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Zulu
Chist.
¡Eureka, ha funcionado!
Ha funcionado.
¡Ay, es precioso!
Parece un bebé normal.
No pueden ser ellos.
Es imposible que se hayan enterado tan pronto.
- Tenemos que esconderlo, Jan. - Lo acabarían encontrando.
- Entonces... - Solo podemos hacer una cosa.
Ya están aquí.
Bien.
Tú nos librarás de ellos. Algún día.
Aquí estarás a salvo. Es la zona más avanzada del planeta.
Cuando crezcas, volverás para salvarnos.
- Salid de mi laboratorio. - Volved a vuestras cloacas.
¡Ratas asquerosas!
Lo primero, buenos días.
Lo sé todo. No me hagáis perder el tiempo.
¡Es mi hijo!
No es tu hijo. Es un experimento.
- ¿Dónde lo habéis metido? - Donde no puedas encontrarlo.
No me obligues a apretar el botón
y acabar con esto de una vez.
Yo puedo ayudar.
No tengo tiempo para tonterías, Ágata.
Pero, papá, el primo Sigfred tiene los mismos años que yo
y a él ya le dejan torturar.
¿Te acuerdas cuando te pedí que encontrases
todas las mascotas de este planeta para aniquilarlas
y tú escondiste algunas?
Me dieron pena, pero ya no soy así. He madurado.
No entiendo cómo puedes ser mi hija.
Siempre me dejas en ridículo.
Es un planeta azul.
Tierra. Planeta Tierra.
- ¿Estás segura? - Sí, papá. Yo lo he visto. Sé dónde est
No podrás hacer nada. Ese niño acabará contigo.
Muy bien. ¿Quieres que me sienta orgulloso de ti?
Si algún día quieres sentarte en este trono,
ahí tienes tu oportunidad.
¡No!
Escúchame, Ágata. Este niño es el arma definitiva.
Lo quiero vivo.
Cuando lo captures, iré a buscarte.
Sí, papá. Será muy pronto, no te decepcionaré.
EE UU / ESPAÑA
Ya estamos. El típico fantasma que te viene dando las largas desde casacristo.
No empieces, Juan. Déjale pasar.
No, no le voy a dejar pasar. No me va a adelantar el fitipaldi este.
Encima, te vas a cargar la correa de distribución.
Payaso, que eres un paya...
- ¿Estás pensando lo mismo que yo? - Sí.
¿Qué estás pensando tú?
- Ahora mismo no lo sé. ¿Y tú? - Que eso no era un coche.
¡Ostras!
Este cacharro lo desmonto yo y me saco un dineral por las piezas.
Que es un meteorito, Juan.
O peor aún, un asteroide, que no sé muy bien cuál es la diferencia.
En fin, perdóname, que me pongo nervioso.
Juan, he escuchado una cosa.
- Ven aquí. - Que se oye algo. Ven.
- María, no te acerques. - Que aquí hay alguien dentro. Calla.
Mira, Juan. Mira.
Que nos ha caído un regalo del cielo.
Pero qué regalo ni qué regalo.
Mira, el bebé.
Nos lo quedamos.
¿Cómo nos lo vamos a quedar si no es nuestro?
Pero mírale, es precioso.
Pero, cariño, eso no es un bebé, es un señor enano.
- No lo podemos dejar aquí. - María, ese mostacho no es normal.
- ¿Desde cuándo sabemos tú y yo de niños? - Sé que del cielo no caen, por ejemplo.
Si es un milagro, sí.
Llevo meses rezando para que tengamos un hijo.
- Ven aquí, chiquitín. - ¡María! Estás loca.
¡Hola, papi!
¡Hola, papi!
Mira, papi. Mira, mira.
Mira, chiquitín.
Mira cómo sabe que eres su padre.
Mira. ¡Chiquitín!
Bueno, quitando lo del bigote,
todo lo demás lo veo normal.
- Buenos días. - Buenos días.
El coche me ratea.
No se preocupe. Aquí se lo dejamos como nuevo.
Tenemos la última tecnología.
Prefiero métodos más convencionales, gracias.
López, dale más fuerte.
Eres un flojo. ¡Venga, mierda! ¡Más fuerte!
¡Debilucho! ¡Mierdecilla!
Pásala.
- Pasa, aquí. - Aquí.
- Pásamela. - Saca ya.
- Pringado, dale. - Portero, paquete.
Venga, el del bigote, dale.
Pásala, niño.
Pringado.
Pásala, frikazo, que eres un friki.
¡Tarado!
Pásala, pareces tonto.
¡Gol! ¡Vamos!
Choca.
¡Gol!
¿Qué ha pasado?
He metido gol, ¿qué pasa?
¡Vamos!
¿Qué pasa?
Chupón.
Te tengo dicho que no hagas tus cosas esas delante de la gente.
Pero yo quiero ganar.
Vas a ganar que nadie quiera jugar contigo.
Eso que acabas de hacer es de tramposo.
De cobarde que no se atreve a jugar de verdad.
- Esa es mi manera de jugar. Soy así. - Pues disimula, hijo. Disimula.
Si sigues por ese camino, van a pensar que eres un bicho raro
y te vas a quedar más solo que la una.
Igual no les has dicho bien la hora.
- ¿Seguro que les diste bien la hora? - Claro que la dije bien.
¿Y la dirección? ¿Les diste la dirección?
- ¿La apuntaste en la tarjeta? - No han querido venir, papá.
Es porque hago cosas raras, ¿verdad?
No son raras, cariño, son especiales.
- ¿Y por qué no es bueno que las haga? - Porque estás en España.
Mira, hijo. En cualquier otro sitio, en Alemania, en Francia,
en Noruega, te valorarían muchísimo.
Lo malo es que aquí, clavo que sobresale, pide martillo.
- Si destacas, te machacan. - ¿Por eso no han venido mis compañeros?
- ¿Porque no soy como ellos? - Ellos nunca podrán ser como tú.
Pero tú, si no haces tus cosas esas, puedes ser como ellos.
Juanito, cariño. Tú no necesitas hacer nada especial,
nada especial, para llegar muy lejos.
Escúchame bien. En este país, para ser feliz, hay que ser mediocre.
Venga, hijo. Pide un deseo.
Ser normal.
Juanito, hijo. El año que viene te hago un bizcochito.
Los mejores electrodoméstico a los mejores precios.
Da el paso.
Por supuesto, con la garantía de CHIT Technologies.
Ahh...
¿Sí?
- ¿Dónde estás? - Eh... aquí.
- Dónde. ¿Te has quedado dormido otra vez? - No.
Estoy en la oficina, liado con los albaranes.
- He pasado antes y no te he visto. - Pues estaría en el baño, no sé.
- Antes ¿cuándo? - Hace un rato.
Sí, hace un rato estaba yo... sí, estaba en el baño.
- Voy a verte que te quiero comentar algo. - No, estoy muy liado con los informes.
- ¿No eran albaranes? - Albaranes que no cuadran con el informe.
Cachis.
- ¿Habéis visto a López? - No le he visto.
Yo tampoco.
- ¿Ya podríais avisar, no? - ¡Cuidado con la caja!
¡Ohhh!
- ¿Cuándo has llegado? - No sé.
Hoy he entrado un poco antes. Tengo mucho lío.
Juan, sabes que soy el primero que no quiero que me veas como un jefe.
Que tú y yo, por encima de todo, somos amigos.
- Oye, ¿no huele un poco raro? - Tú sí que eres raro.
Es colonia... Y bastante cara, por cierto.
¿Desde cuándo te echas tú colonia?
Para hablar de eso, me quito el sombrero de jefe
y me pongo el sombrero de amigo.
- Hay que separar trabajo y amistad. - A ver. Técnicamente, no eres mi jefe.
Se incorpora hoy. Al final, la he contratado.
- ¿Has enchufado a esa chica? - No es un enchufe tampoco.
La chica se merecía el puesto.
Otra cosa es que en las entrevistas... pues haya surgido algo.
Sí. Una chispa, por así decirlo.
No puedes usar las entrevistas para ligar.
Todo el mundo sabe que las entrevistas de trabajo son como una cita.
No, no es como una cita.
Cuando sales con una tía, ¿de qué hablas? De trabajo, de aficiones.
Por cierto, ya que sacas el tema de las aficiones,
no te lo vas a creer, pero tenemos las mismas: leer y viajar.
Eso le gusta a todo el mundo.
Entonces, ¿no me ayudas a prepararle algo así bien cool, en plan bienvenida?
Nunca hemos hecho bienvenidas a nadie.
Me voy a volver a poner el sombrero de amigo
para decirte que hace mucho que no nos corremos una juerga juntos.
Conmigo no cuentes. Yo me voy a desayunar.
Lo sabía. Tú acabas de llegar.
Cachis.
¿Luisa?
Buenos días. ¿Podría avisar a...? ¡Uy!
No. ¡Juan!
- Luisa. - Pero ¿tú qué haces aquí?
En la uni se veía que ibas a llegar lejos en la vida y mírate, recepcionista.
¡No! A ver, que yo no trabajo aquí.
Trabajo en esta empresa, pero en un puesto de verdad.
- Vale, me estás tomando el pelo. - Qué fuerte habernos encontrado.
Nos tenemos que poner al día. Ahora no, que llego tarde.
¿Podrías avisar a Jaime González?
¿A Jaime? Pero ¿vas a trabajar aquí?
Parece que sí. No me lo creo aún. ¿Tú tuviste que hacer ocho entrevistas?
- Jaime. - ¿Sí?
Sí, está aquí Luisa Lanas.
- Que pase. - OK.
Lo haces fenomenal, ¿eh?
Deberías plantearte muy en serio lo de ser recepcionista.
Oye, normalmente a la gente que viene nueva,
les solemos hacer una fiestecita, así de bienvenida. Un copeteo y eso.
¡Qué! ¿Te apetece?
A ver, familia, atentos, que nos vamos a hacer un autoselfie.
Ya sé que no sería una selfie estrictamente dicho,
pero se pilla la intríngulis, ¿a que sí?
Qué bonito recuerdo para tu primer día, ¿verdad, Luisa? Aquí somos así.
Ambiente a tope entre compañeros. De salir y liarla cualquier día.
¿Dónde está el baño?
Pasando la puerta a la derecha.
- Oye, ¿tú de qué la conoces? - De la uni.
- Era la novia de un colega. - Pero ¿te gustaba?
A ver, que no era ni colega, era como medio colega.
- Te he preguntado que si te gustaba. - Jaime, no. No me gustaba.
Señor, si no necesita nada más, nosotros también ya nos vamos.
Vosotros os quedáis aquí hasta que yo lo diga, ¿vale?
Nuestro turno de trabajo terminó hace dos horas.
Mira. ¿Veis aquel cacharro?
Pues tiene más compromiso con la empresa que vosotros dos.
Tengo que tener puesto siempre el sombrero de jefe.
A ver, ya nos hemos tomado una. Yo creo que ya estaría bien, ¿no?
Si os vais todos de golpe, "Hala, venga, vámonos", se lo va a oler.
Quiero encargar una pizza con mucha aceituna negra. Le encantan.
¿Le has preguntado en la entrevista cómo le gustan las pizzas?
Cuando vuelva, te digo que vayas al paqui a por hielos
y tú ya no vuelves.
Se llama estrategia.
Y el de Recursos Humanos entrándome.
Ya te dije que en las entrevistas parecía que estaba ligando.
En fin, yo ahora pongo cualquier excusa y me largo.
No, espérate. ¿Te acuerdas de Juan, de la uni?
Ese. El del bigote.
El caso es que trabaja aquí. Menos mal que está en la fiesta.
- Juan. - ¿Qué?
- Que sí, me quedo en la fiesta un rato. - Pero ¿cómo te vas a quedar?
Juanito, ve a por hielos.
Somos tanto de empinar el codo que nos hemos quedado sin hielo, Luisa.
Sí, si hay hielo.
- No, no hay hielos. - Sí.
¿Dónde?
El hielo.
¿Y Luisa?
Bueno, no quiero ir de sobrado, pero creo que se ha asustado.
Aquí había una tensión que se le iba de las manos y ha preferido irse.
Y es una pena, porque ya estaba pensando en mi tía Clari.
Bueno, no vayas a darles la turra con lo de tu tía Clari.
Juan, ellos también tienen derecho a saberlo. No seas racista.
Un truco para aguantar más en la cama, y no durmiendo precisamente.
Yo pienso en tres imágenes: mi tía Clari bailando en las fiestas de mi pueblo,
un pastel de puerros y unos pantalones de pana beige.
Vale. ¿Las tenéis?
Pues voy pasando de una en otra en mi cabeza.
Una. La otra.
La otra.
Y así me puedo tirar horas con una mujer.
Bueno, horas. Tampoco horas. Qué pereza.
¡Psst, Juan!
¿Qué haces?
- Me iba para casa. - ¿Te ibas o te vas?
No sé. ¿Tú tienes hambre?
¿Tú?
¿Pizza?
Bueno, para la próxima.
- Oye, que a lo mejor llego. - Qué vas a llegar.
- Oye, que sí que llego. ¿Qué te juegas? - No llegas. Nos vemos mañana.
Perdona.
¿Te gustan las aceitunas negras?
- Bueno, ¿y Rober qué tal? - ¿Qué Rober?
- Pues Rober. ¿Qué Rober va a ser? - ¿El de la uni?
- Sí, ¿ya no estáis juntos? - Juan, por favor.
Hace como diez años que dejamos la uni.
No éramos ni novios. ¿Cómo voy a estar con Rober?
Pues yo que sé. Bueno, por saber.
Si se enterara de que estoy aquí tomándome algo contigo, fliparía.
¿Y fliparía por qué?
Pues porque Rober contigo... no sé. Siempre decía que tenías algo raro.
Bueno, la gente es que habla mucho.
Escondías algo, decía: "¿No te parece que esconde algo?".
"Pues no sé, chico. A mí la verdad es que Juan me parece de lo más normal".
Pues eso digo yo. Si es que...
¿Qué voy a esconder yo? ¿No?
Tú lo que querías es saber si yo tengo novio.
- Nos vamos a otro sitio, ¿no? - Bueno. Nos terminamos esto y nos vamos.
¿Os queréis estar quietos de una vez?
- ¿De qué te ríes? - Luisa.
Tú, el medio enano.
- ¿Qué te hace tanta gracia? - Cállate, puta vieja.
¡Uy! Ahí no te calientes, Luisa. No te calientes...
¿Qué has dicho?
Luisa, ya nos lo tomamos nosotros ya cuando...
- ¿Qué? ¿Te vas a hacer el héroe? - Yo, el héroe, no. Yo no he dicho nada.
Pues igual te metemos dos hostias en la boca, sí.
- ¿Me vas a meter dos hostias? - Lo ha dicho ella.
- Y si te las mete, ¿qué? - A ver. Es ilegal pegar a un menor.
Yo tengo 18 años, ¿qué pasa?
Vaya.
Es ilegal pegar en general, a la gente.
¿Tú ves este dedo?
- Con el índice te tumbo de un soplido. - Dos cositas.
La primera, ese no es el índice, ¿vale? Es el corazón.
Y la segunda, más allá del detalle,
tú no eres capaz de tumbarme
ni con ese dedo ni con absolutamente nada.
Toma, el corazón.
Pringado.
Hijo mío, recuerda mis palabras,
si destacas, te machacan.
Clavo que sobresale, pide martillo.
Juanito, cariño, no necesitas hacer nada especial para llegar muy lejos.
No te metas donde no te llaman.
A ti no te ha dado nadie vela en este entierro.
¡Coche 107 a central, por favor!
¡Coche 107 a central!
¡Ayuda, por favor!
¡Los frenos no me responden!
¡Vamos desbocados!
¡Coche 107 a central! ¡Los frenos no responden!
¡Nos vamos a estrellar!
¡Nos vamos a estrellar!
Pero ¿qué ha sido eso?
Tranquilos.
Está todo controlado.
Pero ¿qué hace?
¡No lo sé!
Estáis a punto de asistir al nacimiento de una nueva revolución tecnológica.
Os presento a un futuro miembro de vuestra familia:
Chitobot.
Vuestros hogares nunca volverán a ser los mismos.
La limpieza definitiva: aspira, barre y friega.
Por supuesto, con el servicio técnico de CHIT.
Es hora de dar el paso.
Ágata.
Lo hemos encontrado.
- ¿Estás seguro? - Alguien ha parado un metro en España.
Dentro vídeo.
¿Qué vídeo?
¿España?
- ¿Qué hace alguien así en España? - Anoche evitó un descarrilamiento.
Un idiota habrá pulsado el freno de emergencia.
Imposible. Los desactivamos antes de provocar el accidente.
- Tenemos imágenes en la sala de control. - No me hace falta.
¿En ninguna se le ve la cara?
El planeta está invadido con nuestra tecnología. No tiene escapatoria.
No hay tiempo que perder.
Avisad a mis clones de allí de que voy inmediatamente.
Y que nadie se confíe.
Recordad que estamos ante el arma definitiva.
Un café con leche y un cruasán.
El café y el bollo no, pero la leche te la puedo dar.
¿Qué la prefieres, templada o caliente?
Perdone, caballero.
Todo el mundo habla del extraño suceso de ayer en el metro.
Un desconocido saltó a las vías provocando el caos
y el asombro de los allí presentes.
Tenemos en exclusiva las imágenes de las cámaras de seguridad...
Llevará un cohete a la espalda. No se puede ir tan rápido.
Oye, vamos a trabajar un poquito, ¿no?
Que nos despistamos aquí con cualquier cosa.
- Tienes razón, no es para tanto. - A ver, yo tampoco he dicho eso.
Para tú un metro que viene así, a toda leche. ¿Qué?
- Explícame lo que pasó anoche. - ¿Qué pasó anoche?
- Conmigo no disimules. - Que yo no he parado ningún metro.
- ¿Qué metro? - ¿Qué metro?
Que te estoy hablando de Jaime.
- De la fiesta rara que montó anoche. - Vale.
Mira lo que me ha regalado hoy. Son mis tarjetas personales.
Vienen 500.
No quiero ser malpensada,
pero cualquiera diría que me ha enchufado para ligar conmigo.
A ver, Luisa. Es que Jaime es así. O sea que...
¿Qué pasa ahí? ¿Qué miráis todos?
- Nada, no pasa nada. - Déjame ver.
- Que no pasa nada. - ¿Qué pasa?
Luisa, no pasa nada.
Ah, la chorrada esa.
Si se ve a la legua que es un truco publicitario.
Vamos, aparece un tío con superpoderes y toda la vaina aquí en España.
Calla, qué patético.
Bueno, patético tampoco, ¿no?
Juan, aparece un superhéroe y le toca ser español, lo más cutre del mundo.
Un superhéroe tiene que ser americano.
O yo qué sé, inglés o japonés.
¿Va a ser nacido en Arguijuela de Todos los Santos, provincia de Cáceres?
- Que no, Juan. - Luisa...
Imagínate que... Tú y yo sabemos que no,
pero imagínate que existiera una persona totalmente altruista
capaz de arriesgar su vida para salvar la vida de mucha gente.
Que no, Juan. Hay cosas que no pegan. Superhéroe y español no pega.
Alemán igual sí, fíjate. Alemán podría ser.
Pero ¿español? No me hagas reír. ¿El villano sería la puntualidad?
A lo mejor es que no es un superhéroe.
A lo mejor es alguien especial.
Qué pesadito estás hoy, ¿eh?
Si vas a seguir así, paso de ir esta noche a cenar contigo.
- ¿A cenar, los dos? - ¿Qué pasa? ¿De qué habláis?
De nada. Bueno, de trabajo. De trabajo.
Entonces, ¿no os habéis enterado?
Ágata Muller ha venido a España.
¿La de los aspiradores?
Bueno, la gurú tecnológica, como me gusta a mí llamarla.
Pero, sí. Básicamente, vende aspiradores.
Qué guapa estás hoy, Luisa.
Vamos ya con la noticia del día, la visita a nuestro país
de la que es posiblemente la empresaria más famosa del mundo.
Nuestros compañeros ya están con la multimillonaria Ágata Muller,
que está a punto de hacer unas declaraciones.
Conectamos en directo.
Siempre he querido conocer a alguien así.
Estamos acostumbrados a perseguir a aquellos que cometen delitos.
Es muy importante encontrar a aquellos que destacan por hacer las cosas bien.
Por eso quiero enviarle este mensaje.
Porque sé que me estará escuchando.
Seas quien seas, quiero que sepas que he venido a ayudarte
y darte las gracias por ser ese héroe.
Y decirte que tú y yo juntos podemos hacer grandes cosas.
Lo dicho. Un anuncio.
Es hora de volver a casa.
Es hora de volver a casa...
Es hora de volver a casa.
Lo primero, buenos días.
Papá, soy yo, Ágata.
Sí, ya. Muy bien. ¿Qué quieres?
El hijo de Jan, por fin lo he encontrado.
Ni imaginaba que lo seguirías buscando.
Te dije que no te decepcionaría, papá.
Ya, pero han pasado 30 años. No esperarás que te aplauda.
Si supieras todo lo que he tenido que hacer.
Pero ahora ya puedes venir a buscarme.
¿Lo has encontrado o lo tienes?
Estoy muy cerca de él.
No tiene escapatoria. Ya solo queda la parte fácil.
¿Otros 20 años?
Cuando sepas lo que he hecho, vas a estar muy orgulloso de mí.
Mi tecnología se ha extendido por todos los rincones del planeta
y lo controla todo.
Otro habría arrasado el planeta y regresado a casa en dos días.
Me dijiste que lo querías vivo.
Ven por mí y arrasaremos el planeta juntos.
Si no lo tienes cuando llegue, lo arrasaré...
...contigo dentro.
Señores, les ha tocado el premio gordo.
Así que pónganse inmediatamente a ello.
Claro, jefa.
Eso sí. Tendremos que parar la búsqueda pasado mañana,
que es festivo en toda la comunidad por las fiestas de la patrona.
Aquí la única patrona soy yo.
Y nadie va a parar hasta atrapar al hijo de Jan.
- ¿Entendido? - Sí.
Hola, Luisa. ¿Has llegado ya?
Sí, desde hace media hora. Mira que lo sabía.
Vale, yo voy en el bus. Estoy a tres, cuatro minutos.
Oye, pero por llegar tarde invitas tú.
Vale.
Tranquila, Carapapa. Ya está.
Hijo de Jan. Solo tú puedes oírme.
Por favor, ¿puede bajar un poco el volumen de la radio?
¿Qué radio ni qué radio? Si no llevo la radio.
Si escuchas esto, eres la persona que estoy buscando.
Pero ¿quién eres?
¿Yo? Soy Pedro Luis.
Tú no te metas. ¿No ves cómo va el muchacho?
No te asustes. Soy tu amiga.
Por favor, ¿podría parar el autobús? Necesito bajarme aquí.
Por favor. Está asustando al perro.
¿Que no lo ve?
Conductor, déjele bajar, que está loco.
Tengo que avisarte de dos cosas.
Dios, baja un poco el volumen, me va a estallar la cabeza.
La primera, no me hables, porque yo a ti no te escucho.
Déjalo, déjalo...
La segunda es que tienes que venir a verme.
Soy Ágata Muller.
Hablemos cara a cara.
Con tu poder auditivo te será muy fácil
detectar la procedencia de mi voz.
Seguro que tienes muchas preguntas.
Pero, tranquilo, estoy aquí para explicártelo todo.
Pero cállate ya de una vez.
No entiendo por qué has tardado tantos años en dar el paso.
¡Que sí, que ya voy! ¡Que ya voy!
No tienes nada que temer.
Conozco tu secreto y he venido a ayudarte.
Bienvenido a Chip Technologies.
Le estábamos esperando.
Hola.
Perdón, pero es que yo tengo un poquito de prisa.
No sabes los años que llevo esperando este momento.
Pero tú eres la de los aspiradores.
Treinta años. Toda una vida esperando encontrarte.
Siéntate, por favor. Tenemos mucho que celebrar.
Pero ¿qué tenemos que celebrar? Si yo a ti no te conozco de nada.
Bueno, te conozco de la tele y de que tengo una licuadora que es tuya.
Lo que hiciste la otra noche en el metro fue espectacular.
Para, que yo no he tenido absolutamente nada que ver con lo que pasó en el metro.
¿Estamos?
No hace falta que disimules conmigo.
- Soy como tú. - Sí, claro. Como yo.
Mileurista y con contrato por obra. Y tú millonaria. ¡Igualitos!
- Venimos del mismo sitio. - ¿De El Masnou?
De mucho más lejos.
No podemos estar toda la vida en este planeta
haciendo que somos como ellos.
- ¿Entiendes lo que quiero decir? - Pues no lo entiendo.
Porque, dicho así, parece que yo fuese, yo qué sé, extraterrestre.
Es justo lo que quería decir.
Venga, hombre. Alegría.
Cuando vuelvas a los Mundos de Yupi,
le das un abrazo a E.T., a Alf y a Astrako de mi parte, ¿vale?
La gente no puede derretir cosas con la mirada, ni correr a esa velocidad.
La gente no puede detener un metro.
Mira, dos cositas.
La primera, yo no hago ese tipo de cosas.
Y la segunda, ¿cómo lo sabes?
Yo puedo llevarte a un lugar donde tú puedes ser normal.
Regresaremos a casa con mi padre.
Sí, hombre, claro. En un ovni volante. ¿No te digo?
Que yo no soy la persona que tú buscas. Además, he quedado para cenar.
Espera.
Es por eso.
Por ella quieres quedarte. ¿Quién es esa chica?
¿Me has leído la mente?
Mira que he intentado convencerte por las buenas.
¿Cómo que por las buenas?
De aquí no te mueves hasta que llegue mi padre.
Pero... Quita.
Quita, hombre.
Pero, tío. Mira cómo me has puesto.
Perdona, tío, pero es que mira cómo me has puesto.
Lo sabía. Sabía que eras el hijo de Jan.
Bueno, ¿esto a qué viene?
Acabad con él.
Chicos, esto es un malentendido, yo ya me iba...
Perdona.
Se te ha caído...
Perdona.
¡Ágata, para esto!
¡Que pares esto!
¡Dale, dale!
- ¿Dónde está? - ¿Dónde está?
- ¡Ahí, ahí! - ¿Quién lo tiene?
Se escapa por allí.
Podrás escapar de aquí, pero no de quién eres.
Y tú deja de dar la turra con el zumbidito ese.
Que es muy desagradable.
No le dejaremos salir del edificio. No serviría de nada.
Además, ya conozco su punto débil.
Se llama Luisa Lanas. Quiero su ADN.
Mierda de cacharro.
Mierda de cacharro, tampoco. Pequeño o mediano electrodoméstico.
O como me gusta a mí llamarlo, menaje del hogar.
Oye, tranquilo, ¿eh? Vale.
Menaje malo.
No.
¡Vale! ¡No!
Tranquilo, ¿eh?
¡So! ¡So!
¡Atrás!
¡Bicho, atrás! ¡Atrás!
¡Sentado! ¡So!
¡Eh, vosotros! Venid a ayudarme, el robot este me quiere matar.
¡Vais! ¡Ra!
Qué hacéis ahí parados, venid aquí a machacarlo.
¡Vais! ¡Vais!
¡Dadle ahí, vamos!
Venga.
Ni una palabra de esto a nadie. Y lo del abrazo tampoco.
100% COMPLETADO
Vamos, Luisa, coge.
Cógelo, por favor, cógelo.
Juan.
- Luisa, ¿dónde estabas? - ¿Cómo que dónde estaba?
¿Dónde estabas tú? Que vienes con esas pintas...
He estado en el restaurante, pero no estabas ya.
Si te parece, iba a estar una hora más esperándote.
Si no querías cenar conmigo, haberlo dicho.
¿Cómo no voy a querer cenar contigo? Claro que quería cenar contigo, muchísimo.
- Es que me ha pasado una cosa muy fuerte. - ¿Más fuerte que dejarme plantada?
- Sí, mucho más fuerte. - ¿El qué?
Es que todavía no lo sé muy bien.
Luisa, ¿qué haces?
Si bebo un poco más, a lo mejor acabo creyéndome tu excusa.
Mira.
- Jaime otra vez. - No lo cojas.
- ¿Por qué? - Por si acaso.
- Por si acaso ¿qué? - Pues...
Mierda, la cobertura, fijo.
Esto... Luisa.
Mira. Sé que lo que te voy a contar va a sonar muy raro,
así que te lo voy a decir del tirón.
Acabo de pillar a un robot aspirador inteligente con seis piernas
mandando tu ADN a alguien.
Por favor, cuando escuches mi mensaje, llámame,
porque estoy yendo para tu casa con el bicho este para que me creas.
Tu dirección me la sé porque la ponía en el currículum.
No he visto ningún email, ni el Facebook.
No me seas malpensada, como dice tu amiga Laurita86.
Mierda.
Pues venga, discúlpate.
Luisa, me encantaría poder contarte cosas,
pero necesito un par de días para aclararme.
Si te lo cuento de sopetón, te va a parecer una locura.
No locura en rollo "locura". Locura en rollo enfermedad.
Vale, mejor, sí, cuéntamelo ahora que voy pedo.
Este vino me ha costado una pasta y habrá que acabárselo.
- Luisa, que no te puedo contar nada. - Pero ¿por qué?
Porque tengo que ir a hablar con mis padres.
- ¿Con tus padres? - Sí.
- Pero ¿tú qué tienes, 12 años? - Sí... ¡No!
Juan, déjate de tonterías, que aquí los dos sabemos muy bien lo que pasa.
Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabía Rober también.
Que habrán pasado los años que quieras, pero tú y yo nos gustamos.
Desde siempre.
Déjate de historias porque ahora mismo te vas a subir conmigo.
Luisa, a mí una chica como tú me dice que suba a su casa y yo subo como un búfalo.
Subiría, porque realmente esa propuesta nunca me la ha hecho nadie.
Pero si yo dejo que pase algo entre tú y yo esta noche,
eso me convertiría a mí en la peor persona del mundo.
¿Qué haces? ¿Te vas?
¡Oye!
¡Oye!
Muy bien, pues vete.
Vete con tus padres, para que te pongan un Colacao.
Pero qué más hace falta para que me metas un morreo.
Crío, eres un crío. Vuelve a párvulos. ¡Cobarde!
Pues sí que voy taja, sí.
¿Dónde crees que vas con eso?
Joder con el servicio técnico.
¿Qué os pasa a todos con esa chica? Por favor.
Tampoco es para tanto.
Si me ayudas, Luisa puede ser tuya.
Lo sabía. En cuanto vi el telediario, lo sabía.
Tira para dentro, anda.
¿Qué querías que hiciera? ¿Que me quedara con los brazos cruzados?
Y decía tu madre que no, que tú no eras tan gilipollas.
Vale, me vine un poquito arriba.
No pasa nada porque pare un metro cada 30 años.
Lo que cualquier persona tenías que haber hecho.
Pero es que yo no soy normal, papá. Y tú y mamá lo sabíais.
- ¡Hijo! ¿Qué quieres? - Quiero saber la verdad.
No, digo si quieres desayunar unos huevos fritos con panceta o unos chicharrones.
- Te veo muy delgado, hijo. - Que no quiero nada.
Bueno, sí, quiero una cosa.
Quiero que me respondáis a una pregunta muy fácil.
- Venga. - Venga.
Decidme, por favor, que sois mis padres.
No me hagáis el vacío, decid algo. Me está entrando un ahogo de la tensión.
De la tensión, no. Será del viaje, que estás cansado. Venga, relájate.
Pues claro que somos tus padres, hijo. ¿A qué viene eso?
Vamos a hablar del día que nací. Mamá, ¿cuántas horas fueron de parto?
- Ahora no me acuerdo. - ¿Qué me estás contando? Soy hijo único.
Tu madre y yo no tenemos la cabeza ahora para esas cosas.
Eso fue hace ya mucho tiempo. ¿Qué te pasa?
He conocido a alguien.
- ¿A una chica? - No.
A una persona que me ha contado cosas muy raras.
A una chica también, pero eso va por otro conducto.
Y me ha dicho que me quiere llevar con ella a mi casa.
Pero no a mi casa, esta casa, no. A casacristo de otra galaxia.
Y no me vengáis con que fumo porros,
porque eso fue hace mucho tiempo y no fueron tantos.
Así que decidme, por favor, si soy o no soy de otra galaxia.
!Ay!
Si no hubieras parado el metro...
O sea, que sí. ¡Esto es la hostia!
Os voy a decir una cosa. Me parece un detalle muy feo
que no me hayáis contado nada.
Hijo, tú para mí eres como cualquier niño
Sí, pero con un pequeño matiz. Que soy un alienígena.
Eso no tiene por qué saberlo nadie.
Han intentado secuestrarme, papá. ¿Quién me dice que no lo harán otra vez?
Tienes que comer un poco más.
Estás muy delgado para enfrentarte a las fuerzas del universo.
María, por favor. ¡Déjate de películas!
Va siendo hora de que lo vea.
Juan, que dijimos que no, pasara lo que pasara.
¿Ver el qué? Que me estáis acojonando.
- Ven aquí. - Pasa, hijo, pasa.
¿Estás preparado?
¿Qué? ¿Te suena de algo?
Decidme que no es lo que yo creo que es.
Llegaste aquí dentro. Lo que no sabemos es de dónde.
Hombre, pues con esto no se viene de Martorell, precisamente.
- ¿Qué querías que hiciéramos? - Yo quería llamar a la policía.
- Fue ella la que... - A la policía. Muy bien, de verdad.
Como padres sois un ejemplo cojonudo. Enhorabuena.
- Gracias. - Calla.
- Hola, hijo. - Cuidado.
Si estás viendo esto, es que las cosas se han complicado
y hemos tenido que mandarte lejos de Chitón.
Pero gracias a tus capacidades extraordinarias y asombrosas,
calculo que has debido de activar este mecanismo
a la edad de tres o cuatro años.
Que conste que yo ya me olía algo, ¿eh?
Lo que voy a explicarte es complicado, así que voy a utilizar estos dos muñecos.
Este es Skorba.
"¡Soy Skorba!
Soy muy malo y tengo sometidos a todos los habitantes de Chitón".
Y este soy yo, tu padre.
"¡No lo permitiré!
Con mi ciencia crearé el arma perfecta para acabar contigo".
Espero que estés empezando a entender quién eres.
Lo estoy entendiendo perfectamente.
"¡No podrás acabar conmigo con cualquier arma!".
"No es cualquier arma, es el arma definitiva.
Cuando nazca mi hijo, será capaz de soltar viento por la boca,
fuego por los ojos.
Será rápido como una centella.
Y volando por la galaxia destruirá tu imperio".
- ¿Qué ha dicho? ¿Que volaré? - Skorba te estará buscando.
"¿Por dónde se ha ido tu hijo? ¿Por la derecha o por la izquierda?".
Derecha, izquierda.
Venga, dile.
Hijo, esto es un holograma interactivo.
Contesta: por la derecha o por la izquierda.
Hasta que no digas por dónde se ha ido, el fonograma no puede seguir.
Por la derecha.
Muy bien. Has dicho derecha.
Significa que eres demasiado pequeño y que no has entendido nada.
Se trataba de despistar a Skorba, no de que te delataras, hijo.
Pero no importa. Todavía tienes que crecer para alcanzar un nivel intelectual adulto.
No te preocupes. Algún día estarás preparado.
Cuando llegue ese día, solo tienes que meterte en el cohete
y él te regresará a Chitón para salvarnos a todos, hijo.
Eres nuestra única esperanza.
El mensaje este tiene que ser ya de hace la tira de tiempo.
Yo creo que habrán tenido que encontrar la manera de solucionar su movida.
Y otra cosa. De esto, ni mu a nadie.
Y al tío Toñín menos, que este con tres pacharanes lo larga todo.
Yo no digo nada, pero a mí me parece que te están esperando en ese planeta.
Sí, hombre. Ahora voy a tener yo la culpa de la invasión del tirano ese.
Algo habrán hecho ellos. Habría que escuchar la otra versión.
Qué fácil es juzgar a la gente de otras galaxias.
Mamá, deja eso, no toques nada.
Por fin un López puede hacer algo importante.
Yo le arreglé la moto a Sito Pons. Ya sé que no tiene ningún valor, pero...
Es que a mí este mes me viene muy mal. Que estoy con los albaranes, la hipoteca.
¿Me van a hacer ellos la declaración trimestral del IVA?
¿Los ciudadanos oprimidos de Chitán, Chitón o como se llame?
- Así que cada uno a lo suyo. - Pues no. No, hijo.
Han dicho que eres su última esperanza.
- Sí, su última esperanza, mis cojones. - ¡Esa boca!
Mamá, pero ¿cómo me voy a ir al espacio sideral sin asegurar ni nada?
Papá, tú siempre me has dicho que nunca había que destacar.
Ya, pero ahora que sabemos quién eres, no puedes hacer como que no eres quien eres.
Primero, habla bien porque no se te entiende nada.
Y segundo, yo me largo.
Juanito. Yo, por si acaso, te voy a hacer un traje con esta tela,
- que parece buen género. - No me pienso poner nada, mamá.
Un superhéroe no puede ir por ahí destrozando la ropa de diario.
Que los superhéroes no existen.
Y qué sabemos, hijo. Mira. Yo te lo hago por lo menos y tú te lo pruebas, anda.
- Que me hace ilusión... - No me voy a poner ningún traje, punto.
Bueno, ¿qué? ¿No vais a decir nada o qué?
Te queda tan mal que no me sale ni reírme.
Es un traje de superhéroe muy apañado, de los de toda la vida.
Ponle una peluca y es igualito a la reina del Carnaval de Tenerife.
- Bueno, ya está, me lo quito. Se acabó. - No, ven. Espera.
Que si le cojo un poquito más de sisa o le pongo unas hombreras...
- No, unas hombreras ni hablar. - Parece un yonqui en chándal.
Le falta la flauta, el perro y la palmera de chocolate.
Mamá, mira a papá. ¡Dile algo!
Esto con un par de lavados te encoge y te quedará mejor.
- Todavía estás en edad de crecer. - Sí, en edad de crecer.
Mira. Esto lo he copiado de las pelis de superhombres.
Por si coges frío, te lo pones así, en plan manta zamorana. Mira, ahí.
Que no, mamá. Que esto se supone que es una capa. Es para volar.
¿Y de verdad vuelas?
Pues eso parece.
El señor ese de la nave dijo algo de fuego y de volar...
¡Eh! El señor ese de la nave es mi padre.
- Y tiene un nombre. - ¿Qué nombre?
Pues ahora mismo no lo sé.
Pues yo, que también soy tu padre y que me llamo Juan Antonio López,
te digo que aprender a volar, tienes que aprender.
Por lo que te pueda hacer falta el día de mañana. Nunca se sabe.
Sí, claro, aprender a volar. ¿Y eso cómo se hace?
Verás tú como alguien del pueblo me vea con estas pintas.
Venga va, hijo, que es para hoy. Intenta volar.
Claro, intenta volar. No te jode. Como si fuera fácil.
Pero hijo, haz como los rabilargos, acuérdate en las encinas y alcornoques.
- Así, venga. - Déjalo que se concentre.
Pero hazlo más, más amplio.
- Así, así. - No tan contraído. Venga más.
- Ahí. - Nada.
¿Qué está haciendo ahora, con el puño?
Ahí, eso es. Ahí.
- ¡Busca por ahí! - ¡Venga!
Nada, que no, que no funciona.
Yo creo que lo mejor va a ser que saltes.
Sí, claro. Que salte. Y que me pegue un hostiazo, papá.
Es que igual lo de volar se activa en el aire.
Confía en ti mismo como nosotros confiamos en ti, hijo.
- Eso. - ¡Sé que vas a volar!
Échate para un lado. Échate para allá.
Ay, Dios mío, que se ha esclafado.
¿Qué, hijo? ¿Todo bien?
Mira qué bien te levantas. Mira qué bien.
¿Te duele algo?
- La culpa es mía por haceros caso. - A la segunda te va a salir bien.
Sí, a la segunda. A la segunda os tiráis vosotros.
Si yo ya decía que esto no tenía ningún fundamento.
Es que eres un poco impreciso.
Te ha faltado un poquito de eso. Nada más.
Flipado, que eres un flipado.
Cuidadito, ¿eh? Que estás hablando con la esperanza de otra galaxia.
- De la galaxia de los horteras, ¿no? - Pero si llevas bragas.
Pero qué bragas ni qué bragas, niñato.
A ver si os voy a pegar una paliza
y os vais a enterar de lo que es ser el arma definitiva.
¿Ah, sí? ¿Nos vas a pegar con el bolso?
¿Y la "S" de qué es? ¿De Sarasa?
O de Subnormal.
O de Soplapollas.
¿Qué pasa? Que ya no os reís tanto, ¿eh?
- ¡Corre! - ¡Corre!
Cachis en la mar salada.
¡Juan, mira! ¡Mira, Juan!
- No vuela, pero levita. - La madre que lo parió.
¡Por la Santa Teresa!
- ¿La de Calcuta? - La de Ávila. Esto es un milagro.
- Tu santa no te hace esto ni de coña. - Pero ¿dónde se ha ido?
- ¿Sabe dónde estoy? - En la Cala de Marbres.
¿Dónde?
En Mallorca.
¿Cómo que en Mallorca?
Se te ha ido de las manos la despedida de soltero, ¿eh?
¡Coño!
Pillas la carretera de Txatxarramendi, pasas Legorreta y Kastelleta
y, a la altura de Amorebieta, te metes en la A-8 y todo recto.
Ojo, "cuidao".
Si el primer pueblo que ves es Yiurreta,
date por jodido, chavalote, porque te has "liao".
Tienes que dar una vuelta de la hostia hasta Ibañeta,
coger ahí la variante de Goitzueta hasta Txoritokieta
y volver a pillar la puta A-8 justo "pasao" Guantxoritzketa.
Un rodeo del copón.
¿Te has "aclarao" o te explico otra vez?
Sí, está clarísimo.
¡Ahí va, Dios!
¡Yuju!
¡Yuju!
¡Yuju!
Mamá, que se nota muchísimo. Esto es ridículo.
- No, que no se te nota la joroba ni nada. - No, no se nota...
Lo puedes llevar todo el año debajo, que no te hace chepa.
- Verás la sudada a partir de primavera. - Que no.
Venga, hijo. No seas pesado. Si te ves en un altercado galáctico,
lo que tienes que hacer es arrancarte la ropa a jirones. Eso siempre impone.
Estoy yo como para estar rompiendo ropa, con lo que cuesta.
- No me lo pongo. - Juanito.
- ¿Vive aquí Juan? - No.
¿Seguro? Jaime me ha dicho que vive aquí.
Luisa.
Pero ¿qué haces aquí?
Me he enterado de todo. ¿Cómo no iba a venir?
Tranquilos. Ella sí es de esta galaxia.
¿No quieres comer algo, hija? Venga, que estás en los huesos.
- Mamá, por favor. - Perdónanos, estamos un poco nerviosos.
Es la primera vez que Juanito nos trae una chica a casa.
Es el dato que todos estábamos esperando, de verdad.
Bueno, no he querido decir que seáis novios.
- No he querido decir... - Papá, por favor.
Oye, pero si ya sabemos que ahora lo llamáis "ser amigos".
¡Chist!
¿Queréis algo fresquito? Tráeles una limonada, María.
Tráeselo tú.
- ¿Por qué no me lo contaste anoche? - No sé.
- Me daba miedo que te pareciera raro. - Pero si todo esto es muy bonito, Juan.
Lo que te está pasando es increíble.
Pero ¿tú cómo te has entera...?
¿Estás bien, Luisa? El ojo...
- ¿El ojo? - El ojo.
Es por la emoción. Lo sé todo y es tan bonito...
Quieren ayudarte a que vuelvas a tu verdadero hogar.
¿Has conocido a la de los aspiradores?
Sí. Y se nota que se preocupa muchísimo por ti.
Para. Igual no te ha contado que intentaron secuestrarme.
Sí. Ella está tan nerviosa como tú con todo esto.
Con haberte encontrado y...
...me ha dicho que te pida disculpas porque no debió ser tan brusca.
¿Qué pasa, no me crees? Soy Luisa. ¿Por qué te iba a engañar?
Luisa, estás muy rara. Y lo de anoche... ¿qué?
- ¿Lo de anoche? ¿Qué? - Sí.
- ¿Anoche? - Anoche.
Sí, que a mí me parece igual o más importante que todo esto.
Claro. Anoche pasaron...
...muchas cosas.
No sé a qué te refieres exactamente.
Pregúntale si más o menos importante que traicionar a un amigo por la espalda.
¡Pregúntaselo!
Pero ¿qué está diciendo? ¿Qué pasó anoche?
¿Qué dices? ¿Qué pasa?
Que yo lo sé.
Tampoco hay que sacar las cosas de quicio, Juan.
Estamos hablando de dos besos mal dados en un portal.
¿Cómo que mal dados? ¿Y a qué viene eso?
A ver si te vas a pensar que por darnos el lote en un portal ya somos novios.
Tú ahora te vas a Raticulín o a la galaxia de donde vengas. Tú me dirás qué hacemos.
¿Un fin de semana voy a tu constelación y otro vienes tú a la mía?
Y no besas...
- ...nada bien, te repito. - Te estoy diciendo que yo no quiero ir.
Y ahora me voy a quitar el sombrero de posible novia
y me voy a poner el sombrero de ciudadana de este planeta.
¿De verdad piensas que puedes seguir viviendo aquí, haciendo esas cosas raras?
No son cosas raras,
son superpoderes.
Frena un poco. No lo llames superpoderes porque tengas supervisión y superoído.
Y tengo rayos X en los ojos.
Vale, tienes supervisión, superoído y rayos X.
- Y vuelo. - ¡Ah! ¿Vuelas también?
- Y superfuerza también. - ¿Pues sabes una cosa?
Jaime también tiene un superpoder.
Es superlisto.
Se ha dado cuenta de lo nuestro porque atufa desde el quinto pino.
O por lo menos, él se lo olía. Por algo es el jefe de Recursos Humanos.
- Porque conoce a la gente. - Ya, ya lo sé.
Pero, además de eso, era tu amigo, Juan. Y tú sabías que yo le gustaba mucho.
Y cuidado, porque él también tiene a su público.
- ¿Y crees que no me importa? - Pues no lo parecía anoche en el portal.
Bueno, pues ahora que sabes lo que me pasa,
supongo que entenderás que para mí siempre ha sido muy difícil hacer amigos.
Jaime siempre me dice que es mi jefe y mi amigo.
Y bueno, técnicamente mi jefe no es, pero...
Pero siempre ha sido mi amigo.
Y llevas razón, Luisa.
Tengo que hablar antes con él.
Porque yo a Jaime lo quiero mucho.
Y es mi único amigo.
Ni se te ocurra creerte toda esta mierda.
Muy bien. Entonces, traigámosle a mi manera.
Luisa, me parece que no has entendido nada de lo que te he di...
Ah, que a ti te va ese rollo, ¿eh?
A mí no me va mucho. También es verdad que nunca lo he hecho.
Pero porque no lo he probado. Lo mismo lo probamos y mola...
¡Ay! ¡Juanito!
¡Juanito!
- Pero hijo, ¿qué te ha pasado? - ¿Qué pasa?
Ay, mi niño. ¿Estás bien?
¿Ya habéis discutido? Pues sí que empezáis pronto.
¿Qué le pasa?
- Esa chica no te conviene. - Apartaos.
Eso no es una chica.
- ¿Ves, papá, como no es tan fácil? - Trae, que tengo más uñas.
- Mírala. - ¡Qué viene!
¡Que viene la mamarracha!
- Venga, quítate el pantalón. - Tira de ahí.
Dejadme, que si no, no aprendo a hacerlo solo.
¡Venga! Venga, hijo. Demuéstrale quién eres.
- ¿Y quién soy? - No lo sé.
Pero quítate el pantalón ya de una vez.
¡Estira ya!
- ¡Que viene! - Que viene.
Apartaos. Quedaos ahí. Yo me encargo de ella.
- Espera. - María, cuidado, ten cuidado.
¿Qué le has hecho a mi hijo? ¡Lagartija, mamarracha, lagartona!
Destrozando a mi hijo.
A mi hijo no lo tocas. De mujer a mujer, venga.
¡Qué! De mujer a mujer.
¡Pero bueno!
- Suelta a mi mujer. - A mi madre no la metas en esto.
Jaime, vamos a necesitar a la Luisa de verdad.
No. Yo ya he cumplido con mi parte y ya no me necesitas para nada, ¿eh?
Pero es que, además, me voy yendo
porque me acabo de acordar que me he dejado puesta una lavadora de blanco.
Por cierto, muy bueno vuestro modelo de lavadora.
Fiabilidad total. Me quito el sombrero de chapó.
Jaime, ya has visto que no puedo traerle a la fuerza.
Tiene que venir él solo. Y para eso necesito un cebo.
- Ayúdame a encontrar a la auténtica. - Que no, que así no la trato.
Te estás confundiendo. Aquí no me necesitas ya para nada.
¿Ahora vas a protegerle? ¿En serio te has creído esas bobadas?
Pues claro que no me las he creído.
Aunque un poco verdad sí son, ¿eh?
Un momento...
Juan, te perdono. Te perdono y te quiero.
Cómo no te voy a perdonar, si tú también eres mi único amigo.
Pero ahora Luisa está en peligro. La quiere secuestrar Ágata Muller.
Sí, flipa, tío. La de la tele.
Esto... Juanito, perdona. Es que creo que me están leyendo el pensamiento.
- ¿De verdad crees que puedes irte ahora? - Sí.
- No era una pregunta. - Ah, no...
Ay, Jaime, Jaime...
Cómo lo siento. De verdad que a mí esto me duele tanto como a ti.
Bueno, no. Creo que a ti te va a doler un poquito más, si no nos ayudas.
¡Ágata! Ágata, así no se hacen las cosas, Ágata.
Así no, ¿eh?
¿Tenemos ya lista la trampa?
- Está casi lista. - Casi lista no me vale.
El que está casi aquí es mi padre.
- ¿Tu novia de verdad dónde está? - Papá, no es mi novia, no seas pesado.
Pues llámala como quieras, pero esa chica está en peligro por tu culpa.
Mamá, muchas gracias por el análisis.
Juanito, si no quieres salvar tu planeta, tú mismo, pero sálvala a ella.
- ¿Sí? - Luisa, ¿dónde estás?
¿Juan? Te oigo fatal.
Sí, bueno, la cobertura. ¿Dónde estás, que voy a buscarte?
Estoy yendo para mi casa. Si quieres, nos vemos allí.
¡No! Para tu casa, no. Quédate donde estés, que haya gente.
Pues estoy en el Arco del Triunfo.
¿En serio?
Bueno, no te lo vas a creer. ¡Yo también! Voy para allá.
Luisa.
- ¿Qué te pasa? - ¿Qué me pasa? ¿Qué te pasa a ti?
¿Cuándo nos conocimos?
¿Cuál es tu bebida favorita? ¿Te gusta echarle aceitunas negras a las pizzas?
- Juan, pareces imbécil. - Vale, eres Luisa. Sin duda.
Cuéntame ahora mismo lo que está pasando.
Luisa, no soy normal.
Ya me estaba dando cuenta.
- Tienes unas cosas... - Sí.
Cosas como, por ejemplo, que soy capaz de derretir el hielo con la mirada.
O soy capaz de ver a través de las paredes.
Ese tipo de cosas. A lo mejor, estornudo y tiro un tabique.
Por todo lo demás, soy bastante corrientito.
Muy bien. ¿Es aquí donde me tengo que reír o cómo va?
Fui yo el que paró el metro.
Y también puedo volar, pero de eso me he enterado hoy.
Me han soltado excusas tontas para no quedar conmigo, pero esta es la peor.
- Que no es ninguna excusa. - Te voy a decir una cosa.
Ni siquiera estábamos saliendo. No hacía falta que montaras esa trola.
¿Qué trola? Te estoy diciendo la verdad.
Por favor, Juan. Solo te ha faltado decirme que eres extraterrestre.
¿Qué?
- Bueno, ya lo que faltaba. - Luisa, no te alejes mucho.
- Si todo eso es verdad, demuéstramelo. - Venga, no digas chorradas.
¿No dices que puedes volar? Pues vuela. O haz algo.
Pero ¿cómo voy a volar aquí en medio? Luisa, que nos pueden descubrir.
- ¿Quién? - ¡Ágata Muller!
- Es que ella es de mi mismo planeta. - ¿Tu planeta?
- Chitón. - ¿Qué dices?
Si te inventas un planeta, ponle un nombre que no parezca de un pueblo de Albacete.
¿Qué, eh?
- Te has hecho un traje y todo. - Me lo ha hecho mi madre.
¿Tu madre te ha hecho un traje para dejarme?
Mira, de verdad, Luisa. Es que...
Me vas a obligar a hacer esto...
...delante de toda la gente.
Siempre es igual contigo. ¡Siempre es igual!
Es que no estás por la labor.
¿Ves eso de ahí?
¿El Arco de Triunfo?
Pues voy volando, lo enhebro y media vuelta.
La verdad es que nunca habían cortado conmigo de una forma tan original.
Eh, tú, listillo. ¿Adónde te crees que vas?
Vamos a ver, si quieres trabajar en esta zona, guapito,
tienes que pedirle permiso a Jefferson Noruega como todos.
Perdón, creo que hay una confusión.
- Yo soy el auténtico. - Mentira.
Al auténtico lo conozco yo, Osvaldo.
Y hace de Robocop los sábados en las Ramblas.
A ver, estamos muy confundidos. Es que esto no es un disfraz.
Ya. Es que encima vienes en pijama, tío.
Jef, nosotros cuidando la calidad para que venga este pavo a cargárselo. Pero tú...
Dos cositas. La primera: esto no es un pijama.
Y la segunda: yo sí salvo a gente de verdad, ¿vale?
Luisa.
¿Luisa?
- ¡Adentro! - ¡Arranca!
¡Luisa!
- ¡Luisa! - Espere un momento.
Tú de aquí no te vas sin darnos lo que has sacado.
- Chicos, no quiero problemas, ¿vale? - ¿Ah, no?
Soy yo otra vez, hijo de Jan.
No le quiero hacer nada malo a Luisa, así que no me hagas perder el tiempo.
- ¡Ni se te ocurra! - ¿Que no?
- Quita de aquí, hombre. - Que te largues de aquí, payaso.
- Pero ¿qué quieres de mí? - ¡Que te largues!
¡Eh, la espada!
Asúmelo de una vez, tú no eres como los demás.
- Joder, ¿estás idiota o qué? - Perdona.
- Ya me has rajado todo el traje. - Eso ya estaba roto, hombre.
Los cojones estaba roto.
Pronto llegará mi padre.
Únete a nosotros y juntos dominaremos a estas patéticas criaturas.
- Aquí te espero. - ¿Dónde está?
- ¿Dónde está Luisa? - Ya sabes dónde encontrarme.
Perdone, ¿el despacho de Ágata Muller?
- Ayúdanos. - ¿Dónde estabas?
- Mira cómo nos tiene. - Sácanos de aquí.
- Haz algo con tu poder. - ¿Qué está pasando?
- Cuidado, es una trampa. - ¿Dónde estabas?
A ver, es que si habláis los dos a la vez, no se entiende.
No salgas del ascensor, es una trampa.
- ¿Qué está pasando? - Te lo he dicho, Luisa.
- Que tiene poderes, que yo lo he visto. - La gente con poderes no existe.
Nada, Juanito, que no se lo cree. Venga, vuela.
¿Cómo voy a volar? Estamos en interior. En interior me pego trompazos.
Pues superfuerza o supervisión.
¡Que es "supervista"! Supervisión es otra cosa, es de supervisar.
No hace falta que me corrijas así delante de ella, ¿eh, Juanito?
Vosotros estáis fatal.
Tu ropa interior.
Llevas sujetador negro...
...con un poquito de relleno.
Y bragas... llevas, y es de otro conjunto.
¿Tienes un tatuaje?
Bua, qué morbazo.
¿Pone Rober?
¿No me dijiste que no erais ni medio novios?
Por favor, no me hables de Rober ahora.
Yo también veo algo.
Sí, tienes un lunar. Justo ahí encima, en la parte...
Qué vas a ver tú. Y desátame ya de una vez.
¡Juan!
¿Qué te pasa?
¡Juan!
- El ruido. - ¿Qué ruido?
- Ruido. - Sufre, sufre...
¡El ruido!
Deben de ser los altavoces. Hay que animarle, para que saque fuerza.
Juan, te perdono. Sé que andabas quedando con Luisa, pero ya se me ha pasado.
¿Qué dices? ¿A qué viene eso ahora?
O sea, que me enchufaste.
Luisa, ¿estamos a lo que estamos o a qué estamos aquí?
Dile que él también te gusta, que te tatuarías su nombre en el muslo.
Hablo en serio. Dile algo bonito.
Juan, esto...
Hmm...
Eres, eres...
...muy majo.
¿Qué mierda es esa? Casi lo rematas.
- Joder, Luisa. Dile algo épico. - Sí...
Juan, cuando...
Cuando te dije que un superhéroe español me parecía lo más patético del mundo,
no sabía que tú eras uno.
En realidad, me sigue pareciendo patético.
Por el traje, no te preocupes, que podemos hacer algo.
¿De acuerdo? Coge fuerzas de donde sea y sácanos de aquí ahora mismo.
No funciona. Pues, en las películas, esto nunca falla, ¿eh?
Menuda mierda de superhéroe.
¿Qué has dicho?
Perdona, pero mira cómo se pone por un zumbido de nada.
- Repite lo que has dicho. - Que menuda mierda de superhéroe.
Míralo ahí tirado. ¡Patético! Parece un fracasado.
Más. Insúltale más.
Pedazo de mierda de superhéroe.
Funciona. Si le insultas funciona.
Es hora de volver a casa.
- ¡Pringado! - ¡Inútil!
Superhéroe, sí...
¡Supermierda! Eso es lo que eres.
- ¡Imbécil! - ¡Ineficaz!
- ¡Impuntual! - Eres un fiasco, un mediocre como héroe.
Me estás dando una vergüenza. ¡Medianía!
No sabes inglés. Tienes nivel intermedio.
Y de Powerpoint tienes nivel... Nivel sinvergüenza, es lo que tienes.
Besas fatal. Besas como el culo.
¿Sí, verdad? Lo sabía.
¿Cómo va a besar bien con ese bigote de guardia civil?
¡Papá!
- Lo primero, buenos días. - No sabes qué ganas tenía de verte.
Yo tengo muchas ganas de ver al hijo de Jan.
- Está en mi poder. - A ver si es verdad.
Estás haciendo el ridículo.
No cualquier ridículo, no. El mayor ridículo de toda la galaxia.
Esta gente conoce muchos planetas.
Se van a reír de ti en todas las constelaciones.
¿Sabes dónde está Andrómeda?
Pues mucho más allá de Andrómeda, se van a reír de lo patético que eres.
No entiendo que, pudiendo volar, llegues tarde a la oficina todos los días.
Ahora que sabéis que soy un superhéroe,
no digáis nada en la oficina, que hay gente muy cotilla.
Eso de que eres un superhéroe habrá que verlo.
¿Te suelto, Luisa? No me importa, ¿eh?
- ¡No! Te creo. - Bueno.
¿Y ahora adónde vamos?
A donde va todo treintañero cuando está en apuros.
No. No... ¡No puede ser!
No puede ser. Es imposible que haya hecho esto.
- Papá... - Quiero que te quede clara una cosa.
Ni por un momento me creí que lo habías encontrado.
Estaba aquí.
Te miro y me dan ganas de apretar el botón y enviarlo todo a la mierda.
Eres una vergüenza para tu familia.
A tu edad, la abuela Úrsula ya había sometido a una galaxia entera.
Tu primo Virguis tiene solo 18 años
y ya lleva dos genocidios en Alfa Centauro.
En cambio, tú. ¡Fíjate!
¿Cómo has dejado que este planeta siga así?
¡Vivo!
Tan vivo, que da asco.
¿Dónde está la lava, el caos?
Quiero volcanes por todas partes.
Todo el planeta está bajo mi control, aunque ellos no se den cuenta.
Y de qué sirve, si no se dan cuenta.
Eres como una mascota inútil, como una...
No sé lo que eres, Ágata, pero, desde luego, ojalá no fueras mi hija.
¿Dónde está la madera para ser líder de Chitón?
¿Dónde está tu carácter?
¿Dónde está tu madera para hacer cosas importantes?
Está a tu lado.
Por fin, hija.
Ahora sí.
Estoy orgulloso de ti.
¿Algo que objetar?
Pues pongámonos en marcha. Tengo un planeta que arrasar.
¿Estás seguro?
Puedo tener todos los superpoderes que quieras,
pero el de entenderte todavía no lo tengo.
- ¿A mí? - Sí, a ti.
Hasta hace unos días, ser un superhéroe era lo más patético del mundo.
Ahora, que no queme el traje.
Ágata te seguirá buscando y necesitarás defenderte.
Si dejo de ser un superhéroe, a lo mejor dejará de buscarme.
No tenía que haber parado el metro. Ahí empezaron los problemas.
- ¿Ah, sí? - Sí.
¿De verdad crees que te iba tan bien antes de todo esto?
- Quemar el traje no te va a hacer normal. - ¿Sabes qué es lo que más rabia me da?
Que justo estos días no he sido capaz de ser normal.
De haberlo sido, ahora no estaríamos discutiendo.
O estaríamos discutiendo sobre si vamos a cenar o no.
O sobre si volvemos a quedar o no. Que, por cierto, yo sí quiero.
Ya, pero no puedes elegir ser como todo el mundo
porque no eres como todo el mundo.
Sí que puedo elegir. Mira.
- Diles que esto se me va a pegar. - Déjales un rato, que conozco a Juan.
Vosotros sois sus padres, pero es que yo soy su jefe y soy su amigo.
Y tampoco sois sus padres, padres. Así que hacedme caso a mí.
¡Oh, si esto lo veía yo venir! Decidle a Juanito que se esconda.
- ¿Qué haces, Juan? - Se van a enterar de quién es su padre.
En cuanto encuentre los cartuchos, verás la que voy a liar.
Pero ¿qué está pasando aquí?
Esto está pasando.
- Que no arde. - Que sí, hombre.
Tiene que agarrar ahí, a la lumbre.
¿Cómo no va a arder?
Tampoco sería lo más raro que hemos visto estos días.
A ver si ahora todo lo que sucede aquí va a tener que ser raro.
Vamos a dejar de pensar en paranoias.
¡Juanito! ¡Juanito, mira!
Que nos invaden los extraterrestres, hijo.
Es que no se puede ser más pesada, de verdad.
Oye, pero ¿qué hace ahí el traje?
- Que no me pongo más el traje, mamá. - ¿Cómo que no?
Con lo bien que me ha quedado y las puntadas que le he tenido que dar.
¿Cómo puedes ser tan cansina, de verdad?
¿Adónde vas con el pedazo de ovni aquí, en mitad del pueblo?
Es que hay que ser muy cateta, de verdad.
Que yo no quiero problemas.
Lo primero, buenos días.
Que no me voy a ir a tu planeta. Que no me convences.
Ya no tengo que convencerte de nada.
Pienso arrasar este planeta, empezando por tu familia.
Ahora vas a arrasar el planeta. ¿Con qué? ¿Con una tostadora gigante o qué?
Pero ¿tú te has visto?
¡El traje!
- ¡El traje! - ¡El traje!
- Venga. - ¡Un palo!
- Cuidado. - Toma, Juan.
- Venga. - Ven aquí, trae.
- Dime que no tienes miedo. - No tengo miedo.
Eso no te lo crees ni tú, Juanito.
Si ella me dice que no tenga miedo, yo digo lo mismo,
pero claro que tengo miedo. ¿Has visto el monstruenco ese?
Llevas dos días con el mismo calzoncillo.
No para de crecer.
Venga.
- ¡Ah! ¡Quema! - Bueno.
Mete el pie por aquí.
Si mi madre me ayuda a ponerme el traje, no tengo manera de tener carisma.
Se nos echa encima.
¡Marchaos! ¡Dejadme solo con ella!
¿Cómo nos vamos a ir?
¡Que os vayáis ya! ¡Fuera, fuera! ¡Idos!
¿Qué pasa?
Os pongáis como os pongáis, es mi hijo.
Me cago en la corte del rey faraón.
Deja en paz a mi familia.
Esto es algo entre tú y yo.
La familia...
La familia está sobrevalorada.
¡Mi escopeta!
- Aguanta, papá. - No puedo, hijo.
Me parece que no puedo.
¡Aguanta, Juan! ¡Aguanta!
Lo siento.
- Creo que ha llegado la hora de destacar. - Claro que sí, hijo mío.
Demuéstrale al universo lo que valen los López.
¡Papá!
¡Ay!
Tranquilo, hijo. Lo tengo todo controlado.
Que lo ha succionado.
- ¿Ese no es el pringado? - Chist, calla.
Esto va directo a YouTube. Transformer contra Sarasa.
¡Ay, que me lo mata! ¡Que me lo mata!
¡Juanito!
Atención, que hay peligro. El balón por banda derecha.
Le va a llegar a Leo Messi, Leo...
El balón al portero. ¡Ha saltado un espontáneo!
¿Quién es ese?
Ha caído una persona en el área, pero no es un jugador, es un espontáneo.
¿Qué mierda de espontáneo es ese ahora?
Si no va ni desnudo.
- ¡Tranquilos! ¡Está todo controlado! - Están alucinando los jugadores.
Pero ¿qué hace este tío? Que lo saquen del campo.
Que lo echen del campo. Arbitro, por favor. Nos va a joder la final.
Es increíble. Fíjate en las caras de los jugadores.
Se agarra a la red... ¡Que alguien se lleve a este tío!
Chicos, mirad.
- Pero ¿qué haces aquí? - Mejor no preguntes.
- ¿Qué has hecho con mis padres? - Te he dicho que no son tus padres.
¡No!
Jaime.
- Jaime, ayúdame. Tienes que despistarle. - Perdona, ¿al robot?
- Tú estás loca. - Pero ¿no ves que va a destrozarlo?
- No podemos hacer nada. - Claro que podemos.
- Despístale como sea. - Espera.
- Tengo un plan mejor. - Sí.
Tú y yo nos bajamos al sótano y nos quedamos ahí hasta mañana o pasado.
¿Qué? ¿Estás intentando algo conmigo, Jaime?
Pero si ha sido muy sutilmente.
¡Mierda, mierda!
Y esta es la famosa arma definitiva.
Vale. Seguiría jugando un poquito más, pero tengo un planeta que destruir.
¡Eh, Ágata!
¡Eh, Aquí! Venga, léeme el pensamiento.
Estoy pensando que vengas detrás de mí.
- Agárrate a algo. - Que está muy blando.
- ¡Arriba! - No puedo, Juan.
¡Arriba!
Casi le despisto.
- Pero ¿qué...? - ¡Juan, inútil! ¡Pedazo de mierda!
Cómo vuelvas a insultar a mi niño, te vas a tomar por saco tú el primero.
Ya sé que esto suena raro, pero hacedme caso. Funciona.
Juan, eres feo. ¡Eres muy feo!
A ver, aquí o remamos todos o a tomar por saco el planeta.
¡Juan!
¡Juan!
¡Juan, levántate!
Juanito, a un hijo adoptado no se le quiere lo mismo que a uno de verdad.
Que te está ganando una chica.
¡Levántate, Juan!
¡Juan! ¡Ayuda!
Juan, estoy aquí.
Muy bien. Acabemos con esto.
Estoy de acuerdo.
Como en nuestra primera cita, Juan.
Tírala al suelo de un soplido.
¡Ay!
Luisa me ha tocado el culo hace un rato.
Tu madre me está tocando el culo ahora mismo.
Puedo tirarte de un soplido.
No te hagas el héroe, López. No es lo tuyo.
Me llamo Superlópez.
¿Ha dicho Superlópez?
Pues a mí me gustaba más Sarasa.
¡Socorro!
Ay, Juan. Juan, ¿estás bien?
Sacadme de aquí.
- ¿Estás bien? - No.
- Ya está. - Qué barbaridad.
De nada, ¿eh, Juanito? Segunda vez que te salvo ya.
- Hijo. - Hijo.
He estado a punto de matarme.
- Ay, hijo. Tu padre casi se ahoga. - Qué mal rato.
Me has dejado sin sombreros.
Bueno... Has visto, ¿no? Todo lo que he hecho.
Hmm.
Yo creo que igual un poco superhéroe sí eres.
Igual un poco sí.
A ver qué hacemos ahora.
Y la bajada con la postura esa.
Sí, sí. Ha sido... Un poco sin querer.
- No sé si te acostumbrarás a esto. - Qué remedio.
Juan, solo con mentarlo se me hace un nudo en el esófago,
pero tus padres verdaderos, los de Chitón, están esperando a que les salves.
No te preocupes, mamá.
Lo tengo todo controlado.
Hijo mío, cuánto tiempo.
Gracias a ti, hijo,
por fin Chitón será un planeta libre.
Hijo, te hemos echado tanto de menos.
Sabíamos que regresarías.
¡Anda, hijo, ven! Dame un beso.
Buenos días, nos despertamos hoy
con la noticia de la irrupción de ese extraño superhéroe.
Las imágenes en las que aparece se han hecho virales.
Desde el ayuntamiento se van a subir los impuestos
para pagar los destrozos ocasionados en la ciudad.
Y, a esto, debemos sumar otros quebraderos de cabeza.
Efectivamente, hay que sumar el parón en la Línea 1 de metro
por el accidente
y las protestas de los aficionados por la suspensión de la final de copa.
Son muchos los mensajes de nuestros oyentes en el contestador.
Este país, España, ha tenido superhéroes de verdad,
como Don Pelayo,
como el Cid Campeador.
No nos merecemos un tío volando con unos leotardos.
Yo creo que este superhéroe es una cortina de humo
para que no hablemos de lo que de verdad importa.
Tengo 86 años, llevo viuda 40 años,
he fantaseado con hacer el amor con todos los superhéroes por orden alfabético.
¿Y quieres creerte tú que este superhéroe español no me despierta deseo ninguno?
Lo veo tan flaco, tan delgaíco, tan feo
y con ese nombre tan ridículo que tiene... ¿Cómo se llama? ¿Cómo es el nombre?
- No empieces. - Siempre me haces lo mismo, Juan.
¿Y qué quieres que haga?
Que he visto una columna de humo y el cuerpo me pide salvar la humanidad.
Ahora también incendios.
Cuando no es un incendio, es un atraco y, si no, la barca del otro día.
Era un crucero y se estaba hundiendo.
Bueno, perdón, lo que sea. Y ahora, que si había humo. Hay bomberos, Juan.
Cuando veo una persona en una situación de peligro inminente,
me sale de dentro salvarle la vida.
Que si no se la salvo... me parece feo.
¿Qué hago yo para que llegues a la hora? ¿Le prendo fuego al restaurante?
Dos veces. Quince minutos para salvar el planeta y mira cómo te pones.
Juan, te voy a decir una cosa.
Tienes que aprender a conciliar tu vida de superhéroe con tu vida de pareja.
Pues yo te digo otra cosa.
Como haya una catástrofe y yo no haga nada...
...la culpa es tuya.
- Muy bien. - Muy bien.
Pide la cuenta, anda.
Camarero. La cuenta, por favor.
Están invitados por el señor de la barra.
Me debes una, Superlópez.
♪ Yo era raro ♪
♪ Iba por mi lado y me sentía ♪
♪ Un inadaptado ♪
♪ Siempre al margen ♪
♪ Como de un mundo lejano ♪
♪ ¿Dónde vas? ♪
♪ ¿Dónde vas? Me preguntaban ♪
♪ No sabía la respuesta Y tampoco me importaba ♪
♪ De la cama al salón ♪
♪ Y del salón a la cama ♪
♪ Yo quería ser normal ♪
♪ Pero no lo conseguía ♪
♪ Siempre fuera de lugar ♪
♪ Nunca nadie me entendía ♪
♪ Yo quería ser igual ♪
♪ Al resto de la gente ♪
♪ Pero me empezó a gustar ♪
♪ Ser un poco diferente ♪
♪ Yo era raro ♪
♪ Iba a contramano Y me sentía ♪
♪ Como un gato encerrado ♪
♪ Las horas de rutina Pasaban poco a poco ♪
♪ Me tuve que escapar Para no volverme loco ♪
♪ Y me fui, me fui, me fui muy lejos ♪
♪ Tocando rocanrol Mirándome al espejo ♪
♪ Llenaban mi cabeza Palabras y sonidos ♪
♪ Buscaba en cada disco Un tesoro escondido ♪
♪ Yo quería ser normal ♪
♪ Pero no lo conseguía ♪
♪ Siempre fuera de lugar ♪
♪ Nunca nadie me entendía ♪
♪ Yo quería ser igual ♪
♪ Al resto de la gente ♪
♪ Pero me empezó a gustar ♪
♪ Ser un poco diferente ♪
♪ Estoy aquí en el mundo Muy, muy aburrido ♪
♪ Tengo algunas cicatrices Que han quedado en el olvido ♪
♪ Sé que jugué con fuego Pero aún no estoy quemado ♪
♪ Si perdí la consciencia Que me quiten lo bailado ♪
♪ Estuve arriba y abajo Adentro y afuera ♪
♪ Pero nunca vendí el alma Por comprar una quimera ♪
♪ Caminante, no hay camino El camino se hace andando ♪
♪ A veces pongo la radio Y sale Tequila cantando ♪
♪ Yo quería ser normal ♪
♪ Pero no lo conseguía ♪
♪ Siempre fuera de lugar ♪
♪ Nunca nadie me entendía ♪
♪ Yo quería ser igual ♪
♪ Al resto de la gente ♪
♪ Pero me empezó a gustar ♪
♪ Ser un poco diferente ♪
♪ Yo quería ser normal ♪
♪ Pero no lo conseguía ♪
♪ Siempre fuera de lugar ♪
♪ Nunca nadie me entendía ♪
♪ Yo quería ser igual ♪
♪ Al resto de la gente ♪
♪ Pero te empezó a gustar ♪
♪ Que yo sea diferente ♪
♪ Yo quería ser normal ♪
♪ Normal ♪
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