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- [Karen] ¿Qué te dijo el yatiri? - Quieren mi oro.
[hombre] Abel paso la noche allá,
una cabaña campesina,
anota las coordenadas.
¿Te vas?
Necesitamos que tu novio lo revise,
así sabremos quienes son esos extranjeros.
Nos vemos, Perro.
[Anton] Vamos a encontrar la guarida del jinete negro,
debemos planear el próximo paso para atraparlo.
[Teresa] Bueno, y a las chamacas, ¿no?
[Faustino] Bueno, ¿qué necesitamos? Palos, piedras, lo que sea
para mover esta chimbada, ¿listo?
Son tres armados, uno reside de espaldas...
[disparos]
Esta es la única oportunidad que tienen para escapar,
estamos aquí, para ayudarles a escapar.
[música dramática]
Se están equivocando.
No nos estamos equivocando, o hablas, o te mueres.
[Teresa] ¡Apúrate!
[disparos]
¿Dónde tienes las pruebas de la DEA?
Habla, cabrón. ¿Dónde están?
[Oleg] Está muerto.
El Perro no es el jinete negro, el jinete negro es la señora Karen.
[música tensa]
[pasos en la hierba]
[respira agitada]
[tono de llamada]
[tono de llamada]
¿Mamá?
Mamita, sí, soy yo.
Estoy... estoy bien. Estoy libre.
Yo tampoco entiendo, solo sé que nos han rescatado.
Yo también te amo mamá. Ya prontito nos vamos a volver a ver.
[música dramática]
Fedor, no tenemos su teléfono, tienes que encontrar alguna conversación
entre el Perro y Karen.
Si, Fedor, busca dónde sea, pero a ver Karen estuvo toda la noche en la fábrica.
Vale, espera voy... voy un poco más atrás.
Yo me acuerdo haberla visto hablando por teléfono, creo que en la oficina.
Mira, a ver.
[rebobinado del video]
- Ahí, ahí, ahí para. - Vale.
[Karen] Pero, ¿dónde está lo que sabemos? ¿Tu hombre lo vio?
¿Qué pasa?
[Fedor] Un momento, estamos viendo algo.
[Karen] De verdad espero que así sea.
Oye, Freddy...
¿Estás seguro que el viejo no se ha dado cuenta que lo andaban siguiendo? ¿No?
¡Va!
Está escribiendo algo.
Escribió algo en un papel pero no veo que es.
Un momento.
[Sheyla] Mira, pone algo así, die... dieciséis alcanzo a ver.
Vale, son coordenadas. Apuntó unas coordenadas en una hoja.
Y, ¿nos puedes decir a qué lugar corresponden?
[Fedor] Un segundo.
Me llevan a Yungas.
A unas diez horas de donde estáis.
Ahora los mando.
[música dramática]
♪ Por América del Sur, de Colombia hasta Bolivia ♪
♪ De las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Listo, Curita,
métale la chancla ahí, pues.
[motor forzándose]
Mateo, meterle cañaña.
[motor forzándose]
No, no, no, no. Pare, pare, pare, pare.
Necesitamos un camión, nada que ver aquí. ¿Eso qué?
Vea, usted vallase por allá y yo me voy...
[autos llegando]
¡Ay, marica!
Policía.
Tranquilos, tranquilos, yo manejo esta situación.
Pero ven acá, Faustino ven acá.
¡Ven!
Buenos días.
- [Gonzo] Buenos días. - Hermanos.
Hermanas.
¿A dónde van?
La tienen medio complicada.
Buenos días, señor policía.
Vamos para Puerto Asís, después a Puerto Leguízamo.
¡Ah! ¿Sí?
Y eso, ¿qué se les perdió por allá?
¡Ah, no! No, nada. Llevar un santo para la iglesia del pueblo, nada más.
[policía] ¿Un santo?
[Faustino] Si, señor.
¿Quiere verlo?
[música tensa]
¡A ver!
[Gonzo] Quien pueda, mire esa belleza de santo.
Va a quedar espectacular.
San José de Padua, nada menos.
Oiga...
¿Este no es el santo al que uno le pide novia?
Pero nosotros preferimos pedirle por nuestra protección.
[policía] ¡Hum!
Bueno, ¿y qué? ¿Se van a quedar ahí?
Ayuden a los hermanos con el camión, a ver si consiguen novia.
Pero moviéndolos.
[risas] ¡Aleluya!
[Sierra] ¿Capitán?
¿Capitán? ¿Capitán? Ya... ¿Ya se va?
Voy a ver a Chamby a la estación del sur.
No. Chamby está de vacaciones, usted firmó su autorización, ¿se acuerda?
Digo, donde trabaja Chamby para ver como está todo por allá.
¡Ah! Buenísimo, yo tengo que ir para allá
lo que pasa es que tengo que llevar unas pruebas a balística.
Las llevas después, ¿sí? no puedo esperar, estoy tarde.
Hoy no vuelvo, Sierra.
Quedas a cargo.
[música tensa]
[policía] Eso, eso, eso. Ya falta poco.
Acelérele padre.
[ellas] ¡Acelere!
Eso...
Esos muchachos si son...
sus agentes si son muy, muy buenos trabajadores.
Entrenamiento.
Oiga, bueno. Ahí quedó hecha la buena acción del día, ¿no?
Hombre, que Dios se lo pague.
Mucho cuidadito ahí después del puente, que ahí es zona de derrumbe
porque no vayan a quedar otra vez atrancados.
Si, señor. Si, señor.
Te copio, ¿qué pasa?
[radio] Estamos reportando que tenemos a una...
Tenemos que irnos.
Bueno, señores agentes, muchas gracias. Que dios se los pague.
Mi teniente, permiso. Muchas gracias.
¿Está seguro?
Un momento...
Sigan, sigan, sigan para allá.
Teniente, ¿pasa algo?
¿Algún problema?
[música tensa]
Quería que...
Usted me puede hacer la caridad de bendecirme esta cruz.
Digo, si no es mucho problema.
¡Ah! No, no, no. Con mucho gusto.
Hermano, con todo respeto yo quisiera bendecirle la cruz al capitán.
En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amén.
Que esta bondad, te cubra todo el año.
Amen. Gracias, padre.
Disculpe, teniente, ¿usted sabe a cuánto queda Puerto Asís de aquí?
15 o 20 minutos.
No, tenemos que irnos ya por que inicia la procesión.
Claro, estamos retardados.
Eso que hizo, mi teniente. Dios lo bendiga.
- Gracias. - Vamos.
- ¡Gracias! - Dios lo bendiga.
- Hasta luego, que les valla bien. - Que Dios lo bendiga.
Que Dios lo acompañe.
A ver.
[cierra la puerta de la camioneta]
[Teresa] Bueno, yo ya me tengo que ir.
Pero se van a ir de aquí con Batman y con Antón.
Son de toda mi confianza,
ellos las van a llegar a un lugar donde hay personas que las van a entregar
a sus hogares con su familia.
La pesadilla terminó.
Ya ni el Perro, ni sus guaruras las van a volver
a tocar, ni a molestar ni a hacer nada.
Dios la bendiga, seño. Dios la bendiga.
Gracias.
Gracias.
Disfruten su libertad.
Se me cuidan, ¡eh!
Gracias.
Y bueno, yo sé que va a ser muy difícil
olvidarse de todas las cosas que les hicieron,
pero les toca... Les toca volver a confiar.
Confiar, porque en este mundo también hay gente muy buena.
Pues órale, llévenselas.
[Batman] Bueno, morrillas vénganse por acá.
Gente, vámonos. Síganme.
- [Oleg] Cuídense. - Gracias.
¿Tú eres la amiga de Marina? ¿Verdad?
¿La conoce? ¿Cómo está?
Está a salvo, y con su mamá.
Bendito Dios.
Ella me dijo que si te encontraba, que te ayudara.
Me ayudó mucho.
Cuídate.
- Igual usted. - Adiós.
Dios los bendiga. Gracias.
Mientras viva, me voy a acordar de su cara, señora
Y yo de la tuya.
No tienes una idea de cuánto nos ayudaste.
Gracias por todo.
Gracias, Tatiana.
Cuídate.
No friegue, yo nunca había visto tan tragado a Mateo.
O sea para que me entiendas, enamorado.
Les va a dar duro. A los dos.
[Gonzo] Durísimo.
Bueno, listo, mijo.
Ya me van a ubicar, el Mane ya viene para acá.
Así que nos vamos, a despedirse, pues.
Bueno, hermanas que les vaya muy bien.
Faustino, cuídate mucho, por favor.
Curita, sabes que yo nunca pensé en decirle eso, pero es usted un bacán.
Dios le pague.
Eres también una persona muy chévere. Por eso te digo, cuídate mucho.
Muchas gracias, padre.
Y por favor, que no se le olvide la promesa que hicimos.
No se me va a olvidar, pero yo sé que no es necesario
tú vas a volver.
Cuídate.
¡Ah! Pero, pero amor, ¿entonces qué? Bueno, ¿entonces qué saco?
¿Saco el violín aquí?
-[risas] -Pues los acompaño. ¿Eh? ¿Ah?
Hágale, pues venga. Necesito que usted me ayude aquí.
Curita, cuídese mucho. Venga.
Pues si sabe que... [susurra]
Cuñis, ¿qué?
¿Afectada por el amor?
¿Qué? Venga para acá.
Tranquila, no se preocupe.
Mateo, ven acá.
Esto no está bien. ¿Hum?
Si tú tuvieras que decidir en estos momentos, ¿qué harías?
- No dejarla ir. - [Gonzo] Ella no se puede quedar.
Entonces... Irme con ella, pero yo sé que no se...
Vete.
Vete con ella. Tú eres libre de decidir. Llegó el momento de hacerlo.
Tú tienes que seguir lo que te dice el corazón.
¿No estás enamorado de ella?
Y, ¿usted que va a hacer?
Extrañarte.
Volver con los muchachos cuando se pueda, trabajar en lo mío.
Y tú haz lo que te corresponde. ¡Vete ya!
Padre, yo le juro que lo primero que haga apenas pise Colombia, es buscarlo a usted.
Tú me vas a prometer que nunca vas a olvidar lo que yo te enseñé.
Se lo juro.
Vamos, campeón.
Chao, padrecito. Lo amo.
Chao.
[Mateo] ¡Ey!
¿Tienen un puestico para mí?
¿Cómo así? ¿Qué haces acá?
Bueno, es que lo he estado pensando muy bien y...
Y en eso de la lucha libre, no me va a ir tan bien, la verdad.
- ¿Vas a venir? - Si tú quieres.
Si se puede.
Ahora vamos con el tú quieres, yo quiero, vosotros queréis.
No, no, mijo. Esto no es así de fácil.
¿Estás consciente de lo que estás diciendo?
Y no lo estoy diciendo por la cuñis.
Si no que si usted, se monta acá, después no se baja, ¿entiende?
Entiendo.
Pero ¿tu quieres que yo vaya?
Claro que sí.
[ríe] Triunfo el amor.
[risas]
Este par de tórtolos.
¿No? [ríe]
Aunque diga que no, esa plata la va a necesitar...
Así que ahí le queda.
Aunque sé que no le gustan las mentiras,
diga que éste es para que los policías no lo molesten,
que yo lo secuestré
y lo obligué a transportarme.
Si a mí me agarran,
eso voy a decir.
[Batman] Vamos, plebes no se me desperdiguen,
todas juntitas, por favor. ¿Eh?
[Batman] Vamos, vamos. No se queden atrás.
[Anton] ¿No se suponía que deberían de estar aquí?
Pues sí, se suponía pero no hay ni madres.
[suspira]
A ver, déjame le llamo a Sheyla.
Ahí vienen.
Ahí.
Voy a revisar.
Jefe, aquí no hay nada. No veo nada.
No sé, capaz que fue una broma de muy mal gusto.
Ya.
Ahorita mismo nos vamos.
[Anton] Sí, son ellos.
Bueno, chicas ya llegó su camión.
Órale, pues. Ahí nos vemos, ¡eh!
- Chao. - Se cuidan mucho.
Ahí nos vemos, mija. Cuídense mucho, ¡eh!
Con cuidado, no se vayan a desabarrancar.
- Mira. - Esperá, jefe...
Hay muchas niñas.
Vamos.
Sí se siente muy chilo hacer esto, ¿no mi Rufo?
Sí, total.
[Teresa] Pensar que...
estábamos buscando a un hombre.
Esa es Karen, sin duda. Su silueta.
No lo puedo creer.
Dios... Esta mujer, la mujer de Abel.
No me entra en la cabeza todavía, perdón, pero no me entra.
Ya la tuve en frente de mí, no sé cuanto tiempo hablé con ella
en la mina, estaba en mis narices.
Era imposible darse cuenta, Teresa.
Se le veía muy sumisa, siempre sometida a Abel.
Y... ¿no?
¿Será que el viejo al que se refería en la conversación telefónica
era Abel?
Pues podría ser, ¿eh?
Aunque bueno, Tatiana nos dijo que...
Abel no tenía ni idea del negocio que estaba haciendo su mujer.
Bueno, seguro era mucha más plata vendiendo información a la DEA,
que él cómo proxeneta.
Me pregunto, ¿por qué no le dijo al Perro a donde iba?
Y según esto, es que iba pero en chinga. ¡Eh!
¿Quién sabe qué habrá en Yungas?
[música regional peruana]
¿Ya llegamos a Perú?
Hace como veinte minutos.
Al otro lado sigue siendo Colombia. ¡Ah, mijo!
Pásame los machetes, pues.
Pero machetes, ¿para qué?
¿Cómo que para qué?
Es que uno no sabe qué animalito se va a encontrar y toca estar preparado. ¿No?
[risa sarcástica] ¿Estás de coña? ¿No?
¿Coña? No, no, no, cuñis. Esto no se llama coña, esto es el Amazonas.
Disfrute. Aprenda de geografía.
¿Ya nos podemos quitar esta ropa?
No, mijo. ¿Cómo esa locura? Es que no sabemos con qué nos vamos a encontrar.
Es que aquí no solamente hay miquitos y pajaritos como, usted cree.
Allá Piye, es el hotel dónde nos vamos a quedar.
- Ahí vamos a dormir esta noche. - Pero, Faustino, ¿eso es seguro?
¿Para qué cree que tenemos los machetes?
Si sale un cocodrilito, una culebrita, así, suavecito a la cabeza
y ya sigue durmiendo. [ríe]
¿Usted cree que va para un spa?
[motor de la lancha]
[ruido de ciudad]
¡Hum!
[bosteza]
¡Palermo! ¡Palermo!
[Palermo] ¿Qué fue?
Me acaban de llamar.
Me llamó el tipo del peaje,
al que le dijimos que nos avise cualquier cosa sobre las placas robadas.
Hace media hora pasó el vehículo.
Con las placas, iba una mujer y tres hombres.
[en inglés] Finalmente.
[música dramática]
[sonidos de la jungla]
[pisadas]
[utensilios de cocina]
¿Esa mierda ya está?
Ya va a estar, patrón.
[sonidos de la noche]
[pisadas]
Se huele a que falta todavía.
¿Cómo fue lo de mañana?
¡Hum!
[rechinido]
Mañana voy a recoger a dos hombres que nos van a ayudar a transportar todo el oro.
Ya todo está arreglado.
¿Solo conseguiste dos?
Patrón, es que no es fácil encontrar a gente que nadie vaya a extrañar
después de hacer el trabajito.
Puro pretexto, nada más vos.
Espero que por lo menos sean fuertes. ¿No?
Porque van a tener que hacer harto trabajo.
¡Ah! Por eso no se preocupe, patrón. Fuertes son.
[arrastra la caja en el piso]
[rechinido]
- Siga, patroncito. - Ya.
[quejidos]
¿Usted cree que sea necesario mover todo esto?
El oro siempre ha estado seguro aquí.
Si el Yatiri dice, así es.
Él nunca se equivoca.
Además...
[exhala]
No hay que micharse con que hay que cuidar.
Y más cuando se tratan de los ahorros de toda una vida. ¿Ah?
[exhala]
- Andá a traer la comida. - Si, señor.
[respira fuertemente]
[cuchillo]
[quejidos]
[grito ahogado]
¿Evaristo?
[sangre goteando]
[música tensa]
¿Evaristo?
¡Carajo!
¿Evaristo?
Puta, ese lacayo de mierda.
¿Evaristo?
Mierda.
[exhala]
[música tensa]
Quieto, hijo de puta.
¿Karen?
Camina, hijo de puta. Camina.
[música dramática]
[Palermo] La policía de carretera no sirve para un carajo.
No tienen suficientes unidades, dicen que no pueden cubrir la zona.
Es imposible, así que vamos a tener que empezar a buscar por otro lado.
No, no necesariamente. Perdón. ¡Eh!
Hay otras formas, tal vez si conseguimos más recursos, ¿no? Más apoyo.
Claro, ¿qué tipo de recursos?
Que la gente nos apoye, les acabo de...
Les acabo de ofrecer una plata,
una recompensa para la gente que nos dé información sobre el paradero del jeep.
Hablé con las paradas de taxi, los trofi interprovinciales,
todas las empresas de turismo, entonces eso hace que nuestra cobertura sea mayor.
Que tengamos un área más grande de cobertura.
Muy bien, Sierra. Muy bien.
Si, pero lo que no entiendo es...
¿Por qué? ¿Por qué se movieron de Potosí?
¿Por qué se han ido al norte? No me cuadra.
La única explicación es que tal vez encontraron al...
informante que estábamos buscando.
Sierra, usted que sabe todo.
¿Qué sabe de su jefe?
No. Eso sí, no sé.
No entiendo, además, o sea...
No me contesta las llamadas,
donde me dijo que iba a estar no aparece y no...
Sierra, Sierra. Escúchame bien.
¿Su jefe suele desaparecerse así? Como ahora, de la nada.
No, nunca. Y no...
No es tampoco una persona que miente.
[música tensa]
[quejidos]
Pensé que eras un policía honrado.
[respiración fuerte]
Y además, ¿que te ha ofrecido? [respira agitado]
No te va a dar nada.
Se está aprovechando de vos porque eres una bruta, ¿entiendes?
Cállate imbécil. El único bruto aquí eres vos.
Te está utilizando, ¿no entiendes? ¿Eh?
Para mí que estamos perdiendo el tiempo.
Le metemos un tiro y listo.
No. Todavía no.
Quiero que vea todo lo que va a pasar aquí. ¡Hum!
Cómo nos vamos a llevar...
Todo el dinero que has estado juntando a lo largo de tu vida.
Robando otras vidas.
No entiendo, ustedes dos. ¿Desde cuándo?
¿En serio? Hace un montón, Abel.
Desde que Freddy comenzó a investigarte.
¡Ah! ¡Ah! ¡Fredy!
[música tensa]
Puta, no eres más que una puta.
La única puta es tu madre.
[quejidos]
A ella...
La respetas hijo de puta, ¿me entiendes?
[quejidos]
Primero, la idea era delatarte.
Se me ocurrió que era mucho mejor robarte.
Lo malo es que nos esperamos un montón, hasta que gracias al sacerdote
y con su ayuda, ¡hum! Decidiste mover el oro.
¡Ah!
¡Hum!
[cremallera bajando]
Mal agradecida, te saque de la calle, te di de comer.
Tenía trece años. ¡Trece!
Me hiciste acostar con un montón de hombres, ¿sabes cuántos?
Él sabe lo que se siente.
Y no me sacaste.
Me sacaste para seguir humillándome.
Para convertirme en tu puta.
- Te hice mi mujer. - [Fredy] Dispárale.
- [Abel] Mi mujer. - Dispárale.
[respiración agitada]
Quiero que vea lo que se siente,
una mujer que de verdad quiere estar con un hombre.
Algo que tú nunca vas a ser.
Mírame bien, mírame bien, porque esta es la verdadera Karen.
[respiración agitada]
[escupe]
¡Ah!
[gemidos]
[respiración agitada]
¡Ah!
¡Ah!
[Fedor] Bueno, a ver por lo poco que estoy viendo en el mapa
la casa está escondida entre la vegetación.
[Teresa] ¿En qué kilómetro está?
En el kilómetro veintisiete, sobre el antiguo camino de los yungas,
hacia el Corico.
Le llaman la carretera de la muerte.
Solo para que lo tengáis en cuenta.
[Teresa] Según tus cálculos, ¿cuánto falta para llegar?
Depende de la velocidad,
ahora mismo estáis a unos ciento noventa y seis kilómetros.
[Teresa] Te mantenemos al tanto.
[música tensa]
¿Cómo vas?
El que haya amanecido ayuda mucho.
Ya estamos llegando.
[música dramática]
Que mal pedo quedarse parado aquí.
[Charlie] ¡Hum! Esto es jodidamente bueno.
- ¿Quieres un poco? - No, no. Estoy bien.
- ¿Seguro? - ¡Ajá!
¿Qué? Con esta altura no es bueno trabajar con el estómago vacío.
¿Estás seguro que no quieres ni tantito?
- ¿Estás seguro? - ¡Ey!
[ríe] Estás trabajando.
Digo...
Deberías de comer un sándwich de...
¿Cómo se llama?
Sándwich de chancho.
Viene con escabeche y tiene un ají amarillo.
Es de puerco, papá.
Puerco y chile lo cura todo.
[suena el teléfono] Sierra.
[Palermo] ¿Qué güey?
¡Buenísima!
Si, si, sí. Ahora vamos.
Los vieron.
- [Palermo[ ¿Qué? - [Charly] ¿Qué?
Los vieron, una van de turismo.
¡Eh! Vio el jeep y lo ha reportado, tan pronto.
Vamos. ¡Vámonos!
Señito, te cobras.
¿Queda lejos?
¡Eh! Sesenta, setenta kilómetros. No, no mucho.
¿Qué tan difícil es conseguir un helicóptero?
¡Eh! Esa zona es complicada.
El parapente de los turistas apenas llega, o sea, imposible.
Llama a las unidades de la zona,
- que monten un cerco. - Está bien. Vale.
[Faustino] Ya no quiero, eso es malo, malo.
Unas dos horas y media a tres caminando a buen paso.
Digo que... Ahora,
si se nos aparece una fierecita
[ríe] no puede ir y patitas para que te tengo.
Parimos corriendo, y no reine de sapito, ¿no?
[ríe]
¡Ey! Cuñis, ¿qué?
Tranquila que no va a pasar nada.
No es eso. Es por mi hijo, que no sé como está.
No le digo. Él está bien.
Pero yo necesito que usted cambie de actitud.
Esto apenas está empezando.
Si no le mete energía va a ser muy complicado.
La verdad es que yo también estoy pensando en el cura Gonzo.
Ojalá te haya hecho caso y diga que lo secuestraste.
¿Usted no se da cuenta que el hombre tiene palancas con el de arriba?
Está derecho, es más, ya está pero más parado que nosotros.
Venga, venga. Venga para acá.
El tucho,
era un alma en pena que andaba por la selva
y que se llevaba por delante a todo el que se encontrara.
- Se lo llevaba para la muerte. - ¿Un alma en pena?
Si, si, sí. Dicen que era un hombre muy atormentado.
¿Si? O sea, que se le metió el demonio.
Entonces al hombre que se encontrara en la selva
se le acercaba,
le silbaba al oído y, ¿saben que significaba eso?
Que ya estaba muerto. ¡Ah! Yo, pues.
[ríe] Joder.
Cuñis, a mí eso no me tranquiliza.
Pero, ¿para qué? Para que despierten. ¿O qué?
- Hay que despertar. - Buenísimo.
Lo mejor es que tenemos acá a este santo para que nos cuide del tal Tucho.
Bueno, pero que decir.
Bien son los cuentos que echaba la Ampis, para que coger así ritmo
y para que todo estuviera chévere, ¡ah! Amperita mía.
Bueno, háganle pues.
A ver, ¿quién coge el santo? Mírame a mí.
No, por acá.
Mucho cuidado.
¡Ay! Freddy, se te está acumulando todo acá.
- ¿Cuánto más queda abajo? - Un poco menos de lo que hay aquí.
- No creo que nos vaya a entrar todo. - No, nos tiene que entrar.
Pero con lo que hay aquí es más que suficiente, Karen.
Olvídate, no pienso dejar ni un lingote.
Solo digo que nos estamos tardando demasiado.
El viejo debe estar esperando a alguien y en cualquier momento...
Bueno, no sé. Acomoda las cajas adentro de la cabina.
Y si tienes que sacar alguna de las sillas, sácalas.
Pero eso sí, no vamos a dejar ni un gramo de oro aquí.
Bueno, entonces tráeme una soga o algo para atar todo.
[golpe]
Aquí está la soga.
[Teresa] No te muevas.
Miren, no sé cómo llegaron aquí.
- Ni por qué están... - [Teresa] Guau.
¿Tú y el policía son socios?
Eso sí no me lo esperaba, ¡eh!
¿De quién es este oro?
El oro es mío.
- [Willy] ¿Una vieja? - [Epifanio] ¡Shh! Compadre.
Cállese o, ¿quiere que mis adversarios lo publiquen mañana en los periódicos?
- Buenos días, señor presidente. - Buenos días.
- ¿Un café? - No, no, no. Gracias, mijita.
Y, ¿sabes qué? Cancélame todo. ¿Eh?
Ando cortando cabezas el día de hoy.
[secretaria] Por supuesto.
- ¿Cuándo te enteraste? - En la madrugada, compadre.
Me habló Landero, Teresita.
Ellos fueron los que me informaron que el jinete negro es mujer.
- Nunca me pasó por la cabeza. - Sí, a mí tampoco.
Menos mal que ya la identificaron.
La vamos a agarrar vas a ver.
Son unas hijas de la chingada, yo por eso nunca confío en ellas.
¿Qué pasó, compadre? No sea misógino.
A las mujeres hay que quererlas, no entenderlas.
Ya ve la Vanesita, y ¿sabe cuál es la peor?
La pinche gringa esa, la senadora Kozar.
Sí, estuvo cerca.
Yo creo que ni con la muerte de Alcalá nos vamos a librar todavía de esto.
Así es, yo ya no confío ni en mi sombra.
Por eso lo mandé a investigar a usted también, compadre.
¿Qué pasó, compadre? Usted tranquilo y yo nervioso, hombre.
Compadre, yo siempre le he sido leal.
Ya lo sé. Ya puse a trabajar al Montaño en eso.
Ya sabe que a él no se le escapa ningún espía.
Los vamos a agarrar, tranquilo.
¡Oh!
¡Ey, cabrón! ¿Qué pedo güey?
¡Ey! ¡Ey! Puta madre.
¡Ah!
Chinga tu madre, güey. ¡Suéltame, cabrón!
Déjenme.
[golpes y gritos]
[quejidos]
Camina.
[ríe] ¡Órale!
Esto se pone cada vez mejor.
Y este animal, ¿qué está haciendo aquí? ¡Eh!
¿Apoco los agarramos en medio de algo?
Bueno, por qué no me dices de una vez, ¿qué carajos quieren?
Queremos las pruebas en contra de la DEA.
Ya sabemos que eres el pinche Jinete negro.
¿Jinete negro? ¿Qué mierda es eso?
Que aquí tu vieja, es una pinche soplona de los gringos.
¿Cómo la vez, cabrón?
Nadie afuera. ¿Habéis revisado el resto de las habitaciones?
- [Jonathan] No, aún no. - Landero, acompáñame.
[música tensa]
¿De dónde carajos sacaron todo este oro?
Cada uno de estos vale 60 mil dólares, cabrón.
Esto más todo lo que tienen afuera.
[Teresa] Así que el oro es tuyo.
No vaya a ser este perro de su cuerito, ¿no?
¿De su cuerito? No.
No me digas que tú y aquel poli...
No, pues si estás bien cabrona, mija.
Bien mosquita muerta, esas son las peores. ¿No?
Una mujer callada es como una pistola con silenciador.
Pero bueno, vamos a negociar.
Tú tienes algo que nosotros queremos, pero ¿qué crees?
Que los de la DEA también, y esos son bien culeros.
Y a vos, ¿quién mierda te ha dicho que te voy a ayudar? ¿Hum?
Ayer vi a todas las chamacas que tenían presas,
tú y tú.
No sabes las pinches ganas que tengo de meterte un puto tiro en la cabeza.
Y otro a ti, cabrón.
- Así es que ¿cómo ves? - Está bien.
Está bien, vamos a negociar.
Pero no va a ser bajo tus condiciones.
[Oleg] Por si no te has dado cuenta, tú aquí no pones condiciones.
Me dejas ir con él y con el oro,
y yo les digo todo lo que necesitan saber.
[Abel] El oro es mío.
Tú cállate, cabrón. No mames no tienes ni vieja,
no tienes oro, no tienes nada.
Eres un pedazo de mierda.
- Yo no voy a dejar que... - ¡Ya! ¡Silencio!
¿Entonces? Cuéntame, ¿qué te parece?
Porque si ya te tomaste todo el trabajo para encontrarme, entonces,
eso quiere decir que la información
para vos es mucho más valiosa que todo el oro que hay en esta casa.
¿Hacemos el trato?
[música tensa]
[Karen] En este lugar están todas las pruebas que ustedes están buscando
[Karen] Bueno, ya les dije todo lo que sé, así que déjenme ir.
Vamos.
- Bien, le presento a mi gente. - No hace falta,
estos muchachos ya son famosos.
Los está buscando la interpol.
[hombre] Ahórrate tu tiempo y tus energías, güero.
[burbujas]
[respira profundo y grita]
¡Muero! ¡Ah!
Quiero que me devuelvan a mi hijo, eso es lo que quiero
y necesito que tú me ayudes. ¿Puedes?
Si es así la pista, imagínate el avión.
Ahí vienen más, nos tenemos que ir ya.
[tiran la puerta] -Vamos, vamos, vamos.
[disparos]
[hombre] Oleg.
♪ Este corrido empieza con la mera que regresa ♪
♪ La Reina del Sur, Teresa luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía, en el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita, misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido, con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris, se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el Rio Bravo, a su México natal ♪
♪Ahí la espera el presidente, su padrino Epifanio ♪
♪ Que aún sigue maniobrando ♪
♪ Un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible, pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada, pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado y el chantaje de legado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur, de Colombia hasta Bolivia ♪
♪ Al Perú y Argentina, con el fin de derrotar ♪
♪ Un enemigo en común la Odisea contra la DEA ♪
♪ En las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Subtítulos: Vianney Herrera
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