All language subtitles for Brigada.Costa.Del.Sol.S01E08.1080P.WEB.X264-POKE_spa

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Original subtitles

[Bruno, en off] Dicen que el infierno huele a meados. Ni fuego ni azufre.

Dicen que está empedrado de buenas intenciones

y alicatado de malas decisiones.

Yo de las primeras no sé, pero de las segundas

tengo para hacer la gran Muralla China.

Me debo de haber muerto, porque vaya porquería de vistas.

Confiaba en que el infierno fuera un putiferio lleno de vicios, pero no.

No, me sigue doliendo el agujero este.

Qué infierno más raro.

Menos mal que tengo amigos.

De esos que te echan una mano en situaciones difíciles.

[susurra]

[susurra]

[Bruno, en off] Lo dicho,

nada como un amigo para que te eche una mano.

[Jipi] Entonces, Atila Peña merodea por un hotel de lujo

y unos matones aprovechan para cargarse a su hermano.

Estaba seco como la mojama cuando lo encontré.

Según la autopsia, presenta puñaladas y una mierda de intoxicación por...

-...warfarina. -Matarratas, vamos.

Le dieron bien antes de dispararle.

-Sí. -[Jipi] A ver, yo digo...

...que Atila trabaja para Alsi. Se dedican a amedrentar a la competencia,

pero alguno de estos se les enfrenta

-y mata al sicario del moro y a Cristo. -¡Qué va! Atila va por libre.

Desde que lo conocemos, negocia con Alsi.

Como si los hace con Onassis. Atila es el peligroso ahora.

-Gracias. -[Charo] De nada.

¿Por qué ir a por el pez pequeño pudiendo tener al gordo?

-¿Te parece poco Atila? -Atila es un matón.

[Jipi] Hasta donde sabemos, Alsi es la cabeza de la red.

[Jipi] Estará aquí poco tiempo, volverá a refugiarse a Marruecos.

Charo, para un poco.

-Habrá que recoger. -[Bruno] Pero luego, estamos hablando.

[Bruno] Vamos a ver.

Vamos a ver, a Atila le han matado el hermano.

-No es de perdonar. -[golpes]

Bueno, pues habrá que trincarlo, ¿no? Antes de que haya más muertos.

Hombre, que no.

Vamos a ir a por Alsi, de verdad.

A tocarle las pelotas, a ponerle nervioso. ¿O no?

-Puede que Alsi nos conduzca a Atila. -Claro.

¿Tú qué dices?

Cuanto menos tiempo esté ese loco en la calle, mejor, ¿no?

Pero lo que ustedes vean, no sé.

Ea, pues vámonos.

-[Jipi] Gracias, Charo. -Hasta luego.

-Gracias por la comida. -Gracias a vosotros.

-[Terrón] Hasta luego, Charo. -Hasta luego.

¿Puedo recoger ya?

Juro que no sé dónde está el Chino.

Desde que está con esa, se escapa día y noche.

Pero ¿la Buhita no sabe nada?

[Sole] ¡Buhita!

[Sole] ¡Buhita!

¿Dónde estabas? Me tenías angustiadita.

-[Buhita] Andaba por la playa. -Ya. ¿Y el Chino?

Fue con Bruno a buscarte donde los Peña.

He oído que le dieron matarile a uno de esos.

Canija, dime que no tuviste nada que ver con su muerte.

-¿Me vas a decir dónde estabas? -Andando por la playa.

-¿Qué no entiendes? -Pues andas mucho.

Sole... déjame.

Canija, mírame.

Si no me lo quieres contar, no me lo cuentes, pero no me engañas.

Ay, ay, ay, qué pesada eres, ¿eh?

El Chino estará con la novia que se ha echado.

Tienes que olvidarte de él.

Igual que yo debo olvidar a los Peña, a mi padre, a Bruno y a todos.

[música disco]

-Yo a ti te conozco. -¡Puf! Empezamos bien.

Anda, pega el culo ahí, Terrón.

-¿Estáis juntos? -Sí.

Mira.

-No he cometido delitos. -Delito, esa gorra, que pareces un sereno.

-Es una gorra nazi. -Ea, pues el sereno de Hitler.

Anda, pon algo de beber y un poquito de conversación.

-Un ginebra para mí. -Que sean dos.

A beber invita la casa,

pero aquí preferimos usar la lengua para otras cosas.

Escúchame, cachondo. Sabemos que aquí se mueve la mierda esa nueva,

-la heroína. -[Terrón] Mira.

Estos son los dos hermanitos. Son grandotes.

A ellos les gusta la mierda.

Qué monos. Me encantan los legionarios.

No me hagas un chiste malo de legionarios y el trabuco,

-que te meto por peligrosidad social. -No los he visto.

-¿Y tú? ¿Dónde vas sin ojos? -Me voy a mear.

-A mear. -¿Te acompaño?

-Mi amigo es muy tradicional, ¿sabes? -Ya. Como yo.

Ya.

Guapa, ¿eh?

Mucho.

Esto sí que es un baile y no la danza de los siete velos.

¿Por qué vino la policía al hotel?

Porque hay uno que tiene su foto colgada en todos los bares de Torremolinos.

Tenemos que hablar de muchas cosas.

Sí, pero no aquí ni ahora.

Mira.

Hombre, Paquito, no sabía yo que te gustaba la acera de enfrente.

-He entrado a mear. -A mear de la risa, ¿no?

-¿Qué llevas encima? -Nada.

¿Nada?

-¿Y esto? -Me lo he encontrado en el baño.

En el baño.

-¿Y qué, de Atila qué sabemos? -No sé, que era el rey de los hunos, ¿no?

-Escúchame, ¿quieres ir para el talego? -Habla, Paquito.

-El Dandi. -Ah, el Dandi.

Acaba de salir del maco. Y tenía trato con los Peña.

-¿Dónde anda Dandi? -No sé, por ahí.

Tu puta madre, Paquito.

No sé, de verdad.

Pero este no se esconde ni nada. Quiere volver al negocio.

-[Jipi] ¿Qué tal, jefe? -Inspector.

-¿Cómo está? -Bien.

-¿No toma nada? -Es que...

-Por favor, una copa. -Venga.

-Una copa. -Venga.

Oiga, ¿ese tipo con el que hablaba hace un rato quién es?

¿Quién?

[Reyes] ¡Ah!

-Este es un moro con dinero. -[Jipi] Ya.

-A saber de dónde saca el dinero. -A saber.

Ya me gustaría saberlo. Si no, aquí iba a estar yo trabajando.

-Pero ¿ha hecho algo el moro? -Eh...

-No tiene que preocuparse. -¿Seguro?

Yo mientras no sea de la ETA... Que, a esos, ni agua.

Por aquí.

Perdón, perdón.

¿Me podría invitar a una copa?

-No sé qué podrías ofrecerme a cambio. -[Jipi] Perdón.

-Perdón. Es que hemos bebido demasiado. -Martín.

-Sí, vamos adentro. -[Vicky] Sí.

Enhorabuena.

Han matado a Cristo Peña, de un disparo a quemarropa.

No me alegro, pero tampoco me voy a poner a llorar.

Ya.

Hubieras preferido hacerlo tú, ¿no?

¿Qué quieres beber?

Le dispararon a esta distancia.

En su casa.

Igual conocía al asesino y no esperaba morir.

A mi padre le hubiera gustado morir en su casa.

Gracias, Martín.

Vicky...

No que...

No puedes seguir así.

¿Así cómo?

Yo creo que estoy bastante bien. ¿No te pongo?

-Venga, vete a dormirla, anda. -Martín, no te enfades.

Eres muy mono, pero no me atraes nada.

Pues muy bien.

[Vicky] Pero no es que seas feo.

Es que eres...

Eres muy bueno.

Y los buenos no atraen ni a las moscas.

Ya. Claro, es que, entre el Chino y yo, salgo perdiendo, ¿no?

[Jipi] ¿Qué fue de él?

Voló.

[resopla] Decía que quería montar un chiringuito

y luego querría tener niños.

¿Tú quieres tener niños?

-Ay. -¡Chis, chis!

[Jipi] Cuidado.

No, ten cuidado tú.

Por tu propio bien.

¿Qué haces? ¿Qué haces?

He escuchado ruido en la escalera y digo...

Pero no me esperaba encontrar a dos tortolitos.

-¿Por eso sacas la pipa, animal? -Si vas a usarla, mejor tenerla fuera.

Chicos, os ahorro el chiste, me voy a dormir.

Buenas noches.

-Buenas noches. -[Bruno] Ya.

[Jipi] ¿Oye?

-Estate más pendiente de tu hermana. -Y tú no tanto, ¿no?

Solo pretendo ayudar.

-A ti te gusta mucho ayudar. -Pues sí, en este caso, sí.

Está muy bien ayudar.

Yo ya ayudo a esta familia, ¿sabes? Búscate otra.

[suspira]

-[grita] -Eh, eh, eh.

-Ya está. -¡Sangre!

-¡Sangre! ¡Había sangre por todas partes! -Era una pesadilla, ¿eh?

Ya está. Venga.

Eh...

Estaba... Estaba muerto.

Niña, olvídalo.

Tu padre era un buen hombre. Se hará justicia, ya verás.

Te lo prometo.

Ven aquí.

Venga.

Va, a la cama.

Venga.

[Bruno suspira]

¿Qué está pasando?

Hay otra, ¿verdad?

Hubo otra, pero se acabó.

Te lo juro. Se acabó.

Yo puedo perdonar.

Olvidar ahora, no. Pero perdonar, sí.

Pero debes ser sincero conmigo porque...

Charo...

Te lo juro.

Se acabó.

¿La quieres?

Márchate.

Lo siento, Charo.

[Jipi] La almoneda del tío Vinagre es en realidad un almacén de hachís.

Lo bueno es que él no sabe que nosotros lo sabemos.

Seguro que ese es el centro de suministro de Alsi.

No tendrá los cojones de volver después de que mataran

a uno de los suyos.

El moro no, pero alguien de su círculo vendrá para hablar con el viejo.

Claro, alguien algún día va a venir.

Bueno, va a venir o va... a llamar.

Claro, coño, llamar por teléfono.

Dale, Luquitas.

Bien, Jipi.

Buenas.

Ya no soy tesorero del sindicato, pero no pienso decir ningún nombre.

-No soy de la Político-Social. -Ya, eso dicen todos.

¿Qué se necesita para escuchar las llamadas?

Esto, cable y un permiso.

Pero, vamos, sin esto, el permiso da igual.

¿Y el cable puede ser largo... de unos kilómetros?

De los que quieras.

Subes por aquí, tiras tiras... y hasta la puerta de tu casa.

Hasta mi casa exactamente no.

[teléfono]

Sí, dígame.

[mujer] ¿Dónde está el teléfono del butano?

-Yo que sé, mujer, pregúntale a tu hijo. -¿A ese? A saber dónde andará.

Nadie sabe nada de mí, no te preocupes.

Lo prioritario es dar con el libro de cuentas.

[Reyes] Debemos quitarnos de encima a Atila.

¿Qué vas a hacer con Alsi?

No lo sé.

Habrá que encontrar otro proveedor.

Te la jugaba vendiéndole hachís a otros. Nunca me dio buena espina.

Mira la adivina.

Oye, fiándote de la adivina no te ha ido tan mal.

Y de su intuición.

¿Sabes lo que me dijo la Buhita? Que los trileros se aprovechan

de que los pardillos se fían de su intuición.

Esta cría no es tonta.

Parece que nació ayer, pero... ¿Sabes qué me dijo de las camareras?

Ya está bien.

Ya está bien.

Marielena...

[música rock]

¿Qué haces?

Lo mismo que tú.

¡Antoñito! Vete a la plaza a por acedías.

¿Ahora?

Ahora. Y me traes el cambio, que te conozco.

Uy.

¿A qué hueles tú?

No sé.

A hembra en celo.

¿Qué dices?

Las que son como tú pierden a los hombres, pero a los míos no los perderás.

-Vete antes de que llegue Reyes. -No he hecho nada.

Haces sin hacer, dices sin decir, miras sin mirar.

-Son imaginaciones tuyas. -Y de la discoteca te olvidas.

Para zorrear con tu policía, a un club de alterne.

Que no soy ninguna puta. Que ya está bien.

Claro que no, mi niña.

Ellas cobran.

[teléfono]

-[Vinagre] Dígame. -[hombre] Pásame a tu jefe.

-[Vinagre] ¿Qué jefe? -[hombre] El moro.

[hombre] Con Alsi.

[Leo] ¿Qué, Lucas?

-¿Para qué? -[hombre] Tengo unos amigos

que quieren comprar su mercancía. Amigos con mucho dinero.

-¿De parte de quién? -[hombre] Señor Berzosa.

¿Berzosa?

No me suena.

A mí sí.

[Berzosa] Señor Berzosa. Recuérdale que hay mucha pasta.

Que sí, que sí. Llame esta tarde.

-A mí también me suena Berzosa. -Más te sonará su nombre artístico.

-[Leo] ¡Claro, coño! -[Lucas] Hostia, el Dandi.

-Que soy la perdición de los hombres. -Uy.

♪ La perdición de los hombres ♪

Anda, no veas Marielena, parece Juanita Reina.

No ve que la que está perdida soy yo.

[Sole] Bueno, canija, tú buena un rato estás.

[Buhita] No debería haberme ido. Este es mi lugar.

Tampoco es para tanto. En el Camelot pagan bien.

Sí, pues me han echado.

-¿Cómo? -Que me han echado.

-¿Reyes qué ha dicho? -Que yo sepa, nada.

Aquí estamos, retomando las viejas amistades.

Claro que sí. La amistad es lo más bonito que hay en la vida.

[Reyes] Para ti, etiqueta negra.

[Dandi] Di que sí, que hay gente muy chunga.

Mira. Nada más entrar en el talego me dieron una paliza.

-Y todavía no sé por qué. -Algo harías.

Nada, Reyes, nada.

Creo que sería un malentendido.

[Dandi] Soy un tío legal. Nunca traicionaría a un amigo.

Eso ya lo sé, Dandi.

Eres un tipo de fiar.

Yo sé que tú también.

Te traigo un negocio que no puede fallar.

A ver.

[Dandi] He hablado con Alsi.

Le presentaré a Roque el de los Perros y su banda.

¿Esos quiénes son?

Una gente del contrabando. Muy seria.

¿Y Alsi... qué dice?

Ha dicho que para adelante. Que es moro, pero no tonto.

Reyes, aquí puede haber una pechada de pasta.

No, Dandi.

A mí esos temas no me interesan. Ya sabes el susto que pasé la última vez.

Solo llevarías la distribución.

Aquí en la discoteca, poco a poco.

-Una mijita por aquí. -Que no.

[Reyes] No quiero líos. Estoy muy bien como estoy.

Escúchame, Reyes.

Para hacer el changuai con Alsi, necesitaría una mijilla de parné.

Para comprarme ropa perita, tú sabes.

-Que lo de llamarte Dandi es de guasa. -Qué guasa ni guasa.

Para hacer un bussiness de primera

hay que vestirse to canela, y lo sabes.

"To canela".

Anda.

Cómprate un traje elegante.

Y no me lo devuelvas. Esto es de amigo.

Bueno...

[Bruno] Es la dirección que ha dado el Dandi. Mira.

[Terrón] Su primo el jardinero le dejó las llaves para que duerma.

Qué hijoputa. Hasta para ser un mierda tiene clase, el cabrón.

Todo el campo de golf para él. No veas.

¿Y tú dónde vas a vivir?

Le digo al Dandi que me deje un sitio y así Atila no sabe dónde está mi familia.

-¿Por qué va a por tu familia? -Porque está rabioso por lo del hermano.

-Ni que hubieras sido tú. -Ya ves.

-¿Qué? -Tú no has sido.

Claro que no, hombre. Tranquilo, Colombo, que no.

-Pero te amenazó y se cree que eres tú. -Eso sí.

-Estamos mejor que queremos. -Ya ves. Vamos para el coche.

Charo...

Yo no sé qué decirte.

Seguro que al final hacéis las paces.

Además, con un niño tan chico.

Sería una lástima.

¿Ahora te levantas?

-[Alicia] Que te acabas de levantar. -Llevo despierta mucho rato.

Vaya tela cómo están las dos.

Si te quieres desahogar, te desahogas.

Si quieres, ponlo como los trapos, como si yo no fuera su madre.

¿Qué miras?

-Alicia, ¿te puedes quedar con Pablito? -¿Quién, yo?

Después de lo de la otra vez...

Yo ayudo en lo que sea, pero no quiero meter la pata.

-Alicia, voy a buscar trabajo. -¿Trabajo en qué?

De cualquier cosa sin relación con la Policía.

Ahora vengo.

Dijo.

-No ha venido la Buhita a llorarte, ¿no? -¿Cómo?

Todavía le queda vergüenza.

-¿Qué dices? -Pues que la he cogido robando.

Te lo dije, la cabra tira al monte.

Vamos, le he tenido que decir que se vaya de casa y que no vuelva.

Le prometí a su padre que cuidaría de ella.

Gordo, de verdad, es que no entiendo.

¿Qué le debes al muerto de hambre ese del Búho?

Estando vivo, no le echaste cuenta. Y ahora parece más santo que el papa.

No es eso.

Sabes que a esa chiquilla no le he tocado un pelo. Lo sabes muy bien. Pero...

...me da pena.

Pues mira.

Por la pena entra la peste.

Ahí tienes razón.

¿Qué pasa?

¿Te falta a ti mujer aquí o qué?

¿No soy bastante?

Tú no eres bastante. Tú eres todo.

[teléfono]

[teléfono]

-Dígame. -¿Qué ha dicho tu jefe?

-¿Quién eres? -El señor Berzosa.

-¿Dandi? -No. Ahora me llamo señor Berzosa.

Dandi, déjate de tonterías. ¿Qué quieres?

Tengo compradores para tu mercancía.

Gente profesional, perita.

Los lleva uno llamado Roque el de los Perros.

-Lo larga todo. -Le llaman Dandi, no el Espabilado.

-[Alsi] Mil kilos es mucho dinero. -[Leo] Mil kilos.

Alsi, el dinero no es problema.

-Quiero conocer a ese señor Roque. -Donde y cuando quieras.

En una hora, al final de la avenida de Sorolla.

No sé si va a po...

[tono de colgado]

Alsi. Alsi.

-[Leo] Avenida de Sorolla, ¿dónde cae? -[Jipi] Eso está...

-[Lucas] Mire por la estación. -[Jipi] Está...

Lo tengo. ¡Vamos! ¡Vamos!

[radio] Omega 1 para Omega 2. Vamos a la avenida de Sorolla.

Han quedado Alsi y el Dandi dentro de una hora. ¿Bruno?

¡Dandi! ¿Dónde vas con esa cara?

[Bruno] ¡Venga!

¡Tus muertos!

-Que me ha costado un huevo, haz el favor. -Quita, coño.

Y más que te va a costar. ¡Levanta!

[Jipi] Eh, eh, eh.

[Jipi] Ahí está Alsi.

-[Leo] Y el espabilado de Dandi no llega. -[Lucas ríe]

[Jipi] Bueno, estará recogiendo al Roque de los Perros ese.

[suspiros]

[Leo] El moro está nervioso.

Y hace bien, porque le caerá encima una buena.

[Lucas] Un taxi.

[Leo] Nada.

Ya me parecía raro que viniera el Dandi en un taxi.

[Leo] Joder.

Nos ha visto.

-No. -Que sí, nos ha visto.

-[Leo] Que no. -[Jipi] Que sí. Disimula.

-¿Se va? ¡No me jodas! -¿Qué coño pasa aquí?

Abajo. Bajad, bajad.

Pero ¿y esto? Si no han pasado ni cinco minutos.

Joder con Alsi, ni que fuera alemán.

Joder.

[resopla]

-¿Seguro que no nos ha visto? -Que no.

[Lucas] ¿Y ahora qué?

[Leo] Volver al teléfono y averiguar qué ha pasado.

-[Jipi] Vámonos. -[Leo] Puto Dandi.

Me habéis chafado todo el traje.

[Bruno] A saber de dónde has sacado el traje.

-Yo tengo mis ahorros. -Sí.

-Tengo un negocio legal. -Sí, robar coches.

Vamos a hablar de Atila Peña.

-Con esos dos ni agua. -Uno lo tengo controlado.

Está bajo tierra. Digo el otro, el del bigotito.

De verdad, nunca he sabido nada de esos dos.

Andaban en la muerte de uno al que llamaban el Búho.

-Y tú también estabas. -¿Yo?

Sí.

-¿Quién ha dicho eso? -La gente.

Cristo Peña más seco que la mojama, el otro no aparece,

el marrón te lo comes tú.

-Si yo no he hecho nada. -Ya, ya.

pero es que, con tus antecedentes y con un abogado de oficio,

15 años mínimo, primo.

-Que yo no fui. -Entonces ¿quién coño ha sido?

¡Dime quién ha sido!

Dandi, porque te parto el alma. Te parto el alma ahora mismo.

-Yo no fui. -¿Quién fue?

¡Fueron esos tres!

¿Cómo que tres? ¿Qué tres?

-¿Cómo que tres? -¿Qué hace este aquí?

Comer huevos fritos. ¿Qué quieres?

No tendría que estar detenido.

-¿Me jodes el interrogatorio? -Has jodido un operativo.

-¿Dónde estabas? -Deteniendo delincuentes.

-Yo no he hecho nada. -Que me digas quién era el tercero.

[Bruno] ¡Que me digas quién era el tercero!

¡Vale ya! Te contará cualquier cosa y no servirá.

-¿Qué coño pasa aquí? -Bueno, el que faltaba.

Señor comisario, que yo no he hecho nada.

¿Comisario yo? Yo no soy comisario.

Venga, lárgate.

Perdona, eh.

Lo siento.

-[Leo] ¿Hola? ¿Yolanda? -¿Quién es?

[Leo] Está abierto. ¿Se puede?

[Buhita] Pues claro, hijo, pasa.

¿Cómo estás?

Pues bien. Salvo que me vengas a detener.

Si no eres narcotraficante, no es de mi jurisdicción.

Es un alivio.

Me han dicho en el Camelot que ya no trabajas allí.

No, me cansé del mundo de la noche. Mucha gentuza.

-Ya. Como los Peña. -[Buhita] Leo...

Si vienes a buscar a Atila, no está. Pierdes tu tiempo.

Anoche ya sabías que habían matado a Cristo.

¿Por qué dices eso?

Por tú reacción.

Te informaba de la muerte del asesino de tu padre

-y fue como pedir un gin-tonic. -No sé, oiría algo.

¿De quién?

-No me acuerdo, hijo. -Yolanda...

¿Qué?

Tienes que diferenciar a los que quieren ayudarte.

Eso me suena.

-¿Lo dices por Bruno? -Por Bruno también, sí.

Puedes considerarme un amigo.

¿Qué cosas hemos hecho que sean de amigos?

Te invito a comer.

No, mira, mejor a beber.

Pero aquí... que no quiero que me vean contigo.

¿Qué coño estás haciendo? ¿Te pago por hacer crucigramas?

Por solucionarlos. Hacerlos ya los hacen otros.

No me toques los cojones.

¿Qué sabemos de Atila?

Después de lo de su hermano, escondido bajo tierra, como una rata.

[Reyes] O sea, nada.

Si la poli da con el libro de contabilidad,

se acabaron las motos, la discoteca y los crucigramas.

¿Qué haces? Tengo a los chavales buscando.

Cuando me encuentres mi cuaderno, te devolveré el tuyo. Y atiende aquí.

Yo tendría ocho o nueve años.

Iba por los pasillos de mi casa jugando a matar indios

con una pistola que me había hecho con una rama del jardín.

Llegué a una habitación,

estaban mi padre y mi hermano hablando bajito, como en secreto,

con algo en las manos.

Me volví en silencio, como hacen los siux.

-[ríe] -Y me quedé ahí escuchando.

Mi padre le hablaba de los valores que le habían inculcado,

de lo bonito que era obedecer.

[Leo] Mi hermano lo miraba fascinado. Se giraron, y entonces vi lo que tenían.

Una pistola de verdad.

A mi hermano le pesaba.

Era como si lo nombrara caballero.

Mi padre se giró y me descubrió escondido.

Me tiró los trapos. Que qué hacía fisgando.

Que quién me había dado permiso.

Solo quería tocar esa pistola.

Pero no me atreví a contestar.

No me he atrevido a contestarle nunca.

[Buhita] Bueno, a tu manera sí. Te has pasado la vida fisgando a la gente.

[Leo] "El deber es lo primero", decía como una letanía.

Y, a la hora de la verdad, no es el mismo para todos. Para mi hermano no.

-Lo que tienes es pelusa. -[Leo] Es un delincuente.

No dejaré de cumplir con mi deber por nadie. Ni por él.

La familia es lo primero.

-Cualquiera hubiera hecho la vista gorda. -[Leo] Yo no.

[Buhita] Mira, Leo...

Si a tu padre le pasara algo...

...y tú no te has arreglado con él, no te lo vas a perdonar nunca.

Bueno, ¿entonces qué?

Que me vas a detener, dices.

Porque soy una delincuente yo también, ¿no?

Señor inspector.

No me pongas a prueba.

Atila, pero ¿cómo vas con eso?

Saca, saca, que tengo que pagar el colegio de las crías.

No sabes las monjas lo que cobran.

¡Eh, eh, eh, eh!

-Te mato, hijo de puta. -¿Tú y cuántos más?

¡Eh, eh, eh, eh, eh!

Ya está bien, que somos camaradas. Haceos cargo, hostia.

-¿Dónde vas? -[Atilano] Ábreme, cojones.

[Lopera] ¿Dónde vas? Te terminarán pillando.

¡Qué me dejes, coño!

Bueno, ¿qué? ¿Otra mano?

Esto se ha jodido, me largo para casa.

-¿Tú dónde vas? -La parienta, ya sabes.

Qué prisas.

[hombre] Atila.

Que te has dejado el perraje.

Perdona.

[hombre] ¡Para! ¡Para!

Te mandan recuerdos.

[Atila grita]

¿Qué haces?

-¿Qué quieres tomar? -¿Me vas a invitar tú?

Sí, Franchi. Tú, como tu amigo el Chino, siempre tieso.

Va a volver seguro. En cuanto la pasma deje de buscarlo.

-¿La pasma? ¿Lo están buscando? -Fijo.

No ha pasado de nosotros. Estará camuflado por un tiempo, nada más.

-No me dijo nada. -No querría meterte en líos.

¿Sabes dónde puede estar?

En Torremolinos no se me ha perdido nada.

Yo no. Lo mismo Sole, que fueron novios.

¿Sole? ¿La que se lo llevó el otro día?

La que baila en el Camelot.

Pero que, vamos, novios novios, no. Cosas de críos.

Alegría, jefa, alegría.

[estertores]

Hay que llamar a un médico.

Vamos.

Yo no soy cirujano, Atila.

[tose]

De algo hay que morir.

Voy a ver qué tengo en el botiquín. Aguanta.

Al carajo ya.

-¿Qué quieres, Jipi? -Terrón me ha contado lo de Atila.

No sabía que iba a por tu familia.

Atila... conoce a Charo.

Me dijo que, si yo iba a por él, él iba a por mí.

Oye...

Está claro que no podemos ir cada uno por su lado.

-No nos comemos un rosco. -Eso es verdad. Yo solo nada de nada.

Lo suyo es una buena orgía contigo, ¿no, Jipi?

Bruno, de verdad, déjate de hostias. No te digo que seamos amigos,

-pero seamos compañeros de trabajo. -Es verdad.

-¿O no? -¿Qué prefieres?

¿Misionero, la cucharita, arriba o abajo?

¡Coño, Jipi!

Jodimos el operativo por no estar coordinados.

No podemos volver a cagarla. Ya.

En el interrogatorio,

al Dandi se le escapó que había uno más en la muerte del Búho.

-Entonces ¿ese cabrón existe? -Sí.

¿Quién es?

Se suponía que teníamos una relación comercial en exclusiva.

Reyes, en estos meses tenía que asegurarme de que eras de fiar.

¿Y he aprobado?

A partir de ahora, solos tú y yo.

Todo lo que llegue a Torremolinos será para ti. Te doy mi palabra.

Eso le digo yo a mi mujer cuando ve que miro a otra.

¿Y sabes qué dice ella, que tiene mucha intuición?

Dice: "Reyes, las palabras se las lleva el viento".

Tengo un regalo para ti.

-¿Y Atila? -Lo que me pediste.

No es un problema.

-¿Y esto? -Ese es el regalo.

Lo del libro era una disculpa por no actuar como un amigo.

Amigo.

[Reyes] Amigo.

Le he dado vueltas a eso de que Atila era un espíritu libre.

Hay algo en el día de la muerte de su hermano,

en el orden de los acontecimientos, que no me cuadra.

Que me mosquea, joder.

[Jipi] Justo cuando Atila acude a reunirse con Alsi,

unos matones entran en su casa y torturan y matan a su hermano.

¿No te parece todo demasiado casual?

-Ya ves. -[Jipi] Y, si...

[Jipi] No sé, imaginemos que Atila y Alsi no son socios.

[Jipi] Pongamos que son enemigos.

Los Peña van por libre...

...y acuden al almacén de cerámicas

no para reunirse con sus socios, sino para...

-Para darle caña al moro. -Eso sería.

Pero ¿qué hace?

[Jipi] Eso. Entonces, el sicario muerto

es víctima de los Peña.

Y lo encontrado en casa de los Peña es robado a Alsi. ¿Me sigues?

-Sí. [Jipi] Momento en que Alsi dice: "Basta.

Debo parar esto. Vamos a reunirnos con Atila".

[Jipi] Decide reunirse con él

y aprovecha ese momento para matar a Cristo.

Divide y vencerás.

Para ser la segunda teoría de la semana, no está mal.

A lo mejor con nuestra llegada al hotel, salvamos la vida de Atila.

Si encima nos debe una. La próxima vez que lo vea, se lo recuerdo.

[Jipi] Oye...

...si esto es una guerra entre antiguos socios...

...quizá tendríamos que ir a por Atila.

-Más que nada porque, si no... -Va a haber más muertos.

[solloza]

Tú, dile a Cristo que nuestro padre está aquí.

¿Qué haces? Baja esa arma.

¿Y Cristo dónde está?

Atila, tu hermano murió.

Tienes mucha fiebre. Hay que avisar a un médico.

Mira...

...si veo entrar a alguien que no seas tú, te mato.

Por mi hermano que te mato.

Como sigas con esta infección, te matarás a ti.

Ese poli no me ve entre rejas.

Déjame la pipa. Al final alguien va a llamar a la policía.

[Lopera] No pienso llamar a nadie.

¿Y tú?

¿Qué?

¿Tú sueñas con tu padre?

Todo el tiempo.

[Bruno] Al tío ese cómo le gustan las papas con choco.

Qué hijoputa.

¿Eso qué es, Jipi?

Roque el de los Perros.

Es el colega del Dandi.

Habrá que pedirle una cita, ¿no?

[teléfono]

Diga.

Soy el señor Berzosa. Tengo que hablar con Alsi.

-[tono de colgado] -¿Oiga?

¡Oiga!

¡Oiga, me cago en la hostia, coño!

-No le dan ni agua. -Lo convertimos en un apestado.

-Pobrecillo, con lo simpático que era. -A ver de quién tira ahora.

[teléfono]

-Dígame. -Soy el Dandi.

-¿Por qué llamas? -Escucha, Roque.

Lo de Alsi no ha salido bien, pero tengo un negocio que te interesará.

Olvídate.

Estás manchado, Dandi.

Roque, por favor... ¿Roque?

Me cago en tus...

Mi cumpleaños es en abril.

Os habéis hartado de pedir más medios. Ahí los tenéis.

Ah, pero estas son las cosas del Jipi.

-[Cifuentes] ¿Dónde está mi informe? -Tu informe está casi hecho.

-[Cifuentes] ¿Casi? -A ver, lo tengo en la cabeza, Cifuentes.

Te estás equivocando conmigo, Sandokán.

Que no.

Que no.

Al carajo ya, asqueroso.

[teléfono]

Dígame.

¿Cómo andas, tío Vinagre? Soy el Jibia.

[Bruno] ¡Jipi!

[Jibia] Nuestros jefes se han puesto de acuerdo

para ir a recoger unos cántaros esta tarde.

Pues vente con un camión, porque son unos cuantos.

-Y recién traídos de Marruecos. -Pues no me digas más.

¡Ah!

¿Qué? ¿Qué pasa?

[Bruno] Nada, también sé hacer de telefonista.

Ya. ¿Y?

Que esta tarde nos vamos a por tu moro.

[chasquidos con los dedos]

-Me parece que ese es el Jibia. -El Jibia. No veas los motes.

Ya. Dijo el Anarquista, ¿no?

Bruno, Terrón, ¿estáis ahí?

-[Jipi] Bruno, Terrón. -[Bruno] ¿Eso qué es?

-El walkie-talkie ese de los cojones. -[Jipi] ¿Estáis ahí?

Oye... Menuda mierda.

Siempre igual con estas mariconadas. ¿Sabes lo que te digo?

Al turrón.

[ambos susurrando] ¡Eh!

[Jipi] ¡Oye! ¡Joder!

-Van a entrar. ¿Qué hacemos? -Adentro.

-¡Quieto! ¡Policía! -¡Cuidado!

¡Eh!

-[Leo] ¡Al suelo, hijo de puta! -[grita]

[chirriar de ruedas]

-[Leo] ¿Dónde está tu jefe? ¿Quién es? -Yo no tengo jefe.

[Terrón] ¡Señores, miren lo que he encontrado!

-Bien. ¿Por aquí has mirado? -Sí, está todo aquí, picha.

-[Bruno] Joder, no veas. -Casi nada.

Toma, un ladrillito para la casa.

Vaya sitio guapo.

Qué va, Dandi, una ruina.

[Reyes] De seguir con el hachís, otro gallo me cantaría.

No voy a tocar nada, a ver si mancho el traje.

Bastante chafado lo tengo ya.

Quince mil calas a la mierda.

¿Qué quieres?

Ni Alsi ni Roque el de los Perros me echan cuenta.

Y hay un poli que me tiene enfilado. Me ha quitado hasta la cartera.

Si tú me pudieras ayudar...

Estoy tieso, pero ayudarme de verdad.

[teléfono]

¿Sí?

[Reyes] ¿Cómo? ¿Te han seguido?

Bueno, quédate en casa y no salgas.

Toma.

Para que empieces de cero donde te dé la gana. Que te vaya bien.

Gracias, compadre, pero...

...ya que estamos, te podrías estirar un poquito.

-Por los servicios prestados. -¿Qué servicios?

El pasma ese me preguntó por la muerte del Búho.

Y yo, chitón, ¿eh?

Mira las marcas que me ha dejado.

¿Te parece poco dinero?

No, Reyes, este es un dinero de amigo.

Lo que te pido ahora es como un seguro.

Por si me toca comerme el marrón del Búho.

[Reyes] Está bien.

-Todo para ti. -¿Todo?

¿Y este hachís? ¿No lo habías dejado?

Bueno, es de la otra vez. Quédatelo.

Y cuenta el dinero.

Lo voy a contar. Lo voy a contar.

Y te voy a dar un regalito. Para que veas que la amistad es lo primero.

Mañana estoy en El Corte Inglés, pero en el de Madrid.

No veas. Como un señor.

[gatillazos]

¿Qué haces, Reyes?

¿Qué haces?

¡Que me voy! ¡Te lo juro!

Ya te digo yo que te vas.

Al niño lo ves cuando quieras. No te preocupes.

[Bruno] No me preocupo.

¿Cuándo vais a Almería?

Si me cruzo con tu novia, no te voy a decir nada.

No es mi novia ni estoy con ella, tampoco es por eso.

¿Entonces?

[Bruno] No sé, aquí no pintáis nada, ¿no?

Eso no te corresponde decirlo.

-Estoy buscando trabajo. -¿Trabajo?

[Bruno] ¿Trabajo para qué?

[Bruno] Con lo que gano, os puedo mantener. No os faltará de nada.

-[Charo] Ya tengo mis planes. -Tus planes son irte de Málaga.

-Mis planes son quedarme. -No discutáis delante del niño.

-No estamos discutiendo. -Yo sí. Me quedo aquí.

Hija, quizá es lo mejor para los dos.

-Que os toméis un tiempo. -Bueno.

Piénsalo. Ya verás como todo se arregla.

No hay nada que arreglar. Tu hijo me ha engañado.

Me ha llevado arriba y abajo, y yo chitón. Pero eso se ha acabado.

Ahora voy a dormir al niño. Cuando salga, me gustaría que no estuvieras aquí.

Charo, te lo pido por favor.

No supliques, no se te da bien.

[música disco]

[Vicky] ¡Oye! Hola. ¿Sabes dónde está el Chino?

-¿Qué? -Que si el Chino está aquí.

No, me imaginaba que estaba contigo.

-Se está escondiendo de la policía. -Vaya novedad.

Se está escondiendo siempre de la guardia.

-¿Qué rollo te ha contado? -Ningún rollo.

Ya. Te ha dicho lo de que quiere montar un chiringuito en la playa, ¿no?

Y que te vayas con él.

Lleva toda la vida con eso, desde que era un chaborrillo.

Decía la verdad. Lo sé.

Ven aquí, anda.

[Sole] Mira.

¿Qué ves?

No sé.

Mira bien.

[Sole] Dos tontas, ¿no?

Dos mujeronas, sí.

Pero dos tontas empeñadas en confiar en los hombres.

Íbamos a tener niños.

Pero mírate.

¿Cómo vas a ser madre tú, niña?

No me mentía.

Mira, de verdad, me voy, tengo que salir.

Vete para casa, anda.

¡Lopera!

Oh...

[resopla]

[ruido]

¡Lopera!

Lopera, ¿dónde estás?

¿Estás ahí?

[Lopera] ¡Alto, las manos arriba! ¡Joder, qué susto!

-[Leo] ¿Quién iba a ser? -[Lopera] Del GRAPO.

No tienen otra cosa que hacer.

[ruido]

A veces se cuelan murciélagos. ¿Qué quieres tomar?

Quiero hablar.

Yo, para ser camarero, tengo poca conversación.

-Quiero saber en qué anda mi hermano. -No hace falta echarle mucha imaginación.

Debo detenerlo antes de que haga más daño a mis padres.

Es tu familia. ¿Qué vas a hacer en contra de él?

Cumplir con mi deber. Ya ves.

Venga ya, Leonardito, que el deber y tú sois como el agua y el aceite.

Tú no me conoces.

Me enteraré. Pero no te vuelvas a colar así.

-Has estado a punto de morir. -Tienes muy mala puntería.

Bueno.

Tú hazme caso.

[aspersores]

-Dejadme la linternita, haced el favor. -[Jipi] Y apagad esa agua.

-[Terrón] ¿Y esa mochila? -[Jipi] A saber.

-Pues mira lo que tiene. -[Jipi] Esto es un aviso.

La cuestión es quién avisa y a quién.

Espera, espera. ¿Y eso?

Madre mía, qué asco, Jipi, picha.

[Jipi] El mensaje es claro.

Alsi va ganando la batalla.

[coche acercándose]

[Bruno, en off] Todos necesitamos un angelito de la guarda

que nos libre de las pesadillas.

Uno que nos quite de en medio los fantasmas.

[puerta cerrándose, motor]

[Bruno, en off] No nos viene mal un ángel inesperado

que nos rescate de un mal sueño.

Niña.

¡Niña! ¡Eh!

[Bruno, en off] Un guardaespaldas que nos salve de nuestra propia sombra.

Un amigo del alma que nos saque de la mala vida.

Uno que nos eche una mano.

[Jipi] Tranquilo, que no estás solo.

¿Me oyes? No estás solo.

[Bruno, en off] El problema es cuando te acostumbras

a que otro te saque las castañas.

Porque, el día que te dejan colgado en medio de una tormenta,

te cagas hasta con el ruido de los truenos.

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