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[Batman] ¿Teresa, para qué vamos a seguir con esto del asesinato?
Ya dijo que te iba a presentar a sus compas, ¿no?
[Teresa] Porque no nada más queremos que nos presente a sus compas, Batman.
Necesitamos que el tipo confíe en mí, en nosotros.
De no haber sido por vos me hubiera matado.
[Palermo] Necesito infiltrar a alguien en el circulo cercano de Vargas.
Cuanto antes.
[Garrido] ¿Crees que puedes ocultarlo?
Es la única manera de que nos comuniquemos.
[Genoveva] Sí.
[Gallardo] ¿No le genera dudas lo de esta mexicana
qué le salva la vida y no le pide nada a cambio?
[Oleg] Lo que está claro es que Matos es traficante de arte.
-[Sofía] ¡Mateo, no! -[alarma]
[Oleg] ¡Saquen lo que sea, mientras nosotros abrimos la ventana!
Lo que no sabemos es su relación con el jinete.
He estado muy muy nervioso.
Si aceptas,
me gustaría hacerles una invitación súper especial si eso es así.
Tenemos que ser mucho más cuidadosos.
¡Hay que estar pendientes de todo!
Quizá haya otra forma de regresar.
[Mateo] ¿Qué estás pensando?
[música alegre]
[Ana] Toma asiento.
-¿Talleres de pintura? -Sí, ahí dice.
Pensé que tú y tu papá estaban de vacaciones.
La idea es quedarnos, mi papá tiene un negocio en Cusco.
Y la verdad es que me aburro mucho sin hacer nada.
Entonces quería inscribirme a unas clases antes de comenzar el colegio formalmente.
Te entiendo.
Bueno, lo malo es que el maestro ya no está aceptando más alumnos.
Si quieres, te puedo recomendar uno que está cerca de acá.
-Creo que acá tengo una tarjeta. -[Matos] Ana, ¿qué tal? Buenas tardes.
¿Ese es el maestro?
Sí, pero cómo te dije... ¡ey!
¡Ey, espera! ¡Carajo!
[música tensa]
Maestro, hola. Soy Sofía Pepezku.
Y... ¿quién te dejó entrar aquí?
La señora de abajo me dijo que usted no estaba recibiendo más alumnos
-para el taller de dibujo actual... -Lo has dicho muy bien.
No estoy recibiendo más alumnos.
Y menos si son principiantes.
Mmm, no... es que yo no soy principiante.
Ah, okay, o sea, ¿eres una experta? ¿Mmm?
No de esa manera pero...
Por favor, ya sabes dónde está la salida, ¿sí?
[celular sonando]
¿Aló? Rubén, sí. ¿Qué tal? Un segundo.
¿Aló? [continúa hablando]
Sí, sí, sí. Hice todo lo que me dijiste.
Incluyendo lo del vigilante, sí.
Sí, ya arreglamos la ventana y ya estoy esperando un obrero
para que venga a sellarla. Igual que la ventana del fondo, sí.
Perfecto.
No lo sé. No lo sé, Rubén. Es muy extraño
porque los clientes que conocen la bodega son muy poquitos, la verdad.
Sí, sí, sí. Justo estoy haciendo eso.
Estoy haciendo una lista para ver si de ahí puedo sacar
algunos sospechosos.
Ajá, mira, yo creo que lo que tenía más valor
de lo que se llevaron, eran las dos pinturas.
Muy difícil que podamos conseguir unas iguales.
Sí, no lo creo.
A mí lo que más me llama la atención es la forma en como entraron.
Muy sospechoso.
Eh, un... un segundo, Rubén, por favor.
Rubén, te llamo luego, eh.
¿Qué haces acá?
No soy una principiante.
-¿Y eso lo has hecho tú? -¿Quién más?
Mañana a las diez, puntual.
[tema musical]
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ A Perú y Argentina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Anoche tuve que dormir en un sofá.
No lo soporto.
¿Para qué son?
¿Cómo para qué son? Son calmantes.
Los necesito más que nunca.
Danilo.
¿Tú sabías que Epifanio mandó a asesinar a mi papá?
El general Garrido me lo contó, pero...
no era de mi incumbencia contárselo a usted, señora.
¿Cómo no me di cuenta antes? ¡Cómo no sospeché!
¡Hijo de su puta madre!
Nadie lo sabía, no tenía toda la información.
Bueno.
Ahora lo que yo necesito hacer es...
lograr que Epifanio traiga de vuelta a mi hijo.
Señora, haga lo que haga,
por favor no se arriesgue. No puede levantar sospechas.
-Lo, sé, lo sé, lo sé. -[teléfono sonando]
¿Sí? Danilo.
Gracias. El presidente viene para acá.
Okay, pásame el libro.
Para mí, el prólogo está listo. Le hice algunos cambios.
-Tú, revísalo y dime si ya esta. -Muy bien.
¿Todavía siguen con eso de los libros?
¡Ya ponte a hacer algo de provecho, hombre!
-Ya te dije que en este país nadie lee. -[Genoveva] Bueno.
Con permiso, me retiro.
Mejor cuéntame, ¿cómo nos fue con la rueda de prensa?
¿Qué dijo la raza?
Claro que sí, señor. Ahora mismo le busco el primer informe.
Pues señor, varios columnistas coinciden aquí con la información que estoy viendo
que esto de los Estados Unidos, no fue un ataque a usted,
-sino a México. -¡Eso, chinga!
¿Qué hubo, compadre? ¿Qué te dije? ¡Eh!
Y tú que querías un comunicado y no sé qué.
¿No le dije que la mejor defensa era el ataque?
[Danilo] Otra cosa señor, en cuanto a las redes sociales,
el hashtag "yo estoy con Epifanio", se ha posicionado
como primer lugar en tendencias.
-[chasquido] -Por lo que estoy viendo aquí
en los medios, los políticos que no te apoyan tampoco te condenan.
Y ni siquiera la oposición.
Y... ¿oye, y qué dice Cárdenas?
-No se ha pronunciado por el momento. -[Danilo] Perdón, perdón, señor,
que interrumpa, pero esto es más importante aún, según una encuesta
de la opinión pública,
el 75% de la población apoya su mandato.
[aplauso] ¡Eso, chingado! ¿Qué te dije? ¡Eh!
Pinches gringos, ¡ya se la pelaron, güey!
Les salió el tiro por la culata.
Es más, me hicieron un favor.
¿O no? ¿O qué?
[Teresa] A ver, acuérdense que Karen nos dijo
que "el jinete bayo" le apuesta cabrón al póker.
Así es que ahí nos tenemos que concentrar, ¿okay?
¿Y esa morra cómo se enteró del tatuaje?
Pues ni idea, pero estaba segura de que él tenía uno en forma de ancla
en el antebrazo. Y que era cliente habitual.
Mmm, ahí viene.
-Hola. -[Teresa] Lorenzo.
-¿Estamos listos? -Estamos.
Y deseosos de saber dónde nos vas a llevar.
Ah, muy bien, pero una cosita antes.
Eh, creo que tus jefes no te van a necesitar.
Así que, yo creo que podrían darle la noche si quisieran.
Lorenzo, perdón, pero tu ya sabes que yo no salgo sin mi seguridad.
Ah, no, pero por supuesto. Lo que pasa es que en esta ocasión,
no vamos a salir del hotel.
Ya vas a ver, ya vas a ver.
Bueno, pues eh... Jorge.
-Te llamo si necesito algo. -¿Entonces, vamos?
[Teresa] Vamos.
[general] Soy todo oídos, Garrido.
Lo que voy a decirle no es fácil.
Y le pido por favor que no me vaya a mal interpretar.
Me equivoco, o usted eh...
¿quiere hablar de lo que le está sucediendo al general Montoya?
Exactamente de eso quiero hablar.
Usted y yo somos iguales.
Yo tampoco he podido pegar el ojo con toda esta situación.
Abra esto.
[música tensa]
Esa mujer que está ahí es la que denunció a Montoya.
Y esa otra también.
Lo peor de todo es que hay cuatro mujeres más dispuestas
a denunciar a Montoya.
¿De dónde salieron estas fotos?
Eran tantas las dudas que tenía que decidí regresar a palacio.
Y el mismísimo Vargas fue el que me las entregó.
¿El presidente?
Pero si el mismo dijo que no tenía pruebas.
Él no se iba a poner hablar esto delante de todo el mundo.
Precisamente de lo que se trata es de evitar un escandalo.
Yo necesito entrevistar a estas mujeres.
Eso no está en nuestra jurisdicción.
Eso lo están investigando desde muy arriba.
Pero no podemos quedarnos callados, ¡también nosotros debemos...!
A ver, Garrido.
Lo que le voy a decir,
no se lo sostengo ni delante de mi mismísima madre.
Usted sabe perfectamente que Vargas no es santo de mi devoción.
Es más, de los presidentes que he tenido el honor de trabajar,
de lejos, Vargas es el peor.
Pero en este caso, está jugando de nuestro lado.
Invéntate una fiesta ahí en la casa de campo.
¿Con qué pretexto, compadre?
Que sea una cena. Pues con el pretexto de...
-[celular sonando] -Espérame tantito.
Esto sí es importante.
-¿Bueno? -[general] Señor presidente.
Acabo de terminar mi reunión con Garrido.
Ajá, ¿y?
Pues, eh... lo que sospechaba.
Él quería interceder por el general Montoya.
¡Ah, chingado! Oye, pues nunca pensé que esos dos fueran amigos.
Garrido siempre ha sido una persona difícil de predecir.
Pero logré convencerlo.
Pues muy bien, mi general. Manténgame informado, eh.
Y no le quite los ojos a Garrido ni a los otros.
-Así será, señor presidente. -Está bueno.
Oye, y otra cosita. Este... hágale así, como en la reunión pasada, eh.
Como que no nos llevamos bien. ¡Como que nos odiamos, pues!
-¿Eh? -Así será.
Órale.
-Mucho misterio, ¿no? -[Lorenzo ríe]
Y me fascina.
A propósito.
A partir de este momento, ustedes se van a quedar con esta tarjeta.
Que les va a servir para volver al lugar que vamos todas las veces que quieran.
Solamente la tienes que poner aquí.
Y ya está.
[en inglés] Tómala.
-Pero... -¿Algo pasó?
-No. -Ya dejó de marcar.
No, no pasa nada.
¿No? ¿Cómo que no? [risa nerviosa]
Seguimos bajando y se supone que nada más hay dos sótanos.
Y a lo mejor vamos un poquitito más abajo.
Se me hace que hay que hablarle a nuestros guaruras.
[Lorenzo ríe]
A partir de este momento yo creo que solo va a tener señal mi celular.
Paciencia.
[risa] Claro.
Les dije que no iban a necesitar guarda espaldas, ¿cierto?
No, ya veo.
[hombre] Buenas noches, dejen sus celulares y sigan por ahí.
¿Mi celular?
-[alarma] -Ups, me descubrieron.
Bueno, en realidad, más que... que por seguridad,
es por privacidad.
Eh, no tengo ningún interés
de tener ninguna cámara ni nada que se le parezca aquí adentro.
Guau, ahora sí, superaste mis expectativas, Lorenzo.
Yo digo lo mismo, Lorenzo.
Esto que están viendo acá,
es mi segundo hogar.
Entonces no entiendo por qué te tomaste la molestia de hacer todo esto
en lugar de construir algo fuera de Buenos Aires, o en el río.
Porque esto no es un casino más.
Aquí la gente no viene solamente a divertirse.
Aquí,
las personas que afuera parecen enemistadas...
aquí se abrazan y comparten la mesa.
Y se firma todo tipo de negocios.
Entonces no entiendo por qué nos habías citado en tu casa de campo.
Porque aún no me habías salvado la vida, querida.
Pero bueno, bueno, los dejo. Recuerden que están en mi casa.
Perdón.
[ríe]
Vaya personaje, ¿no?
-Hola. -[Sofía] ¿Quieres que le llame a Oleg?
No, tranqui, prefiero hablar contigo.
Eh... he encontrado la pintura que robasteis.
-La tenían a la venta. -¿La misma pintura?
Sí, pertenece a la escuela Cusqueña.
Es una obra de finales del siglo XVII.
¿Y en cuánto la están vendiendo?
Pues en 60 mil dólares.
Pero por desgracia es imposible rastrear al vendedor.
Ni siquiera es posible saber dónde está alojada la página
donde ofrecen la pintura.
Yo creo haber visto unas pinturas iguales en el museo de las Américas de Madrid.
No pareces de las que van a museos.
Y... ¿eso es un insulto o un halago?
Depende.
-¿Depende de qué? -No sé, te gusta ir o...
-¿o te obligaron a ir a uno? -Me gusta.
Pues entonces es un cumplido.
¿Y a ti no? Al menos uno.
Bueno, sí que hay uno que me trae buenos recuerdos.
Lo conocí en Roma con mi madre. La galería Borghese.
Lo conozco, me encanta la dama del unicornio de Rafael.
Sé cual es.
[en italiano] El retrato muestra a una mujer sentada
delante de una terraza con columnas.
Tu italiano es muy bueno... lo hablas bien.
Hablas bien el italiano.
[en español] Vea, la está necesitando Oleg.
Tu papá me está llamando.
Si me pregunta por qué preferiste darme la información a mí, ¿qué le digo?
Dile que tú me caes mejor.
[Fedor habla en italiano]
-[en español] ¿De que estaban hablando? -De arte.
[Pablo] Pues entonces dígame, señorita,
¿qué tipo de persona sería el informante ideal de un agente de la DEA?
No sé, alguien que se dedique al negocio y que por lo mismo tenga
-información importante. -Ajá.
Entonces estamos hablando de... del dueño de naviera.
O del presidente de un grupo económico.
Bueno, también podría ser un banquero, ¿no?
Ellos podrían facilitarnos esa cosa del lavado de dinero.
Aunque también puede ser un político, un militar.
Es más, si quitamos a todos los crupier y a los meseros
-podría ser cualquiera. -Ajá.
Pues cualquiera que sea un experto en el póker y que tenga
el tatuaje de un ancla en el antebrazo.
Exacto. ¿Y cómo demonios vamos a poder saber eso?
Eh, yo lo veo fácil.
Ahora que tienes a Mortati en tus manos le puedes proponer una noche nudista.
-¿Mmm? -Y buscamos el tatuaje, ¿mmm?
Mejor nos separamos, voy a ir para allá arriba.
¿Y eso a qué se debe?
¿Pues qué no se supone que somos prometidos?
-Ajá. -Hay que fingir bien, ¿no?
Hagámoslo bien, entonces.
-¿Quiere que se lo envuelva para regalo? -No, nada más ahí con la bolsa y ya.
Okay.
-Ahí tiene. -Muchas gracias, eh.
Gracias a usted.
[Gallardo] ¿Te doy un consejo?
En otro barrio las cosas te salen a la mitad.
-Gracias por el consejo. -Para, para, para.
¿Por qué tanto apuro? ¿Podemos charlar un ratito? Te quería hacer una pregunta.
¿Como jefe de seguridad o como compas?
Como compas, por supuesto.
Luciano, ¿dónde está? ¿Dónde lo escondiste?
-No sé de qué me estás hablando. -No disimules, dale.
Dale que Mortati me contó todo.
Yo soy su hombre de máxima confianza.
Mientras menos sepas, mejor.
Ah, bueno por lo menos decíme, ¿quién es tu contacto allá?
-¿Quién te ayudó? -¿Por qué tanta curiosidad?
Porque no queremos que de repente aparezca alguien, viste, y nos dé una sorpresa.
Tienes mi palabra de que eso no va a ocurrir.
Buenas noches.
[música tensa]
[Faustino] Si solamente ese cuadro vale 60 mil dólares,
¿entonces qué? ¿Cuánto lo vale todo lo que tiene la gonorrea ahí adentro, pues?
Tienen un negocio muy grande.
Lástima que Fedor no pudiera identificar al vendedor.
No, pues como quién dice: ahí sí no vamos a ningún pereira, pues.
Mira que, hablando con Fedor, me di cuenta que habla italiano perfecto.
¿Cómo le hizo? ¿Vivió en Italia o cómo?
Fedor sabe cuatro idiomas.
Aprende muy rápido con una técnica que el mismo inventó.
[Faustino] A pues, yo también soy muy versátil con los idiomas.
Hablo dos, mierda y español.
[risas]
Cuando Fedor tenía siete años,
se perdió por las calles de Colonia.
Nos preocupamos mucho, lo buscamos durante horas.
Hasta que por la noche apareció acompañado de una familia.
La mujer que nos lo entrego me aseguró
que se había hecho entender a las mil maravillas.
Pues bien, ¿no? Y eso que en Colonia se habla español.
[risas]
Este man qué onda.
-En Colonia se habla español. -¿Por qué la risa?
Pensé que era una broma. Porque...
-en Colonia se habla alemán y... -[Mateo tartamudea] Perdón.
-Es que tras de pobre, bruto, ¿no? -Perdón Mateo, te juro que pensé que...
Que estabas bromeando Mateo. ¡A ver, Mateo, espérate!
¡A ver!
Se delicaron ese par de cachorros, eh.
[Sofía] Espérame, ¿por qué te molestaste así?
Déjame, salte de mi cuarto.
A ver, cálmate, si te ofendí, perdóname. No fue mi intención.
-Tranquila, no me ofendiste. -A ver, yo estoy tranquila.
Solo que tu actitud fue mucho.
Qué tal que yo me hubiera burlado de ti cuando estabas sola
en Santa Marta y sin un peso.
¿Cómo te habrías sentido? ¡Y sí!
Yo sé que no terminé el bachillerato, que no hablo todos los idiomas del mundo,
ni soy el más viajado.
Pero yo soy firme. Lo dejé todo por vos y aquí estoy.
Lo sé, te quiero y te admiro por eso.
Créeme que mi intención nunca fue que te sintieras mal.
Y una cosa, yo tampoco me he graduado.
¿Juras que no te estabas burlando de mí?
Claro que no, te lo juro, en serio, jamás lo haría.
¿Me perdonas, por favor? ¿Por favor?
-Si también me perdonas tú a mí. -Va.
[voces indistintas]
Hola, qué sorpresa verte tan pronto por acá.
¿Acaso no merezco estar aquí?
Claro que te lo mereces, de hecho,
me encanta verte acá.
[música tensa]
[Julieta] Lorenzo no suele invitar tan pronto a las personas que no conoce.
¿Cómo hicieron para ganarse su confianza?
¿No estás enterada de lo que pasó?
Pensé que eras su mano derecha.
Están pasando cosas acá que yo no me entero.
¡Mmm!
Me parece que voy a tener que hablar más seguido con vos.
Pues siempre y cuando no sea de las aventuras de tu jefe con mi prometida.
-¿Aventuras? -Ajá.
Muchas gracias, escúchame una cosa, deja todo que estás haciendo
y llévale al señor Ocampo un habano y una copa de Oporto.
Gracias.
-¿Se puede fumar aquí? -No, no se puede fumar aquí, pero...
el señor Ocampo tiene ciertos gustos.
Usa el habano como amuleto, dice que le trae suerte tener algo
entre las manos mientras juega.
Será un tipo de perversión, supongo que tendrá, ¿o qué decís?
¿Y cómo hace una gerente para...?
¿Estar al tanto de los gustos tan particulares de sus clientes?
Bueno, aunque no lo creas, eso es precisamente mi trabajo.
Es ganarme la confianza de todos acá y conocer sus secretos más íntimos.
-[Pablo] Trabajo interesante ese. -¿Cómo voy con vos?
-Bien, muy bien. -Qué buena noticia.
Sospecho que muy pronto vas a conocer mis gustos más íntimos.
Brindo por eso entonces.
¿Qué pasa?
Pues que no quiero dormir solo, nada más eso.
¿Por eso aporreas la puerta de esa manera que casi me da un infarto?
No.
-¿Qué traes ahí? -¿Esto?
Pues no sé si quieras verlo.
-Sí, quiero. Sí. -¿Ah, sí? Bueno pues...
ahí está.
A ver, Batman, yo estoy que me muero porque no soy capaz de tomar una decisión.
-¿Y tú andas comprándome peluches? -Ay, no, no.
No es que lo haya comprado, sino me metí a la tienda.
Me puse a curiosear y pues... me gustó, lo compré, pero anda más.
Claro, sí, qué inocente "entré a la tienda".
¿Sabes lo que estás haciendo conmigo?
A eso se le llama manipulación. Y a mí...
¿Estás bien? ¿Mi amor? ¿Mi amor?
-[arcadas] -[agua corriendo]
¿Estás bien?
Ya pasó, ya pasó.
Se debe de sentir bien bonito, ¿verdad?
Tener una criaturita ahí en el vientre.
Yo no lo cambiaría por nada. Digo... yo, ¿no? Pero...
-¿Qué? ¿Y ahora qué dije? -Otro comentario como ese
y te juro que duermes en tu habitación de por vida.
Oye...
Créame, diputado Zambrano.
El presidente está absolutamente consciente.
Un segundo periodo sin el apoyo del partido,
que usted tan honrosamente representa, sería prácticamente imposible.
¿Eso quiere decir que...?
Muy bien, diputado, yo lo mantengo informado. Buenas tardes, sí.
-¿Picó el anzuelo? -Se lo tragó todo, compadre.
-¡Eso, chingado! -Zambrano apoya totalmente la reelección.
¡Eso, chingado! [ríe]
Ese tipo es un pendejo, pero de ahora en adelante, es mi carnal.
Oye, ¿y qué? ¿A cuántos crees que jale él?
Una tercera parte de su bancada.
¡Ay, compadre! Mi suegro se debe de estar revolcando en su tumba.
Oye, y... ¿y crees que con esos números ya podamos empujar la reforma, o qué?
El apoyo de Cárdenas es imprescindible.
Pero si los independientes se unen, ya chingamos en el congreso.
Bueno, pues ni pedo, compadre. Ya nos tocó ser los mejores amigos de Cárdenas.
¿Susana? ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasó?
Necesito que me digas exactamente lo que está pasando con la primera dama.
Pues prácticamente sabes lo mismo que yo.
No te hagas, Danilo.
Ya me contó que... que quiere escapar.
-Ya... pues entonces ya lo sabes todo. -Sí.
Y por eso necesito que me digas varias cosas.
Uno, ¿de quién era el celular que yo le andaba escondiendo?
Y dos, ¿quién le va a ayudar a escapar?
Está bien, Susana. Voy a contarte todo.
Pero no aquí. Vamos a otro lugar.
[música tranquila]
Juégate una partida. ¿O no te gusta el póker?
-No, me encanta. -Ahí está el secreto.
Pero a mí primero me gusta analizar a los contrincantes.
[Lorenzo ríe]
Claro, este es un lugar ideal para encontrar contrincantes.
-¿Sí? -Ajá.
¿Mejor que el casino de Buenos Aires?
[en inglés] Obviamente.
[risas]
[en español] A ver, por ejemplo,
¿quién crees tú que sea un buen contrincante para mí?
A mi nivel.
-Ajá. -Con quien yo pueda hacer negocio.
-¿Quién? -Estoy trabajando en eso.
Pero no garantizo que lo encontremos en esta sala.
Bueno, eso sí, tiene que jugar póker.
Ajá.
En una mesa de póker es como mejor se conoce a la gente.
Yo lo hago en la cama.
-[risa] -Pero bueno, aquí...
se respetan todas las creencias.
Bueno.
-Te voy a dejar un momentito. -Ajá.
Voy a seguir analizando a mis contrincantes.
Ah, claro.
-Disfruta. -Luego te veo.
Divina, divina.
-¡Mi amigo Samuel! -¡Ah!
Felicitaciones, qué increíble noche tienes.
[Samuel] Una noche fantástica.
Hace mucho que no tenía tanta suerte.
Bueno, puedes invitar todo hoy entonces.
A vos seguro que te invito.
-Dale. -Ajá.
-Escúchame. -¿Ajá?
¿Me vas a contar quién es esa amiguita nueva que tenés? Es guapa.
-Dale, ¿querés saber? -Sí, todo.
Se llama Elena Bocanegra.
Bueno, mucho no me suena eso.
-Bueno, mexicana, millonaria. -Ajá.
Y cómo a vos, le gustan los deportes de alto riesgo.
¿Qué querés decir con eso?
Bueno, que le gusta la adrenalina y...
creo que hay poquitas cosas que pueden asustarla.
Y decíme, ¿es casada, soltera, divorciada...?
Mmm... comprometida. Con el hombre que la vas a ver acompañada.
Ups, perdóname, te tengo que dejar.
-¿Sí? Disfruta, Sami. -Invito yo.
Disfruta.
[música tensa]
¿Ay, Grego, qué decís?
-¿Qué pasó? -Todo mal.
-¿Qué pasó? -Pésima noche.
He tenido noches malas, pero como esta ninguna.
-¿No te vas a quedar entonces? -No.
Estoy cansado de perder. Mañana te llamo.
-Okay, dale, hablamos. -Sí.
[Epifanio] Mañana vienen a cenar el diputado Cárdenas y su esposa.
-[Genoveva] ¿El diputado Cárdenas? -Ajá.
Tenemos que darles muy buena impresión, eh.
Así que vamos a tener que...
dar la apariencia de una familia unida.
Feliz, en paz...
[risa sarcástica]
Pues no sabía que querías ese tipo de amigos.
No quiero amigos.
Quiero aliados para mi reelección.
Y tú me vas a ayudar.
-¿Ah, yo? -Sí, ¿y sabes qué sería bueno?
Que te hicieras amiga de su esposa, así no te sientes tan sola.
Okay...
Pues no tengo ningún inconveniente en ayudarte.
-¿Ah, sí? -Ajá.
¿Por qué tan modosita? ¿Por qué así tan entregada?
-Con una condición. -Dime.
Quiero a Güicho aquí, en el palacio, conmigo.
Con su madre.
Pues eso no creo que sea posible, porque tú no estás en condiciones
de pedirme nada.
Bueno.
Pues entonces no quieres realmente esa elección.
¿O sí la quieres? Bueno, buenas noches.
[Susana] No puedo creer lo que me estás diciendo.
O sea, ¿cómo puede seguir junto a Epifanio sabiendo que él mató a su papá?
Esa mujer es mucho más fuerte de lo que me imaginé.
Sí, pero se le puede acabar esa fortaleza en cualquier momento.
Así que por eso hay que ayudarla con el niño a que se vaya.
Oye y... ¿y el general Garrido es de confianza?
Es... es de confianza. Es de absoluta confianza.
El general es muy amigo de Alcalá.
Se está arriesgando en ayudarnos, de hecho.
¡Yo te vi, ya andas cruzando miraditas!
Míralo, qué rápido saliste.
-Podrían hacer bonita pareja. -No, ¿cómo crees?
¿"Cómo crees" qué?
Hace tiempo tuve un novio.
Nos amábamos, nos entregamos, nos enamoramos, y como siempre,
todo salió mal. Así que estoy mejor solo.
No, pero no seas así de negativo. ¿Cómo "como siempre"?
Es que no todas las relaciones deben de terminar mal.
También es bonito estar en pareja.
Ser amado...
-querer y... -Amiga.
[suspiro]
¿Y tú?
¿Tienes pareja?
No hombre, qué, si yo acabo de salir del closet.
O sea, ya ha sido suficientemente complicado eso como para tener pareja.
Bueno, pero alguien te debe de gustar, ¿no?
-Sí, puede ser. -[Danilo ríe]
¡Ya, deja de interrogarme, salud!
¿Y hace mucho que llegó el teniente?
No, no, acaba de llegar.
-Estuvo preguntando por usted. -Ajá.
-¿Pero qué? ¿Pasó algo? -No, no, un amigo nada más.
Okay, bueno.
-Teniente, aquí los dejo, permiso. -Hasta luego.
-¡Gallardin, eh! -¿Qué haces?
-¿Qué haces, muñeco? ¿Todo bien? -¿Trajiste eso?
-Sí, claro. -¿Sí? ¿Vamos a hablarlo a la oficina
-y me lo mostrás? -Sí, claro, dale.
-Como quieras. ¿Por acá? -Sí.
[Oleg] Esos micrófonos que hemos conseguido
tienen buen alcance, pero no son tan fáciles de instalar.
Pues papi, es que además van a tener como tres minutos para instalar
y dejar todo funcionando.
-No se les olvide prenderlos, pues. -Tranquilo.
-Yo lo voy a hacer bien. -[Oleg] Faustino estará con Mateo.
Y yo con Paloma.
Pero tienes que prometerme que cualquier peligro, abortas la misión.
Sí, te lo prometo.
[Faustino] A ver, cuñis, si llega a pasar algo,
usted simplemente grita, mande un mensaje, lo que sea
-y nosotros entramos ahí de huevos. -¡No, hombre!
Si ustedes entran nada más van a arruinar todo.
No importa, en ese caso volvemos a empezar.
Pero a ti no te puede pasar nada. ¿Me lo prometes?
-Entendido. -[Faustino] ¿Bueno, qué?
Ya toca abrirnos, pues. ¿Lo hacemos o qué?
Esta llave abre la oficina.
Esperemos que solo hayan cambiado la de la cerradura exterior.
Vámonos entonces.
[música tensa]
Acá está todo lo que grabaron las cámaras de Puerto Madero.
Bueno, gracias.
-¿Y de qué día son? -Del martes, como me pediste.
Bien.
La guita, contála.
Muy bien.
¡Epa! Esto es mucha guita para una exnovia. ¿Qué pasa?
Vos, la conoces a esta loca.
Desde que la dejé, me acosa, me persigue,
me llama, me busca. Me rompe las pelotas.
-¡Mmm! -Estoy cansado.
¿Y qué querés averiguar con las grabaciones?
Nada, confirmar. Ya la tengo amenazada que si me sigue buscando,
me sigue persiguiendo, la voy a hacer meter presa.
¡No me digas que una mina te está haciendo temblar los huevos así!
¡Gallardo, qué pasa!
No, no, no es que me esté haciendo temblar los huevos, pero...
me acerco a una mina y me espanta.
Y vos sabes cómo es una mina cuando está despechada.
Y por lo que decís, mejor no averiguar, ¿no?
Haces bien.
¿Te acompaño a la salida?
Pues dicen que cuando no está dormido está vomitando sangre.
Así que, ¿cuánto le das tú a tu papá?
¿Unos dos meses?
Porque yo le doy como dos semanas nada más, eh.
Pues, don Epifanio Vargas,
eso es lo que estamos haciendo noche y día.
[risa] Chinga.
¿Estás trabajando día y noche, cabrón?
Pues será mirando al techo, cabrón, porque
yo los veo muy quietesitos, eh.
Ni se mueven, parecen estatuas, cabrón.
Pues para que sepa, señor, hay trabajo que no exige mucho movimiento.
Pues mira, será el sereno, pero lo que estén haciendo no les está funcionando.
Y el que lo va a pagar es tu jefe, güey.
No te va a ver vivo, eh.
[Teresa] A ver, perdón que se lo diga,
Epifanio, pero usted no predica con el ejemplo, ¡eh!
Yo lo veo ahí bien quietesito.
Así es que, en lugar de estar de huevón amenazando,
¿por qué no nos ayuda, eh?
¿Qué pasó, mi Teresita?
¿Qué pasó, mijita? Hace mucho que no sabía de ti.
¿Y ahora qué? ¿Andas intercambiando saliva ahí con este cabrón? ¿O qué?
¿Ya se llevan bien, no? Digo, para que te platique ahí lo de su viejo...
pues ya se llevan a toda madre, ¿no?
Déjese de mamaditas que no sirve de nada, ¡mmm!
¿Por qué mejor no nos dice de su contacto?
¿Ya tienen alguna información de los otros dos jinetes?
Pues él, de eso no tiene ni idea, eh.
Lo que sí sabe, es del güey ese de la DEA que te anda buscando.
Sí, se está juntando todos los días con la culera esa.
La... la senadora que... que me quiere chingar.
Y tú, Landero, ya muévete, eh. Sino tu jefe va a colgar los tenis sin verte.
¡Órale!
[música tensa]
[voces indistintas]
[hombre] ¡Despierte!
¿Astudillo?
¡Astudillo!
¡Ayúdame aquí! ¡Ayúdame aquí!
[voces indistintas]
¡Hijo de su chingada madre!
[resopla]
Si al menos supiera dónde lo tienen.
¿Pero qué? ¿Tú nunca intentaste buscarlo?
Tres veces estuve en Nicaragua y lo único que logré descubrir fue que...
es que no lo tienen en una cárcel oficial.
Puede estar en cualquier parte.
Por primera vez pienso que puedo no volver a verlo y eso me aterra.
Bueno, pero no te adelantes a lo que no ha sucedido.
Mira, lo importante es que tu papá está vivo.
Y él va a aguantar hasta volverte a ver, vas a ver. Y se va a poner muy bien.
Un mes antes de que desapareciera... me llamó.
Llevábamos un año sin hablar por... bueno, por mi cambio de trabajo.
¿Y qué te dijo?
Nada.
No le contesté.
Pensé que me había llamado para... pues para convencerme.
A retirarme del CNI.
Y ahora pienso ese...
si me estaba llamando para...
pues para arreglar las cosas.
[voces indistintas]
Para dar el paso que yo no di.
Nunca le agradecí haberme cuidado bien.
Como me cuidó y...
haberme llevado siempre con él.
De haberme obligado a aprender todo lo que tuve que aprender.
De haberme advertido que este trabajo me iba a matar.
[suspiro]
[música tensa]
[Epifanio] Pues dicen que cuando no está dormido esta vomitando sangre.
Así que, ¿cuánto le das tú a tu papá?
[Fedor] La idea es llamar la atención de los mejores jugadores de póker
y hacerte pasar por una experta.
[Oleg] Ahí empieza lo más difícil de esta operación.
Creo que estamos muy cerca de encontrar al jinete rojo.
-[Gregorio] Juega bien la mexicana. -[Samuel] Me parece que es un tiburón.
Primero me come a mí, después a vos... y al que se le cruce por el camino.
[risas]
Con Rubén en nuestras manos, tenemos que encontrar la manera
de obligarlo a que nos dé la llave.
[Pablo] ¿Algo de lo que deba preocuparme?
Loco, creo que la que tiene que estar preocupada es Elena, no vos.
[Pablo] ¿Crees que corro peligro?
[Julieta] Yo creo que ya estás corriendo peligro.
[Faustino] Es que uno se va acostumbrando a esto de la guerra.
[Mateo] Espero nunca acostumbrarme.
[Pablo] ¿Hasta cuándo vamos a seguir con esto?
-¿No me estás escuchando? -Esto no está funcionando.
[tema musical]
♪ Este corrido empieza ♪
♪ Con la mera que regresa ♪
♪ La Reina del Sur, Teresa ♪
♪ Luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años ♪
♪ Que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía ♪
♪ En el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita ♪
♪ Misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido ♪
♪ Con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris ♪
♪ Se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el río Bravo ♪
♪ A su México natal ♪
♪ Ahí la espera el presidente ♪
♪ Su padrino Epifanio ♪
♪ Que aún sigue maniobrando ♪
♪ Un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible ♪
♪ Pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada ♪
♪ Pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado ♪
♪ Y el Chantaje de legado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ Al Perú y Argentina ♪
♪ Con el fin de derrotar ♪
♪ A un enemigo en común ♪
♪ La odisea contra la DEA ♪
♪ De las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Subtítulos: Julio Tovar
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