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Original subtitles

¿Alguna vez escuchaste hablar del Jinete Negro?

[Marina] La señora Karina ha dicho ese nombre

cuando hablaba por teléfono con alguien.

Estaba hablando de una reunión a la que el Jinete Negro iba a ir.

Mi prima, da la vida por mí, y yo doy la vida por ella.

[Margarita] Bienvenidos todos, bienvenidos.

[Teresa] Yo nada más le puse el toque femenino.

[Landero] Pues digamos que lo haces muy bien.

Me tienes que explicar, porque es la vida de mi hija

la que está en peligro.

[Sonia] Usted ha hecho mucho por nosotras,

juro por Dios que todos los días de mi vida

agradeceré por haberla conocido.

[Faustino] Ustedes tranquilos. La idea es que vamos a entrar calladitos.

Humildemente, los ahorritos de toda una vida, ahí están.

- Batallamos... - [gritos]

[disparo]

¡Esta gonorrea! ¡Ey!

Marica, nos apagaron la luz.

¡Ah! ¿Cómo no pensé en eso? ¿Por qué es tan imbécil, Faustino?

¡Ah! ¿Cómo no pensé en eso?

- ¡No! - No mames, cabrón.

[golpes]

¡Puta!

[Paloma] Esta puerta aquí...

[golpea la puerta]

¡Faustino, dime que hay una manera de abrirlo!

¡Tuviste que haber pensado en eso cuando construiste esta pendejada!

Nada, nada. ¡No hay manera de salir! No se desgasten.

Que ni con una bazuca, abrimos esa puta puerta.

[patea la puerta]

[tono de línea]

¡Buenas!

Sí, es que estoy llamando por el anuncio de "Se busca".

Ah, no. Es que yo sé dónde está Faustino Sánchez Godoy.

- ¡Puta! - Es que, si yo no soy el más de malas,

soy el que sigue, pues ¿eh?

¡Nada me sale bien!

[Mateo] Algo se nos ocurrirá.

¿Nadie trajo un móvil para llamar...?

- ¿Tú trajiste un celular? - No, no...

Oigan a esta, "que celular". ¿Qué teléfono va a haber?

[Sofía] No sé, Faustino. ¡Estoy buscando soluciones!

¿Cómo podemos estar seguros de que no se trata de una broma?

Dice que tiene pruebas y la verdad es que yo le creo.

Okey. Espero que estén en lo correcto.

Voy a tomar la llamada.

Rastréenla por cualquier cosa.

¿Bueno?

Hola.

Me comentan mis compañeros que usted tiene información importante

para dar con el paradero de Faustino Sánchez Godoy.

¿Es real?

[Juanfer] Sí, sí, oficial. Le dijeron bien.

¿Qué tipo de pruebas podría presentar?

Ah, una foto.

Mándeme un teléfono y ya mismo se la envío.

[inaudible]

Okey. Tres, diez, cuatro, doce, setenta y dos, cuarenta y uno.

¡Listo! Ya se la envié, pues. Revise.

Sí, sí claro. Estamos en eso.

[susurrando] Lo tenemos.

Perfecto. Eh, ¿me podría decir cómo obtuvo esa foto?

Ah, no.

La foto se la tomé yo mismo, hace como hora y media,

y le aseguro que de donde está no se va a mover.

Okey. ¿En dónde fue tomada esa foto?

En la Laguna de Guatapé.

Si quiere ya mismo le mando las coordenadas también,

está en una de las islas.

[susurrando] Las islas de Guatapé.

- Conozco. - Okey.

Perfecto. ¿Con quién tengo el gusto? ¿Me podría decir su nombre?

Ah, eso es lo de menos.

Es que mire, si usted desea cobrar la recompensa,

nosotros necesitamos saber su nombre.

Ah, no le hace.

Yo esto lo hago por puro amor a la patria. A mí la recompensa no me importa.

Me importa que encierren a ese delincuente

y no lo dejen salir nunca.

Vea, le voy a mandar las coordenadas en este momento.

- Okey, señor, pero... - Ahí se las mandé.

¡Nos vemos!

[chapoteo]

Ahora sí, negro marica. ¡A disfrutar de la vida!

[ríe]

Efectivamente, el tipo no miente.

Aquí está la Laguna de Guatapé.

Okey. ¿En cuánto tiempo estamos ahí?

Una hora en helicóptero.

Okey. Necesito que hables al helipuerto.

Quiero un helicóptero ya, en este instante.

También quiero que hables con la policía local, y los militares,

los quiero envueltos en esto. ¿Está claro, lo puedes conseguir?

Voy a hacerlo.

[tema musical]

♪ Por América del Sur De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ De las manos de la reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

¿Cómo que el Jinete Negro se va a reunir en un cementerio de trenes?

- A tres kilómetros de Uyuni. - Eso es.

Empaca algo. Mejor que nos vayamos ahora mismo. Tú y yo. ¿No?

No sabemos a qué hora es la reunión mañana,

así que mejor nos vamos cerca para montar guardia.

- Mañana temprano. - No, yo quisiera que nos acompañaras tú.

También Jonathan y Anton.

Pues para seguirlo, mejor que no vayamos todos, al contrario, ¿no?

Entre seguirlo y atraparlo, prefiero lo segundo.

Eso es demasiado peligroso, mejor que...

Me siento mucho más segura si vamos todos juntos,

así que voy a empacar.

Okey.

¿Es mi impresión, o pasa algo con ella?

Impresión tuya, cariño.

Está como siempre.

- [Sofía] Hm... - [Mateo] Algo tenemos que hacer.

[Faustino] "Algo tenemos que hacer", oigan a este.

Esperar a que vengan a sacarnos a tiros, será.

- ¿De qué hablas? - Pues que va a haber cambio de guardia.

Y cuando esos hombres vengan,

se van a dar cuenta de que estamos acá adentro.

Se van a dar cuenta de todo.

[suspira]

Está bien. No pensé que esto fuera a terminar así.

¿En qué momento se me cayó el puto cielo encima, pues?

Esto no es justo.

¿No es justo, cuñis? ¿Y qué sacamos con que no sea justo?

¿Qué mierda sacamos? Dígame.

Tengamos fe. A lo mejor alguien puede venir a ayudarnos.

Es que no, hace rato que perdí la fe, mijo.

[ruido de motor]

[suena el celular]

- [en inglés] ¿Por qué no me contestas? - No tengo nada que decirte.

[en español] Y ya déjame en paz, ¿eh?

Tenemos que hablar, es importante.

No tenemos nada que decir.

[en inglés] Detén el auto.

[en español] Mira, si empiezas... Voy a, voy a gritar, ¿eh?

[en inglés] ¿Ya tienes miedo?

- [en español] No serías capaz. - ¿Ah?

[en inglés] ¿De verdad?

[en español] Como están las cosas, Vanessa,

eres un cabo suelto.

Y yo no dejo cabos sueltos, ¿entendiste?

- Me duele, déjame. - ¡Ey!

Hice lo que me pidieron, ¿okey? Se acabó.

De eso vamos a hablar.

[en inglés] Muévete.

[en español] ¡Déjame! ¡No!

[en inglés] Súbete.

[se queja]

[en inglés] Vámonos.

[rechinido de llantas]

[secretaria] Lo siento, su nombre no está en la lista de personas autorizadas.

[Antonio] Mi nombre es Antonio Alcalá.

Y quiero ver a la primera dama.

Se quién es usted, licenciado,

- pero es que no puedo dejarle pasar. - Señorita,

hágame el favor de decirle a la primera dama

que su padre está aquí, y que necesito verla.

- Cálmese, por favor... - Estoy calmado.

Nosotros no tenemos autorización para comunicarnos con ella.

Entonces, mande a un custodio a decirle a la primera dama,

que su padre está aquí, y necesita verla.

Antonio. Por favor, cálmate.

Estoy calmado.

O te calmas, o mando llamar a seguridad, para que te saquen.

¿Te atreverías?

Entonces, sí te voy a enseñar lo que es un verdadero escándalo.

[murmullo]

Está bien. No hay por qué llegar a tanto.

Yo estoy dispuesto a llegar adonde sea y como sea.

Tú de aquí no me sacas.

Hasta que hable con mi hija.

¿Está claro?

[pasos se aproximan]

[Oleg] He estado en medio mundo, y nunca vi nada igual.

¿Por qué no nos olvidamos de todo,

y nos quedamos a vivir aquí?

Los cabrones de la DEA

no creo que nos vayan a encontrar entre tanta sal, ¿no?

[ríe]

¿Por qué no me dijiste que estabas investigando a Landero?

¿Para qué preguntas, si sabes la respuesta?

Si te hubiera dicho que lo estaba haciendo,

quizás te habría molestado.

Es parte del trabajo.

A lo mejor me hubiera molestado, pero,

me hubiera gustado que me lo dijeras.

[pasos se aproximan]

Tienes razón.

Total, no descubrí nada raro.

Salvo que es empresario y brasilero.

Y nada de eso afecta lo que estamos haciendo.

¿Ya tenemos un mapa satelital para que cuadremos ubicaciones?

Luego lo vemos.

En este lugar está la mayor reserva de litio del mundo, ¿lo sabían?

- No, no lo sabía. - Es increíble.

El problema es que es muy difícil su extracción.

Pues a mí me importa tres kilómetros de riata

las reservas de litio

y sus extracciones.

[Pablo] ¡Teresa!

¡Teresa!

Teresa, espera.

[suspira]

Luego checo lo de los mapas, quiero ir a mi habitación.

¿Puedo saber qué te pasa?

A mí no me pasa nada, ¿por?

¿Qué tal si nos portamos como adultos y decimos la verdad?

Me parece perfecto. ¿Por qué no empiezas tú,

y me dices, cómo se llaman tus hijos?

- ¿Mis hijos? - Ajá, tus hijos.

Bueno, y de paso me puedes decir cómo se llama tu esposa.

¿De qué estás hablando, cuál esposa, cuáles hijos?

No me quieras ver la cara de pendeja, porque no soy.

Y digo, me vale madres que estés casado y que tengas veinte hijos.

Lo que está cabrón es que los niegues.

Teresa.

Solo dime una cosa.

¿Quién carajos te dijo que estoy casado y tengo hijos?

- ¿Qué importa? - ¡Claro que importa!

¿De dónde sacaste eso?

Jonathan cotejó tus huellas y salió todo eso.

[ríe]

Acompáñame.

[suenan campanas de iglesia]

Ray, cuando te encuentre, me vas a tener que pagar penitencia.

Vas a ver que de esta no te me vas a escapar.

Porque yo soy muy buena para este juego de las escondidas.

No, pero esta vez sí se escondió como muy bien,

yo no sé si voy a ser capaz de encontrarlo.

¡Un, dos, tres por Ray!

[ríe]

- Otra vez. - ¡Ay, no! Porque me tienes cansada.

- Más bien vamos a comer un... - [golpes en la puerta]

- [Gonzo] ¡Hermana Margarita! - Espérate ahí.

- ¡Hermana Margarita! - ¡Abrile, abrile, hermana!

- ¿Qué pasó? - ¡Hermana!

Algo salió mal.

[Padre] Ahí llegó el Juanfer ese con otro tipo, pero sin ellos.

Y están descargando un poco de bolsas

en otro muelle. Entonces, ¿ahora qué hacemos?

Madre, ¿usted está segura de que vamos bien?

Eso espero.

Padre, ¿será que le puede bajar un poquitito más a la velocidad?

Es que el que me prestó la lancha la cuida como si fuera su propia hija.

Yo lo entiendo, pero, es que ¡ah!

Hace tiempo que yo no cogía un motor de estos.

Bueno, y cuando lleguemos allá, ¿qué es lo que vamos a hacer?

No tengo ni idea.

[motor de helicóptero]

[soldado] Ya verificamos las coordenadas exactas del lugar.

[Charlie] ¿Y?

Se trata de una finca

que pertenecía a Sánchez Godoy, que fue expropiada hace varios años.

- ¿A cuánto estamos? - Diez minutos del muelle.

Muy bien. A partir de ahora, yo estoy a cargo, ¿okey?

- Bienvenido. - Gracias.

Les habla el agente Charlie Velázquez, de la DEA.

¡A partir de este momento, estoy a cargo de la operación!

[en inglés] ¡Vamos, vamos!

[motores encienden]

[Palermo] Di una cifra.

La que quieras.

Tienes que seguir colaborando, y si te pago, mejor, ¿no?

No, porque no lo quiero hacer, ¿no entiendes?

¡Aunque me pagues con todo el oro del mundo!

Es que, de verdad, ¿no entiendes que Epifanio Vargas

es el presidente de este país?

¡Si me cachan, me van a poner en la cárcel!

¿Sabes qué me puede pasar?

[en inglés] ¿Ya terminaste?

[en español] No te vengas a hacer ahora la víctima.

Tu solita te metiste en esto y ahora no hay marcha atrás.

- Es que ya no lo quiero hacer. - [en inglés] ¡Cállate!

¡Yo estoy hablando ahora!

[en español] Si tú crees que Epifanio te puede hacer daño,

no te imaginas lo que puedo hacer yo.

¿Me estás amenazando?

Estoy sugiriendo que no tienes otra opción.

Yo sé dónde vives.

Cuáles son tus amigos.

Tus familiares más cercanos.

[en inglés] Puedo lastimarte así de fácil, ¿entiendes?

¿Entiendes?

[en español] ¿Qué...? ¿Qué tengo que hacer?

Necesito que averigües dónde está Teresa Mendoza.

Y qué sabe Epifanio del Jinete Negro.

[en inglés] No más juegos.

A ver, mijito. Déjame hacerte una pregunta.

¿Como cuánto tiempo necesitas tú para hacerle un video a la primera dama?

[Danilo] Yo iba a hacerlo, señor presidente, pero no fue posible.

Ah, ¿no? Pues ¿qué? ¿La primera dama se manda sola, o cómo?

No, ella sí quería hacerlo, pero yo fui quien decidió que no.

Oh...

La verdad es que la primera dama no estaba bien,

el video iba a quedar muy mal, estaba tartamudeando,

se veía como que se iba a desmayar.

No nos iba a convenir el video, de verdad, señor.

- ¿Se veía mal? - Sí, no...

Y tú tomaste la decisión de no hacerlo.

Nomás que yo no te pago para tomar decisiones, cabrón.

Te pago para que me obedezcas.

Eh, sí, entiendo, señor presidente.

Eh, si usted me permite sugerir, yo creo que es mejor una sesión de fotos

jugando con el hijo, y ponemos al pie de página

que está perfectamente bien de salud la primera dama.

Fíjate que no. Eso no está posible ahí. No.

Es más fácil manejar una fotografía que un video, señor.

Y yo te digo que no, que no, ¡que no, cabrón!

Entiendo, está bien. No se...

- Perdón. - Sí.

- ¿Tú qué quieres? - Yo no. Tu suegro.

Está aquí. Y dice que no se va hasta que vea a Genoveva.

¿Y qué quiere el cabrón ese?

Puta madre.

Yo que pensaba ir a misa de doce, cabrón.

Ya no va a alcanzar el tiempo.

[Jonathan] A ver, tranquilo.

¿A qué sitio quieres que entre?

[Pablo] Al pinche sitio de donde sacaste mi información.

Seguro no habrás borrado la ruta a la página.

¿Eh?

- A ver... - Ay, ya sabe que lo investigamos.

O sea, además es de lo más lógico, ¿no?

Yo creo que tenemos que poner las cartas abiertas sobre la mesa,

- ¿no crees? - [Oleg] Por mí, bien.

Hubiera sido mejor hacerlo así desde el principio.

[Pablo] Ándale.

Vuelve a entrar al sitio.

Mete mi nombre.

Las huellas ya las tienes en la red, ¿verdad? Cotéjalas.

- Ya está. - Perfecto, ahora léelo en voz alta,

para que todos sepan quien es Pablo Landero. Anda.

Doctor en Biología Marina,

de la Universidad de California en Berkeley.

Ochenta y tres años.

Viudo.

Actualmente viviendo en Ámsterdam.

Oh.

Para tener 83 años, me veo bastante bien, ¿no?

Y bien, pueden regresar mañana

para entretenerse con una historia nueva.

La base de datos que hackearon

está diseñada para cambiar la información cada vez que un pendejo entra.

Así que perdieron su tiempo, cabrones.

[inaudible]

Faustino dijo que esta finca tenía vigilancia,

pero afuera no hay nadie.

Madre, ¿será que se fueron?

No, pero ¿cómo?

¿Y con qué lancha?

No, ellos tienen que estar acá metidos.

[Gonzo] ¿Mateo?

Ey, ¿muchachos?

Faustino.

[Gonzo] ¡Ey, muchachos!

- ¡Muchachos! - ¡Faustino!

¡Primo!

¡Mateo!

¡Faustino!

¡Ey, muchachos!

[motor de lancha]

Señor.

La finca es la del fondo.

Objetivo localizado. Procedemos.

Procedemos.

¡Padre, padre!

¡Mira!

Y esto, ¿qué es?

¡Faustino, respondé!

- ¿Muchachos? - Faustino.

- Con cuidado. - ¡Faustino!

¿Mateo?

- [golpes] - [Gonzo] ¿Mateo?

Escuché algo.

[Margarita] ¡Faustino!

¿Cómo así que escuchó algo?

- Son golpes. - [Faustino] ¿Golpes de qué?

- ¿De qué hablas? - No, espérame. Shh.

- ¡Faustino! - ¡Mateo!

Yo no sé mucho de caletas, pero aquí no hay nada.

No, bueno, vamos a seguir buscando.

- [gritos] - ¡Estamos acá!

[golpean la puerta]

¡Ey, prima! ¡Padre, estamos aquí encerrados!

Estoy escuchando.

- [gritos apagados] - Sí, estoy escuchando algo.

Son como... si estuvieran golpeando.

- ¡Ey! ¡Ey! - ¡Faustino!

¡Padre, estamos aquí encerrados!

- ¡Estamos encerrados! - [Gonzo] ¡Somos nosotros!

¡Díganme qué quieren que hagamos!

Equipo, lado derecho. Equipo.

[Gonzo] ¿Cómo hacemos para entrar? ¿Qué hacemos?

¡Nos dejaron sin luz,

- hay que subir los fusibles! - Están sin luz.

¿Y a dónde se prenden? ¿A dónde se suben?

¡Escuchen, escúchenme pues!

- ¡Ahí en el cuarto de al lado, ahí están! - [Gonzo] ¡Listo, voy para allá!

[Margarita] ¿Qué hubo, pues?

[clic de los fusibles]

¿Qué le dije? Que la fe es lo último que se pierde, carajo.

- [risas] - ¡Eso! ¡Eso!

[algarabía]

- [Mateo] ¡Gracias! - ¡Ay, se hizo la luz!

- ¿Y ahora qué? - Bueno, ahora ¿qué más hacemos?

¡Listo, listo, curita, vea!

¡Aquí al lado hay una cajita, y ahí hay un teclado al lado de eso!

¡Esa cajita, esa cajita!

¡Eso!

[en inglés] ¡Carajo!

- ¡Okey, veinticinco! - [Gonzo] ¿Sí?

- ¡Ocho, cuatro! - [Gonzo] ¿Sí?

[jadea]

[Faustino] ¡Seis, dos!

- [Gonzo] ¿Seis, qué? - ¡Seis, dos!

[pitido del teclado]

¡Hágale, pues!

[algarabía]

[ríen]

¡Faustino, me faltaba el aire!

¡Esta prima es la que yo...! ¡Venga para acá!

¡Esa es la prima mía, Dios mío!

[Gonzo] O yo me perdí,

o vamos en dirección contraria al pueblo.

Es que no vamos en dirección al pueblo, padre.

Es que no podemos llegar al embarcadero.

Eso ha de estar lleno de topos en las vías.

Tapate, tapate bien. Tápense bien todos.

Tremenda caleta.

Agente.

[motor de helicóptero]

- ¿Ese es el helicóptero de la policía? - Sí.

Es y viene directito para acá.

Mierda, y ahora, ¿qué vamos a hacer?

Usted hágale como si no le debiera nada a nadie, pues.

- [Gonzo] ¿Se está alejando? - [Margarita] Sí.

¡Se está alejando! ¡Se está yendo!

[Gonzo] ¡Alabado sea el señor!

[Margarita] ¿Y ahora qué, primo?

Usted hágale de chorro, curita.

Prima, ¿será que una de las hermanitas

me puede hacer una vuelta a un cruce que necesito?

[Margarita] ¿Y ahora qué estás pensando hacer?

[en inglés] ¿Dónde carajos estarán?

[en español] ¿Dónde carajos estarán?

Y tampoco sabemos cuánto tiempo nos llevan de ventaja.

Encontraron a los vigilantes.

Estaban amarrados.

- ¿Y? - Hace cinco minutos escucharon voces.

A los que habían quitado, ya los volvieron a poner.

Okey, no deben de estar muy lejos. ¿Tienen la descripción

- de la lancha en la que se fueron? - Verde con blanco. Ciento cincuenta.

Perfecto. Necesito dos equipos que los busquen por el agua.

Voy a hablar con el helicóptero para tener una visual de ellos.

Enseguida vengo.

Cóndor uno, aquí lobo uno, cóndor uno, aquí lobo uno, contesten.

[por el radio] ¿Diga?

Tenemos descripción de la lancha en que se fueron.

Necesitamos encontrarlos ya.

[ruido de hélices]

¡Antonio!

No te quiero ver a ti.

Quiero ver a mi hija.

¡Oye, Antonio!

Qué gusto me da verte aquí, hombre.

¿Hace cuánto tiempo que no venías por acá?

¿Eh?

Estás igualito, ¿eh? Con el mismo genio de la chingada.

En cambio, yo a ti te veo más viejito.

- ¿Sí? - Y más arrugadito.

Bueno, es que ser el jefe de la nación

sí le pide a uno muchas cosas,

así que, pues sí, anda cobrando factura.

Ah, no, no. Al César lo que es del César.

Debo reconocer que has hecho

un gran esfuerzo para parecer un hombre honorable, pero ¿sabes qué?

Se te sale el cobre.

- ¿Por dónde? - Hasta por las orejas

se te nota lo delincuente.

Ah cabrón, por eso no oigo ya de este lado, ¿verdad?

¿Entonces...? Y entonces, ¿qué haces aquí?

Quiero ver a mi hija.

Híjole, hombre.

La primera dama anda muy ocupada, no anda viendo a nadie.

- No me digas. - Sí...

Si no me dejas ver a mi hija, me voy para allá afuera,

y les digo a todos esos reporteros que andan ahí

que la tienes incomunicada y que no la dejas hablar con su padre.

Nadie te va a creer.

Me estás apostando.

¿Qué quieres perder?

¿Pues sabes qué?

A mí no me gusta que me amenacen, cabrón.

Perdone, señor presidente. No lo estoy amenazando.

Nada más estoy pensando

que si usted no hace lo que le estoy pidiendo,

yo sí le cumplo lo que le estoy diciendo.

¿Sabes qué? Ya bájale dos rayitas,

porque se me hace que te va a dar un infarto.

Y luego vas a dejar a mi pobre hijo sin su abuelito.

Voy a ir por ella.

Y si quiere venir, que venga.

¿Te parece?

A ver, espérate.

- Sin trampas, ¿verdad? - Claro.

¿O qué, me conoces de ayer?

¿Cuándo hago trampas yo? ¿Eh?

Prometido. Ahorita vengo.

Ahí quédese, paradito.

Bueno, sigue dando vueltas ahí como león enjaulado.

Ahorita vengo.

Le voy a preguntar a la primera dama.

[Mateo] Está bien encallado, ¿no?

[Faustino] Hágale, que quede bien amarrado.

- Por acá, sígame usted. - Vamos, vamos.

Yo les abro el camino, porque esto lo conozco a la perfección.

¡Apúrate, Mateo! Dale, dale.

Tengan cuidado pues con esas maticas que tienen lo suyo.

- No toquen las maticas. - Eso, alcen los brazos, pues.

[Mateo] Oh, Dios mío.

- ¿Todo bien? - [Margarita] Sí. Sí.

Ay, primo. Esperá.

Hágale, prima. ¿Qué pasó con ese estado físico?

Usted era lanzadora de jabalinas.

Los años no pasan en vano.

Hermana Lucero. ¡Hermana!

¿Cómo le fue con ese camión? ¿Le dio mucho trabajo?

¡Ay! No, pues, hermana, ¿yo qué le puedo decir?

Solamente convencer al vecino

para que me ayudara a sacarlo, prenderlo y ya.

Lo importante, hermanita,

- es que no le haya visto nada. - Ay no, eso sí.

No, yo le aseguro que nadie me vio ni me siguió.

Y cuando el vecino supo que era orden suya,

ya dejó de preguntar.

¡Ah! vea.

- Yo le conseguí esto. - Muchas gracias, ¿y el pueblo? ¿Qué?

- Alborotado, ¿o qué? - ¡Ave María! ¿Yo qué le digo?

Nunca lo había visto así.

Eso sí, salen policías hasta de debajo de las piedras.

¿Mi hijo, cómo está?

Él está muy bien, tranquila.

Está allá con la hermana Consuelo, y está muy bien.

Bueno, vamos, vamos, que nos están pisando los talones, vamos.

Vamos, vamos, pilas.

[motores de lanchas]

[en inglés] ¡Maldita sea!

[suena celular]

[en español] Teniente Silva.

¡La encontraron!

No, estamos cerca. Ya vamos para allá.

Encontraron la lancha. Les estamos siguiendo los pasos.

- Muy bien. - A toda velocidad,

¡a toda velocidad a la Isla del Roble!

[en inglés] ¡Buen trabajo, bien hecho! ¡Vamos, vamos!

[sirena]

[campanas de iglesia]

Mientras vos das la vuelta, yo voy por detrás y te abro el garaje.

No, prima. Tranquila,

que yo me tengo que ir a hacer una vuelta, ¿bueno?

¿Qué vas a hacer?

Tengo que ir a hacer una vuelta, no me demoro.

Pero ¿cuál vuelta, Faustino?

¡No deberías de estar pensando en eso de vueltas!

¿Qué parte de que tengo que ir a hacer una vuelta no entendió?

Mucho cuidado con lo que vas a hacer.

Yo sé muy bien lo que hago.

Ojalá.

Esta debe de ser.

En una así dicen los vigilantes que llegó esta gente a la isla.

En el cuarto que acabamos de revisar había bolsas como esta.

[en inglés] ¡Maldita sea!

[en español] A ver, ¿qué tan difícil es dar con el nombre del dueño

- de esta lancha? - Señor, es una lancha de turismo.

Debe de estar registrada a nombre de alguien, no debe ser muy difícil.

Sea de turismo o no sea de turismo, necesito que encontremos

el nombre del dueño de esta lancha, ¿entendido?

Sí, señor.

- ¡Vámonos de aquí! - ¡Vamos!

Algo había escuchado hablar de ella.

[Epifanio] ¿Y?

Y lo que usted quiere es imposible.

- Ah. - No, no, no.

A mí no me digas que es imposible, hombre.

Pues si tú eres una riata, bien parada.

Sé de los trabajitos que le has hecho a la CNI.

Así que, ¿qué hubo?

Estamos hablando de una cárcel de máxima seguridad,

en los Estados Unidos.

Ajá...

Pero a mí no me vengas a decir lo que ya sé.

A mí dime: "Sí, señor presidente.

Le voy a hacer la chamba,

nomás que le va a costar tanto".

¿A poco es tan difícil decirme cuánto cuesta?

Yo no lo haría por dinero.

Ah, chinga, y entonces, ¿por qué?

- Necesito... - Primero yo. Entra, por favor.

Ven acá.

Quiero hablar contigo.

Siéntate.

Este es mi papá,

Gabriel Astudillo.

Mi nombre verdadero es Pablo Astudillo.

Hace diez años, está preso en una cárcel en Nicaragua.

En algún lugar en la selva.

Imagina quién es el único que puede sacarlo de allá.

Epifanio Vargas.

Por eso estás metido en este rollo, ¿no?

[Epifanio] Mira,

lo que me estás pidiendo es imposible para mí.

Yo no puedo intervenir en otros países. No tengo ese poder.

Bueno, yo también conozco su reputación, señor.

Y no estoy hablando de usted solo como presidente,

o político.

Si esta mujer es tan importante,

estoy seguro de que va a encontrar la manera de ayudarme.

A mí no me gusta que me presionen.

Pues si esto no es presión.

Es tan solo el precio de mis servicios.

Usted decide.

Perdón.

A ver, tú estás en este negocio, sabes que tenemos que...

Teresa, yo no sé por qué te cuento esto, no debería.

Hay algo en ti que...

[música en la radio]

Ay, gracias, Chuyito lindo.

Ah, Mudo. Mira. Ahí está el cuadro del sagrado corazón.

Me haces el favor y lo llevas y venís ahorita por la maleta, ¿listo?

¿Cómo así? El cuadro tiene que ir, y la maleta también.

A ver, hacele, yo mañana compro una camioneta más grande. O compro dos.

Ah, tomate un traguito. Tomátelo, tomátelo.

Eso, esa es la actitud, hermano.

[ríe]

Ah, yo le estoy moviendo.

¿Vos qué crees? ¿que yo no tengo ganas de irme de este moridero?

¡Mudo! ¿Vos sabés qué vas a hacer con tu parte?

Yo me voy a comprar un pent-house en Miami.

¿Te imaginás esta carita en los Estados Unidos? ¡Ah!

También estoy imaginando la cara de mi mamá cuando vaya a visitarla

en la cárcel y yo le diga que somos vecinos.

Esto es una locura.

Nos están esperando allá afuera.

Tú y yo ni al caso, además.

- Claro, ahora debemos estar enfocados. - Ajá.

Nos estarán esperando.

- Ya, vámonos con ellos. Ya. - Sí.

¿Tesa?

¿Tesa?

[toca a la puerta]

¿Tesa, estás ahí?

Listo, Mudo, ya está la maleta.

¡Mudo!

Ese canchimbá. ¡Mudo!

Si me escuchaste, por lo menos aplaudí.

[suena el celular]

Son ellos.

- Son ellos. - Shh.

[jadeos]

[celular continúa sonando]

Este huevón, ¿qué?

¡Mudo!

[continúa sonando el celular]

¡Mudo!

Este huevón.

¿Te vas a ir solo o qué? Que ya te subiste a la camioneta.

[jadeos]

[Faustino] ¡Oye, oye!

Espera un segundo, mijo. Estate quieto.

O te lo dejo sordo y mudo.

[Oleg] Y, ¿crees que porque pasaste un rato con él ya lo conoces?

Alguien que camufla tan bien su identidad es porque oculta algo grande.

[Antonio] De Nacho no sé nada, ¿por qué? ¿Qué está pasando?

Te tienes que ir.

¿Adónde putas cree que va con mi billete? ¿Eh?

[disparos]

Te apuesto a que ahora es todo mi billete, a que no tienes ni una puta bala, ¿cierto?

[clic del gatillo]

[Antonio] Mi hija.

No tuvo ninguna oportunidad.

[Teresa] Cuento con ustedes, estamos a nada de chingarnos a la DEA.

[Sofía] Tienen rodeado el pueblo.

Hay retenes en la salida, nadie puede entrar ni salir.

Estamos encerrados, nos tienen rodeados.

[tema musical]

♪ Este corrido empieza ♪

♪ Con la mera que regresa ♪

♪ La Reina del Sur, Teresa ♪

♪ Luchando por libertad ♪

♪ Han pasado cuatro años ♪

♪ Que en Australia la encontraron ♪

♪ Y arrestaron frente al mar ♪

♪ Apartada de Sofía ♪

♪ En el bote gringo habita ♪

♪ Cuando llega una visita ♪

♪ Misteriosa y sin igual ♪

♪ Deja un libro conocido ♪

♪ Con mensajes escondidos ♪

♪ De un escape magistral. ♪

♪ Ha llegado la hora gris ♪

♪ Se ha fugado la invencible ♪

♪ Cruzando el río Bravo ♪

♪ A su México natal ♪

♪ Ahí la espera el presidente ♪

♪ Su padrino Epifanio ♪

♪ Que aún sigue maniobrando ♪

♪ Un plan que no tiene igual ♪

♪ La misión no es imposible ♪

♪ Pero es bien descabellada ♪

♪ Teresita es la indicada ♪

♪ Pero sola no estará ♪

♪ Con sus cuates a su lado ♪

♪ Y el chantaje de legado ♪

♪ Se comienzan a marchar ♪

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ Al Perú y Argentina ♪

♪ Con el fin de derrotar ♪

♪ A un enemigo en común ♪

♪ La odisea contra la DEA ♪

♪ De las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

Subtítulos: Melisa G.

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