All language subtitles for La.Reina.del.Sur.S03E23.Who.Do.You.Work.For.1080p.NF.WEB-DL.DD+5.1.H.264-playWEB_track4_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian Download
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

[celular suena]

[Teresa gime]

[Teresa] Confía en mí. Y pues si la cago,

pues siempre está el tequila, y mi amigo Oleg.

Así que lo estaban espiando.

[Evaristo] Creemos que hace unas semanas.

[Karen] ¿Por qué no le llamamos al Yatiri?

Tal vez él pueda ver algo que no estás viendo.

[Antonio] Estoy perdiendo el tiempo

siguiéndole el juego a los de la DEA.

[Vanessa] Ya busqué en la oficina, no encontré nada.

Parece que a ti se te olvidó la charla que tuvimos.

Invéntate algo, lo que sea.

¿Todavía trabajas por aquí? Necesito que transcribas a texto

esta entrevista que le hicieron al presidente.

[Mateo] El problema no es llegar a la trocha costeña,

el problema es salir del pueblo.

Faustino Sánchez Godoy es un criminal buscado,

cualquier persona que lo encubra

está cometiendo un delito.

[Teresa] El flaco corrioso. Ese es nuestro Jinete Negro.

[quejido]

¡Puta! Mira, ¿quién es esta gente?

[Teresa] Tengo en la mira la camioneta del Jinete Negro.

Creo que lo puedo alcanzar.

[Jonathan] ¡Venga, venga, Anton!

Acércate todo lo que puedas.

¡Anda, anda!

[El Perro] Vení, vení, vení, mierda. Vení, vení para acá.

Acércate, acércate. Vení.

Un poquito más y lo vamos a tener.

Disparen cuando estén cerca, ¡no vayan a gastar balas!

[El Perro] ¡Disparen!

¡Ah! ¡Puta madre!

- Tesa, ¿estás bien? - Estoy bien, Oleg, estoy bien.

[El Perro se queja]

¡Hay más allá atrás!

¡Puta madre!

Acércate, acércate, cabrón.

¡Chinga tu madre!

[tema musical]

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ De las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

[hombre reza en aymara]

Tranquilo, güey, tranquilo.

- Tranquilo, ya. - Vamos, sube.

- Ya estás. Tranquilo, güey. - [Teresa] ¡Oleg! ¿Qué pasó?

- ¿Están bien? - Han herido a Anton.

[Teresa] ¡Puta madre, carajo! ¿Qué hago?

[Jonathan] ¡Sigan ustedes! ¡Sigan, sigan!

¡Puta madre!

Se han quedado sin balas.

Bueno, pues es tu oportunidad. ¡Dale!

- ¡Mierda! - [Teresa] ¿Qué pasó?

[Pablo] Yo tampoco tengo balas.

Necesito que te emparejes.

- Voy a saltar. - Eso no. Estás loco.

Acércate, por lo que más quieras, Teresa.

- Es nuestra única oportunidad. - Vale. Ahí voy.

[Pablo] Eso, ahora vamos mantenlo.

[Teresa se queja]

[quejido]

No... ¡No!

[en aymara] Gracias.

[en español] Hermano, muchas gracias por haber venido tan pronto.

No se preocupe, usted sabe que estoy para servirle.

No se le olviden las infusiones.

- Y los baños medicinales. - Está bien, gracias.

Que alguien lo acompañe a su casa.

¿Pudo decirle lo que quedamos de acuerdo?

[en aymara]

[en español] Por supuesto.

Espérese.

Tenga.

No, por favor, después lo revisa.

No se preocupe aquí está todo lo que me pidió.

[en aymara]

[en español] Llévenlo a su casa, por favor.

Gracias.

¡Pablo!

Pablo.

- ¿Estás bien? - [Pablo se queja]

- Contéstame, por favor. - ¿Qué haces?

- ¿Tienes algo roto? - Solo mi orgullo.

Ahí viene.

[Teresa] Estás todo puteado.

Escuchamos todo por el radio.

- ¿Cómo está? - Adolorido, pero vivo.

- ¿Y tú? - Estoy bien.

Pero ya se nos peló.

No... O no creo.

¡Cómo no! El cabrón nos lleva un chingo de ventaja.

Afortunadamente, mi celular está viajando con él. Préstame el tuyo.

Yo logré meter mi teléfono bajo unos tubos de acero.

Antes de que el cabrón ese me tumbara.

Siguiendo al celular, seguimos al Jinete.

Definitivamente, lo tuyo es el rastreo, cabrón.

Ahí va.

Esperemos que no haya ido muy lejos.

Queda 30 por ciento de batería en tu celular.

Pues 30 por ciento es suficiente, es mejor que nada.

Vámonos. A la camioneta gris todos.

- La otra podrían rastrearla. - [Pablo] Venga.

- ¡Vámonos! - Vamos, Anton.

- Vamos. - [Anton en ruso]

- ¿Voy para en medio? - Sí, en medio.

Vamos, Teresa.

[Delio] No, no. Eso va para archivo muerto.

Sí, no tiene caso guardarlo.

Desaparézcanlo. Sí, desaparézcanlo. Adiós.

- ¡Ah! Mi querida Vanessa. - ¿Cómo estás?

¡Ah, qué gusto!

Discúlpame por haberte hecho esperar,

pero es que hoy ha sido un día de esos.

Ay, ni te apures, Delio, ni te apures.

- ¿Cómo está todo? - Bien, muy bien, ¿eh?

- ¿A qué se debe este milagro? - Eh, muy bien, bueno...

Pues vengo a que me aclares una duda,

¿qué le hiciste a mi amiga y no deja de platicarme de ti?

- O sea, le urge tu celular. [ríe] - ¿En serio?

Creo que la pobre tiene el mismo problema que yo.

Le encantan los hombres poderosos.

Ay, bueno, entonces, dio con el indicado.

¡Uh, Delio, mira!

Oye, debe ser superdifícil ocupar este cargo, ¿no?

Incluso, más difícil que el del presidente, yo creo.

Bueno, tampoco hay que exagerar, ¿verdad?

Ay, claro que sí, Delio.

A ver, yo creo que de los dos tú eres el más poderoso.

Te va a escuchar Epifanio.

Ay, no, o sea, me mata. No, no, no.

Dudo, la verdad, que haya un solo tema

que maneje Epifanio,

que no pase antes o después por tus manos, ¿sí o no?

Bueno, bueno, bueno, en eso tienes razón.

Ah, ¿verdad?

Uy, a ver, a ver, a ver, cuéntame más, por favor.

O sea, ¿qué es lo más grueso que te ha tocado manejar?

Sorpréndeme.

- Pues... - ¿Ajá?

- Eh... - [celular suena]

- Discúlpame. - Sí.

Eh, Epifanio, ¿cómo estás?

Ajá.

Si quieres, voy a tu despacho ahora mismo.

¿Tú vienes para acá?

Ah, sí, sí. Aquí vamos a tener muchas menos interrupciones.

[Delio] Bueno, es que...

No, sí es algo importante.

Yo creo que esto va a hacer que todo empiece a salir adelante.

¿Eh?

Estoy aquí, ya terminando con algo que... [ríe]

Sí, sí, acá te veo.

Bueno.

Mi querida Vanessa...

- ¿Qué pasó? - ...voy a tener una reunión.

- Ah, bueno. - ¿Ajá?

- Está bien. - Pero dile a tu amiga...

Que me puede llamar a mi número cuando quiera.

¡Guau! O sea, se va a morir de la emoción, te lo juro.

- ¿En serio? - Sí, obvio.

- [Delio suspira] - Bueno, pues gracias.

- No dejes de visitarme. - Jamás, bebé.

¿Bebé? ¡Bebé!

[suspiro]

[Delio ríe]

Al paso que vamos Sofía, Ray, Paloma y yo,

nos vamos a tener que abrir del país.

- ¿Para dónde? - [Sofía] Lo mejor sería irnos con mi mamá

pero no sabemos en dónde

y tampoco hemos podido hablar con ella.

Eso suena muy peligroso.

No creas que estamos muy seguros, ¿eh?

Yo creo que lo mejor es irnos a la frontera con Perú.

Yo allá tengo un parcero.

Mira, nosotros te llevamos hasta allá,

te dejamos con tu parcero y nos regresamos.

Ustedes no pueden volver a Santa Marta, padre.

Lo más probable es que a ti te estén buscando

y no se le haga raro que usted también esté fichado.

El padre tiene una buena idea para pasar desapercibidos

por un buen tiempo.

Padre, yo pensé que usted no quería volverse a meter en problemas, pues.

Mira, después de todo lo que ha pasado,

yo me siento en la obligación de ayudar.

Mejor dicho, yo quiero ayudar, ¿me entiendes?

Vea, vea, vea, buen detalle, mijo. Al curita como al porta de viernes.

- ¡Ya están! Ya están afuera. - [Faustino] ¿Qué?

Ya, ya. Tenemos que guardarnos aquí. Den la vuelta rapidito, vea.

Vamos, Ray, entra. Venga, Ray, que hay que entrar.

¡Ray! Por favor, Ray.

¿Te acordás cuando jugábamos solos a escondidas?

Esto es lo mismo. Tú entras

te quedas calladito, te quedas quietico,

y te prometo que te vas a convertir en el campeón de las escondidas,

¿qué te parece? Vamos, ¿ah?

Eh, rapidito, porque es un juego. Rapidito, a ver.

¡Vamos, vamos!

[Delio] Ya van cinco diputados a los que llaman

para que voten en contra de la reforma para la reelección.

Los cinco están intervenidos, así que puede haber muchos más.

Y en todas las transcripciones de las escuchas

siempre hay alguien que está ahí presionándolos.

¿Quién chingados?

[Delio] Un asesor de la senadora Jane Kozar.

Pinche vieja.

Pinche senadora.

Ya se está pasando de la raya, ¿eh?

Pero no sabe con quién se está metiendo.

Oye,

¿y tú crees que los diputados se dejen presionar?

Los gringos saben hacer su chamba.

- ¿Qué quieres decir? - Por ejemplo, el diputado Tamayo.

Le ofrecieron ayudarlo.

Porque tiene un hijo allá en los Estados Unidos

con una demanda por conducir borracho.

Y el pinche diputadito luego luego les dio el sí.

Hijo de su pinche madre.

Pues hay que hacer algo de volada, ¿eh?

No podemos dejar que esa senadora y la DEA

nos echen abajo los planes.

Yo estoy totalmente de acuerdo, compadre, ¿eh?

Por eso tienes que meterles un cuete en el culo

al equipo boliviano. ¿Qué te dijeron?

Pues Teresa dice que ya le andan pisando los talones ahí al Jinete Negro,

pero yo hasta no ver, no creer.

[resopla] ¿Te dieron algún detalle?

No, a mí los pinches detalles me valen madre.

Yo lo que quiero son los hechos, quiero las pruebas.

[suenan campanadas]

[celular suena]

Hasta que por fin llamas, ¿cómo salió todo?

[El Perro] ¡Mal, mal, muy mal! Nos atacaron, todo fue muy rápido.

¿Cómo que los atacaron?

- ¿Quiénes? - No sé, pues nos atacaron un grupo,

- un grupo de no sé... - ¿Y el trato? ¿Qué pasó con el trato?

Pues ¿qué crees que pasó? No se pudo hacer,

en todo caso, gracias por preguntar cómo carajos estoy.

Perdón, perdón, ¿estás bien?

Estoy vivo de milagro. Así estoy.

Karen, mataron a seis de mis hombres.

Hace poco los tenía pisándome los talones.

Adivina a quién querían atrapar, al Jinete Negro.

Escuché a la mujer gritando "Atrapen al Jinete Negro".

Tan de la DEA.

¿Cómo putas voy a saber si eran de la DEA?

Tenían marcado aquí, somos de la DEA.

No sé quién putas era, no tengo ni la más mínima idea.

Pero eso sí, pude ver que estos mierdas no son de por acá.

¿Cómo eran? ¿Puedes describir a alguno?

Sí, había un calvo. Calvo barbón, barba blanca... gris.

Eh, muy blanco.

- Venía una mujer... - No puede ser, otra vez ellos...

- ¿Quién carajo son ellos? - ¿Dónde estás?

En camino a la fábrica. Necesito que nos encontremos.

- Tenemos mucho de que hablar. - Dale.

Voy a ver cómo hago.

Y entonces... ¿qué te dijo el Yatiri?

Que quieren mi oro.

- ¿Cómo carajos supieron lo del oro? - Bueno, pero no sé porque te preocupas,

solamente tú sabes dónde escondiste el oro.

A menos, que el Yatiri te haya dicho

que los extranjeros saben cómo encontrarlo.

Dice que su país está del lado de ellos.

Si es así, entonces, es gente bien poderosa.

Y ¿entonces?

¿Qué vas a hacer?

[Abel] Necesito que consigas tres hombres.

No, que no sean de por aquí, ni conocidos, ni con familiares.

Es que después los vamos a tener que hacer desaparecer. Por eso.

Sí, que sean fuertes, porque lo que van a mover es muy pesado.

Sí, sí, el lugar no, igual. El mismo lugar donde siempre.

Ajá. Pero necesito que esto sea urgente.

Dos días, máximo tres.

Necesitamos moverlo, sí. Está bien.

[conversaciones indistintas]

[pitido]

[pitido]

Señor presidente, le tengo noticias.

Vanessa acaba de salir de tu despacho.

¿Hay algo que no deba ver?

Todo los documentos importantes están bajo llave, como ordenaste.

¿Desde cuándo sospechas de ella?

Desde la fiesta.

Andaba muy rarita.

¿No sería mejor que la confrontaras de una vez?

No...

Vamos a ver a qué está jugando, la cabrona.

Cuando vivía en Italia, mi mamá me hacía esconderme en un armario.

Era como un ejercicio de resistencia por si esto llegaba a pasar.

Cuando yo era niño, también me escondía en las alcantarillas.

Para tener que escaparme de los tombos porque... [resopla]

Y yo me quejo de un armario.

Eh...

No... no sé si deba decirlo...

pero me vas a hacer mucha falta, Sofi.

Mucha, mucha.

Nunca había vivido tantas cosas con nadie.

Unas buenas, otras muy buenas.

Pero otras muy malas.

Espero que solo te acuerdes de las buenas.

Es lo que más quiero.

El Charlie ese, es un sanguinario.

Mató a la maestra de Ray, a mi compañera de la universidad

y a la señora que me ayudaba en casa.

Yo estuve hablando con un tal Palermo.

Al principio parecía buena gente, y tal, yo le creía todo.

Mala gente, oigan a mi tío.

Esa gonorrea fue el que le echó mano a Teresa en Australia.

¿Es cierto lo que me dijo Mateo?

Que la mamá de Sofía no mató a los de la DEA.

Totalmente cierto.

Es que esos hombres son muy enredetes.

A cualquiera lo enredan con lo que quieren.

Así que no se sienta mal, curita, ¿bueno?

[suenan sirenas]

Llegaron, llegaron estos hombres...

Ey, silencio todos. Diga ahí pues.

[motor de helicóptero suena]

Hermana, buenas. Qué pena incomodarla,

pero como se habrá dado cuenta

por medio de los vecinos estamos requisando las casas.

[Margarita] Ah, sí, claro que sí.

Lo que no sé es qué es lo que están buscando.

A este hombre: Faustino Sánchez Godoy. ¿Lo ha visto?

No. Primera vez. No, no lo había visto nunca.

- Primera vez, ¿verdad? - Sí, señor.

Vamos a entrar, madre.

Espero que no tenga ningún inconveniente.

No, claro que no. Están en su casa.

Lo único que sí les digo

es que lo que van a encontrar acá son monjas y camas duras.

Ya veremos.

Entremos en dos grupos. Tú entras por la parte posterior.

Yo entro por aquí. Vigila el perímetro.

¡Adelante! Ya saben qué hacer y rápido.

¿Va a estar bien?

Afortunadamente, la herida no es demasiado profunda,

pero hay que limpiarla lo antes posible,

- y buscar antibióticos. - Disculpen dejarlos así,

pero con mi celular casi sin batería no podemos desviarnos tanto.

¿Cuánto tiempo le queda?

Treinta, cuarenta y cinco minutos máximo.

Por eso ganemos tiempo, nosotros nos vamos caminando.

Bueno pues nos vamos a seguir al Jinete Negro.

- Ayuden a Anton, ¿eh? - Órale.

Es demasiado peligroso que vayáis solos, Tesa.

A ver, no lo vamos a enfrentar. Simplemente lo vamos a seguir

y vamos a ver dónde se esconde. Ya juntos tomamos decisiones, ¿sí?

[Pablo] Llévense esto.

Toma. Cuídate, cabrón.

[Teresa] Seguimos en contacto.

Mucha suerte.

¿A cuánto estamos de la casa?

Pues a unos 30 minutos caminando rápido.

¿Te sientes con fuerzas para ir caminando?

[en ruso] Sin problemas.

- Sheila, vamos para casa. - Venga, vamos.

Anton está herido, necesitamos que compres unas cosas.

[hombre 1] Adelante, ya saben qué hacer. ¡Rápido!

- ¡Quietos! - [hombre 2] ¿Listo? ¡Dos, tres!

[Margarita] Entiendo el afán de capturar aquel señor,

pero este encierro nos tiene a nosotras completamente perjudicadas.

No quisiera ofenderla, madre,

pero no sabía que las monjas salían de noche.

Las monjas vamos adonde los pobres nos necesiten

y, a veces, nos necesitan de noche.

Y, pues, estar aquí sin poder cumplir nuestra labor

créame que no es fácil.

Le voy a dar un consejo: Rece...

para que los atrapemos antes de que se acabe el día.

[hombre] Hermana, perdón la pregunta,

el camión que hay en la parte de atrás, ¿es de ustedes?

Eh, sí, tengo un camión.

[ríe] No, claro que no tengo un camión. Imagínese a una monja con un camión.

[Margarita] Pero una hermana aquí del convento

me pidió de favor que le guardara a un familiar el camioncito

mientras él hacía un viaje.

Hermana, traiga las llaves para que acá el señor

pueda revisar el camión.

Entréguele las llaves aquí al oficial, por favor.

¿Qué hay en la parte de atrás?

Ah, pues otras habitaciones, la despensa,

otros sitios aquí del convento.

[Charlie] Ustedes dos, revisen la parte de atrás.

- ¿Puedo? - Claro que sí.

La casa de Dios, es la casa de todos.

[Epifanio] Pues hay que hacer algo de volada, ¿eh?

No podemos dejar que esa senadora y la DEA

acaben con nuestro trabajo.

[Delio] Estoy totalmente de acuerdo, compadre.

Bueno, entonces tienes que meterles un cuete en el culo

al equipo que está allá en Bolivia. ¿Qué te dijeron?

[Epifanio] Pues Teresa dice que ya le anda pisando los talones ahí

al Jinete Negro, pero

pues yo hasta no ver, no creer.

[Delio] ¿Y te dieron algún detalle?

[Epifanio] No, a mí los pinches detalles me valen madre.

Vanessa, si me estás llamando para darme otra excusa

te juro que no tengo la paciencia.

No, ya, ya tengo la información.

Pero antes de dártela

necesito que me garantices que nunca más me van a buscar.

Bueno, si me sirve la información, no tienes ningún problema.

- Habla. - Teresa Mendoza está en Bolivia.

Y por lo que escuché, está muy cerca de encontrar el tal Jinete.

¿Estás segura? ¿Dónde en Bolivia?

Eso no lo sé, pero todo lo escuché

de los labios de tú sabes quién.

Mira, si te sirve, Palermo. Si no, es tu bronca.

Me sirve, Vanessa.

Y no te preocupes que no te voy a buscar nunca más.

En tu casa dejé el dinero que te prometí.

Bolivia.

[Montaño] Hola, Vanessita.

[hombre] No hay nada en el camión, señor.

- ¿Estás seguro? - Totalmente.

Ah, bueno, entonces los acompañamos hasta la puerta,

y que ojalá en otra casa tenga más suerte.

Señores, alisten sus cosas. Nos vamos de aquí.

Madre, madre, espéreme un momento.

- [Charlie] ¿Eso qué es? - Ah, es como la despensa,

donde guardamos todas las cosas.

Los bultos que nos llegan para alimentación

pero eso está ahí todo atiborrado lleno de polvo.

Muy bien, ¿se puede entrar allí?

Claro que sí, señor. En el registro que hicimos

- hay una puerta bloqueada. - [Margarita] Ah, claro que sí,

pero como le digo, eso está todo atiborrado

- hasta ratones deben haber. - [celular suena]

Adelántate, te alcanzo.

[Charlie en inglés] ¿Sí? Sí, sí.

Aún nada, pero estamos...

[Palermo] Ya no importa. Encontré a Teresa Mendoza.

¿Cómo? ¿Dónde?

- En Bolivia. - ¿Estás seguro?

Sí. Lo dijo el mismo Vargas.

Sé que es una información vaga,

pero es lo primero que tenemos. Contactaré a la Interpol boliviana.

- ¿Y qué paso con Londres? - No lo sé.

Voy camino al hotel y de ahí al aeropuerto.

Quiero que tomes el primer vuelo que puedas a La Paz.

- Bueno, mira, estoy en medio de la nada. - Te veo allá.

- Escúchame. Escúchame. - Te veo allá.

Está bien.

[en español] Señor, ¿todo está bien?

¿Todo bien, señor?

- ¿Señor? - Sí.

Sí. Vámonos.

[Margarita] Ah, ya se van, claro que sí.

A ver, vamos a abrirle la puerta, a acompañarlos,

muchas gracias...

- Voy a necesitar de tu ayuda, ¿sí? - Claro que sí, señor.

[en inglés] Vamos.

[Teresa en español] Ya marca rojo.

Le queda cuatro por ciento de batería a tu teléfono.

[suenan bocinas de automóviles]

No va a ser fácil seguirlo por estas calles.

Cada vez se nos está alejando más, ¿qué hacemos?

¡Ey!

[bullicio]

¡Mierda!

¿Cómo están, muchachos?

Todavía no nos podemos relajar.

La hermana Lucero está viendo a ver si ya se van o no se van.

[conversación ininteligible]

Hermana Margarita, todavía están ahí.

Yo no sé qué bicho raro fue el que le picó a ese tipo

porque recibió esa llamada y salió como volador sin palo.

¿Bicho? Bicho bien raro fue lo que le picó.

Prima, pero ¿qué? ¿usted qué escuchó?

¿Qué le dijeron cuando lo llamaron?

No, lo hablaron en inglés,

y, pues ni la hermana ni yo lo hablamos ni lo entendemos.

¿Podemos salir? Que tiene que ir al baño.

Eh, parcerito, ven. Haceme un grandísimo favor, ¿sí?

Aguántate las ganas que tenés de orinar.

Vos sos un guerrero, choca esos, pues.

Eso, eso.

[Charlie] Sí, está bien. Yo espero, es urgente.

- [en inglés] ¡Maldita sea! - [en español] ¿Pasó algo?

Sí. Cambio de planes.

Tengo que viajar urgentemente a Bolivia.

- Tenemos una buena pista ahí. - ¿Mendoza?

[en inglés] Exactamente.

- [en español] ¿Y el operativo? - Escúchame bien,

vas a quedar a cargo del operativo.

Estoy poniendo mi confianza en ti, no quiero ningún error.

- Está bien. - Necesito urgentemente

un transporte al aeropuerto.

Sí, ya arranca inmediatamente para allá.

La base de un helicóptero

que lo va a llevar hasta el aeropuerto de Rionegro.

De ahí corre por su propia cuenta.

- Me mantienes al tanto. - Perfecto.

[Charlie en inglés] ¡Vámonos!

[en español] Señores, la zona está cubierta.

Se queda un grupo aquí, el resto, son del grupo en el muelle.

- ¡Moviéndose! - [celular suena]

¿Sí? Aquí Ruiz.

Copiado. Voy para allá. ¡Vamos!

- ¿Puedo saber a dónde me lleva? - Cállate.

Mira, yo...

- No sé qué escuchaste tú. - A ver, Vanessa,

te recomiendo que te calles la boca y camines.

Tengo mucho trabajo

- en la oficina ahorita, ¿eh? - Yo también.

¿Dónde estamos?

Ahorita lo vas a descubrir por ti misma. Cállate ya.

Y ¿ahora qué?

- Entra. ¡Entra, carajo! - ¡No!

Sube las escaleras.

- Está muy creepy este lugar. - ¿Sí está creepy?

- [Montaño] Está creepy. - [Vanessa grita]

- Espérame. - Sube.

Traigo tacones.

- ¿A dónde vamos? - Camina rápido, Vanessa.

Espérame.

Métete.

- ¿Qué es... Qué es este lugar? - Siéntate.

- Siéntate. - ¡Ay!

- ¿Sabes qué? - ¿Qué?

- No tienes ningún derecho... - Siéntate.

- ¡Ay! - ¡Que te sientes y te calles ya!

- [Epifanio] ¡Ey, ey! - ¡Epi!

Mira, yo creo que le haces caso porque esté cabrón es misógino.

- [Vanessa] Epi... - Te va a partir la madre.

- Siéntese. - Epi.

- ¿Qué pasó? - Por favor, yo no he hecho nada,

- Soy inocente. - Sí, sí, sí.

- Soy inocente, créeme. - Tranquila, tranquila, tranquila.

Si nadie te está acusando de nada todavía, ¿eh?

- Ey, ¿qué encontraste? - Esto, señor.

[suenan bocinas de automóviles]

¡Puta! Uno por ciento de batería. Esto ya valió madres.

- ¿Qué haces? - La única opción es seguirlo de cerca.

No podemos arriesgarnos a perderlo.

Además, lo tenemos a menos de doscientos metros.

A ver, esta cosa dice que se dio vuelta a la izquierda, ¿eh?

Se mueve como pez en el agua. En Sucre.

[Teresa] ¡Puta, no mames! Ya se apagó.

Esto ya valió madres. O sea, lo perdimos, punto.

Lo último que viste fue que se cruzó por este,

- ¿sí? - Sí.

- [Pablo] Lo perdí. - [Teresa] Puta madre.

- [Anton se queja] - Ay, qué chillón,

si nada más es un rasponcito.

Tómate unas pastillas para el dolor y ya.

Un poco de hielo evitará que aumente la inflamación.

En vez de hielo, mejor pásame la botella.

[Jonathan] Pinche ruso este.

- [Batman] Buen pretexto para chupar, ¿no? - Aquí estoy.

- Traje casi todo lo que me pediste. - ¿Tuviste cuidado, mi amor?

Sí, fui y volví por rutas diferentes.

Además, compré en una farmacia pequeña.

- ¿Y ese paquete? - Ah, es una cremita para mí.

Para el sol de Bolivia. Ahora vengo.

Dos de estos.

[suspiro]

"Retirar la tapa... extraer el dispositivo"...

A ver, así...

¿Me servirá?

"Extraer el dispositivo... Retirar tapa"...

Una rayita... Dos positivo... Rayita... Positivo... Rayita...

[suspiro]

[exhalación]

No puede ser...

No puede ser, no puede ser, no puede ser...

No puede ser...

No puede ser, no puede ser, no puede ser...

[voz de Epifanio] Pues Teresa dice

que ya le andan pisando los talones ahí al Jinete Negro.

Pero pues yo hasta no ver, no creer.

Todo tiene una explicación, Epi.

No, eso espero, que tenga una explicación.

Nada más que antes de que me eches tu güirigüiri,

quiero tu celular.

- ¿Mi celular? - ¡Qué quiero tu pinche celular!

Toma.

Tómalo. Búscale.

- [Vanessa solloza] - Ora sí, ora sí, ¡ey!

Soy todo oídos, dale.

Danilo me dio la grabadora, para transcribir una entrevista.

- Ajá... - Yo me iba a mi oficina

y pasé a saludar a Delio en su despacho.

- Ya. - Y no sé cómo,

pero se me olvidó la grabadora allá.

No me digas, se te olvidó la grabadora ahí.

Y ¿se te olvidó que estaba grabando también?

- O sea, me saliste pendeja, ¿eh? - No sé cómo pasó...

Mira, te voy a decir una cosa, no me estés mintiendo.

No me estés mintiendo porque te voy a romper la madre.

Te voy a comer la lengua a mordidas, hija de la chingada.

- ¿Me oíste? - Sí.

Ey, ¿qué encontraste?

Uh, tiene varias llamadas a un número desconocido,

a usted, pero...

tiene llamadas con el licenciado Alcalá.

Ah... Ah... Con Alcalá...

¿Y desde cuándo estás viendo tú a Alcalá?

¿Desde cuándo te estás entrevistando con ese cabrón?

[carraspea] Yo no hablo casi con él.

Nada más que quería que le ayudara yo con algo y...

¿Desde cuándo te estás viendo con ese cabrón?

- Tres meses. - ¿Tres meses?

Ah, tienes tres meses viéndote con él.

¿Y la Veva? ¿La Veva sabe de todo esto?

- No, ella no sabe nada. - Y el número oculto ¿de quién es?

¿De quién es ese pinche número?

- Es... - No me mientas.

No me mientas porque me vas a conocer.

Es un tipo de la DEA,

- Se llama Ernie Palermo. - Ah, cabrón.

Ahora sí ya que nos estamos entendiendo, ¿verdad? ¿eh?

¿Y Alcalá está en contubernio con este culero?

Sí.

Epi, yo no quería hacerlo, te lo juro.

- Sí, sí, sí... - Me dijo que si yo no cooperaba

me iba a matar a mi familia, a mis amigos.

Que si no le daba información de Teresa Mendoza

me iba a ir muy mal. Tienes que creerme, por favor.

Suéltame, suéltame. ¿Qué le dijiste?

- Eso de Teresa. - Ya, muy bien, bueno.

Yo te voy a librar de este hijo de su chingada madre.

Nada más que me vas a tener que hacer un favorcito.

[Fedor] El negocio del Jinete no son las niñas.

O al menos no el principal negocio.

- ¡Déjenme pasar! - Lo siento, señora, lo siento.

Yo soy la primera dama, si digo que voy a salir, voy a salir.

Pues es que aquí hubo una fuga ahí de información,

pero ya está arreglado ese numerito.

Si la DEA se entera que estamos acá, todo, absolutamente todo cambia.

[Antonio] ¿Qué le pasó a mi hija?

No te puedo contar por teléfono, tengo que verte.

[Vanessa] Mira, Antonio, esto es de vida o muerte.

[clic de cámara]

¿Qué voy a hacer, amiga?

A estas alturas, yo lo que estaba esperando

era la menopausia y no...

[Karen] Vos, mejor que nadie,

sabe cómo ocultarle la información a Abel.

Y más te vale que lo hagas.

[Teresa] Ellas son, las están bajando, aquí es.

Acabamos de encontrar la guarida del Jinete Negro.

[tema musical]

♪ Este corrido empieza ♪

♪ Con la mera que regresa ♪

♪ La Reina del Sur, Teresa ♪

♪ Luchando por libertad ♪

♪ Han pasado cuatro años ♪

♪ Que en Australia la encontraron ♪

♪ Y arrestaron frente al mar ♪

♪ Apartada de Sofía ♪

♪ En el bote gringo habita ♪

♪ Cuando llega una visita ♪

♪ Misteriosa y sin igual ♪

♪ Deja un libro conocido ♪

♪ Con mensajes escondidos ♪

♪ De un escape magistral ♪

♪ Ha llegado la hora gris ♪

♪ Se ha fugado la invencible ♪

♪ Cruzando el río Bravo ♪

♪ A su México natal ♪

♪ Ahí la espera el presidente ♪

♪ Su padrino Epifanio ♪

♪ Que aún sigue maniobrando ♪

♪ Un plan que no tiene igual ♪

♪ La misión no es imposible ♪

♪ Pero es bien descabellada ♪

♪ Teresita es la indicada ♪

♪ Pero sola no estará ♪

♪ Con sus cuates a su lado ♪

♪ Y el chantaje denegado ♪

♪ Se comienzan a marchar ♪

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ A Perú y Argentina ♪

♪ Con el fin de derrotar ♪

♪ A un enemigo en común ♪

♪ La odisea contra la DEA ♪

♪ De las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

Subtítulos: Gabriela Pérez

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.