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[Abel] No se haga el sonso, Ruso.
Rogelio Tejada...
así lo conocí a usted y a sus socios.
Hay que quemar todo.
[mujer grita] ¡Fuego!
[Gonzo] Escúcheme bien.
Van a seguir persiguiendo.
Y lo que le pasó a tu mujer
le puede pasar a cualquiera del grupo.
¡Ay, Marec! ¡Ese soy yo!
-Ay, gonorrea. -[Gonzo] Vamos, vamos.
Vámonos de aquí, date prisa. Los policías nos están siguiendo.
¿Los policías?
Los voy a perder.
[rechinido de llanta]
[bocina]
[Marina] ¡Ayúdenme!
Mañana vas a ver a tu mamá.
Estamos hablando del teléfono del presidente de este país.
[Antonio] Estás poniendo en riesgo a esa mujer.
-Algo no está bien. -[Epifanio] ¿Qué haces?
[en inglés] Eso nunca había pasado.
[Epifanio toca la puerta]
¿Cuántos murieron?
[Evaristo] Los dos que vigilaban atrás.
Creo.
¿Cómo que "creo"?
Los cuerpos quedaron irreconocibles.
[exhala profundo]
¿Y qué carajos hacían ahí atrás?
Imagino que entraron a ayudar, pero los agarró la explosión.
[Karen] Tómate esto.
Te va a hacer bien.
¿Y la niña?
Hay hombres por toda la ciudad buscándola.
Me preocupa que esa niña hable.
Después toda la policía va ha estar detrás de nosotros.
No creo que se atreva, señor.
Si lo hace, es la palabra de ella contra la suya.
Igual...
hay que seguir buscándola.
Hay muchos policías que...
están detrás mío
y van a aprovechar esto, seguro.
Sí, señor. Ya mismo me pongo en eso. Permiso.
Y a ti qué ¿te ha dado por rezar ahora?
[Karen] A ver si así...
se te va la mala suerte.
[Marina] Hemos viajado en un camión por muchas horas.
Y después nos han encerrado con otras niñas.
Pero a ellas se las han llevado.
¿Y no te dijeron a donde?
¿Por qué no te llevaron con ellas?
Por esto.
¿Quién te lo hizo?
Don Abel.
[Oleg] ¿Por qué te pegó?
Me castigó porque he tratado de escaparme.
Y me ha pegado con su bastón.
Pero hace poco tiempo me ha dicho
que me iban a llevar a trabajar con las otras.
[Landero] ¿Y era solo don Abel que daba ordenes o había alguien más?
[Marina] Solo él.
Don Abel mandaba.
¿Don Abel? ¿Así le decían nada más, Don Abel?
[Oleg] ¿No tenía un apodo?
A nosotras nos obligaban a decirle "don".
Sus hombres le decían "jefe" o "patrón".
¿Alguna vez escuchaste hablar de El Jinete Negro?
Marina, es muy importante,
por favor trata de recordar algo, lo que sea.
Sí, sí lo escuché.
[Marina] La señora Karen ha dicho ese nombre
cuando hablaba por teléfono con alguien.
Estaba hablando de una reunión a la que El Jinete Negro iba a ir.
¿Y dijeron donde o cuando?
[tema musical]
♪ Por América del Sur ♪
♪ de Colombia hasta Bolivia en las manos de la Reina ♪
♪ todo por su libertad ♪
[Palermo] Vanessa,
tienes que deshacerte de ese celular, cuanto antes.
-Pero, ¿cómo? -[Palermo] Como sea.
Epifanio no lo puede ver.
[Epifanio golpea la puerta] Bebecita, ¿qué haces?
¡Ábreme!
Vanessa, si Epifanio ve ese teléfono,
va a saber que estás tratando de comunicarte.
Dime que hago.
[Palermo] Deshazte de él, ahora.
¡Ábreme! ¡Ábreme!
¡Voy! ¡Ya voy! ¿Ya me extrañaste, bebé?
¡Ábreme!
¿A qué juegas, bebecita? ¿A qué juegas?
[Epifanio golpea la puerta] ¡Ábreme!
¡Ábreme! ¡Ábreme!
¡Qué abras!
[Epifanio] ¿Qué pasó, mi amor?
Estoy haciendo cositas de mujeres. ¿Qué quieres?
¿Jugamos? ¿Eh, muñe?
-Vamos a jugar antes de ir. -¡Ya! Vámonos afuera.
[Vanessa] Ya, vámonos. Vámonos.
-No, yo quiero jugar. -Que no, suéltame, papito.
-Acepta. -No, no...
¡Ah, que la chingada! ¡Espéreme! Espéreme, espéreme.
Que ya encontré una cosa
Mira, este... este lo andaba buscando.
Pero, ¿cómo lo metí aquí? No lo entiendo.
[Vanessa] Este... no, ahorita... esto es de trabajo, ve es tu...
-¿Qué? ¿No vamos a hacerlo? -Es tu cumple.
Te voy a dictar unas cosas.
[Vanessa ríe]
Mejor... mejor vas tú...
-[Epifanio] ¿Te cargo? -[Vanessa] Yo te llevo.
-[Epifanio] Voltéame. -[Vanessa] ¿Puedes?
[todos] ¡Sorpresa!
[Epifanio] ¡Oh! ¡Guau!
♪ Estas son las mañanitas que cantaba el rey David ♪
♪ A los presidentes chulos se las cantamos así ♪
¡Eso! ¡Tenemos presidente!
¡Felicidades! ¡Besito!
-¡Salud! -¡Salud!
¡Salud!
[Delio] Mis deseos, mi presi,
es que tenga seis sexenios más de presidencia.
Ay, una selfie de grupo, ¿no?
-[Delio] ¡Selfie! ¡Selfie! -¡Sí, selfie! ¡Selfie!
[todos] ¡Selfie! ¡Selfie!
Acomódense. Acomódense, que nos vamos a aventar nuestra selfie.
[Epifanio ríe]
[Epifanio] ¡Todos a la selfie pero ya!
Espérenme, ahí va.
Óyeme, hija de la chingada. ¿Pues qué te estás pensando, pendeja?
¿Pensaste que se acabó la fiesta, bebé?
-[Vanessa grita] -¡Oh!
[gallo cacarea]
Date prisa, que los polis tienen que estar dando vueltas.
¡Ahí voy, no me presiones! Pues, ni que estuviera echando la flojera, ¿no?
Pues es que teníamos que habernos ido, haberlo cambiado en otro sitio.
Bueno, pues ya no nos piramos, tire las placas, hombre. Ya para irnos.
[hombre chifla]
¡Mierda! ¡Me cago en la madre! El vigilante.
¿Qué pasó, compa?
-¿Ya dándole de comer a los perritos? -Sí, señor.
[Batman] Qué bien.
Para que salgan más sabrosos los tacos de barbacoa, ¿no?
[vigilante] Bueno.
[Batman] Bueno, pues, ahí nos vemos, ¿eh?
[vigilante chifla]
[Sheila] Dale.
¿Ah?
[enciende motor]
[Margarita] María Magdalena...
Ella era una mujer poquito discola
[Faustino] Es que la madre está igualita.
Y como era de bandida. [Faustino ríe]
¿Era?
Bueno y, ¿cuál es el propósito? ¿Quedarnos con ella?
Con ella y con las amigas.
Oye, yo no sé mucho de esta vaina de estrategia y de este tipo de cosas,
pero yo opino que deberíamos buscar un lugar más seguro.
No hay un lugar más seguro, papi.
Te vas a ir derechito, te cambias de ropa...
[Faustino] Mi prima da la vida por mí, y yo doy la vida por ella.
¿Y sabe qué? Nosotros estamos dando aquí como papayas
así que yo le voy a marcar rapidito mejor.
[tono de llamada]
-[suena celular] -[Faustino] ¿Aló, aló? Conteste, pues.
-[Margarita] ¿Aló? -Oye, prima.
Habla Faustino. No vaya a decir mi nombre por nada del mundo.
¿Y ese milagro, primo?
¿Usted como por dónde anda?
[Faustino] Mire, mire, mire. Mire ahí derechito, un camioncito azul
Ahí está pa'o.
¿Qué es lo que está pasando?
¿Sí ha visto los cartelitos?
Ahorita la explico bien todo,
despache la visita porque nadie se puede enterar que estoy aquí.
[Margarita] Ah, sí, sí, claro. Ya mismo.
A ver mi amor, entonces...
-Tú te vas a ir derechito a cambiarte... -[Faustino] ¿Qué?
¿Le pareció muy exótico que tengo una prima monja? ¿O qué?
Interpreta mi silencio.
Anda, pues mejor.
Calladito se ve más bonito.
[Margarita] ¡Ay, dios bendito, primo! ¿Pero eso cuándo fue que pasó?
Duró varios días herida, muy mal.
Yo traté de hacer lo que pude, pero no pude hacer nada.
No alcanzamos a llegar y pues, ayer la enterramos.
Lo peor es que ella murió por mí.
Por salvarme.
Usted no pudo conocer a mi vampirita, prima.
Ay, lo siento mucho, primo.
Yo no sé ni qué decirte.
Ni vos ni ella se merecían una cosa así.
Nadie se merece algo así.
Pero hiciste muy bien en venir para acá, bienvenido.
-Bienvenidos todos, bienvenidos -Gracias, hermana.
[Faustino] Te presento a Sofía,
ella es Paloma, son las hermanas de mi vampirita.
Qué dolor conocerlas en esta situación tan difícil.
De verdad que lo siento mucho.
Y este caballerito, ¿quién es?
Es mi hijo, discúlpelo, es que estos días han sido muy...
-malos. -Ay, no te preocupes por eso.
Ahora más tarde, te vamos a dar un confite,
¿te gustan los confites?
[Paloma] ¡Ah!
-¡Qué bien! -[Faustino] Oiga, prima.
Él es Mateo y el padre Gonzalo. Los presento.
Ah, mucho gusto, mucho gusto, padre.
Aunque me imagino que el "padre" es un alias.
No.
-Soy sacerdote. -¡Ah!
Ave María Purísima
-Un colega. -[Gonzo] Ajá.
Bueno, vamos, vamos, vamos, que ustedes deben de estar cansados,
vamos a tomar un algo, conocen la casa.
De pronto se toman alguito
sigan, sigan.
Todavía no me puedo creer lo de Rocío.
Yo tampoco.
Tal parece que la mala suerte siempre me acompaña.
[Sheila] Eso ni lo digas, Teresa.
Los hijos de puta son los otro, no tú.
Por lo menos que eso lo tengamos claro, cariño.
¿Qué tal están Faustino y las chicas?
De la fregada.
Muy mal, están tristes.
Pero, bueno, parece que ha llegado un acuerdo de Faustino.
Pero bueno, ¿a ustedes cómo les fue?
Pos, más o menillos. Ahí tuvimos unos pedos con unos policías.
Eh, sí. Con los mismos que nos interrogaron a nosotras.
Pero tranquilos.
Por suerte los perdimos.
Si los estaban siguiendo, eso quiere decir que ya sospechan,
que no somos quienes dijimos ser.
¿Estás seguro de que no tienen como rastrearnos?
Seguro. Le cambiamos la placa al coche y todo.
[Teresa] Les presento a Marina. Ven, mi amor.
[Marina] Hola.
[Teresa ríe]
[Sheila] Ven aquí. Qué alegría de verte.
Qué bien verte así, a salvo.
-[Marina] Gracias. -[Batman] Bueno, con permiso.
Vamos a seguir llegando, ¿eh?
Teresa.
Me has hecho mucha falta. Necesitaba verte.
[en voz baja] Tengo algo que decirte de Landero.
[en voz normal] Pero, después que es un poquito largo.
[Faustino] Estos manes sí son cansones, pues.
¿No van a dejar de insistir con esta vuelta nunca? ¿O qué?
[Sofía] Tal vez no tuvimos que haber venido.
Si tú eres de aquí, ¿este no es el peor lugar para escondernos?
Esta es mi plaza.
Yo conozco esto, yo aquí manejo la vuelta.
Usted tranquila.
Además aquí nadie sabe que Faustino y yo somos primos. Bueno...
las hermanas, pero ellas no van a decir nada.
¿Qué?
Ah, ¿también le molesta? ¿Le pasa algo al curita o qué?
Mira.
Así las hermanas no lo digan,
nuestra presencia en esta casa las pone en grave peligro.
[Margarita] Eso lo sabemos padre, pero no nos importa.
Y no solamente por el cariño.
Aquí donde ve esta casa tan bonita.
Nos la donó Faustino.
Y todo lo hacemos con el dinero de él.
Ya sé lo que está pensando, padre, pero yo le hago una pregunta:
¿Nosotros tenemos derecho a juzgar?
No lo hace el maestro de maestros,
que no vino a este mundo a juzgar, sino a salvar.
-Sí, pero... -[Faustino] ¿Qué?
Eh, bueno.
Mejor dicho, aquel que está equivocado soy yo.
[Faustino] No, no, no, es que eso no lo dude, mijo.
¿Qué tal este padre?
No, no más, primo. Ya es suficiente.
Está de más decirte que acá
te puedes quedar todo el tiempo que quieras.
Pero me imagino que esos no son los planes.
No. No, no, no. Tenemos que irnos de aquí.
Pero antes yo necesito ir a buscar un guardadito que tengo.
Ah, que necesito a este pelado de nuevo.
El camellete ese que me hacia todas las vueltas.
-Bueno, necesito que me lo ubique. -Yo te lo busco ya.
¿Y qué está pasando por allá?
Como que no se quieren tomar la sopa, ¿o qué?
-Que no quiere comer. -¡Eh!
¿Cómo es eso que no quieres comer esta sopa tan deliciosa? Por Dios.
Me la voy a comer yo, porque está riquísima.
Ay, qué olor tan sabroso.
¿Estás seguro que te vas a perder de esto tan rico?
[pasos acercándose]
¿Escuchase lo que dijo la hermana? Lo de no juzgar.
-Sofía, por favor. -Mi mamá no es ninguna asesina.
Cuando a mi mamá la metieron presa, fue por algo que ella no hizo.
Ella no mató a esos agentes de la DEA.
Cuando la metieron presa,
ella no tenía asuntos pendientes con nadie, Mateo.
Sí.
Estuvo metida en esos negocios.
Y lo de mi papá...
es mucho más complicado de lo que tú piensas creer.
Tanto así, que ni mis hermanas ni yo la juzgamos.
No sé si te has dado cuenta.
No lo había pensado.
Mi mamá no se enorgullece de lo que hizo.
Pero tampoco se avergüenza.
Y yo no me voy a avergonzar de ella tampoco.
Sofía, yo sé que yo la embarré y así, lo que tú mamá hubiera hecho...
-¡Ella no hizo nada! -¡Yo sé que ella no lo hizo!
Perdóname, porque estoy arrepentido.
Qué lastima que ese arrepentimiento no le sirve de nada a Rocío.
[Sierra] ¿Qué no sabíamos donde está vendiendo?
Pues sí, eso dije, pero...
Lo Oruro ya quedó atrás y allá no es.
Iré a Potosí a ver qué puedo averiguar
-y tú te regresas a La Paz. -Pero yo puedo ser de ayuda.
[Rojas] A ver, a ver.
Donde yo te diga que vayas, ahí eres de más utilidad, Sierra. ¿Me entiendes?
[hombre] Por favor, siga señora.
Si necesito ayuda, les pediré una mano a los colegas de allá.
Como usted ordene, capitán.
Va. Las llaves.
Buen viaje.
Gracias.
[conductor] ¡Bueno, salimos! ¡Ya sale! ¡Ya sale para La Paz!
[bullicio]
Callada mirando las estrellas.
No parece tuyo.
No me subestimes cuando estoy callada.
Sé más de lo que digo,
pienso más de lo que hablo,
y lo mejor de todo...
es que observo absolutamente todo.
Para al final dar... un buen chingadazo.
No, en serio me...
me dejó muy tocada
y muy ansiosa, la platica con Marina.
Ahora sí creo que estamos cerca de atrapar a El Jinete Negro.
Sí, yo también.
Creo que estamos cerca.
Por fin que nos dé las pinches pruebas esas.
Jamás entendí por qué Vargas insistió en meterte en esta misión.
[suspira]
¿Y ahora ya lo entiendes?
No. Pero él manda.
Sabes que tu mayor virtud es ser cabrón.
Pues nunca nadie me había dicho que tenía una virtud.
Pero sí te habían dicho que eres un cabrón, ¿no?
Seguramente muchas veces, y las que faltan.
Epifanio igual y sí tenía razón,
cuando dijo que solo su ahijada,
podía con este trabajo.
Bueno...
tú no cantas mal las rancheras.
Lo has hecho increíble también.
Pues hay cosas que yo no pudiera haber hecho sin ti.
Así hubiera querido.
No más la forma como hablaste con Marino.
Bueno...
yo nada más le puse el toque femenino.
Pues digamos que lo haces muy bien.
¿Y eso qué fue?
Mera curiosidad.
Ya va a acabar esto.
No hay que regarla.
[Juanfer] Te conseguí todo lo que me pediste.
Las bolsas, las caretas,
los dos celulares nuevos y la ropa, ¿ah?
Nada detesto.
Pero, bueno, Juanfer, pues muchas gracias.
Ah, no, para eso estamos.
Lo único que sí no pude conseguirte, fue una amiguita para vos.
Porque nosotros ya tenemos la nuestra, ¿cierto?
Ah, no se preocupe, mijo. Que...
-Aquí yo tengo mi bebé -[Juanfer] ¡Ah!
Este man, ¿qué?
Hablar como es la vuelta, pues. ¡Callado!
Ah, por el parcero no te preocupes, que él es mudo.
Ah no, bueno, ¿mudo? Si no le cortamos la lengua también.
-El huevón es mudo de verdad. -¿Qué?
-¿No ves que así nació? -¿Cómo así?
Ay, sí, este huevón que es mudo. A ver, diga algo, pues.
-Diga, diga. -Ya, no se la montes al parcero, ya.
Ah, vea, vea, vea.
Ahí llegó el combo carita feliz.
[Juanfer] Ah.
[Faustino] Vengan, vengan por acá y los presento. Vengan, los relaciono.
¿Qué necesitas, primo?
Les presento al parcero, él es Juanfer.
Ya les había hablado de él, parcero de toda la vida.
-Bien, ¿o no? -[Margarita] Muy bien, bien.
Bueno, soy un amigo de toda la vida, que está vivo, gracias a vos.
¿Ah?
¡Ah! Él es un colega que nos va a estar acompañando.
No se preocupe, que él es muy callado.
-[Faustino] ¿Callado? -[Juanfer ríe]
[Faustino] Como tenemos tiempito,
les vamos a relatar, les vamos a contar, como es la vuelta.
Bueno, ustedes me disculpan, pero yo no puedo participar de esto.
Vea, vea. Curita, espérate un segundo, mijo.
No es que me esté muriendo de ganas por pedirle favores, no.
Es que lo necesitamos, mijo.
Y tranquilo que esto no va en contra de sus principios, es algo sencillito.
Ajám. ¿Para ti qué es algo sencillo?
[Faustino] Usted tiene que pilotear, manejar.
Llevarnos al embarcar y esperarnos ahí.
Por ahí unas dos, tres horas, más o menos.
[Gonzo] ¿Y si las cosas no salen bien?
[Faustino] ¡Ey!
¿Qué pasó, curita? Positivo, siempre positivo.
Esto va a salir bien, todo lo tenemos cuadrado.
¿Un embarcadero? ¿No íbamos para tu finca?
-[Faustino] A ver. -Ahí tienes el dinero, ¿no?
Vea.
Para llegar a El Primor, que es el nombre de la finca, hay que ir en lancha.
[Faustino] La finca está en la mitad de una laguna, en una isla.
[Juanfer] La lancha es propiedad mía,
no se preocupen por eso.
Es que la usábamos cuando estábamos en los negocios
pero como ya no podemos hacerlo.
Me tocó utilizarla para transportar turistas.
[Faustino] Como mis parceros y yo vamos a estar ocupados, vea,
Mateo le vigoró pilotearla, pues.
Ahora, hay una cosa que me tiene algarado
que yo no sabía, pues y me enteré ayer.
Pero cuénteles usted.
La finca ya no es propiedad de Faustino.
Pero no se preocupen
ya hay un plan armado para todo esto, ¿cierto?
Vea...
Que sí, cuando lo empezaron a perseguir
pues la finca la expropiaron
y la remataron y la compró una empresario.
El hombre ya no se la pasa ahí casi,
pero hay que estar muy prestos a la vigilancia.
Y cuando vos decís
"estar prestos a la vigilancia"...
[Margarita] ¿A qué te referís exactamente?
[Juanfer] A cuatro gatos bien armados, hermana.
¡Tranquilos! Tranquilos que nosotros los tenemos bien vigilados,
porque pasamos constantemente por ahí, ¿no?
[Faustino] Por eso mis parceros y yo nos vamos a adelantar
para dejar todo limpiecito y que todo esté tranquilo.
Mientras, ustedes siguen su camino al muelle de Primor.
¿Y Sofía y yo qué tenemos que hacer?
-[Sofía] ¡Hola, chicos! -[Paloma] ¡Hola!
[Sofía] ¿Nos podrían ayudar?
[Faustino] ¿Cómo así, cuñadita? Sencillito.
Ustedes van a llegar ahí, todas pis-pa
a distraer a los manes de la vigilancia, sí, ¿o qué?
Con el acento español, que unas turistas que perdidas, no sé qué y listo.
[Paloma] ¡Chicos!
[Sofía] Bueno, y cuando lo logremos, ¿qué?
[Faustino] De eso nos encargamos nosotros.
[Margarita] A mí me da mucha pena cerrarte la fiesta,
porque te veo muy positivo y toda la cosa,
pero si esa finca ya tiene otro dueño
muy seguramente ya sacaron tu plata,
¿por qué crees que tiene la plata ahí todavía?
Oigan a la prima.
No hay posibilidades de que encuentren esa caleta, pues.
[Faustino] Ustedes tranquilas. La idea es entrar calladitos.
Actuar rápido, aprovechando que no nos están esperando.
Ey, gonorrea.
Tomate la ultima tasa de café, amigo, bien pueda. ¡Bien!
[Faustino] ¿Se acuerda de la caleta de la hacienda?
Ah, bueno, esta es igualita.
La misma capacidad, dimensiones, enjuguetada igual.
Sino que está más camuflada, eso da, te lo pongo así,
ni un brujo la encuentra, pues.
Ah, y como no saben lo que tienen adentro
nosotros llegamos con el tesoro. Una belleza. Ese es el plan.
¡Por acá! ¡Eh!
Gírense a la izquierda y luego las escaleras.
Págala, que están en su casa.
Cuídala bien, chiquita. Está muy bonita.
[Faustino ríe]
¿Qué hubo?
¿Todo bien?
Negro y fuertote, como nos gusta.
-Cargado. -Listo.
[saborea el café]
Esta lana le va a servir muchísimo a Marina y a su mamá, muchas gracias.
Dale las gracias al Ruso, que no sabes toda la plata que le di
para rescatar a su hijo.
¿Te puedo hacer una pregunta?
¡Uff!
Me muero por escucharla.
Amm...
¿Cómo va la curiosidad que tenías anoche?
-No sé de qué me estás hablando. -[Landero ríe]
Mientes tan mal.
Apuesto lo que quieras a que...
no has dejado de pensar en ello ni un solo minuto.
Bueno, lo que sí me queda claro es
que tú eres el único clavado pensando en eso.
¿Pues qué quieres que te diga?
Soy cabrón, no soy desmemoriado.
¿Por qué será que la mexicana siempre pone el ojo en quien no debe?
¡Ay! ¡Mira quién habla, tú!
[Batman ríe]
Si tú no cantabas mal las rancheras, mi españolita,
hasta que te salvé.
[Batman] Ah, pero sí, sí se ven bien sospechosos, ¿eh?
¿Sospechosos?
Ay, cariño. Es obvio.
Oye...
¿ya le dijiste a la Teresa de la familia de ese güey?
Ya estoy lista.
Lista y bella. Así que en marcha.
Te me cuidas, chicolito.
Oye, abres la ventana, para que no te vayas a marear, ¿eh?
-¡Ah, qué sí! -Y te das tu chupa limón.
-[Sheila] ¡Sí! -Bueno.
Listas.
Pues llegó el momento.
Estás muy bonita, chamaca. Vámonos.
[Landero] Fue un gusto conocerte. Buen viaje.
Muchas gracias, señor.
Ten, Sheila.
-Vámonos. -[Sheila] Vámonos.
Adelante están los dos tipos de siempre.
No, Abel está en la mina.
Todavía se va a demorar un tiempo.
Sí, ándate por la parte de atrás, que es más seguro.
Como hiciste la última vez.
¿Ya estás ahí?
Dale.
Ya estoy yendo a abrirte.
Llegué dos horas antes de lo previsto.
Ya no aguantaba más para verte.
Tenemos varias cosas que hablar. Ven.
[Faustino] Ey, pilas.
Ya sabe, mijo. Cualquier cosa, grita.
Me pega un chiflido al celular.
Mucho cuidado, que no se muevan,
porque les sampas su tiro, ¿oyó?
Pilas con estos muñecos, vea ahí le pongo.
Sí, señor. Tranquilo que usted sabe.
¿Entonces qué?
[Faustino] Bueno, vámonos, vámonos, vamos. Rapidito.
¿Está listo ahí, o qué?
¡Ey! ¡Aguas!
¿Y la caleta?
Pasen, que le explico.
¿No la ve o qué?
[Faustino ríe]
[Faustino ríe]
[Sofía] Faustino, ¿qué está pasando?
Usted relajada. Un segundito, mire.
[ruido metálico al abrirse]
Y abra-cadabra.
Háganle para dentro, pues.
Háganle, háganle, háganle. Vengan, pues. Están en su casa.
¿Qué tal? Vea.
No es muy grande que digamos, pero tiene todo lo suficiente
para aguantar aquí una semana encerrados.
Ay, mierda.
Humildemente, los ahorritos de toda una vida.
Ahí están. ¿Ah?
[Faustino ríe]
¿Mi hermana sabía de esto?
Pues sí. Es que su hermana sabía todo de mí.
Lo que pasa es que ella no quería que tocáramos esto.
Que lleváramos una vida normal y ya.
Ahí están pintadas las viejas.
¿Qué?
Perdón.
¿Qué vamos a hacer?
¿Que qué hacemos? Pues nada, manos a la obra.
-Seguro. -[Faustino] De una.
Podríamos solos.
Hágale pues.
[Marina] ¿Por qué no llega?
-¿No será que ya pasó y no nos vio? -No, no, no creo.
Además nosotros llegamos más temprano. No debe tardar.
-[Marina] ¿Y si agarró para otro lado? -[Sheila] ¡No!
Tranquila, chiquilla. Tú madre sabe dónde estamos.
Así que va a llegar, ¿jum?
¿En qué piensas?
En mi amiga.
¿Ustedes creen que sí la pueden ayudar?
Yo te prometo que si la encontramos,
igual que a ti,
la vamos a liberar.
Te lo prometo.
[Sheila] Mira, cariño.
Seguro que tu mamá viene en ese autobús.
[Marina] Mamita... [solloza]
[Sonia] ¡Mi niña!
¡Hijita!
Hija mía.
[Sonia solloza]
Hija mía.
Señora Sonia.
Aquí tiene.
Se lo agradezco.
No puedo aceptarlo.
No, pero, le va a hacer falta, acuérdese que no puede regresar a La Paz.
Ha hecho mucho por nosotras.
Es mucho dinero.
Esto es lo suficiente, para que empiecen de nuevo, para que consiga un lugar.
Por favor, se lo ruego. Acéptelo.
A Marina yo no la vuelvo a ver. Juro por Dios
Que todos los días de mi vida agradeceré
por haberla conocido.
Ayúdame, mi hija.
Esta pulsera el que me la regaló,
dice que es para la buena suerte. Mire que a mí me funcionó.
Tal vez a usted le sirva.
Muchas gracias.
La verdad es que suerte es lo que necesito.
Pues buena suerte va a tener.
Solo las cosas buenas le puede pasar a usted.
[bocina de autobús]
Bueno, yo creo que ha llegado el momento de despedirse, ¿no?
-Adiós, Marina. -Gracias a todos
[Teresa] Cuídeseme mucho.
[Sonia] Gracias.
Adiós.
Está bien.
Oye, gracias por la ayuda, ¿sí? Te debo una.
Dice que su rastreador de última tecnología,
que aquí no se consigue.
Le estaban siguiendo los pasos a Abel.
En el preciso instante en el que lo dejaste caer al agua.
Ahí dejó de funcionar.
¿Sabes que el día que los mexicanos del Ruso fueron a negociar con Abel
en la mina
se le perdió el bastón por un momento?
¿Ese no fue el día en que murió el policía que tenía infiltrado?
Puede ser.
Porque encontraron su cuerpo al día siguiente.
¿Crees que los extranjeros estén metidos en esto?
No creo.
Estoy seguro.
No me gusta nada lo que está pasando.
Y todavía no te cuento lo más extraño.
¿Más que el incendio de la Baronesa?
Tejada desapareció.
Lo último que se supo de él
es una llamada rarísima que le hizo a Abel.
Y de ahí no se sabe nada más.
[chasquea la lengua]
No llego a entender que están buscando esos extranjeros.
[Jonathan] Pues ahí lo tienen el cementerio es ese.
[Oleg] A mí no me parece el mejor lugar para tener una reunión secreta.
[Landero] Demasiado expuesto.
Pues bueno, los otros dos que tengo son aun más pequeños,
uno en Thola Pampa y el segundo en Pulacayo.
Quizás Marina no escuchó bien.
¿Alguna inscripción que diga "Así es la vida"?
O algo parecido.
Eso fue lo que Marina dijo.
Por lo menos algo así dijo.
Sabes que las fotos son muy malas y...
[Fedor] ¿Puedo saber de qué estáis hablando?
Un cementerio, en Uyuni.
Pues busca el cementerio de trenes,
queda a las afueras.
[en ruso] ¿De qué trenes hablas?
De los trenes que desde mediados de siglo pasado quedaron abandonados
a las afueras de la ciudad.
Ahora es un lugar turístico donde la gente deja grafitis.
Ese de "Así es la vida" es uno muy famoso.
¿Famoso para quién?
[Fedor] Para cualquiera.
Pinche Rookie.
Tienes razón.
Aquí está el cementerio de trenes,
aquí está este grafiti famoso, "Así es la vida".
Pinche Rookie.
[en ruso] Bien hecho. Gracias, hijo.
Solo he dicho lo que todo el mundo sabe.
¿Por qué siempre le hablas en ruso y él te contesta en español?
[en español] Sabe que disfruto oyéndolo hablar en ruso.
Por eso lo evita.
Gracias a la vida no tengo hijos.
[Jonathan] De hecho así es la vida.
[Teresa] Así que casado y con tres hijos.
[Sheila] Sí, señora.
Tal como te lo estoy contando.
¿De verdad no sabías nada?
¿Nunca te lo dijo?
Qué fuerte.
"Qué fuerte", ¿qué? A ver. "Qué fuerte", ¿qué?
El señor Landero puede hacer lo que se le pegue su regalada gana, ¿eh?
Mi relación con él es meramente profesional. ¿Jum? Ya está.
Venga, mexicana. Que te conozco como si te hubiera parido.
¿Por qué?
Pues, que... es evidente que tú le molas a él
y... y a ti te gusta también.
Y, bueno, pues...
se nota demasiado.
Es más,
yo juraría, que ya os habéis liado.
Sheila, osea,
¿cómo me voy a haber liado yo con ese cabrón?
A ver, tengo cosas muchísimo más importantes
que andarme liando con ese güey.
Y además yo no entiendo por qué tú y Oleg están investigándolo
sin haberme dicho a mí.
Ah, ahí sí que lo siento, Teresa.
Pero, eso fue idea de Oleg y él no quería decírtelo.
Pero...
de verdad qué fuerte lo de Landero, me parece...
Bueno, ya estuvo, ¿no?
Además, a mí, Landero como hombre me vale madres.
Bueno, si tú lo dices yo te creo.
-Te vale madre. -[Teresa] Qué sí.
La verdad es que no tengo idea donde carajos tiene escondido el oro Abel.
He intentado todo.
Desde infiltrar policías...
hasta seguir a Tejada día y noche.
Algo estamos dejando pasar por alto.
Ojo, que el viejo no es tan imbécil como parece.
Abel es solo un hijo de puta.
Pronto te vas a liberar, te lo prometo.
Solo si descubrimos donde tiene el oro.
No pienso irme,
hasta cobrarle todo lo que me ha hecho.
Pero por lo pronto...
lo mejor es estarnos quietos.
Y encontrar la forma de cancelar la reunión de El Jinete Negro.
¿No te parece?
[Rojas] ¿Qué piensas?
¿Cómo no se me ocurrió antes?
[Rojas] ¿Qué?
Ya sé como vamos a hacer para llegar al oro.
[Paloma] Oye, como pesa.
Cuidado que pesa.
[Faustino] Yo te ayudo.
Eso.
Ahí te va.
-Deciles que lo muevan. -Ya voy.
Tu amigo dice que le aumentemos a la velocidad.
Pues eso estamos haciendo, ya quedan dos viajes y listo.
[Faustino] ¡Oye, Paloma!
Páseme la otra, por fa'.
[Sofía] ¿Ya no nos hace falta nada?
Nada. Un repazoncito y ya.
¡Chimba! Yo no había visto este lugar.
Chimbate a ti. ¿Usted qué hace acá?
Usted me mandó llamar.
¿Cómo que lo mandé llamar?
-Lo siento... -¡Ey, ey!
¡Gonorrea! ¡Ey, gonorrea!
¡Abrí!
¡Abrí la puerta!
[Faustino grita]
O nos dejó encerrados...
Mal paridos nos apagaron la luz
[Paloma] ¡Joder!
Ahí te dejo un regalito, Faustino.
[en inglés] No tengo nada que decirte.
[en inglés] Métete.
No hay manera de salir, no se desgasten,
que ni con una bazooka abrimos esa puta puerta.
La foto se la tomé yo mismo, hace como hora y media
y le aseguro que de donde está, no se va a mover.
[Teresa] Me siento más segura si vamos todos juntos,
así es que voy a empacar.
¿Es mi impresión o pasa algo con ella?
¿Qué tal si nos portamos como adultos y decimos la verdad?
No me quieras ver la cara de pendeja, porque no lo soy.
[Antonio] Y le digo a esos reporteros que andan ahí,
que la tienes incomunicada y que no la dejas hablar con su padre.
A mí no me gusta que me amenacen, cabrón.
[en inglés] Te puedo lastimar, así. ¿Entiendes?
¿Entiendes?
[Charlie en español] Soy el agente de Charlie Velasquez de la DEA.
¡A partir de este momento, estoy a cargo de la operación!
[en inglés] ¡Vamos, vamos!
[tema musical]
♪ Este corrido empieza ♪
♪ Con la mera que regresa ♪
♪ La reina del sur, Teresa ♪
♪ Luchando por libertad ♪
♪ Han pasado cuatro años ♪
♪ Que en Australia la encontraron ♪
♪ Y arrestaron frente al mar ♪
♪ Apartada de Sofía ♪
♪ En el bote gringo habita ♪
♪ Cuando llega una visita ♪
♪ Misteriosa y sin igual ♪
♪ Deja un libro conocido ♪
♪ Con mensajes escondidos ♪
♪ De un escape magistral ♪
♪ Ha llegado la hora gris ♪
♪ Se ha fugado la invencible ♪
♪ Cruzando el Río Bravo ♪
♪ A su México natal ♪
♪ Ahí la espera el presidente ♪
♪ su padrino Epifanio ♪
♪ que aún sigue maniobrando ♪
♪ un plan que no tiene igual ♪
♪ La misión no es imposible ♪
♪ pero es bien descabellada ♪
♪ Teresita es la indicada ♪
♪ pero sola no estará ♪
♪ Con sus cuates a su lado ♪
♪ y el chantaje denegado ♪
♪ Se comienzan a marchar ♪
♪ Por América del Sur ♪
♪ De Colombia hasta Bolivia ♪
♪ A Perú y Argentina ♪
♪ Con el fin de derrotar ♪
♪ A un enemigo en común ♪
♪ La odisea contra la DEA ♪
♪ En las manos de la Reina ♪
♪ Todo por su libertad ♪
Subtítulos: Liliana A. Armendáriz M.
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