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[Eloy] Hay algo que no me cuadra.
Ayer estaba muy apurado,
y ahora actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo.
No les quiten los ojos de encima.
[Pablo] Ya sabes lo que tienes que hacer con ella.
Apareció, llamó un tipo, que la encontró,
que está mal, es algo grave.
Hay que ir a buscarla.
¿Cómo... cómo llegué acá?
[Oleg] Antes de irnos,
necesitaría hablar con Rubén.
Creo tener una compradora,
una persona muy seria.
[Rubén en radio] Eloy, a ver cómo vamos a organizar,
no se vayan del campamento.
[Eloy] Sí señor.
[Delio] Al diputado Cárdenas le encantan los chavitos.
¿Tú crees que Danilo quiera hacerla suya?
Nomás que él no va a saber que nos está ayudando.
[Sheila] ¿Aceptas, o no?
Acuérdate de lo que te hicieron esos cabrones, ¿qué sientes?
Rabia.
Ahora soy yo la que los va a joder.
Gil de mierda.
Tienen una hora para decirnos quién es el Jinete Bayo.
[Hugo] No entiendo una mierda.
¿Quién carajo son estos tipos?
Porque esto de que son millonarios es todo un verso.
¿Y lo de Elena?
¿Que estaba cerca de tu casa?
Eso no es una coincidencia, ¿eh?
[Samuel] ¿Pensás que nos estaban espiando?
¡Seguro!
En verdad no sé quién mierdas son estas gentes, parecen profesionales.
A mí me importa un carajo quiénes son.
¡Lo que me importa es el video!
¡Es que Lorenzo es tarado! ¡Se dejó filmar!
Alguien tuvo que ayudarles.
Ahora, qué raro, ¿no?
Lo de esta mina, Estefanía, no lo sabía casi nadie.
[Gregorio] ¿Y si fue él? ¿Y si fue Lorenzo?
Porque el mensaje que nos llegó salió de su teléfono.
No, no, no pudo haber sido Lorenzo.
Si lo perjudica a él también el video.
Se nota que le hicieron una cama, no se dio cuenta que lo estaban filmando.
No sé qué pasa, no entiendo más nada.
¿Y si solo estaba aparentando?
Por ahí ni piensan usar el video.
No, Huguito, no, se le ve bastante decidido.
[Samuel] Ahora, ¿alguno de ustedes sabe qué mierda es eso del Jinete Bayo?
Bueno, señores, pues ya estuvo.
¿Quién dijo yo? ¿Quién es el Jinete Bayo?
La verdad es que no tenemos idea de qué están hablando,
y acá nadie conoce al Jinete Bayo, Elena.
- ¿Vos todavía pensás que se llama Elena? - ¿Cómo se llama?
¿Quién sos de verdad? Decínos.
Soy la persona que en... exactamente 29 minutos,
va a sacar ese videíto que tanto gustó, a la luz.
Si es que no nos dicen lo que necesitamos saber.
[Pablo] A ver.
Solo necesitamos la llave.
La que uno de ustedes recibió del Jinete Blanco.
Una como la que tenía Karen.
Es que no entendemos un carajo de lo que están hablando.
¿Qué llave, qué Karen? ¿Quién es el Jinete Blanco? ¿Qué es otro de nosotros?
[Teresa] No, no, es un agente de la DEA,
pero desafortunadamente ya pasó a mejor vida.
Pero uno de ustedes lo conoció bastante bien.
[Samuel ríe] Esto es ridículo.
Ustedes están jugando con nosotros, ¿no?
Créeme, cabrón, aquí nadie está jugando.
[Teresa] Miren, lo único que necesitamos es la pinche llavecita.
Dénosla, y ya, los dejamos en paz, ¿hm?
[Hugo] ¿Por qué no hacemos una cosa? ¿Cuánta guita quieren?
Pongan un número, nosotros les pagamos por el video y por irnos.
Si quisiéramos lana, hubiéramos empezado por ahí.
Acaban de perder dos minutos, caray.
[Gregorio] Si ese video sale a la luz,
nos salpica a los tres, nos jode a los tres.
Pero mucho ojo, que esto es un secuestro y ustedes también van a estar muy jodidos.
[Hugo] ¿Cuánto tiempo creen que nos pueden tener acá encerrados? ¿Qué piensan?
¿Que no nos va a empezar a buscar nuestra seguridad? ¿La policía?
A ver, se me hace que se los voy a tener que explicar con bolitas y con palitos
porque de plano ustedes no entienden ni madres, ¿no?
Uno de ustedes es el Jinete Bayo.
Y por culpa de ese cabrón,
a los otros se los va a cargar la chingada, yo nomás les estoy diciendo,
van a acabar con todo, con su carrera, con su vida, absolutamente todo.
Así es que, ustedes deciden.
[tema musical]
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ Al Perú y Argentina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
[Lorenzo] Quiero que le des un susto de la puta madre.
¿Qué tal? Viene, me tira mierda en la cara, y viene a pedirme guita.
Es una descarada.
¿Qué es exactamente lo que quiere que haga?
Un susto. ¿No te imaginás cómo es un susto?
Sinceramente, después de lo que hizo no creo que se atreva a otra cosa.
No sé.
No te lo estoy preguntando.
[sonido de elevador]
¿Y no se te ocurrió darle una suite más económica?
Es que no había otra disponible.
[Lorenzo] ¿Tenías que traerla al hotel?
En el hospital dijeron que no la podían dejar sola.
¿A dónde más la iba a traer?
En los análisis salió que...
me habían dado un narcótico.
¿Es... escapolamina?
- Escopolamina. - Eso, sí.
¿Quién te lo dio?
No sé, porque no me acuerdo de nada.
¿Cómo? ¿Nada?
Tenés que ser cuidadosa con quién salís, en dónde te metés.
Es que no sé cómo terminé en ese lugar porque...
Lo único que tengo claro, es que yo no fui ahí porque quería.
¿Y qué fue lo último que te acordás?
No, terminé el turno en el hotel y...
me fui a mi casa, como siempre.
[Lorenzo] ¿Al menos te acordás...
cuántos días de incapacidad te dieron?
Tres días, me dijeron.
[Lorenzo] ¿Te sentís un poco mejor? Perfecto.
Que sea solo uno. El descanso perjudica.
Buenas noches.
¿Qué carajo hacía esta mina con este tipo?
[Epifanio] ¿Pero cómo así? ¿Cómo, cómo eso de que...
Si tú no sabes hacer ni un huevo, nunca me has hecho de desayunar,
¿Cómo vas a ir a un programa de... de cocina?
Sí, bueno, en realidad yo no quiero ir, honestamente, pero eso es
porque te quiero ayudar a ti, con la reelección y ya.
¿Ah sí? ¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?
Le dije al productor del programa que iba a ir con la condición
de que invitaran a Cecilia de Cárdenas.
Digo, como ella es tan ama de casa,
es buena oportunidad para que empezáramos a ser
muy buenas amigas, ¿no crees?
¿Y ese programa de qué va?
¿Qué más hacen? ¿Qué más dicen?
Nada más cocinas, y mientras lo estás haciendo te van haciendo preguntas
de la actualidad, eso es todo.
Y ya hablé con Cecilia, me dijo que tenía una muy buena receta
para que la cocináramos entre las dos.
- Ya. - [teléfono vibra]
Perdón.
- ¿Bueno? - [Genoveva] Em, Epifanio.
- Ajá, ¿qué pasó? - ¡Epifanio!
El programa, les tengo que confirmar el día de hoy, ¿sí o no?
Em, espérame tantito. Diles que sí,
nomás que ten mucho cuidado con lo que dices.
Claro.
¿Sí? ¿Qué pasó?
[Montaño en teléfono] Señor presidente, ya llegó el diputado Cárdenas.
[Epifanio en teléfono] ¿Y Danilo? ¿Está ahí?
Sí, sí, él llegó desde muy temprano.
El diputado llegó hace unos 20 minutos, creo.
De hecho, los acabo de dejar platicando ahí en el salón.
Muy bien.
Pues atiéndelos muy bien ahí, ¿eh? Dales un coñac, algo.
¿Tienes todo listo?
Todo, señor, todo lo que usted pidió, está hecho.
Bueno, pues déjalos ahí,
que se relajen un ratito, que se conozcan, que estén tranquilitos,
que se vayan aflojando. ¿Ya sabes lo que necesito, verdad?
Ah, sí.
Yo creo que ya están bastante relajaditos.
Señor, me acaban de preguntar por usted, ¿quiere que les diga algo en particular?
Diles que apenas estoy saliendo de palacio, que me esperen por favor.
Muy bien.
[Montaño] Diputado Cárdenas, acabo de hablar con el presidente
y está muy apenado con el retraso.
De verdad, acaba de salir del palacio.
Me pide que lo espere, y que se ponga a gusto aquí.
Pues ni modo, tocará esperar.
Bueno, está en buenas manos, está con Danilo.
Yo me encargaré de que les traigan algo de beber.
¿Algo más?
No.
Muy bien. Está en su casa.
[Cárdenas] Esto es increíble.
El presidente es el que está interesado en verme,
y se da el lujo de dejarme esperando.
Ah, yo le aseguro que fue algo de suma importancia.
El presidente estaba muy interesado en esta reunión.
Le ofrezco una disculpa.
No, no te tienes que disculpar.
El que se tiene que disculpar, es Epifanio.
Al menos no me puedo quejar de la compañía.
- Gracias, Diputado. - Danilo.
¿Qué te dije del protocolo?
Que no le gusta.
De que prefiere que le hablen de tú.
¿Entonces?
Entonces, gracias Diego.
¿Y por qué mandó usted hacer un retrato de este hombre?
El empleado del hotel que me ayudó
lo vio dando vueltas casi por el mismo tiempo
en el que la tal Vanessa y el licenciado Alcalá se reunieron allá.
Muy bien.
Pero no me parece suficiente motivo para dudar de él.
Pues según el empleado
este hombre conducía un coche igual al que otros testigos
vieron muy cerca al lugar del accidente.
¿Y dónde están las declaraciones de esos testigos?
Las desecharon.
Órdenes de arriba.
[exhala]
¿Cómo lo supiste?
Por el amigo de un amigo que trabajó en el caso del licenciado Alcalá.
[respira profundo]
Este hombre yo lo he visto.
Un momento.
- ¿Ese... ese no es... - Sí.
El jefe de seguridad de Vargas.
Entonces este fue el cabrón que estuvo delante del asesinato de Antonio.
Vargas dio la orden...
Y este fue el ejecutor.
[teléfono suena]
- ¿Genoveva? - Carlos, no tengo mucho tiempo.
Creo que encontré la oportunidad perfecta para irme de aquí.
Esa es una muy buena noticia, cuéntame.
Mañana mi hijo y yo vamos a ir a un programa porque nos van a entrevistar.
- Es en el canal 15. - ¿Mañana mismo?
[Genoveva] Sí, perdón, yo no te estoy dando mucho tiempo, lo sé, pero
es que es la oportunidad perfecta.
Van a estar los mismos de seguridad, y Danilo me dice que el lugar
es un laberinto, ¡es perfecto!
[Garrido] ¿Tú crees que Epifanio pueda sospechar algo?
No, no, para nada, de hecho él está convencido
de que mi participación en ese programa le conviene.
Muy bien, muy bien. ¿A qué hora es el programa?
[Genoveva] Es a las cuatro, en la tarde.
¿Crees que puedas tener todo listo para mañana?
[Garrido] Voy a poder, te lo juro.
Tú mientras tanto, actúa como si nada.
Epifanio no puede tener ni la más mínima sospecha.
Sí, sí, y eso voy a hacer, te lo juro.
Carlos, muchísimas gracias por lo que estás haciendo, de verdad,
muchísimas gracias.
[Garrido] Mañana me agradeces.
Ahora descansa.
Tenemos muchas cosas qué cuadrar.
Usted solo ordene, mi general, estoy a su servicio.
Por lo pronto, esto tiene que esperar.
Tú te vas a encargar de esta operación.
Nadie puede enterarse de esto.
Ni se la puedo consignar a nadie, más que a ti.
Está bien.
[Teresa en teléfono] ¿De qué hablas? ¿Viajar a dónde?
Aquí, a Perú.
Para encontrarte con Rubén.
Todavía no sé exactamente el lugar, pero...
¿Pero, Rubén quiere...? A ver, ¡Oleg!
¡No te escucho, Oleg!
Le he hablado de Elena Bocanegra.
Le he dicho que es una millonaria mexicana que estaría dispuesta
a negociar un hallazgo arqueológico que lo vendería en el mercado negro.
-[Gregorio] ¿Sos vos? -¿Qué?
No lo niegues, sos vos?
¿Qué te pasa? ¿Vos me conocés? ¿Qué me decís?
- [Gregorio] Tiene que ver con la DEA. - [Hugo] ¿Y?
Que en los barcos de tu familia no solo transportaba maquinaria,
eso lo sabe todo mundo, Hugo.
Si sos vos, decilo, ya está.
¿Qué voy a decir? Yo no voy a decir nada porque yo no soy.
Además, ¿qué tiene que ver?
Si fuera por eso, ¿qué?
Vos salvaste a más de un narco de que fuera en cana,
- y no porque era inocente. - Para, paren, paren.
¿No se dan cuenta que quieren que nos peleemos entre nosotros?
A mí no me van a hundir. No me van a hundir.
Pero, ¿él ya accedió a verme?
[Oleg] Así es, viajaría para encontrarse contigo
en un lugar que aún no me ha dicho.
[Teresa] Okey, ¿te dijo cuándo?
Tendrías que viajar mañana de Buenos Aíres para verlo.
¡No manches! ¿Cómo mañana?
Es muy rápido, Oleg, no puede ser, nosotros estamos a punto de descubrir
quién de estos inútiles es el Jinete Bayo.
¿Por qué no dudas de Samuel?
- ¿Qué decís? - Vos...
- No, a mí no me bobees, ¿eh? - No te hagas el boludo.
Vos presentaste a varios clientes tuyos, de esos que les lavás.
Y no me refiero a la ropa.
[Samuel] Una cosa es que yo comparta los contactos con ustedes,
y otra que sea ese Jinete que están buscando, ¿me escuchaste?
O puede ser que seas vos también.
Sí.
¿Qué estás diciendo, Gregorio? Ten un poco de personalidad.
- Te crees cualquier cosa. - Escuchame, está todo bien.
No me toques.
Quédate tranquilo.
Nosotros te vamos a apoyar.
Decilo de una vez y ya, así nos vamos.
Me importa una mierda que seas el puto Jinete.
¿Pero vos te pensás que si fuera yo, no lo diría?
¿Qué tienen en la cabeza ustedes?
Si no tengo ni idea de la prueba que están buscando.
[Gregorio] ¿Pruebas?
Nadie habló de pruebas.
- Dijeron llave, no pruebas. - Sí, nadie habló de pruebas acá.
- ¿Sos vos? - No me jodas Huguito.
Sos vos, hijo de puta. ¡Sos vos, hijo de puta!
¡Hey, hey! Cálmense ya, cálmense ya, por favor.
¡Puta!
Luego te llamo.
[quejidos]
30 millones de dólares en efectivo, y la llave es de ustedes.
La plata la quiero en 72 horas. Voy a necesitar un avión también.
Por el piloto no se preocupen que yo me ocupo.
[Teresa] Óyeme cabrón, no estás en posición de exigir nada,
tenemos el video.
El video ahora me importa un carajo, ¿sabés?
Yo no tengo nada que perder.
¿No se dan cuenta? 30 palitos verdes, ni un dólar menos.
- La llave no vale eso. - [Samuel ríe]
La prueba que dejó el Jinete Blanco, valen mucho, y ustedes lo saben.
Bueno, empezó a correr ahora del tiempo para ustedes, ¿sí?
Como decía mi querido amigo Huguito, en paz descanse.
No van a tardar en empezar a buscarnos, ¿eh?
Sí, buenas noches, estoy buscando un taxi que hizo un servicio ayer por la noche
en Mortati Palace. Sí.
La patente acá la tengo, es JJ645.
Sí, espero.
¿Cómo que no tienen? No puede ser.
Sí, el número del auto lo tengo, es 30B544.
¿Tampoco? ¿Pero cómo puede ser? Ayer por la noche hizo un servicio acá al hotel.
Entiendo. Bien.
Bueno, muchas gracias.
No puede ser. ¿Así de seguro está Epifanio que lo voy a apoyar?
La verdad es que, por eso estoy aquí.
Me pidió redactar una nota apenas terminara
la reunión con ustedes para dar la noticia.
No... no le vaya a decir nada, si no, me mete en un gran problema.
No te preocupes. No voy a decir absolutamente nada.
Afortunadamente, tú eres su jefe de prensa.
Y estar contigo no es ningún sacrificio. Al contrario.
Pero, dime.
¿Por qué Epifanio tiene tanto afán de lograr este acuerdo?
Bueno, aquí entre nos, es que...
algunos diputados piensan votar la iniciativa para la reelección.
- Esta misma semana. - Mmm, te entiendo.
¿Y usted lo apoyaría?
¿Y tú qué dices?
¿Debería apoyarlo?
Ah, bueno, no... no sé. Es algo que...
tendrías que decidir tú.
Aunque puedo darme cuenta que
tampoco te cae bien Epifanio, ¿cierto?
[respira profundo]
Eres muy perspicaz.
Otro atributo. Cada día me sorprendes más.
Pues qué sorpresas, ¿no?
Pues sigámonos sorprendiendo, entonces.
Decirle no al presidente, no es nada fácil.
Aunque algo bueno podría sacar de todo esto, ¿no crees?
A ti tampoco te cae bien Epifanio.
No eres el único perspicaz.
Pero dime,
¿por qué alguien como tú, trabaja con alguien como él?
Esa es una historia un poco larga y aburrida que...
no me gustaría contar ahora.
Mejor voy a hablarle, para ver si ya viene en camino.
- Si me disculpas. - Dale.
[teléfono timbra]
- [Epifanio en teléfono] Órale. - Señor presidente.
Sí, sí, aquí está, lo está esperando, ¿ya viene en camino?
¡No! No te imaginas la cantidad de broncas que han salido, hombre.
¿Por qué? ¿Tienes algún problema, o qué?
No, no, todo bien, señor presidente,
pero lo está esperando el diputado, me pregunta por usted.
Ah chinga, ¿pues qué anda muy apurado, o qué?
No, pero...
sí espera verlo.
Y fíjate, como van las cosas aquí, pues yo creo que todavía me tardo un rato, ¿eh?
¿Y como cuánto va a tardar?
Pues como unas dos horitas, yo creo.
¿Dos horas?
Sí, dos horas. Y si sigo hablando contigo, hasta tres.
Oye, no me lo vayas a dejar ir.
¿Oíste?
- Órale. Vas. - Se... se...
- ¡Compadre! - ¿Todo en orden, compadre?
- [ambos ríen] - Como lo planeamos, compadre.
Oye compadre, a mí se me hace que a Danilo no le gusta
andarle soplando la nuca a cualquiera.
¿Qué pasó, compadre, qué pasó? No le falte el respeto al diputado este.
El diputado no es cualquiera, no le falte el respeto, hombre.
Además yo le voy a decir una cosa, yo los vi en la cena.
Le brillaban los ojitos, ¡le brillaban, al cabrón!
¿Y si el diputado no le quiere...
- poner con Danilo? - ¿Cómo crees, compadre?
Pues si las gallinas donde quiera ponen huevos.
¿A poco tú crees que el diputado le va a hacer mala cara al Danilo?
¿A nuestro Danilo?
- ¿Al guapo Danilo? - [ríen]
- ¡Compadre, Salud, hombre! - Nos va a salir de pedo esto.
¿Y aquí? ¿Escuchas mejor?
Sí, sí, quédese ahí, quédese ahí que ahí lo tengo bien.
Ah no, pero usted sí me la puso muy complicado.
¿Usted no tiene la dirección por lo menos de donde vive este man?
Sólo sé que se llama Armando y que la foto fue tomada en Lima.
[Faustino] ¿Y usted está seguro que no va a ir con el papá a ir a ver a Teresa?
No, no estoy seguro.
Ah, no pero qué parce, ¿esto es un acertijo, una adivinanza?
¿Me vio cara de qué?
No sé, y puede que pierdas el viaje, pero si no le apostamos a esto,
no sé qué más podemos hacer, Faustino.
¿Por qué no te llevas a uno o dos muchachos para que te ayuden?
Ah, pero es que precisamente ese es el problema.
Que es que no es un buen momento para que yo me abra de acá.
Porque es que yo soy el único que puede cuidar a ese pirobo.
- ¿Ha pasado algo? - Esos pelados quedaron traumatizados
con una matazón que vieron.
Pues claro, apenas lo ubico.
No están acostumbrados a ver tanto muñeco, tanto muerto junto,
y menos jugar al secuestrador, pues.
- [Oleg] Trata de calmarlos. - Marce, ¿y qué crees que estoy haciendo?
- Oleg. - Te tengo que dejar,
pero quedo muy pendiente de ti.
Tú concéntrate en encontrar el hijo de Rubén como sea.
[exhala]
¿Qué pasó, camarada?
¿Por qué los mataste? ¿No que eran tus compas?
Vos lo dijiste. Eran.
Y lo dices así nomas, como si nada.
Yo sabía que esto iba a pasar, tarde o temprano.
No hablo de Hugo y Gregorio me refiero a la llave.
Desde que supe que mataron al Jinete Blanco, sabía que me iban a contactar.
Pero pensé que iba a ser la gente de la DEA.
Por lo que veo, ustedes no trabajan para ellos.
Y si sabías que veníamos por ti, ¿por qué no te pelaste?
Porque no tenía lanita suficiente.
Pero ahora ustedes me la van a dar.
Pero pues hubieras hecho un plan, o una estrategia con tus compas, ¿no?
Y se llevan el dinero juntos.
A estos los conozco como la palma de mi mano.
Viajamos juntos, nos tatuamos,
hicimos todas las cagadas.
Pero no se hubiesen bancado un secreto como lo del Jinete.
Mira, ¿este? ¿Gregorio? No tenía bolas para guardar un secreto tan grande.
¿Y Huguito?
Muy ambicioso.
Me hubiese exprimido hasta el último centavo a cambio de su silencio.
Pues, para mí que...
O no eran tus amigos,
o eres un pinche traidor.
Como decía mi Nono.
Para arrancar una nueva vida, no hay que dejar cabos sueltos en el pasado.
Así que, pecho para adelante, y sin mirar para atrás.
Y la pobre mujer no sabía ni qué hacer, ni qué decir.
Al final se dio media vuelta, y se fue.
- ¿Se fue? - Sí, se fue.
Yo hubiera hecho lo mismo, ¿eh? Irme.
Y ese día, aprendí,
que a las puertas de los baños, siempre, siempre,
hay que ponerles seguro.
[ambos ríen]
Me encanta esa risa.
¿Es la frase más original que puedes decirme?
Mi objetivo nunca ha sido ser original.
¿Ah no? ¿Entonces cuál es tu objetivo?
Perdón.
No me pude resistir.
Yo no te pedí que te resistieras.
Respóndeme dos preguntas.
¿Qué tan privado es este lugar?
Porque el Palacio Nacional está lleno de cámaras.
Las casas de descanso del presidente se consideran privadas.
Por lo tanto, no hay cámaras.
[puerta se cierra]
Bien.
Segunda.
¿Cuánto tiempo dijo Epifanio que se iba a demorar?
Dos horas.
Y ya va una.
Perfecto.
Tenemos...
el tiempo suficiente.
♪ Murió esperando la lluvia ♪
♪ Y el sol ya nunca salió ♪
♪ Mi corazón ya no manda ♪
♪ Él ya no sabe querer ♪
♪ Antes de que tú llegaras ♪
♪ Aprendió a ya no responder ♪
♪ Me dices cuánto me amas ♪
♪ Que ya no sabes qué hacer ♪
♪ Que sin mí tu no eres nada ♪
- ¿Cuándo? - Mañana, a las 12.
Está en una estación a media hora de Kuzco.
No, Teresa, te volviste totalmente loca, no es así.
Tengo que tener tiempo para organizar un viaje de este tipo, ¿entendés?
No es de un día para otro.
Yo entiendo Salvatore, pero nosotros no pusimos la cita.
Bueno, pero ¿de dónde saco yo un piloto a esta hora?
Y que quiera hacer este tipo de trabajo. Decíme, ¿de dónde lo saco?
A ver, ¡no sé! Si supiera, no te estaría pidiendo el favor.
Mira, de acá a una pista más o menos discreta, tenemos hora y media.
Esto, para que te des una idea de lo que tarda el viaje.
Son seis horas de vuelo, mínimo, más 40 minutos en coche.
Coche que, me imagino que también tendría que conseguir yo.
- Sí. - [Salvatore ríe]
No, imposible. Yo les agradezco, realmente, que confíen en mis habilidades,
pero no soy mago, necesito tiempo para organizar.
A ver, la neta, esto es de vida o muerte.
Teresa, siempre, todo es de vida o muerte.
¿Ya sabes dónde vas a enterrar los cuerpos?
Tengo un par de lugares pensados que ni los gusanos los van a encontrar.
Ni a ellos, ni al coche.
- Bueno, si me permiten... - Oye, espérame.
No me has contestado, ¿me vas a ayudar, o no?
La verdad, sinceramente, no soy un tipo que le diga que no a las mujeres bonitas.
Creo que es mi único defecto, ¿eh?
Pero no abusen, ¿okey? Anda al hotel, prepara tus cosas,
y yo empiezo a organizar todo, cuando más o menos tenga algo claro, los llamo.
Muy bien. Gracias.
Señora, le recuerdo que tenemos que salir con dos horas de anticipación porque
quedamos de vernos con la señora Cárdenas.
Sí. Perfecto.
Dile a la niñera que tenga listo a Guicho a esa hora.
¿A Guicho? ¿A dónde vas a llevar a Guicho?
Pues según tengo entendido, Guicho tal vez vaya a participar en el programa.
¿A poco lo van a poner a cocinar? Pues si Guicho no está para cocinar en la tele.
Por supuesto que no va a cocinar, obviamente no va a cocinar.
Va a salir a un lado mío.
Bueno, ¿qué no se supone que la idea era que aparentáramos una familia feliz?
- ¿Perfecta, y todas esas cosas? - Somos una familia feliz.
A pesar tuyo. Somos una familia feliz.
[celular vibra]
¿Bueno?
¿Qué pasó?
Pues ya era hora que te reportaras, ¿no?
Quiero dejar de ver esto.
Dejar de escuchar sus porquerías.
Ya pronto, señora, pero recuerde que primero tenemos la cita con el psiquiatra.
Sí. Todo está planeado conforme lo que dijimos.
Exacto, vamos a cumplir la agenda como un día normal, ¿okey?
Pero es el último día. Esa es la diferencia.
[platica indistinta]
BARRA SINDICAL
[Epifanio en teléfono] A ver, no me estás entendiendo tú a mí.
¿Pues tú qué piensas? ¿Que tengo una maquinita para hacer billetes verdes?
¿O que los arranco de los árboles, o qué chingados?
Permiso.
¿De dónde crees que voy a sacar 30 millones de dólares, cabrón?
Pues me imagino que de los mismos amigos que ya le han ayudado antes, ¿no?
Nuestro contacto aquí en Buenos Aires
me dice que, mientras a él no le den la orden,
no puede ayudarnos con esa suma.
Pues sí, pero para que le den la orden yo aquí tengo que mover cielo y tierra.
No, ¡invéntese algo, cabrón!
No sé, ¿por qué no obligan al pendejo ese a que les den las llaves?
La única manera, es pagar ese dinero, señor.
Ajá. ¿Y qué pasa con la otra llave?
Ese es el motivo del viaje de Teresa y Batman a Perú.
Se van a encontrar con un tal Rubén. El Jinete Rojo.
No me digas. ¿Y también me tengo que embarrar con ese cabrón, o qué?
- Pues espero que no. - ¿Esperas?
Parece que tenemos otro plan que ya está en marcha.
Está bueno, está bueno.
Voy a ver qué puedo hacer por encontrar el dinero ese que necesitan.
Nomás que les advierto una cosa,
si pierden el dinero y no encuentran las llaves,
a todos nos va a llevar la chingada, ¿entendiste?
Pues en lugar de amenazar,
yo diría que sería bueno alegrarse, ¿no? Estamos ya muy cerca.
A ver, ¡espérame, cabrón! A mí no me digas cuando tengo que estar contento.
Tú has lo que te digo, y listo.
- Órale. - Señor, espere.
¿Qué quieres, chingado, qué quieres?
Yo creo que a usted ya no le quedan dudas de que le soy leal.
Así que, dígame por lo menos,
¿dónde tienen escondido a mi viejo? ¿En qué parte de Nicaragua?
¿Y eso para qué chingados lo quieres saber tú?
Pues si ni te lo van a entregar a ti, hombre, me lo van a dar a mí.
Tú haz lo que te estoy diciendo.
Cuando yo tenga el dinero, te aviso. Órale.
¿Es en serio que nos vamos a quedar solos con Matos?
Sí, y tienen que estar en la jugada
porque esa gonorrea resultó ser aguantador.
¿Y nadie puede venir a ayudarnos? ¿Oleg? ¿Anton?
No, ellos se van a encontrar con su mamá.
Así que les toca a ustedes bandeárselas solos, ¿oyó? Yo veré con eso, pues.
¿Y si al man le da por ir al baño o algo así?
Pues mijo, si le da por ir al baño, sencillito,
usted va y se parcha con el hombre hasta que el hombre cague.
¿Entendieron así, o qué? ¿O les explico más?
¿Les saco un tablerito, o qué quieren que haga? A ver.
Nos fuimos.
Faustino, estás consciente de que nos vas a dejar a los dos solos, ¿con este güey?
[Faustino] Tengo que dejar de confiar en estos pelados, vea, toma pues.
Esto es para ustedes.
Agarren, pues. Si la tienen que usar,
la usan, no comen de nada. Peladita.
Si esa gonorrea llega a abrir la boca, su mamá, Oleg,
Anton, todos están en peligro.
Así que no coman de nada y suénenla.
Ya llevamos mucho tiempo esperando, ¿no? Ya debería de estar acá.
Ya sé, pues eso fue lo que dijo Salvatore, ¿no?
Que camináramos un kilómetro, después de la pista,
- es aquí. - [Paloma] Estoy lista.
Pues al menos por lo menos si se queda, seríamos tres para cuidar mejor a Matos.
No, Paloma tiene que ir conmigo porque yo no puedo hacer todo solo, men.
- Yo no sé cómo voy a ayudarte. - Tranquila cuñi.
Cuando estemos allá, yo le explico.
Me imagino que Rubén va a estar en la estación
en donde nos vamos a encontrar con la compradora.
Pues no, se imagina mal.
- ¿En dónde va a estar, entonces? - Ni puta idea.
Oye, ¿y si nos equivocamos de pista y era otra?
No hombre, cómo crees, si el piloto tenía las coordenadas perfecto.
Puta, y no tengo señal, ¿tú tienes?
A ver.
[Oleg] No puedo creer que usted sea el hombre de confianza de Rubén y no lo sepa.
Créalo. Yo solo sé cuál es el siguiente lugar al que hay que ir.
[Eloy] Y nadie sabe cuál es el destino final.
Eso solo lo sabe Don Rubén.
[Oleg] ¿Es... siempre así así de paranoico?
Cuando lo conozca le pregunta.
[Teresa] ¿Cuánto tiempo tenemos para llegar a la estación?
45 minutos. ¿Qué hacemos?
[Teresa] Pues no sé, si tan solo supiéramos dónde estamos.
[Batman] ¿Sabes montar llama?
[Eloy] Y en vez de estarse preocupando tanto por Don Rubén,
mejor preocúpese por que la compradora llegue.
No hay cosa que le moleste más a Don Rubén que lo hagan moverse por gusto.
[Faustino] Ya estamos, ya coronamos pues, ¿no?
Los quiero vivos a todos, en la jugada todo el tiempo.
Cuídate mucho por favor.
Tú también.
- Tú también, Mateo. - Buena suerte.
[Faustino] Eh, pero ¿qué es esto, mijo? Vamos a llorar, ¿o qué?
Son dos, tres días nomás, no se me relajen, pendientes de esa gonorrea.
¿Eh? Órale, vamos.
[indistinto]
[habla en ruso] Lo haremos.
[Eloy en español] Si no se presenta, se termina la historia.
Don Rubén no es hombre de segundas oportunidades.
[Gallardo] ¿Qué?
[Julieta] Mira esto. Cuidado.
[Gallardo] No, esto se fue al carajo.
[Montaño] El presidente está apenado por no haber asistido a la reunión, así que...
le mandó este regalito.
[Eloy] Sí, señor.
Estamos en camino.
Todo en orden, según lo planeado.
- [Julieta] ¿Qué es eso? - No sé.
[Gallardo] Estaba ahí en la caja, debe de ser bueno.
Tú solo ocúpate de que esto se llene de periodistas, ¿eh?
Y muchas gracias, te debo una.
Sabes el contenido exacto de las pruebas que ocultó.
Con esto, la mitad del país se hunde,
y la otra mitad, tiembla.
[tema musical]
♪ Este corrido empieza ♪
♪ Con la mera que regresa ♪
♪ La Reina del Sur, Teresa ♪
♪ Luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años ♪
♪ Que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía ♪
♪ En el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita ♪
♪ Misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido ♪
♪ Con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris ♪
♪ Se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el río Bravo ♪
♪ A su México natal ♪
♪ Ahí la espera el presidente ♪
♪ Su padrino Epifanio ♪
♪ Que aún sigue maniobrando ♪
♪ Un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible ♪
♪ Pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada ♪
♪ Pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado ♪
♪ Y el chantaje de legado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ Al Perú y Argentina ♪
♪ Con el fin de derrotar ♪
♪ A un enemigo en común ♪
♪ La odisea contra la DEA ♪
♪ En las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Subtítulos: Ivan Barquera
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