All language subtitles for Controsesso - Manfredi Tognazzi 1964

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Original subtitles

PRIMER ACTO

COCA�NA DOMINICAL

�C�mo que no tienes entradas?

Hab�rmelo dicho, las habr�a comprado.

Entonces tenemos que darnos prisa.

Son las 3 y 10.

A las 3 y cuarto en las taquillas.

Me es m�s dif�cil de decir que de hacer.

Compr� esta casa justo por estar cerca del estadio.

Marcella, los pantalones.

Voy a salir, ya estoy en la escalera.

- �Has visto eso? - �El qu�? - En la pared.

- �En la pared? - Cerca del borde de la luz.

- �Qu� borde? - All�... - �Pero crees que tengo tiempo ahora?

Dame dinero.

- �Qu� ser�? - �D�nde?

All�, mira.

- Ser� un nido de avispas. - �Cu�nto quieres?

No tengo un c�ntimo, y tengo que pagar la entrada de Giulio.

- Es domingo, no le queda dinero. - No, no se lo pagues. - �Por qu�?

Si quieres, pr�stale 5.000 liras. Te las devolver�.

- Del billete pronto se olvidar�. - Pues s� se�or. Muy lista.

Despu�s iremos al cine. Mientras, ve escogiendo pel�cula.

Adi�s.

- Te traigo el peri�dico con la cartelera. - Eso no es un nido de avispas.

Podr�a ser un caracol.

�Crees que llover�? Mejor me llevo la gabardina.

�Qu� has roto?

�Qu� va hacer con esa escalera?

Ya era lo que faltaba.

�Y ahora?

Adi�s al partido.

�Ay! �Maldita sea!

- �Ten�a que pasarme ahora! - �Qu� pasa? - Un movimiento repentino.

- Se me cruz� un nervio. - �Y vas a ir as�?

Se me pasar�. Adi�s, cielo.

�Ay! �No hay manera!

- Acu�state, te doy un masaje. - De pie no. - Date la vuelta.

- Ahora ten�a que pasar... - S� bueno. - �Qu� da�o!

As�.

- Con la mano abierta. - En un momento se pasar�.

�Qu� pasa?

El nervio cruzado.

- �Te he hecho da�o? - No. Me da gusto.

Eres buena, �eh?

Ah� no.

Ah� s� que me da gusto, tal vez demasiado.

Al menos dame un beso.

- Porque me gusta siempre tanto? - Tal vez porque me gustas.

Eso habr�a que aclararlo.

- �Entramos? - �Para qu�?

- Chiqui-chiqui. - �Y el partido?

Nada, un partidito con el M�dena.

- A quien le importa el M�dena... - �Chiqui-chiqui de d�a?

�Es que hay horario para eso?

No, pero...

Vamos.

- �Y la persiana? - �Qu� te importa?

Est� atascada, y ya sabes que con luz...

- Pues en el sal�n. - No. - No romperemos nada.

Esta noche.

- �Y si te la arreglo? - El portero no supo.

Risa me dan los porteros.

Me vendr� bien la escalera.

- �Har� falta un carpintero! - De eso nada.

Te ahorrar� el gasto. �Contenta?

M�s que un carpintero, esto requiere de un cient�fico.

Ahora mismo la arreglo.

- Marcella, �qu� haces ah� subida? - Es como un peque�o bulto,

- pegado a la pared con cinta adhesiva. - Marcella, deja eso.

- �Por qu�? - No es cosa nuestra. Es la pared del almirante.

- Baja, no seas ni�a. - Es el dedo de un guante.

�No lo pondr�as t� ah�?

- �Qu� escondiste dentro? - Nada.

- �Qu� es, Sandro? - Un medicamento.

- �Pegados a la pared? - Necesita temperatura exterior.

Es una vacuna.

Ahora que todo est� claro, ponlo donde estaba.

�No, no lo huelas!

Mejor que no.

�Qu� es?

Es...

Coca�na.

Coca...

...ina.

Los equipos han salido al campo.

Marcella.

�Qu� piensas?

�Qu� tienes en mente? No pensar�s que...

he dejado el tabaco por la coca�na.

Marcellina, ven aqu�.

No puedo decirte por qu� lo tengo, pero te juro que no es para m�.

Ciccetta.

�Me crees si te lo juro?

�M�rame!

�No creer�s que soy cocain�mano?

�Te vas a encerrar? Si te pones as�, te lo digo todo.

Pero entonces te enfadar�s.

Es una promesa.

Prest� dinero a Fracassi y me la dej� como garant�a.

Estaba desesperado.

- Pobre chico, era Navidad. - �Cu�nto le prestaste?

�Sabes cu�nto vale esto? M�s de 100.000 liras.

- �Cu�nto le diste? - Debo recuperar lo que no devolvi�.

- �20.000? - 50.

- Por unos meses. - �Mil? - S�.

Han marcado gol.

No lo creo. No puedes haber prestado tanto dinero sin consultarme.

De hab�rtelo dicho, no podr�a prest�rselo.

Pero tienes raz�n.

Podr�a ser peor un marido drogadicto.

- Mejor drogadicto que tonto. - Fue un favor.

- Idiota, megal�mano, imprudente, y ladr�n. - �Por qu�, ladr�n?

- �S�, ladr�n! - No me hagas decir cosas desagradables.

- �C�mo qu�? - Yo gano el dinero y es m�o. - �Y entonces?

No podemos vivir siempre pensando s�lo en nosotros.

�Somos animales?

Tambi�n existen los dem�s.

Qu� te cuesta ser generoso, es un placer.

Esos placeres no me los puedo permitir.

Me encantar�a, �sabes? Yo soy m�s buena que t�.

Pero dos altruistas ya son muchos en una casa. As� que me toca hacer de ego�sta.

Do�a Ego�sta.

Pero si no fuera por m�, no te comprabas la casa.

- Ni la parcela de Fregene. - Muy bien.

A veces no duermo por las noches...

pensando que no te dej� pagar la pr�tesis a tu madre...

y t� prestas 50.000 liras a un cocain�mano que ni sabes d�nde vive.

- Hotel Esperanza Y Comercio. - �Vaya un se�or!

Y no es cocain�mano, la tom� una vez y se puso malo.

Si no hablamos de dinero, hasta te cae bien.

- �Y cuando te hizo re�r en las carreras? - �Cre� que la risa me saldr�a gratis!

Las cosas le van bien, pronto me lo devolver�.

Ahora me voy, que Giulio me espera en las taquillas.

�Esperanza Y Comercio? Con el Sr. Fracassi, por favor.

- �Qu� est�s haciendo? - �Hablas t� con �l o hablo yo?

- �Pero de repente, por tel�fono? - Bueno, ya estoy hablando.

No estar�.

- Es domingo, estar� en las carreras. - Le llamar� esta noche, y ma�ana, y pasado.

Cinco veces al d�a. O devuelve el dinero o se lleva la coca�na.

- �Calla! �Por qu� no lo publicas en la prensa? - �Oiga? �Oiga?

�El se�or Fracassi, por favor?

- De parte de Sandro, un amigo. - Doctor Cioppi.

Fracass�... �Por qu�?

Quieren ponerme con el director.

S�, soy yo. Le estoy buscando.

No es un amigo. Apenas le conozco.

Si digo que no, es no.

- �Qu� quer�a? - Interrogarme.

Se larg� dejando una cuenta de medio mill�n.

Le han denunciado y le andan buscando.

- �Y ahora qu� hacemos con esto? - Lo que queramos.

Es nuestra. La vendemos y recuperamos el dinero.

- �Vender? �A qui�n? - A un m�dico, o a un farmac�utico.

Esto no es vender, es trapichear.

Vas a la c�rcel, no s� si lo comprendes.

- �Conoces la prisi�n Regina Coeli? - Pues ya me explicar�s.

Si no puedes venderla, esta promesa, esta garant�a...

�Qu� diablos es? �De qu� te sirve?

Para que me caigan dos a�os si me la encuentran en casa.

Con estas cosas no se juegan.

Por eso la puse en la pared del almirante.

�Y t� vas y llamas por tel�fono!

Le dije que soy un amigo, di nombre y apellido.

�Dijiste "coca�na!" por tel�fono!

- Vendr�n a investigar. - Este material no vale nada.

�Crees que hay que cogerlo y tirarlo por la ventana?

�Qu� ventana? No, es peligroso.

Tenemos que hacerlo desaparecer.

- Por el retrete. - �100.000 liras por el retrete?

Para nosotros son 50.000 y siempre es mejor que la c�rcel.

- No echar� 100.000 liras al retrete. - Otra cosa no puede hacerse.

Cuando tiro un pedazo de pan, lo beso tres veces.

- Pues b�sala, pero tir�mosla. - �Ser�a un pecado mortal!

�Qu� tienes en esa cabeza de chorlito?

-�D�mela! - �No! - �Y qu� hacemos?

�Por no tirarla se la damos a un pobre? �A los hu�rfanos?

�O nos la quedamos?

�Por no perder 50.000 liras nos volvemos cocain�namos?

- Dame eso. - �No!

- �Maldita sea, d�mela! - �T� y tu est�pida coca�na!

- �Marcella! - �Ya est�!

- �Qu� has hecho? - �Para que aprendas!

�Cu�nta has tomado?

- Maldita sea, casi la mitad. - �Qu�, tanta?

- Su�nate la nariz, r�pido. - No tengo pa�uelo.

- Da igual, con los dedos. - No, que ensucio el suelo.

Pero, �qu� importa? �Con la bata!

�Deprisa!

�Una vez m�s! �M�s fuerte!

Ha salido un poco.

- �C�mo te sientes? - Tengo fr�o.

- �Tienes fr�o? - Fr�o en la nariz.

- �C�mo, fr�o? - En el interior.

- �Ser� la droga? - Ser�. �T� qu� crees?

Te odio, imb�cil...

- �Lo ves? - Mira lo que me obligaste a hacer...

- Ay�dame, Sandro. - �Y c�mo?

- Yo qu� s�. Con un ant�doto... - �Un ant�doto?

- Un poco de leche, vinagre... - No mezclemos nada, que puede sentarte mal.

- Mejor acu�state. - �Por qu�? - Te sentir�s mejor.

- Recuesta la cabeza, quieta. - �A d�nde vas? �Me dejas sola?

No, voy a por la enciclopedia, a ver qu� dice.

- �Qu� dice? - Espera, deja que la coja.

Otro gol. Lo que me estoy perdiendo...

- �Qu� dice? - Calma, no te muevas.

Carb�n, carb�n, China...

Cocacola... Coca�na. Aqu� est�.

- �Qu� dice? - Es una droga...

- empleada desde la antig�edad por los nativos. - �Y bien?

- Dios, no veo. �Qu� dice? D�jame ver.

- Nada. Una f�rmula qu�mica. - Pero si hay media p�gina.

''Se puede eliminar la coca�na con un lavado abundante''.

Vamos, ve a lavarte la nariz.

''Estado de excitaci�n y tendencia al placer sexual...''

''...sobre todo en mujeres.''

" Con degeneraci�n de la sensibilidad moral...''

''y eliminaci�n de las inhibiciones.''

- �Qu� hago? - S�lo estar�s algo m�s contenta.

Ahora l�vate los dientes y ver�s que no pasa nada.

- �Qu� har� sin control? - No pasa nada, te controlo yo.

- �Me controlas? - Claro.

- Mira bien lo que hago. - Luego te lo dir�.

- Sandro. - �S�? - Tengo miedo.

Si me quieres, tienes que tomar t� tambi�n.

Pero si perdemos los dos el control, a saber d�nde acabaremos.

- Tienes que tomarla. - �Por qu�? - Es mejor as�.

- Sandro, no me dejes sola con la coca�na. - �C�mo, sola?

Si te hago da�o, h�zmelo t� tambi�n.

Cari�o, no puedo...

- Maldita sea, �qui�n ser�? - �Qui�n ser� el cabronazo...?

- Mira, ya estoy siendo vulgar. - Siempre hablas as�, y peor.

- �A d�nde vas? - A ver qui�n es.

- �Ser� la polic�a? - No, tu hermana con su novio, el capit�n.

- No abras. - C�llate.

Marcella tiene que estar. Est� la radio encendida.

- �Qu� est�s haciendo? - Ahora la han apagado.

- �Sandro! - �Voy!

�Voy!

�Ay, la lengua!

�Sandro, ayuda!

- �Sandro, la lengua! - No te muevas.

- Les despedir� con una excusa. - Sandro, la lengua.

- �Te la has mordido? - No, se me hincha.

Mejor qu�date dentro.

- �Sandro! - �Qu� quieres?

Ll�vame a la cama como el El Hombre Del Brazo De Oro.

- No hay tiempo. - Sandro, jura que luego la tomar�s.

S�, est� bien.

- �Nos vamos? - V�monos.

�Rita! �Corrado!

- �Llev�is mucho timbrando? - �D�nde estabas? - Raffi.

Estaba en el ba�o, Marcella ha salido.

Iba a irme al f�tbol.

Con esto de vivir al lado del estadio, siempre llego tarde.

- Deja el partido por una vez. - Vamos, Corrado.

Corrado tiene dos d�as de permiso y quer�a venir a veros.

Ya hablaremos en el ascensor.

- Caminemos, es mejor. - Pero toma el huevo. - �Qu� bonito!

- �Qu� haces? �Lo llevas al f�tbol? - �Y por qu�?

- Raffi sigue encerrada. - �Maldita sea!

- Corrado trajo este huevo de Tur�n. - Chocolate de primera calidad.

El preferido de un tal Conde Camillo Benso di Cavour.

Espera un minuto.

Pero pasa, no te quedes en la puerta.

�D�nde lo pongo? All� no est� bien.

- �Tienes una tarjeta? - Ya se lo dir� esta noche.

Har�a falta un soporte, una base del mismo di�metro.

�Y d�nde encuentro yo eso? Ah, aqu� est� Raffi.

- �Est� bien aqu�? - Perfecto, Rita.

- El huevo de Col�n. - �D�nde est� el tel�fono?

- �Qu� est�s haciendo? - Voy a llamar a la t�a Enrica.

Para que Corrado no haga una visita para nada.

- Rita, llego tarde. - Vete, que ya cierro yo.

No, c�mo vas a cerrar t�...

Bueno, llama. Total, ya es tarde.

�Qu� enciclopedia tienes? Como la Treccani no hay ninguna.

- Si la tienes en casa, lo tienes todo. - Seguramente.

- �Qu� estabas buscando? - Co... coxis.

Coxis.

El sacro.

Esta ma�ana he tenido un dolor ...

Raffi. �Pero bueno! �Est�s loco?

No lo ha estropeado, s�lo lamido.

- Enrica nos espera. - Bueno, pues en marcha.

Nos vamos.

- Nos vemos. - �Com�is con nosotros en Pascua?

- Nos gustar�a mucho. - Llama a Raffi.

- �Raffi, cielito! - �Raffi, bonito!

Ponle una correa.

�Raffi!

�Ten�is perro?

S�, tiene que estar encerrado.

Es muy fiero, muerde.

�C�llate, imb�cil!

�C�llate! �Si�ntate!

Es una mujer.

Es una... S�.

S�, pero tiene que estar encerrada igual.

- �Y qui�n es? - Olv�dalo, Rita.

�Esperadme, que voy!

- �Es Marcella! - �Qui�n va a ser?

Ya se me ha pasado.

Ayer cenamos algo que me dio urticaria y me puse fatal.

Tuve que estar en cama, no estaba presentable.

�Pero qu� hac�is aqu� parados? Pasad a la terraza.

Yo voy ahora mismo.

- �Ves? Se me ha pasado todo. - No, ha comenzado.

- �Tom�is algo? �T�, naranjada? - Cocacola, gracias.

�Marcella!

- Deb� atarte a la cama. - Si me siento de maravilla.

- �Qu� pasa? - �La tomaste?

�No empieces ahora!

- Ya veo. No quieres tomarla, cobarde. - Ve a buscar la cocacola.

Ven.

- �Qu� quieres? - O la tomas ahora mismo,

o le cuento al capit�n cuando tu hermana se escap� de casa

y se pas� 15 d�as en Par�s con un pintor comunista.

Ni se te ocurra. As� ya no se casar� con ella.

�Marcella!

Sandro os traer� ahora la cocacola.

Tal vez prefieras licor franc�s, pero de Par�s no tengo nada...

Ni agua de Vichy.

- Corrado te trajo este huevo de Tur�n. - �Ah, gracias!

El mismo de Cavour. Puedes guardarlo como objeto hist�rico.

Dentro encontrar�s una divertida sorpresa.

- Muchas gracias, muy amable. - Lo siento, se ha roto.

Marcella, no est�s bien. �Por qu� no vuelves a la cama?

Veamos la sorpresa.

Hablando de sorpresas, hay una para Corrado. �Qu� �bamos a decirle?

Est� bien, vete.

- � A d�nde? - A por la cocacola.

�La sorpresa!

�Qu� linda!

�D�nde est� el bicarbonato?

�Y ahora qu�?

Maldito el d�a que conoc� a Fracassi.

Mira qu� estupendo domingo.

- �Bravo! �Bravo! - �No puedes quedarte en tu cuarto?

- �La tomaste! - �No lo ves? - �Cu�nto?

- No s�. Dos o tres rayas. - �Otra vez! - No tengo ganas.

Si te da verg�enza, no te miro.

- �En serio? - �Es suficiente?

- �Espera! - �Qu� haces? Basta.

- Es la primera vez, me puede hacer da�o. - �Toda, toda!

- �Mierda! - �Tienes fr�o? - No, estoy ardiendo.

- �Dios! - Ya ver�s muy pronto...

�Me estalla la cabeza!

�D�nde est� el agua?

�Agua!

�C�mo quema!

�Era mejor la coca�na!

�Qu� he esnifado? ��cido muri�tico?

Mira d�nde estaba el bicarbonato.

�Marcella, ser�s desgraciada!

�Y ahora? Ay, madre...

Tambi�n hago burbujas.

Es jab�n.

- �Tu mujer ha enloquecido? - �Por qu�?

Se lo ha contado todo a Corrado. Par�s, Gilbert, todo.

- Se lo ha dicho... - �Pero qu� le he hecho?

- Haz algo. - �Qu� voy a hacer? �Matarla?

- Es una delincuente, una criminal... - �Basta!

�Ya me fastidi�is las dos!

Corrado, d�jame terminar.

Una mujer tiene derecho a sus experiencias.

- De los errores se aprende mucho. - No me opongo a la libertad de la mujer,

sino a la ideolog�a pol�tica.

- El comunista que se convierte ser�... - Marcella, desde que entraste dese�...

decir: No discutamos.

Tendr�as que agradecerme que tenga el valor de dec�rtelo.

- Podr�a haberse arruinado tu matrimonio. - �Desgraciada! �Corrado!

- Va dentro. - �Nunca viste a una persona enferma?

Buenos d�as, almirante.

- �Por qu� se lo dijiste? - �A m� me lo preguntas?

Tom� coca�na, ya sabes...

Tenemos que dejar pasar estas dos horas cr�ticas.

Prepararemos dos tazas cargadas de camomila.

Las tomaremos y trataremos de dormir.

- Y cuando despiertes, todo habr� terminado. - �La ventana!

- �La ventana! - �Por Dios, Marcella!

- �La ventana! - Marcella, para.

- �Qu� haces? - Es Raffi. �Qu� le pasa al pobre?

- �Por qu� ladra tanto? - Tambi�n estar� drogado.

- Pero a �l le hizo efecto. - Y a ti no, claro.

- �A ti todav�a nada? - No, tom� despu�s de ti.

Me llevar� alg�n tiempo, al menos para la incubaci�n.

Pues date prisa, que ya te vuelves antip�tico.

�C�mo ser� el portero del M�dena?

Me gusta mucho ver a los porteros dobl�ndose,

cuando les lanzan el bal�n y lo atrapan.

�Atrapan?

�Desde cu�ndo te importan los porteros de f�tbol?

T� no tienes un pelo en el pecho, �verdad?

�Qu� pasa con el pelo en el pecho? Pues no lo tengo.

�Y qu� tiene eso de particular?

- Olv�dalo. - No. Olvido lo del portero del M�dena,

pero lo del pecho en el pecho me lo tendr�s que aclarar.

- �Te gustar�a m�s peludo? - Me gustar�an tantas cosas...

Pero, por desgracia, ahora estamos muy lejos...

Adi�s.

Soy hombre moderno y comprensivo. Entiendo tu condici�n.

Lo que digas o hagas en este momento no me afecta,

porque s� que no eres normal.

�Pero qu� haces? �Cuidado! �Ser� posible que no puedas controlarte?

�Qu� es esta porquer�a?

Ya empiezas a hacer como el erizo napolitano. �Oye!

�Te estoy hablando!

Pues te dejar� sola.

Lo siento, Cicci.

Estoy nervioso.

Por primera vez en cinco a�os de matrimonio te he pegado.

No soporto verte as�.

Quiero ayudarte, pero t� no colaboras.

�Preparo la camomila o no? �Llamo a mam�?

Para llamar al m�dico, �qu� le digo?

''Mi mujer anda descontrolada por la coca�na''.

�C�mo puedes llevar dos horas haciendo obscenidades?

- En dos horas puede arruinarse un matrimonio. - Es porque a ti no hace efecto.

Amor, ven aqu�.

M�rame. Nos queremos, �verdad?

- S� - Estamos locos de amor, �verdad, Cicceta?

- S�. - No te he hecho da�o, ni de pensamiento.

Y t� no me lo hiciste a m�, �verdad?

�Qu� significa la pedorreta? �Afirmativo, negativo? �S�, no?

Ya basta, �eh?

Por favor, no lo hagas.

�Basta he dicho! Deb� haber tomado yo, para no soportarla.

�Cu�nto durar� esto?

Parece un concierto.

Marcella, odio o�rlo. �Me da asco!

Me pone enfermo...

Ya lo he dicho...

Te amo.

Sandro, estoy sola.

Sigues lejos de m�.

Que te haga efecto. No quiero estar sola.

- �Qu� efecto? - Date prisa... - Seguro, con jab�n...

�Que te haga efecto, Sandro!

- No quiero estar sola. - �Qu� es esta mierda?

- �Podr� aliviarme as�? - Que te haga efecto...

Pero, �qu� puedo hacer?

- Sandro, date prisa... - No sabe nada.

�Que te haga efecto!

- �Que te haga efecto! - �Marcella!

Marcella, �c�mo me dejas en el arabesco?

Ya lo hice tres veces. Dame un desarrollo.

Bonito, �eh?

- �No puedes acabar el tema? - Me gusta que as�.

Tengo otra idea.

Bailemos juntos. El cierre despu�s del tema.

S�.

Yo as� no aguanto. Hagamos cosas.

�Podemos hacer cualquier cosa! �Basta con elegir!

- Llevo media hora de puntillas. - Fue gracias a la coca�na.

- �Hacemos chiqui-chiqui? - S�, pero no lo llames as�.

- Pensemos un poco. - S�.

- Inventamos algo y lo decimos. - S�.

- Estoy listo. - Yo tambi�n.

- �Qu� has pensado? - Ponerme medias negras.

- �Y t� qu� pensaste? - Algo distinto. Ba�arnos juntos.

- �Y las medias negras? - Mejor.

- Como las segadoras. �Tiene un sombrero de paja? - S�.

- Pues ponte las medias, que yo lleno la ba�era. - S�.

Ponte las medias negras, que yo llenar� la ba�era.

Llenar� la ba�era. No te olvides del sombrero.

�D�nde est� el ba�o?

- En Roma, Roma 0 - Modena 0. - �Cero a cero?

- �Chico! - �S�?

- �C�mo qued� la Roma? - 0 a 0.

- �Si o� al menos 4! - No s�.

�No sabes?

- �Y por qu� gritabas? - Ni siquiera fui al partido.

Entonces est�s drogado, �no?

- �Yo? - S�, t�.

�Gamberro! �Sinverg�enza!

No me pongas cara de loco.

- Vas a morir asesinado. - �Ah, bueno!

�Muy bien!

Madre, si hablo franc�s. �Marcelle, que hablo franc�s!

�Ah, s�?

�Y tampoco est� mal!

Ahora habla franc�s.

�Qu� se le pasar� por la cabeza?

No hay agua caliente.

- Y con agua fr�a no es plan. - Es cierto, apagu� el calentador.

Demonios, Do�a Ego�sta. Ya lo fastidiaste.

-Rasgaste la cortina. - �Y qu� me importa la cortina?

�Bastar� con las medias negras?

Est�s estupenda de luto. Se me desata la fantas�a.

�En serio?

Juguemos al amor y la muerte.

Un amor de D'Annunzio sobre un catafalco...

Rodeada de muchas velas...

- �D�nde est� la caja del �rbol de Navidad? - �El �rbol de Navidad?

�Las velas! �Las velas!

Rasg� la cortina.

Dios, me da vueltas la cabeza.

Me mareo.

- Mi cabeza da vueltas. - Los dos desnudos por debajo, �eh?

- Pero date prisa. - Contar� hasta 15.

Uno, dos, tres, cuatro,

cinco, seis,

siete, ocho...

Se me salen los ojos.

Tengo todos los dientes.

Parezco Dr�cula.

- �Dios, Marcella! - No puedo morir.

- Estoy embarazada. - �Qu�? - Estoy embarazada.

- �Cu�ndo ha sucedido? - No te lo dije para no asustarte.

- Hace 5 a�os que lo llevo aqu�. - No podemos, se acabar�a la diversi�n.

Despu�s lo haremos.

�Despu�s, despu�s! Llevas 5 a�os dici�ndolo.

Tengo ganas de vomitar. No puedo soportarlo m�s.

- Si quedamos en aplazar lo del beb�. - �D�nde est� la botella? - No pienses.

Pero me siento muy mal. �Qu� quieres de m�?

Pues hag�moslo aqu�, que es m�s c�modo.

- Si te sientes mal... - �Pero no lo ves?

- �Y las velas? - T�ralas, no las quiero ver m�s.

No quiero pensar que en Navidad seguiremos solos como dos bobos.

Para Navidad no hay tiempo. Lo tendremos para Pascua.

Teng�moslo.

Si nace en Pascua, ir� a la escuela en 1975.

Al instituto en el 80, y si no hay guerra, a la universidad en el 83.

Cielos, qu� viejo soy.

�Enciendo las velas?

�Haz un esfuerzo, no me dejes solo!

- �No ves que se me pas� el efecto? - Estoy en el punto m�s alto, �qu� hago?

Ya que tienes tanta energ�a, repara la persiana.

Pero qu� persiana...

�La persiana?

�Yo acabo contigo!

�Esperas al carpintero? �Pues toma! �Toma!

�Tranquilo!

�Me estalla la cabeza! �Basta, d�jalo!

�Has visto? �Qu� hago ahora, Cicc�?

La alfombra est� casi terminada. Piensa en lo que hago.

Y con esto nos ahorramos otras 29.700 liras.

�Y despu�s vas a desatascar el fregadero?

S�, y limpiar los grifos.

Ya son otras 2.000 liras.

�Qu� tal, mam�? Ah, s�, Corrado...

�Qu� ha hecho? �Ha dejado a Rita?

Ya ves, pobre hombre. En una palabra, todo arreglado.

�Entonces qu� problema hay? �El perro?

�Anda fiero? �Atac� a dos perritos?

�A diez o doce? Pues vaya.

�C�mo?

�Y a una cabra?

Ah, s�lo lo intent�. Pues pod�is sacrificarlo, digo yo.

Ahora tengo que hacer, se funde la espuma. Adi�s, mam�.

Para llegar a 50.000 liras, todav�a faltan 17.000.

�D�nde los ponemos? �En Varios? �O en Imprevistos?

Entretenimiento dominical.

SEGUNDO ACTO

EL PROFESOR

Se acab� el tiempo, chicas.

En orden.

He dicho en orden.

�Se�orita Diguttini?

Se�orita Diguttini.

Se�orita Diguttini. Le hablo a usted.

- �Quiere entregar el trabajo? - No he terminado. - Traiga lo que tenga.

- S�lo llevo una l�nea, profesor. - El tiempo es inexorable.

- Deme. - Es s�lo una l�nea.

No me obligue a este est�pido ejercicio de poder.

No llore.

Hace tres a�os que nos conocemos, ande. �Se�oritas!

- No les dije que se fuesen. - �Qu� quiere? -Est� nervioso.

Si�ntense y guarden silencio.

He dicho silencio.

�Silencio!

�Vieron lo que dicen los peri�dicos sobre los extremos escandalosos...

a los que hay que recurrir por la irresponsabilidad de algunos j�venes?

Traigo los recortes de prensa, que ahora les mostrar�.

'' Un estudiante usaba un walkie-talkie durante los ex�menes...

para pasarle las respuestas a su compa�ero.''

''Una universitaria quiso chantajear a su profesor.''

''Compraventa de apuntes en una escuela''.

Me niego a creer que mis alumnos puedan llegar a compromisos similares.

Quiero recordarles que ser�n ustedes profesoras el a�o pr�ximo.

Su labor es fundamental.

M�s que un trabajo, es una misi�n.

Est�n llamadas a educar a nuestros hijos.

Ser�n las primeras en orientar sus j�venes mentes,

y junto con sus padres, formar sus caracteres.

Es imposible realizar una tarea tan exquisitamente c�vica...

sin honestidad ni sentido de la responsabilidad.

Su misi�n es fundamental y esencial.

Traten de ser dignas de ella.

Para salvaguardar mi honestidad y mi responsabilidad,

tomar�, si es necesario, todas las medidas apropiadas.

Pueden irse.

Buenos d�as, profesor.

�Por qu� le saludas? Te hizo copiar todo el tema.

- Buenos d�as, profesor. - Hola, profesor.

Hola.

Gracias.

- �Qu� haces ahora? - Le pongo talco.

No, se lo pondr� yo.

- Dame el talco. - �No!

�A que te llevas un casta�azo!

T� ya le lavaste los pies. Yo le pondr� talco.

�Qu� haces? �Lo derramas todo!

- �Qu� haces? - D�jala.

No sabe echar el talco.

- �Est� bien? - S�, s�.

- No, ya sabes que tenemos que salir. A cambiarse. - Vamos, vamos.

Yo lo terminar�.

- Esto lo llevo yo. - Deprisa, que te lleva 3 horas bajar la escalera.

- �Qu� bonito! - �Qu� lindo es nuestro beb�!

�Una preciosidad!

- Ni�ito, �necesitas algo? - No, gracias.

�Qu� tomas?

�Marzalla?

Pues bebe, que es buena.

Ve a cambiarte. Corrijo unos ex�menes y luego voy.

Venga, no te quedes ah� plantada como una tonta.

No trabajes demasiado.

D�jalo y entra. �Que entres!

- �D�nde quieres comprar la estola? - En las Hermanas Cappellini. - �D�nde?

- �Est�s sordo? En las Hermanas Cappellini. - Ah, s�. Siempre tienen para cubrir la cabeza.

No te preocupes, te lo digo yo.

- Buenos d�as. - Buenos d�as, hermana.

Vamos, abuela.

- Qu� oscuro est�. - �Quien es? - Soy yo.

- Estoy muy cansada. - Por favor, si�ntese.

- Gracias. - Si�ntate aqu�, abuela.

- �Qu� te trae por aqu�, profesor? - Ven�a a ver aquel mueble...

- �Lo tiene todav�a? - S�, en esa esquina.

- Est� comiendo, no quiero molestar. - No, qu� va. �Quiere? - No, gracias.

- Puedo venir otro d�a. - No, no es molestia.

- De hecho, me hace compa��a. - �D�nde estaba el mueble?

- All�, en la esquina. - Ah, s�. Gracias.

- Si no le importa, comer�. - No, coma usted.

�Te gusta, abuela?

Est� un poco restaurado, pero...

�Podemos estar seguros de su autenticidad?

Era de una vieja condesa. Es de estilo imperial, �no lo ve?

�bralo, �bralo.

�bralo. M�relo.

- Coma, lo miraremos luego. - �Una campana? - No, gracias.

- Gente refinada, nuestros antepasados. - S�.

Por ejemplo. �Sabe para qu� serv�a este mueble?

- S�, me lo ense�� un d�a. - Para necesidades corporales.

- Se sentaban aqu� y... - Lo s�, lo s�.

- Ya ve que est� intacto. - Seguro, el tema es curioso.

- S�lo tengo dudas sobre su autenticidad. - No. Este es aut�ntico.

Ya que nos conocemos bien, haga lo siguiente:

Se lo lleva usted a casa, lo prueba, lo estudia. Y si le conviene,

ya hablaremos. Est� tranquilo.

�De acuerdo, profesor?

- Disculpe, se me enfr�a la pasta. - Por favor.

�C�mo se gana la vida vendiendo estas cosas, con perd�n?

�Y qu� quiere, se�ora?

- Tienes que comprarme un jarr�n redondo. - No entiendo de ciertas cosas.

- Esta es la medida. - Y tengo poca memoria.

- No seas pesada. - No me entiendo.

- Te ayudar� a cruzar la calle. - S�.

Te espero en el caf� Riccobandi.

- Cuidado al cruzar la calle. - Bueno, no soy boba.

- Buenos d�as, profesor. - Buenos d�as.

- Buenos d�as. - Buenos d�as, se�orita Cappellini.

- �C�mo est�? - �Y su abuela? - Est� de compras.

Vendr� pronto. Ahora mismo vuelvo.

- Lea este diario. - Gracias, muy amable.

Lo leer� con mucho gusto. Perdone un momento.

�C�mo est� usted hoy, se�or?

- �Le trajeron dos de lana de acero? - No, s�lo uno.

- Aqu� hay que hacer la guerra. - Para m�, el helado de costumbre.

- La copa del abuelo. - El pl�stico es el invento del siglo.

Profesor, si�ntese un poco.

"M�dicos, mutuas y trabajadores. Intervenci�n del Ministro de Trabajo...

en la tregua entre m�dicos y mutuas." Buena noticia. Creo que le interesa.

Disculpe, profesor. Me gustar�a pedirle un favor.

�Puedo molestarle un momento?

Es una cuesti�n de conciencia.

- Le pido un favor. Con permiso, se�ores. - Por favor.

Se trata del caso de la Marcelli.

- La hija de aquel que se escap� con la... - S�, lo s�.

Un verdadero desastre para la familia.

- Si usted puede ayudarla... - No, lo siento por la Marcelli, pero ya sabe.

P�dame lo que quiera, pero los ex�menes no.

- Es una cuesti�n de principios. - �Tiene un cigarrillo?

- Lo siento, no fumo. - Por favor, se�or. - Aqu�.

Ya se lo dije. Me maravillo de ella. Perdone.

- Tenga. - Gracias, profesor.

No me lo agradezca a m�, sino al se�or Capriccioli.

Gracias, muy amable.

Come, come.

- Como si escuchase "Una l�grima en la cara". - Come, ni�ita de mam�.

�Ha visto? La maternidad. Es algo maravilloso.

El problema viene despu�s.

Pero mire, qu� bonito.

- Muy bien, se�ora. - Gracias.

Qu� gran espect�culo...

Es profunda, la maternidad.

Algo inmenso.

- �Por qu� no se mete en lo suyo? - Por favor, se�ora.

Simplemente absurdo.

La mujer es un animal extra�o.

Tiene una vida completamente dominada por el sexo.

En todo ve el deseo del pecado.

Me recuerda a algo curioso que ocurri� Terni hace unos a�os.

Yo era profesor interino.

En la terraza de un restaurante, una chica joven y guapa...

ten�a en brazos a un beb�.

Me pareci� extra�o que una chica tan joven, 17 o 18 a�os,

estuviese ya casada y con un hijo.

Cuando la mir�, se abri� la blusa de repente...

- y ofreci� el pecho al ni�o. - �No!

Disculpe, su abuela no quiere irse sin usted.

- �Puede venir a la tienda? - Lo s�, ya voy.

- �Y la chica? - Me inform� despu�s.

Era soltera, y casi seguro virgen.

El ni�o ni siquiera era suyo, sino de una de sus hermanas.

Con su permiso, volver� m�s tarde.

Luego le pago el helado.

Hola, profesor. Le llevamos la c�moda. Ya ve qu� puntualidad.

�Despacio, por Dios, Evelina!

Venga, profesor. La abuela no supo explicarse.

Me habl� de un recipiente higi�nico.

Mire, esto es perfecto como medida.

- No, esto no. �Y mi abuela? - Pero si se usa para eso.

Su abuela est� escogiendo una olla para el guiso.

No quiero este tipo de objeto.

Yo quer�a un jarr�n de barro o cer�mica.

- Algo antiguo, con flores, peque�o... - Vamos abajo, algo tendremos.

Esta negocio tiene cien a�os, ha de haber remanente.

- Abuela, �qu� haces ah�? - Ven a ver.

Ven.

- Te hab�a dado medida. - Aqu� encontrar� algo.

- �Qu� te dije que comprases? - Esto no lo tenemos.

- Te envi� aqu� para otra cosa. - Tambi�n compre esto.

- Te sirve. - �Qu� figura necesito?

- Necesitamos estas cosas. - Profesor, venga a ver.

- Creo que me equivoqu�. - Mire, profesor.

Aqu� est� la mercanc�a m�s antigua de la tienda.

- Este me parece perfecto. - A ver.

- �Se�ora Rosa! - Me har�a falta otra cosa.

- Algo de porcelana, m�s sonoro. - Busque por aqu�.

- Ya lo hago yo. - Ya voy, se�ora.

- Venga, se�ora. - D�game.

- Quiero otro tipo de sart�n. - Ya se lo busco yo.

- �Lo encontr�, profesor? - Todav�a no.

- Mire all�. - �D�nde? - All�, cerca de las botellas.

Aqu� tiene una buena sart�n.

- �Para quien ser� esta silla? - Te lo dije, para m�.

- Es algo desagradable, pero necesario. - Dame eso.

- �D�melo! - �No! - Calma, s�lo es un jarr�n.

- D�jala a ella. - Tiene que ser a su manera, como una ni�a.

�Ya est�s contenta? Ahora te hago la reverencia.

- �Todo bien? - �Toma, toma y toma!

- Muy bien, muy bien. - Lleva toda la tarde as�.

- Mira esta maleducada. - T� c�sate, que me voy con vosotros.

- Y a ella la dejamos aqu�, haciendo puzzles. - Muy bien.

Ahora a la cama.

T�, tambi�n, abuela. Y ya basta de discutir.

No demos siempre el espect�culo. Pensad en los vecinos.

Y no grit�is..

- �Pusiste las habas a remojo? - S�, rica.

�Se me iba a olvidar algo tan importante?

- �Los reparto, profesor? - S�.

Se�oritas.

Ayer, picado por la curiosidad, consult� los nombres de...

todas las que abandonaron el aula.

�Si�ntense!

Siete de ustedes...

Siete de ustedes obtuvieron permiso para abandonar el aula.

Un detalle curioso.

Estas siete han hecho los mejores trabajos.

No quiero pensar que aprovechasen el momento...

para consultar las respuestas.

Sin embargo, esto refuerza mi decisi�n de ayer.

As� que si alguna de ustedes siente la necesidad,

puede sentarse aqu�. �No se r�an!

�Comp�rtense! �Estamos en un aula!

En el fondo, soy su profesor.

�Basta! No me parece el caso...

Lo importante es que sus ex�menes sean la verdadera prueba...

de su preparaci�n.

�Silencio, por favor!

Son ustedes quienes me empujan a una situaci�n tan embarazosa.

El examen comienza ahora.

Comenten la frase de Dante:

''Y luego salimos a ver las estrellas.''

- �Ya acabaste? - S�.

- �Pero me da verg�enza! - Mica puede que lo haga.

- Ahora vas t�. - S�, claro.

Silencio, por favor.

- Se�orita Zanetti, �por qu� no habla? - Perdone, �puedo ir?

Vaya, vaya.

Gracias, profesor.

Vaya, vaya.

�Qu� descarada!

Yo nunca habr�a ido.

TERCER ACTO

UNA MUJER DE NEGOCIOS

Pero, con un piano y un viol�n... Disculpa.

- Es ella. - �Qui�n?

- �Viste? Esta vez la paro. - Pero, �a qui�n?

�Qu� hermosa!

Una mujer excepcional, pero siempre se me escapa.

- La parar�. - �A ella? �Est�s loco?

- �Por qu�? - �A una mujer as�? Vas a hacer el rid�culo.

�T� crees? Pues voy a intentarlo. Ten.

Perd�n, se�ora.

�Imb�cil!

Me lo dijo a m�.

- �Disculpe? - �S�?

No, nada... Escuche...

Lo digo ahora o nunca. Quer�a conocerla, pero...

como siempre va con tanta prisa...

- S�. Siempre ando muy ocupada. - S�...

Y hoy tambi�n. Llego tarde a mi primera cita.

Pero puedo ir a verle. �Tiene una tarjeta de visita?

S�, por supuesto.

- No, se la anotar�. - Como quiera.

S�, ahora mismo.

- �Mi direcci�n? - S�.

�Es m�sico?

- S�. - Artista.

Bonitas orejas.

Muy musicales.

Tenga.

Ir� hoy a las 4.

- Ser� puntual. - �Qu� hago yo si pierde el billete?

- �C�mo se llama? - Giovanna.

Giovanna.

- �Giovanna qu�? - Qu� clase, �eh?

- Maravillosa. - No pens� que una mujer supiese espantar un mosc�n con esa elegancia.

- Si quieres saberlo... - Recuerda. Ensayo con la orquesta a las 4.

�A las cuatro?

�Diga? �Ah, eres t�! Ya me iba.

Son las 4 menos 10. Tengo un reloj atrasado.

Aqu� son las cuatro para todo el mundo.

Ya est�n todos aqu�.

No, espera. Falta Michelucci, el �boe.

- �Qu� hago? - Llama para que le sustituyan.

S�, est� bien.

Ah, �vino?

- �Qui�n? - La bella desconocida.

�La bella desconocida? �Ah, s�! Imagina.

Ya no me acordaba.

Enseguida supe que no iba a venir.

�Me cre�as tan ingenuo para pensar que vendr�a?

- �Ya ten�as las flores y el champ�n? - Armando, que no es broma.

Empieza con todo, que en cinco minutos estoy ah�.

Ahora ya no.

Ser� idiota...

Estaba a punto de llamar.

- Esto es telepat�a. - S�.

Lamento llegar tarde,

pero no pod�a prever el atasco por causa de la procesi�n.

Detesto hacerme de esperar.

- Yo tambi�n, pero dadas las circunstancias... - S�, claro.

- �Puedo pasar? - Por favor.

�Perfecto!

Simplemente perfecto.

- Y tenemos buenas vistas. - El campanario de San Celso.

�Magn�fico!

Un �tico precioso.

No me equivocaba con respecto a usted.

A un hombre con su encanto debe corresponder una casa as�.

Siempre me f�o de la primera impresi�n.

Disculpe si me permito traerle flores.

- �Para m�? - Claro. - Gracias.

- �Puedo decirle una cosa? - Por favor.

En el primer encuentro amoroso, las flores son c�mplices maravillosos.

Ya lo creo.

�Tiene un �nfora?

- �Un �nfora? - S�, un jarr�n, un recipiente.

Ah, para las flores.

Creo que hay uno all�.

�Artista!

- �Quiere tomar algo? - S�, con mucho gusto.

�Qu� prefiere? �T�? �Un vaso de vino?

�Un whisky? �Un co�ac?

�Un jerez? �Champ�n?

- The Kiss Of Venus. - �C�mo?

- �No conoce el c�ctel El Beso de Venus? - Ah, claro que s�.

- No hab�a entendido... - �Le molesta si hago una llamada?

En absoluto, pero lo siento, el tel�fono est� en el dormitorio.

�Por qu� lo siente? Si es comod�simo.

- El enchufe de tel�fono est� desconectado. - No se moleste, me arreglo sola.

Mientras prepare el c�ctel, pero no muy fuerte, por favor.

- El alcohol se me sube f�cilmente a la cabeza. - Eso pensaba yo.

El beso de Venus...

Alcohol de 45 grados.

�Oiga?

Se�orita, con la oficina del fiscal.

- �Maestro! - �S�?

�Puedo dar su n�mero?

- Por si tienen que llamarme para algo urgente. - Claro, como en su casa.

Es un �ngel.

�No, no y no!

S�lo estoy para situaciones sencillas y b�sicas.

Y sobre todo, los informes han de resultar claros de inicio.

S�lo hay una manera de afrontar la situaci�n.

Uno se comporta de cierta manera y se le malinterpreta.

Es in�til que te lo diga.

No quiero un pimentero, quiero un cenicero.

Ah, un cenicero.

A este nivel no podemos hablar.

Hab�amos establecido plazos precisos,

y t� buscas cualquier manera de salt�rtelos.

Soy una persona seria, no ir�s a ponerlo en duda.

Ah, bueno...

Maestro, �no ve que estoy ocupada? Ande, v�yase.

Es que soy de la teor�a de que uno ha de disfrutar cada momento.

Bueno, eso est� mejor, Marchetti.

�Ves? Empezamos a entendernos.

No se vaya, qu�dese aqu�.

No puede costar menos de 20 millones aquel apartamento que est� en...

Aqu�, aqu�.

No, no aqu�. Est� en Casal Maggiore, t� bien lo sabes.

Ahora no voy a faltar a mi palabra.

No.

Pero debes contemplar mi punto de vista y no defraudarme.

Vamos a dejarlo aqu�, que tengo un compromiso.

S�lo pasar� 24 horas en Roma y tengo mucho por ver.

Ministerios, reuniones, medidas...

Como hagas tal cosa, arruinar�s todo el trato.

�A d�nde va? Venga aqu�.

En resumen, quiero que todo llegue a puerto lo m�s pronto posible.

Correcto.

Bien, un minuto m�s y soy toda para usted.

Estimado Marchetti, no puedo suponerlo.

El terreno vale 200 millones, �s� o no?

Ya aprobaron el plan regulador.

La parcelaci�n es totalmente regular.

Y t� pierdes tanto tiempo haciendo el tonto.

No, si es as�, olv�dalo.

Lo siento, Marchetti, pero no te est�s portando como un caballero.

�Qu�?

Mira, que te quede claro que ya no me interesa el trato.

Comunica a tus socios que otra vez ser�.

Ocasiones no faltar�n. Buenos d�as.

Lo que m�s me cansa...

es tener que mezclar todo el tiempo vida privada y negocios,

mientras desear�a vivir en un lugar salvaje y desierto,

bajo un gran y profundo cielo azul.

- S�, �eh? - Completamente sola.

- �Sola? - Sola con usted.

En cambio, tengo una inmobiliaria, y como me descuide,

mis empleados me hacen perder dos millones como si tal cosa.

- Entiendo. - As� que soy esclava de mi negocio.

Pero no pensemos ahora en esto.

A partir de ahora no dir� una palabra que no sea dulce y cari�osa.

- Prometido. - Tambi�n me gusta esto.

Es una mujer moderna, pr�ctica.

�Cree que aprobar�n la ley de expropiaci�n?

Yo votar� en contra.

- �Contesto yo? - Bueno.

Si es para m�, no estoy.

�Diga? �Quien habla?

Ah, s�. Soy yo.

Habl� hace un momento de eso con Marchetti.

Del terreno cerca de Casilina del que obtuve la parcelaci�n.

No s� cuantas trabas puso, y todav�a parece indeciso.

- Por favor, abrevie. - Eso es verdad.

- Desp�dale. - Cambia de opini�n cada dos minutos.

Lo que quiera.

No parece hombre adecuado para decidirse a menos que se le obligue.

Que se le ponga bien contra la pared.

�C�mo?

No, est� hecho un l�o.

Claro que estuve dura con �l.

Lo s�, pero no debes ceder.

No debes.

�Qu�?

- Qu� piel de narciso. Corte. - Sabr� hacerme perdonar.

- S�, amor. - Esto no quiere decir que sea taca�o y mezquino.

- Siempre yo... - No veo que vayamos a sacar nada bueno.

Ha sido una p�rdida de tiempo, y no me gusta tratar con ciertas personas.

Siempre dudando. No saben que los negocios son algo muy serio.

Y yo...

Voy a llevarlo a juicio, es lo que se merece.

Habla con el comendador Oberti e inf�rmale de todo.

Mejor que hablemos en persona. Espera, pronto estar� contigo.

�C�mo? �Ahora se va?

S�, se�or. Quiero darle una lecci�n al se�or Marchetti.

Por favor, maestro. Llamada local.

Tengo clientes mucho mejores, �por qu� aguantarle tanto?

Que venga el abogado. Hay que definir todo desde el punto de vista legal.

Llegar� pronto.

- �Ya est�? - S�, gracias.

- Perdone, maestro. - Por favor.

�Dios, qu� tormento!

Mire qu� cosas pasan.

Cre�amos que �bamos a tener un poco de tranquilidad.

�Qu� hace desnudo?

- �No quiere acompa�arme? - �Qu� pinto yo all�?

Por favor, venga conmigo.

- �Ya no le gusto? - Much�simo.

Pasamos un momento por mi despacho, y luego...

- No podemos acabar esto as�. Ande. - Tengo que hacer una llamada.

- Telefonee por el camino. �Tiene coche? - S�.

Tenga, v�stase y v�monos.

- �Giramos aqu�? - S�.

Meta segunda si quiere tomar bien la curva.

S�, pero mejor avise si cambia usted de marcha.

No me ha dicho nada agradable desde que salimos. �Ya no le gusto?

- �Ha hecho el amor a la china? - �A la manera china?

- Tire por esa calle. - No puedo, direcci�n prohibida.

Vaya, qu� recto es.

Un artista debe conducir con m�s imaginaci�n.

Mire, si no hay ning�n guardia. �Qu� quiere que pase?

- Venga. - Calle, que ya voy.

�Hemos chocado?

- Pare en la esquina, en el estanco. - �Hemos llegado?

No. Debo comprar papel timbrado. Es un segundo.

- Yo voy tambi�n, a telefonear. - En el estanco no hay tel�fono.

- Llame desde esta tienda. - �Cu�l? - Esta, a la derecha.

All� tienen tel�fono... Oiga, ya que estamos aqu�,

puede comprarme tres braguitas con lazos.

- No entiendo de eso... - Como estas. Ya las vio en casa.

La marca es "Pourquoi pas?". Franc�s, no puede fallar.

As� en doble fila bloqueamos la calzada.

- No es usted artista. - Bueno, a Beethoven tambi�n le multaron.

- �Puedo ayudarle? - Ah... El tel�fono.

- �Tel�fono? - S�, llamar por tel�fono.

- Por favor, si�ntese. - Gracias.

P�ngame tambi�n tres braguitas francesas.

- S�lo vendemos ropa femenina. - Son para mi esposa.

- Marca "Pourquoi pas?" �Puedo? - �Por qu� no?

Disculpe, �qu� color prefiere?

Algo sobrio... S�.

Hola, Armando. He tenido un imprevisto. Hay que posponerlo.

Esto es un desastre. Llevan una hora aqu�.

No s� como controlarles.

Son como ni�os en la escuela cuando falta el profesor.

�Qu� beber ni que...? Imagina. Hasta el �boe ha llegado.

Hay que empezar a ensayar. Tienes que venir ya.

Esta noche estaremos en directo. �Qu� haces? �D�nde est�s?

Estoy en el hospital.

En la cl�nica.

Departamento de mujeres.

No por m�, por una familiar. Mientras, empezad a ensayar.

Estar� ah� a las... seis.

Se�or.

Disculpe, se�or.

- No me indic� la talla. - Ah, s�. La talla.

Vea. M�s moderado que aquello,

y m�s sentido que aquello.

Es como... m�s redondo.

No se preocupe por el coche. Conozco al Jefe de Tr�fico.

Le llevar�n a casa con mil excusas y no le cobrar�n la multa.

- �Vive aqu�? - No, aqu� est� mi despacho.

D�game una palabra emocionante.

No est� mal, pero las conozco m�s impactantes.

Hay cinco plantas.

Maestro, l�mpiese la boca.

Intente ayudarme en la negociaci�n. Tome esto.

Los negocios requieren algo de intriga.

- L�mpiese el cuello. - �Aqu�?

Ya est�. Vamos.

- Buenos d�as. - Buenos d�as, se�ora.

- �Qu� es este mapa? - El plano cincuenta.

�Querido Marchetti!

Ya que tanta dificultad le supone este negocio,

aqu� est� el maestro Spadini, dispuesto a devolverle todo el dep�sito...

- con intereses y a sustituirle. - Si me permite, se�ora... - No, abogado.

El maestro lleva semanas mordiendo el freno, �verdad?

- �Es cierto o no que ofreci� 3 millones por el trato? - Tanto como ofrecer...

- No hay de qu� avergonzarse. - No, pero yo renuncio.

El maestro hasta ha tra�do papel timbrado,

creyendo que Marchetti renunciar�a. Pero ahora soy yo quien renuncia.

�Quiere un consejo? No pierda tiempo. Firme enseguida.

- Firme el compromiso. - �Firmar qu�? - El acuerdo es suyo.

- Espere, no nos precipitemos. - La se�ora dice que firme.

- El comendador s�lo quiere... - Es la cuarta vez que lo exige.

No sienta reparo, maestro.

Yo he propuesto el trato. Tenga el contrato. Firme.

- Tengo que firmar. - Disculpe. - �C�mo, disculpe?

- Disculpe usted. - Ha llegado el hombre con los planos.

- Razonemos un poco. - No. Estoy cansada de razonar.

- Comendador... - �Est� contento?

- As� le quedan cinco millones. - �C�mo iba yo a suponer esto?

- �Qu� es esto? - Disculpe, pero su intervenci�n ha sido...

- cuando menos, poco elegante. - �Y por qu�?

- Ella sab�a que est�bamos negociando. - Negocios son negocios.

- �Mi dinero no vale? - Siempre poco elegante.

Habr�a ofrecido m�s, por si quiere saberlo.

La se�ora ha encontrado un perfecto colaborador.

- Gracias, pero �d�nde est�? - Se ha ido. Pero descuide.

En estos casos, me encarga que le haga un regalo.

Pero tendr� que volver ma�ana, en horario de caja.

- Maestro. - Ah, aqu� est�.

- �Firm� Marchetti? - S�, y quiso darme un consejo.

�Vio qu� f�cil? Ha sido un �ngel, un tesoro.

S�, pero tengo que irme.

- Arriba llevaba un vestido diferente. - Quer�a sorprenderle, y me cambi�.

Ahora soy toda suya. Coja el coche y ll�veme a su casa.

El coche... Tomemos un taxi.

�Ah, s�! Eso me recuerda que tengo que llamar al comisario.

Arduini, estamos sin coche. Tenga la bondad, acomp��ele.

No es por molestar, pero el agrimensor espera.

No quiero ver al agrimensor. D�gale que lo ver� ma�ana.

- Usted concert� la cita. - No puedo dejar al maestro Spadini.

- �Al infierno al agrimensor! - �Y el ingeniero Busardi?

Ah, s�... Bueno, Arduini.

Maestro, tenga paciencia.

Nos libraremos de esta molestia y ya no nos molestar�n m�s.

- Pero... - No cae lejos.

�Donde estamos? Esto es el campo.

Es un terreno a parcelar. No iba a ser la Plaza de Espa�a.

Dichoso aquel que s�lo puede pensar en sus notas. Ahora vengo.

Se lo recomiendo...

- �Arduini? - El agrimensor ha ido al pueblo, a 6 kil�metros.

- Dijo que esper� mucho. - Estaba muy enfadado.

- Hay que llamarle. - Ya son las seis.

�Vete!

Fue a comer al Hostal de la Vi�a.

Dijo que vaya all� si quiere hablar con �l.

- �Qu� hacemos? �Quiere ir all�? - Alguien tendr� que ir, se�ora.

Hagamos esto: Vaya, d�jele comer, y puede comer usted tambi�n.

Ya he comido, se�ora.

All� habr� un tel�fono. Llame al ingeniero Busardi a Mil�n,

y d�gale que Marchetti ha aceptado nuestras condiciones.

- El n�mero es 543272. - S�, lo s�.

- Se�ora. - Diga.

Venga.

- �Hay alg�n joven robusto en casa? - Mi hijo.

�Ve qu� p�lido est� el se�or? Hay que ponerle en la cama.

- Pero s�lo no podr� ir. Hay que ayudarle. - �Alfredino!

- �Mam�! - �Qu� son esos gritos?

- Vamos a ponerle en la cama. - �A m�? �Por qu�?

- Estoy muy bien. - Eso espero.

No se preocupe...

- �Qu� pasa? �D�jeme! - Tranquilo, que no te suelto.

Yo le sostendr� la cabeza.

- Cuidado con las piernas. - Abajo. - Bien.

- �Qu� es esta locura? Estoy bien. - Hay que desnudarle.

As� est� m�s desahogado y la sangre circula mejor.

- Que no... - �De qu� se averg�enza?

- No sea remilgado. Estamos entre amigos. - �Pero su�lteme!

- �Por favor! - S�, vamos a dejarlo solo.

- Es un tipo nervioso. - Ahora les traigo todo.

As�, que descanse. Es lo mejor.

Se�ora.

Gracias, puede irse. �Vio las manchas rojas en la cara?

Ya me quedo yo con �l.

Hay que tener cuidado, puede ser un mal peligroso.

Algo muy infeccioso.

�Aqu�?

�No nota el olor del campo? �Es tan salvaje!

- �Lo siente? - Estar�, pero no puedo.

No, as� no me gusta.

- �No? - No.

- �No? - No.

�No?

�Mentiroso!

�Ladrona!

�Gata! �Gatita m�a! �Turandot!

�Una orquesta completa!

- �Me desnudar�! - No perdamos estos momentos.

- �La chaqueta! �Me estorba! - �No escape, maestro!

- �Giovanna! - �Se�ora Giovanna!

- �Se�ora Giovanna! - �Qui�n me llama?

- Soy yo, Giovanna. �Giovannina! - No, viene de fuera.

- �C�mo que de fuera? - �Se�ora Giovanna!

- �Qui�n llama? - �Balducci, el agrimensor!

- �Diantre, el agrimensor! - �A d�nde va? - Ha llegado el agrimensor.

- �A quien le importa el agrimensor? - Vuelvo enseguida, no se distraiga.

- �No, no! - �Aqu� estoy!

- Ahora bajo. - Es para volverse loco...

As� no se puede.

No es serio.

- Buenas noches, se�ora. - Ah, Balducci.

- Pens� que volver�a con Arduini. -S�, se�ora.

No se pod�a contactar con Mil�n antes de una hora. Estuve esperando...

- y decid� acercarme hasta aqu�. - Buena idea.

Venga, que se lo explico todo en dos minutos sin p�rdida de tiempo.

Hay que parcelar este terreno de aqu�...

Quiero los lotes distribuidos a lo largo de una carretera ancha.

- Llevar� al menos veinte d�as. - �Demasiado!

- Y costar� como un mill�n. - �Ni hablar!

Diez d�as para el proyecto, y coste m�ximo de 400.000 liras.

Ya que va, diga a Arduini que espere la comunicaci�n, que no tengo prisa.

- �Qu� enfermedad infecciosa? - Tiene manchas rojas.

�Manchas rojas? Ser�n de l�piz de labios.

- Giovanna, �qu� pasa? - �Qui�n llam� a la ambulancia?

Mi hijo. La infecci�n puede contagiarse a los animales.

- Otro enojoso incidente. - �Soy el maestro Spadini!

D�jame pensar... El Ministerio cierra a las seis.

Con la sirena conectada y salt�ndonos los sem�foros,

en veinte minutos nos ponemos en la ciudad.

- �Salen ahora mismo? - Claro. �Usted va tambi�n?

- �Es pariente? - Algo as�.

Vayan delante. El paciente va mejor aislado conmigo.

�Qu� manera!

Conductor.

- �Por qu� nos detenemos? - Un embotellamiento.

- �Pero donde estamos? - Creo que es la Plaza Venecia.

- �Podr�an pasar por la Via 20 de Settembre? - �Y para qu�?

- Vamos a San Giovane. - Tengo que pasar por el Ministerio.

- �Qu� dice? �Est� de broma? - No puede. - Qu� pena.

- Entonces casi me bajo aqu�. - Y yo tambi�n.

- �A d�nde va? - Tengo que llamar por tel�fono.

- �Pero qu� hace? - �D�nde habr� un tel�fono?

- Le agradezco mucho... - �Agradecer un cuerno!

Tiene que acompa�arnos a emergencias. �Como justificamos el viaje?

- Le pago las molestias. �Cu�nto es? - �Se da cuenta de lo que dice?

Ahora usted da dos pasos y se muere. �Qui�n va a la c�rcel?

- Qu� voy a morir... - Maestro, esto va para largo.

Tengo que irme. Tengo una reuni�n urgente.

Nos vemos en Rossatti, en la Plaza del Pueblo, a las 8.

Por favor, trate de ser puntual.

�Y yo qu� cuento en el hospital?

Tranquilo, si no ser� nada grave.

Y alguna que otra revisi�n m�dica no hace da�o.

Me encontraron ocho problemas por causa de las manchas rojas.

Tengo que hacerme las pruebas.

�Qu� puedo hacer si estoy en el hospital?

�Hospital!

Tengo que hacerme pruebas radiol�gicas para la gastritis.

�Pero la enferma no era tu pariente?

Bueno, te lo dije para no preocuparte.

�Aqu� la situaci�n es dram�tica!

�Y crees que aqu� no?

- �No puede ponerle az�car? - Beba.

- �Qu� az�car? - �Le�steis las partituras? - �Ensayamos!

�Pero qu� ensayo? Salid al aire sin ensayar, no hay problema.

Escucho mucho esa canci�n. A las 9 estar� ah�. M�s no puedo hacer.

O me someto a las pruebas o me ponen en cuarentena.

S�.

Viene a las nueve.

- Maestro, tenemos que irnos. - �No baja a tomar algo?

V�monos, no hay tiempo.

- �Antonio! - D�game, se�ora.

- �Qu� tom� el caballero? - Tres Bitter y cuatro caf�s.

Luego se quejar� de que est� nervioso. Tenga, qu�dese la vuelta.

- Adi�s. - Buenas noches, se�ora.

- �Por qu� pag�? Me conocen ah�... - No sea as�. Llevamos prisa.

- �A d�nde vamos? - A la estaci�n.

- �Por qu�? - En tren sale en 20 minutos.

Claro, no sabe nada.

Por desgracia, ma�ana por la ma�ana tengo una cita en Mil�n.

- �En Mil�n? - S�.

�Ah, no!

En Mil�n no.

�Qu� hago yo en Mil�n? Comprenda que no es el caso.

Deb� haber supuesto que no querr�a venir a Mil�n conmigo.

- Pero Mil�n est� en Mil�n... - �Dios m�o!

No sabe lo que revolv� para reservar dos compartimentos comunicados.

Tengo una emisi�n. En hora y diez minutos estoy en el aire.

- Pare, por favor. - �Siga! Acomp��eme a la estaci�n.

- Buenas noches, se�ora. - Buenas noches. - Los 9 y 11 para la se�ora. - Gracias.

La grande abajo, por favor.

La peque�a arriba.

Gracias.

Listo. Ya no ver� papeles en ocho horas. Me apetec�a mucho este viaje.

�Qu� descanso! �Qu� para�so! Ocho horas sin un tel�fono...

Todas para m�.

Prepar�monos para la noche...

Mire qu� corto...

�Ya ha tenido una aventura en un coche-cama?

- �No queda ninguno? - Una voz simp�tica.

- Esperar� hasta el �ltimo minuto. - Har� lo que pueda.

H�galo.

Avise al revisor de que su compartimento est� libre.

�No le parece?

Ser�a un pecado hacer un viaje tan largo con un compartimento vac�o.

- �A d�nde va, maestro? - A llamar por tel�fono.

�Y qu� mas da? No s�lo existe la televisi�n.

Tocar� en orquestas. Ser� m�sico callejero. Cantautor.

Est� aqu� el director del programa. Habla con �l.

�Le importa?

Lamento todo lo que le ha ocurrido,

pero debe decirme si va a venir o no.

De lo contrario, tendr� que llamar al maestro Salvetti para que le sustituya.

Llame a Salvetti.

Siendo quien es, no s� como no le llamado todav�a.

Muy bien. Si usted lo dice, de acuerdo.

Tendremos que prescindir de sus servicios para la pr�xima emisi�n.

�Nervioso? No, no.

Todo arreglado. Ya soy libre.

Fue f�cil.

Qu� p�cara.

Espero que sea de su talla. �Por qu� no se lo prueba?

- S�lo uso la chaqueta. - Quiero hacerlo.

�Ahora?

- Ahora. - Esperemos a salir, por lo menos.

No, ahora. Llevo tanto esperando este momento... �Desn�dese!

- �Puedo tutearte? - M�s tarde.

Perd�n.

Es el ingeniero Busardi.

�Busardi! �Busardi!

Ha llegado. Tal vez sea mejor as�.

Hablamos dos palabras y vuelvo r�pido. Espera.

�Ingeniero Busardi!

�Qu� hace aqu�?

Hab�amos quedado en vernos a las 8 en su despacho de Mil�n.

Prefer� venir yo.

�No le dijo nada Arduini? Le llam� por tel�fono.

No pas� por mi despacho.

Por cierto, Marchetti ha firmado... Ay, el maestro...

Espere un momento, por favor. No se mueva o le pierdo.

�Maestro, maestro! �Soy yo!

�Giovanna! Empezaba a preocuparme.

- Sube y nos vamos. - No, ha surgido un imprevisto.

- Ya no nos vamos. - �C�mo que no?

- Baja, que se va el tren. �No lo notas? - �Pero c�mo?

�Estoy en pijama!

- �Si no hubieses tenido tanta prisa por desnudarte! - �Giovanna!

�Qu� hago yo en Mil�n?

�Baja en la pr�xima, en Orte!

- �No llevo dinero! - �Cu�nto necesitas? �50, 100?

- �C�mo voy a volver? - En avi�n. Hay uno comod�simo desde Florencia...

En Mil�n tienes que hacerme un favor. Ve a la Via Brera... - �El dinero!

�A d�nde va?

Dile al constructor Rossi que aquel terreno no es edificable.

Ll�mame cuando vuelvas a Roma para un encuentro muy agradable.

�El dinero!

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