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Original subtitles

[Lorenzo] Esto no es un casino más.

Aquí se firman todo tipo de negocios.

Estoy escuchando el micrófono.

Van a cambiar todas las chapas y van a poner un vigilante de más.

[Sofía] Sería otra forma de regresar.

¿Qué haces acá?

No soy una principiante.

Mañana a las diez, puntual.

[Gallardo] Hay varias cosas en la historia de Mortati que no me cierra.

[Julieta] Lorenzo no suele invitar tan pronto a las personas que no conoce.

¿Cómo hicieron para ganarse su confianza?

El 75 % de la población apoya su mandato.

Quiero aliados para mi reelección.

Y tú me vas a ayudar.

Esta llave abre la oficina.

Pero tienes que prometerme que cualquier peligro abortas la misión.

¿Qué tipo de persona sería el informante ideal de un agente de la DEA?

[Teresa] Podría ser un político, un militar.

Bueno, también podría ser un banquero, ¿no?

Podría ser cualquiera.

[platica indistinta]

[chista]

Ey.

Ey.

¿Qué tal voy?

Cuando tenga algo que decir te lo voy a decir, ¿sí?

No esté preguntando tú, ¿okay?

Okay.

[celular vibrando]

¿Qué pasó?

¿Acá? ¿Ahorita?

No, no, no puede venir para acá.

De ninguna manera, dile que voy para allá. Ajá, sí, okay.

Chicos, voy a tener que salir un momento.

Ustedes sigan avanzando nomás, ahorita vengo.

[Oleg] Ya está saliendo.

[suena obturador]

- Vamos antes de que lo perdamos de vista. - Sí.

[Paloma] ¿Y qué hago? ¿Le aviso a Faustino?

Diles que queden a cargo de la seguridad de Sofía.

- [suena celular] - ¿Qué dice?

Que nosotros nos encargamos de Sofía y ellos se van detrás del pintor.

Ese man ya se salió.

Ahora es que la cuñis tiene que poner ese micrófono

y nosotros tenemos que estar en la bobada pues.

Buen día.

[bullicio]

[suena obturador]

Parece estar esperando a alguien.

- [conversación indistinta] - [Paloma] Debe ser él.

[conversación indistinta]

¿Cómo es?

Tú disimula y ponte enfrente a la cámara.

De espaldas a ellos.

¿Es una foto, verdad?

- Así es. - ¿Esto le llegó hoy día también?

[hombre] Hoy.

[Matos] ¿Don Rubén no la ha visto?

[Paloma] ¿Qué es eso?

¿Me puedo quitar ya?

Espera, está sacando algo más.

Eso es lo que tiene que mostrar.

[hombre] ¿Linda?

Linda está.

¿Y esto lo encontraron en el mismo sitio?

- Sí. - [indistinto]

[Matos] Perfecto.

[tema musical]

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ Al Perú y Argentina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

[música tensa]

[bullicio]

¿Ahora?

[hombre] Sí.

[conversación indistinta]

Sí, señor, sí, okay.

[suena celular]

Ahí estás.

- Hola. - [hombre] Hola.

- ¿Qué tal? - ¿Me ves bien?

Sí, te veo perfecto.

- Esto te va a enloquecer. - [profesor] Un momento.

[se cierra puerta]

[Anton] No, nada.

[Faustino] ¿Usted está seguro de eso, man?

O no lo ha puesto o se le olvidó prenderlo.

Bueno, entonces si llega a tener señal me las canta de una, ¿listo?

- Claro que sí, cuente con eso. - Dale pues.

¿Qué?

No, la cuñis no ha puesto el micrófono todavía.

Pero ¿por qué si tuvo tiempo suficiente?

No sé, en todo caso no debe estar pasando nada malo

porque ya hubiera gritado, así que tranquilos.

¿Y usted qué, man?

Cuente a ver, ¿cómo va la vuelta? ¿Cómo da sentido a todo esto?

Más adrenalina de la que me imaginaba.

[riendo] Es normal.

Es que uno se va acostumbrando a esto, a la guerra.

Espero nunca acostumbrarme.

O si no...

Cuando todo esto termine me gustaría estar así con Sofía algún día.

- Conociendo el mundo. - ¿Qué?

¿Cómo así?

¿Usted sueña con ser un man de esos mochileros que huelen maluco

- y no se bañan nunca o qué? - Usted no se baña.

Yo vivía en la calle es casi lo mismo solo que mejor,

conociendo y visitando.

Ah, este man me va hacer llorar.

Puro Corín Tellado, pues.

No, mijo, eso suena muy bonito y todo, pero le voy a decir algo.

Sofía no es que haya vivido como una princesa todo el tiempo, no.

Pero ojo con esto.

Siempre tuvo comida y una buena cama.

¿Eso lo dices tú o lo dice Teresa?

No, no, parcero, yo estoy de su lado.

Yo este consejo le doy porque Faustino soy, ¿si me entiende?

Si usted va a ir para adelante con Sofía,

va a necesitar más que una mochila y ganas, parce.

¿Eso es lo que has hecho?

- ¿Yo? - ¿Quién más? ¿A quién le estoy hablando?

O sea, ¿todo el rato que me ido has hecho solamente eso?

Es que yo estaba buscando una mejor perspectiva de la figura y...

Y quizás no eres tan buena como pensabas.

¿Eh?

La idea es llamar la atención de los mejores jugadores de póquer

y hacerte pasar por una experta.

Y eso es lo que te voy a enseñar.

A mí me parece un buen plan.

En mi experiencia con los hombres sé que son competitivos por naturaleza,

así que cuando aparezca un buen jugador, ellos también saldrán.

Aquí la memoria también es importante pero se aplica de manera diferente.

Lo que yo puedo hacer es memorizar

las cartas que van saliendo del centro de la mesa y junto con mis cartas

recoger el máximo de información posible para calcular mis probabilidades.

Juégale para que le agarremos el pedo.

¿Qué harías con mi juego?

Yo diría un paso, a lo sumo.

Bueno, pero también si son dos cartas ahí de corazón y están otras dos acá,

es eso, ¿no?

Sí. Jugaría mi mano al color rojo de corazones.

Pero para poder tener un juego perfecto

y poder apostar chingón, como vosotros decís,

necesitaría que la próxima carta que salga sea del mismo palo.

Como cada palo tiene trece cartas y han salido cuatro,

significa que solo quedan 9 cartas en la baraja del palo que me interesan.

Ahí va la primera fórmula.

Trece, menos cuatro que ya tengo igual a nueve, es decir, mis outs.

Y ahí paso a calcular mis probabilidades.

De las 52 cartas que hay en la baraja le resto las cartas

de mi rivales que son...

- Ocho. - Correcto.

- Luego, le resto mis outs que eran... - Nueve.

Exacto. Y luego lo divido por nueve.

O sea, cincuenta dos menos diecisiete dividido entre nueve

da a tres punto ochenta y ocho.

[Fedor] Exacto.

Eso significa que por cada vez que gane perderé tres con ochenta y ocho veces.

Así que tengo una probabilidad del...

Del 25.7 %.

Veinticinco coma siete porciento de probabilidades de que

la próxima carta que salga

sea del color rojo de corazones.

Así que podría apostar fuerte.

Sin exponerme.

[riendo] Impresionante, chiquillo.

Pero impresionante, yo no me he enterado de nada, pero vamos.

Yo tampoco. Pero resulta.

Ahora sí, a montar este numerito en el casino.

[bullilcio]

[vecino] Papi, está perdiendo el tiempo.

No hay nadie, la gente que estaba ahí se fueron.

Pero ¿cuándo y a dónde se fueron, no sabes?

No sé, pá, pero no te conozco, ¿vos quién sos?

Un amigo del trabajo, Luciano.

No aparece, lo llamamos y estamos preocupados.

Mira, de él no sé nada, solo que vi a la mujer, a los hijos,

y a la pobre suegra, que no sé cómo la mueven estando tan enferma.

- ¿Y no sabes si van a volver? - No creo, se llevaron todo.

Y no dijeron a donde se iban. Los ingratos ni se despidieron.

¿De Luciano escuchaste algo?

No, papá, ni siquiera se despidieron, te estoy diciendo.

Bueno, en todo caso, muchas gracias.

Okay, pá, de nada, chao.

[resopla]

[conversaciones indistintas]

- [Ana] ¿Qué haces ahí? - Hola, me asustaste.

Ese no es tu salón, además las clases ya terminaron, ¿qué necesitas?

Yo...

Me encantan las casas coloniales y las figuras antiguas,

perdón si me metí en donde no debía.

¿Esto lo hacen acá también?

Sí, la cosa más sencilla del mundo, pero se vende como arroz.

A mí me traen muy lindos recuerdos.

Llévate uno.

Cortesía de la casa.

Muchas gracias. Bueno, nos vemos.

[Fedor] Ahora entiendo por qué no sabía a qué piso ir.

[Teresa] ¿Estás bien, Sheila?

Sí, bueno, me habría gustado tener

un poquito más de tiempo de ensayo, pero...

Tranquila, que todo va a ir bien.

[Teresa] ¿Y tú? ¿Estás bien?

- Todo bien. - Estamos en tus manos, ¿eh?

Bueno.

Perdón por la presión.

[timbre de elevador]

[música de violín]

Una ventaja de que no haya cámaras es que es más difícil que nos descubran.

[Pablo] Suponiendo que podamos escoger mesas,

¿cuáles escogerías?

Las que estén hacia los laterales.

Nunca al centro.

Y tú, más mexicana que nunca, que no se te olvide el acento.

Ajá.

Lorenzo.

Bienvenidos, buenas noches.

- [Pablo] Gracias, mi querido Lorenzo. - Les gustó mucho el casino, ¿cierto?

Bueno, tanto que esta vez trajimos compañía.

- Él es Bruno, mi hijo. - ¿Qué tal?

[Teresa] Tiene ganas de conocer, espero no te moleste.

No, para serte sincero es muy poco frecuente

ver a un niño de esta edad aquí.

Y en el caso de verlo,

te aseguro que no le gustaría estar acompañando a la mamá.

No, no me gusta, pero es que mi madre me habló tanto de este lugar

que quería ver si estaba exagerando, pero ya veo que no, está muy guay.

¿Y ese acento español?

Lo que pasa es que no sabes mi pasado, pero mi primer matrimonio,

fue con un español.

Y bueno, él nació, y él vivió

toda su infancia allá en España, ahorita él y yo estamos recuperando

- el tiempo perdido, ¿verdad, mi amor? - Sí.

Ay, qué bonito, me alegra.

Y bueno, también traigo a mi asistente, ya la conoces a ella, ¿no? Es Lupita,

que siempre está conmigo, ella bueno, también quería conocer el lugar.

- Un placer, señor Mortati. - Igual.

Bueno, me imagino que hoy sí se van a animar a jugar.

No es nada más jugar, vengo dispuesta

a bajarle toda la lana a toda la gente de aquí.

- Ay, sí. Por aquí entonces. - Vamos, entonces.

[Lorenzo] Adelante.

[Danilo] Muy buenas noches, bienvenidos, gracias, muy buenas noches.

Danilo Márquez, secretario de prensa,

y encargado y designado por el presidente para darles la bienvenida. Buenas noches.

Encantado, mi esposa Cecilia de Cárdenas.

Bienvenida, señora, muchísimo gusto,

¿alguna vez había estado en palacio nacional antes?

Encantada. No, es mi primera vez, me muero por conocer.

Cualquier cosa estoy a sus órdenes, señora.

Yo ya había venido a una comida de trabajo durante el gobierno anterior.

Espero que ya hayan cambiado al chef.

[ríe] Le recomiendo que no se haga muchas ilusiones porque este chef

lleva tres presidencias.

Adelante, por favor, el presidente los espera.

- Gracias. - Gracias.

[bullicio]

- [Lorenzo] Huguito. - Lorenzo.

- ¿Cómo vas? Bien, bien, mira. - ¿Bien y tú?

Te quiero presentar a Elena Bocanegra, Felipe.

Mucho gusto.

Huguito es uno de los mejores jugadores de Buenos Aires

y además tiene muchos temas en común con ustedes.

Bueno, pará, Lorenzo, no seas exagerado, por favor.

Lo que sí, en cuanto a los intereses, siempre estoy dispuesto a escucharlos.

Pues nosotros siempre decimos lo mismo, ¿verdad, amor?

- Ajá. - ¡Súper!

Que la disfruten, mucha suerte.

- Muy bien. - Después me cuentas como te va.

[risa]

- Bueno, mucho gusto, Hugo. - Igualmente.

¿Y a qué te dedicas?

Tenemos una empresa transportadora.

Una de las más grandes de Argentina.

Es un negocio familiar.

- Qué bien. - ¿Y ustedes?

- ¿No te lo dijo Lorenzo? - No, no me dijo nada.

- Parece que le gusta el suspenso. - [risas]

No, nosotros nos dedicamos a las inversiones, eso es lo nuestro.

Lo que queremos, pues, es ampliarnos, queremos venirnos para acá.

Si es que encontramos buenas posibilidades.

Ah, eso me parece muy bien.

Justo hay una posibilidad, podemos empezar a jugar, si quieren.

Bueno, así será.

Buena suerte.

[Hugo] ¿Qué pasa? ¿Vos no jugás?

Contra Elena, nunca.

Siempre que le gano me toca dormir en el sofá.

Yo voy a estar cuidando.

[Epifanio] Bienvenido, señor diputado.

Gracias por aceptar la invitación, ¿eh?

Muchas gracias, señor presidente,

pero no le voy a negar que me sorprendió la invitación.

Entre usted y yo hay más cosas que nos unen que las que nos separan.

Pero además pues,

queríamos conocerlos en pareja.

Todo el mundo habla de ustedes.

¿Quién dice?

Los medios, los medios de comunicación.

Cecilia y yo procuramos mantenernos lejos de los focos.

Entonces, no sé a qué medios se refiere.

Pues a los medios de comunicación porque nosotros somos personas públicas.

Somos políticos y le interesamos a la gente.

Mi sentido pésame.

Diego y yo lamentamos mucho la muerte de su padre.

Muchas gracias, gracias.

Han sido unos días muy difíciles.

Así es, sí.

Para los dos días muy difíciles.

La muerte de Antonio

fue un golpe muy duro.

Realmente no hemos logrado reponernos y creo que...

que no lo vamos a lograr.

[Delio] ¿Perdón?

Ah...

Diputado, señora, la cena está lista.

Bueno, pues entonces pasemos a la mesa, por favor.

- Gracias. - Por favor.

[Cecilia] Me encanta estar en palacio, los detalles...

Señora, la entiendo, pero haga el esfuerzo.

Respire profundo.

Lo intento de verdad, pero a veces... es muy difícil.

No hay otra manera, mantenga la calma.

¿Y si te quedas? Una cara amiga.

Me harías mucho bien.

- ¿Vevita? - ¿Sí?

¿Todo bien?

No, para nada, le estaba diciendo a Danilo que se quedara a cenar con nosotros.

[Epifanio] Ah, es que Danilo tiene otras cosas que hacer.

Nada más importante que acompañar al presidente, me imagino.

Por nosotros no hay ningún problema.

Es más, me parece buena idea que nos acompañe a cenar.

Claro que sí, pero por supuesto.

Donde cabe uno, caben seis.

Adelante.

Muchísimas gracias.

- Adelante. - [Epifanio] Adelante, por favor.

[Matos] Sí, te oigo perfecto, con muy buena señal.

[hombre] Esto te va a enloquecer.

[Sofía] Eso fue cuando entró a la habitación.

[hombre] ¿Qué me dices de esta maravilla, ah?

¿Qué te parece? Es de no creérselo.

[Matos] Es increíble, no, la verdad que yo nunca había visto algo así.

[hombre] Imagínate lo que podemos ganar, ojo, ¿va?

Todavía no hemos terminado de sacarlo, ¿ah?

[risas]

¿De qué putas están hablando esos manes, ah?

[Matos] Sí, oye...

¿Y de dónde es el cliente? De por acá no, no parece.

No, aquí no hay ningún cliente, es un arqueólogo alemán.

Si él confirma la autenticidad no va a ser difícil encontrar comprador.

¿Entendiste? Yo todavía no lo conozco.

Tú eres el único que tiene la foto.

¿Y cómo va a ser la logística esta vez?

Mira, el punto de encuentro es en la iglesia de Santo Domingo.

Mañana a las once de la mañana.

Entrégale la pieza que te mandé.

Él va a llegar por ellos y los trae al campamento,

y aquí yo me encargo de atenderlos.

Es muy probable que se queden algunos días, no sé.

Oye, tengo que irme.

Uy, cualquier cosa me avisas, ¿ah?

[Matos] Está bien, gracias, hasta luego.

[Oleg] Muy bien, Sofía.

Creo que estamos muy cerca de encontrar al jinete rojo.

[música tensa se intensifica]

[música de tango]

[Hugo] Oh...

[ríe] Lo siento.

Con permiso.

Perdón que le voy a quitar su dinero.

Tranquis, tranquis, salud.

[Samuel] Muy duro esto, juega bien la mexicana.

Y tanto que a Huguito lo tiene preocupado, ¿no?

[risas]

- [Teresa] Gracias. - [Samuel] Escucháme.

¿Te dijo algo Lorenzo, a qué vino?

[conversación indistinta]

[Gregorio] No suelo preguntar si no me invitan a opinar.

- Claro, como juez ejemplar que sos. - Claro.

Parece que se le complicaron los negocios en México.

[Gregorio] ¿Y?

[Samuel] Está buscando rutas acá en el sur para distribuir su producto.

Quiere aprovechar también el tinglado de los bancos y las empresas

que se quieren sumar a ella para reinvertir sus ganancias.

[Gregorio] Espero que no necesite los servicios de un juez.

Al menos en un principio.

No, vos quedate tranquilo que parece que es un tiburón.

Primero me come a mí, después a vos y al que se le cruce por el camino.

¿Quién dice eso?

Palabras de Lorenzo Mortati.

No tiene cara de estar en este tipo de negocio, me parece.

[Samuel] No sabía que había una cara especial

para este tipo de negocios.

La hay, pasa que vos recién empezás, pibe. Ya vas a entender.

Señor, pero le voy a tener que quitar su dinero, una vez más.

- Lo siento, pero no pierda la esperanza. - Salud.

No, nunca, ¿vamos otra?

- Otra, por favor. - Bueno, vale, vamos otra.

[Epifanio] Y por eso, Diego, fue que nosotros apoyamos la reforma a la...

educación que ustedes presentaron.

¿Puedo serle totalmente sincero presidente?

Claro, y también me puedes decir Epifanio.

No veo por qué su interés ahora,

jamás lo había escuchado ni siquiera mencionar el tema.

Pues qué raro.

Porque a mí la educación sexual de los chamacos siempre me ha interesado.

¿Verdad, mi amor?

- Sí, siempre. - Y la buena educación.

- Sí. - ¿Ven? No como la que dan

- ahora en las escuelas.

[Cecilia] En eso sí estoy completamente de acuerdo.

Pero es que a los chamacos ya no se les puede preguntar

su sexo porque va en contra de su libertad.

[Epifanio ríe]

Esa es una aberración. Una verdadera aberración.

Siempre, siempre lo he dicho.

Quizás sería bueno que ahora lo sostenga públicamente.

El país necesita mensajes claros.

[Epifanio] Y lo voy a hacer

a su debido tiempo.

Pero lo voy a hacer.

[Cecilia] No quisiera ser indiscreta,

pero ¿será que al terminar puedo conocer palacio?

Claro que sí.

- ¿Vevita? - ¿Sí?

Yo creo que mi mujer le puede enseñar los jardines del palacio.

Claro, claro, encantada.

- [Cecilia] Gracias. - [Epifanio] Gracias.

Pues salud, por el gusto.

- ¿No les gustó la comida? - Está delicioso.

No, me encanta, delicioso.

Es que cocinó la Vevita.

Por favor, acábense los platos.

[Faustino] Ah, yo creo que la vuelta la di bien.

Primero tenemos que seguir a Matos.

Seguramente ese man nos va a llevar al arqueólogo.

Y después el hombre seguramente nos lleva al jinete rojo, ¿no?

Lo mejor es que Antón, tú y yo nos ocupemos

de ese seguimiento.

¿Y nosotros qué vamos a hacer?

[Oleg] Vosotros seguís aquí.

Es importante que sigas asistiendo a las clases para no levantar sospechas

y para tratar de obtener más información.

Okay, lo haré.

Vosotros tenéis que seguir cuidándola.

Sobra decir que no te puedes arriesgar,

ya has hecho lo suficiente hasta ahora.

- [Sofía] Lo sé. - [Oleg] Sé que lo sabes.

¿Pero lo vas a hacer?

- ¿Te vas a cuidar? - Me voy a cuidar.

[Paloma] Vale, y una vez que encontréis el campamento

y logréis atrapar al agente rojo, ¿qué hacemos? ¿Qué sigue?

[Oleg] Ahí empieza lo más difícil de esta operación.

Con Rubén en nuestras manos

tenemos que encontrar la manera de obligarlo a que nos dé la llave.

Una como la que tenía Karen.

[música de tango]

[crupier] Eso.

Siguiente.

No está mal, pero...

Ni modo, que quieres que te diga.

[Hugo] Póquer de jota, no lo puedo creer.

- [Teresa] ¿Otra? - [Hugo] ¿Seguro?

- [Teresa] ¿Sí? - [Hugo] Sí.

[indistinto]

[Hugo] ¡No!

No puede ser, ¿cómo puede ser?

Lo siento. Ando de suerte.

No me parece.

[conversación indistinta]

Por favor, otra copita.

[risas]

- [Hugo] ¿Cómo puede ser? - Lo siento.

[platica indistinta]

[risas]

- [risas] - ¡A huevo!

Lo siento mucho, perdón por llevarme todo su dinero, señores.

Perdón, perdón, perdón.

[Samuel] Decime que al menos estás perdiendo con dignidad, Huguito.

No, la dignidad la perdí hace dos manos.

Te presento acá la causante de todos mis males.

[ríe]

Mucho gusto. Elena Bocanegra.

Samuel Gravíer.

Y si Hugo me permite voy a hacer tu próximo rival.

Si para vos está todo bien, yo no tengo ningún problema.

- Samuel es de toda mi confianza. - [Teresa] Lo veo bien.

Suerte, ¿eh? La vas a necesitar.

- Elena, un placer. - Un placer.

[Samuel] Te advierto que yo le enseñé a jugar a Hugo.

Pues muy mal.

Aunque siempre fue mal alumno.

Ya.

Me impresiona pensar las decisiones tan importantes que se toman acá.

Debe ser muy emocionante ser testigo de todo lo que aquí pasa.

Uy, sí, sí, muchísimo.

¿Y qué es lo que más te gusta de ser primera dama?

Ay, me imagino que todo, mira nada más el lugar en el que vives.

Pues precisamente eso, el lugar en donde vivo.

Debo confesarte que cuando eligieron a tu marido pensé que tú ibas

a ser como las otras primeras damas.

Perdón, pero ¿cómo?

Pues ya sabes, que se meten en todo.

Están obsesionadas por robarle el protagonismo a sus maridos, pero tú no.

Me sorprendió gratamente ver que tomabas una posición más discreta

- con el paso de los días. - Hmm.

Bueno, ya ves.

A ti te gusta eso, ¿no?

Claro, es como dice Diego,

es un buen ejemplo y sobre todo en estos momentos.

Nosotras debemos mantenernos a la sombra

apoyando a nuestros maridos para que sean ellos quienes lleven el liderazgo.

Bueno.

Por favor, ¿quieres conocer otra área?

- Por supuesto, encantada. - Te acompaño.

Que imponente todo.

Me imagino que estas fotografías van

a quedar solamente para nosotros y no para los medios.

Claro, claro, son fotografías para el recuerdo.

Permiso.

A ver, déjame ver como quedaron.

Ah, yo tenía una cámara...

Creo que va a estar más difícil de lo que creíamos compadre.

Sobre todo con el desmadre de la reelección, compadre.

¿A qué hora, cabrón? ¿No viste que me agarró de los huevos? No pude.

- No queda tiempo. - No me dio chanza.

Y aquí definitivamente no me gusta como salgo.

No soy... fotogénico.

¿Y a ti qué te parece? ¿Cómo las ves?

¿Me favorece o no la cámara?

Yo creo que se ve bastante bien.

Yo creo que le vamos a caer por otro lado, fíjate.

¿Tú, compadre?

[Epifanio] Sorpresas que te da la vida, compadre.

Tenía razón de lo del chef. No ha mejorado.

Yo traté de advertírselo, diputado.

¿Qué tal si me llamas por mi nombre?

Pensé que le gustaba eso de los protocolos.

Solo con las personas que no son de mi confianza.

No, no, Teresa.

Esto no está funcionando.

De nada sirvió que llamaras la atención de todos.

Pablo...

A lo mejor hoy no vino.

¿Y qué pasa si mañana tampoco viene?

¿Hasta cuando vamos a seguir con esto?

Tú sabes que no tengo mucho tiempo.

Pero también hemos avanzado mucho.

No, tenemos que inventar algo.

Otro plan, lo que sea.

Ey, no lo estás escuchando.

[Sheila] Elena.

Has ganado un montón dinero, tenemos que ir a cambiar las fichas.

¿Pasa algo?

Nada, ¿saben qué? Mejor vámonos.

Elena.

No te puedes ir, te necesito.

¿A mí? ¿Por qué?

Porque...

Bueno, porque alguien te quiere conocer,

quiere como estrechar lazos, bueno...

Tú sabes, es imposible que pases desapercibida, querida.

- [risa] - Bueno, si quieres me quedo.

Oh, no quiero parecer descortés,

pero creería que es mucho mejor que te quedes y que venga ella sola.

Además, tranquilo.

Ella siempre está en buenas manos.

Bueno, pues por mí está bien.

- Te veo al rato, ¿eh? - Vamos.

- [Teresa] Vámonos a casa. - [Lorenzo] Vamos.

Adelante.

Tranquilo.

[Fedor] ¿A qué se referiría con eso de estrechar lazos?

[Pablo] Ya debió encontrar un buen candidato para que se asocie

Teresa en el supuesto negocio, ¿no?

¿Alguien tan importante como para tanto misterio?

¿Crees que hayamos dado con el jinete?

Yo diría que no hay que ilusionarse antes de tiempo.

¿Qué se te está ocurriendo?

[Julieta] ¿Y por qué te sacaron?

Pues pregúntaselo a tu jefe.

Le debo caer mal.

Hmm.

¿A qué hora se supone que se termina la diversión en el casino?

Ya debe estar terminando.

¿Cómo le fue a Elena?¿Ganó?

Sí, muy bien.

Hmm.

Debe haber llamado mucho la atención de los tres pibes, ¿no?

¿Los tres pibes?

Samuel, Hugo, Gregorio.

Te los mostré el otro día. Gregorio es el que tenía el habano.

- No sé si te acordás. - Me acuerdo.

- Pero ¿por qué tanto misterio? - Así son ellos.

Mortati los adora.

Entonces hacen lo que quieren en el hotel. Es así.

¿Algo de lo que deba preocuparme?

No son unos dulce de leche, como nos gusta decir acá.

Pero yo creo que la que tiene que estar preocupada es Elena, no vos.

Mirate, un hombre así.

Solo, en el bar de un hotel a la madrugada.

Yo no te dejaría.

¿Crees que corro peligro?

Yo creo que ya estás corriendo peligro, sí.

¿Puedo probar un poquito de tu trago?

¿Y qué tal si te pido uno?

Y me sigues contando cosas peligrosas de los amigos de tu jefe.

Si Elena te viera...

Tenemos una relación abierta.

- ¿No ves lo felices que somos? - [vibra celular]

Llegó mi taxi, qué lástima.

Voy a necesitar que me devuelvas la mano.

Si puede ser.

Muchas gracias.

Me quedo con las ganas...

del trago.

Espero que Elena siga ganando y que termine muy bien su noche.

¿Ganando?

Los tres pibes la deben tener jugando al póquer.

A eso la invitaron.

[Lorenzo] Ya casi, ya casi.

[risa]

Mira quienes te esperan aquí.

Señores, demos la bienvenida.

Bueno, por supuesto, corazón, por aquí.

A Hugo ya lo conocés, a Samuel también.

Déjame presentarte a Gregorio.

Gregorio es juez de la república, juez federal.

Y un empedernido jugador de póquer.

Bienvenida.

[Teresa] Muchas gracias, mucho gusto.

Lo que... es que no entiendo que estoy haciendo aquí, perdón.

Bueno, acá solo jugamos los verdaderos profesionales.

[Lorenzo] Traduzco.

Eh... Lo que pasa es que aquí solamente juegan

aquellos que mis tres pedantes amigos

les parece digno rival.

Es decir, es una bienvenida, como has visto has sido seleccionada.

- ¿Cómo? O sea, ¿quieren volver a jugar? - [Hugo] Sí.

Jugar y ganarte, esta es la revancha.

Te advierto es que lo que se apuesta afuera no es nada.

Acá nosotros apostamos en grande.

Ay, no, si es por la guita tranquilo

porque a ella no le duele para nada gastarla, ¿cierto?

Sí, Lorenzo nos contó lo del abrigo de Evita.

- [Teresa] ¿Ah, sí? - Sí. Me parece genial.

Que lo de antes fue un calentamiento nada más.

Vamos, chicos, ¿empezamos?

¿Preparada?

- Sí. - Bien.

[Samuel] A ver cuanto te dura la suerte.

¿Empezamos, Elena?

- Sí, claro. - Bien.

¿Qué tantas posibilidades hay?

Este no es un tema de fuerza, si no de inteligencia.

[hombre en inglés] Damas y Caballeros, la senadora Kozar está aquí.

Por favor, tomen asiento para dar inicio a la reunión.

¿De qué carajos hablan?

[Lorenzo en español] ¿Qué pasa?

No me digas que mis tres amigos lograron intimidarte.

[Gregorio] Vos olvidáte de los negocios, juegos, ¿sí?

[Oleg] Esto debe ser lo que le entregaron ayer a Matos.

Ahora teclea "C:/".

[Pablo] No sé qué está pasando. Está demorando al bajarse el programa.

Solo va por la mitad.

[suena alarma]

[hombre] ¡Quietos! ¡Voltéense y al piso, rápido!

¡Rápido!

[tema musical]

♪ Este corrido empieza ♪

♪ Con la mera que regresa ♪

♪ La Reina del Sur, Teresa ♪

♪ Luchando por libertad ♪

♪ Han pasado cuatro años ♪

♪ Que en Australia la encontraron ♪

♪ Y arrestaron frente al mar ♪

♪ Apartada de Sofía ♪

♪ En el bote gringo habita ♪

♪ Cuando llega una visita ♪

♪ Misteriosa y sin igual ♪

♪ Deja un libro conocido ♪

♪ Con mensajes escondidos ♪

♪ De un escape magistral ♪

♪ Ha llegado la hora gris ♪

♪ Se ha fugado la invencible ♪

♪ Cruzando el río Bravo ♪

♪ A su México natal ♪

♪ Ahí la espera el presidente ♪

♪ Su padrino Epifanio ♪

♪ Que aún sigue maniobrando ♪

♪ Un plan que no tiene igual ♪

♪ La misión no es imposible ♪

♪ Pero es bien descabellada ♪

♪ Teresita es la indicada ♪

♪ Pero sola no estará ♪

♪ Con sus cuates a su lado ♪

♪ Y el chantaje de legado ♪

♪ Se comienzan a marchar ♪

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ A Perú y Argentina ♪

♪ Con el fin de derrotar ♪

♪ A un enemigo en común ♪

♪ La odisea contra la DEA ♪

♪ En las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

Subtítulos: Daniela García

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