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Original subtitles

[Antonio] Quiero ver a mi hija.

[Epifanio] Voy a ir por ella, y si quiere venir, que venga.

Este es mi papá, y está preso en una cárcel en Nicaragua.

Imagina quién es el único que puede sacarlo de allá.

[Gonzo] Ahí llegó el Juanfer ese, pero sin ellos.

Entonces, ¿ahora qué hacemos?

¡Padre, estamos aquí encerrados!

- ¡Okey, veinticinco, ocho, cuatro! - [Gonzo] ¿Sí?

¡Seis, dos!

[celebran]

[Charlie] ¿Dónde carajos estará?

Tenemos descripción

de la lancha en que se fueron. Necesitamos encontrarlos ya.

¡Estate quieto! O te lo dejo sordo, y mudo.

- [suena el teléfono] - [jadeos]

[Faustino] ¡Estate quieto!

O te lo dejo sordo y mudo.

Arrodíllate pues, bobo.

Con las manos arriba.

- ¡Arrodíllate! - Fresco, fresco, Faustino.

No te pongas nervioso, ¿sí?

No, tranquilo, nada.

Usted sabe lo que le pasa a los faltones, ¿o qué?

Yo simplemente hice

- lo que cualquier persona haría, hermano. - No, no. Vos sos una gonorrea de hombre.

Oye, suelta ese fierro, despacio, mijo, o le abro un tercer ojo a este pirobo.

- ¡Dale! - Sí.

Te estoy viendo, mijo. Despacito.

Hacele pues.

Mudito, perdóname.

[disparos]

Si la matemática no me falla, ya te quedaste sin balas, ¿cierto?

¿Qué pasa?

¿Por qué no volviste a disparar, te quedaste sin balas?

Vos no aprendes, ¿no, mijo?

¿A dónde vas con mi puto dinero, eh?

¿A dónde putas cree que va con mi billete, eh?

El que no aprende nada sos vos.

Apuesto el que ahora es todo mi billete, a que no tienes ni una puta bala, ¿cierto?

¿Ah, sí?

Te ganaste una pelada.

[gatillo]

[ríe]

Yo sabía.

[tema musical]

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia, ♪

♪ En las manos de la Reina, ♪

♪ Todo por su libertad ♪

- [Sofía] ¿Está segura, hermana? - Sí.

Yo sé que se fue a buscar solo esa plata, ¿dónde más va a estar metido?

Pinche Faustino, ¿por qué no nos dejó ir con él?

Lo hubiésemos podido ayudar.

Porque no quería arriesgarlos más.

Porque Faustino está loco,

él cree que puede solo contra esos matones.

Calmate, calmate, mijo.

Tranquilo, ¿eh?

[Sofía] ¿Usted no se sabe la dirección de Juanfer o dónde la podemos conseguir?

- Para... - No, no, no. Eso no.

- Nadie te está preguntando. - Yo sé que nadie me está preguntando,

pero tengo el mismo derecho

- que tú en dar mi opinión. - Mateo tiene razón,

no podemos exponernos a perder otra vida.

Faustino se está exponiendo.

Porque él siente que ya no tiene nada más que perder.

Va, va. Tranquilo, mijo.

Calmate.

Tenga mucho cuidado con lo que va a hacer.

Tranquilo, ¿eh? Tranquilo.

[disparo]

La mía no tenía, ome bobo,

pero la del mudo sí.

Y no le digo...

[monja] Dios mío, afuera hay un bochinche horrible.

¿Qué pasó?

Pues que todo mundo está comentando

sobre las medidas que va a tomar la policía y el ejército.

¿Cuáles medidas?

Disculpe un momento, por favor.

¿Está?

Se tarda. ¿Qué quieres?

Este, le quiero dejar sus documentos que me los pidió desde ayer,

y me voy.

- Okey. - ¿Sí? Muy bien. Tardo cero.

Perfecto, muy amable, gracias.

[Epifanio] No, pues la neta, Vevita.

¿Por qué tan rejega, hombre?

¿Qué tanto le piensas, eh? Pues si es un pinche videíto.

Güicho,

- Porque si así-- - ¡Ey, ey!

Bájale dos rayitas. ¿Eh?

Aquí, tu hijo no tiene nada que ver.

Ah, ya te entendí.

O sea, prefieres no grabar un pinche video,

que ver a tu padre.

Está bueno. Yo le voy a avisar a tu papá que no quieres verlo.

Está bien. Sí lo voy a grabar.

Eso, muy bien. Así la quiero.

Cooperativa. ¡Ey, órale, güey.

- Véngase. - Con permiso, señor.

[Epifanio] A trabajar.

Pero, convincente, ¿eh?

Vevita, ¡ey!, convincente.

Te quiero contenta, radiante, feliz ¿Eh?

- Ya está su mensaje. - ¡Ey, espéreme, cabrón!

- Perdón, señor. - Que te vean feliz,

contenta, al lado del Epifanio Vargas aquí.

- Como la primera dama. - Este es el mensaje

que hay que dar, señora.

No es necesario.

- Sé perfectamente lo que tengo que decir. - Que bien. Nomás que sonríele.

Una sonrisita, así. Ándele, así.

Cuando usted me diga, señora.

Ahí te dejo, tengo otras cosas que hacer.

Ahí te la encargo.

Cuando me indique, señora.

Dame un segundo.

Claro, claro.

Tranquila.

[suspira]

Listo.

- ¿Estoy? - Tres.

Dos.

Queridos amigos, estoy aquí para decirles que estoy perfectamente de salud,

debido a unos rumores que últimamente han salido.

Estoy muy contenta, y muy agradecida,

por todo su cariño.

Pero sobre todo, muy entusiasta porque vienen muchas iniciativas nuevas

que seguramente a toda la población les van a gustar.

- ¿Así? - Lo tenemos.

Ya le traigo agua.

Dame algo, Epifanio, dame algo.

[se cierra una puerta]

Hola.

[cierra la puerta]

Si estás buscando a Epifanio, no, no está.

Con permiso.

¿Qué pedo?

Nos quedamos esperándote.

¿Y los otros?

Están ocupados.

¿Planeando lo de mañana?

- ¿No quedamos en que... - He dicho que están ocupados,

no he dicho que estén trabajando.

Ah, no, bueno.

O sea que Teresa y Landero...

Si no te molesta, prefiero que hablemos de otra cosa.

Va. Como quieras.

[en ruso] A mí me aburre tanta sal.

[Jonathan] ¿Qué dijo?

[Oleg] Dice que le aburre tanta sal.

Definitivamente no entiendo bien.

¿Qué le ve?

No tiene ninguna lógica eso que está pasando.

Es que no tiene que tener una lógica.

- Nada más no te amargues. - Nadie ha dicho que estoy amargado.

No tienes que decirlo, se te nota.

Solo he dicho...

Olvídalo.

¿Están las fotos satelitales del cementerio?

Fotos, rutas, mapas, todo.

Pero si quieres, lo podemos hacer al rato, no pasa nada.

Vamos a trabajar, para eso estamos aquí, ¿no?

¿No me han oído?

¡He dicho que vamos a trabajar!

[Epifanio] Pásale, Antonio. Pasa por aquí.

- Qué amable. - Acá tenemos a tu hijita.

- ¿Y cómo has estado? - Bien, ¿y tú?

Bien. Pues ya sabes que esto de gobernar es difícil, pero...

Aquí tienes a tu hijita, mira.

Vevita, tu papá.

- Mija. - ¡Qué bueno verte!

Igualmente.

Me tenías preocupado.

- ¿Estás bien? - Sí, papá. Muy bien.

- ¿Verdad? - Sí. Sí, sí.

Bueno, pues yo los dejo porque tengo cosas muy importantes que hacer,

pero se quedan en buenas manos.

- Aquí con Montaño. - A ver, espérate.

En eso no quedamos.

Tú dijiste que me ibas a dejar hablar con mi hija a solas.

Montaño es de piedra, hombre.

Es como un florero.

Lo que pasa es que tenemos que cuidar a la primera dama.

Por si ocurre algún incidente,

Pero pues, aquí con Montaño, no va a pasar nada, ¿verdad, Vevita?

¿Verdad?

Bueno.

Chao, mi amor.

Te dejo en muy buenas manos. Con tu papi.

Antonio, estás en tu casa, ¿eh?

Eres bienvenido aquí.

Ven para acá.

¿Qué es lo que está pasando, eh?

¿Es verdad lo que dice la prensa?

[solloza]

Yo te prometo que esto va a quedar atrás muy pronto, vas a ver.

Más rápido de lo que pienses.

Te lo prometo.

Quisiera pensar que fuera así, papá, pero no, no es tan fácil.

No es que no sea fácil, pero tú eres una mujer muy fuerte.

Más fuerte que nadie.

Y no lo estoy diciendo nada más para consolarte.

Si no porque yo lo creo. A ver,

no creas que te lo estoy diciendo nomás por consolarte.

¿Tú recuerdas que tú,

y nadie más que tú,

me sacó del hoyo en donde yo estaba?

No solo me sacaste a mí,

también sacaste a tu hermano,

no me vas a decir que ya lo olvidaste.

Esto...

pues es diferente.

No es diferente.

Es difícil, pero no es diferente.

Tú eres una mujer muy fuerte.

Que ninguno de estos pendejos te haga pensar que eres una mujer débil,

porque no lo eres.

¿Comprendes? ¿Me crees?

Sí.

Vamos a hablar de cosas más contentas, más alegres.

A ver, ¿cómo está mi nieto?

[ríe]

Muy bien, papá.

- Está creciendo, está... - Ya me lo imagino.

Papá, ¿sabes algo de Nacho?

¿Has hablado con él?

No, no he sabido nada de él.

¡Oh, pues!

El señor presidente dice que la cita ya se terminó.

Ya vamos a terminar.

Sí, Montaño. Vamos. Gracias.

De Nacho no sé nada. ¿Por qué? ¿Qué está pasando?

Te tienes que ir.

Yo te lo juro, por la memoria de tu madre,

que esto ya se va a terminar.

Garrido y yo tenemos un plan con los de la DEA.

Señor Alcalá.

Tiene que salir ahora mismo.

Que no se te olvide, hija,

tú eres lo que más amo en este mundo.

- Lo que más amo. - Yo también, papá.

[Pablo] Mi mamá era portuguesa, ya se ha muerto.

Pero mi papá era agregado militar mexicano en Managua.

El régimen lo acusó de estar sacando información reservada.

Y entregársela a los gringos.

¿Cómo? ¿Y el gobierno mexicano no hizo nada?

A él simplemente lo desaparecieron,

dijeron que había muerto en un accidente.

El gobierno mexicano desde entonces se lavó las manos y no hizo nada.

No he conocido a nadie que se meta con los gringos y salga bien.

Mi papá no se metió con los gringos,

de eso estoy seguro.

Para un militar como él sería impensable

trabajar para otro gobierno que no fuera el suyo.

Entonces, ¿por él te metiste al ejército?

En parte.

Y en parte por él, luego me salí.

Porque el idealismo no sirve para nada y pues, porque...

[ríe]

pagaban mejor en el lado oscuro de la fuerza.

La policía secreta.

Jamás me lo perdonó.

No me consideraba digno.

Bueno, pero gracias a eso, él va a conseguir su libertad, ¿no?

[suspira]

¿Te parece que la vida a veces es muy cabrona?

¿Solo a veces?

La vida siempre se pasa de cabrona.

[Jonathan] Ya sabemos con exactitud

dónde está el grafiti "Así es la vida" que es donde ellos se van a reunir.

Pero mira, está cabrón.

El cementerio de trenes tiene casi un kilómetro de longitud.

Somos muy pocos para cubrir una zona tan grande.

Y sobre todo, no sabemos cuál es la esquema de seguridad del Jinete Negro.

Afortunadamente, Jinete Negro no sabe que vamos a estar ahí.

Sí, pero es muy peligroso que confiemos tanto en el factor sorpresa.

Estamos haciendo lo mejor posible con lo que tenemos.

[en ruso] Ten el armamento y los radios

- listos. - De acuerdo.

Salimos antes del amanecer.

Y con fuerza.

Perdón, ya sé que estamos un poco retrasados, pero...

Todavía tenemos algunas horas para trabajar, ¿no?

Ahí estuvimos pensando en un par de posibilidades que a lo mejor nos ayudan.

No hace falta, ya está todo planeado.

Explícales todo el plan, que no les quede ninguna duda.

Venga.

Me voy a descansar.

Mañana tenemos que estar frescos.

Buenas noches.

[Fedor] A mi padre no le gusta demostrar

lo que siente y nunca cuenta lo que le pasa.

Es bueno en eso.

¿Y tu madre?

¿Era como Oleg?

Qué va.

A ella con solo verla, sabías lo que le pasaba.

Pues es que a tu jefe le ha tocado nadar en aguas muy bravas, compa.

El escogió meterse en esas aguas.

A ver, plebe,

tu jefe se la ha tenido que perrear muy duro para llegar a donde está.

Que no se te olvide eso.

Dime un número.

Siete.

Seis de corazones.

Uno, dos,

tres, cuatro,

cinco, seis...

¡Ay, canijo!

¿Cómo le hiciste?

Con un poco de concentración y de imaginación.

Me tienes que enseñar ese truco.

Podríamos hacernos millonarios con esa transa.

Venga, pero comeros eso que se os enfría.

¿Tú no te serviste?

No, no tengo hambre. Y además me duele la cabeza.

Está rara, ¿no?

Voy a ver qué le pasa. No vaya a ser que...

[se queja]

¿Y, ahora?

[se queja]

- No sé. - ¿Qué tienes?

No sé, yo no me encuentro bien últimamente.

No sé si el... la altura de Bolivia o yo qué sé.

No te agüites, amor. Seguramente es como el exceso de estrés que traemos todos.

Sí, sí, seguro. ¿Cómo no se me había ocurrido?

Apriétate acá arriba en la nariz.

Oye...

Pero... no cierres por si te...

Bueno, ¿quieres que te traiga algo?, ¿un hielo?

No.

¿Un tecito te preparo?

No, no. Nada, nada.

¿Cómo la ve usted que tiene gamas? Ya recuperé la platica.

Ahora sí, nos abrimos de este pueblo, pues.

Pero, ¿tú estás bien?

[Faustino] Sí, sí. Ahora le cuento cómo fue la vuelta.

Ah, pero dígale a todos que se alisten,

porque tenemos que abrirnos ya, mejor dicho, si están afuera

nos vamos así pues.

[ríe]

Eso no se va a poder, Faustino.

¿Cómo así, por qué?

Tienen rodeado el pueblo.

Hay retenes en la salida. Nadie puede entrar ni salir.

Arrollado, con los únicos policías que tienen en Guatapé oiga.

[Sofía] Es que no es solo la policía.

El ejército también llegó.

En la radio dice que en diez minutos va a haber toque de queda.

Estamos encerrados, nos tienen rodeados.

Ay, María.

[Pablo] Me preocupa que hayamos tenido que dejar a Anton en la camioneta.

Nos pone en desventaja.

[Oleg] Pero en este lugar, una camioneta saltaría a la vista de inmediato.

Yo no dije que debimos traerla, ¿o sí, cabrón?

Bueno, como sea.

Ya no tenemos la camioneta, así que

la opción de seguir al Jinete Negro ya valió madres.

Ahora lo vamos a tener que agarrar aquí.

En esto es en lo que nos tenemos que concentrar, ¿okey?

Cuento con ustedes. Estamos a nada de chingarnos a la DEA.

Ya estamos aquí.

En el cementerio de trenes.

Mira, Oleg.

- Esa es "Así es la vida." - [Pablo] Aquí es.

Perfecto.

Todo tal cual lo planeamos.

Usted se va a ir al punto a,

yo estaré en el b,

Jonathan al c y Landero al d.

Todos a sus puestos.

Buena suerte.

Venga, fuerza.

Ignacio Duarte salió del país

con un boleto que compró en el mismo aeropuerto,

sin equipaje,

y según informan,

renunció a la revista sin dar mayor explicación y por teléfono.

Ahí se puede ver a Duarte

en uno de los puntos de control del aeropuerto.

¿A dónde voló?

El avión iba con rumbo a Panamá.

Ahí, tomó otro vuelo.

Pero no hemos podido determinar su destino final.

Y este que va con él, ¿quién es?

Fue uno de los hombres de seguridad del presidente.

Acompañó a Duarte hasta la puerta del avión.

Y de ahí no se despegó hasta que el avión se fue.

Pues ahí está.

- Epifanio tiene que ver con todo esto. - Obvio.

¿Tu hija no te explicó para qué quería saber de él?

Mi hija,

no tuvo ninguna oportunidad.

Mira, Garrido,

mi hija tiene mucho miedo.

Está muy desolada.

Yo la verdad estoy perdiendo el tiempo siguiéndole el juego a los de la DEA.

Y dudo mucho que ellos logren algo con esa muchacha, Vanessa.

Ya busqué en toda la oficina, no encontré nada.

[Palermo] Invéntate algo, lo que sea.

Pero necesito esa información.

¿Inventarme qué? O sea, yo hice lo que pude y ya.

Parece que a ti se te olvida la charla que tuvimos, ¿no?

[Vanessa] No, no se me ha olvidado. Pero de verdad,

por más que me amenaces,

no veo la manera de encontrar lo que me estás pidiendo.

Vanessa, no lo ves, porque no estás pensando.

Si no puedes por el lado de Vargas,

busca por otro lado. Otra persona tiene que tener

la información.

Y te quiero recordar,

que esto no es solo amenazas.

¿Entendiste?

Okey, no empieces con lo mismo, por favor.

Tengo que colgar.

[Danilo] ¿Todavía trabajas por aquí?

Digo, lo pregunto porque nunca te veo en la oficina.

Estaba coordinando algo.

¿Otra fiestecita del presidente, o qué?

¿Quieres algo, Danilo?

Sí.

Necesito que transcribas a texto

esta entrevista que le hicieron al presidente.

- O sea, ahora tengo que hacer todo yo... - Así es Vanessita,

necesito que transcribas esta entrevista a texto.

Si no te gusta, dile al presidente.

Pues, ni modo.

Perdón,

- es urgente. - No me digas.

[en ruso] Anton.

¿Cómo están las cosas por allá?

Muy tranquilo, no se ve un alma.

Al primer movimiento, avisas.

¿Landero?

¿Alguna novedad?

En posición y sin novedades.

[Oleg] Muy bien. ¿Jonathan?

Posición.

Todo tranquilo por aquí.

[Oleg] Todos muy alerta.

No sabemos cuánto tiempo tenemos que esperar.

¿Tesa?

Aquí estoy.

¿Qué te pasa?

O más bien,

¿cómo te enteraste?

No entiendo de qué estás hablando.

Tú sabes lo que pasó entre Landero y yo ayer.

Y no me digas que te diste cuenta porque me viste la cara.

Ahora no es buen momento para hablar.

[suspira]

Te conozco muy bien, ruso.

Y sé cuando estás molesto.

Te dije que no iba a opinar sobre eso, y no lo voy a hacer.

Oleg, yo sé que la he cagado cabrón con los hombres, ¿ajá?

Siempre termino metiéndome con quien no debo.

Pero creo que esta vez, nosotros la cagamos con Landero pensando mal de él.

Y, ¿crees que porque pasaste un rato con él ya lo conoces?

Alguien que camufla tan bien su identidad es porque oculta algo grande.

Sí.

Algo muy grande.

Landero trabaja para la policía secreta.

Y antes de que Epifanio subiera al poder,

ya estaba haciendo trabajos sucios para el gobierno.

Y ahora, lo que está haciendo aquí, es que está intercambiando

la libertad de su papá que está preso en Centroamérica.

¿Y tú te lo creíste?

Una historia muy...

particular.

Como la mía.

Como la tuya, la de Jonathan.

¿Por qué te es tan difícil de creer?

[vibra celular]

Es Abel, otra vez.

- No le contestes. - No he hablado con él desde el incendio.

No le contestes, a lo mejor está sospechando de nosotros ya.

Espero que no lo necesitemos más,

después de lo que logremos hoy aquí.

Igual y con respecto a lo que estábamos hablando,

confía en mí.

Y pues, si la cago, pues siempre está el tequila.

Y mi amigo Oleg.

Cuídate mucho.

Ya estamos a punto de terminar con esto.

Ya sabía yo que había algo raro con esa gente.

Así que, ¿lo estaban espiando?

[Evaristo] Eso parece.

Hum.

¿Encontraron algo más?

No, señor.

Levantamos la oficina de Tejada de arriba a abajo,

tal cual como usted lo ordenó, pero, solo eso.

El cachivache ese ya estaba sin batería.

Y desde cuando sería, ¿no?

Creemos que hace algunas semanas.

Las luchadoras de cholet nos dijeron que un par de hombres de Europa del este

habían ido a hablar con Tejada.

Para un documental.

¿Documental?

Sí, que con cámaras y todo.

Después subieron con él a la oficina

y pues seguro ahí aprovecharon para poner el micrófono.

No entiendo a qué está jugando esta gente.

Ni siquiera me contestan las llamadas.

Ve a descansar.

Yo voy a ver qué hago para ubicarlos.

Permiso.

Abel, ¿y por qué no le llamamos al Yatiri?

¿Para qué?

Bueno, porque

[carraspea]

tienes razón.

Es muy extraño eso de los extranjeros.

La verdad, no sabemos qué es lo que quieren.

¿Y qué tiene que ver Yatiri en todo eso?

Bueno, tal vez él pueda ver algo que no estás viendo.

Que no estamos viendo.

Y además así aprovechas de hacerte una limpia para la mala suerte.

Ese camión sí pasa por esa trocha. Y ahora, ¿por qué se los digo?

Y la policía y el ejército.

Es que esa trocha no ha de estar muy vigilada.

Esa trocha no la conoce mucha gente.

[Mateo] Es que el problema no es llegar a la trocha, Faustino.

El problema es salir del pueblo.

A ver dígame usted, ¿cómo vamos a salir sin que los tombos nos paren?

¿No le estoy diciendo, mijo?

La idea es tirarnos de noche,

con eso aseguramos que no haya mucha seguridad.

[Paloma] Bueno, eso no lo sabemos.

Tampoco sabemos si van a volver

- a decretar toque de queda. - No. No, no. Espérate un segundo.

¿Esto qué es, pues?

La idea es que todos trabajemos en equipo,

¿o qué me van a sabotear todo lo que yo digo?

Faustino tiene toda la razón.

Entre más tiempo nos quedemos aquí,

- más peligro vamos a correr. - [Sofía] ¿No tiene que ser al contrario?

Yo creo que este es el mejor lugar para escondernos.

De las últimas personas que sospecharían serían de las hermanas.

Quedémonos unos días hasta que ellos se vayan.

Yo siento que la idea de Sofía es muy buena.

[Paloma] Sí, por mí no hay prisa por irnos.

Yo digo por este. Es que nunca le había visto comer tan bien como aquí.

Pues siendo así, no me parece a mí mala idea quedarse.

[Margarita] Esa es la peor idea de todas.

La policía está revisando las casas una a una.

No puedo creer que ya estamos a punto de terminar con todo esto.

Justo ahora que empezaba a ver que no eres tan,

¿cómo decir? Insoportable.

No vas a poder vivir sin mí.

Ya te estoy viendo todo borracho tirado en las banquetas,

"Ay, Teresa, vuelve a mí. Teresa, Teresa."

Dejándome recados en el celular.

No tengo que llamarte.

Todavía te tengo el localizador.

Y,

¿planes para después?

Pues ir por mi chamaquita, y llevármela a algún lugar muy lejos de aquí,

y rehacer nuestras vidas.

Aunque ya está tan grande y tan adolescente que...

en cualquier momento se me va a ir.

¿Y si eso llegara a pasar?

No, es que ni siquiera lo he pensado.

No me puedo imaginar una vida sin ella.

[suspira]

No sé,

los papás, que nunca queremos que nuestros hijos crezcan.

¿Y tú?

¿Hum? ¿Yo?

Pues, encontrarme con mi papá y,

asegurarme de que esté bien.

¿Y luego?

[Anton] Acaba de pasar una camioneta de doble cabina y un bandon.

Lleva cuatro personas armadas.

La veo.

Está dando la vuelta, Oleg. Se dirigen hacia ti.

Está repartiendo a los hombres en el perímetro.

Ya se detuvo.

Los tengo en el punto de mira.

[Oleg] Atentos ahí.

Van al punto de reunión.

Pues ninguno de ellos parece tener la finta del Jinete Negro, ¿eh?

Esa debe de ser solo una avanzada de seguridad.

Todo despejado.

Y los hombres ya están en sus puestos.

El cliente no ha llegado.

Este es el lugar, es grande. Yo no sé si funcionará.

No es que tengamos muchas opciones, ¿o sí?

- Esto es lo que hay, pues. - [estornuda]

Tranquilo, no va a volver a pasar, en serio, y menos cuando ellos estén acá.

Cuñadita, ¿usted ha jugado estatua?

Bueno, así se tiene que quedar cuando lleguen a hacernos la requisa.

Espérate, ¿y el dinero?

¿Qué tal que revisan el camión?

Eso tenlo por seguro.

Entonces hay que ir por esas bolsas ya, antes de que lleguen, ¿no?

[Policía] Buenos días. ¿Cómo está? ¿Ha visto a esta persona?

¿Sí o no? ¿La han visto o no la han visto?

No, seguro que no lo he visto.

- Gracias. - De nada, mi señor. Para servirle.

- Aquí Ruiz. - Charlie Velázquez, adelante.

[Ruiz] Terminamos esta cuadra.

- ¿Cuántas más nos faltan? - Dos más de este lado,

falta la siguiente.

[Charlie] Te veo allá.

Perfecto, copiado. ¡Señores, avanzamos!

¡Faustino Sánchez Godoy es un criminal buscado!

¡Cualquier persona que lo encubra está cometiendo un delito!

¡Sigan buscando, los demás, vámonos!

Perfecto, está llegando.

¿Algún otro auto?

[Anton] No, solo esos.

[Oleg] Muy pendiente para cuando te necesitemos.

Copiado.

Pues yo no pude ver, ¿eh? Desde aquí no se puede ver bien.

Dudo que se muevan antes de que llegue el tal Jinete.

[Jonathan] Veo un coche a las dos.

Atentos, atentos, atentos.

Los veo.

[Pablo] ¿Traen buena escolta?

Sí, son tres.

En total son... catorce.

Ese es el cliente.

¿Listos?

¿Es ese?

Si el Jinete Negro iba a estar aquí hoy,

ese es el que más se parece al de la foto.

Es flaco,

correoso, y siempre está usando el mismo sombrero.

Ese es nuestro Jinete Negro.

Aquí está.

¿Qué tipo de información le estará dando?

Una muy importante, para tomarse tantos trabajos

[Jinete Negro] ¿Es necesario que revises eso aquí?

Tengo derecho a saber si la información está completa antes de pagarla.

Tengo derecho a ver mi dinero.

Todo a su debido tiempo.

Imagino que también has traído las grabaciones, ¿no?

No me digas que también quieres ver eso aquí.

- ¿Las trae o no las trae? - ¡Las traje!

¡Shh, eh, quietos, quietos!

Cállense, bajen.

- ¡Suelta el arma! - Tranquilo.

Ya, vamos, vamos.

Chucho, cambio. Tengo un rehén acá...

José, ¿qué pasa, qué fue eso?

José, ¿qué pasa?

José, ¿qué pasa?

¿Quién es?

¡Nos vamos! ¡Nos vamos!

[disparos]

¡Que no se nos vaya a escapar! ¡Ese es el Jinete Negro!

[disparos]

¡Ahora!

¡Recojan los papeles!

¡Vamos!

¡Vamos, vamos!

[Teresa] Un poquito más y los vamos a tener.

Epifanio, ¿cómo estás?

Vamos a tener muchas menos interrupciones.

Esto va a hacer que todo empiece a salir adelante.

¿Qué te dijo el Yatiri?

Que quieren mi oro.

- [Oleg] ¡Es nuestra única oportunidad! - ¡Vale!

¡Acércate, cabrona, acércate!

¡Ahora, mantenlo!

Es lo que más quiero.

Vanessa, si me estás llamando

- para darme otra excusa... - No, ya... ya tengo la información.

No, claro que no. Están en su casa.

Llegaron. Llegaron, ya están ahí. Ey, silencio todos, diga ahí, pues.

[Charlie] Gracias, madre.

[tema musical]

♪ Este corrido empieza ♪

♪ Con la mera que regresa ♪

♪ La Reina del Sur, Teresa ♪

♪ Luchando por libertad ♪

♪ Han pasado cuatro años ♪

♪ Que en Australia la encontraron ♪

♪ Y arrestaron frente al mar ♪

♪ Apartada de Sofía ♪

♪ En el bote gringo habita ♪

♪ Cuando llega una visita ♪

♪ Misteriosa y sin igual ♪

♪ Deja un libro conocido ♪

♪ Con mensajes escondidos ♪

♪ De un escape magistral ♪

♪ Ha llegado la hora gris ♪

♪ Se ha fugado la invencible ♪

♪ Cruzando el río Bravo ♪

♪ A su México natal ♪

♪ Ahí la espera el presidente ♪

♪ Su padrino Epifanio ♪

♪ Que aún sigue maniobrando ♪

♪ Un plan que no tiene igual ♪

♪ La misión no es imposible ♪

♪ Pero es bien descabellada ♪

♪ Teresita es la indicada ♪

♪ Pero sola no estará ♪

♪ Con sus cuates a su lado ♪

♪ Y el chantaje denegado ♪

♪ Se comienzan a marchar ♪

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ A Perú y Argentina ♪

♪ Con el fin de derrotar ♪

♪ A un enemigo en común ♪

♪ La odisea contra la DEA ♪

♪ En las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

Subtítulos: Melisa G.

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