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[Karen] ¿Pudo decirle lo que quedamos de acuerdo?
[hombre en aymara]
- Por supuesto. - Tenga.
[resopla]
[Teresa] No mames, esto ya valió madres. Lo perdimos, punto.
¿Lo último que viste fue que se cruzó por esta?
Faustino Sánchez Godoy, ¿lo ha visto?
Vamos a entrar, madre. Espero que no tenga ningún inconveniente.
- [suena celular] - [en inglés] Estamos en eso...
[Palermo] No importa. Encontré a Teresa Mendoza en Bolivia.
Estoy camino al hotel y de ahí al aeropuerto. Te veo allá.
[en español] Vámonos.
[Margarita] Ah, ya se van...
¿De quién es ese pinche número? No me mientas.
[Vanesa] Es un tipo de la DEA.
- Es Ernie Palermo. - [Epifanio] ¡Ah, cabrón!
Yo te voy a librar de este hijo de su chingada madre.
Nada más que me vas a tener que hacer un favorcito.
[bullicio]
Lo seguimos por todas partes y nada. Perdimos su ubicación.
[Oleg] Es inútil seguir buscando, puede estar en cualquier lado.
[Batman] A la mejor ese compa, ni siquiera iba para Sucre,
nada más estaba dando la vuelta por la manzana y ya.
[Pablo] Si fuera ese el caso no habría dado tantas vueltas.
Pero sí, la probabilidad de encontrarlo es muy remota.
- Y peligrosa. - [Teresa] A ver, explícate.
[Jonathan] Los tubos de acero donde Landero escondió su teléfono
seguramente ya lo descargaron.
Y si es así, tal vez ya saben que los estamos siguiendo.
También pueden pensar que se cayó, ¿no?
A ver, yo creo que lo mejor es regresar para allá y ver si lo encontramos, ¿no?
Lo veo difícil. Ya lo hemos puesto en alerta.
[Teresa] Entonces tenemos que hacer algo, Oleg, lo que sea, pero hacer algo.
Hay tres lugares en Sucre donde trabajan y comercian
con tubos de acero.
Muy cerca del último punto donde ha estado el coche al que seguías.
A ver, te escuchamos, Fedor.
[Fedor] Ah, un depósito de materiales, una fábrica y un almacén.
Si vais a buscar deberías empezar por ahí.
Pinche rookie.
Pero por supuesto que vamos a empezar por ahí.
- Pásanos las direcciones, a ver. - [Fedor] Autopista 9...
[Sierra] Esas cosas son súper importantes tomar en cuenta.
No se vayan a olvidar de eso porque si no se hace un problema.
Se friega, se perjudica, y...
Un momento, por favor.
¡Capitán! No esperaba verlo pronto, qué rápido llegó.
- Qué rápido encontró a los extranjeros. - ¿Quién dijo que los encontré?
¿Entonces? ¿Qué información encontró por allá?
- [celular suena] - ¿A quién dejó a cargo en Potosí?
Sierra, hazme un favor. Concéntrate en lo tuyo, ¿sí?
[Rojas] ¿Aló?
A ver, a ver, cálmate, ¿Cómo que...?
¿Así que por eso están los extranjeros por acá?
Por el Jinete Negro.
El Perro me habló de una mujer.
Además, me describió a un tipo que coincide con el ruso.
Es que estoy segura que trabajan para la DEA, carajo.
No importa para quién trabaja.
Lo importante ahora es encontrar la mejor manera de irnos.
- ¿En qué va lo de Abel? - Bueno, bien, el plan funcionó...
- A medias. - ¿Cómo a medias?
Después de lo que le dijo el Yatiri, Abel empezó a mover el oro.
La cosa es que no tengo ni idea dónde está ni hacia dónde lo van a llevar.
Eh, a ver, déjame a mí, ¿sí? Yo me encargo.
Anda preparando tu salida y apenas sepa el lugar
vamos por el oro y nos largamos.
Karen...
te amo.
[tema musical]
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ De las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
[Antonio] No tuvimos tiempo de hablar.
Palermo va hacia el aeropuerto,
lo que sí me dijo es que Vanessa localizó dónde está Teresa Mendoza.
Mira, al parecer yo estaba menospreciando a la muchacha esa.
No, la chiquita tiene lo suyo.
- Hace bien su trabajo, ¿no? - [Garrido ríe]
Oye, ¿y Palermo te dijo algo de Vargas?
- ¿Qué piensan hacer ahora con él? - No fue muy específico,
pero sí me aseguró que en cuanto tengan a Teresa Mendoza
- van a ir tras de él. - Eso está muy bien.
- [suena celular] - Es Vanessa.
- ¿Vanessa? - Sí, soy yo.
Estaba tratando de comunicarme con Palermo pero no me contesta.
[Antonio] Debe estar viajando, ¿qué pasó?
Tengo una información muy delicada y no te puedo contar por teléfono.
Tengo que verte.
Saliendo de la ciudad,
yendo a Cuernavaca, hay un hotel que se llama Quinta de Laguna.
Necesitamos vernos ahí.
¿Y por qué no en el mismo lugar de siempre?
Tiene que ser en un lugar más discreto.
¿En el restaurante, un hotel en la carretera?
Mira, Antonio, esto es de vida o muerte. Tiene que ver con tu hija.
Con la primera dama.
¿Qué le pasó a mi hija?
Todavía no la ha pasado nada, pero urge que hablemos.
Ya estoy saliendo para el hotel.
[Epifanio] Muy bien.
Muy bien, muy bien, ¿eh?
Eres buena actriz.
Deberías de cambiar de oficio, te haríamos estrella.
- ¿Quieres que haga algo más? - No, nada más ya.
Entonces, ya que lo hice tan bien, yo...
- Siéntate, siéntate, siéntate... - Pero...
Aquí te vas a quedar un ratito, yo voy a salir.
- Pero aquí te dejo, ¿eh? Con Monti. - No...
[Epifanio chista] Ahí te la encargo, por favor.
- No te vayas a portar mal con ella. - No, señor, cómo cree.
Órale pues.
- Pero ¿no te dijo nada más? - No tuvo tiempo.
Solo que se trata de la Veva y que es de vida o muerte.
No sé, Antonio, no me parece prudente que vayas.
Se me hace muy raro que surja una reunión así,
- de último momento. - A mí también me parece raro,
pero se trata de mi hija, ¿qué quieres que haga?
- No la puedo exponer a que le pase algo. - Lo entiendo. Cuídate, por favor,
- mantenme informado. - Sí, claro.
[hombre] Me informó la gente que lo encontró
que se trata de Luis Fernando Robledo.
La lancha en la que iba Sánchez Godoy, le pertenecía a él.
- ¿Y este? - No lo he logrado identificar.
Por lo que veo, estos dos iban lejos.
Y llegó Sánchez Godoy y los quebró.
Para que Sánchez Godoy haya venido hasta acá
con esto totalmente sitiado, es porque
tenían algo pendiente y lo cobró.
¿Qué quiere decir, señor? ¿Que este lo traicionó o qué?
Si en esas caletas hay dinero, se levantaron por eso.
La sangre está fresca, ¿tenemos hora exacta del deceso?
Según el dictamen preliminar de los forenses,
- llevan muertos más de 24 horas. - ¿Veinticuatro horas?
Sánchez Godoy está muy lejos de aquí ya.
Margarita tenía razón, eres muy valiente,
te has portado como todo un hombre.
Ya verás cómo dentro de poquito nos vamos a ir muy lejos.
Y nos vamos a ir de paseo con la tía Sofía y el tío Faustino.
No me quiero ir con ellos.
¿Por qué? Si Sofía y Faustino te quieren mucho.
No me quiero ir de paseo. Me quiero quedar aquí.
[Faustino] ¿Estos hombres qué? ¿Qué bicho les picó, pues?
¿Por qué se andarán yendo, ah?
No, pues ¿yo qué voy a saber?
Pensaba que me había tocado vivir mucho. Dizque me las sabía todas, ¿ah?
Pero es que estas semanas,
estas semanas me ha tocado vivir demasiado.
Lo bueno es que ya esto pronto va a terminar para ti.
Ojalá para ti, también, termine algún día, pronto.
Gracias.
Gracias por todo lo que has hecho por nosotros, de veras.
Nunca pensé que fueras a decir eso.
No estaba esperándolo, solo que me impresiona que lo digas.
Antes de morir, Rocío me dijo que estaba siendo muy dura contigo.
- Que se notaba que me querías. - ¿Sabes que tu hermana tenía razón?
¿Estaba siendo muy dura contigo?
De que te quiero.
De que te quiero y nunca me voy a olvidar de ti, Sofi.
Listo. Se fueron esos hombres.
Ahora sí, mejor dicho ya, estamos pero libres.
En la radio acaba de confirmar que se cancela el operativo de búsqueda.
O sea que ¿ya pronto nos vamos?
Ey, así es cuñadita. Dentro de poquito ya vamos
a estar en la frontera.
- Bueno, vámonos, vámonos, pues, rapidito. - Vamos, muchachos.
[clic de cámara]
[conversaciones indistintas]
[suena música de jazz suave]
[Antonio] ¿Vanessa?
Estoy en este lugar y no te veo por ninguna parte.
Esto no me gusta nada, ¿eh?
Devuélveme la llamada en cuanto sea posible.
Inmediatamente.
- Ayúdame. - ¿Qué te pasa? Te estoy buscando.
- ¿Qué tienes, chamaca? - [quejido]
- Agárrate. - No estoy bien.
Te voy a llevar al hospital.
- [Vanessa] No me siento bien. - A ver...
A ver...
A ver, mírame.
Estás bien drogada, chamaca. Pues ¿qué te dieron?
Respira fuerte.
¿Qué fue lo que tomaste? ¡Vanessa!
¡No te duermas! No te duermas.
Toma aire, respira.
¿Qué es lo que me ibas a decir de mi hija?
Yo no quería.
- Me obligaron. - ¿Quién te obligó?
Vanessa, ¡despierta!
Por favor...
[golpe seco]
[suena música acústica]
- ¿Estás ocupado? - [Abel] ¿Tú qué crees?
Es que El Perro me llamó,
y, bueno, dice que tiene problemas con las muchachas nuevas.
Me parece que es buena idea que vaya a Sucre,
y trate de controlar yo las cosas.
Ya sabes cómo es El Perro,
y en cualquier momento puede perder la paciencia,
y traernos problemas.
Me parece bien.
Aprovecho para decirte que yo también me voy a ausentar un par de días.
- Ah, ¿sí? ¿A dónde? - Fuera de la ciudad.
Eh, ¿tiene algo que ver con lo que te dijo el Yatiri?
Ajá.
Hay un par de cosas que quiero solucionar personalmente.
Qué bueno porque así vas a estar más tranquilo.
Pero no puedo trabajar si me estás estorbando.
Perdón. Ya me voy.
Pues esta es la última dirección que nos dio Fedor.
Ahí está la pick up.
[Teresa] Qué horror de lugar. Me recuerda a la prisión.
Demasiada vigilancia para una fábrica.
Eh, mira, alguien va a entrar.
[Teresa] Oye,
- ¿están bajando a unas chamacas? - Así es.
Este es el lugar que nos dijo Marina. Aquí es. Son ellas.
Ellas son, las están bajando. Aquí es.
Acabamos de encontrar la guarida del Jinete Negro.
Ahora sí podemos planear el próximo paso,
- con calma, para atraparlo. - Bueno,
y a las chamacas, ¿no?
Él es nuestra prioridad, pero también ellas.
- Ya, vamos. - Espera, deja tomar una foto.
Patrón, plan cumplido.
[Epifanio] ¿Hiciste lo que te dije?
- Al pie de la letra. - Eso espero.
¿Ya estando por aquí no se le ofrece alguna otra cosita?
No. Vente para acá. Acá tenemos muchas cosas que hacer.
- Voy para allá. - Órale.
Pues mientras estuvimos ahí, vimos entrar dos camiones de proveedores.
Y los dos de la misma empresa.
Poco movimiento para un lugar tan grande.
- Poco movimiento y pocos empleados. - ¿Cuántos vigilantes?
Afuera estaban cinco. Y estaban todos uniformados.
Mira, chécate la siguiente foto.
No, hombre, míralos. Esos vatos son sicarios.
Pues hay que hacer un calculo de cuántos...
- ¿Todo bien? - Sí, todo bien.
Con la caída me golpeé las costillas, nada especial.
[Batman] No mames, para eso me gustabas.
¿Para que te sirve tanta entrenadera? ¿Eh?
Ahí tienes al Bruce Lee. Lo golpean y lo golpean y él aguanta.
Anton se llevó un tiro en el brazo y no cedió.
- Mira. Ahí está. - Aquí nadie está llorando.
Oigan, ¿por qué no se la miden más tarde? ¿Sí?
[Pablo] Decía que es imposible saber cuántos guardias hay adentro,
pero es obvio que hay varios y bien armados.
En cualquier caso, me parece demasiada vigilancia
para ocultar unas niñas. Deben esconder algo más.
Tal vez tienes razón, pero ¿qué?
Sheila, ¿todo bien?
¿No está buena tu ensalada?
Los caldos...
- ¿Todo bien? - Bien.
No pensé que fueras a llegar tan pronto.
Bueno, te he dicho que iba a hacer lo posible por venir, y aquí estoy.
De verdad me alegra que estés bien, Perro.
- ¿Cuánto tiempo te vas a quedar? - No sé, yo creo que un par de días.
- Bien. - Abel está de viaje.
Ya, va. ¿Qué le has dicho? No quiero que se entere de nada.
- Sería lo peor que nos podría pasar. - Perro, ¿qué te pasa? Tranquilízate.
Sé lo que estoy haciendo.
Le he dicho que habías tenido un problema con una de las muchachas.
- Ya. - Y que he venido a darte apoyo.
- Lo mismo que hacemos siempre. - Sí, Karen, no sabes lo que ha pasado.
- Unos hijo de... - A ver, a ver, Perro, respira.
Déjame terminar de llegar.
Mas bien me invitas algo de tomar y luego continuamos hablando.
- Vamos a la oficina. - Dale, vení, que te doy un ride.
[Batman] Bueno, al menos sabemos que ahí adentro
está el dichoso Jinete Negro, ¿no?
[Oleg] Pues eso no alcanza, hay que entrar por él.
[Teresa] No podemos entrar a un lugar así, a ciegas.
No sabemos cómo se ve por dentro, es muy arriesgado.
A menos que...
A menos que ¿qué?
Si ellos tienen cámaras afuera es muy posible que tengan cámaras adentro.
A ver, no estoy entendiendo nada de las cámaras,
- ¿qué tienen que ver? - ¡Rookie!
Tú solías ver cámaras, ¿verdad?
Bueno, algo.
En el casino tenían un circuito casero. Esos son los fáciles de intervenir.
Checa esto.
A ver, si tienen antenas, es que están conectadas a una red wifi.
Así es, ¿entonces?
Eh, hackeando el wifi entramos a las cámaras.
Ah, bueno, pues entonces ya está, ¿no?
¿O no? ¿O qué necesitamos para entrar a la red?
Necesitamos que uno de nosotros, use el wifi que ellos usan en las cámaras.
Si lo logramos, vamos a tener acceso a todo su circuito.
Bueno, pues ya está, ya sabemos lo que necesitamos. Está perfecto.
- Ahora que... - [celular suena]
- Este no lo conozco. - Es el de Epifanio.
- ¿Uh? - Es el de Epifanio.
Acompáñame.
Oye, vente, siéntate aquí. Ayúdame.
- ¿Bueno? - [Epifanio] Oye,
¿por qué carajo no me contesta Landero?
Pues será porque perdió su celular en un seguimiento que estábamos haciendo.
Oiga, pero ¿qué tal están?
Muy bien, ¿y usted? No, todo bien.
Bien, tu seguimiento que seguramente no va a llegar a nada, ¿verdad?
A ver, si lo que quiere saber es si estamos avanzando,
- estamos avanzando. - A mí no me interesa que estén avanzando.
Me interesa que me traigas ya las noticias del Jinete Negro ese famoso, hombre.
Para usted es muy fácil, ¿no?
Dar órdenes detrás de su mugroso escritorio.
Estamos haciendo lo que podemos,
y no se preocupe que muy pronto le vamos a dar buenas noticias.
Pues eso espero, ¿eh?
Y... y, prontito, porque la DEA ya anda tras de ustedes.
- Palermo ya sabe que andas en Bolivia. - ¿Qué?
¿Cómo... cómo sabe? ¿Cuándo se enteró?
Pues es que aquí hubo una fuga ahí de información
pero ya está arreglado ese numerito.
¿Cómo que una pinche fuga, Epifanio?
Pues una... una cosa que ocurrió aquí, hombre, pero pues ya me conoces, ya...
ya los mandé a hacer taquitos al pastor.
[resopla] A ver, sus pinches tacos me los paso... ya sabe por donde, ¿ajá?
Si la DEA se entera que estamos acá, todo, absolutamente todo, cambia.
No hombre, pero ellos no saben tu ubicación exacta.
Solo saben que estás en Bolivia.
A ver, ¿usted qué cree que estamos haciendo, carajo?
¿Jugando pinches matatenas? ¿Al turista?
Estamos chingándonos todos los días.
Poniendo nuestra vida en riesgo.
- A ver, y si usted en lugar de... - Ey, ya ahí... [chista]
Bájale dos rayitas ahí a tu pedo, ¿eh?
Porque mira, he gastado mucho dinero en ustedes sin dar resultados,
¿te queda claro? Órale.
- [tono de llamada] - ¿Epifanio? ¡Epifanio!
¡Hijo de su pinche madre! Me colgó.
¿Cuándo se enteró la DEA que estamos aquí?
Pues según lo que le entendí ahorita a Epifanio, hoy.
- [Teresa exhala] - Lo que nos faltaba.
¿Te puedes imaginar? Esos cabrones de los extranjeros
se hicieron pasar por compradores de estaño para poder seguir a Abel.
¿Por qué a Abel? ¿Qué tiene que ver él con nuestro negocio?
Exacto. Te juro que yo tampoco entiendo un carajo.
- No entiendo. - Ya.
- Lo importante es que vos estás a salvo. - ¿Y si lo vuelven a intentar?
Estos cabrones no sé de dónde son estos mierdas.
¿Cómo? ¿Cómo, Perro?
Vos mismo dijiste que lograste perderlos.
Sí.
- Bueno, no sé. No. - A ver, mira,
Perro, yo entiendo que estés nervioso, pero ya pasó.
- Te tienes que olvidar. - No, no, Karen. No ha pasado.
¿Qué pasa si Abel se entera de todos los hombres que murieron?
¿Y por qué tendría que enterarse?
Vos mejor que nadie sabe cómo ocultarle la información a Abel.
Y más te vale que lo hagas.
Ya... ya.
Lo encontré en la parte de atrás de mi camioneta.
Seguramente se le cayó al tipo que saltó al platón.
Tal vez el Rojas pueda ayudarnos con eso.
Pueda darnos una pista.
Está bien.
En cuanto lo vea se lo entrego.
Ahora, relájate.
[Susana] Señora, le acaban de cancelar la cita
que tenía con el director de la escuela de música.
Sí, por mí que cancelen todas mis citas.
¡Ay, qué raro!
Le acaba de cancelar toda la agenda de mañana, pero...
A ver, no...
[Danilo] Bueno, aún no está confirmada...
- [murmullos] - [Genoveva] ¿Qué pasa?
¿Qué dicen de mi papá?
- Señora disculpe, yo no tenía idea... - ¿Qué está pasando?
Señora, tranquila, yo...
Necesito hablar con mi papá, dame el teléfono.
[tono de llamada]
Ay, Dios. Esto es mentira.
Esto es mentira.
- Lo siento muchísimo. - Necesito un coche.
- Necesito un coche. - Usted no puede salir así.
¡Señora, señora, por favor!
Necesito ir a ver a mi papá, déjenme pasar.
- ¡Déjenme pasar! - Lo siento, señora.
¡Yo soy la primera dama, si digo que voy a salir voy a salir!
- ¡Necesito ver a mi papá! - Usted no puede salir.
- Por favor, esperen... - Usted no puede salir.
¡Por favor! Estoy resolviendo lo que está pasando.
Ya se enteró la primera dama, necesitamos saber qué está pasando aquí.
Epifanio, salió en las noticias que mi papá tuvo un accidente.
Sí, mi amor, tranquila, tranquila, yo me acabo de...
Es que le hablé por teléfono y no me contesta.
Yo necesito que me lleven a ese lugar.
A ver, tranquila, tranquila, ya no puedes hacer nada, mi amor.
- Tú papá está muerto. - No, no está muerto.
¡No está muerto! Yo necesito que me lleven para allá, por favor.
- Te lo pido por piedad. - Tranquila, Vevita, por favor, tranquila.
A mí me hubiera gustado que te enteraras de otra manera,
pero está muerto. Tu papá murió.
- Por favor, tómate esto. - ¡No está muerto! ¡No está muerto!
¡Susana, por favor!
Llévala a su cuarto y traigan al médico, por el amor de Dios.
Y limpian ese mugrero.
[Genoveva grita]
Ey.
¡Uh!
¿Ahora sí me vas a decir qué mosca te picó?
Nunca te había visto tan callada.
¿Estás segura?
- Y aquí también. - [Teresa resopla]
Puta...
- Perdón, pero... - No, no. Tranquila.
Mi cara fue peor.
No lo tienes que disimular.
Teresa, que me parta un rayo si yo alguna vez
me imaginé teniendo una criatura.
¡Uy!
A mí me pasó lo mismo cuando supe que estaba embarazada de Sofía.
Fue un shock.
- Tuve mucho miedo. - Pero era diferente.
Tú eras joven.
A estás alturas, yo lo que estaba esperando
era la menopausia y no...
¿Qué voy a hacer, amiga?
¿Tú sabes de dónde vengo yo?
No fue un aborto, sino varios.
Y no te digo que fuera como irse a hacer la manicura, pero...
yo nunca dudé.
Yo siempre supe que no quería ser mamá.
Entonces, ¿qué pasa?
¿Por qué estás dudando ahorita? ¿Por el Batman?
Yo a ese hombre lo amo. Lo amo.
Y no es por lo que diga él...
No se lo he dicho todavía y ni siquiera sé si se lo voy a decir.
Sheila...
Es porque si ese niño nace...
Va a ser fruto de lo más bonito que yo he tenido con un hombre.
Pero ¿por qué estoy dudando? Pero si es ridículo,
si es que yo voy a parecer la abuela y no la madre de ese niño.
Ay, bueno, bueno, tampoco exageres, ¿eh?
Amiga, todos tenemos dudas.
Y, puta, tenemos muchos miedos.
Tómate tu tiempo.
Piénsalo muy bien y no tomes ninguna decisión
hasta que no sepas exactamente lo que quieres hacer. ¿De acuerdo?
Es que eso es lo que no tengo, tiempo.
Y menos ahora que están aquí los de la DEA, no.
Bueno, a ver,
los de la DEA están aquí, están detrás de nosotros,
pero que no se te olvide, ellos no saben exactamente dónde estamos.
Les llevamos ventaja.
Vamos a hacer un trato tú y yo.
Yo me encargo de los cabrones de la DEA
y tú te encargas de decirle al cabrón de Batman, ¿sí?
A ver, la idea es que usted y Mateo nos lleven a Puerto Asís,
después de ahí, nosotros nos tiramos por el río hasta la frontera con Perú.
Muy bien, pero de aquí a Puerto Asís, ¿cuánto es?
¿Qué le digo yo? Por ahí ¿qué? Unas 20 horas.
Eso depende mucho de la carretera.
Eso sí, mira, desde este punto, a vuelta en pie enredada.
- Claro, pero ¿qué...? - Padre,
le cuento que si no se queda un poquito quieto,
- no vamos a lograr terminar esto. - Qué pena, madre, sí, continúe.
Sofía y, ¿a dónde es que se van a encontrar con tu mamá?
No sabemos. Primero tenemos que decirle que vamos para allá.
- Pero ¿ella dónde está exactamente? - Tampoco sabemos eso.
[Margarita suspira]
Bueno, ya llegaron los ladrillos y el cemento.
- Yo dije que lo pusieran en el garaje. - Yo me encargo.
Bueno, y una vez que se encuentren con la mamá de Sofía,
- entonces ¿cuáles son los planes? - ¿Usted no escuchó
que ni siquiera ha podido hablar con ella?
- Pero ¿cuándo tiempo se van a ir? - Ni idea.
Pero ¿por lo menos saben si el sitio es seguro?
Esta prima sí pregunta pues, usted sabe lo mismo que nosotros.
Cómo sabemos si es seguro, si ni siquiera sabemos
- dónde es el lugar pues. - ¡Eh, pero qué geniecito!
No saben a dónde van, no saben a dónde van a llegar,
no saben a qué van a llegar,
no saben ni siquiera si el sitio es peligroso o no.
No, pues qué aventura tan emocionante aquí para el caballerito.
Ay, pero qué cosa tan linda la que estás haciendo. ¡Te felicito!
Digo yo. ¡Digo yo!
La que está aquí es muy larga.
[susurra] Qué bonito.
Hija, no lo puedo creer, ¿están bien?
[Sofía] Sí, sí, todos estamos bien.
Aunque fue un poco extraño,
porque cuando pensamos que nos iban a descubrir.
La gente de la DEA dejó de revisar la casa y levantó el operativo.
Claro que lo levantaron porque ellos se enteraron
- que yo estoy acá en Bolivia. - ¿Qué? A ver, ¿qué vas a hacer, mamá?
Pues mira, ellos no saben exactamente dónde estamos nosotros
y nosotros estamos de salida. Estamos a punto de lograrlo, mi amor.
Ah, bueno, entonces si es así,
no le vas a dar problema al plan que tenemos.
Quedarnos en Colombia ya no es una opción.
Pues sí, en eso tienes razón, ¿y qué están pensando?
Pues la idea es irnos para Perú, y de Perú a Bolivia o irnos con ustedes.
Un viejo amigo de Faustino nos va a ayudar.
Bueno, bueno, pero acuérdate que los viejos amigos de Faustino
tampoco son muy confiables.
Bueno pues, él dijo que él respondía por este.
Pero si ya estás por terminar,
el plan de reencontrarnos sigue en pie, ¿verdad?
¡Claro que es el plan!
Siempre va a ser el plan reencontrarnos. Es lo que más quiero, mi amor.
Simplemente no creo que sea el mejor lugar.
¿Dónde más? Mamá, no tenemos más opciones.
¿Todo bien con tu hija?
Pues qué crees.
Que se va a dejar venir con toda la banda para acá.
Por tu cara no sé si te gusta la idea.
No, a ver, la idea me encanta.
Me muero por ver a mi hija. Siempre voy a querer ver a mi hija,
nada más que siento que es peligroso. No es el momento, aquí, en Bolivia.
Pero bueno, es que ella es terca como las mulas.
¿De quién lo habrá sacado?
¿Perdón? Voy a hacer de cuenta que no escuché eso.
- Ah, ¿sí? [quejido] - ¡Perdón!
- ¿Cómo va eso? ¿Eh? - Ahí va, nada grave.
- [Teresa] Oye. - [Pablo] ¿Eh?
[Teresa] ¿No es ese el camión que vimos?
- Anota las placas. - A ver. Ahí está.
¿Tú crees que todos los empleados
estén al tanto de que tienen ahí a las chamacas?
[Pablo] Es probable.
Sería muy difícil ocultarlas sin que se dieran cuenta.
A ver, pásame los binoculares.
- [Teresa] Está bajando un grupo. - [Pablo] Ya era hora.
[Fedor] No, no hay nada importante.
A ver, prueba con esta.
"Fechas, lugares, nombres, conversaciones
e instrucciones".
No está muy claro a dónde va todo esto.
Eh, aquí sí que hay algo. Son archivos de video.
- ¿Por cuál queréis empezar? - Por el primero.
[hombre] Sí, necesito que de hoy en adelante
quiten los retenes en la zona sur de cinco a seis de la tarde.
No, yo mismo hablo con el ministro para que sepa en las que estamos.
Por eso no te preocupes, mañana mismo tienes tu pago.
¿Tú qué? ¿Qué haces ahí paradota? Te dije que te desvistieras. ¡Dale!
Espero que ya estés lista.
¡Eso! ¡Así, princesa!
Pero no te quites tan rápido la ropa que no tenemos afán.
¿Eh? Acércate más. No seas tímida.
Qué hijo de la chingada.
[mujer gime]
[Fedor] La que está grabando es una de las niñas a las que prostituye.
- ¿Por qué? - No solo las prostituyen,
las utilizan para sacar información.
Estos son transcripciones parciales de la información que ellas sacan.
[Jonathan] Información que después venden.
Exacto.
El hombre del cementerio de trenes era un cliente.
Esto era lo que estaba comprando.
Entonces el negocio del Jinete Negro no son las niñas.
O al menos, ese no es su principal negocio.
Lo de él es vender información.
Así se hizo informante de la DEA.
[Karen] Y entonces, ¿qué es lo que andan diciendo por ahí?
Que ya no hay más clientes especiales, ¿es cierto?
Así es. Pero es solo por un tiempo.
¿Y qué nos van a poner a hacer a las que trabajamos en eso?
Y lo mismo que hacen todas las demás.
Ir a atender las cantinas.
Las cantinas son peligrosas.
Y El Perro nos paga la mitad por cada cliente.
Pues, entonces, acostate con el doble de clientes.
Sencillo, ¿no?
Mira, pórtate bien.
Si las cosas mejoran, igual y El Perro te va a volver a traer aquí.
¿Eh?
José, llévatela.
A ver, Batman, ¿a cuál le caemos?
[Batman] Al que viene en la pendeja con su celular, ¿no?
¡Nosotros nada! El día que ustedes me demuestren con hechos
que están haciendo algo por tumbar a Epifanio Vargas
¡ese día me hablan! ¡Antes no!
Perdónenme, perdónenme, pero la primera dama está muy afligida
por la muerte de su padre,
no creo que pueda dar declaraciones en este momento.
Perdón por interrumpir, alguien quiere hablarle.
¿No puedes atenderlos vos? Tengo un montón de trabajo que resolver.
Preferimos hablar con usted personalmente, capitán Rojas.
[Mateo] ¿Ustedes piensan esconder todo eso acá?
[Rojas] La DEA no tiene autorización para trabajar en suelo Boliviano,
pero tienen el aval de la Interpol, y trajeron la cartita, ¿y qué?
Eso no quiere decir que sean confiables.
[Teresa] ¡No tienen madre! ¿Ya vieron cuántas son?
Sí, y aquí está el Jinete Negro.
[Teresa] ¿Esa no es la esposa de Abel?
¿Qué demonios hace la esposa de Abel en Sucre?
[tema musical]
♪ Este corrido empieza ♪
♪ Con la mera que regresa ♪
♪ La Reina del Sur, Teresa ♪
♪ Luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años ♪
♪ Que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía ♪
♪ En el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita ♪
♪ Misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido ♪
♪ Con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris ♪
♪ Se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el río Bravo ♪
♪ A su México natal ♪
♪ Ahí la espera el presidente ♪
♪ Su padrino Epifanio ♪
♪ Que aún sigue maniobrando ♪
♪ Un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible ♪
♪ Pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada ♪
♪ Pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado ♪
♪ Y el chantaje denegado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ A Perú y Argentina ♪
♪ Con el fin de derrotar ♪
♪ A un enemigo en común ♪
♪ La odisea contra la DEA ♪
♪ En las manos de la Reina ♪
♪ todo por su libertad ♪
Subtítulos: Gabriela Pérez
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