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La CIAMBRA
¡Vas a romper la puerta así! ¡Padre te va a matar!
Cuando salgas voy a darte un puñetazo
que te hará volar junto con la puerta
y vas a parar donde están los muchachos!
No podrás, Pío.
Pío, para, ¡el abuelo necesita tomar el desayuno!
¡Vamos, Pío, camina rápido que es tarde!
Apúrate.
Vamos, tengo hambre.
¡Pio! ¡Pio! ¡Pío, ayúdame!
Toma este, Cocchi.
Pío, esta moto está rota.
- Sólo le falta gasolina. - Está estropeada.
Pío, ¿por qué no paras con eso?
¡Y mira aquí!
¡Pío, para con eso!
- ¿Quieres parar? - ¿Y tú?
¡Juega lejos de esa moto !
Ve para allá, camina pronto.
No hinches.
¡Voy a chillar en tu boca!
Dame una cerveza.
- ¿Has visto a mi hermano? - No.
No estoy escuchando.
¿Quién es? No estoy escuchando.
¿Todo en orden?
¿Cómo vas con eso allí?
Bueno. Lo estoy casi consiguiendo.
- ¿Quieres ayuda? - No necesito.
¿Qué ayuda?
Él dijo que conseguirá atrapar allí.
No lo vas a conseguir.
- Entonces no podrás. - Lo conseguiré, no te preocupes.
¿Y quién te llevará al hospital?
¿La rubia te llevará?
¿La conseguirás o no? ¿Será que lo consiga?
Vamos a ver si lo logra.
No lo pongas todo.
No sabes quemar el cobre.
Por el amor de Dios, está mojado. ¿Qué mierda, es culpa mía?
Estás estropeando todo.
Entonces hazlo tú.
Acabo de llegar de la escuela. Hazlo tú.
Yo no voy a la escuela.
Nunca vas, por lo que ni siquiera sabes leer.
¿Para qué aprender a leer? Mira esto.
Lele, ven aquí.
Mi hermana se colocó una ropa bonita y se maquilló.
Ven aquí a besarla.
- ¿Es verdad, Pío? - ¿Cómo voy a saberlo?
¿Quieres ver? ¿Quieres que te muestre?
Para. ¿Quieres ver?
¡Paren con eso!
- ¡Vete! - ¡Africano de mierda, para!
En casa la gente se golpea.
Hola, galera.
¿Qué diablos quieres aquí? ¡Vete!
¿Todavía estás aquí? ¡Vete pronto!
- ¡Policía! - ¡Policía!
Policía!
¡La policía! Policía!
Déjenlos en paz, caramba.
- ¿Qué hacías aquí? - Sólo salí un poco.
- Debes quedarte adentro. - Salió a tomar un poco de aire.
- Quédese quieta, señora. - ¿Soy la madre y debo callar?
Ya le van a colocar las esposas.
¿Qué está haciendo la policía aquí?
- ¿Vinieron a causa de la luz? - No, sólo porque salió.
¡Maldita sea! ¡Ojalá que mueran quemados esos policías!
- ¿Has apagado la luz? - La apagué.
Menos mal.
Ven a ayudarme.
Irás con la moto.
Si ves la policía, parpadea el faro.
- ¿Entiendes? - Entiendo.
Cuando tomas un coche, desbloquea el volante,
empuja la arandela y enciende la ignición
con el destornillador.
Y tienes otra cosa. Esta es la central del motor.
Tira de la palanca.
Después la extraes y tiras hacia fuera.
Es así como se hace. ¿Has visto?
Bajo el volante tiene dos hilos,
un rojo y un negro,
junta los dos y el motor se enciende.
Y luego es sólo traer el coche hacia aquí.
Te doy 50 euros.
No, no voy a entrar.
No te preocupes, te llevo el coche .
Sí, voy a llevarlo, yo lo llevo.
Sí. Pasame el número.
Todo bien entonces.
Si todo bien. Mañana te llamo. Adiós.
¡Pío!
Vamos. No fue nada, camina rápido.
No fue nada. Muévete.
¡Anda pronto!
Y no te laves la mano, necesito ese número.
- ¡Come! - Tengo cuatro mujeres.
- ¿Cuándo vamos a beber? - Ahora.
- Dale un poco para el vuelo. - Bebe esto.
- ¡Madre, tengo hambre! - Ve pronto, estoy muerto de hambre.
¿Sólo puedo con un plato a la vez?
Dale un poco a Cocchino.
- Comemos como italianos. - Vamos a comer como italianos.
¡Quiero más macarrones,!
No puedo ir.
Adiós.
- ¿Era Licca, tu novia? - Sí.
- ¿Y qué quería? - ¿Por qué no vas a verla?
No puedo ir, debo quedarme aquí, si la policía aparece.
No puedo encontrarme con ella.
- ¿Y por qué no hablas con ella? - Estaré ocupado mañana.
Bebe despacio, con calma.
"Bebe vino que te da una ayuda."
Vamos a beber .
No, Pío. No... ¿Viste? Él bebe de verdad.
Miralo. Luego terminará como ellos.
- Salud, madre. - ¡Dios mío! Por Cosme y Damián.
Deja esa botella o te pasará lo mismo que a los africanos.
- Quebraré en tu cara. - ¡Estás borracho!
El fin de los africa... ¿Qué dices?
Pero, ¿por qué no le das un golpe ?
Baja esa copa, el vino hace mal. Mirala.
¿No ves cómo está? ¿Y después estoy borracho?
¡Yo no! No, no estás borracho.
Deja el vino.
- Deja el vino. - Deberías golpearla.
¡Caramba... ¡Ahora se emborracha! Me arrepiento.
¡Te quedarás borracha, hermanita!
- ¿Lo dudas? - Padre, ella está borracha.
Quiero otro trago.
¡Voy a romperte la botella en tu cabeza!
Déjala en paz, es sólo un poco de vino.
¡Salud!
- La mezclé con gaseosa. - ¡No lo mezclaste! ¡Estás borracha!
Tengo mucho que hacer esta noche, si no...
Si no, ¿qué pasa?
Están todos borrachos como los africanos.
Es así como los africanos.
Los africanos...
Los africanos lo hacen así, quedan borrachos,
después quiebran las botellas en la cabeza unos a otros.
Y se pelean. Ustedes hacen lo mismo.
Ustedes terminarán como los africanos que beben.
En el invierno pasado, mi hija Carmelina,
se había lastimado la mano en la puerta y la llevamos al hospital.
Era diciembre o enero y vimos a un africano sin camisa.
Estaba casi desnudo, y hacía mucho frío.
Estaba desnudo y daba golpes en la pared.
Daba golpes en la puerta.
Estaba todo lastimado, el rostro, los brazos,
estaba lleno de sangre. Me quedé asustada.
- Daba puñetazo a todo. - Y la policía estaba allí.
- Había policía allí. - Lo golpearon con...
Los policías lo sorprendieron con el casete.
¿Sabes lo que sucedió una vez? He visto uno mientras que hacía la compra.
Y él me dijo: "Ven acá." Yo le respondí: "¿Qué quieres?"
Y yo le dije: "Eres feo. ¡Africano feo, vete! "
Y él: "No, ven aquí."
Tomó mi mano y dijo: "Caramba, qué mano grande".
Y yo le dije: "Negro feo, vete que tengo miedo".
Él me asustó.
No entendí lo que dijo.
Dijo que cuando se emborrachaba intentaban robar sus animales.
Cuando bebía.
Nadie conseguía engañar a papá.
- No fumes mucho, Pío. - Déjame en paz.
- Pío, ¿has apagado la energía? - No.
¿Cómo que no?
No puede continuar así. ¿Cómo pagaremos la luz?
- ¿Quién nos va a dar dinero? - ¿Cómo voy a saberlo?
- ¿No lo sabes? - ¿Cómo voy a saberlo?
En vez de caminar detrás de tu hermano,
haz lo que yo te mando.
- ¿Entendiste? Anda, muévete. - Ve a conectar los cables.
Madre.
- ¿Dónde? - Allá afuera.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Una palabrita.
- ¿A dónde vas? - Déjame pasar.
- No puedes venir conmigo. - ¡No me hinches!
¡No puedes venir conmigo!
- Vamos a ver ahora . - No no.
Si te suelto, vas al taller?
No, no voy. ¡Para!
- No te voy a seguir. - ¿Estás seguro?
Seguro. Por favor...
Vuelve adentro. No puedes venir conmigo.
- ¡Ve pronto! - ¿Quieres parar con eso?
¡Cierra la puerta!
- ¿Así esta bien? - Vete a dormir y no hinches.
Y no grites.
Mi madre, no sé qué hacer.
Él no me escucha.
Me está volviendo loca.
No sé qué hacer, no aguanto más.
¿Cuántas veces debo decir que no roben en Gioia Tauro?
Nadie tomó nada allí.
Sólo tomamos coches en Reggio Calabria.
¿No saben del Fiat Punto negro?
No no.
Pero si estuviera aquí, ¿crees que yo no te lo daría?
- Sólo se habló de eso todo el día. - Sobre un Fiat Punto negro.
Yo también robo, pero no tomé ese coche.
- ¿Y no saben nada? - Nada. Voy a robarlos en Reggio.
- Bien, ok. - Voy a fingir que no pasó nada.
Vamos a dejarlo así, es sólo un coche.
Pero tenemos trabajo por hacer. Vamos a una casa en Tonnara.
- ¿Cuándo? - Hoy van a una boda.
- ¿Puedes ir? - Yo voy. Estoy libre.
¿Vas sólo?
Gracias.
Me quedo con esta habitación. No quiero ser arrestado, anda pronto.
¡Ven aquí! ¿Dónde piensas que vas?
Gitanos de mierda.
¿Aló, es la policía?
Envíe un coche a mi casa.
Tiene que ser rápido.
Tengo una pandilla de gitanos que están robando todo.
Scinà, apartado 15.
Necesito que vengan pronto, si pueden, no sé qué hacer.
Por favor, manden el vehículo pronto.
¿A dónde vas?
- Tiene una maleta aquí. - Puedo verla.
Quiero ver los documentos.
- Están en casa. - Dame los documentos.
Quédate parado.
¡El coche!
Policía!
Déjenlo en paz.
¿Qué es esto aquí?
- Dos hilos. - ¿Dos hilos?
Puede sostenerlo, él va a la comisaría.
¿Por qué lo arrestan?
Nunca van a las otras casas, siempre vienen aquí.
Ustedes sólo vienen aquí. ¡Déjenlo en paz!
¡Sueltenlo!
¡Déjenlo ir! ¿Qué hizo?
¡Ustedes giran, ruedan y siempre vienen hasta aquí!
Parece hasta que están sosteniendo Totò Riina.
Ruedan, ruedan y siempre acaban aquí.
Madre, mira sólo, son los italianos.
Vayan hacia adentro.
Vayan enseguida. Rápido, vayan adentro.
- ¿Hicieron fogón, Iolanda? - Sí, está frío.
- Buenas tardes. - Buenas tardes.
Mis chicos.
- Para el. - Gracias.
Oí que arrestaron al muchacho.
- ¿Qué podemos hacer? - Eso sucede con los vivos.
¿Cómo es ese dicho?
Mejor oír el sonido de las corrientes que el sonido de las campanas.
- Va a salir. - No se quedará allí para siempre.
Si él no hizo nada. Saldrá pronto, seguro.
Hablé con el dueño del coche.
Estará en la Piazza dell'Incontro, esta noche.
- Todo bien. - Combinamos 300 euros.
- Está correcto. - ¿Ustedes cuidan de eso?
No se preocupe.
Más tarde mande a un muchacho a resolver el asunto.
- Todo bien. - ¿Todo bien?
- Gracias, Sra. Iolanda. - Gracias. Buenas tardes.
- Si necesita algo, me avisa. - Gracias.
- Nos vemos más tarde. - Chau.
¡Pío! Pío...
Yo sé que estás ahí. Ven aquí.
¿Pío?
- Habla a Nanà para llevar el coche. - No, yo lo llevo.
- No puedes ir. - ¿Porque no?
¡Naná te llevará! ¿Por qué no escuchas?
- ¿Por qué darle dinero a Nanà? - ¿Por qué no me escuchas?
¿Cómo tu padre no está aquí, quien crees que manda?
¿Porque eso?
Vamos, revísalo. Escucha lo que digo.
Lo harás.
Me estás lastimando.
¿Qué diablos deseas?
Léeme este mensaje .
- Leéelo tú. - ¿Sabes leer por casualidad?
"Traté de llamar, pero nadie atendió."
- Que más. - Ni agradeces. ¡Jódete!
¿Hola?
A causa del coche.
Sí, seguro. Nos vemos esta noche.
No, en la plaza no. En la estación.
Si claro.
OK. Todo bien. Adiós.
Él es un gran imbécil, pero tú eres tonto.
- Déjalo en paz. - Jódanse los dos.
Olvídala, es una vadia.
¿Que haces aquí? Supe de tu hermano.
- ¿Él está bien? - Lo está.
- ¿Que haces aquí? - Te estaba buscando.
- ¿Me estabas buscando? - Eso.
- ¿Qué es lo qué quieres? - Necesito ayuda.
Si si.
Estamos llegando.
Dame unos 20 minutos.
¿Esta bien? Adiós.
Ahora intenta juntar los dos hilos.
- Ok. - Así es como se hace.
- Vale. Adiós. - Espera, ¿a dónde vas?
A llevar el coche.
No puedes conducir, déjaselo a otro.
- ¿Por qué? - Eres niño.
- ¡Qué niño! - Manda a otra persona a llevarlo.
- Vete al diablo. - ¡Espera! ¿A dónde vas?
Detente.
Yo sé dirigir.
Vete que es tarde.
Ok. Adiós.
- Llegamos. - Entendí, llegamos.
Ven aquí. Mira bien mis ojos.
Termina.
No quiero ir a la cárcel, ni volver a Burkina Faso.
Y no quiero que te manden al internado.
Sí, ok .
- ¿Entendiste? - Entendí.
- ¿Entendiste lo que dije? - Sí.
Gracias, de verdad.
- ¿Eres el tipo de Turín? - ¿Y quien eres tú?
- El tipo del coche. - ¿El coche? ¿Y dónde está?
Primero pásame el dinero.
Está correcto.
Son 300 euros, me debes 10.
¿Diez más? Pero el acuerdo era 300.
Estamos en una estación, toma el tren y vuelve a casa.
Me voy cuando me des el auto.
No, el coche continúa conmigo.
Pero el acuerdo era 300. Ven aquí, vuelve .
Sabía que no debía venir a esta ciudad.
Toma, aquí tienes 310.
- ¿Dónde está mi coche? - Está aquí cerca.
- ¿Cerca dónde? - En el Palazzo Verdi.
- Pero yo no soy de la ciudad. - Encontrará el coche.
Pero vaya sólo...
Para con esos devuélvemelo.
No va a hacer eso, no eres idiota como él.
¿Tiraste mi teléfono en el fuego y el idiota soy yo?
No hay problemas, comprate otro .
¿Cuánto quieres?
- ¿Dónde conseguiste ese dinero? - En el banco.
- Claro... - Es verdad.
- No estoy burlándome. - Mañana iremos juntos al banco.
Puede ser. Mañana despiertame temprano y vienes conmigo.
¿Y cuánto te pagó?
Te doy 200, ¿quieres?
- ¿Quieres? ¿Quieres o no? - ¡Para!
- ¿Quieres? - ¡Para, Pío!
- Dame 10 euros. - ¿Sólo eso? Te voy a dar 50.
Vamos, dame 5 euros.
Sólo si te vas a lavar el culo con la bomba de aire.
- ¡Eres malo! - Tu cara es negra.
Mira quien habla, las muchachas no te quieren.
Eres guapo, con esos dientes de excavadora.
- De acuerdo, voy para casa. - Pío, no puedes ir a casa.
- ¿Por qué? - Ellos están conversando.
- Me mandaron salir también. - Porque eres pequeño.
- ¡Vete al diablo, ve! - ¡Anda a bañarte!
Pío, ¿dónde diablos te has metido?
Mandé llevar el coche a Nanà y volví.
¡Hace dos horas que te estoy esperando! ¿Dónde has ido?
- ¿Y ese dinero? - Es el dinero del coche.
¿Del coche? Pero, ¿por qué te arriesgaste?
¿Ya me preocupo con tu hermano, tú también quieres ser arrestado?
- ¿Y cómo llevaste el auto? - Sólo.
- ¿Y si la policía te paraba? - No harían nada.
¿No? Ellos te llevarían al bar y tomarían café juntos.
¡La familia entera en la cárcel!
Ellos en la cárcel y tú también, así acaba la familia.
Y luego me quedo sola, ¿no? Dime cómo sostendré la casa.
- Pero, él te trajo el dinero. - ¡Vete afuera! ¡Sal de aquí!
¡Para!
¿Vas a dejarme loca, entiendes?
Hace dos horas que te espero y ya no sabía qué pensar.
¡Llevaste el coche! ¿Por qué te arriesgaste?
¡Si yo le diera el coche a Nanà, tomaría nuestro dinero!
Pero, ¿por qué lo llevaste? ¡Te voy a reventar!
- ¿Por qué no me escuchas? - Seguro, he traído el dinero.
- Ahora me voy. - ¿Y dónde vas?
- ¿A dónde vas? - Voy a dar una vuelta.
No aguanto más, voy a quedar loca. Me van a matar.
- Pío, ¿a dónde vas? - Allá arriba.
¿Qué has robado?
Bebe.
- Toma el vaso, Pío. - Cinco euros.
Cinco euros.
- Salud. - Salud.
¿Qué harás?
Buenas noche señora.
Buscamos el cobre que robaron.
¿A esta hora?
Aquí está, señora. Esta es la orden.
Ahora van a derribar la puerta.
Verifiquen bien ahí, después vean la otra habitación.
- Busquen bien y hallarán todo. - No van a encontrar nada.
- ¿Y quién es este chico? - Mi hijo.
Vamos.
Esta no será la última vez.
- Esta es la cuenta. - ¿De cuánto es?
- Nueve mil euros. - ¿Nueve mil euros?
¿Y está escrito hasta cuándo tiene que pagar?
- ¿No está escrito? - No.
Me pareció que todavía tenía mucho tiempo para pagar.
- No, ese es el consumo de la luz. - ¿Cómo haremos?
- Sergio, ¿has visto a Ayiva? - No, pero debe estar por ahí.
- ¿Has visto a Ayiva? - No.
¿Viste a Ayiva?
No no.
Tu amigo está allí.
- Ven a ver una cosa. - ¿Cómo es?
- Quiero mostrarte algo. - ¿Qué es?
Funciona.
- ¿Cuánto quieres? - Cien.
- ¿Cien? - Eso.
- No lo necesito. - ¿Pero nadie lo quiere comprar?
Necesito dinero, encuentra a alguien que quiera.
¡Jennifer! Ven aquí.
- Vamos. - ¿Dónde?
- Para Rosarno. - ¿Y cómo iremos?
- En tren. - No, yo no voy.
- ¿Quieres vender esto? - Tengo miedo del tren.
No voy a entrar.
- ¿Por qué? - No quiero.
Pasa la tableta para acá.
Voy a esperar en la moto.
- ¿Quieres cerveza? - No.
- ¿Cuánto has conseguido? - Setenta.
¿Como ? Dije cien.
Sólo conseguí 70. Toma esto. Y esto se queda para mí.
- No. - Deja eso, Pío.
- Déjame. - Dame.
- ¡Para! ¿Así actúas conmigo? - Sí. Dame el dinero .
- ¿Es cierto? - Sí. Dámelo.
Listo, puedes quedártelo. Veré lo que hago contigo.
Mira.
Toma estos 10 euros, compra el pasaje del tren
y vuelve a casa, ¿entiendes?
¿Dónde diablos vas?
Corre que el tren viene, ese es el último.
O agarras el último tren o vas a dormir aquí.
Ahora te llevaré a casa. Ven.
Acelera. Acelera.
Acelera.
¡Acelera!
- ¿Quieres dar una vuelta? - No, tengo vergüenza.
¿Vamos a levantar un dinero?
Necesito terminar una cosa.
Pásame.
- ¿Estás bien? - Lo estoy.
¿Las dos son tu mujer y tu hija?
No. Mi hermana y mi hija.
¿Y tu mujer?
Somos sólo tres.
- ¿También fumas? - ¿Qué?
- ¿Qué? Mira. - No eso no.
- ¿Porque no? - Hace mal.
- Dame esto. - ¿Hace mal?
Prueba, no va a hacerte daño.
No no.
- ¿Dónde hallaste esto? - Por ahí.
- ¿Por ahí? - Eso.
De acuerdo.
- Necesito TV. - ¿Qué dijo él?
Habló en italiano, dijo que necesita televisión.
Esta aquí sirve para mí, pero sólo para mí.
Necesito un televisor grande para todos.
Porque va a tener juego de fútbol.
¿Qué? ¿Qué dijo él?
Él dijo que necesita un televisor.
Tengo uno, pero no puedo traerlo hoy
- porque necesito trabajar. - Entonces tráelo.
- Yo necesito trabajar. - Lo traigo solo.
¿Sólo?
¿Qué dijo él?
- Que te da 200 por todo. - OK.
- ¿Doscientos por todo? - No.
Yo no vendré aquí por cuatrocientos.
- Yo lo traigo. - No puedo esperar.
- Mañana no necesita más. - Ahora .
- ¿Ahora? - Yo lo juro.
¿Dijiste que lo juras?
Sabes cómo se dice "yo juro" ¿en mi país?
¿Que dijiste?
Ahora que dijiste eso, debes traer la TV esta noche.
- De acuerdo. Nos vemos. - Estaré esperando por ti.
Voy a esperarte.
¿Qué es todo esto?
Voy a llenar este almacén y cuando esté lleno,
pago un container y mando todo para Burkina Faso,
Lo vendo y estoy hecho.
Eso se llama comercio.
La televisión es ésta.
Pero te estoy viendo muy raro, ¿por qué?
Estoy bien.
La vida es un poco complicada.
Cuando crees que estás avanzando
comienzas a regresar.
¿Pero no es mejor tomar un tren?
Está bien. Necesito trabajar. ¿Cómo vas a llevarla?
¿Trabajas en el mismo lugar donde trabaja mi hermana?
Sí, pero sólo cuando necesitan.
Esa casa es hermosa, allí tiene dinero de verdad.
Preocupate por llevar la TV y no en otras cosas.
¿Cómo vas a llevarla?
¿Así pues?
Eres igual a una mujer africana.
Te voy a poner en el contenedor, y te enviaré a África
- y te vas bien. - Chau.
- Llama a Kingsley. - OK.
Klinsere.
- ¿Como es? - Klins?
- ¿Qué? - Klins.
Cual es su nombre... Aquel que estaba aquí.
- Quieres decir Kingsley. - Eso, ¿está él?
- Está en el bar. - ¿Qué bar?
- Aquel allá. No es lejos. - ¿Donde queda?
Ven que te muestro.
¡Kingsley!
- ¿Que pasó? - Él te está buscando.
- ¿Encontraste? - Lo encontré.
No, dame el dinero, necesito volver.
- No, quédate aquí. - Dame el dinero.
- Tengo que irme. - Pío, no lo hagas.
Amigos, él trajo la televisión y se llama Pío.
- Pío. - Pío.
¿Viste?
- ¡Pío, Pío! - ¡Pío, Pío!
Vamos.
Toma aquí la cerveza.
¡Pío, Pío!
¿Cómo estás? ¿Estás a gusto?
¿Estás viendo a todas esas personas?
Son ghaneses.
Yo soy nigeriana.
- ¿De dónde eres? - De Gioia.
¿Gioia Tauro? ¿Eres gitano?
Me gustan los gitanos.
Ok.
- ¿Tienes casa? - No.
¿Por qué?
Eres hermoso, ¿por qué no tienes una casa?
- ¡Pío, Pío! - ¡Pío, Pío!
- Estoy seguro. - No no.
Dame.
Muy bien, eres un buen chico.
Así me gusta.
Viste sólo, somos todos gitanos.
Aquí todos somos iguales.
- ¿Tu estás aquí? - Sí.
¿Qué diablos haces aquí?
¿Qué haces aquí?
- ¿Tu no estas trabajando? - ¿Sabes qué hora son?
¿No, qué horas son?
Está bien, Ayiva.
- Estás bien, ¿no? - Lo estoy.
- ¿Estás bien? - Sí.
- ¿Estás bien? - Lo estoy.
Eres un buen niño. ¡Qué buen muchacho!
¿Tienes sueño? Está creciendo la cerveza.
- ¿Qué es lo qué quieres? - Está creciendo la cerveza.
Está creciendo la cerveza.
- ¿Bebiste cerveza? - No.
- ¿No? ¿Estás seguro? - ¡No!
¡Estás oliendo a cerveza, sal de ahí!
Vas a lastimarlo. Lo vas a ahorcar.
Lo dejarás mareado. Se va a ahorcar.
Voy a matarlo.
Estás loco, vete allá.
¡Pasa la pelota!
¡Pío!
El abuelo está en el taller, ve a ayudarlo con el coche.
Pío, yo nací en este carro.
Ven aquí. Ven, Pío.
Antes estábamos siempre en el camino.
Siempre por la carretera.
Éramos libres, sin patrones.
Éramos libres, no debíamos nada a nadie.
Era libre y siempre estábamos en la carretera.
Y ahora estamos aquí.
Recuerda.
Somos nosotros contra el mundo.
Contra el mundo.
¿Qué diablos estás haciendo?
¿Qué tuerca te pica?
- ¿Juegas delante del coche? - Disculpame.
¡No me hinches!
Saca la mano de ahí .
- ¿Que pasó? - Nada.
¿Hay muchos africanos que tienen coche?
Hay algunos, pero no muchos.
¿Por qué?
¿Por qué no vendemos las piezas de repuesto a ellos?
No debes pensar en robar coches.
Vamos.
Pío... ¡Pío!
Sucedió una cosa importante.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oremos.
Ave María, llena de gracia, el Señor es contigo,
bendita sois entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María...
Queridos hermanos, al cumplir, según el rito cristiano,
el piadoso deber de sepultar el cuerpo humano,
roguemos confiadamente a Dios nuestro Padre,
para quien todos los seres viven.
Entregamos a la tierra el cuerpo de nuestro hermano, Emiliano.
en la esperanza de su resurrección y pedimos que su alma
sea recibida en la comunión gloriosa de los santos.
El Señor le abra los brazos de su misericordia infinita,
para que nuestro hermano Emiliano,
sea absuelto de toda culpa, y se reconcilie con el Padre,
en presencia del Rey eterno.
Nos dejaron salir por el abuelo.
Oremos por los familiares.
La hija Iolanda, su esposo Rocco,
los hijos de ellos, Simona, Antonella,
Susana, Riccardo, Cosimo y Pío.
Sus nietos, Nicolas Damiano, Patrizia,
Cosmo, Gesuele Massimo, Cristina
y Francesco Pio.
Y su otra hija, Simona.
¿Por qué no me cuentas las cosas de la cadena?
Pero, ¿porqué diablos te interesa la cadena, Pío?
Cuando estabas preso, sostenía la casa.
¿Por qué no hacemos algo juntos?
¿Puedo saber lo que quieres?
Vamos a robar.
Eres pequeño, ¿a dónde quieres ir? Dime dónde vas.
No me hinches.
- ¿Vas a cuidarte de los italianos? - No tengo miedo de ellos.
¡Sal de aquí! Sal que me estás llenando.
Te mandé salir.
Sal pronto que me estás molestando.
Perdone, mi pelota cayó dentro.
¿Y qué quieres ahora?
¿Quieres jugar al fútbol?
Es sólo un chico, va a recoger el balón esta vez.
Pero ve pronto que tengo hambre, padre.
Está bien.
Aquí está tu pelota. Ve a jugar a otro lugar.
Si ella cae aquí de nuevo, voy a romperla, ¿entiendes?
Vete, sal de aquí.
- ¿Qué haces aquí? - He venido a recoger la pelota.
Ven aquí.
¿Entras así en la casa de los demás? ¿Cómo te atreves a entrar aquí?
- ¿Qué ibas a hacer? - Vine por la pelota.
- ¿Estás seguro de que fue por la pelota? - Es por la pelota.
¿Y qué es esa bolsa?
Trae aquí. Puedes traerla, Michele.
¿Has tomado algo?
Cuéntale a tu padre lo que has planeado.
Cuéntale en que anduviste.
Si no se lo explicas, le explico yo.
Yo fui a agarrar la pelota,
vi una computadora y una foto, y la tomé.
¿Y qué más?
Vamos, habla. Cuéntale lo que has hecho.
Cuéntale a tu madre lo que has preparado.
¿Sabes cuánto tiempo hace que conozco a tu familia?
Entras en mi casa,
me llamas y pides educadamente para devolverte la pelota.
Yo estaba saliendo apresurado con mi familia.
Paré para devolver la pelota. Y le dije: "Vuelve mañana.
Nunca más te atrevas a ir a mi casa.
Si no vas a acabar muerto. ¿Entendiste?
Si no te reconocía, te habría matado hoy.
Eso no se hace.
Agradece por conocer a tu familia.
Por conocer a tu hermano, ¿entendiste?
De lo contrario, esta noche no habrías terminado bien. ¿Entendiste?
- Pide disculpas a todos ellos. - Perdón.
Para todos. Hasta a tu hermana.
Disculpenme.
Rocco, usted va a pagar los daños de la casa.
¿Cuánto daño le hizo?
Cerca de 8.000 euros de perjuicio.
Usted pagará el daño que causó.
Claro, Pasquale. Vea el valor y pagaremos, sin problemas.
- ¿Qué podemos hacer? - Es un desgraciado.
- No está bien, Pío. - No debe repetirse, Rocco.
¿Vas a robar a mi casa?
No debes más robar de mí ni de nadie, ¿entendiste?
Traigan mi abrigo, por favor.
Pasquale, vamos a entrar en un acuerdo.
Hablaremos mañana. Enseñenle buenos modales.
A los pequeños también.
- Hasta luego. Buenas noches. - Chau.
¡Sal de aquí!
¡No vas a dormir aquí! ¡Sal pronto!
¡Anda, sal de aquí! ¡Fuera!
¡Sal, camina!
- ¡Déjame entrar! - ¿De nuevo? ¡No vuelvas aquí!
¡Fuera de aquí!
Pongan agua.
¿Dónde vas, Pío?
¡Pío! ¿A dónde vas?
¿Ayiva?
¡Ayiva!
¡Ayiva!
No puede quedarse aquí. Esta casa no es apropiada.
Es sólo por esta noche.
- ¿Qué sucedió? - Nada. Intenta dormir.
¿De qué están hablando?
Puedes dormir tranquilo hoy.
Intenta dormir, mañana temprano llama a tus padres,
avisales que estás bien y que vas a volver a casa.
De acuerdo.
- ¿Lo prometes? - Lo prometo. Gracias.
¿Que pasó?
¿Quieres saber sobre la cadena?
En la cárcel de Palmi, no nos dejan faltar nada.
Todos dentro nos respetan.
Los africanos, no.
Los africanos, ni pensar.
Nadie ni siquiera miran a los africanos.
Pero nosotros somos respetados por todos.
Hasta por los italianos.
En la cárcel de Palmi,
y en el caso de que se trate de una persona que había sido arrestado en Brasil.
En la celda de él, ellos decían y cagaban en el suelo,
se mantenían en las rejas para no caer en la mierda.
Dentro ellos se comportan como animales.
Te equivocaste, Pío.
¿Qué haremos ahora?
No sé.
¿Quieres hacer algo conmigo?
Vamos a hacer una cosa y todo se va a arreglar.
De acuerdo.
- ¿Entendiste, Pío? - Entendí.
- ¿Pero qué vamos a hacer? - Yo ya te dije.
Un amigo mío vendrá con el camión y voy a ayudarle.
Ellos nos darán el dinero a la hora.
No voy a hacerlo porque lo conozco.
¡Deja de involucrarte con esos africanos!
¿Por qué el africano?
Necesitamos pensar en nosotros
y tú te preocupas por el africano?
¡Hay otra manera, así no!
¿Cuál es la forma? Dime de qué manera.
Si no te van a expulsar, no podrás volver a Ciambra.
Necesito que lo llames y alejarlo de aquí.
Vamos a hacer eso y todo se resolverá.
No lo voy a hacer, ¡estamos!
No seas niño, Pío.
El tipo que viene con el camión es mi amigo.
Vamos a cargar y él pagará a la hora.
¡Llámalo! El africano confía en ti.
¿Por qué no vuelves a casa?
Yo te adoro.
¿Qué te pasó?
Cuéntame.
Me estás asustando. ¿Qué paso?
¿Puedes llevarme a casa?
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¿Viste? Está todo resuelto.
¿Qué pasó?
¡Pío!
¿Te duele?
Hiciste lo correcto.
- Ahora te has convertido en un hombre. - Yo ya soy hombre.
¿Es cierto?
¿Eres un hombre?
Lo soy.
Espera aqui.
- Buenas noches. - Buenas noches.
He traído a mi hermano, nunca ha transado. Nunca.
- ¿Quién acepta hacer el servicio? - Yo sí.
Yo no porque lo conozco.
- Entonces lo haré yo. - ¿Tú? ¿Está segura?
- Absolutamente. - ¿Puedo llamarle?
- Puedes. - De acuerdo.
¡Ve! Veremos si eres un hombre de verdad.
Entra, chico.
- ¿Qué te hiciste aquí? - Me caí.
- ¿Te duele? - Un poco.
Pero, ¿estás bien? ¿Estás seguro?
Corres mucho.
No debes correr, sino te lastimas.
¡Pío! ¡Ven aquí!
Ve, Pío.
¡Ven, Pío!
¡Vamos!
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