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El mito de la Atlántida nos ha acompañado desde siempre, y hemos visto vertidos
sobre él una cantidad casi inacabable de historias.
Pero ¿cuál es el mito verdadero y original?
Todo comenzó con un escrito del filosofo griego Platón, en el que nos describía de
forma mucho más escrupulosamente exacta de lo que la
gente piensa, ¿cuál fue el origen de la Atlántida?
¿Cómo eran sus tierras?
¿Quiénes fueron sus reyes?
¿Cómo se organizaban sus gentes y sus ejércitos?
Y por último, ¿cuál fue su final?
Hoy voy a contarte todo eso.
Por supuesto, también hay una gran cantidad de mitos posteriores que se han
ido adheriendo a la leyenda de la Atlántida, así como todo tipo de
mysticismos y teorías a cada cual más fantasiosa y todas ellas muy interesantes.
De eso también vamos a hablar a modo de curiosidades, pero lo primero es lo primero.
Ahora ponte cómodo porque vamos a conocer toda
la historia del mito original de la Atlántida.
Tras la titanomáquia y el ascenso de los dioses criegos,
como gobernantes del universo, estos se repartieron el mundo.
Zeus quedó como gobernante supremo y suyo se enan los cielos.
Ades se quedó con Gnipramundo para él y Poseidon obtuvo los mares y océanos.
Conquétamente en el océano Atlántico, que aún no tenía nombre, había siete
pequeñas islas que estaban consagradas a la diosa Persefone.
Otras tres de enorme tamaño estaban consagradas una parades, otra para Amon y
la más grande y gloriosa de ellas para Poseidon y fue esta la que acabaría
gobernando sobre todas las demás islas del océano.
Fue de este modo que Poseidon obtuvo para sí la
Atlántida y en ella dejó caer su vista en cierta ocasión.
Al hacerlo, vio entonces el dios que la isla era hermosa y que en ella habitaban
he venor, un hombre nacido de la tierra y leúcipe su esposa.
Y de su unión les nació una hija llamada Clito.
Para cuando Clito había crecido hasta alcanzar la
madurez, sus padres ya había muerto de ancianos.
Y en ese momento fue cuando Poseidon se fijó
más en ella y quedó totalmente enamorado.
Fue Poseidon al encuentro de Clito y se unió a ella.
Y después quiso preservarla de los hombres del mundo exterior, para lo cual excavó en
la isla tres anillos de mar alternando concentricamente con otros dos anillos de
tierra, de menor a mayor dimensión, todos creados a identica distancia y que
la isla haría en la corina central en la que se hallaba.
Los dos anillos mayores, tanto el de tierra
como el de mar, medían tres estadios de ancho.
El siguiente par de anillos medían dos estadios de ancho cada uno.
El último de los anillos, un estadio.
Y la isla central que se había tallado dentro
de la propia isla, cinco estadios de diámetro.
Todo esto a pesar de que la navegación por aquel entonces no existía.
Pero Poseidon era capaz de predecir que algún día no muy lejano, los hombres se
harían alabar con sus naves y se adelantó a proteger la isla de ellos.
Además de eso, se ocupó también de convertir la isla en un paraíso.
Hizo a emerger del subsuelo dos manantiales de agua caliente y agua fría,
y por su condición divina hizo que la tierra fuera extraordinariamente fecunda.
Y así continuó moldeando la isla para hacerla
tan próspera y hermosa como le fuera posible.
Al final la isla quedó constituida principalmente por montañas en su zona
norte, y por una gran llanura de forma oblonga en
el sur, que se extendía por unos 3.000 estadios.
La Atlántida en total era más grande que Libia y Asia juntas.
Aunque cabe mencionar que por aquellos tiempos los griegos no conocían comúnmente
cuánto de grande era el continente asiático en total, por lo que
probablemente la historia se refira a que la Atlántida era tan grande como Libia y
el Oriente próximo juntos, lo cual ya es exageradísimo,
y más que una isla más bien era un continente propio.
Aún en aquella época, en la que empezaba a desarrollarse una navegación muy básica y
nada apta para de entrarse en Altamar, era posible acceder a estas islas,
ya que se encontraban muy próximas a las columnas de Eracles,
lo que nosotros conocemos como el estrecho de Gibraltar.
Y todas ellas estaban muy próximas entre sí.
De la unión de Poseidón conclito nacieron cinco parejas de gemelos parones.
El primero de todos ellos fue Atlas, y a él se
lo nombró el rey y gobernante supremo de la isla.
A partir de él, fue que la isla obtuvo su nombre, la Atlántida,
e igualmente el océano pasó a llamarse Oceano Atlántico.
Este atlas, por cierto, no es evidentemente el mismo que el ante Atlas.
Pues aquel era un titán, mientras que este era un semidiós hijo de Poseidón.
Su gemelo era a su vez Gadiro, y a este se le otorgó como feudo la zona
más cercana de la Atlántida al estrecho de Gibraltar, denominada
por derivación de su propio nombre, Gadídica o Gadeira.
Esta región sería al parecer la más oriental de la Atlántida.
Al siguiente par de gemelos los llamó anferes y a los terceros, Neseo y Autóctono.
Al cuarto par de gemelos les puso los nombres de Elásipo
y Mestor, y al último par de hermanos, Azaes y Diaprepés.
Y a todos ellos también se les otorgaron sus respectivos feudos en la isla,
que había sido dividida en 10 dominios y cada
uno de ellos gobernado por su propio rey.
Pero por sobre todos ellos, gobernaba Atlas, como regente de toda la isla,
cuyo feudo era el territorio central, que había pertenecido a su madre clito
antes que a él, y en donde su padre Poseidón
había erigido personalmente un palacio para Atlas.
Así fue como comenzó la estirpe de los Atlantes, y como hemos dicho, algunas
gentes de Europa y Asia consiguieron cruzar hasta la
Atlántida y su población pronto se volvió próspera y numerosa.
Los Atlantes pronto descubrieron que la isla era rica y mineralespreciosos,
especialmente en Oricalco, un metal legendario que algunos piensan que sería
una aleación natural entre el cobre y el oro, mientras que otras fuentes deducen
que era de bronce y plata y otros en cambio opinan que era algo parecido a Lambar.
Pero en cualquier caso, era más valioso que la plata y el oro.
Además la gigantesca isla era espesa en bosques e incluso pantanos, lagos y ríos,
así como montañas y llanuras.
De modo que insisto en desterrar completamente, la idea de que la Atlántida
era una isla convencional de fantasía, ya que muy por el contrario, era
prácticamente un continente, sobre todo teniendo en cuenta que al parecer era tan
grande como Libia y el Asia conocida, juntas.
Respecto a la fauna de la Atlántida, esta era bastante próspera, aunque no se
especifica que animales la habitaban exactamente, excepto por los elefantes,
que al parecer eran algo bastante típico.
En cuanto a la flora, todo lo fresco sabroso y fragante estaba bien representado.
Raíces, follaje, madera, frutas, también legumbres y toda clase de bebidas,
comidas y aceites.
Así como cualquier dulce o extracto medicinal
imaginable, todo lo generaba la isla en belleza y masía.
Los adelantes construyeron puentes entre los anillos de tierra, conectándolos entre
sí, y junto a los puentes excavaron túneles para que los
barcos pudieran pasar a la ciudad alrededor de la montaña.
Así como muelles en las paredes de roca de los fosos y un gran canal que lo conectaba
todo al océano y que tendría 300 pies de ancho, 100 pies de profundidad y 50
estadios de distancia hasta el primer anillo exterior.
A modo de desembocadura, la entrada del océano al canal se mejaba a un puerto,
donde podían acceder hasta los barcos de mayor tamaño, por lo que para entonces era
evidente que los atlantes ya habían desarrollado
en navegación más avanzada de la época.
Cada paso de cada puente estaba custodlado por puertas y
torres, y una muralla rodeaba cada anillo de la atlántida.
Los muros que levantaban los atlantes estaban hechos de piedras roja,
blanca y negra, muy por el contrario de las típicas
representaciones artísticas en las que abundan los tonos azules.
A su vez, sobre la muralla del anillo exterior aplicaron ornamentos de hierro,
sobre la del anillo interior casi terita, y sobre la
muralla que circundaba la acrópolis, adornos de oricalco.
Existían por toda la isla casas de la muración simple,
mientras que otras resaltaban por su belleza y colorido.
Lo que más destacaba era el complejo palaciego del núcleo de la atlántida.
En su lugar, y allí, anualmente se enviaban tributos
y ofrendas, desde las diez regiones de la atlántida.
Además había otro templo más aposeidón, con un estadio de longitud y 300 pies de ancho.
Los exteriores del complejo palaciego estaban enteramente recubiertos de plata,
excepto las cúpulas que refulgían de oro.
Existía a su vez un altar acorde en grandeza y excelencia a este templo.
En el interior, predominaban el revestimiento de oricalco y la techumbre
era un kaleidoscópico espectáculo multicolor, nacido de la unión entre el
marfil, el oro, la plata y el propio oricalco.
Toda la estancia se hallaba repleta de diversas
imágenes de oro, muchas de ellas ofrendas.
Resaltando entre todas, la grandiosa estatua de poseidón, de pie sobre un
carro, sujetando las riendas de seis caballos
salados, irrodeado por 100 nereídas sobre delfines.
De idéntica forma, se hallaban en el exterior, estatua de oro en gran número,
que representaban tanto a la realeza como a particulares
autóctonos de renombre o extranjeros notables.
Y también, el agua fría y caliente de los manantiales era conducida por un ingenioso
y avanzadísimo entramado de canales, acequías y cisternas que la distribuían
por toda la ciudad y para cada uso, ya fuera higiénico o ornamental.
Y en resumen todo el paisaje, era destacablemente fresco y acuático.
Dentre las zonas vírgenes de la isla, se destacaba la aspera y escarpada
pendiente que podía visualizarse desde la perspectiva marítima,
demasiado elevada y, por tanto, peligrosamente intransitable.
Sin embargo, a poco que se elevara la vista sobre la ciudad, podía contemplarse
una extremada y suave llanura que la rodeaba, límitada
a su vez por diversas montañas quedaban a morir al mar.
Su localización se prestaba a encarar el viento sur.
Se enfatiza la majestuosidad belleza y número de las montañas circundantes,
al no tener equiparación alguna, con el resto de montañas conocidas por los griegos.
Estas albergaban y daban cobijo a variedad de aldeas, así como acaudalosos ríos y
lagos, frondosos prados y bosques, variados en cantidad y especies,
cubriendo con suficiencia todas las necesidades humanas y animales,
ya fueran estos tomésticos o salvajes.
El gobierno de la Atlántida se había extendido a otras muchas islas,
así como apartes de la firme, como lo eran los pueblos de
Libia e incluso Egipto y partes de Europa a Satirrenia.
En caso de guerra, estaba establecido que cada rey aportara al ejército la sexta
parte de sus carros de guerra, dos legiones de jinetes a caballo,
dos legiones de caballo sin carro, una legión de infantes con escudo,
una legión de Aurigas, dos legiones de oplitas, dos legiones de arqueros,
dos legiones de honderos, tres legiones de lanzadores de piedras, otras tres legiones
de lanceros y cuatro legiones de marineros para cubrir la tripulación de 1.200 naves.
Esto era en el caso de que la ciudad capital gobernada por átilas así lo
reclamase, distinta era en cambio la distribución de los otros nueve feudos o
estantes para sus contiendas particulares, lo que según Platón
conllevaría un tiempo excesivo en su relato y descripción.
En cuanto a la guardia de la ciudad, esta se dispersaba en numerosas estâncias,
determinándose en función del grado de su
fidelidad la cercanía de las mismas a la acrópolis.
De este modo, a los que más muestras de virtud y lealtad mostraban, se les
otorgaba el privilegio de convivir circundando a los reyes.
Las legas de la Atlántida nacían de lo originalmente dispuesto por Poseidón,
recogidas por los primeros reyes y plasmadas en una gran columna de calco
como una constitución fundamental que se guardaba en el templo de Poseidón,
donde los reyes se reunían cada cinco o seis años.
Estos reyes debían de juzgarse unos a otros para asegurar el buen funcionamiento
de la Atlántida y esto era precedido por el sacrificio a Poseidón de uno de los
muchos toros que se paseaban sueltos por su templo.
Los 10 reyes debían de cazar uno de estos toros y degollarlo sobre la columna de
Oricalco, siendo ofrecidos todos los miembros del animal y llenándose a
continuación una crátera a partir de diez coágulos de sangre, uno por cada rey.
Después se limpiaba la columna y se arrojaba el resto al fuego.
Una vez llegara la noche y a mainar al fuego sacrificial, se vestían con bellas
togas color purpura, sentándose a continuación junto a las ascoas.
Lo del color purpura, por cierto, no es algo escogido al azar.
En aquella época y durante muchos siglos, el tinte purpura
era algo extremadamente difícil de conseguir el occidente.
Por lo que las prendas y ornamentos de este color era algo carísimo y muy escaso,
que solamente podían permitirse las clases más ricas y poderosas de la sociedad.
Una vez se hubiese apagado el fuego, los reyes procedían a juzgarse mutuamente.
Transcribiéndose los juicios en una tablilla de oro a la manecer, la cual
utilizaban de ofrenda al terminar los juicios junto a sus vestimentas.
Probablemente, la ley más importante de todas era aquella que prohibía atacarse
mutuamente y invitaba a cooperar entre todos los
reyes ante cualquier eventual ataque extranjero.
Además, los reyes no podían condenar a muerte a ningún pariente
a no ser que se aprobase por parte de seis reyes o más.
Esto empujaba a los atlantes a dirigir todo a fan de conquista o expansión de sus
riquezas y dominios hacia el mundo exterior y avanzaron insolentemente como
un gran imperio desde el océano Atlántico sobre toda Europa y Asia.
La atlantidad no encontraba rival que lograra imponersele y finalmente llegó
hasta Grecia e intentó esclavizar en un ataque a toda la
región como ya había hecho antes con todas las anteriores.
Pero la ciudad de Atenas logró resistir y detenerlos por primera vez.
El poderío de Atenas se hizo famoso entre todos los hombres por su excelencia y
fuerza, pues superó a todos en valentía y en grates de guerra.
Al principio Atenas condujo en la lucha a todas las demás ciudades griegas,
pero eventualmente se vio obligada a combatir en solitario.
Cuando los demás ejércitos griegos se fueron rindiendo o abotando.
Atenas sin embargo resistió hasta el final y logró una gran victoria sobre los
Atlantes, e incluso fue capaz de liberar de la esclavitud a todas las naciones vecinas.
Este fue el principio del fin para la Atlántida.
Para entonces, la sagrada estirpe de Poseidón y Clito se había ido mezclando
demasiado con la sangre humana vulgar a
través de las sucesivas generaciones de reyes.
Y las virtudes divinas se fueron diluyendo entre los vicios humanos, hasta que la
sociedad Atlante pasó de ser gloriosa y llena de
bondad a convertirse en tiránica y llegó la trá.
Textualmente, la historia dice así.
El dios de dioses Zeus se dio cuenta de que una estirpe buena estaba dispuesta de
manera indígena y decidió aplicarles un castigo para
que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia.
Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que instalada en el
centro del universo tiene vista a todo lo que participa de la generación,
y tras reunirlos, dijo 2 puntos.
En esta parte de la historia, el escrito de Platón acaba de forma abrupta,
creando uno de los cliffhangers más antiguos y frustrantes de todos los tiempos.
En cualquier caso, los dioses decidieron tras esta conversación destruir la
Atlántida, aproximadamente entre el año 9.500 antes de Cristo.
La Atlántida colapsó tras un violento terremoto y un dilubio extraordinario,
en un día y una noche terribles, y la gigantesca
isla desapareció un diéndose en el mar.
Lo que además produjo un gran banco de arcillas y barros en el océano,
que lo hizo intransitable durante años.
Y así es como termina su historia.
Ahora hablemos de las fuentes de las que surge todo lo que sabemos en la Atlántida.
La única fuente primaria acerca de la Atlántida, y de la cual surgen todas las
demás, es el diálogo escrito por el filósofo griego Platón.
En dicho escrito de Platón, los filósofo crítias y Timeo nos cuentan todo lo que
sabemos acerca de la Atlántida, a través de un
diálogo que mantienen con Sócrates y Hermócrates.
Todo el diálogo es seguramente ficticio, todo indica que estos filósofo
psipolíticos riegos nunca mantuvieron estas conversaciones.
Y de hecho, de Timeo incluso se sigue discutiendo, si fue un personaje histórico
real, o si Platón solo inventó completamente.
La historia de la Atlántida viene principalmente de boca de crítias,
quien dice que la conoció a través de Solon, un
estadista considerado uno de los siete sabios de Grecia.
Solon habría viajado a Egipto años atrás, y cuando tenía ya 90 años y crítias era un
niño de 10, le contó lo que había descubierto allí.
En la ciudad de Saiys, a lo este del Delta del Nilo, los acertotes egipcios le
hicieron saber de una antigua historia que había
sobrevivido en sus registros acerca del pueblo griego.
Es decir, la historia de como la antigua atenas prevaleció ante la invasión de la
Atlántida, además de todos y cada uno de los detalles acerca
de esta civilización legendaria que te acabo de narrar.
La explicación de por qué esta historia no la conservaron ni recordar en los griegos,
vendría a ser que se perdió durante el diluvio universal, porque sí, los griegos
también tenían un mito del diluvio universal, pero de algún modo,
los egipcios sí que habían logrado conservarla.
Algunos historiadores defienden que Platón, de hecho, tomó prestadas
libremente, algunas de sus alegorías y metáforas de tradiciones más antiguas,
como la de la guerra de Troya o diversas genealogías egipcios.
Otros en cambio, opinan que se inspiró en eventos de su tiempo, como la fallida
invasión a teriencia Sicilia o la destrucción de Elique.
A su vez, el logógrafo Elánicus de Lesbos escribió una obra anterior a la de Platón,
titulada Atlantis, de la que solo sobreviven unos pocos fragmentos.
El trabajo de Elánicus parece haber sido una genealogía sobre las hijas de Atlas,
pero algunos autores han sugerido una posible
conexión con la isla que describió Platón.
Por ejemplo, al parecer Platón escribe este relato con el mismo estilo en que lo
hace Elánicus, y también se sugiere que pudo haber tomado prestado el título,
aunque se inventase el resto de la historia.
En cualquier caso, lo que sí parece estar claro, es que estos diálogos escritos por
Platón son la base fundamental de todo cuanto conocemos
y se ha dicho inventado o derivado sobre la Atlántida.
Durante muchos siglos de hecho, este mito no
llamó la atención tanto como se podría pensar.
Cuando realmente obtuvo más popularidad, fue a partir de la edad moderna y
contemporánea, épocas en las que proliferaron
todo tipo de teorías acerca de la Atlántida.
Veamos algunas de las más interesantes.
Una de las primeras teorías que se barajó sobre la Atlántida
fue la de que esta se ubicaba en los continentes americanos.
El historiador eclesiástico Francisco López de Gomara pudo haber sido el primero
en afirmar que Platón se refería a las Américas cuando hablaba de la Atlántida.
El teolo ingles Tomás Mur escribió su obra de ficción utopia en el siglo XVI
inspirada por la Atlántida de Platón y los
relatos de los viajeros sobre las Américas.
Mur describió una sociedad utópica imaginaria ambientada en el nuevo mundo.
Tema que también desarrolló el filósofo inglés
Francis Bacon en su obra la nueva Atlántida de 1623.
En la que daba una historia de la Atlántida, similar a la de Platón,
pero situándola libremente en América.
Este tipo de historias extendió la idea popular de que las ruinas mayas y aztecas
podían ser los restos de la Atlántida y que sus antiguos habitantes habrían sido
descendientes en los Atlantes, comenzando toda una línea de
especulaciones que partía de estos escritos creados en el siglo XVI.
Algunos historiadores explican que estas especulaciones se desarrollaron fácilmente
debido a los intentos europeos de racionalizar las antiguas culturas
americanas dentro de un contexto mitológico occidental.
Conforme la sociedad fue avanzando y se fue conociendo más acerca de los pueblos
precolombinos, estas interpretaciones fueron quedando cada vez más obsoletas,
pero en el siglo XIX volvieron a resurgir.
Una de las personas que más popularizó el mito de la Atlántida en ese siglo fue el
congresista estadounidense Ignatius Donnelly, quien escribió
en 1882 el libro La Atlántida, un mundo antes del diluvio.
Donnelly sugería que Platón escribió sobre una isla gigante que realmente existió,
creía que la Atlántida era el sitio de la primera y más antigua civilización humana
y que en la mitología de las demás culturas del mundo sus respectivos dioses
en realidad habían sido ciudadanos de la Atlántida.
Incluso el edad en Bíblico habría estado ubicado según él en este continente perdido.
Señalaba a Egipto como una de las colonias de la Atlántida y uno de los pocos
remanentes que quedaba de lo que podía haber sido su cultura.
Tanto interés despertó en estos mitos, que a Donnelly popularmente se le ha
llamado el padre del renacimiento de la Atlántida en el siglo XIX.
Muchos le agradecen que la haber hecho pervivir este interesante mito hasta la
actualidad, mientras que otros les reprochan haber sido uno de los mayores
promotores de un método de investigación anti-científico y anti-histórico.
Basado en la idea de que los mitos y leyendas contienen información oculta que
puede ser distifrada bajo la libre interpretación, valiéndose del ingenio de
cada uno, o por personas que poseen algún tipo de visión mística o especial.
Más adelante llegó el fascinante mundo de la Teosofía, una escuela de místicismo
fundada por Yelena Blavatzkaya, que alcanzó bastante
popularidad e invirtió mucho en el mito de la Atlántida.
Estos fueron quienes más se inventaron sobre la Atlántida, ya que en muchas
ocasiones, sin ni siquiera basarse en lo escrito por Platón, lanzaron tantas
afirmaciones como quisieron de su propia invención, muchas de las cuales han
sobrevivido hasta nuestros días en el imaginario popular.
En su libro, la doctrina secreta de la Atlántida, Blavatzkaya describía que la
Atlántida estaba compuesta por la cuarta generación de humanos, que sería sucedida
por una quinta generación de humanos que somos los humanos modernos.
En 1882, otro teósofo Alfred Persicinet, decía haber aprendido las respuestas a
muchas de sus preguntas sobre la Atlántida de un maestro
tibetano llamado Mahat Makut Hume, que textualmente le dijo.
La formación de la Atlántida se originó en el mioceno y culminó con la desaparición
del continente más grande, que coincidió con el ascenso de los
alpes y el vestigio de la pequeña isla mencionada por Platón.
La pequeña Atlántida de Platón fue la única isla que
sobrevivió a la desaparición de la Atlántida original.
El gran acontecimiento fue la llegada de los descendientes de la luz de Poseidonis,
que vivieron en nuestra chammala, otro reino mitológico
ubicado en algún lugar de limalaya, hace 11.446 años.
Algo curioso de las aportaciones de Sinet es que el mismo parecía no conocer
demasiado bien el escritor original de Platón, pues en varias ocasiones comentaba
que la Atlántida era una isla más bien pequeña, cuando según el diálogo de Timeo
y Critias era casi tan gigantesca como un continente.
Los teosofos en general afirmaban que la Atlántida existió hace entre un millón de
años y 900.000 años, pero habría acabado autodestruyéndose, debido al uso desmedido
de poderes mágicos y psíquicos que habían adquirido los Atlantes.
Nada de eso tenía nada que ver con lo escrito por
Platón en su día, pero ellos empezaron a predicarlo.
En su libro de 1896, Atlantis, el mundo antidiluviano, un título casi
idéntico al de Ignatius Donnelly, otros teosos fue llamado William Scott
Elliott, afirmaba que cuando la Atlántida colegó, esta
se dividió en dos grandes islas, llamadas Daitia y Ruda.
Además también afirmaba que se trató de una civilización altamente desarrollada
tecnológicamente, cientos de miles de años antes de nuestra era.
Estas, junto con otras de la misma época, serían las primeras afirmaciones
explícitas acerca de la idea popular, de que la Atlántida poseía una tecnología
tan avanzada como la moderna o incluso más.
Pues hasta entonces, tan solo se entendía por lo escrito por Platón, que la
Atlántida contaba con la mitología más avanzada
de su época, pero no con una mitología futurista.
También describía que la Atlántida ocupaba gran parte de los oceanos Atlánticos,
desde el norte en la actual Islandia hasta el sur oeste en río de Jaleiro.
El primer cataclismo que comenzó su destrucción habría ocurrido hace unos 800.
000 años.
El segundo hace 200.000, cuando se dividió en las dos islas ya mencionadas.
Y el tercer y más terrible hace 80.000 años, cuando finalmente quedó reducida a
una isla supuestamente pequeña, que supuestamente es la que describía Platón.
Finalmente, en el año 9.564 antes de Cristo, ocurrió la
cuarta y última catástrofe, que la un dio definitivamente.
Escote Leo también confirmaba que la capital de Atlántida, como una población de 2.
000 millones de personas, se llamaba Estaborot.
Y que habría sido destruida por el segundo cataclismo.
Llego incluso a decir, que en su apogeo, los Atlantes desarrollaron vehículos aéreos.
Y estas afirmaciones fueron deformándose más y más hasta de generar en que los
Atlantes poseían aviones a reacción e incluso naves espaciales en las que los
supervivientes de Atlántida habrían ido a refugiarse no solo a las 30.
Durante los años 20 y 30, el clarevidente Edgar Cage practicaba entre otros muchos
espectáculos, lo que él llamaba Lecturas de Vida.
En las que haciendo uso de sus poderes místicos, podía haber lo que habían sido
en sus vidas anteriores, los miembros del público.
Y en muchas ocasiones, mencionaba que estos sujetos habían sido adlantes en otra vida.
A través de estas visiones, Clase declaraba poder dar
descriciones muy precisas de la vida en la Atlántida.
También afirmó que la Atlántida se levantaría de nuevo en
1960, provocando mucha popularidad del mito en esa década.
Y que además hay un salón de los registros debajo de la esfíjha
egipcia que contiene los testos históricos de la Atlántida.
Llegados los años 40 llegó el turno de los nazis de alimentar el mito de la Atlántida.
Realizaron diversas expediciones en busca de localizaciones mitológicas y diversos
mitos, tratando de conectarlos muchas veces con sus ideas sobre la raza área,
a veces relacionándola con la antigua Atlántida, la cual creían que se
encontraba probablemente por las zonas de Groenlandia e Islandia, basándose en la
idea de que los adlantes eran en realidad y pervorios,
superhombres nórdicos que se originaron en el Atlántico Norte.
Todas estas teorías ya habían nacido en la Zuleges El Chaf, una logía antisemita de
Munich que precedió al partido nazi alemán.
Los ocultistas Cal George Shatch y Herman Wilts fueron los primeros en hablar de
esta raza nórdico atlante y el ideólogo del partido Alfred Rosenberg, así como el
líder de la SSG Heinrich Himmler, llegaron a hacerlo parte de la doctrina oficial.
Ahora hablemos de las muchas teorías sobre la supuesta localización de la Atlántida.
Lo primero más importante es dejar claro que Platon nunca especificó la ubicación
de la Atlántida, simplemente insinuó el área
alrededor del actual estrecho de Gibraltar.
Eso es todo.
Pero a través del resto de su escrito diversas
pistas han hecho prosperar diversas teorías.
Estas teorías son casi infinitas y muchas de ellas consisten en afirmaciones
totalmente arbitrarias que relacionan a la Atlántida con cualquier cosa, así que voy
a mencionar solo las que sean mínimamente relevantes, que aún así son muchas.
Varias teorías la ubican en algún lugar del mar Mediterráneo.
Robert Craves en su libro Los mitos griegos de 1955 sostiene que la Atlántida
era la isla de Faros, frente a la costa occidental del Delta del Nilo.
Robert Sarmast, un arquitecto estadounidense, argumentaba que la ciudad
perdida de la Atlántida se encontraba en el fondo del Mediterráneo oriental,
dentro de la cuenca de Chippre.
Basándose en datos de sonar del fondo marino en las que se intuyen según él
estructuras que podrían haber sido hechas por
el hombre a una profundidad de 1500 metros.
Según Sarmast, varias características de Chippre, como la fiesta de cataclismos,
apoyan su identificación de Chippre como parte de la Atlántida.
Su credibilidad no obstante es bastante pobre, pues a menudo ha mencionado cosas
como que los científicos saben que aproximadamente 18.000 años en el pasado
no había solo un mar Mediterráneo, sino tres.
Pero luego nunca quiso decir quiénes eran esos científicos, ni citó ningún tipo de
literatura científica que lo apoyara, y de hecho prácticamente todos los
geólogos o ceanógrafos y paleontólogos que han estudiado el fondo del Mediterráneo,
explican que no hay nada que indique que eso haya podido ser así.
El historiador Suizo Adalberto Giovanni argumentó que el hundimiento de la ciudad
griega de Elique en el año 373 antes de Cristo en la época de Platón pudo haber
sido la inspiración para la historia efecticia de la Atlántida.
Otra teoría es la de que la Atlántida en realidad se refería a los pueblos del
antiguo acerdeña, que el nombre de Atlas, en realidad, deriva de Ítalos a través del
idioma egipcio medio, y que las descripciones de Platón de la Isla al
parecer comparten varios rasgos con Cerdeña y su cultura de la edad del bronce.
La Atlántida podría estar por tanto enterrada debajo de las islas de Corsera y
Cerdeña, que serían las mesetas de la Atlántida que sobrevivieron en el hundimiento.
La capital de la Atlántida se habría ubicado en una colina cerca de la
inyecidad de Santadi, en la provincia de Cagliari.
También hay otras referencias toponímias al mito de la Atlántida, incluidas las dos
fuentes de agua fría y caliente colocadas por Poseidón, que sería, según esta
teoría, la fuente de agua fría de Cínigas y la fuente de agua caliente presenta en
la toponilla de tres barrios próximos al pueblo de Nuxis.
similar a esta es la teoría de que sus restos se encuentran en la Isla de Malta,
aunque esta teoría ha sido manchada con escándalos de hallazgos falsificados que
tenían la intención de proporcionar una prueba de la afirmación de que Malta era
la Atlántida, y que implicaron al antiquario
Georgio Gornet, uno de sus mayores defensores.
El geóarqueólogo Erberhard Zanger ha propuesto la hipótesis de que la Atlántida
era de hecho la ciudad estado de Troya, cuyo mito
se habría desfigurado en la imaginación de Platón.
Durante muchos siglos, se pensó que Troya era pura ficción, hasta que fue
descubierta en 1871 por el geóarqueólogo Heinrich Liemann.
Algunos dieron entonces la cuestión de la Atlántida por Sanjada, pero muchos otros
siguieron pensando que se trataba de relatos distintos.
También existe la teoría de que la Atlántida se encuentra en el Mar Negro.
Esta fue iniciada por los investigadores alemán ex-Siegfried y Christian Shop.
Se basa en que antes del 5.500 antes de Cristo había una gran llanura en el
noreste en un antiguo lao de agua dulce, y que en el 1.500 días antes de Cristo el
aumento del nivel del mar superó la barrera del bósforo actual.
Uno de las mayores problemas de esta teoría está en ubicarla en aguas
totalmente ajenas al Mediterráneo o al Atlántico, en las que casi
obligatoriamente debería de estar ubicada a la Atlántida debido a una de las pocas
referencias geográficas explícitas que dio Platón, su lindero
con las columnas de hércules en el estrecho de Gibraltar.
Pero estos investigadores lo resolvieron diciendo que esas columnas de hércules en
realidad estaban en el estrecho del bósforo, aunque no dieron mayor
explicación sobre por qué esto tenía que ser así.
Tampoco dieron ninguna explicación de cómo los barcos de los comerciantes que venían
de todo el mundo, llegaban a los puertos de la Atlántida cuando estaba a 350 pies
por debajo del nivel global del mar en aquella época, de haber estado ubicada en
el mar negro, pero aún así defendieron su hipótesis.
Según el autor, Michael Habner, la región central de la Atlántida está
ubicada en el sur oeste de Marruecos, concretamente en la llenura de sus masa.
Esta llenura está rodeada por el alto de atlas, el antiatlas y el mar del atlas,
el océano Atlántico.
Debido a esta disposición, según Habner, esta llenura fue llamada Atlántis Nesos,
la Isla de Atlántis, por los antiguos griegos antes de la edad media griega.
Al parecer en el noroeste de la llenura se descubrió una gran estructura
geomorfológica anular similar a una caldera.
Esta estructura tiene casi las dimensiones de la capital de las Atlántidades gritas
por Platón, y está cubierta con cientos de ruinas históricas de color rojo,
blanco y negro.
Otro de los lugares sugeridos para la Atlántida es alrededor de las islas
azores, siendo esta las cimas de las montañas
de la Atlántida que quedaran sin sumergir.
Esto fue expuesto por el propio Ignatius Donnelly de quien ya hemos hablado.
Lo mismo sucedía con las islas de Madera, Cabo Verde y las islas Canarias,
aunque no suelen basarse mucho más de que son islas de Atlántico y por tanto podrían
ser los restos de las montañas de Atlántida.
En concreto en el caso de Cabo Verde y las islas Canarias, los estudios geomórficos y
geológicos de la zona demuestran que durante los últimos millones de años se
han estado elevando de forma constante, sin periodos significativos de un
diviento, lo que hace prácticamente imposible esta hipótesis.
Otra teoría ubica la Atlántida en el norte de España.
Según el autor Jorge María River Meneses, la Atlántida estaba en la meseta submarina
conocida internacionalmente como Le Danoys Bank y localmente como el cachucho,
a unos 60 kilómetros de la costa de Asturias.
El planteó la hipótesis de que era parte del margen continental que se rompió hacia
al menos 12.000 años, como resultado de procesos
tectónicos que ocurrieron al final de la última glaciación.
Y que estos crearon un tsunami que un dio toda la zona bajo el mar, pero una vez más
todos los estudios geológicos realizados en
la zona han desmentido que esto ocurriera así.
El autor Paul Dumbabing es uno de los más fantasiosos y de mis favoritos.
Susciene que una vez existió una gran isla en
el mar de Islanda y que esta era la Atlántida.
En su teoría, esta civilización fue destruida por un aumento del nivel del mar
causado por el impacto de un meteorito que provocó la inversión de los porros
magnéticos y cambió el eje de la tierra alrededor del 3.100 antes de Cristo.
Toda esa teoría ha sido fácilmente descartada como seudo científica incluso
para la mayoría de los creyentes del mito de la Atlántida.
Otros autores, como William Bimond y Lewis Spence, creían que Gran Bethaña habría
sido la ubicación de la Atlántida y afirmaban que las antiguas tradiciones de
Gran Bethaña y Irlanda contienen recuerdos de ella, pero
tampoco aportaron gran cosa para sostener este argumento.
El geógrafo sueco Ulfer Limson quizá fue el único que logró hacer algo por rescatar
la teoría de la Atlántida británico Irlandesa, formulando la hipótesis de que
el imperio de la Atlántida se refiere a la cultura de
las tumbas megalíticas del neolítico de esa región.
Aunque su mayor defensa fueron algunas similitudes
geográficas entre la isla de Irlanda y la Atlántida de Platón.
Afirmaciones casi identicas a esta ubicaron la Atlántida en el Mar del Norte,
en Dinamarca, en Suecia o en Finlandia, pero todas ellas fallaban de las mismas
vaguezas y arbitrariedad y rara vez lograron cosechar mucha popularidad.
También se ha barjado que la Antártida pudo haber sido la Atlántida.
Los argumentos menos débiles a su favor son
los de los autores Colin Wilson y Rand Flemaz.
Estos teorizaban que la Atlántida se encontraría en la Antártida menor,
cerca de la costa de la plataforma de hielo de Ros.
Se basarían para ellos en la teoría geológica del
desplazamiento de la corteza terrestre de Charles Hopkins.
Dicha teoría sugiere que la corteza exterior de la tierra puede moverse sobre
la capa superior del manto muy rápidamente, hasta una distancia de 3.
000 kilómetros en muy pocos años.
Habiendo desplazadas y la Atlántida, desde la
región media del Océano Atlántico, hasta el polosur.
El problema es que junto con algunas afirmaciones científicas, también
mezclaron muchas meras especulaciones y suposiciones totalmente arbitrarias sin
más respaldo que su propia intuición, por lo que tampoco llegó a guajar demasiado.
Paralela ésta es la teoría de que la Atlántida está en el Polonorte,
el que fue profesor de Teología Sistemática de la Universidad de Boston,
William Furfield Warren, desarrolló la teoría de que el centro original de la
humanidad se encontró una vez en el Polonorte, en donde además situó la
Atlántida, el jardín de LeDen, el Montemero, Ávalon e Iperbórea.
Todo a la vez.
Según Warren, todas estas historias míticas en realidad eran recuerdos de un
antiguo sentamiento en el extremo norte, su cuna de la humanidad, que los distintos
pueblos habían ido deformando en su memoria con el pasar de los siglos.
Por último, una de las pocas teorías que cuentan con indicaciones explícitas del
escritor original de Platón, es aquella que situa la Atlántida
en algún lugar de la costa sur de España en Andalucía.
En el diálogo de críticas, Platón relataba que el hermano
Gémeno de Atlas fue a su vez otro de los reyes de la Atlántida.
Gadiro.
A quien se le otorgó como feudo la zona más cercana de la Atlántida al estrecho de
Gibraltar, denominada por derivación de su propio nombre, Gadírica o Vadeira.
Gadeira es el nombre con el que los griegos conocían al pequeño archipiélago
de Islas que conformaban lo que actualmente es la Baya de Cádiz.
Las Islas de Eritea y Cotinusa formaban lo que hoy es
Cádiz Capital y Antipolis o Címbis la actual San Fernando.
Estas ciudades se encontraban en la provincia de Cádiz, que se extiende hasta
el estrecho de Gibraltar, las tradicionales columnas de árcoles.
Esta región sería al parecer la parte más oriental de la Atlántida, quedando el
resto de la Isla totalmente integrada en el Atlántico.
Toda esta información que nos da Platón hace que sea evidente para muchos
historiadores que el filósofo se inspiró en la antigua
Cádiz para localizar una de las zonas de la Atlántida.
Que realmente estuviera ubicada allí, o que existía de verdad, eso ya es otra cosa.
En cualquier caso, esto ya sirvió como base para muchos
investigadores para desarrollar todo tipo de teorías.
Esta ciudad de Cádiz no en balde es probablemente la ciudad más antigua de
toda Europa, con más de 3.000 años de antigüedad,
siendo anterior incluso a la fundación de Roma.
Hay podido pasar cualquier cosa.
Los primeros registros históricos que se tienen de alguna civilización en la zona
son los del pueblo de Tartesos, una civilización tan recóndita y
misteriosa que algunos historiadores no están seguros de si serían una cultura
independiente o si no se tratarían en cambio de algún pueblo derivado de los inicios.
En cualquier caso, esa civilización antiquísima de Tartesos ha despertado
mucha curiosidad y los seguidores de estas teorías
no dudan en relacionar los a menudo con los Atlantes.
En el año 1673, el autor José Peciller de Osabus Salas y Tobar sería el primero en
sugerir que la metropolís de la Atlántida concretamente estaba enterrada en las
marismas de Doñana, un parque natural que se
extiende entre las provincias de Cádiz y Guelva.
El físico teórico alemán Reiner Walter Kuhn explicó
en su artículo de la revista Antiquity lo siguiente.
La buena ficción inita a los hechos.
Platón, declaró que su cuento de la Atlántida era una ficción filosófica
inventada para describir su estadounidil al ficticio.
Platón usó tres elementos históricos diferentes para este cuento.
La tradición griega de la Ténas Mizenica para ilustrar la antigua Ténas del Regato,
los registros egipcios sobre las guerras de los pueblos del mar para ilustrar a los
Atlantes y la tradición moral griega sobre tartezos para
la descripción de la ciudad y geografía de la Atlántida.
Reiner Kuhn y Warner Wiggbolt realizaron una investigación al respecto con imágenes
satelitales sobre Doñana y al parecer en ellas se muestran dos formas rectagulares
en la cima de dos pequeñas elevaciones dentro de las marismas.
Que según ellos son el templo de Poseidón y el Palacio de
Atlas, o al menos aquellos en los que se inspiró el relato.
Además en las mismas imágenes se reconocerían estructuras similares a los
anillos de la Atlántida, pero al ser un espacio natural protegido no es posible
realizar escamaciones alegremente y no hay forma de saber si
se trata de formaciones naturales o algo hecho por el hombre.
Toda la teoría se hace aún más oculenta para sus investigadores teniendo en cuenta
que esta zona es relativamente proclive a sufrir marremotos, como el que azotualiz
fue a Guelva y la Bahia de Cádiz en 1755 y que según
los geólogos se acabará repitiendo con toda seguridad.
Bien mañana mismo o bien dentro de varios siglos.
En el año 2011, otro equipo dirigido por el profesor Richard Fron de la Universidad
de Hartford volvió a investigar la zona y defendieron la hipótesis del tsunami.
Nostante el antropólogo del Consejo Nacional de Investigaciones de España Juan
Villarías Robles describió las afirmaciones de Fron como demasiado fantasiosas.
Otro dato curioso para cerrar esta teoría es que con respecto a otro de los reyes
Atlántidas Mneseo, la ciudad del puerto de Santa María en Cádiz era conocida en la
antigüedad con el nombre de Menesteo y eso ha
alimentado aún más la cuestión para algunos.
Ahora es cuando toca hablar de la última teoría que voy a
mencionar sobre la Atlántida, la de la Atlántida Metafórica.
La mayoría de los historiadores consideran que el relato de la Atlántida de Platón no
pretendía ser algo histórico, sino metafórico, una alegoría sobre la rogancia
de las naciones poderosas en la que representa el
poder naval antagonista que asedia a la antigua Atenas.
La encarnación se euda histórica del estado ideal de Platón en la República.
Algunos opinan que era una ficción filosófica completa, mientras que otros
creen que pudo haber estado basada en hechos históricos, como los pueblos del
mar, la cultura de tartezos y etc., aunque la
Atlántida como tal no llegara existir nunca.
Este tipo de debates ya se daban incluso en tiempos de la Grecia antigua.
El escritor genócrates, por ejemplo, estaba
convencido de que la Atlántida era un hecho histórico.
Mientras que Aristóteles, alumno de Platón, sostenía que su maestro se había
inventado la historia para ilustrar su sociedad perfecta.
A su vez el filosofo granto, un habitual comentarista de Platón, explico que los
contemporáneos de Platón en ocasiones se burlaban de él por no ser el inventor de
su República y haber la copiado en cambio de las instituciones egipcias.
De modo que Platón, en respuesta, decidió inventarse que los egipcios habían
conservado esta historia sobre los ateniences y los atlantes para así poder
decir que los ateniences realmente vivieron una vez de acuerdo con ese
sistema, y que no se había copiado de los egipcios.
Yo como narrador, no tengo ninguna obligación de decantarme por una teoría u
otra, pero lo que sí es un hecho es que Platón escribió un relato concreto con una
información concreta, a la que luego se le han ido añadiendo todo tipo de fantasías
que no figuraban por ninguna parte en el escrito original.
Además de eso, las especulaciones mitológicas no pueden prevalecer en el
caso de que se contradigan con evidencias
geológicas, y eso hay que tenerlo en cuenta.
Por lo que si me preguntas a mí, la duda real estaría en si Platón se
inventó por completo el relato o si se inspiró en otras leyendas o sucesos
históricos que él modificó para crear la historia de la Atlántida.
Aún así, cada cual es libre de pensar lo que le plazca.
Y ya para acabar, comentaremos dos curiosidades artísticas que me han
parecido especialmente llamativas de las muchas que hay sobre la Atlántida.
En Bruselas, el escultor Belga, Lukman Sum, Erición del año 2003,
una fuente llamada el hombre de la Atlántida, sobre la cual comentó lo siguiente.
Debido a que la tierra habitable algún día será escasa,
no es improbable que regresemos al agua a largo plazo.
El calentamiento global y el aumento del nivel del mar son problemas prácticos para
el mundo en general, y sobre todo aquí en los países bajos.
Por otra parte, el compositor gaditano Manuel de Falla, una de las mayores
figuras de la música clásica de España, estuvo obsesionado durante su infancia con
el poemébico La Atlántida, del poemé catalán Jacinto Verda Guerra.
Y en 1941, ya en los últimos años de su vida, escribió una cantata sobre la
Atlántida inspirada en dichos poemas, que se sigue interpretando hasta el día de hoy.
Los ocultistas Cal Yorz, de marvia, Cal Yorz, trae, trae, me gambre,
esto tiene que ser cachoneo.
Chach, chach, ya todo esto, o sea, todo este surullo es chach.
Muy vale.
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