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[Bruno, en off] Ya he estado en el infierno. Un par de veces.
Uno se chamusca un poco, pero también te da alegría.
Lo malo es que, cuando te lanzas al fuego, casi nunca caes tú solo.
Siempre arrastras a alguien al infierno.
A Roque lo encontramos aquí con una herida en el hombro.
Es muy probable que su agresor fuera el que estaba ahí tumbado.
Francisco Javier Calleja Garmilla, alias Jibia.
[Jipi] Es muy raro que no supiéramos de él.
Sí, estaba en el operativo del tío Vinagre.
¿No te acuerdas? Se nos escapó.
Pero no era un currela cualquiera. Este se tomaba güisquis con los jefes.
Pues, mira, acabó en discusión.
Bueno, discusión discusión...
Diría más bien que esto, señores, fue una trampa.
Y dijo Colombo.
Sí, hombre. Ponte ahí, donde el baño.
A ver, al guardaespaldas de Alsi lo encontramos aquí tumbado,
con un tiro en el cuello. Le dispararon desde ahí.
Ese fue Atila.
Mira, no te digo yo que no. Y, conociendo a tu amigo,
seguro que les puso una trampa
y estaba compinchado con ese calamar.
El Jibia.
¿Y si el calamar es el que te falta en la pizarra?
Vamos, el jefe de todo.
No. No creo que un jefe se meta en líos de coger el alijo, la furgoneta,
para arriba, para abajo... Yo no lo veo.
Dime, Luquitas.
En la llamada al tío Vinagre, Jibia dijo:
"Dice mi jefe que se ha puesto de acuerdo con el tuyo".
Ves. Ahí lo tienes.
Ya que te gusta tanto estudiar, toma.
A ver qué encuentras ahí del Jibia, de su jefe y todo eso.
Chicos, hay que volver a comisaría. Leo viene corriendo con Roque
-para interrogarle. -Corriendo, no creo.
Últimamente apareces en todos los saraos.
De angelito de la guarda en la discoteca a fulana del Pata Negra.
¡Chis, chis, chis!
Menuda carrera que llevas.
¿Qué guardas aquí?
Vaya.
¿Y esto? No entiendo de turrones, pero estos no son de Jijona.
¿Esto se lo cuentas a tu novio? Le guardas algún secretillo. ¿A que sí?
[llorando] Reyes... ¿Dónde te has metido?
[teléfono]
¿Sí, dígame?
-[Lucas] ¿Hola? -Hola.
-¿Con quién hablo? -¿Con quién quiere hablar?
¿No estoy llamando a la peluquería?
[Lucas] No.
Se ha equivocado.
¿Dónde estás?
[Antonio] ¡Mamá!
Calma.
Te traigo el periódico. Toma, el Diario de Torremolinos.
-¿Me puedo quedar con la vuelta? -Sí.
-Mamá. -Dime.
¿Papá y tú os vais a separar?
¿Qué dices, hombre? ¿A qué viene eso?
Papá estuvo fuera en Nochebuena
y en la tele dicen que legalizarán el divorcio.
Si es que ves demasiada tele, eso es lo que pasa.
Tu padre estaba trabajando.
Jopé, y yo que quería tener dos casas.
Te vas a bajar al almacén
a por una botellita de ginebra para tu madre.
¿Sí?
Vale.
Bueno, bueno, ya está, ¿no? Solo nos queda uno.
Y ese de arriba.
Si sigue en la calle, el negocio sigue.
¿En vez de ir a por Atila tengo que ir por el fantasma este?
Voy a apretar a Roque, pero, vamos,
si no pillamos a ese, no cerramos el caso.
A los Pata Negra no se nos escapa nadie. Lo tendrás a la hora del vermú.
Por cierto, mi madre nos invita a unas gambitas.
Por las fiestas, no sé qué... Tú sabes.
Salúdame al cojo. Vamos, Terrón, al turrón.
De tu parte.
Qué asco, macho.
[Jipi suspira]
[Bruno] Nada, otra vez a patearnos las calles buscando confites.
Hace mucho que no vemos a Paquito.
-Coño, sí que hace. -¿Tú tienes otro confite?
¡Chis! Tú tienes otro confite.
Igual he hablado con alguien sobre el Inglés, sí.
Coño, haber empezado por ahí. ¿Qué ha dicho?
Todas las mentiras que se le ocurrieron.
Me dio una dirección y era falsa.
Ya. ¿Y por qué no me lo has dicho a mí?
Bruno, yo qué sé, por nada.
Igual aprieto y canta, pero no sé.
-Deja que le apriete yo. -Mis confites son míos.
Vamos a respetar las cosas.
[Lucas] No me digas.
A ver, repíteme el nombre.
Joder.
Un segundo.
Nada.
[Leo] ¡Jipi!
Ya te he traído a Roque, tu cojo favorito.
-[Jipi] ¿Ya está aquí? -Sí, lo suben a su ritmo.
Entre la pata y el hombro es un cromo, y el médico no tuvo compasión.
[teléfono]
-¿Sí? -Leo, soy Lucas.
[Leo] Dime.
El Jibia aparece como administrador único del negocio.
Dime algo que no imaginara.
Lo compró hace seis meses. ¿Y quién era el antiguo dueño?
[Lucas] Alfredo Pacheco Ortiz.
¿Ese quién es?
He hablado con mi primo, trabaja en el catastro,
y resulta que Fredo Pacheco Ortiz es hermano de la dueña del Camelot.
Marielena Pacheco Ortiz.
Así que familia de Reyes y señora.
Buen trabajo, Luqui.
Gracias, Leo.
[Leo] ¿Te quedas con Roque? Vuelvo en un rato.
-¿Todo bien? -[Leo] Sí. Todo más que bien.
¡Quillo, Carmelo!
-Mira. -Yo me encargo.
¡Ven para acá! ¡Ven! Ven aquí.
Pero ¿qué quieres? ¡No he dicho nada de ti, te lo juro!
Más te vale si quieres usar esa lengua de mierda.
Déjame, que a esta gente no le hará gracia verme contigo.
Fui a la dirección que me diste, ¿recuerdas? No hay nada.
Me mentiste como la puta maricona que eres.
-Eres igual que yo, pero no te das cuen... -¡Hijoputa!
-Tranquilos todos. -¡Coño!
Policía. Venga, hala, a darse una vuelta.
No pasa nada.
¿Qué pasa, Carmelo?
Carmelo...
No es bruto, Terrón.
Bueno, menos mal que he llegado a tiempo.
El último confite se tragó una cucharilla.
Y no sabes lo convincente que es con el sacacorchos.
Ya me entiendes. Venga, habla un poquito, anda. Venga.
-Se lo he dicho todo a él. -Ahora me lo cuentes a mí. Venga.
Fui a una fiesta a casa del Inglés.
Y era muy abierta.
¿Abierta? ¿Eso qué es?
Todos estaban con todos.
Chicos con chicas, chicos con chicos. Amor libre, tú sabes.
Yo no sé de qué va eso. ¿Tú sabes?
¡Qué coño voy a saber!
[Bruno] Sigue. ¿Qué?
Había quedado en un cuarto con un suizo, y me equivoqué de puerta,
entré en uno que estaba repleto de hachís.
¿Ahí conociste al Inglés?
El Inglés era el centro de la fiesta.
Con un tío a un lado y una rubia al otro.
Se daban filetazos a diestro y siniestro.
Y tú escandalizado, ¿no?
Yo encontré al suizo y nos fuimos por ahí...
-No hace falta que me lo cuentes. -Dame la dirección.
¡Dame la puta dirección, hostia!
Tranquilo. Escúchame, Carmelo.
Dímela a mí. Dime la dirección, venga. Tranquilo. Venga, dime.
En los apartamentos Nogalera, tercero B,
pero que tu amigo el mariquita me deje en paz.
-¿Quiere una copa? -No.
Mi marido no está, ¿sabe?
Pensaba que estarían a tope de trabajo.
Sí, lo estamos, lo que pasa es que se ha ido a visitar a un familiar.
-Para eso están las Navidades. -Claro, por supuesto.
¿Y su hermano no viene a visitarla?
¿Conoce a Fredo?
De vista.
Tenía un negocio de alquiler de motos, ¿no?
[asiente]
Tenía, lo que pasa es que hace un montón que no sé nada de él, ¿sabe?
No tenemos mucha relación.
¿Y eso?
En todas las familias tiene que haber una oveja negra.
Sí, eso es verdad. Algunas incluso tienen más de una.
Pero habrá leído lo que ha ocurrido en el local.
Sí. Sí, sí, lo he leído. Es...
Torremolinos parece El padrino II.
No creerá que mi hermano está implicado.
Ha sido una tarambana toda la vida y un cabeza loca...
...pero es buena gente.
¿Ustedes no participaron en el negocio?
¿Nosotros, con el jaleo que tenemos aquí? Qué va.
Habrá leído que el dueño, al que llamaban el Jibia,
murió en el tiroteo.
Sí, lo he leído, vamos.
Y hay otro implicado que conocen bien.
¿Atila Peña?
¿Se sabe algo de eso?
Solo sé que es curioso que este hombre siempre merodea donde están ustedes.
Ya.
Dígamelo a mí.
Dígale a Fredo que quiero hablar con él.
[Buhita] Que no, a la policía no.
-Pero ¿por qué no? -Porque no, y punto.
Eh, que se está despertando.
[suspira]
¿Quién tiene pruebas contra él? No ha dejado a nadie vivo.
[ríe]
-Si lo pilla la poli, al año está fuera. -Y luego viene aquí a por nosotros.
Pero ¿por qué lo soltarían en un año?
Si están deseando hincarle el diente, ¿no?
[Chino] Cualquiera que trafique con más de medio kilo
quiere hincarle el diente a este.
[Sole] ¿Qué hacemos?
-Pero ¿ustedes están locos? -¿Quieres dejarlo libre?
Que es él o nosotros.
[Buhita] Igual hay una solución más fácil.
¿Quién lo andaba buscando, Chino?
El moro.
Alsi.
Además, ofrece una pasta.
Pues ya está. Se lo entregamos al moro.
[Buhita] Que haga el trabajo sucio...
...y de paso nos llevamos un dinerito.
[Sole] Vale.
Pero tapadle la cara. Que no me mire ni yo lo vea.
Entro en el local y me encuentro a estos señores que me quieren atacar.
Menos mal que llevaba la escopeta.
-Tengo licencia. -Ya, ya.
Lo que no sé es si le di a alguien.
En mi estado, inspector...
Es inspector, ¿no?
Sí. Inspector Pulido, sí.
Me sorprende que hagan inspectores a gente como usted.
Ya ve, el país se viene abajo.
Vamos a ver.
A lo largo del último mes usó su negocio de piensos
para comerciar con hachís.
No sé qué es eso del hachís. Además, cerré el negocio hace semanas.
[Jipi] Coincidiendo con el encarcelamiento...
...de este, este...
...y este señor.
Pues...
...a lo mejor les vendí pienso, pero no los reconozco.
A lo mejor. A lo mejor.
Y a lo mejor los recuerda cuando los vea en la cárcel.
A lo mejor. ¿Han declarado contra mí?
Pues no sé qué decirle.
Si los tiene amenazados de muerte si abren la boca,
se lo pensarán antes de hablar.
¿Les hace el mismo tipo de amenazas
a sus dos amantes?
¿Cómo?
Sonia y Elvira.
Se conocieron aquí y no se cayeron muy bien.
Qué le vamos a hacer.
Sonia lo escondió en su ortopedia.
¿Y estaba yo allí cuando llegaron, inspector?
De verdad que no sé de qué me está hablando.
Llévatelo a calabozos.
Mire, Roque Velarde, usted va a ir a la cárcel.
Mi pregunta es si de verdad va a pagar la condena usted solo
dejando libre a su socio, el Inglés.
Inspector Pulido.
No conozco a ningún Inglés.
Otra vez nos ha tangado tu confidente.
Está bien el piso. Lo mismo me lo miro.
Ahora que no tengo la excusa de la familia...
¿No lo vas a arreglar con Charo?
¿Qué arreglo si tengo la cabeza donde la tengo?
[Terrón] ¿Qué te ha dado con la Buhita?
-¿No está con Leo? -Sí, sí, sí, yo respeto.
Pero la cabeza la tengo donde la tengo.
Qué suerte tener las cosas tan claras, picha.
Ya ves.
Yo que tú me lo pensaba con la monjita.
No tienes niños, no tienes compromiso.
Si no estás convencido, no te metas en nada.
[Bruno] Si tienes que buscar por otro lado,
yo no voy a ser el que te diga nada.
Si quieres, yo qué sé.
A todo el mundo le gusta probar cosas nuevas.
Estoy yo bueno para dar consejos, ¿sabes?
Cállate y ven para acá, anda.
-¿Qué te parece? -¡Coño!
¡Fu! A tu confidente le como yo la cara.
Hijo de puta.
Agua.
Estás viva.
[Buhita] Pues sí.
Han sido días muy complicados.
Tú tienes tu vida.
Solo quería verte. He ido a la discoteca y no estabas.
No me puedo ir contigo a Madrid.
-¿Tienes mejores planes aquí? -No.
Perfecto. Yo tampoco voy a ir.
He rechazado el puesto.
¡Anda!
Pues mira.
Oye, yo no soy de ir detrás de nadie.
Ya, y eso me gusta.
Si no fueras pestañí...
-Me da igual que seas una ratera. -Eso nunca da igual.
Pues nada.
-Nos vamos viendo. -Claro.
Joder.
-Ya está. -Tanto hablar y tanto hablar.
¿Qué quieres?
Lo hemos metido ahí dentro.
[Buhita] Pasa, canija.
[Leo] ¡Ah!
Roque es duro de pelar.
Sabe que nadie va a hablar y cree que podrá defenderse del tiroteo.
Que tiene conexión con la gente del Camelot.
-¿Verdad, Luquis? -Sí.
Ah, ¿sí? ¿Algo de donde tirar?
Aún no. Esa gente se me escurre de los dedos.
-Roque no tiene domicilio a su nombre. -Dormía cada noche en una cama distinta.
Supongo que por seguridad, como Fidel Castro.
-Seguro que era solo por eso. -Tampoco tiene cuentas corrientes.
No creo que el dinero del hachís lo meta en el banco, ¿no?
Ya, pero tenía una empresa legal donde tampoco ingresaba nada.
Evasión de capitales.
No sabemos ni dónde está el dinero ni su casa ni su socio.
Menudo escondite tiene el cabrón.
Espera, espera... Luquitas, ¿en qué trabajaba la novia de Roque?
Ortopedista, jefe.
No, la otra. ¿Era azafata?
Ah, sí, coño. En el ferri de Tánger.
La madre que me parió. Localiza el teléfono. Démonos prisa.
Corre.
[hombre, radio] En el centro de la ciudad se ha instalado un belén viviente
con la participación de alumnos del colegio San Augusto.
Y en Torremolinos continúan las investigaciones
de lo que se ha dado en llamar la Matanza de Nochebuena.
[sirenas]
Un tiroteo en un local de alquiler de motos
que se ha cobrado la vida de tres personas.
Fuentes policiales apuntan a un ajuste de cuentas...
¿Va a durar mucho esto?
Debo estar en el barco antes de las 14:00.
[Jipi] Precisamente de eso quería hablarte.
[Jipi] No te preocupes, estaremos poquito. ¿Qué recorridos haces con el ferri?
Algeciras-Tánger, ya se lo dije.
¿Y Tánger-Gibraltar?
Sí, también.
¿Y entra en Gibraltar a menudo?
Sí, tenemos unas horas libres allí siempre.
¿Y cómo está la cosa?
Desde que cerraron, está prohibido para los españoles.
Pues es como entrar en Inglaterra de repente.
¿Tiene amistades allí?
¿Eh?
No.
No.
[Jipi] No.
¿Familiares? Hay mucha gente con familia a uno y otro lado.
No.
¿Por qué llevas tanta ropa? Elvira, ¿duermes muchas noches fuera?
En cada turno son cuatro noches seguidas.
Por curiosidad, ¿cuántas mudas son eso?
Tres.
Cuatro.
¿Tres o cuatro?
No lo sé.
¿Podemos verlas?
No, por favor. Es ropa de mujer.
-[Elvira] No. -Y demasiada maleta para tan poca muda.
No voy a llegar a tiempo.
¿Nos permites?
[Jipi] Gracias.
[Jipi] Tienes razón, Elvira.
No vas a llegar al ferri.
Joder, así no se puede conducir.
Pasaos una atrás.
Sí, serás majarón. Pásate tú y conduzco yo.
Verás como la policía nos haga parar.
No seas gafe, Chino.
-¡La policía! ¡Escondeos! -¡Ah!
¡A mí no me hace ni puta gracia!
No te pongas así, mujer.
No os preocupéis, el hotel del moro está cerca.
[ruido]
Hostia.
-Hostia, hemos pinchado. -Quillo, no seas pesado, en serio.
Que no, que es verdad. Me voy a salir de la carretera.
[Elvira] Una o dos veces al mes lo llevaba a Gibraltar.
Roque tiene una cuenta allí,
en un banco inglés de esos que te esconden el dinero.
Ya sabe.
-[Jipi] Sí. Evasión de capitales. -Eso.
¿Y su socio?
No supe de él hasta hace unas semanas.
En uno de los viajes me esperó a la salida del puerto.
¿El Inglés?
Sí.
Había oído hablar de él.
No sé por qué lo llaman el Inglés, porque habla como los llanitos.
Como usted y como yo.
Quizá por la pinta.
-¿Qué pinta? -[Elvira] No sé, moderno.
Parece un cantante.
¿Y para qué te estaba esperando?
Me dijo que la policía los estaba acosando
y que era peligroso meter el dinero en el banco.
¿Qué te propuso entonces?
Él se quedó con el dinero ese día
y también los otros dos que he ido desde entonces.
Esto no lo sabe Roque.
[Leo] ¿No?
No lo sé.
Yo no se lo pude decir. Se pasó el mes escondido con la otra.
¿Y dónde ibas hoy con todo esto, criatura?
No irías a dárselo al Inglés.
Me lo iba a quedar yo.
Si Roque puede abrirse una cuenta ahí, ¿por qué no hacer yo lo mismo?
Pero ni eso me ha salido bien.
Gibraltar, señores, a 100 kilómetros de aquí.
Tan cerca y tan lejos.
Pásalo, Luquitas.
Frontera cerrada, sin relaciones diplomáticas
ni carreteras ni líneas de teléfono ni ferris desde España.
[Leo] Sí desde Marruecos.
Solo entra legalmente gente como la novia de Roque.
Exnovia ya.
Tripulación de barcos comerciales y ferris de pasajeros desde Tánger.
La azafata tiene su encanto,
pero Roque no se enrolló con ella por eso.
Y el plan estaba bien, ¿verdad?
Pero hemos descubierto un punto débil.
¿Y cuál es?
El Inglés está tangando a su socio.
¡Oh!
[Chino] Estamos jodidos. ¡Estamos jodidos!
-¿Y la rueda de repuesto? -En la Motor Beach.
-¡Joder, Chino, de verdad! -Necesitaba el hueco para un alijo.
¿Qué hacemos con lo que hay en el maletero?
[Chino] Dímelo tú.
-Tú nos has metido en esto, hostia. -Chino.
Perdón.
Venga, ya buscaremos algo.
Tenéis razón. Deberíais largaros.
Os jugáis el cuello por mi culpa.
-[Sole] ¿Qué dices? -Eso no es verdad. Yo te lo debo.
Yo te lo debo porque...
No he estado el tiempo suficiente desde lo de tu padre.
Y siempre dices que tenemos que salir de la Carihuela,
que tenemos que pelear,
que dejar de ser la mierda en el zapato de los que mandan.
Voy a por la rueda.
¡Hombre, cuánto tiempo!
-Hay que ver qué paciencia tienen ustedes. -[Leo] En eso consiste nuestro trabajo.
Hasta que rellenamos la colección de cromos, como los niños.
Siéntese, anda.
¿Qué? Bonito, ¿eh?
Oiga, yo necesito volver al hospital.
La herida me empieza a doler.
[Jipi] Ya. Ahora le pediremos un Okal.
No se preocupe. Si se sienta, por favor.
Gracias.
♪ Desde chiquitito me quedé, me quedé ♪
♪ Un poco resentido de este pie ♪
¿Qué dices?
Señor Roque Velarde, hemos estado investigando un poco
y hemos descubierto que tiene una cuenta
en un banco que se halla en Gibraltar.
[Leo] Sabemos que no teme que confiesen sus mujeres,
sus clientes o sus trabajadores.
-¿Correcto? -Pero le tiene miedo a una cosa.
A los perros.
A lo mejor a algo más.
Sí, a otro perro.
-A Atila. -También, pero yo me refería más bien a...
...perder su dinero.
No veo cómo podría perderlo.
Basta que no entre en el banco.
Hija de puta.
Mereces que tu churri te quite el dinero.
Pero no ha sido ella.
El Inglés lleva un mes interceptando el dinero. Se lo queda él.
El Inglés te ha traicionado.
Es un tipo listo.
Con un pie a un lado y otro de la frontera.
Y tendrá algún chanchullo con la guardia fronteriza. ¿Me equivoco?
Más de uno tiene un primo en la Policía a quien soborna.
Entra, sale...
...y transporta hachís de Tánger aquí en cuestión de minutos.
Si hay algún problema, tiene el escondite perfecto.
El Peñón, donde también tenéis vuestro dinero, ¿no?
¿Qué? ¿Tienes miedo de alguien?
No me toques los huevos, Capitano. O como te llamen.
Te vas a aprender mi nombre de memoria.
Como los hijos de puta que me quieren matar.
No voy a hablar.
Muy bien.
Elvira, tu prometida...
Bueno, lo que sea, va a testificar en tu contra.
Cuando menos, te va a caer una condena por evasión de capitales.
Añadida a posesión y venta de estupefacientes,
-homicidio y pertenencia a banda armada. -¿Con todo eso y no vas a hablar?
No.
Lucas, que traigan un furgón.
Este se va a contar las goteras de la prisión.
No, espera, espera. Roque... hemos empezado con mal pie.
Hijo de puta.
Llámanos cuando te lo pienses.
-Vámonos. -¡Devolvedme mi pierna, coño!
La pierna es una prueba.
Vamos.
[gemidos a lo lejos]
Hola, guapo.
Tu cara me suena. ¡Eh! ¡Chis! Nosotros hemos follado.
No.
Pero me vas a hacer un favor.
Pero...
Aquí hemos venido a follar, ¿no?
No, no exactamente.
Verás. Necesito dinero en efectivo.
Mal empezamos.
No, espera, que me he explicado mal.
A ver, yo tengo mucho dinero.
Pero, por un problema que no te contaré, no puedo ir a cogerlo.
Necesito que vayas en mi lugar.
No, todo legal. Muy sencillo.
Necesito que vayas al despacho,
abras el cajón de mi mesa y traigas los cheques de viaje.
Los canjeo por dinero y te daré contante y sonante 10 000 pesetas.
-¿Y ya está? -Ya está.
-Sin follar ni nada. -Sin follar ni nada.
Veinte mil.
[Franchi] ¡Chis! ¡Chis!
Tira para acá, que están los guardias.
-¿Qué pasa? -No mires. Están los guardias.
Vale. Necesito coger mi rueda, que está ahí dentro.
Ni de coña. Han matado al Jibia y al moro narcotraficante.
¿Al Alsi?
Ni que fuera tu primo, picha. ¡Me cago en la puta!
Vámonos de aquí ya. Vamos.
¡Eh, eh!
-¿Qué quieres? -Necesito una rueda para la furgoneta.
-¿Para qué? -¡Que me la consigas!
-Los peces en el río, mira. -Salud.
-[Alicia] Por la izquierda... -¡Charo!
-Que sí, que sí. -[Alicia] ¿No bebes champán?
-A mí tan dulce no... -¡Olvidé los dulces!
-[Bruno] Estaba yo más borracho... -¿Estás aquí?
Vente al salón.
Es una comida especial. No me estés triste.
Ahora voy a brindar.
[Bruno] Más borracho que Las Grecas.
Se veía Torremolinos tres veces más grande.
Y veo que viene un coche.
¡Plas! Las luces largas. Veo chiribitas.
Y, ¡bum!, un disparo. ¡Bum!, otro.
"¡Me cago en tu puta madre!". Saco la pistola.
¡Pa, pa, pa! A disparar a lo loco.
El coche se va por el camino, pero derrapando.
No sé qué os hace gracia de todo esto.
Sois unos masocas.
¡Anda ya, niña!
Me quedo ahí de pie, plantado, diciendo: "Venga, ¿cuántos sois?".
Empiezo a notar una calor, como una flojera de piernas.
Coño, ¿qué me pasa? Y pienso:
"¿Para qué bebo güisqui si siempre bebo ginebra?".
Total, que ya me miro. Efectivamente, me veo el agujero, ya me veo la avería...
[Bruno] Tenía un agujero, una avería, lleno de sangre, me voy para el suelo...
-¡Por Dios, hijo! -Bueno, mamá, que estoy bien.
Estoy aquí, no pasa nada.
[Bruno] Me caigo al suelo...
Y, de repente, pienso seriamente que me voy a morir.
Y digo: "Si me voy a morir,
vamos a echarnos un cigarrito".
Bueno, la misma vida me costó encenderme el cigarro, nunca mejor dicho.
Pero ¿sabes qué te digo? Que me fumé el cigarro.
-[Charo] ¿Un cigarro? -[Bruno] Sí. Pensaba...
-[Terrón] Y ahora se fuma otro. -[Bruno] ¡Y ahora me fumo otro! ¡Sí! [ríe]
[Bruno] Claro que sí.
Si ya sabes cómo es tu hermano. No te pongas así.
Por eso, porque sé cómo es.
Cuando habla de eso, me entra una angustia.
Morirse es una mierda. Te lo digo yo.
-Si hay algo de lo que quieras hablar. -No, Martín, ahora no.
Cuéntame algo divertido.
Divertido...
Como no sea algo de mi apasionante vida laboral.
Venga, háblame del curro.
Oye, que en mi comisaría pasan cosas muy graciosas.
-Ah, ¿sí? -[Jipi] Pues sí.
No sé, déjame pensar. Espera, espera.
[Jipi] Eh...
Hemos detenido a un tipo llamado Roque el de los Perros.
Pero resulta que el tipo odia a los perros.
Eso es gracioso.
Un poquito.
[Jipi] De hecho, es más interesante todavía.
Primero detuvimos a su pierna, porque tiene una pierna ortopédica.
Tenemos la pierna en la oficina como un trofeo.
[ruido]
[golpes]
¡Yolanda!
¡Buhita!
[Sole] ¡Ah!
¡Sole!
Suéltala.
Quieta.
Te harás daño con eso.
Tira el arma o le parto el cuello.
Atrás.
-[disparo] -[Sole] ¡Ah!
¡Chino!
-[Sole] Chino. -[Buhita] ¡Chino, mírame!
-[Atilano] ¡Eh, eh! -[Sole] Mírame.
Estoy aquí, Chino, mírame.
[Sole] Chis, tranquilo.
Buhita...
-¿Qué? -[Sole] Mírame.
-Después de esta, ¿me perdonas? -¿Qué dices, por qué?
-[Atila] ¡La rueda! -No cierres los ojos.
¡Ya está bien aquí!
Tú, te vienes conmigo a dar un paseíto. Vamos.
-¡Eh! -¡Eh!
¡Tú, tú!
-Perdón. -¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?
¡No! Perdona, esto no es lo que parece.
¡De verdad, que no, que no!
¡Escucha! El dueño de esto me ha dicho que venga a por unos cheques.
-Necesita dinero. -¿De qué conoces a mi marido?
-¿Dónde está? -¿Es tu marido?
Y por eso está escondido. Por la policía.
Bueno, da igual, de verdad. Yo voy a estar... como una muerta.
Se lo juro por mi niña, por mi niña, por favor.
[chica] Por favor, no me haga nada.
[Terrón] Cualquiera se centra ahora con el cava de tu madre, cojones.
El que va a cantar va a ser Roque, con la que le hemos metido.
Yo no doy con el jefe del Jibia.
-Atiende, Luquitas. -Voy.
-¿Tienes un cigarro? -Sí, claro.
En la chaqueta.
Policía, dígame.
Sí, sí. Bruno...
Para ti.
Dígame.
[Bruno] ¿Quién es?
Bruno...
¿Buhita?
Necesito verte.
¿Dónde estás?
En la estación de Valverde.
[Bruno] ¿Qué haces ahí?
Poner un dedo en el mapa y elegir destino. ¿Recuerdas?
Aún no has cumplido tu promesa.
Voy para allá.
[Atilano] Venga.
-[hombre] ¡Al tren! -Si gritas, te tiro a las vías.
[hombre, megafonía] Último tren procedente de Málaga
con destino a Córdoba
va a efectuar su entrada en la estación.
Terrón, entonces del Inglés...
Aparte de los kilitos de esta mañana, nada.
Bueno, la gorra esta apestosa.
¿Y cómo llegasteis a él?
Un confite mío.
¿No le podéis presionar más para saber dónde está?
No puedo, porque no sabe nada más, Jipi.
Bueno.
[puerta]
Pero ¿qué coño...?
Pero ¿qué haces aquí?
¡Me cago en la estirpe que te amamantó!
Pensaba que estabas muerto y tú con la puta.
-¿Ibas a dejarme sola con tu hijo? -¿Qué dices? No.
La puta, los cheques de viaje, ¿crees que soy tonta?
Que no tenemos nada.
-¡No soy tonta! -¡Que la he empleado!
Para conseguir dinero a cambio de los cheques.
-¿Efectivo para qué? -Para esconderme una temporada.
-Atila quiere matarme. -Fenomenal.
Te escondes tú y me mata a mí.
No, Atila va a por mí. Atila va a por mí.
Lo estás haciendo bien, te organizas muy bien.
La puta lo sabe todo, irá a la policía. ¿Cómo lo impedirás?
La puta no va a contar nada.
Te lo ha prometido. Ha dicho: "Palabra mía, palabra de puta".
-Es que eres imbécil. -Escúchame, por favor.
Mírame. Mírame.
-Os estoy protegiendo. -Ya.
Protegiendo a ti y a Antoñito.
Os pongo en grave peligro si me acerco a vosotros.
Dame los cheques y vuelve a casa.
Los cheques te los traerá tu amiguita, que debe estar al caer.
¿Por qué no los has traído tú?
¿Y esto?
No pueden quedar cabos sueltos.
[Buhita grita]
¿Dónde vas? ¿Eh?
[tose]
¡Mátame!
¡Que me mates ya, hostia!
Como salga de aquí, te mando para el otro barrio.
¿No me crees capaz?
Tu hermano pensaba lo mismo, y mira cómo acabó:
esnifando matarratas y con un tiro.
-¿Cómo has dicho? -Como te acerques, te mato como a él.
¿Tú? ¿Por qué?
-Matasteis a mi padre. -¿Quién coño era tu padre?
Me llaman la Buhita.
[Reyes] ¡Búho!
¡Búho! ¡No!
¡Búho!
Me cago en mi puta calavera. Es culpa de ese hijo de puta. Vamos.
Qué poco has tardado en el banco. ¿Cambiaste los cheques?
Ole y ole. Esos sí que son verdes desfilando y no los de la Legión.
Son 20 000. Ni qué decir que ni una palabra a nadie.
Pues me pilló tu mujer.
[chica] Tú sabrás cómo te apañas. Yo voy a ser una muerta.
Pero no hemos hablado de lo de la policía.
¿El qué de la policía? ¿Qué dices?
Bueno, te vi con ese matón que sale en los periódicos.
La policía está interesada.
Me estás amenazando.
No. No te estoy amenazando, cariño.
Pero tú tienes mucho dinero y yo, una niña que alimentar.
-Diez mil más. Lárgate. -Lo que me pidas.
[golpe, frenazo]
¿Entras o te quedas?
Cobarde.
Acaba de llamar Sole Padilla, la bailarina del Camelot.
-¿La amiga de Yolanda? -[Lucas] Esa.
Por un tiroteo en una playa, hay un herido.
-¿Quién? -El Chino. Está grave.
Vámonos.
[teléfono]
-Sí, dígame. -[hombre] Inspector Pulido,
una llamada del penal de El Puerto. ¿Se la paso?
Pásamelo.
Tú ganas.
¿Perdón?
[Roque] Tú ganas.
Pero ¿qué gano yo?
[Jipi] A ver, nuestro informe favorable irá al juez.
Pero no puedo prometerte nada. Él manda.
No juego ni a las quinielas, y quieres que apueste a ciegas.
Hombre... algo sí ganarías.
Al menos tu socio...
...no te seguirá engañando.
Adelante.
Qué hija de puta.
La Buhita.
Mi hermano no mató a tu padre. Ni yo tampoco.
Eh, escúchame.
No lo conocíamos.
Era amigo de nuestros socios de entonces.
Un tirillas llamado el Dandi
y de otro que conoces muy bien. Tu jefecito del Camelot: Reyes.
El caso es que a tu padre le robaron nuestro alijo.
O nos quiso engañar. ¿Qué más da ya?
Peleamos.
[Atilano] El cuchillo de Cristo lo cogió Reyes,
que se metió por medio y recibió una hostia.
Y la devolvió sin pensarlo.
[Reyes] ¡Búho!
[Reyes] ¡Búho!
¡Búho!
O igual sabía lo que hacía.
Vete tú a saber.
Directo al pulmón.
[Atilano] ¿No te había contado nada?
Ya te vengarás en otra vida.
¿Bruno?
Bruno...
[Bruno] Tranquila.
-¿Estás bien? -Sí.
¿Seguro?
[Buhita] Sí.
Para, para.
Leo, Atila se llevó a la Buhita en la furgoneta del Chino.
¿Qué? ¿Adónde?
-Por allí. -¿Cuánto hace de eso?
Hace como media hora.
-Venga. -¡Venga, dale, dale, dale!
¡Mierda!
¿Recuerdas la llamada que recibió Bruno?
¿Cuánto tiempo puede hacer de eso?
Media hora. ¿Por qué?
Creo que era la Buhita.
Dijo algo así como Velarde, Villaverde...
-¡Valverde! -Eso.
La estación. ¡Vamos!
¡Ah!
Venga.
-¡Dispara! -Claro que sí, hijo de puta.
Como tú, en el Mirador del Lobo.
¿Qué?
¡Bruno!
Yolanda.
¿Estás bien?
[Leo] Ya está, ya pasó.
Se acabó. ¿Me oyes?
Sí. Llamaba para decirle que acepto.
Mañana estaré ahí.
A las 9:00.
Perfecto. Muchísimas gracias. Un placer.
Mamá.
Mamá.
Mamá.
¿Cómo está?
¿Qué han dicho?
Vete a la mierda, niña.
¿Qué hemos conseguido con todo esto?
¿Para qué? ¿Para intentar ser algo que no somos?
Que no lo somos. Que somos de la Carihuela.
¿Qué hemos conseguido?
Chino un balazo en el cuerpo y yo...
Vamos a seguir siendo siempre la mierda en el zapato, niña.
Lleva dos horas de operación.
Está en un sitio complicado.
¿Por qué el Chino me pidió perdón, Franchi?
Pero bueno...
Felicidades.
¿Bien, Bruno?
Me duele un poquillo.
Señor, alegra esa cara, hombre, que se acabó tu pesadilla.
-No fue él, Jipi. -¿Cómo?
No fue él quien me disparó.
Bueno, no te preocupes por eso ahora, que hay más buenas noticias.
Roque viene de la cárcel.
Ha aceptado un acuerdo. Delatará al Inglés.
Bien, joder.
-Bien, coño, bien. -[Jipi] Sí.
-[Lucas] Jefe... póngase. -[Jipi] ¿Todo bien?
¿Sí, dígame?
Yo mismo.
[Jipi] Pero ¿qué me estás contando?
Si hace unas horas estaba aquí perfectamente.
Pues claro que abrirán una investigación.
Si no la abren ustedes, la voy a abrir yo, ¿me oye? La...
¡Que sí, hombre, que sí!
Roque se ha caído en la ducha. Se ha partido el cuello. Fulminante.
Justo cuando venía a declarar, cuando venía a identificar al Inglés.
La madre que lo parió.
¿Y qué hacemos?
-¿Dónde vais? -Al final vas a llevar razón, Jipi.
-Hay un chivato entre nosotros. -Idos a tomar por culo, hombre.
Bruno, tú no creerás al majara este, ¿no?
-A ver... -Cállate, Luquitas.
¡No tienes cojones de decir que soy el chivato!
Venga. Vale, vale, vale.
Lo he estado pensando mucho.
Tienes un informante que nos has ocultado
y en el hospital te adelantaste para que no lo viéramos.
Ni hiciste un informe con su declaración.
-La información no era relevante. -Y por eso lo dejaste libre.
-¡Lo liberé porque es mi confite, y punto! -A ver, que yo conozco al confidente.
Y es una mariquita inofensiva. De verdad, por ahí no.
Muy bien. Muy bien. ¿No os parece sospechoso
que Terrón quisiera dejar la Brigada cuando Bruno iba a morir?
¿Algún problema con que él sea maricón?
-Ninguno. -¿Entonces?
-¿A quién coño estás ocultando, Terrón? -A mí.
[Bruno] A mí.
Fumo chocolate por lo del disparo.
[Terrón suspira]
El confidente me lo conseguía. Es maricón, pero muy buen contacto.
[Bruno] Y con todo el lío de lo de Cifuentes, estábamos callados.
[Bruno] Ya está, ¿vale? Ya está.
¿El chivato ahora soy yo?
No.
Lo siento por tu ego, pero no descubrí nada sospechoso.
¿Me has investigado, cabrón?
Joder.
¿Qué, Jipi?
Si os descarto a todos, solo me queda una opción.
El chivato soy yo.
[Lucas] Venga, jefe, imposible.
Soy el único que ha hablado abiertamente del caso en todas partes.
El único no, yo también.
Cierto. Lo siento, Terrón, tenía que descartarte, pero...
Sí, ahora. Vete a la mierda.
Solo tengo esta teoría y temo que sea verdad.
Hijo de puta.
-Venga, habla. -[Jipi] Vamos a ver.
El Inglés es un tipo escurridizo.
Organiza, viaja, pero la cara la ponía otro.
-Roque. -Exacto.
Desde el anonimato, actúa con total libertad.
Que se lo digan a Bruno, se llevó un mamporro.
Ese día no le visteis la cara, pero seguro que él os la vio a vosotros.
A mí, seguro. Me noqueó.
A ver, ¿dónde quieres llegar?
Desde aquel día, nos controla a nosotros y no nosotros a él.
¿Y cómo supo Roque que Bruno estaba infiltrado?
A ver, con Roque quedé en la playa...
Contigo en un día me gano lo mismo que en tres meses.
...y en la Camelot.
Creo que nadie me vio.
¿En ningún otro sitio más?
No.
Busca sitio.
-Lo de siempre. -Un ginebrita.
En el Club Torremolinos para ver el partido, sí.
¿Y no había nadie allí que te reconociera?
-No. -¿Nadie?
No.
No, no...
-No, no... -Exacto, Bruno.
Pasé la Nochebuena interrogando a las amantes de Roque
para saber dónde se escondía. Después fui a tu casa.
No hablé con nadie. Solo contigo y Terrón, que estaba allí.
Me debes un talego. Mira quién está ahí.
Este mediodía he hablado con ella. Le he dicho que teníamos a Roque.
Tiene una pierna ortopédica.
[Jipi] ¿Quién puede ser si no?
¿Tu madre, Charo, tu hijo Pablito?
Que tu hermana tiene un nuevo amigo.
Un nuevo amigo que viste como un cantante,
que compra la ropa y las gorras en Londres.
Un amigo que se pasea por mi casa como si nada.
Voy al Club Torremolinos, que ha venido Edi a buscarme.
Buenas noches.
Un amigo que la lleva al club.
Ayer detuvieron a un cojo.
Ah, ¿sí?
[Vicky] Me lo contó un compañero de mi hermano.
El cojo está dispuesto a confesar.
[hombre] Lo de Roque dalo por hecho.
Qué hijo de puta.
Cuando me dispararon, Charo se lo contó.
Nos cruzamos cuando me avisaron de lo tuyo.
-[Edi] ¿Qué pasa? -Han disparado a su hermano.
-Lo supo el primero. -Se ofreció a llevarme.
Tengo coche. Dejo a Vicky y te llevo.
-Cualquiera lo habría hecho. -Cualquiera no.
[Vicky] Es un sol. Vámonos.
Quedó como un caballero.
Y después desapareció prudentemente mientras no sabía si podías reconocerlo.
Y tiene los santos cojones de venir a mi casa. Hijo de puta.
-¿Qué pasa, no te fías de mí o qué? -Sí, me fio.
Yo le dije que el grupo se disolvía.
-[Edi] ¿Esa gente es muy peligrosa? -Y más que se van a volver.
-¿Por qué? -Se disuelve la Brigada.
¡Se lo puse en bandeja!
Calla. Yo dije en sus narices que íbamos a por su socio.
Conozco el escondite de Roque.
[Jipi] Y él, callado, escuchando tranquilamente.
Llegamos a la tienda y Roque se había ido ya.
¡Joder! Roque ha volado.
Le han dado el queo.
-Le dijo a Roque que yo estaba infiltrado. -Claro.
Ese con el que hablabas es un poli.
[Edi] No te preocupes, yo me encargo.
Él fue el que me disparó.
¡Buah!
¿Por qué te fijaste en mí el día que nos conocimos?
No sé, me...
Me pareciste...
...una ovejita descarriada.
Pensé...
...que aquella muñequita...
...necesitaba a alguien que la sacara de paseo.
Aquella noche, en la del partido...
...¿me llevaste en coche?
A casa.
Estabas muy colocada.
[Vicky] ¿Dónde fuimos?
[Vicky] Fue como si pasaran horas y horas en el coche.
[Edi] Bueno, porque...
agarré carretera... para que te diera el aire.
¿Subimos al Mirador del Lobo?
No, eso está muy lejos.
[Edi] ¿No fue allí donde le dispararon a tu hermano?
Edi, ¿por qué siempre sale mi hermano cuando hablamos tú y yo?
Creo que voy a preparar uno de esos que te gusta.
Va.
Recuerdo el coche parado en un sitio oscuro.
Y un ruido como de un relámpago.
Vamos. Estira el brazo.
-Vicky... -¿Quién eres?
Inglés.
¿Dónde están?
No dirá nada. Sabe que puede acabar como Roque.
Habla.
¡Habla! ¿Dónde están?
Te voy a dejar en silla de ruedas. ¡Habla!
El puerto deportivo, en la Línea.
-Pero no digas que yo te... -No, tranquilo. Tranquilo.
[Bruno] Vámonos.
¡Vicky!
[en inglés] ¡Vamos!
-[Leo] ¡Vamos! ¡Vamos! -[Bruno] ¡No!
Vamos.
Vamos a por él.
[Jipi] ¡Vamos!
-[Bruno] ¡Eh! -¡Bruno!
¡Bruno!
¡Joder!
No, Jipi, que le das. ¡Soltad los cabos! ¡Va!
[Terrón] ¡Soltad cabos!
¡Dale, Leo! ¡Dale!
¡Hijo de puta!
¡Vale, Bruno! ¡Vale!
-[grita] -En dos minutos están en el Peñón.
[Jipi] Déjalo. En cuanto pasemos la frontera,
nos van a meter un puro las fragatas británicas.
¡Dios!
[puerta]
¿Y esto?
No sé. Dímelo tú.
-Lo tenía tu socio el marqués. -¿Te lo ha dado tu novio, el poli?
¿Me vas a denunciar?
Él no sabe nada.
Y, vamos...
...que tampoco tiene por qué enterarse.
¿Qué quieres?
Devolverte el alijo que es tuyo.
¿A cambio de qué?
A cambio de nada.
Porque tú y yo somos familia, ¿verdad, tito Reyes?
Y esto es un negocio familiar.
¿A que sí?
No.
No sabes dónde te metes. Es muy peligroso.
No, ya no tanto.
Atila...
...está muerto.
¿Cómo sabes tú eso?
No sabes lo mal que me lo ha hecho pasar ese hijo de puta.
A mí también.
¿A ti por qué?
Porque mató a mi padre. ¿O no te acuerdas?
Es verdad.
Porque fue él, ¿verdad, tito Reyes?
Sí, sí, sí, sí.
Seguro.
Seguro.
Bueno, ¿entonces qué?
¿Me aceptas en el negocio?
Tiene muy mala pinta eso, ¿eh, Brunete?
Tiene que descansar, señor.
Bruno, conozco a uno que hace pasaportes falsos.
Si le pagamos lo suficiente, en unos días los tenemos.
Hombre, tenemos tres millones y pico.
De las requisas de Atila Peña, digo.
Oficialmente, ese dinero no existe.
[Leo] Y yo piloto inglés perfectamente. Allí dentro no nos pilla ni Dios.
[Lucas] Cuando se cure la herida, nos ponemos en marcha.
Terrón, al turrón.
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