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[Oleg] ...por el entierro, es una auténtica joya.
Creo tener una compradora,
y ella le va a pagar lo que usted pida.
Todos salimos ganando.
Toda la información que tengas, me la contás a mí primero.
- ¿Sí? - Dale.
¿A poco tú crees que el diputado le va a hacer mala cara al Danilo?
[Cárdenas] No me puedo quejar de la compañía.
Tenemos el tiempo suficiente.
[Epifanio] Ya sabes lo que necesito, ¿verdad?
[Montaño] Ah, sí, yo creo que ya están bastante relajaditos.
[Teresa] ¿De qué hablas? ¿Viajar a dónde?
Aquí, a Perú.
Para encontrarte con Rubén.
Tendrías que viajar mañana de Buenos Aires.
[Teresa] Una hora.
Tienen una hora para decirnos quién es el Jinete Bayo.
[disparos]
- [grito] - ¡Puta!
Treinta millones de dólares en efectivo
y la llave es de ustedes, ¿eh?
[Oleg] Me imagino que Rubén va a estar donde nos vamos a encontrar.
[Eloy] Nadie conoce el destino final.
Oye, ¿y si nos equivocamos de pista y era otra?
[Teresa] Si supiéramos dónde estamos...
[sonidos del tren]
[música folclórica]
[Batman] No capta nada.
[Teresa] ¡No, ni madres!
[Batman] Tenemos media hora para llegar, ¿eh?
¿A la estación?
[Teresa] Mira. ¡Ay, por fin!
A ver si es él.
[Anton en ruso] Nada, ni rastro de ellos.
- Deben de estar sin señal. - ¿Qué hacemos?
- [hombre] ¿Elena Bocanegra? - [Teresa] Sí, soy yo.
Qué pena con usted, la batería del carro
estaba fallando, súbanse rápido y nos vamos.
[Eloy] Ya va siendo hora de que llegue su amiga, ¿no?
No es mi amiga.
[Teresa] A ver, dígame, ¿cuánto hacemos de aquí a la estación?
Más o menos 45 o 50 minutos, oiga.
¡No, hombre, no! Tenemos que hacer media hora.
Le pago el doble.
Voy a hacer todo lo posible, pero no le garantizo nada.
Este tren sale en 25 minutos, y si no se presenta...
se termina la historia.
Agárrense, que este camino no es muy bueno.
- Ándele, pues. - [Batman] ¡Fierro!
¡Vámonos!
Don Rubén no es hombre de segundas oportunidades.
[tema musical]
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ A Perú y Argentina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Ahí está lo que te habíamos prometido.
Gracias, en serio no sabés lo que me sirve esta guita,
nunca había visto tanta junta.
No quiero sonar malagradecida, pero te juro que yo no lo hice por esto.
Eso lo sé.
¿Y qué va a pasar con esos tres y con el video? No...
Esos ya son historia.
[Sheila] Entre menos sepas, mejor.
Pero te aseguro...
que ya tienen claro que fue un error meterse contigo.
Y el culero de Mortati que se vaya preparando también.
¿Qué le van a hacer?
Cuando llegue el momento lo sabrás.
Vamos, chicos.
Vamos.
- Vamos. - [la bebé balbucea] Vamos...
Vamos.
Vamos, vamos, vamos.
[Estefanía] Vamos a ver. Allá al fondo.
Ahí abajo.
Va...
Ciérramelo.
Muy bien, gracias.
¿Ya tenéis dónde llegar?
Sí, me quedo en la casa de una prima,
eh, que vive en Rosario.
[Sheila] Y nadie sabe nada de ella en el hotel, ¿verdad?
No, tal y como me lo dijeron.
¿Te pido un último favor?
¿Le podés decir a Elena que en serio, muchísimas gracias?
Nunca me voy a olvidar de ustedes, jamás.
Ni nosotras de ti.
Muchas gracias.
- Hasta luego. Chau. - Gracias, ¿eh?
- [pitido] - [se enciende motor]
Diputado Cárdenas.
[se cierra puerta]
¿Qué hace aquí?
¿Cómo entró al estacionamiento?
Pues... por la puerta, ¿por dónde más?
[risita]
Espero que Vargas no quiera verme después de que me dejó plantado.
Ah, pues precisamente vengo para eso.
El presidente está apenado por no haber asistido a la reunión, así que...
le manda este regalito.
[Cárdenas] Dígale al presidente que no hace falta que me mande regalos.
[Montaño] No sea maleducado, señor.
Ábralo.
[Montaño] Si no te gusta el marco, tenemos una colección amplia, ¿eh?
También de fotos.
El presidente lo quiere ver.
Acompáñeme.
[se abre puerta]
¿Listo?
Perfecto.
[rechinido de llantas]
¿A dónde te llevo, preciosa?
¿Vas al hotel o te vas a juntar con Landero?
No, llévame donde Landero, cariño.
¡Qué calor, por Dios!
Dale caña a ese aire acondicionado que esto parece la antesala del infierno.
Está al máximo, ¿eh?
Es que el calor lo llevo yo dentro.
Bueno, habría que ver si puedo hacer algo para apagar ese fuego.
Digo.
No te preocupes, que ya me apaño yo con el abanico.
[Salvatore] Ahora que el Batman está de viaje
podríamos ir, no sé, a un lugar... que te guste.
Conozco un montón de sitios.
Sí, pero mira para delante.
No nos vayamos a estampar con ese coche
y nos quedemos como la calcomanía del coyote.
[risas]
¿Qué decís?
¿Vamos?
De verdad que yo creo que ya he visto
todo lo que tenía que ver, chiquillo, pero...
muchas gracias.
[acento español] Las que te adornan, preciosa.
[risa]
¡Puta!
[se enciende el tren]
Este tren se fue, mi querido Werner.
Y lamentablemente... tu famosa compradora te quedó mal.
Déjame ir a mí.
Yo puedo reunirme con Rubén y hacer de intermediario.
Eso sí que no va a ser posible.
Hablar conmigo es como hablar con Elena, estoy seguro de que...
Don Rubén no acepta intermediarios.
Así que mejor se olvida de su comisión,
- y yo aquí le aviso a don Rubén. - [Teresa] ¡Werner!
Ya estoy aquí.
- [Oleg] Elena. - [Teresa suspira]
[Oleg] Pensábamos que no llegaría.
[Anton] Weber y yo estábamos preocupados, doña Elena.
Ya, ya sé.
Una disculpa, lo que pasa es que tuvimos un problema con mi avión.
Elena Bocanegra.
Eloy Bravo.
Aquí el alemán estaba rezando por usted.
Jum.
Bueno, pues mucho gusto y una disculpa otra vez.
[voz de hombre] Señores, última llamada del tren, ¡todos a bordo!
Bueno, ¿suben o se quedan?
[Batman] ¿Qué pasó, Werner? Se te mira más joven con ese nombre.
[risa]
No creo que sea prudente reunirnos de nuevo con el abogado.
Yo con lo de las fotos ya tuve suficiente.
¿Y entonces qué hacemos con la lana?
¿Y si nos descubren de nuevo con él?
[Epifanio] No nos van a descubrir.
¿Sabes cuál fue nuestro error?
Encontrarnos en la casa de descanso.
Pero pues ya estamos advertidos.
Montaño ya se está encargando de eso. Nos vamos a encontrar en otro lado.
La primera vez que le pediste ayuda a tus amigos...
perdiste a un general.
¿Qué te van a pedir ahora por 30 millones de dólares?
Pues que me pidan lo que quieran, los cabrones.
Mira, si quieren la Marina, se las regalo con todo y barquitos.
Estoy a punto de encontrar las pruebas, me voy a chingar a esos gringos.
Lo que tú digas.
Claro que es lo que yo diga.
¿Sabes qué? Dile a Aguilar que nos tenemos que reunir antes de 24 horas.
- Está bien. - Oye,
y ponte vivo con el comunicado ese.
Ya viene el diputado.
Está listo, nada más le doy una afinada y ya.
Órale, pues.
[Danilo] Para la acreditación del embajador de Irán
solo necesitamos un fotógrafo y video,
la reseña tiene que decir exactamente lo mismo de siempre.
- ¿Quién se encarga de eso? - Yo me encargo.
Muchas gracias, te lo encargo, y... la página, ¿a quién le toca esta semana?
- A mí, señor. - Por favor, te la encargo,
necesito que actualices el calendario, la última vez que lo vi era terrible.
Estás hablando de la página de la Presidencia, eso no puede estar.
Señor presidente.
[Epifanio] Pues no quería interrumpir, pero pues ya ni modo.
Qué bonito verlos así, concentrados, trabajando.
Muy bien.
A sus órdenes, señor presidente.
Necesito que me hagas una rueda de prensa ahorita mismo.
¿Una rueda de prensa? Claro que sí. ¿Cuál es el tema?
Pues viene el diputado Cárdenas,
creo que tiene cosas importantes que decirle a la prensa.
¿El diputado Cárdenas? No sabía que ya había hablado con usted.
No entiendo.
Pues ya vas a entender.
Tú solamente ocúpate de que esto se llene de periodistas, ¿eh?
Ah...
y muchas gracias.
Te debo una, ¿eh?
Bueno, muchachos, así sigan, enfocados, concentrados.
Gusto en verlos.
Ya escucharon al presidente, ¿cierto?
A trabajar.
[silbato del tren]
[Eloy] Perdóneme que se lo diga,
pero es la primera mujer que conozco en el negocio.
Pues no seré la última.
No sé si se ha dado cuenta, pero el mundo está cambiando.
Y está bien.
No sé si para don Rubén.
Él tiene esas supersticiones con eso.
Y una de ellas...
es que las mujeres no se llevan bien con los números.
Pues yo me llevo perfectamente bien con los números.
[Eloy] ¿Sí? Entonces...
me imagino que ya hizo cálculos de cuánto está dispuesta a pagar por el entierro.
Ese tema nada más lo trato con su jefe.
No quiero ser grosera, ¿eh?
¿Qué le dijo a la señora de lo que vio en el campamento?
Además de que es una auténtica joya.
[Teresa] Me dijo que es muy parecido al entierro del Señor de Sipán.
Pero, lo que también me dijo aquí, Werner, es que en ese caso
no sería un líder de tan alta jerarquía.
Y... por... bueno, la locación del entierro,
por los análisis de la tierra, los huesos...
se trataría más bien de un Inca y no de un Mochica como el de Sipán.
[Eloy] ¡Ah, caray!
Y yo que lo veía tan calladito.
En el campamento parecía una momia.
No parecía que supiera tanto.
¿Y para qué lo quiere comprar?
¿Para conservarlo usted o para revenderlo?
Ese no es su problema.
¿O sí?
[vibra un celular]
¿Buenas?
Sí, señor.
Estamos en camino.
Todo en orden.
Según lo planeado.
¿Y eso por qué?
Claro que puedo.
Usted no se preocupe.
[Teresa] ¿Estaba hablando con Rubén?
Sí, señora.
¿Y qué le dijo?
[Eloy] Como usted dice...
Ese no es su problema.
¿O sí?
Ahora regreso.
Con permiso.
[Teresa] ¿Qué crees que estén tramando?
No lo sé, pero hay que estar atentos.
¿De dónde sacaste la información sobre el entierro?
Te sorprendí, ¿verdad?
[risa]
Me salvaste, querrás decir.
[Teresa] No, pues tu hijo...
Tu chamaco es increíble.
Anoche en... bueno, ya de madrugada,
le di dos, tres datitos que tú me habías dado,
y mira, me salió con una exposición increíble.
Fedor siempre acaba por sorprenderme.
Atentos.
Pueden regresar en cualquier momento.
Yo estoy alerta en todo.
Qué bueno verte, Tesa.
[risita]
Igualmente.
[Teresa] Me hiciste mucha falta.
[se abre la puerta]
[en quechua] Ustedes no pueden estar aquí.
Cállese y haga lo que le digo.
Pare el tren en Checacupe.
[ruidos del tráfico]
Ya.
[Epifanio] Estimadísimo diputado Cárdenas.
Bienvenido de nuevo a Palacio Nacional.
Adelante.
Está jugando un juego muy peligroso, Epifanio, se lo advierto.
¡Ah, chingado!
Pues si yo nada más le mandé un regalito.
¿Qué, no le gusta conservar los recuerdos de los buenos momentos?
[Cárdenas] Usted es peor de lo que imaginaba.
¿Yo? ¡No, hombre!
No, cuando yo voy usted me dice: "Quítate que ahí te voy".
No, ¿qué pasó con eso de los valores familiares y esas mamadas?
Que hombre con hombre y mujer con mujer no van,
que van en sentido contrario, que es pecado mortal...
Yo no vine aquí a escuchar sus sermones.
Tiene razón.
Usted está aquí para hacer historia.
[Cárdenas suspira]
¿Qué se supone que tengo que hacer con esto?
[Epifanio] Leerlo...
sin que le falte una coma, ni un punto.
- Yo no voy a leer absolutamente... - Usted va a leerlo completito.
De principio a fin.
Porque si no...
todos los que están aquí,
empezando por su esposa,
van a saber quién es usted en verdad.
¿Y sabe qué?
La prensa lo está esperando, porque están ansiosos
de saber qué es lo que quiere decir.
Así que yo creo que no los hacemos esperar,
pues... ¡es la prensa, pues!
Ya ve cómo son.
[Montaño] Diputado Cárdenas.
Por aquí.
[Epifanio] Con carita sonriente, por favor.
[Salvatore] Bueno, llegamos.
[Sheila] Salvatore.
[voces a lo lejos]
- Cuidate mucho. - Tú también.
[Salvatore] Nos vemos pronto.
- Chau, Salvatore. - Chau, querido.
- ¿Cómo estás? - [Sheila] ¿Cómo estoy yo? Divina.
- ¿Y tú? - Bien.
♪ Por más que yo quiera Comenzar de nuevo ♪
♪ No puedo olvidarte ♪
♪ Por más que yo intento Borrar, te recuerdo ♪
♪ Y no dejo de amarte ♪
♪ Es que tú fuiste en mi vida Como un árbol ♪
♪ Que su sombra me regala ♪
- ¿Higgins? - Jum.
Paul Higgins.
Así se llamaba el Jinete Blanco.
Ahora, me parece raro que usted no lo supiera.
Háblame de él.
No tengo mucho para decir.
Gringo, agente de la DEA...
le gustaba mucho la plata.
Cuando me contó lo que iba a hacer, la verdad, al principio, yo no le creí.
[Pablo exhala]
¿Sabes el contenido exacto de las pruebas que ocultó?
Solo lo que él decía:
"Con esto la mitad del país se hunde y la otra mitad tiembla".
¿Y cómo fue que lo conociste?
[Samuel] Lavando plata para Uriel.
- ¿Uriel? - Ajá, Uriel.
- ¿Y a Uriel lo conoce? - No.
No, Paul siempre fue el intermediario.
¿Y de Rubén...
del Jinete Rojo,
qué me puedes decir?
Bueno...
a Rubén lo vi solo una vez.
En Lima.
Una reunión cortita.
Muy breve.
Paul le tenía miedo.
Decía que mataba por placer.
Que se levantaba así... chiflado y te mataba por cualquier cosa.
Mm.
Pues veo que a... Higgins...
eso de aliarse con asesinos le gustaba.
[Samuel] No te equivoques, ¿eh?
Yo no mato por placer.
Lo mío fue necesidad.
Hay una diferencia.
Pues después de ver lo que hiciste con tus amigos...
yo no diría lo mismo.
No, no me gusta.
Bueno... tampoco me disgusta.
Es como todo, como esta cerveza,
yo prefiero el whisky,
pero si no hay...
[Julieta] No, es que te juro que no me acuerdo de nada, no sé qué pasó.
[Gallardo] A mí me importa un carajo lo que pasó después del hotel,
a mí me importa lo que pasó antes.
Es que antes estaba trabajando, ¿qué voy a estar haciendo?
- Julieta... - ¿Antes de llegar allá, o...?
Sé un poco más explícito, no entiendo qué me decís.
Ya sé que estuviste con Felipe Larrea.
Te vi en las cámaras de seguridad.
- Te acompañó hasta el taxi. - ¿Él me acompañó?
Julieta, dejémonos de jueguitos, por favor.
- No, yo sé... - Hablando en serio.
Ya sé, sí estuve con Felipe, claro que estuve con él
en una habitación del hotel. Te pido, por favor,
que no le digas a Lorenzo.
Me hace mierda si se entera.
Pero a mí no me importa, hacé lo que quieras de tu vida,
a mí me importa lo que pasó en el taxi.
No, eso de verdad no me acuerdo.
- ¿No te acordás? - No, no sé qué paso. Pero bueno...
si estuve con Felipe tiene sentido que él me haya acompañado después, ¿no?
A salir del hotel.
A ver, Julieta, pensá.
- ¿Te acordás que estuviste con Felipe? - Sí.
Pero ¿no te acordás que te acompañó hasta el taxi?
Hay algo que pasó en ese lapso de tiempo, algo que cambió.
¿No te das cuenta?
¿En serio no te acordás?
¿Vos pensás que Felipe tuvo...?
No, no puede ser, es imposible. ¿Para qué?
¿Para qué va a hacerme eso?
No sé.
¿Por qué lo hizo? No sé.
Pero de lo que estoy seguro es que ese taxi no era legal.
¿Qué sabes de ese taxi, Gallardo?
Queridos periodistas,
reporteros,
amigos de la prensa,
medios de comunicación.
En primer lugar quiero agradecerles su presencia a esta convocatoria,
donde el diputado Diego Cárdenas
tiene noticias muy importantes para México.
Un anuncio que a mí me llena de alegría...
y de compromiso.
Diputado.
Cuando usted quiera.
Gracias.
Buenos días a todos.
[periodistas] Buenos días.
[suspira]
Por desempeñar su cargo de forma honorable y sobresaliente,
tras meditarlo mucho,
he llegado a la conclusión de que lo que más le conviene al país
y a los valores que represento
es la continuidad de Epifanio Vargas como presidente de México.
[murmullos]
Es por eso que votaré en el Congreso a favor del proyecto de ley
que busca consagrar la reelección presidencial
en nuestra Carta Magna.
Asimismo, le pediré a los diputados de mi grupo parlamentario
y al resto de los partidos independientes
el voto para aprobar dicha ley.
Muchas gracias.
- [reporteros hablan al unísono] - Muchísimas gracias.
[hablan al unísono]
[Epifanio aclara la garganta] Compañeros, periodistas,
el señor diputado tiene asuntos urgentes que atender.
Yo puedo contestarles con mucho gusto todas sus preguntas.
Eh... podríamos empezar con el señor.
Por favor.
Diego.
Diego, espera un momento, por favor.
¡Vete a chingar a otro y a mí déjame en paz!
¿De qué estás hablando? ¡Por Dios, explícame qué chingados pasó!
¡No te hagas el pendejo!
¡Tú sabías perfectamente que nos estaban fotografiando!
¡Qué!
¿De qué hablas? ¿Cuáles fotos? Yo no sé nada.
¿De qué chingada madre estás hablando?
Y yo preguntándome por qué trabajabas para Epifanio Vargas,
¡si son la misma basura!
¡A ver, dime! Dime cuánto te pagaron para que estuvieras conmigo.
¿O son parte de tus funciones?
A... a ver, te juro que yo no tengo idea de qué estás hablando,
- yo no sé cuáles... - ¡No te sigas haciendo el pendejo!
Y vete a chingar a tu puta madre.
Cabrón, ¡cabrón! Güey...
[ruido del tren]
¿A dónde crees que vamos, eh?
[Oleg] No lo sé.
Y estoy seguro que Eloy tampoco sabe.
Rubén se cuida mucho.
Y según lo que pude entenderle a Eloy organiza sus viajes según las estaciones.
De forma que ni sus propios hombres
saben cuál va ser el destino final para la reunión.
[Teresa] O sea que como quien dice
nos podríamos bajar en la siguiente estación
o hasta que al pinche trenecito se le dé la gana, ¿no?
[Oleg] Así es.
Y por lo que pude entender este es un trayecto bastante largo.
[Teresa] ¿Crees que Rubén nos esté esperando con muchos hombres?
[Oleg] Ojalá que no.
Pero si algo pasa... nosotros somos cuatro.
Y tenemos armas.
Solo espero no tener que usarlas.
Oye, ¿has sabido algo de Faustino y de Paloma?
[Oleg] Aún no, pero a estas alturas deben estar ya en Lima.
Me hubiera gustado tener más tiempo para planificar todo con ellos.
No, pues si el plan está muy bien,
a mí lo que me preocupa es que Sofía y Mateo se quedaron solos
con el tal Matos.
A mí también, pero...
es un pintor, no un asesino.
Y por lo que me dijo Faustino...
ahora está más tranquilo y empieza a estar dispuesto a colaborar.
El cóndor regresa a la montaña.
[se abre la puerta]
[Batman tose]
Ahora sí van a conocer lo que es el verdadero folclor peruano.
¿Me acompañan?
No entiendo qué hacía la asistente de Elena con Estefanía.
La verdad no sé, pero te juro que cuando las vi despidiéndose
parecían amigas de toda la vida.
¿Y vos decís que se subió al mismo taxi que yo?
Al mismo.
- ¿Y lo del lugar de tango? - El que fue a recibir a la asistente
- fue este tipo, Larrea. - Hola, Emilia.
Qué raro, qué raro todo.
¿Vos estás seguro que no hay nadie acá?
Mirá, ella se fue en la madrugada
y el Larrea este salió en la noche y no volvió todavía,
el único que puede estar es el pibe.
¿Y si está? ¿Qué hacemos, qué le decimos?
Improvisá.
¿Estás nerviosa?
Sí, un poco, sí.
Si Felipe tuvo que ver con lo que me pasó...
necesito saberlo.
Y si es así... quiero saber por qué carajo se metió conmigo.
[toca la puerta]
No contesta nadie.
- ¿Vamos? - Vamos.
[pitido]
[Danilo] Por lo menos le hubiera dicho al diputado Cárdenas
que yo no tuve nada que ver con lo que le hicieron.
[golpea la mesa] A ver, a ver, a ver,
bájale dos rayitas, cabrón.
Yo no hago lo que tú me dices.
Usted sabe perfectamente bien que yo no me hubiera prestado
para hacer eso.
Se lo hubiera dicho al diputado, mínimo, ¡hubiera esclarecido las cosas!
¡Ese es el precio político que tienes que pagar!
Pues si no eres nuevo, Danilito. ¿Eh?
Señor presidente, usted sabe que esto no es justo, yo no soy así,
- ¡esto no está bien! - A ver, primero,
nadie te ordenó que hicieras lo que hiciste, cabrón.
¿Eh?
Segundo,
si tú lo hiciste allí,
es tu pedo.
Tercero,
da gracias que no te corro
por andar haciendo cochinadas en la casa de la presidencia.
Y cuarto,
¿sabes qué?
Si el diputado ya no te habla y no te quiere...
dale gracias, cabrón,
no es de fiar.
Además está casado.
¡Ah!
Y también te quiero decir otra cosa.
No se te vaya a ocurrir abrir la boca.
¿Oíste?
Porque yo te quiero bien, yo te cuido,
no quiero que las cosas vayan a cambiar.
Y ahora ya... órale.
Dame chance de gobernar, cabrón.
No tengo tiempo de estar... debatiendo ahí tus...
aventuras sexuales.
Con permiso.
- [puerta abre y cierra] - Ahora sí muy apretadito, cabrón.
[música folclórica]
[exclamaciones]
[conversaciones indistintas]
[risas]
[conversaciones indistintas]
[exclamaciones]
[risas]
[conversaciones indistintas]
[suena un celular]
[continúa la música]
Es Landero. Échame aguas.
[risas]
- [exclamaciones] - [risas]
Ya estamos en el tren.
[Teresa] ¿Pudiste averiguar algo de Rubén?
Pues... por lo que me dijo Samuel ese Rubén es muy peligroso.
Le gusta la sangre.
Pasa de la calma a la ira en cuestión de segundos,
así que mucho cuidado, ¿me escuchaste, Teresa?
Bueno, pues voy a tratar de no prenderle el cohete.
Y a Samuel, ¿qué? ¿Cómo lo ves?
[Pablo] Pues tranquilo, demasiado tranquilo.
Este tipo es un psicópata.
Está esperando el pago para hacer su parte.
¿Y las pruebas, ya te dijo dónde las tiene?
Pues me asegura que no sabe dónde están.
Bueno, pues espero que Rubén sepa dónde están.
Y bueno, cuéntame, ¿tú qué piensas hacer?
Pues pienso regresar al hotel.
Fedor escuchó a una camarera decir que Julieta está hospedada allá.
Así que...
tengo que ver cómo está, disimular.
Bueno, pues para eso te pintas solo, ¿no?
Porque disimular es lo tuyo.
Vamos, Teresa, no empieces.
Nos estamos jugando mucho como para que...
lo que sea que tenemos entre tú y yo nos distraiga.
Mira, yo estoy muy concentrada,
y lo que sea que tengamos entre tú y yo me hace lo que el chango a la banana,
o sea, ¡me la pela!
Teresa, yo estoy haciendo todo para que esta misión salga adelante,
así que si tengo que acostarme con Julieta lo haré de nuevo, ¿me entiendes?
¡Ay, pobrecito!
A ver, por mí acuéstate con ella las veces que quieras,
con ella y con la que quieras, ¿eh? Nada más acuérdate que una mujer culichi
sabe distinguir muy bien entre cohetes y balazos.
Y mejor luego hablamos.
Disculpa, no era mi intención escuchar.
Solo quería saber cómo están las cosas con el tal Samuel.
Todo está muy bien,
- todo está bajo control. - [rechinido]
[exclamación] Nos estamos deteniendo.
Quizás hayamos llegado a una estación.
No, esto no es ninguna estación ni ¡ni madres!
Eso no me gusta nada.
Me parece una boludez que me dejen encerrado acá como un preso.
Voy a ir a la comisaría a hacer una denuncia
que les disparé a mis amigos, ¿eh?
¿Y me voy a esconder de ustedes para que no me paguen?
Preferimos tomar nuestras precauciones.
A ver, "preferimos", ¿quiénes preferimos?
¿Me vas a decir tu nombre alguna vez?
No te serviría de nada saberlo.
[murmura para sí mismo]
Mirá...
¿Cuántos mensajes decís que hay en los teléfonos?
Están apagados.
No, no, pero apostemos, ¿cuántos mensajes en off
debe haber en esos teléfonos? Tirá un número.
¿Eh? Porque deben estar desesperados buscándonos.
Si tu intención es asustarme, lo estás consiguiendo.
Arriba.
Ay...
Pero tirá un número nada más, si acertás...
[risa]
te hago una rebaja de cien mil dólares de la plata que me debés.
Ni que ese dinero lo fuera a poner yo.
[Samuel] ¿Y quién la va a poner?
¿Quién es el que paga toda esta fiesta?
¿Quién es tu jefe?
Tu madre, cabrón.
[Pablo] Voy a tener que salir,
- ojos encima de este. - Okey.
Y tú no me extrañes.
¿Okey? Vuelvo a visitarte.
[Samuel] Cincuenta y cuatro horas...
les quedan, cabrón.
Pero hacé memoria, Julieta.
Algo más tuvo que haber pasado ese día.
¿Sabés que sí?
Esa mañana vino... Felipe a verme,
y ahí fue cuando fue el apagón.
¿Te acordás del apagón en el hotel?
- [Samuel] Sí. - Porque...
No, no, pero me parece demasiado,
o sea, está bien que es raro el apagón, pero...
que tenga que ver con el tipo me parece demasiado.
Mirá.
- Vení, mirá esto. - ¿Qué?
[Julieta] ¿Qué es eso?
[Samuel] No sé.
Pero si estaba ahí en la caja, debe ser algo de valor.
- Fijate bien. - Esto es oro blanco.
[Samuel] Sí, y tiene unos grabados. ¿Sabés qué dice ahí?
[Julieta] No.
Pero algo significa.
Bueno, dejame que voy dejando todo como estaba y vos andá.
- Bueno. - Bueno, dale.
Hay una valija que me parece que tenemos que mirar.
Está muy pesada, ¿eh?
[Gallardo] A ver, esperá que te ayudo.
- ¡Ah! - Ahí vamos.
[Julieta] ¿Qué tienen acá?
- ¡Oh! - Ah, estaba segura.
No...
No, está bien que tengan guita y paguen todo en efectivo,
- pero esto es demasiado ya. - Sí, no es normal.
¿Qué hacemos?
Bueno, yo voy dejando todo como estaba,
- fijate si encontrás algo. - Dale.
Sí, hay unas joyas que... me parecieron...
[grito ahogado]
¿Qué?
[ruido al cerrar cierre]
- ¿Qué? ¡Traé! - Pará, pará, pará.
Mirá esto.
Cuidado.
No...
No.
No, esto ya se fue al carajo.
- No, no... - Dejala ahí.
- Dejá todo como estaba. - Sí.
- Fijate bien, dejá todo como estaba. - Vámonos.
Hay que averiguar de estos tipos, ¿no los investigaste
- cuando llegaron? - Sí.
¿Y?
Pará.
Bueno, cuando Lorenzo me pidió que averigüe información, había...
- había un amigo de él, español... - Sí.
- ...que vive en México. - Sí.
Y él pensaba que podía conocer al padre de Elena.
No sé, siento que esa puede ser una punta.
Sí, esa es una punta.
- Dejá todo como estaba y vámonos. Dale. - Sí.
- Fijate que esté todo igual. - Sí.
[Julieta] Ya está todo acá. Voy a cerrar.
- [Samuel] Sí. - Okey.
- Mi celular. - Está ahí. Vamos. Está ahí.
[Batman] No, disculpe, pero yo no puedo dejar sola a la señora.
No pasa nada, hombre.
A partir de aquí ella y Warner siguen solos conmigo.
[Teresa] ¿Qué pasa?
- Pues acá... - ¿Por qué nos detuvimos?
- El compa dice que me tengo que bajar. - [Eloy] Tranquilos.
No hay que malograrles el viaje a los turistas.
Es solo una parada técnica para que ellos se bajen.
No, lo siento pero yo no voy sin mi escolta a ningún lado,
mucho menos si es un lugar que yo no conozco.
[Eloy] Si es así...
entonces se bajan todos aquí y se termina el viaje y el negocio.
Por mí no hay problema, ustedes dirán.
Bueno, ¿entonces? ¿Me siguen o qué?
[Oleg] Por mí está bien.
Pues ¿qué otra? Me quedo.
Siendo así...
necesito sus celulares.
Oye, no, ya estuvo bien, ¿no?
Una cosa es la escolta, lo puedo entender, pero ¿los celulares?
Yo solo cumplo órdenes, señora.
Usted que está en el negocio debería saber que esto es así.
[Eloy] Cuando la visita termine,
se encuentran nuevamente con sus escoltas y sus celulares.
Asegúrate de que estén a gusto mientras esperan a sus jefes.
Bueno, acomódense, que esto va a arrancar otra vez.
Señores...
Disculpen las incomodidades, ya todo está solucionado.
- [murmullos] - Disfruten el paisaje.
A mí lo que me preocupa es cómo le vamos a hacer para negociar.
Pues... de momento tenemos que seguir con el engaño.
Mateo, tu actitud no está ayudando para nada.
Ah, ¿y la tuya sí?
[Sofía sarcástica] Qué pena, no sabía que el niño estaba tan cansado.
Pues váyase dando cuenta, Sofía.
Señora, permítame acompañarlas, yo voy con ustedes.
¿Por qué? ¿Qué pasó?
Que su esposo es un cabrón hijo de la chingada
y que me voy a vengar de él con su fuga.
¿Cómo se llama...
el que te obligó a enterrar a todos esos hombres?
¿Quién va a querer clonar mi celular?
El novio de Bocanegra.
[Teresa] ¿Landero?
¿Sigues con broncas después de todo lo que hemos hablado?
No se trata de Landero, Tesa.
Mi problema es contigo.
[Danilo] Señora, ya está listo el transporte. Sea feliz.
- Muy feliz, se lo merece. - Lo voy a ser.
[Mateo] ¿Sabe qué? Usted tiene razón.
- No me gusta lo que estoy haciendo. - Lo hacés por la chiquita.
¿Sabés que hay otra forma de salvarla?
Solo suéltame.
Nadie se va a enterar que fuiste tú.
[tema musical]
♪ Este corrido empieza ♪
♪ Con la mera que regresa ♪
♪ La Reina del Sur, Teresa ♪
♪ Luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años ♪
♪ Que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía ♪
♪ En el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita ♪
♪ Misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido ♪
♪ Con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris ♪
♪ Se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el río Bravo ♪
♪ A su México natal ♪
♪ Ahí la espera el presidente ♪
♪ Su padrino Epifanio ♪
♪ Que aún sigue maniobrando ♪
♪ Un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible ♪
♪ Pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada ♪
♪ Pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado ♪
♪ Y el chantaje denegado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ A Perú y Argentina ♪
♪ Con el fin de derrotar ♪
♪ A un enemigo en común ♪
♪ La odisea contra la DEA ♪
♪ En las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Subtítulos: Cecilia Anchondo.
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