva encogiéndose desde entonces.
- No lo veo. - Claro, nadie puede.
Nadie sabe cómo solucionarlo ni qué hacer con él.
Por eso lo dejaron en un cajón.
Sí, una mierda. Qué desperdicio de investigación.
- ¿Y lo traes a una cámara frigorífica? - Es de maduración en seco.
No se puede dejar donde sea
por las bacterias, el moho y eso.
Hacía falta un lugar lo bastante frío para no descomponerse,
pero sin que tampoco se congelara. Así que ya ve. Además, Luiz es un amigo.
Suerte.
¿Puedes enchufarme esto, por favor? Atrás.
Tiene un transmisor en el traje con el que puede comunicarse con nosotras.
- ¿Y puede contestar? - Sí, por esa pantalla.
¿qué tal?
- Alucino. - Ya.
Handel me enseñó a usarlo para investigar,
pero me gusta hablar con él. Es buen tío.
Jaja ya ves
- ¿Ya sabe lo que necesitamos? - Se lo estoy diciendo ahora mismo.
En el traje también lleva un detector de partículas.
- Estaba yo pensando... - Es...
- Sí. - No veas.
Podría analizar sus células
- y transmitírnoslo. - Sí.
- Pues mete una por arriba. - Estupendo.
Sí.
- ¿Así? - Sí, perfecto.
Guay. ya voy
- ¿Cuánto crees que tardará? - Eso ya no lo sé.
Para él, el tiempo avanza muy rápido.
Es lo contrario a los confines del universo, donde todo va lento.
Para él, cien años podrían pasar en un segundo.
- ¿Morirá? - No lo sé.
A ver, yo creo que no parará de encogerse
hasta que sea tan pequeño que desaparecerá del todo.
Ya.
¿Ya está?
¿Qué está pasando?
Sí, a ver, un momento.
Tenías razón.
Está en constante cambio.
Atraviesa en bucle un montón de estructuras diferentes.
Esto es...
- Tenía razón. - Sí. Toda.
Gracias.
Nunca te he preguntado cómo las conseguiste. ¿Te acuerdas?
Sí.
Fue en un momento de indiferencia.
Tenía 12 años.
Estaba paseando yo sola por un campo de golf
detrás de mi casa y...
Y estaban ahí tiradas.
¿Y las cogiste?
Bueno, llevaban puesto mi nombre.
Recuerdo que eché un vistazo alrededor, pensé que sería una broma,
pero no vi a nadie.
Entonces oí una voz, un susurro,
en la nuca.
¿Y qué decía?
Decía que iba a cambiar el mundo.
Ya.
Pues...
habrá que cambiar el mundo, ¿no?
Sí.
Supongo.
Tocará sintetizar los componentes
para probarlos.
O quizá pasará como hace 30 años.
Primero, las estructuras más simples.
Me chocaré con las mismas paredes y me atascaré en los mismos sitios.
No. Porque estarás conmigo.
¿Lista?
Nadie más importa, salvo nosotras.
Al hacer esto, solo estamos nosotras. Todo el tiempo del mundo.
Sí.
Eso me da aún más miedo.
Podría tener todo el tiempo del mundo y, aun así, no conseguirlo.
- Empezamos de nuevo. - No hacemos otra cosa.
Hola, mamá.
Lo conseguiremos. Estas pastillas llevaban tu nombre puesto.
Por algún motivo las tendrías que encontrar.
Sí, a menos que fuera una coincidencia o un error.
A menos que yo sea alguien que no puede dejar huella.
No estoy disgustada, solo digo que hay quienes son mejores que yo.
- No es cierto. - Vale.
No lo es, en serio.
Y seguro que les dicen lo mismo
- a sus padres. - Claro que sí.
No sé de dónde lo has sacado.
¡Los veo! ¡Estoy en clase con ellos!
Veo cómo tocan, los veo a diario.
No es como la clase de Bronca. Algunos tocan que alucinas.
- ¿Y tú no? - No, yo no. De verdad que no.
No comparada con alguien que lleva tocando desde los cuatro años.
No me gusta oírte hablar así de ti.
- Nada. - ¿Cómo?
¿De forma realista?
No tiene nada de malo ser profesora de música en vez de compositora.
Nunca he dicho que lo tenga. ¿O sí?
- Pero no quiero que abandones. - No voy a abandonar.
Genial.
¿Lo prometes?
- Sí. - Bien.
- Puedes hacer cuanto te propongas, ¿vale? - Lo sé.
- Ya sé que voy a ser científica. - ¿Sí?
- ¿Como yo? - Sí, como tú.
Es estupendo.
¡Un momentito!
Te lo advierto, el laboratorio no es para tirar cohetes.
Ya lo sé.
¿Lista?
Sí.
Hola. Buenos días. ¿Qué tal?
Sí. Acabo de ver tu correo y quería preguntarte si...
Claro. Vale.
¿Sabes cuándo vas a volver o...? De acuerdo. Es que...
Quería ser tu asistenta.
Y, si hubiera sabido que ibas a tomarte un año sabático,
no habría... Claro. Sí.
No, es comprensible. Lo entiendo.
Gracias y, sí, suerte con todo.
Sí, lo entiendo perfectamente. Por supuesto. Sí.
¡Joder!
Pues nada.
¡Un momentito!
Alguien nos podrá ayudar, ¿no?
¿Nadie te ayudó en Princeton?
¿Quién? ¿Mi exnovio, Dulseberg o...?
¿Y si nos lo llevamos a un laboratorio? A uno de verdad, que esté operativo.
Algo habrá que podamos hacer.
Ay, por Dios. Llama a los bomberos.
- Oye, ¿no les pasará nada? - Nada de nada.
No pretendo ser metomentodo, pero...
Salta a la vista que hay mucho potencial en este trabajo,
en las pastillas, en ti y en...
Es chungo de cojones, ¿verdad?
Que a nadie le importases, que nadie te apoyara o...
No... No fue así exactamente. Fue más bien...
Yo qué sé.
Recuerdo que cuando me gradué
invitaron a mi grupo a un programa de dos años en el CERN.
Las mentes más brillantes del mundo. Iban a ir todos.
Y recuerdo que Donald dijo...
Asegúrate de que va a hacerte feliz.
¿Y solo por eso?
Pues sí, tenía razón. No me termina de gustar esta parte del oficio.
Me encanta resolver algo, pero el resto es...
- No sé. - Supongo, es que...
Yo creo que habría ido.
Ya, en vez de meter en una caja años de investigación y esfuerzo.
Un momento, ¿aún conservas esa investigación?
- O sea... - Ojalá.
La última vez que la vi, estaba con las cosas de mi madre, pero...
¿Y dónde está tu madre?
La nariz te...
- Ya. - ¿Eso significa que vas a...?
Sí.
Volverás a encontrarme, ¿no? En plan, cuando te despiertes.
Sí. Como siempre.
Hola, mamá.
- Te hace retroceder. - ¿Nos conocemos?
- Ya tuvimos esta conversación. - ¿Qué dije?
- ¿Te digo? - Sí.
Me preguntaste si conservaba mi investigación
y dónde estaba mi madre.
¿De verdad crees que vamos a encontrar algo aquí?
Pues, teniendo en cuenta que guardaba el libro de texto que escribí, sí.
Tal vez... Aquí está. Sandra Lowe. Vale.
¿Hay algo de interés o...?
Casi todo, sus trabajos de psicología.
Pero ¿algo interesante o...?
Sí. Si te interesan las teorías de desarrollo de la infancia de hace años.
No lo descarto.
- Vamos a ver. - ¿Nada?
Una caja apestosa. Estupendo.
Madre mía, huele a auténtica mierda. Vale.
- Joder. - ¿Qué es eso?
Es un artículo de periódico. Sobre Mark.
¿Quién es Mark?
Nadie.
LIDERARÁ NUEVA INICIATIVA EN EL IASA
Le ascendieron y acabó en el IASA. Está de puta madre para no ser nadie.
Sí. Creo que eso fue, más o menos, lo que dijo mi madre.
Tela. Se lo guardó.
Y de mi trabajo nada.
Llegó a Miami la semana pasada.
Aquí lo tienen tras las cámaras, aislado.
Después, toca ir a Tampa, Sarasota, a todos lados.
Para que la gente pueda ver esta criatura antes de que desaparezca.
¿Señora Lowe?
Su marido la buscaba.
- ¿Mi marido? - Parecía preocupado.
¿Dónde?
En la misma entrada.
Disculpe, ¿y mi marido?
- ¿Aquel hombre? - Sí.
Acaba de irse.
Soy Donald. Estamos en el hospital. ¿Dónde estás?
Zoya. ¿Dónde estabas?
Una mujer, la cuidadora, dice que, si no está en los archivos, nada.
Oye...
Ha dicho que mi marido ha venido.
Vale.
- ¿En serio no piensas ir? - No creo que sirva de nada.
Pero ¿no era una gran oportunidad?
Sí, pero ¿una gran oportunidad para qué?
Me he tirado dos años con Dulseberg y Mark.
Para que se sientan abiertos por contar con una mujer.
Y, mira, paso de semejante vacile. Es horrible.
- Seguro que no sería tan malo. - Sí. Lo sabes.
Estarías en Europa, Zoya. Harías lo que siempre has querido
con varias personas con mucho talento.
¿Qué más da frustrarse un poco?
Es que te echaría de menos, idiota.
Porque ahora mismo no quiero estar sin ti.
Nos las apañaremos. Quiero que, hagas lo que hagas,
te haga feliz.
Los extrañas.
Sí, supongo que sí.
Pues pronto los verás.
¿No? O sea, por eso estamos haciendo esto,
para que estés con ellos.
Supongo.
Pues yo no lo supongo. Es lo que es.
Y merecerá la pena. ¿Verdad?
Es que es duro. Abandonarlos cada dos por tres.
Es duro retroceder en el tiempo y repetirlo todo de nuevo
para despertar y oír cómo dice...
Hola, mamá.
Como si no hubiera pasado ni un segundo.
Tenemos buenas noticias.
¿Has pensado en lo que pasa cuando desapareces?
No lo sé.
¿Voy a comprobar cómo está?
No, seguro que está bien.
Si todo sigue su curso o...
Sí, supongo que yo...
Siempre me he imaginado que todo desaparece conmigo. Nunca me he imaginado
que sigan ahí, en el salón, como si...
me esperaran.
No sabía que el rinoceronte había muerto.
Tenías razón.
Está en constante cambio, pero atraviesa estructuras diferentes.
Sí.
Tenía razón.
¿Por dónde quieres empezar? Tocará sintetizar los componentes
- para probarlos. - Sí.
Podemos empezar sintetizando los componentes
- para probarlos. - Sí.
Creo que podríamos sintetizar el componente y...
¿En qué estamos pensando?
No sé si puedo volver a repetirlo.
Lo hemos intentado todo. Siempre acabamos en el mismo punto.
Vale, a ver, es complicado, eso está claro.
- Es cuestión de tiempo que... - No. Lo hemos probado todo.
Hemos probado todas las combinaciones.
Y las hemos probado varias veces. Y las he olvidado.
Bueno, podemos pedir ayuda, por ejemplo, a alguien de Princeton.
¿A quién?
- A Mark. - Ya.
- Trabaja en el IASA, ¿no? - Mark no va a ayudarnos.
- Paula. - ¿Cómo lo sabes? Si...
No sé yo si hemos agotado todas las opciones.
Tiene que haber algo que podamos hacer, o intentarlo.
Necesito volver.
Necesito estar con mi familia. Ni te imaginas el tiempo que ha pasado.
Claro, es verdad, no lo sé. No sé ni quién eres realmente.
Lo único que...
Lo único que sé es que una mujer llegó a mi apartamento
pidiendo ayuda para resolver el viaje en el tiempo.
Y te creí. Y...
He arriesgado mi trabajo por ti.
Robé al puto hombre nanoscópico por ti.
- ¿Por qué? - ¿En serio crees
que eres la única que tiene un motivo para retroceder?
- Lo siento. - No.
Ya está, no pasa nada.
Tenías razón. Y suerte con tu familia.
Hola, mamá.
¿De verdad ibas a tomarte una?
No lo sé.
Lo he pensado.
Y no me he quitado de la cabeza la imagen de un agujero negro que se me traga.
Y he...
He pensado en todas las veces que te has largado,
de las que no estoy al tanto. Si me las hubieras ofrecido...
Si me las hubiera tomado, entonces... No he parado de... En fin...
- Ya. - Yo qué sé.
Nunca te he preguntado por qué lo haces.
Supongo que tenía tanto ego que he pensado que lo hacías por ayudarme.
Y quiero ayudarte.
Lo sé.
Pero ese no es el motivo por el que me abres siempre.
No tienes que compadecerte de mí.
Vale.
Es...
una estupidez.
Tenía 15 años y...
Saqué el coche. No debía hacerlo.
Y pinché con un clavo.
Y pensaba que se darían cuenta.
Que mis padres se darían cuenta.
Pero no.
Y el neumático reventó.
Eras una niña.
Supongo.
Vamos a hacerlo. Vamos a Princeton a buscar a Mark.
Te llevaremos a ese momento.
Yo me moría de ganas de retroceder
en el tiempo cuando perdí a mi padre.
- ¿Cuántos años tenías? - Doce.
Pero encontré las pastillas a la semana de su muerte,
así que, por más que lo intentaba, siempre volvía un día tarde.
- ¿Os llevabais bien? - Sí.
Fue un padre buenísimo.
Me contaba unos...
cuentos de hadas de ciencia ficción en los que una chica normal
resulta ser la emperatriz de la galaxia o...
- Mola. - Sí.
Sí.
Siempre me hacía sentir que sería capaz de todo.
- Pues has hecho mucho. - ¿Ah, sí?
En fin, si me fijo en gente como Mark o...
quien sea, mi vida es diminuta.
No opino igual.
No.
Además, vamos a volver, ¿no?
- Tú y yo lo solucionaremos. - Eso espero.
Has sido la única que me ha hecho pensar que soy capaz de hacerlo.
- ¿En serio? - Sí.
Sí.
Lo presientes.
¿Verdad?
Parece que llevemos toda una vida juntas.
¿Y ha sido así?
Sí.
Sí.
- La nariz. - Ya.
Es la hora.
Volverás a buscarme, ¿no?
- Cuando te despiertes o... - Sí.
Siempre lo hago.
Hola, mamá.
¿Sí?
¿Qué pasa?
Necesito pedirle algo.
- ¿Tú eres Zoya Lowe? - Sí.
Tiene que ayudarme a encontrar a Mark Harrison.
¿Mark Harrison?
La última vez lo mencionó
- y sé que se lleva bien con él. - ¿La última vez?
- Me acuerdo de ti, Zoya Lowe. - Lo sé.
- Me... - ¡Ya lo sé!
Lo sé.
Y antes me importaba mucho lo que usted pensara sobre mí,
pero ya no.
Y, sí, quizá tenga razón. Tal vez siga siendo impaciente y perezosa.
Y arrogante o lo que usted quiera.
Pero me esfuerzo.
Y me da igual lo que usted u otros pensaran de mí.
Porque estoy decidida, así que...
Bueno...
Sí.
Suerte.
MARK HARRISON UNIVERSIDAD DR. PRINCETON, NUEVA JERSEY
- Cuánto tiempo. - Diez años.
CLASE DE 1985
- Tienes buen aspecto. - Ya.
- ¿Qué? - No, nada. Simplemente eso, ya.
Habéis vuelto a Miami, ¿no?
¿Cómo va la cosa?
Bien. Sí, bien.
Donald da clases en la UM, está terminando el posdoctorado,
- así que estoy con Jayne en casa. - Claro.
Sí. Todo bien. Me gusta estar de vuelta en casa
- y cerca de mi madre de nuevo. - Dios, yo no podría volver allí.
Me ha costado incluso mudarme aquí desde Europa.
Ya. Te acostumbras.
¿Sigues trabajando en aquella investigación?
Pues no. Como él está fuera todo el día y...
Jayne está en casa, no le veía el sentido a...
Bueno, supongo que nunca tuvo sentido, ¿no?
- Yo creía que sí. - No iba en ese sentido. Es decir...
Solo digo que...
No me imagino nada más frustrante
que trabajar en algo que tal vez sea imposible de resolver.
- No es imposible. - Vale.
No pretendo discutir.
Me alegro de verte bien. Contenta.
- Siempre supe que serías buena madre. - Vaya.
Viniendo de ti, suena superhumillante.
Pues pretendía que fuera un cumplido, de verdad.
Se te ve feliz.
Lo soy.
Me alegro de verte.
La próxima vez que vengas, avísame.
- Podríamos ponernos al día. - Sí, te avisaré.
- Hola. ¿Necesitas algo? - Hola.
Soy una vieja amiga de Mark Harrison. ¿Está...?
Es mi padre, pero...
En los últimos años fue debilitándose cada vez más.
- Ya apenas parecía él. - Sí, está muy...
Sí.
Creo que la última vez que lo vi fue hace cuatro meses.
Y no estaba en buena forma. No comía. No dormía.
No hacía más que trabajar.
Intentamos hablar con él, pero yo qué sé.
- Ya, lo siento si esto te... - No, tranquila, no pasa nada.
Mi psicóloga dice que debo hablar sobre ello
para que me ayude a aceptarlo o lo que sea.
Dice que por eso habría venido bien celebrar un servicio conmemorativo.
- No lo... Ojalá lo hubiera sabido. - No, tranquila. Ya.
- ¿Os conocíais de la universidad? - Princeton.
Eso. ¿Cómo era por aquel entonces?
Era de lo más brillante.
- Muy inteligente. - Ya.
Es lo que dicen todos. Muy inteligente.
Acabó metiendo aquí todas sus cosas. Sus premios y demás.
Caray.
- ¿El Premio Hinckley? - Sí.
¿Crees que sería suficiente?
¿Esto es todo lo que hacía?
Sí, supongo.
Ya.
Esto es
todo en lo que he estado trabajando.
Ya, bueno, al menos parece que tú lo llevas mejor.
Madre mía. Esto es mío.
Guardó mi investigación. Lo siento, no puedo...
No me lo puedo creer.
¿Sabes cuánto tiempo estuvo trabajando en esto?
No lo sé. Mucho tiempo. Años.
La verdad es que no soporto estar aquí abajo, joder.
Siempre recuerdo que decía
que algún día me enorgullecería de él.
Como si toda esta mierda fuera a enorgullecerme.
Dios.
Lo siento mucho.
Ya. Yo también.
- ¿Tienes hijos? - Sí, una hija. De tu edad, más o menos.
¿También se dedica a estas movidas?
No. No, ella es pianista. Acaba de comprometerse.
Estupendo. Enhorabuena.
Gracias.
ENTRADA PRINCIPAL
Zoya, estamos en el hospital. ¿Dónde estás?
¿Dónde estás? ¿Por qué no coges el móvil?
Nos tienes preocupados. Cógelo, porfa.
Zoya, cielo, coge el teléfono, por favor.
Te echo mucho de menos, mamá. No quiero perderte.
No puedo perderte así. Me niego. Por favor.
Por favor, tengo que verte otra vez.
Jamás pensé que... Mira, por favor...
No olvido lo último que te dije. Que iba a rellenar el papeleo.
¿Por qué no dijiste nada?
Mamá, no, de verdad... No puedo perderte.
No sé cómo voy a existir sin ti.
No sé qué hacer.
Ay, Dios. Por favor, vuelve.
Por favor, te echo mucho de menos.
Esto es una puta mierda, por favor, vuelve.
Mamá, quiero que sepas que te quiero muchísimo.
Me gustaría verte una vez más. Me gustaría oírte. Lo que sea.
Quiero que me digas algo. Por favor.
Por favor, solo quiero que vuelvas a casa.
¿Dónde estás? No lo coges. Te extraño mucho. No quiero perderte.
Cógelo. Espero que te estén llegando.
No puedo perderte. Me niego.
Por favor, tengo que verte otra vez. Por favor, mamá.
Mamá, ¿dónde estás? ¿Por qué no lo coges?
Nos tienes preocupados. Cógelo, porfa.
Te extraño mucho, mamá. No quiero perderte. Por favor...
Me niego, mamá.
Coge el teléfono. Te echo mucho de menos.
Jayne.
Mamá.
Lo siento mucho.
¿Por qué lo sientes? Perdón por asustarte.
No me has asustado.
- En serio. - Es que... te habías desmayado.
Te echaba de menos.
Los pies.
- ¿Queréis escuchar música? - Claro. ¿Qué nos ofreces?
Pues he comprado un nuevo disco. No estoy seguro.
- Soldiers of de Riddem. - ¡No!
- Va. Tiene buena pinta. Dale. - No.
No sé qué género es...
¿Qué? No, papá. Está siendo amable. No quiere escuchar eso.
Pon algo bueno.
Yo creo que nos va a gustar.
Mirad. Mirad lo felices que están.
- Pues sí. - Preparaos para el ritmo.
Está prohibido odiar el ritmo.
- Morris sabe. - ¿Cuánto te costó?
Pues 1,99 dólares. Le regateé, me lo bajó de 2,50.
- ¿Crees que he llevado una buena vida? - Sí, claro.
Anda, no...
No digas esas cosas.
Por favor. ¿Estás bien?
A ver, me estoy muriendo. Eso es todo lo contrario a estar bien.
No puedo dejar de pensar
en qué podría haber pasado.
En todo lo que podría haber hecho.
En las demás versiones de mí,
en mi vida, en ti, en Jayne.
¿En una realidad paralela sobrevivo
y no me mata el agujero negro del pecho?
Puede ser.
Pero quizá en esa realidad no nos conocemos.
Y no tenemos a Jayne.
Quién sabe.
Ha crecido superrápido. Ha pasado todo volando.
En un pestañeo.
Parece que fue ayer cuando era un bebé.
Con lo pequeñita que era. La llevábamos a la playa.
¿Recuerdas el entusiasmo que tenía con todo? Que...
Sí.
Recuerdo que un día
no estaba entusiasmada.
La llevé a la playa y nos tumbamos, sin más.
Nos quedamos mirando las nubes
y las palmeras, escuchando el mar.
Solo ella y yo. Con ese...
dedito suyo cogiéndome el mío.
En absoluto silencio.
He revivido ese momento un millón de veces.
Ojalá pudiera volver a aquel momento. Ahora mismo. Con vosotras dos.
¿Qué cambiarías si pudieras?
Supongo que compraría otro álbum que no fuera Soldiers of de Riddem.
Mójate. ¿No cambiarías nada?
No lo sé.
Supongo que alguna cosa podría cambiar.
No sé si querría arriesgarme a perder este momento contigo.
¿Y tú qué? ¿Qué querrías?
Más.
Más días.
*APÉNDICE Libros a ser donados en la biblioteca
de la Residencia Carville
UNA EXPOSICIÓN ÚNICA EN LA VIDA... ES TU MOMENTO
EL ÚLTIMO RINOCERONTE INDIO
UNA EXPOSICIÓN ÚNICA EN LA VIDA... VEN A DESPEDIRTE
EL ÚLTIMO RINOCERONTE INDIO
Ay, mamá... Es precioso.
¿De qué conocías la canción?
- Ni idea. La habré escuchado. - Es original.
Lo sé.
Es perfecta.
ESTACIÓN MIAMI AVENUE
A ANDÉN LÍNEA OMNI
¡Un momentito!
- Hola. - Hola.
¿Te conozco?
No.
Pero yo a ti sí.
Lleva puesto tu nombre.
Sí. Siempre he pensado que algún motivo habría.
Que significa que tenían que ser para mí.
Tal vez sí.
Quizá lo resolvieras y vuelves
porque te das las pastillas a ti misma y...
O quizá solo debía encontrarlas para poder dártelas a ti.
Ten.
Cógelo.
- ¿Qué es...? - Es nuestro trabajo.
Lo que hicimos juntas.
- Espera, ¿es...? No puedo. - Sí que puedes. Puedes y lo harás.
No tienes de qué preocuparte.
Tus padres estarían orgullosos.
¿Qué?
¿Te he contado lo de...?
Sí. Y yo te he contado lo del mío. Y nos sentamos en el suelo.
Hablamos del futuro.
Sé que tu vida aún no es exactamente como quieres que sea,
pero todo llegará.
Te dediques a lo que te dediques, te irá bien. Te irá más que bien.
No me necesitas.
SE CERTIFICA LA MUERTE DEL ÚLTIMO RINOCERONTE INDIO DE LA TIERRA
ENCUENTRA A ADAM HARRISON UNIVERSIDAD DR. PRINCETON, NUEVA JERSEY
¡Bien! ¡Bravo! ¡Sí!
- ¿Has pedido un deseo? - Sí.
- ¿Cuál? - Sí.
- No puede decirlo. - No voy a decíroslo.
- No se cumplirá. - Es una leyenda urbana.
No, ahí está la gracia. Venga, regalitos.
- ¡No! - ¡Sí!
- ¡Los regalos no son lo mío! - Anda, siéntate.
De mi parte y de Morris. Más vale que te guste.
Más vale. ¿Qué quieres que sea?
No lo sé. No... No tengo ni idea...
No sé si recuerdo...
¡Enhorabuena, abuela!
- ¿Nunca lo había abierto? - ¿A qué te refieres?
¿Nunca había llegado hasta aquí?
Hemos pensado en llamarla Zoya.
- ¿Te parece bien? - ¿Te lo estás pensando o...?
Ay, madre. Qué alegría más grande.
Vas a ser una madre estupenda.
No, mamá. La nariz.
- ¿Estás bien? - Se acabó.
Se acabó.
Gracias por esto.
Siento no haber sido mejor. Siento no haber estado siempre presente.
- ¡Mamá! - No, Zoya. Estás bien.
Estás bien. No digas eso. Te vas a poner bien.
Lo sé. Voy a...
- Voy a echarte mucho de menos. - La semana ha sido inmejorable.
- Te quiero, mamá. - Os quiero mucho.
Y, de pronto, podía ver todo el mundo.
El pasado y el presente. Podía verlo todo.
Y vio a una niña pequeña
caminando sola por el mundo.
Y podía ver todo su futuro.
Todos los momentos alucinantes con amigos y familia.
Y también las adversidades, las dificultades y los errores.
Podía verlo todo.
Y estaba deseando decirle algo y abrazarla,
pero no pudo.
En vez de eso, vio toda la vida que le esperaba.
Y, con lágrimas en los ojos, susurró...
Algún día harás cosas fabulosas, Zoya Lowe.
Vas a cambiar el mundo.
Subtítulos: PLINT Traducción: Iván Fraile Ramos
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