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Original subtitles

¿Estos qué querían?

[susurra] Me estaban sacando información.

Ellos sabían que don Abel es dueño de este lugar.

No habrás aflojado la lengua, ¿no?

Papá, es la primera vez en la vida que te pido algo.

[en inglés] Hay consecuencias por no pagar tus deudas, Fedor.

Ahógalo.

[en español] Entre más compartas,

entre más tiempo tú vivas con ella, entonces más te vas a enamorar.

¿Me va a prestar el dinero, sí o no?

[en inglés] Dudo de que estos tipos tengan idea

de quiénes son Sofía Dantes y su mamá.

[Palermo] Este podría ser el boleto que necesitamos.

[Genoveva en español] ¿De verdad crees

que no incomodas estando a dos centímetros de distancia, día y noche?

-Es que no tengo otra opción. -No, la que no tiene otra opción soy yo.

[Montaño] El periodista y la primera dama fueron novios gran parte de la carrera.

-[Teresa] ¿Dónde estoy? -[Abel] ¿Quién le ha dicho que yo quiero

hacer negocios con desconocidos?

Seguramente el arma que encontramos es por si no le gusta lo digo, ¿no?

-Saben dónde botarla. -[Teresa] Por favor, ¡no!

-¡No! -[Abel] ¡Cállese!

-¡No, no, no! ¡No! -[Abel] ¡Cállese!

-[Abel] Láncenla. -¡No, no, no!

[gritos desesperados]

-¡No, no, no! -Láncenla.

[Teresa] ¡El señor Maita!

¿Qué dijo?

El señor Maita. [jadea]

El... el rescatiri.

El que le pagaba.

Él fue el que me dijo su nombre. Él fue el que me habló de usted.

-Eso es imposible. -Días antes de que se muriera,

yo hablé con él.

Mire, yo no sé cuánto le pagaba el señor Maita.

Pero mi gente le puede pagar 600 dólares...

por carga.

Usted no sabe lo que habla.

¡Por supuesto que sé de lo que estoy hablando!

Y yo sé que el margen es muy pequeño.

Pero es mucho más barato que comprarle a cualquier comercializadora.

Y en ese caso,

nosotros ganamos y ustedes ganan.

-¿De cuánto estaño estamos hablando? -Mucho.

Dos mil cargas por año.

Eso quiere decir que estamos hablando de... por lo menos un millón de dólares.

1 320 000 dólares, para ser exactos.

♪ Por América del Sur De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ De las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

[Batman] Sí, el primer vuelo para Londres.

No importa que lleven la carga, no.

Desde Bolivia.

No, no, no. Ya es muy tarde. No, no, no.

No, no. Yo lo necesito antes. Es que esto es urgente, compa.

Sí, sí, sí. ¿Y de cuánto estamos hablando?

[ríe] Ah, cabrón.

No, eso es mucha lana, compa.

Déjame... veo unas finanzas acá y te vuelvo a llamar.

Sale, pues.

Hay una posibilidad.

Quiere 10 000. Y no promete que te pueda regresar.

¿Qué hacemos?

Yo creo que entre todos no llegamos a ese dinero, eh.

Y lo peor son las 60 000 libras que debe Fedor.

Qué coraje, Oleg.

Con lo que tú has sido, que te movías por todo el mundo.

Y ahora no tengo ni para ir a rescatar a mi hijo.

A ver, se me está ocurriendo una idea.

Yo sé dónde podríamos encontrar ese dinero hoy mismo.

[comienza tema musical en inglés]

[Fedor en inglés] Hola, Jeff.

[Jeff] ¿Ahora qué quieres?

¿Sabes qué? No me digas, no me importa.

[Fedor] Por favor, necesito ayuda.

Vamos, dos o tres días máximo.

[Jeff] Estás demente.

Por favor, te lo ruego.

¡Lárgate!

Mi papá dijo que te pagará lo que te debo.

Un momento, ¿volviste a hablar con Oleg?

Sí...

¿Dónde está?

En Sudamérica.

Claro...

y va a venir a pagarme.

Me van a matar, no tengo adónde más ir...

Te juro que mi papá te va a pagar, incluido este favor.

Entra.

Y si... ¿Y si no logra convencerlo?

No, hombre, Sheila tiene más labia que un merolico.

Es capaz de venderle leche a una vaca.

-Mírala, ahí viene. ¿No te dije? -¡Ay, ay, ay, ay!

Don Saturnino insistió en acompañarme.

Niñita, insisto siempre en que te tomes tu matecito.

También sirve para esas cosas de mujeres, ¿eh?

-Mi mujer siempre... -No, don Saturnino.

Mire, muchas gracias, pero es que cuando me duele así

lo único que me lo quita son esas pastillitas

que he metido en la caja de seguridad como un tesoro.

¿Seguro que no te acuerdas de la clave, niñita?

Segura.

Porque siempre pongo la fecha de mi nacimiento.

Pero como me quito años, se me olvida. [quejido]

[Saturnino] Por primera vez, voy a tener que usar las llaves. ¿Ah?

[Batman] Pues apúrese, don Satu, porque cada vez se pone peor.

-Pues vamos, entonces. -No hace falta, don Saturnino.

Váyase a dormir.

-Nosotros nos ocupamos. -[Sheila] Sí, ay.

Muchas gracias, don Saturnino.

[Batman] Mañana se la regreso seguro, ¿eh?

Que se recupere, señorita.

[Anton] Jonathan, ¿quieres que te ayude con eso?

[Jonathan] Se nota que estas llaves las hacen para usarlas

-como último recurso, cabrón. -Pero ya estoy, casi, ¿eh?

[Batman] Pero con cuidado.

¿Estás segura de que hay suficiente dinero?

Que sí, hombre.

Batman y yo vimos a Landero meter la pasta y había mucha.

-¿A que sí? -Ey, chingos de billetes.

Ya está, lo logré.

[Jonathan] No, hombre, aquí no hay nada.

Pero no, no, no.

Prometo que esa caja estaba llena de fajos de billetes.

Vamos, os lo prometo.

-Han debido de robarnos. -[Oleg] Nadie nos ha robado.

Ese hijo de puta debe cargar con él todo el dinero.

¿Teresa? Llegué.

Me llevé toda la noche y nada.

La... disculpa.

Voy a abrir la ventana.

¿Teresa? ¡Teresa!

¡Teresa!

Pero, señor, ¿a qué hora ocurrió el incidente?

¿Y yo qué se? No estaba acá.

Anoche de madrugada. Necesito ver las cámaras de seguridad.

Señor, en las habitaciones no tenemos cámaras.

Pues entonces, la del pasillo, la recepción, la que sea.

Es que el hotel no cuenta con ese servicio de cámaras, solo tenemos...

Entonces, ¿quién carajos estaba de turno anoche?

Señor, por favor, cálmese.

Si la recepcionista del turno anoche

hubiera visto algo, lo hubiera reportado...

No me diga que me calme.

Hubo un secuestro en este hotel.

Señor, entonces, no me queda más remedio que llamar a la policía.

Márcale a la policía, por favor.

-No, eso, no. -Eh... No.

¿Entonces, señor?

[suena celular]

¿Dónde estás? ¿Qué pasó? ¿Dónde chingados te metiste?

¡Pablo, hola! Estoy muy bien, ¿eh?

Este... estoy aquí con don Abel. Él está aquí conmigo.

-¿Él está contigo? -Ajá. Sí, sí, sí. Aquí está.

Y ya le expliqué por qué lo estábamos buscando.

Y pues bueno, a pesar de que casi me mata,

el señor está dispuesto a hacer negocio con nosotros.

-[Pablo] Entiendo. -Tan es así

que está dispuesto a conocer al comprador ruso.

-¿Quieres que cuadre una reunión con él? -Sí, sabes que estaría buenísimo,

y que nos tenga una buena propuesta.

Y a lo mejor hasta un buen anticipo.

Y dile que se traiga una sola de las chingaderitas esas.

Que con una es suficiente.

Así les decimos a los guaruras en México.

Sí entendiste, ¿verdad?

¿Y dónde y cuándo va a ser esa reunión?

Bueno, es justo lo que le explicaba a don Abel,

que bueno, que el ruso se encuentra ahorita en La Paz y que...

La reunión se hace hoy, en cuatro horas.

Apenas llegue el ruso, me llaman.

Y si se atrasa un poco...

se olvida de su socia.

[Genoveva imita a dinosaurio]

A ver, échalo a andar otra vez. Y este te da una patadota...

-Hola, Vevita. -Hola.

¿Cómo están?

-Bien. -¿Qué tal la pasaste con tu amiga?

-Bien, muy bien, muchas gracias. -¿Sí?

Porque sí fue como larga la visita, ¿no?

Sí, es que bueno... el tiempo se pasó volando.

Ah, pero ¿la pasaste bien?

Bien, muy bien. Hacía mucho tiempo que no la veía y bueno,

me la pasé increíble.

Nos reímos mucho.

Qué bueno, oye. Yo fíjate que a mí, eso de estar

viendo a mis amigos del pasado como que me da un poquito de hueva.

Porque como que, no sé, cada quien agarró su onda, y...

pues no hay tema de conversación.

Bueno, pues para mí fue todo lo contrario.

-Mmm. -Mucha química. Es como si...

Como si no nos hubiéramos dejado de ver nunca.

Ya...

Entonces, ¿estás pensando en volver a verla?

Bueno, pues sí. Sí me gustaría muchísimo volver a verla.

Sí, de hecho, me gustaría retomar con ella

una afición que teníamos cuando estábamos en la universidad.

-¿Una afición? ¿De qué o qué? -Sí. Una afición.

Eh... de fotografía documental.

-[Epifanio] Guau. -Sí, nosotros tomamos talleres ahí, y...

estuvimos viendo fotos, porque ella las tenía,

y bueno, pues fue muy divertido.

-Y muy bonito. -¡Guau!

Por eso me tardé.

Oye, y yo que pensaba que te conocía completamente.

Bueno...

pues nunca se termina de conocer a las personas, ¿verdad?

Nunca.

Entonces, ¿qué? ¿Me vas a dar permiso?

Ay, ¿cómo no te voy a dar permiso, Vevita?

Tú eres libre de hacer lo que quieras,

pero además te ves radiante. Te ves hermosa, Vevita, hermosa.

Haz lo que quieras. Por favor.

[susurra] Hija de su puta madre.

[Güicho habla]

Voy a andar necesitando que le sigas

todos los pasos a mi mujer.

-Sí, señor. -Eh. Háblate con la Susana.

-Ajá. -Que te diga todos sus movimientos.

-Sí. -Aguzado, cabrón, ¿eh?

Te quiero bien aguzado. Que no se te escape nada.

Y cuando la Vevita se vaya a ver ahí con su amiga la Lina,

-esa, la de la universidad... -Sí.

Ahí voy a necesitar que me hagas un trabajito.

¿Qué tipo de trabajito, señor?

[claxon]

[claxon]

[Jonathan] ¿Es en serio que quieres viajar de polizón?

El avión de carga que encontró Batman.

Ahí me pienso colar.

-No, hombre. -¿A qué hora está programada la salida?

A las tres de la mañana, pero si esos vatos descubren

que te estás queriendo...

No me van a descubrir. ¿Y la seguridad del aeropuerto?

El punto por donde ellos llegaron no tiene mucha vigilancia.

-Por ahí pienso entrar. -[Sheila] Aún así es muy peligroso, Oleg.

Tiene que haber otra forma.

¿Además qué vas a hacer en Londres sin el dinero que debe tu hijo, eh?

Lo importante es estar con Fedor. Una vez ahí ya veré lo que hago.

¿Cómo le vas a hacer para retacharte?

-¿Retachar? -Retacharte. Regresar.

Estás pensando en regresar, ¿no?

[suena celular]

Landero. Dime.

-¿Cómo que se han llevado a Tesa? -Cálmate.

Ella está bien. Al menos por el momento.

¿Por el momento? ¿Qué significa? ¿Quién se la ha llevado?

-[Pablo] El tal Abel. -[Oleg] Pero ¿cómo os ha encontrado Abel?

[Pablo] No sé, no tengo ni idea. Lo único que sé es que le permitieron llamarme.

Ella parece estar manejando bien la situación.

Pero para rescatarla, necesito que vengas para acá ya mismo.

-¿Qué paso, Oleg? ¿Qué ha pasado? -Anton.

Tenemos que irnos.

Mateo ya viene. Está terminando de arreglar todo.

¿Qué tanto va a llevar?

Me hizo jurar que no te iba a decir nada.

Y en mi oficio, el juramento es totalmente serio.

¿Te puedo hacer una pregunta?

No es interrogatorio, tú sabes.

Está bien, padre. Pregunte todo lo que quiera.

¿Qué tú esperas de tu relación con Mateo?

O sea, me explico.

Tú estás aquí de paso en esta ciudad, ¿no es cierto?

¿O me equivoco?

Depende de los negocios de mi mamá.

Exacto, entonces si tu mamá, por ejemplo,

se va a otra ciudad o a otro país,

¿tú te vas con ella?

-Mm. No lo sé. -Pero ¿lo has pensado?

Claro, es mi mamá.

Exacto, claro. Es tu mamá. Y yo quiero que Mateo tenga claro eso.

Porque mira, en el amor, en la amistad, llámalo como quieras.

La verdad siempre tiene que estar ahí, de por medio.

Yo, por ejemplo, con estos pelados de acá,

tú sabes que son una embarrada. Y yo les acepto todo.

Pero no la mentira. Porque con la mentira uno no puede construir nada.

-¿Sí me entiendes? -[Mateo] Ya estoy aquí.

-Perdón la demora. -No te preocupes, ¿nos vamos?

-Nos vemos al rato, padrecito. -Listo, bueno.

-Hasta luego, padre. -Chao, chao. Que les vaya muy bien.

Bueno, vayan con Dios.

Ay, Dios mío.

[suena música reggaetón]

[conversación indistinta]

[en inglés] Creo que estoy perdiendo mi tiempo.

[en español] Yo creo que estos chicos solo van a pasear.

[Palermo] Aprovecha a broncearte.

[en inglés] No tengo mi traje de baño.

[en español] ¿Tú dónde estás?

[en inglés] Estoy donde me dejaste.

[Charlie en español] Oye. ¿Crees que estás haciendo lo correcto?

¿No crees que esto es apresurado?

Espero que no.

[en inglés] Muy bien, aquí voy.

[Charlie] Buena suerte.

[Palermo] Después te llamo.

Okey, copiado.

[en español] Tesa ha autorizado la información que yo le di.

Escuchamos que Tejada habló con el señor Abel.

Para hacerse pasar por compradora de estaño.

Incluido lo del tal señor Maita.

¿Eso te lo dijo el Landero?

No, es lo que deduzco por lo poco que ella alcanzó a decirle a él.

Dios mío, que no le pase nada a Teresa.

Por eso debemos darnos prisa.

El tal señor Abel me dio cuatro horas de plazo.

¿Y por qué se tienen que ir los dos?

Se supone que yo soy el cliente ruso y él va como mi guardaespaldas.

-¿En cuánto tiempo llegamos a Potosí? -El vuelo es de una hora.

-Está bien. -Pero Landero está comprando

ya los pasajes.

Pues no entiendo. ¿Qué vas a hacer con lo de tu hijo?

Si Landero tiene el dinero con él, lo que más me conviene es viajar

donde él está.

No, hombre, no creo que ese compa te vaya a dar la lana, ¿eh?

No pienso pedírselo prestado.

Aquí tienes el rastreador que pidió Teresa.

Muy bien.

Necesito un favor.

Con mi celular.

Es complicado, pero confío en ti.

Por favor, de pie. En nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

Pueden ir en paz.

-Padre. -Sí, mi hijo. Cuéntame.

-Acompáñeme. -La DEA.

¿Usted está seguro de que quiere hablar conmigo?

¿Padre Gonzalo Perea?

-Bueno, pasemos a la... -No, acá no.

Venga conmigo. Es un asunto muy importante y confidencial.

Bueno, entonces, déjame cambiarme.

[Sofía] Bueno, ¿y en esa playa qué hay?

[Mateo] Manglares, mosquitos y arena. Lo que hay en una playa normal.

Sí, pero ¿restaurantes, un pueblo?

Bueno, eso es lo más bacano de la playa. Que está sola.

No tiene habitantes. No tiene turistas. No tiene a nadie.

¿Te incomoda de pronto que vayamos los dos solos?

No, no, no.

Una playa solitaria me parece el mejor plan.

Espero que no te vayas a arrepentir.

¿De qué estás hablando?

De llevarme a tu lugar.

Si de algo estoy seguro es de que jamás me voy a arrepentir de esto.

[enciende motor]

¡Amigo!

Necesito un favor.

¿Cuánto tiempo tenemos?

Una hora. Para llegar al lugar donde nos van a recoger.

Acaban de mandarme las coordenadas.

-¿Y dónde tienen a Tesa? -En el cerro.

Bajo tierra, seguro.

Por eso el rastreador no funcionó inicialmente. ¿Trajeron el otro?

¿Cómo se supone que Tesa lo va a usar?

Pues ni idea. No me imagino cómo carajos le vamos poner una inyección a Abel

sin que se dé cuenta, pero...

eso fue lo que pidió Teresa.

¿Estás seguro?

Claro que estoy seguro.

Me lo dijo en clave.

¿Sabes que yo y Teresa nos entendemos mucho mejor de lo que tú te imaginas?

¿Y el dinero que supuestamente le voy a dar a Abel como anticipo?

Tú te haces responsable de esto.

Si las negociaciones llegan a buen término, te hablamos para que llegues.

¿Es todo lo que nos queda?

[Pablo] No, claro que no.

Me imagino que voy a llevar un arma, si no,

no me van a creer que soy un guardaespaldas.

Cuídala, no tenemos más.

A Teresa se la llevaron cuando requisaron la habitación.

Conduce tú.

[enciende motor]

[jadea]

Gracias.

¿Eres minera?

No.

Toma.

Trabajas para don Abel, ¿no?

De alguna manera, se podría decir que sí.

Soy su mujer hace 15 años.

No debe ser fácil trabajar con la pareja.

Y menos en este negocio.

Come.

Mmm.

[Teresa] ¿Y eso qué es? Es un monstruo, ¿no?

[Karen] No, no le puedes decir así. No es ningún monstruo.

Él es el espíritu que gobierna aquí abajo.

Además, es el patrón que fecunda a la Pachamama.

Mmm.

¿Y qué es la Pachamama?

La Pachamama es la madre tierra. Para que pueda producir el mineral.

La realidad es que somos muy afortunadas.

Porque la mayoría de las mujeres no pueden entrar a las minas.

Mmm.

No lo quería insultar, ¿eh?

Lo que pasa es que sí está bien pinche feo.

Y da miedo, ¿no? Y luego, también, ese miembro está mero...

Bueno, es una forma de mostrar la fertilidad, el poder de la mina.

Produce mucho más.

Igual, no le vayas a decir así delante de Abel.

Que por mucho menos es capaz de matar.

Este parece más el lugar para una emboscada que para un encuentro.

Si Abel le dice a Tejada que está haciendo negocios

con un mexicano y un ruso, vamos a estar en problemas.

Lo mismo que si Tejada le cuenta a Abel que una mexicana

y un tipo de Europa del Este están haciendo un documental.

No me gusta cómo esto se está complicando.

A mí tampoco, pero...

No tenemos más opciones.

[Pablo] Debe ser nuestro transporte, ¿no?

[Oleg] Ajá.

-De espaldas y contra el carro. Rápido. -Rápido.

-¿No me vas a invitar a cenar antes? -Dije que de espaldas

-y contra el carro. ¡Apriétalo! -¡Muévanse, muévanse, a ver!

Voy a hacer negocios con tu jefe. Nada de esto es necesario.

Eso no lo decide usted.

Adentro, muévanse. ¡Adentro!

¡Cabeza! ¡Rápido!

Quieto, quieto, quieto.

[hombre] Y en las mañanas, ¿qué tan duro es levantarse de la cama?

No, pues por difícil de creer, me levanto bien. No me cuesta trabajo.

¿Difícil de creer para usted o difícil de creer para mí?

Difícil de creer para mí.

Creo que estoy volviendo a tener

mayor fuerza, como antes.

Creo que estar cerca de su hijo le ha servido muchísimo.

No, bueno. Definitivamente.

Muchísimo me ha servido. Y para él también, para los dos.

De eso no tengo ninguna duda.

Yo creo que...

quien conociera mi historia pensaría que no soy apta para cuidar

a mi hijo, ¿verdad?

Se equivocarían.

Porque yo creo que usted es totalmente apta.

Sí, pero usted lo cree.

En cambio, cualquier otro psiquiatra podría objetar ese punto. ¿No cree?

¿Sabe qué?

Haber vivido el episodio que usted vivió

no la incapacita en lo absoluto para ser madre.

Y además,

con esta evolución tan positiva que está teniendo...

Ese es su objetivo.

Gracias.

¿Y todavía no recuerda absolutamente nada del episodio que vivió?

Para nada, absolutamente nada. Como si no hubiera existido ese día.

Entiendo.

Estuve pensando y hay colegas que trabajan con la hipnosis.

Y en algunos casos, dan resultados muy positivos.

Si le parecería bien,

podríamos intentarlo.

Hagamos una cosa.

Y me comprometo para la próxima sesión,

si todo sigue como va, a revisar el tema de la dosis.

Bueno, me parece justo.

Excelente. Mientras tanto, siga haciendo lo que viene haciendo.

Es precisamente lo que tengo planeado hacer.

-Muy bien. -Susana, por favor,

-acompaña al doctor a la salida. -Sí, señora.

-Buen día. -Excelente día.

-Gracias. -Gracias.

Quedo al pendiente.

-Sí, por supuesto. Gracias. -[Susana] Por aquí, por favor.

Si me trajo hasta acá, debe ser por algo grave.

No me vaya a decir que es por mis muchachos.

No, no tiene nada que ver con sus muchachos.

Bueno...

No directamente.

¿Entonces? ¿Con quién?

Con Sofía Dantes.

-Ah. -¡Bienvenida!

¡Me encanta! Está superhermosa.

Está superhermoso.

Me imagino que una pelada tan viajada como tú conoce las playas más bonitas.

No, esta está perfecta.

¿Cómo la encontraste?

Una vez que estaba buscando un lugar

porque quería encender a puño a todo el mundo.

No quiero verte enojado, ¿eh?

[Mateo] Bueno, pues eso era antes.

Ahora ya no, antes sí...

Pero es que este lugar es especial.

En este lugar yo me olvido de todos los problemas.

Y solamente es paisaje.

Gracias por compartir este lugar conmigo.

¿Sabías que este sitio se parece a ti?

Contigo yo puedo ser yo.

Vamos, te enseño el resto de la playa.

[chirrido de llantas]

Muévanse a Abel.

Rápido.

[hablan en su lengua]

Mucho gusto, señor.

Creo que es muy pronto para eso, ¿no?

Lo que usted diga.

¿Y nuestra socia?

Los está esperando adentro.

¿Qué? ¿Se escapó de una cárcel de los Estados Unidos?

¿Y qué fue lo que hizo?

Mató a tres agentes de la DEA.

Entre otros crímenes.

-¿Y... y... y dónde está ahora? -No lo sabemos.

O sea que lo que nos contó Sofía es pura mentira, es puro embute.

Me temo que sí, padre.

Y supongo que a Mateo también lo tiene enredado con sus mentiras.

Pero si la hermana y el esposo estuvieron en mi casa, comiendo.

Se veían de lo más de bien, no había ningún problema.

Ese esposo, al que se refiere,

se llama Faustino Sánchez Godoy.

Exnarco, buscado por la Interpol.

¿No... no será más bien que Sofía

no sabe de esto, que le están ocultando todo?

Ella sabe.

Es más, está en Colombia huyendo también.

¿Cómo es que se llama la mamá de Sofía?

Teresa Mendoza.

También conocida como la Reina del Sur.

¡Ya me estoy cansando!

¡Oye, espérate que no tengo la misma práctica tuya!

Entonces, déjame cambiarme de posición.

No, no, no. Espera. Aguanta un momento. Ya voy a acabar.

[suena celular]

Es el padre Gonzo.

¿Cómo sabes?

A mí solamente me llaman tú o él.

Y pues yo sé que es él y no le voy a contestar.

¡Listo!

A ver, voy a ir a ver.

Me gusta.

Pero pensé que me ibas a dibujar a mí.

Pues es que eso es lo que veo cuando te dibujo.

¿Sabes qué es lo que veo cuando te dibujo?

¿Qué?

¿Al hombre más enamorado que ha podido tener el planeta Tierra y sus alrededores?

Iba a decir otra cosa, pero eso me gusta más.

♪ Si nos dejan ♪

♪ Nos vamos a querer toda la vida ♪

♪ Si nos dejan ♪

♪ Nos vamos a vivir a un mundo nuevo ♪

♪ Yo creo podemos ver el nuevo amanecer ♪

¿Quieres que paremos?

♪ De un nuevo día ♪

♪ Yo pienso que tú y yo ♪

♪ Podemos ser felices todavía ♪

♪ Si nos dejan ♪

♪ Buscamos un rincón cerca del cielo ♪

♪ Si nos dejan ♪

♪ Haremos con las nubes terciopelo ♪

[respira agitadamente]

Bueno, pues no saben el gusto que me da de ver a mis socios.

Eso decimos nosotros.

Bueno, pues no te puedes quejar.

Te conseguí un proveedor de estaño en un tiempo récord.

Tan rápido que tuve que dejarlo todo para...

venir a esta reunión.

Yo solo espero que este señor te haya tratado como te mereces.

Bueno, creo que ya se han saludado lo suficiente.

¿Ven que su socia está bien?

Creo que es momento de empezar a hablar de negocios, ¿no?

-Muy bien, pues como nuestra socia... -No sé cómo será en su país, señor.

Pero acá, primero habla el dueño de casa.

O el más viejo de los presentes.

Y creo que yo cumplo ambos requisitos.

Pues, en mi país,

el cliente es el que manda.

Lastimosamente usted todavía no es mi cliente.

Acá mi amiga mexicana y el caballero

estaban metiendo las narices donde no debían.

Bueno, don Abel, creo que eso ya quedó explicado.

Mire...

Quizá porque soy muy viejo,

es que a mí me cuesta un poquito más entender las cosas.

Y necesito que me las expliquen.

Y si es que este es el caso,

yo creo que van a tener que abandonar mi mina.

Pero con las patas por delante.

[contestadora] Deja tu mensaje después del tono.

[pitido]

¿Qué pasa, Mateo? Te he llamado dos veces y no contestas.

Ponte las pilas, pelado. Apenas escuches este mensaje, me llamas.

-Nada, nada. No sé qué pasa. -Oh, tranquilo, padre.

Usted está haciendo lo correcto.

Voy a volverlo a llamar.

[tono de llamada]

[celular vibra]

¿Te imaginabas que esto iba a pasar?

Sí quería que pasara.

Y mi familia lo estaba sospechando.

Y yo no soy buena para disimular.

No sé qué voy a hacer para mirar a tu familia a la cara.

Yo tampoco.

Pero estaban muy emocionados.

Igual que mi mamá.

Algún día me gustaría conocerla.

A tu mamá.

No creo que tenga planes de viajar pronto para acá.

Pero algún día tendrá que venir, ¿no?

Prométeme que me vas a presentar.

[Oleg] Pues bien, estas serían

las entregas mensuales.

Y este el valor de lo que le pagaríamos por un año.

Un millón y medio de dólares.

[Teresa] ¿Ya vio?

Como podrá ver es más de lo que yo le prometí, así que no se puede quejar.

Me parece una oferta generosa.

Solo que hay un problema.

Yo no creo mucho en la generosidad.

Siempre esconde algo.

Nosotros, don Abel,

no estamos comprando estaño,

nada más. Estamos pagando por su silencio.

Nuestro destinatario necesita total discreción,

si me entiende bien.

[Oleg] Y si el señor Maita no me dijo mentiras,

en usted se puede confiar.

¿Y quién es el destinatario?

Dígamos que se trata de la industria militar.

[Abel] ¿Ahora ustedes trabajan para el ejército ruso?

Supongamos que les creo.

Una última pregunta y cerramos el trato.

¿Cuándo hablaron con mi compadre Maita?

Hace unos... 20 días. Un mes.

Qué pena que se haya muerto, ¿no?

Para poder confirmar lo que me dicen.

[Teresa] Pues la verdad que sí es una pena, caray.

Pero como ya le había dicho yo a usted,

él no quería que usted se enterara de que él nos dio su nombre.

¿O sea que hablaron con él personalmente?

[Oleg] Yo no conocí al señor Maita.

Mis conversaciones con él eran siempre telefónicas.

Por teléfono. Claro.

¿Puede prestarme su teléfono?

¿Para qué lo necesita?

[Abel] Curiosidad de viejo, digamos.

Esto no es necesario, señor.

¿Ya sí vamos a empezar a hacer negocio?

Desbloqueado, mejor.

¿Qué haces aquí?

[padre Gonzo] Sofía está en Colombia después de haber amenazado

con un arma a un compañero del colegio.

-¿Con quién está él? -Solo, en Londres.

[respira agitadamente]

Y yo a ti no te conozco de nada.

Lo que sí sé es que estás metido en un pedote con Epifanio.

Te quiero volver a ver.

[Genoveva] ¿Cuándo puedes?

Tú dime el día y la hora.

[Oleg] Tú no vas a ninguna parte.

Dime dónde lo tienes escondido.

-Yo no tengo por qué darte esa lana. -¡Cabrón!

[Jeff] Fedor Yasikov.

[en inglés] Cinco mil y le digo dónde lo puede encontrar.

[Mateo en español] ¿Cree que Sofía me pueda perdonar?

Posiblemente no.

Pero es que no hay de otra.

Eso que me está pidiendo ese hombre de la DEA es muy duro.

[padre Gonzo] Pero lo tienes que hacer.

[Sofía] Cuenta conmigo para todo.

¿Y tu familia? ¿Puede venir toda?

[tema musical]

♪ Este corrido empieza ♪

♪ Con la mera que regresa ♪

♪ La Reina del Sur, Teresa ♪

♪ Luchando por libertad ♪

♪ Han pasado cuatro años ♪

♪ Que en Australia la encontraron ♪

♪ Y arrestaron frente al mar ♪

♪ Apartada de Sofía ♪

♪ En el bote gringo habita ♪

♪ Cuando llega una visita ♪

♪ Misteriosa y sin igual ♪

♪ Deja un libro conocido ♪

♪ Con mensajes escondidos ♪

♪ De un escape magistral ♪

♪ Ha llegado la hora gris ♪

♪ Se ha fugado la invencible ♪

♪ Cruzando el río Bravo ♪

♪ A su México natal ♪

♪ Ahí la espera el presidente ♪

♪ Su padrino Epifanio ♪

♪ Que aún sigue maniobrando ♪

♪ Un plan que no tiene igual ♪

♪ La misión no es imposible ♪

♪ Pero es bien descabellada ♪

♪ Teresita es la indicada ♪

♪ Pero sola no estará ♪

♪ Con sus cuates a su lado ♪

♪ Y el chantaje denegado ♪

♪ Se comienzan a marchar ♪

♪ Por América del Sur ♪

♪ De Colombia hasta Bolivia ♪

♪ A Perú y Argentina ♪

♪ Con el fin de derrotar ♪

♪ A un enemigo en común ♪

♪ La odisea contra la DEA ♪

♪ De las manos de la Reina ♪

♪ Todo por su libertad ♪

Subtítulos: Andrea Jaramillo

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