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Sobre la plantida y las civilizaciones perdidas se han
escrito a lo largo de los siglos de cenas de miles de libros.
A mayor parte de ellos se fundamentan en ciertos autores clásicos, así como en
determinadas pervivencias folclóricas y populares.
Algunos defensores de la tesis de la plantida, como ciertas corrientes o
cultistas, hacen remontar sus tradiciones a una pretendida doctrina secreta con
origen en la más remota antiguiedad, transmitida de
generación en generación por una supuesta cadena de iniciados.
A pesar del triunfo del positivismo y los racionalismos, la creencia en una
desconocida madre de las civilizaciones no hace más que crecer.
A ello, ha colaborado el auge del revisionismo histórico al estilo de Graham
Hancock, la nueva ola del pensamiento en U .H.
importada de California.
Y últimamente el éxito de la fantasía histórica
con autores como Town Brown o Matilde Asensi.
Por otro lado, millones de personas han depositado su fe en una serie de doctrinas
religiosas neopaganas, intimamente relacionadas con
la creencia en una supuesta civilización perdida.
Una parte de este bagaje argumental está constituido
por suposiciones carentes de todo valor científico.
A ortodoxia histórica califica esta materia como cosa delunáticos.
Pero la ciencia no puede ignorar que algunos argumentos de los decensores de la
tesis de Atlántida se apoyan sobre datos contrastables.
En esta reportaje el espectador tendrá acceso a una serie de documentos y datos
que la ciencia oficial o bien ha inundado o bien no ha reconocido, y que por sí
solos cristiana la noción tradicional sobre el origen de la civilización.
Nace el día, muere la noche, el sol se alza mi poniente, más allá de lo mismo.
¿Es verdad que eres hijo del viento del este o es más cierto que otros ojos en
otros tiempos debieron coronar el cielo, en el país de Espelio, aquel lugar de
sonado del poniente, con de habitan las hómbras de los ancianos.
En el imaginario mundial una serie de mitos y tradiciones se repiten una y otra
vez con algunas variaciones pero con numerosos puntos en común.
En las tradiciones nórdicas y griegas en la mitología sumeria y en las genes y
sebreo encontramos referencias similares, entre ellos el
paraíso primigenio, el diluvio, el mito de vavel o el exodo.
En la mitología mesamericana, andina, bédica, china o polinesia se vuelven a
repetir las mismas constantes, en ocasiones con asombroso grado de similitud.
Todos estos corpus míticos saluden a una era de asombrosa antigüedad en la que se
produjeron determinados acontecimientos que marcaron un antes
y un después en la evolución del ser humano en la tierra.
Las más conocidas tradiciones en el mundo occidental son, por supuesto, las que
podemos encontrar en las genes y sebreo y en el mito platónico de la plantida.
Los relatos del Critias y del Timeo de Platón indica que en el año 590 antes de
Cristo el sabio griego Solón fue informado por parte de un sacerdote egipcio de que
9.000 años antes de esas fechas, es decir, hace unos 11.600 años se había
producido una guerra entre el imperio Atlante y
una coalición de naciones liderada por Atenas.
De acuerdo con la descripción de Platón, la Atlántida era una isla ceraz,
con ríos de agua caliente y fría, de clima subtrópica y poblada de
elejantes, caballos toros y todo tipo de frutos y recursos vegetales y minerales
que aseguraban una vida cómoda y rica a sus habitantes.
Durante muchas generaciones, los Atlantes habitantes de aquel mítico país,
obedecieron las leyes divinas y se comportaron con gran virtud.
La Atlántida se hizo muy prospera y poderosa, en ese entorno físico tan
favorable construyer en una gran ciudad que Platón describe
con cierta detalle siendo la capital de un extenso imperio.
Pero con el paso del tiempo, su inicial naturaleza divina se fue diluyendo en una
mortal naturaleza humana y las virtudes iniciales fueron sustituidas por vicios.
Según algunas versiones, su empleo de la magia
supuso la ruina para ellos y para el mundo.
En ese momento Zeus, conociendo la situación, convocó un consejo de los
dioses de lo limpo y decidió exterminar el país
de los Atlantes hasta que no quedara rastro de él.
De este modo se produjo un gran cataclismo, que en el plazo de un día y
una noche acabó con la isla sumurgiéndola en el mar.
Cuando la Atlántida desapareció su lugar zócupado
por una cienaga intransitable para los navegantes.
Este es el relato abreviado del mito.
A contrario de lo que se suele afirmar, Platón, no fue el
único autor que informó de esta amítica isla continente.
El llamado Libro de Knox refiere a un país situado en el Este del Este, donde se
encuentra el árbol de la vida y el del conocimiento.
Y donde los ángeles caídos enseñaran a las gentes los sequetos de la ciencia,
así como de toda impiedad y perversión.
Los chinos hablan de la residencia de los inmortales, situada en una serie de islas
al sudeste, donde se puede encontrar la celestial ciudad del jade, el elixir de la
inmortalidad y la suave bebida que torga la secreta verdad.
Muchos autores clásicos, como Teopompo, Herodoto o Diodoro Ciculo, aluden a sí
mismo a este reino al que otorgan diferentes denominaciones.
Teopompo se refiere a Merópide, recibe su nombre de Merópe, una de las
estrellas conocidas como playades, hija del Pitán Atlas.
Herodoto habla de Eritrea y diodoro le da como Platón el nombre de Atlántida.
Tanto Platón, como diodoro Ciculo, explican que la Atlántida fue la
residencia de los dioses y al igual que Herodoto consideran que los hechos que
relatan, los mitos sucedieron hace más de 10.000 años.
Según Teopompo, Herodoto, en esos tiempos el sol salía por donde hoy se pone.
Diodoro hace un relato por menorizado de la cronología delante
de sus reyes y de sus azañas tecnológicas e históricas.
Pero estos no son los únicos relatos que
hacen referencia al origen de la civilización.
Se enagustín en la ciudad de Dios, Plutarcho, Endesis y Osiris y autores como
Pinder o Estraborn o Apolodoro nos informan de la existencia
de otros reinos míticos con tintes civilizatorios.
Al inacer un héroe es que, como promete o Hermes, esterces o Siris o Apolo,
llevaron la luz y la ilustración al mundo.
Definitiva, la tradición clásica nos habla de un antiguo reino perdido en las brumas
del tiempo, famoso por su felicidad y su sabiduría, que fue
destruido por algún acontecimiento de carácter catastrófico.
Pero ¿qué hay de las doctrinas históricas reconocidas por la ciencia ortodoxa?
Avalan el espíritu o la letra del mito?
En absoluto, la historiografía oficial afirma categoricamente que en los tiempos,
en los que según el mito prosperaría el reino de Atlántida hace aproximadamente
unos 12.500 años, el mundo estaba a punto
de salir de las tinieblas de la era glacial.
La tecnología permitía ser humano a lo sumo, mantener, y a duras penas crear,
el fuego, vestirse y calzarse con piel, estallar algunos útiles de piedra o hueso,
y calcular el tiempo mediante la observación de las fases de la luna.
Tras la fusión de los casquetes polares, el planeta entró en una nueva fase
climática, conocida como óptimo o locenico.
Entonces lugares ahora inóspitos como el centro de
la eságara eran cértiles y estaba llenos de vida.
Poco después establecería las bases de los orígenes de la civilización, Arthur
Gordon-Chale, llamó a ese cambio tecnológico y social revolución neolítica,
al conocimiento de los ritmos cíclicos de la naturaleza y a la donesticación de los
animales y las plantas, el ser humano le debe el
nacimiento de la agricultura y de la ganadería.
Los hombres y las mujeres empezaron a evitar en aldeas, la religión de cuño
matriarcal, la construcción de acequias y canales, la invención del telar,
la alfarería y el arado, el trabajo de los metales, el desarrollo de la vida urbana y
la implantación de los primeros reinos, todos ellos serían diversos sitios que
llevarían a ser humano alcanzar superiores cotas de bienestar.
Esta visión esquemática sobre los orígenes de la civilización, tal como lo entendemos
en Occidente, es por supuesto reduccionista y simplificadora en exceso.
En primer lugar, porque el descubrimiento de la agricultura o la invención del arado
no supuso inicialmente una mejora en la calidad de vida, sino bien al contrario.
En todo caso, sí que permitieron un incremento
de la población por unidad de territorio.
En segundo lugar, porque no en todos los lugares del mundo siguieron esta pauta.
Algunas sociedades a los sumo neolíticas, por lo que se refiere a su tecnología
física como la Maya, igualaron o superaron a la civilización europea, por lo que se
refiere a conocimiento de la astronomía o al cultivo de ciertas artes intelectuales.
Y por último, porque el desarrollo de la civilización en modo alguno tiene carácter
lineal, siguiendo una línea marcada por un hipotético progreso continuo y acumulativo.
Más adelante, comprobaremos que las sociedades antiguas disponían de saber
tecnológicos y conocimientos que aún hoy nos asombran.
Sólo por ello, hemos de poner en cuestión la creencia de que hace 10.000 años el
mundo entero estaba habitado por hordas de cabernícolas, salvajes y primitivos.
Llueve, el mundo se llena de sombra, botes de lluvia amargas como lleno,
se abaten unes sobre los campos yernos, el refugir del rayo trasgalastinianos,
un trueno pavoloso o primeros pechos de los valientes, el más encabuto,
la tierra, el sur a dos reinos de las normas, los elementos se les salvan,
si han abierto las puertas de la vida, si han roto los hubilares del cielo,
se acabó la bicha, murió las pelas, las nubes se desitan, un mundo pavoloso.
Sobre el mito griego o hebreo del diluvio universal es mucho lo que se ha escrito,
existen diversas teorías sobre este tema.
Una primera considera que el mito del diluvio rememoraría una catástrofe
sucedida en un lugar y tiempo concretos, que posteriormente sería incorporada por
diversos pueblos a su cuerpo de creencias como
consecuencia de un fenómeno de difusión cultural.
Otra teoría niega la existencia de tal diluvio, siquiera local, considerando que
dicho mito supone en realidad la fusión en la mente de las sociedades antiguas del
recuerdo de variadas y catástroficas inundaciones, en unos tiempos en los que
las gente serían obligadas a vivir en zonas aluviales, en el hecho de los ríos y
canales para practicar una agricultura de regadío.
Por último, existe otra visión que sostiene que el mito del diluvio sería una
reminiscencia de una época durante la fusión de los cielos polares, en las que
la continuidad de la vida humana en la tierra se vio seriamente amenazada.
Es sabido que tras la fusión de los casquetes polares, en todo el hemisferio
norte, desapareció hasta un 70% de las especies de mamíferos.
Por lo que se refiere a la especie humana, hace unos 12.500 años se produjo una
cusada reducción de los emplazamientos ocupados por el hombre en el sudueste de
Francia, fue entonces cuando tuvo lugar un cina gruto del
brillante arte rupestre de las cuevas de alta mira o de las co.
El lo es indicio de una disminución catastrófica
del contingente de población humana en la zona.
Hoy día se sabe que un cambio climático de tales dimensiones pudo ser mucho más
súbito con lo que se había imaginado, se habla incluso
de que pudo haber sido cuestión de unos pocos años.
Algunos autores apuntan una explicación a este proceso tan rápido del cielo,
un inesperado aumento de la actividad, tectónica, explosión catastrófica de una
caldera volpánica, o el impacto de un meteorito de considerable tamaño,
podría haber emitido una espesa capa de ceniza
y gas estóxicos a la atmósfera terrestre.
Y esta capa de gas es hipioniza podría haber ocultado temporalmente los rayos
solares de tal manera que se podría haber producido
un fenómeno conocido como invierno nuclear.
Tanto este repentino en giramiento como incidencia de los gas estóxicos habría
afectado gravemente la continuidad como negocios
especies en animales y vegetales sobre la tierra.
Ello podría haber tenido una incidencia especial en las zonas polares,
el mecanismo es sencillo.
Una película oscura de ceniza sobre la nieve y el hielo polar disminuye su
capacidad de reflexión de los rayos solares, el llamado albedo,
incrementándose así al deshielo.
Una vez que este fenómeno comienza, es fácil que tenga continuidad,
acentuándose más y más.
Con el deshielo, el inmenso de posito de gases de efecto invernaderos retenido en
los casquetes claciares sería liberado la atmósfera,
produciéndose un incremento rápido de las temperaturas.
El deshielo de los casquetes polares provocó que el nivel
del mar ascendiera una media de 8 centímetros anuales.
En cuestión de decenios, el nivel del mar sin crementó en 120 metros, millones de
kilómetros cuadrados de zonas aluviales, las liberas
de los ríos o en las costas someras fueron inundadas.
Lutitud de yacimientos arqueológicos, situados en las zonas más favorables a la
vida humana, han desaparecido irremediablemente bajo las aguas,
la existencia de palacitos, casas elevadas por pilares, en muy diferentes partes del
mundo, podría ser una reliquia de esos tiempos,
los que el nivel del mar no para va de crecer.
Hay que irocinar que este proceso de deshielo acelerado podría haber provocado
a su vez, un incremento considerable de la actividad
tectónica del vulcanismo y de los terremotos.
Por otro lado, el impacto de un cometa, la explosión de una caldera volcánica o la
súbita rotura de una placa de hielo podría haber provocado un enorme tsunami o la
gigante con una altura de decenas, incluso centenares de metros.
Salbajes un amis invierno nuclear y violento vulcanismo.
Estos tres fenómenos perfectamente posibles, porque sabemos a resultas del
estudio paleoclimático de los aiscores o las áreas polares encajan perfectamente
con lo que nos dicen diversos mitos del diluvio, que hablan de cielos oscurecidos
desaforadas erupciones volcánicas, lluvias de barro y olas gigantes,
que barren todo lo que se encuentra su paso.
El relato de brio, griego y mesopotámico del diluvio, el mito maya del popol bu,
el egipcio de segment, el chino de núgua o el polinesio de jaguaiki.
Todo ello es compatible con lo que os sabemos acerca de las consecuencias para
la vida en la tierra del fin de la era clacial.
Es racionalmente es imposible entrar en detalle en cada una de estas versiones del
mito del diluvio, pero no podemos dejar de reseñar otro punto.
Este viene inexorablemente acompañado de un exodo que podemos encontrar en el mito
hebreo griego Maya Azteca, Inca o polinesio.
Diluvio y exodo son dos de las grandes constantes del mito universal,
que tal supuesto diluvio fuera provocado por la caída de un meteorito, por la
explosión de una caldera volcánica o por rirmos propios del fenómeno conocido como
precesión de los equinoxios tiene una importancia relativa.
Raderamente relevante es que, un hecho así, tal como es consignado por la
tradición se produjo realmente y que la llamada Memoria Racial, el entres por los
del mundo, lo ha preservado en forma de mitos o leyendas.
La niebla es pesa y gelida y un beso sobre las ruinas venerables.
Jirones de vapor se condensan vidros y bravo, juguetones y sus estancias piezas,
hielos, escalcha y rocio, lluvia, piento y frío.
Se afanan en zapaludos hóribos señales, sus paredes escoltan como testimonio mudo
del mundo origen, de soros de sabiduría, reliquias de incalculable valor.
¿Quién la hablará a las piedras?
¿Quién abrirá la boca de los muertos?
¿Quién descorrerá el bello del olvido?
En el canto primero del purgatorio de la divina comedia, Dante escribe.
Me volvió a la derecha y me llen frente del otro polo y vié
en el cuatro estrellas que sólo ha visto la primera gente.
Gozaba el cielo de sus llamas bellas.
O viudos de tendrión, pues que privado, tú por siempre jamás has de estar de ellas.
Algo después, continúa con el siguiente párrafo.
Y el día, que contemplas allá arriba, yo contesté.
Las tres vivas centellas cuyo ardor a este polo tanto a vivo.
Y entonces, el a mí, las cuatro estrellas que viste esta
mañana están abajo y estas subieron donde estaban ellas.
Muchos estudiosos de la obra de Dante coinciden en señalar que el otro polo no
puede ser más que el polosur, que las cuatro estrellas harían alusión a la cru
del sur, que las otras tres a su lado estarían constituidas por el triángulo
maustralis y que la primera gente serían antecesores que conocieron una bóveda
celeste diferente a la que conocemos hoy en día en la misjerio norte.
Todo ello despierta inquietantes interrogantes.
Dicho pueblo primigenio vivió realmente en la misjerio sur en las antipodas de
Europa, tal como parece señalar estos versos.
Y si realmente dicho hipotético pueblo existió y contemplaba un horizonte estelar
diferente al nuestro, ¿cómo lo pudo saber un sabio florentino del siglo XIII?
¿Acaso disponía de unas fuentes de conocimiento o
hipertidas o fuera de la alcance del público general?
Decordemos que no fue hasta el siglo XV, cuando los portugueses atravesaron el cabo
de buena esperanza pudiendo observar las citadas constelaciones del hemisferio sur.
Son numerosos los relatos que hablan de un pueblo de dioses, ángeles o titanes,
que habitó el mundo hace más de 10.000 años.
El libro egipcio de los muertos dice así.
O todo, respondeme.
¿Qué sucedió con los dioses a los que no dio vida en otros tiempos?
Han engendrado guerras desencadenados desastres, cometido calamidades,
creado demonios, hechos tragos y destrucciones.
Pero también al lado de estas obras del mal realizaron grandes cosas.
¿Sería esta la raza a la que se refiere dante en su divina comedia?
Pirid Race, autor del célebre mapa que aparece en la pantalla, explica que lo
había confeccionado a partir de una serie de mapas muy secretos y viejos que
seguramente sólo él conocía en Europa y que
eran a su vez copias de otros aún más antiguos.
Este mapa ha levantado mucha polvareda por una serie de circunstancias curiosas.
Observe que la línea costera que aparece en la parte inferior de la pantalla
coincide con la existente en realidad entre el
cono suramericano y el literal de la antártida.
Por otro lado, África y Latinoamérica se encuentran separadas por la distancia
correcta, lo que indicaría un conocimiento de la longitud geográfica, lo que es más
surprendente la preacción cartográfica se asemeja a
la siguiente con un punto focal situado en Egipto.
Son numerosos los científicos que o bien han negado la autenticidad del mapa o han
despachado estas similitudes con el argumento de que son simples casualidades,
pero es imposible utilizar este calificativo
con el siguiente mapa de Rontius Gineus de 1531.
Este es de una autenticidad innegable, su autor
influyó sobre el famoso cartógrafo Mercador.
Aquí observamos que la tierra austral, que él representa 300 años antes del
descubrimiento de la antártida, tiene una forma muy similar al continente
helado y que está correctamente encarada con una desviación de 20 grados en
relación a la realidad y dibuja un perfil de las costas meridionales de África
América y sus islas principales de sorprendente perfección.
Es más, el releve de la tierra austral es totalmente correcto, como podemos
comprobar a comparar la orobracía del mapa y la del subsolantártico.
Este es un hecho que ha llevado a algunos a validar este documento como un autentico
mapa con al menos 9.000 años de antigüedad, solo en el periodo conocido
como óptimo o locénico o en fechas en las que la antártida estaba al lejos del
polosur, sus montañas podrían haber estado al descubierto para ser cartografiadas.
En la actualidad son invisibles, pues están
ocultas por una gruesa capa de hielo y nieve.
Pero hay un detalle que demuestra de forma incontestable la validez y la antigüedad
de acitado mapa, observése el extremo sureste del continente asiático.
Este es idéntico, a como sería hace 12.000 años, cuando
el subcontinente de Zunda todavía estaba emergido.
Actualmente, de este solo subsisten las islas
constituidas por el archipiélago indonesio.
Y si todo ello no fuera suficiente para balar la verosimilitud del origen
antiquísimo de dichos documentos, observése este
mapa de África con origen en la geografía de Tolomeo.
En él se presenta, con total precisión y rigor,
las fuentes del nilo blanco y del nilo azul.
No son pocos los que se sorprenden del conocimiento que los antiguos tenían del
interior de la África Negra en concreto del nacimiento del nilo blanco,
de las llamadas montañas de la luna y del pueblo de los pingueos, llamados acá,
tierras que fueron exploradas a partir de la segunda mitad del siglo XIX.
Aristóteles dice así.
Las grullas van hasta los lagos situados más allá de Egipto, de los cuales nace el
nilo, por aquellas tierras viven los pingueos y esto nos fabula, sino la verdad pura.
El explorador inglés Richard Barton, se preguntaba
en su célebre obra las montañas de la luna.
¿Cómo es posible que tanto los indúes como los griegos hayan colocado estos
territorios en su lugar correcto en unas áreas
hasta entonces inexploradas por el hombre blanco?
Hay un aspecto todavía más curioso y significativo que podemos encontrar en la
geografía de Tolomeo, el norte de África aparece jalonado por unos ríos y unos
lagos, numerosos e inmensos, que existieron en la realidad hace 9.000 años
durante el periodo conocido como óptimo o locénico, nuevamente una casualidad.
Es bien sabido que los antiguos fueron unos soberbios astronomos.
Antes mencionamos la incongüencia de que sociedades como los Togón africanos o los
maya mesamericanos que a duras penas se encontraban en un estado neolítico de
civilización tuvieran tan amplios conocimientos astronómicos.
Todas las sociedades antiguas han interesado de un modo u otro por los
ritmos celestres, por fenómenos atmosféricos terribles o
maravillosos por ciertas peculiaridades del firmamento.
Es curioso que numerosas sociedades del mundo alejadas en el tiempo y en el
espacio hayan fijado su atención en idénticos cúmulos
estelares, signos triacales o fenómenos astronómicos.
Las playades, la agrupación estelares de Orion, la estrella Sirio, el toneta Venus,
etc.
son algunas de las luminarias que aparecen una y otra vez en los mitos y en las
representaciones artísticas de los pueblos antiguos.
Todas las culturas se han preocupado por estudiar
el movimiento de los astros en la gobera celeste.
No faltan incluso los que como George de Santillana deducen de ello que los
antiguos tenían un buen conocimiento del fenómeno conocido como precesión de los
equinocios, es decir, de movimiento aparente de las constelaciones por el
horizonte durante el equinocio Bernal a lo largo del tiempo
por efecto del bamboleo de leje de rotación terrestre.
Diferentes culturas del mundo se han preocupado por estudiar los ciclos del sol
la luna y los planetas, los equinocios, los hosticios, las fases lunares,
los eclipse, fenómenos que en todos los rincones del planeta han marcado de un
modo u otro las vidas de millones de seres.
Culturas del mundo entero han diseñado y construido e imponentes recintos para
estudiar los fenómenos celestes o para consagrarlos de una u otra manera,
curiosas albinaciones de monumentos, soitos, se corresponden
con la salida del sol en los hosticios o equinocios.
Nuevamente KB preguntarse.
Este extendido interés por la astronomía en muy diferentes sociedades con
diferentes niveles de desarrollo tecnológico es fruto de su desarrollo
autónomo o es consecuencia de un fenómeno de difusión cultural.
No sólo tenemos pruebas culturales para dar fe de la verosimilitud de estatesis.
Existen numerosos testimonios en forma de marcadores, hábitos, costumbres o
relíquias materiales, que demuestran que efectivamente
tal fenómeno de difusión cultural debió existir realmente.
Los ejemplos son numerosísimos y las coincidencias hablan por sí solas.
Sociedades de todo el mundo han practicado una actividad tan aberrante como deformar
el cráneo de sus hijos para mantenerlo anormalmente alargado.
La cerbatana, con diseño muy similar, está
extendida por América y al sudeste de Asia.
El gumerán era un instrumento de caza extendido por Europa, América y Australia.
Su diseño tan peculiar hace improbable su invención
por separado en diferentes partes del mundo.
El primer perro conocido en Europa era idéntico al dingo australiano.
Este llegó a australia en barco.
¿Quién lo llevó?
Autores antiguos, como plínio, describen el maíz con total precisión.
Los africanos y los asiáticos ya lo conocían a la llegada de Colón a nuevo mundo.
Los habitantes de Asia Central cultivan primitivas
paridades de maíz diferentes a las americanas.
Como es posible si según la doctrina oficial, este tiene origen en América.
Antiguos palabras españolas, como Mazakote o Mazapan, tienen
un prefijo que alude al Maca-Sanskrito, literalmente maíz.
La lengua Nahuatl, Azteca, dispone a sí mismo
del término Mazza, que significa puré de maíz.
Además, numerosos mitos americanos afirman que los antepasados encontraron el maíz en
el interior de una montaña llamada Tomakatepel y México.
Axi, lengua temala, y tan botó con Perú.
Y lo quiere decir, del maíz americano tiene origen foráneo y si es así,
quien lo llevó a América.
Distintos pueblos han dejado una huella en positivo o en negativo de sus manos,
en las cuevas y en los templos de todo el mundo.
Muchas veces estas fueron marcadas por mujeres,
lo que denota una tradición matriarcal.
Las más antiguas de hace unos 25.000 años
las encontramos en Europa y extrema Oriente.
Las más modernas de hace unos 10.000 años en Sudamérica.
La momificación con técnicas diferentes la encontramos en el norte de África,
en Asia y en América.
El alargamiento de orejas es común entre polinesios asiáticos y nativos americanos.
Los Moais de la Isla de Pascua representan con claridad las orejas largas de los
constructores de estos severidos monumentos.
El parcheso es antiquísimo, tiene carácter ritual y es practicado en todo el mundo.
En la India se llama Pachisi, entre los Aztecas era conocido como Patolli.
En todo el mundo se realizaban sacrificios humanos, en tributo a su dios principal.
Eran comunes en las culturas precolombinas pero también en las germánicas y celticas,
así como en Canadá, Polinesia y el Sudeste de Asia.
La barca de Totora es un tipo de construcción naval generalizado en el
mundo, en todas partes tiene un diseño muy similar.
El tatuaje y la trepanación del cráneo son unas prácticas muy extendidas.
La trepanación es explicada por motivos terapéuticos o religiosos, en el primer
caso para extirpar tumores en el segundo para abrir supuestamente un tercerojo.
El caso del tabaco es parecido al del maíz, teniendo un origen pretendidamente
americano, han sido descubiertos restos de tabaco en centenares de mómias egipcias,
se piensa que era utilizado como desinfectante.
El cultivo y el consumo de tabaco, es y ha sido tradicional en todo el
sudeste asiático, mucho antes del descubrimiento de América.
Sociedades tan primitivas como los Semán de las Islas andaman o los nativos de
Nueva Guinea Papú lo consumían con anterioridad a la llegada de los europeos,
a frecualas primer visitante occidental de Dorey en Nueva Guinea, dace de ello.
Los nativos de Polinesia y del Sudeste de Asia, cultivaban la patata y el Boniato,
también con supuesto origen en América antes de la llegada del hombre blanco,
así lo testimonía al descubidor de Jaguar Hingscook.
Estos son algunos de los muchisimos marcadores sociales y culturales que
demuestran la existencia de contactos remotos entre sociedades muy distantes
entre sí, en el tiempo y en el espacio, pero las coincidencias no acaban aquí.
Las homologías son también observables en los corpus míticos, la simbología y los
restos materiales de diferentes partes del mundo.
Un ejemplo lo tenemos en un relato muy característico que tiene como
protagonistas un dragón, un héroe y una princesa.
Cierto países devastado por un monstruo o
dragón aquático que vive en el mar o en un lado.
El dragón destruiría la antera población si no se le dotará
regularmente de una víctima, generalmente una doncella virgen.
Muchas de ellas han parecido este modo, llegando
el momento sacrificar la hija del propio rey.
Estas expuestas al monstruo creó aquí que llega a un joven de humilde familia que
con arrojo y valor mató al monstruo, salva la doncella
y como premio recibe el rey la mano de la princesa.
Esta historia la encontramos en Japón, en Vietnam, en Escandinavia, en Escocia,
en Grecia o en Senegambia.
Estamos hablando, por supuesto, de la leyenda de San Jorge y el dragón.
En Japón, Herero es, el llama Susano Guó, la princesa recibe el nombre de Inada,
en Grecia los principales protagonistas son respectivamente perseo y andròmeda,
distintos caracteres de una misma historia.
Solo una casualidad.
¿Cómo podemos observar a partir de las siguientes imágenes el mito del dragón o
de la serpiente con alas de pájaro es universal?
Ollamos en prácticamente todas las culturas del mundo.
En algunas como en Europa tiene connotaciones negativas, en otras como
Nácia, su papel es más positivo, sea como sea, se trata de un residuo de
una tradición muy remota que ha subsistido en muy distintos lugares.
Pero este no es el único ejemplo.
Una homología universal, especialmente interesante, es la del símbolo conocido
como Mero, representativo de la montaña emítica en la que, según los indúes,
encuentra el paraíso primordial, también llamado jardín de brama,
simboliza el centro de el gran mandala que aparece en
numerosas representaciones de diferentes religiones y culturas.
Este curiosamente tiene gran similitud con los círculos
que caracterizan a la plantida descrita por Platón.
La palabra sáncita mandala significa literalmente círculo.
En el centro de este hay un punto o vindo que representa el
monte Mero, la montaña emítica, que está en mitad del universo.
Si puedes, el mandala es el contenedor circular del espacio sagrado como podemos
observar en numerosos símbolos de todo el mundo.
Ahora más que nunca, es licito preguntarse qué pueblos si existió, difundió por las
cuatro esquinas del mundo similar espautas simbólicas, religiosas y culturales.
Embravesido, lames las cicatrices de la tierra, por doquier encontramos por rentas
y agas de la solación, superantes de nostalgia en el ámbito.
Las olas, compasivas, restañan el dolor de la vida malcurada, con dedicadeza adivían
el sufrimiento de un mundo huérfale y generación tras generación se esfuerzan en
borrar el recuerdo de aquellos caminantes que tan profunda
huella dejaron en los anales del tiempo y del espacio.
Destacados autores han dado vueltas y vueltas a supuestos misterios que
proliferan en el resbaladizo campo de la antigüedad.
Eric Bondanykin, Charles Berlitz, Juan José Benitez, son solo algunos de los
que en un momento dado pusieron de moda el análisis fantástico de la historia.
Creyeron ver naves espaciales en los releves de sepúlculos mayas, operaciones
acorazan abierto en las piedras de Ica, pistas de aterrizaje en las estepas
polvorientas de Nazca, ovulvos luminosos, en ciertas representaciones de hipcías.
Los especialistas serios, sin mucha dificultad, han desacreditado estas tesis
revisionistas y por ende, cualquier intento de formular teorías a partir de
ciertas analogías o simples coincidencias más o menos superficiales.
Sin embargo, los supuestos misterios no se acaban aquí.
Nos encontramos repartidos por todo el mundo.
Aviones con diseño moderno e incluso aerodinámico que no van a ninguna parte.
Enormes bolas de perfección absoluta que no se sabe para que sirven.
Descomunales mensajes grabados en tierra que representan seres extraños o figuras
imposibles sin que tengamos idea de aquí en van dirigidos.
Pero esto no es todo.
Aún no hemos encontrado respuesta para los siguientes hechos.
Esarto conocido el mito de Viracocha en el continente americano.
Tanto este, como el Quetzalcualasteca o el Culculcan Maya, son hombres dioses de
considerable altura que vinieron de la extranjero portando largas túnicas,
calzando sandalias y buciendo vistosas barbas.
Estas, como he sabido, resultan extrañas para la raza a Merindia.
Estos soberbios arquitectos de estructuras ciclópeas eran hombres sabios y pacíficos
educadores, enseñaran a los nativos a dotarse de leyes,
labrar la tierra y tallar la piedra verde, el jade.
Los etnólogos y antropólogos tradicionales descartan este mito al considerar que me
noscaba el protagonismo o el mérito de las culturas indígenas
en la conformación de sus respectivas civilizaciones.
Pero la verdad es que son centenares los testimonios que los pueblos antiguos de
América han dejado acerca de estos antiguos pobladores que según el mito
estarían detrás del inicio de la civilización en el hemisferio occidental.
Aquí contemplamos numerosas representaciones de barbudos
precolombinos, algunos con barba de chivo y rasgos orientales.
Otros completamente europeudes y barba poblada, los hay con barba postiza,
como la empleada por los antiguos egipcios y también
podemos encontrar imágenes del tipo caricaturezco.
Además, no son extraños los restos humanos que dan fe de la existencia de un pueblo
de cráneo, dólico céfalo de tipología europeuide en esta parte del mundo.
Su antigüedad es a veces milenaria.
Los piracochas, hombres blancos de larga túnica y poblada barba, no estaban solos,
estaban acompañados por hombres y mujeres de
otras razas generalmente en posición de igualdad.
En estas imágenes observamos representaciones precolombinas de
negroides, europeuides y mongoloides todos en supuesta hermonía entre sí.
En esta otra imagen, un europeuide, portando un
turbante, azota con un látigo a un nativo americano.
La iconografía mesamericana parece dar a entender que la forzada convivencia entre
caucasoides, negroides y mongoloides por un lado, inativos americanos por otro,
tuvo un fin abrupto cuando los primeros fueron
exterminados de forma sangrienta por los segundos.
Aquí vemos a negroides y caucasoides en posiciones
grotescas tras ser posiblemente torturados.
Pero estos no son los únicos testimonios que revelan en América, realidades y notas
para las que la ciencia oficial no tiene explicación.
Tras el mito del dorado, la mítica ciudad de Manoa, querido nombre a la capital de
la mazonía brasileña Manaos, se ocultan multitud de tradiciones que nos hablan de
ciudades perdidas en la selva o en las neblinosas cimas de los andes habitadas
por hombres y mujeres de rostropalido y cabello rojo.
El español Juan de Castellanos describió con los siguientes versos amediados del
siglo XVI a los habitantes de la ciudad perdida de Manoa.
Porque también afirman indios viejos a ver vecinos por
aquel paraje que en barbas y cabellos son vermejos.
Esto desían y muchas otras cosas.
Lo cierto es que la selva ha engullido a numerosos aventureros que como el coronel
británico Percy Fausset fueron en su búsqueda.
Este explorador inmortalizado en el cine en la figura de Indiana Jones de Steven
Spielberg desapareció cuando andaba tras los restos de una civilización perdida
fabulosamente antigua en el corazón profundo de América del Sur.
El reino legendario del dorado si es que no tiene nada que ver con enclaves como
Tiguanaco o Saksawaman en los Andes no ha sido encontrado todavía, pero hoy se sabe
que la verdadera cuna de la civilización en América no se
encontraba ni en México ni en Perú, sino en plena selva mazónica.
Los hallazgos que dio conocer el explorador y aventurero francés,
Marcelo Met, así parece natestiguarlo.
Existen otros restos arqueológicos y reliquias que invitan a replantearse la
historia tal como esta nos ha sido explicada.
Estas figuras talladas, en una estela de la ciudad maya de Copán, representan
indudablemente a dos elefantes montados por sendos hombres.
Por mucho que los arqueólogos convencionales nos tratan de convencer de
que se tratan en realidad de una pareja de guacamayos.
Estas no son las únicas representaciones de elefante en la iconografía precolombina.
Aquí tenemos otros restos constituidos por placas y monedas, tanto de piedra como de
oro que los estudiosos se han negado a estudiar, alegando que son falsificaciones.
Aquí volvemos a encontrar la figura de una elefante.
Algunos de ellos, pertenecientes a la colección Crespy de Ecuador, fueron
recopilados por un misionero que seccía sus funciones en la selva.
Antes de su muerte, acaecida en 1982 os aseguro que tales
piezas le fueron confiadas por los indios del lugar.
La ciencia oficial se ha negado a tomar en consideración estos objetos.
En definitiva, ¿cómo es posible que existan tantas y tan variadas
representaciones de la elefante en América?
Decoremos que su pariente cercano del Mamut desapareció en este continente con
el fin de la era glacial hace aproximadamente 12.000 años.
Estaríamos hablando de reliquias simbólicas de un pasado ancestral
introducidas en América por un pueblo foráneo de barbudos provinientes de las
selvas de Asia, único lugar donde existen elefantes domesticados.
Ahora veamos esta representación que el explorador George Gray hizo de una figura
pintada en una cueva de Kimberler Range en el norte de Australia.
Comparece con una figura similar encontrada por el francés Marcelo Met en
la cueva de Chulina, Argentina, son muy parecidas.
Ambas figuras portan lo que parece un alo pero que se podría tratar en realidad de
un turbante tocado muy común en diversas culturas del mundo.
Esta figura sería característica de los espíritus Nimi, los dioses del tiempo de
los sueños o de la creación que enseñaron a los aburígenes australianos a pintar sus
cerebres pinturas sobre roca, llamadas guanjina.
Serían los Nimi, los hombres que pilotaban este barco, pintados sobre la corteza
también en el norte de Australia, es anterior a la llegada de los primeros europeos.
Como es ostensible representa un buque con doble mastil, una puerta en el costado y
lo que parecen unos botes similares a los
empleados por los antiguos barcos balleneros.
La actividad ballenera no es extraña entre los polinesios y los habitantes de las
islas del sur de Indonesia como esta de la malera.
Son numerosas las representaciones de barcos en el sudeste de Asia y el área del
pacífico similares a estas del norte de Europa.
Lo que no es tan normal es la presencia de una puerta en el costado, la única
embarcación de la que hay noticia antes del siglo XX con características similares
es la descrita en el mito del diluvio bíblico.
Haste un arca de madera y cipres, haz compartimentos
dentro de ella y calafatea la por dentro y por fuera.
Laras así, 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de
alto, por la puerta del arca azulado y hazle tres pisos.
Hombres que portan turbante, que pilotan barcos balleneros con puertas en un
costado, podrían tener algo que ver con el siguiente
dibujo sobre corteza con origen en Australia.
Aquí aparece un personaje que calza sandalias
con cabello lacio atacado por un calamar gigante.
Los aborígenes australianos, pueblo de tierra firme como pocos, como podían
conocer a este fabuloso animal, el bocado favorito de la ballena gris,
que vive en aguas profundas.
Solo un pueblo marinero y más concretamente ballenero, podría haber
conocido al enorme cephalopodo que aparece en esta ilustración, tal vez el
representado por este petroglifo caracterizado por calzar botas,
vestir manga corta y tener cabeza de ave.
Sería dicho pueblo marinero y más concretamente ballenero el que dibujó los
mapas que con el transcurrir del tiempo
llegaron a manos de piri reis y orontius jineus.
Aquelos en los que la antártida y en general, todo el hemisferio austral
aparecen perfilados con una inaudita perfección, pero estos principios
navegantes también harían acto de presencia en el hemisferio septentrional.
Ahora observése esta placa circular llamada comúnmente Disco de Faistos,
este documento de al menos 3.700 años de antigüedad, fue
encontrado en Creta por una expedición italiana en el año 1908.
Si bien se localizó en un estrato arqueológico contemporáneo, al tipo de
escritura que deténse conocido como Lineara, como
ese evidente no tiene nada que ver con esta última.
Por otro lado, en el Disco de Faistos aparece en una serie de figuras y
caracteres que más que con el ámbito mediterráneo tienen
numerosos puntos en común con las culturas mesoamericanas.
La más chocante es sin duda la representación de esta mazorca de maíz,
claramente perfilada y dibujada.
Ellos nos debe extrañar si tenemos en cuenta que la escritor romano Plinyol
Viejo en su historia naturaliz describe así esta planta.
En los últimos 10 años ha sido introducido en Italia, presidente de La India,
un tipo de mejo que tiene un color negro, con
un gran o grande y un tallo como de una caña.
Crece hasta 7 pies de altura, con peos muy grandes, son llamados la Cribo,
siendo el tipo de cereal más prolífico.
Así pues, el Disco de Faistos dafer de la existencia en Europa de una serie de
rasgos culturales y tecnológicos que fueron compartidos
por otras sociedades situadas al otro lado del Atlántico.
O tal vez, dicha placa fueron vestigio de otra sociedad muy
anterior, madre de las culturas del viejo y del nuevo mundo.
Esarto conocida a la discusión sobre la auténtica edad de las Finges de Gise,
mientras los egiptólogos convencionales la atribuyen un antiguo edad algo anterior a
las pirámides de la cuarta dinastía cifrada en algo más de 4.500 años.
Los análisis geológicos parecen demostrar que su pauta de desgaste se acerca más a
la erosión por efecto de la agua que a la erosión eólica.
Teniendo en cuenta que las Finges ha estado cubierta durante la mayor parte de
su historia por gruesas capas de arena, un proceso erosivo tan severo se hace
francamente difícil, especialmente en un
clima tan harido como el del norte de Egipto.
Es por ello que en numerosos geólogos se inclinan por sostener que la Finges sólo
ha podido adquirir su forma actual, 9.000 años atrás cuando Sahara era un
vergel y en sus sabanas y praderas ramoneaban grandes lebaños de vacas.
Como estas que aparecen en las pinturas de Tassili en el centro de este inospito
desierto, dichos animales eran criados por los pueblos que en esos lejanos tiempos
practicaban la ganadería y que estaban dotados de una rica
cultura con atuendos y peinados, refinados y sofisticados.
Su civilización comprendía posiblemente el uso de la escritura llamada Diffinac,
que ha subsistido hasta nuestros días.
Con la excepción de la severbia civilizaciones de lindo y de la antigua
china, el continente asiático ha sido desdeñado por la historia o gracia
occidental, negando su papel central como foco de cultura y civilización.
Recientes hallazgos han hecho tambalear esta visión etnocéntrica.
Hoy se sabe que numerosos rasgos civilizatorios tuvieron
lugar en Asia milenios antes que en otros continentes.
Los primeros indicios de agricultura han sido hallados en Nueva Guinea y son al
menos 5.000 años anteriores a los que podemos
encontrar en el llamado Creciente Cértil.
Los primeros ejemplos de trabajo del bronce han sido localizados en Tailandia,
no en el medio oriente como se creía.
La primera cerámica la encontramos en el sur de China y el Japón.
La primera escritura pudo tener lugar en China en
fechas muy anteriores que en beso potami o Egipto.
Pero es que además en el sudeste asiático se han encontrado restos arqueológicos
acompañados por monumentos negalíticos muy similares a los que podemos encontrar en
Europa con un significado y un origen completamente desconocido.
Algunos de ellos tienen cierta homología con otros
restos arqueológicos de polinesia y Sudamérica.
Estos indicios nos hacen dudar de la doctrina
oficial acerca de los orígenes de la civilización.
Las contradicciones entre las tesis de vinantes y las hipótesis alternativas,
las podemos encontrar incluso en numerosas obras de referencia que si en algunas
páginas se acerran a las explicaciones ortodoxas, en
otras recogen otros hallazgos que desmienten las primeras.
Últimamente están apareciendo algunas posturas que empiezan
a cuestionar, aunque con timidez la doctrina imperante.
Darqueología es una ciencia conservadora, es de todos sabido, pero algunas
evidencias desbordan las expectativas más osadas de los estudiosos del mundo antiguo.
¿Cómo pudieron tallar los antiguos estas figuras de diorita o de jadeita con tanta
perfección haciendo uso de sus primitivos instrumentos de piedra o cobre?
Los egipcios le ganaron a moldear por dentro y por fuera jarros y vasijas de
duros materiales petreos, como le hicieron, con la tecnología actual,
ellos oyen día una tarea imposible.
¿Cómo pudieron tallar y dar forma a los artistas precolombinos
a estas sofisticadas calaveras de cristal de roca?
¿Arián falta años y años de un trabajo paciente y minucioso para lograr con sus
rudos instrumentos este magnífico resultado?
¿Cómo pudieron los egipcios hacer encajar con tanta
perfección este hueco en un bloque de granito?
¿Cómo pudieron pulir y habilitar con sus escasas
herramientas estos supuestos sepúlculos para boyes sagrados?
¿Cómo pudieron los orcebres andinos fabricar platino que exige un punto de
fusión de 1770 grados centígrados cuando ni siquiera conocían el fuele?
¿Qué civilizaciones desconocidas desarrollaron estos misteriosos signos e
inscripciones repartidos por distintos continentes sin que estén asociados a
culturas reconocidas por la ciencia actual?
En el alto cielo, las nubes andornosas dibujan caprichos diseños del aborimiento.
Son retratos soníricos de un mundo imaginario,
poblado de fantasías y difusos recuerdos.
Ecos de un pasado muy dejano que con el transcurir del tiempo apodó a la ciencia,
y la había ganado un mundo en su vida.
A mediados de los años 90 se realizó en Joan Aguña al este detaiguan, un hallazgo
que podría revolucionar el estudio de la historia antigua.
Fue encontrada una estructura subacuática de
120 metros de largo, 40 de ancho y 20 de alto.
Está conformada por bloques y paredes talladas en ángulos, orificios alineados,
escaleras, muros, calzadas, pavimentadas, esculturas,
inscripciones, túneles, canales y terrazas escalonadas.
Tiene una orientación este oeste en su eje más alargado y se localiza a 23 grados 30
minutos de la atitud norte, muy cerca del trópico de cáncer, lo cual tendría una
importancia enorme para una cultura que practica para el culto solar.
Según el geólogo japonés, Masaki Kimura, esta estructura sumergida es
indiscutiblemente antrópica y su antigüedad sería como mínimo de unos 8.
000 años.
Son muchos los geólogos que han objeto que
este monumento responde a causas naturales.
A más probable, según se piensa hoy día, es que fuera efectivamente
una estructura natural retocada por la mano del hombre.
Pero es indiscutible la intervención antrópica especialmente cuando observamos
que en sus proximidades se encuentran sumergidos monumentos como este ojo.
Tan similar a estos otros que es posible
encontrar en Japón o Corea y también en Brasil.
Pero es que además en todo el mundo hallamos ejemplos de estructuras con
escalones y regulares parecidas a Yonaguni.
O bien núcleos rocosos tallados o incluso excavados por
el ser humano con un sentido que se nos escapa hoy en día.
Otro detalle repetido es la presencia de agujeros excavados en la roca.
Los arqueólogos, los laman, copelas, su significado, es así mismo desconocido.
El simbolismo del templo escalonado ha persistido en
el tiempo incluso entre ciertos círculos de ocultistas.
Esta pintura de Max Ernst de 1975 ilustra sobre un lenguaje
simbólico que únicamente ciertos iniciados parecen comprender.
Más recientemente en una expedición submarina a cargo del científico cubano
Manuel y Turral de del Museo de Historia Natural de la Bana, con la colaboración de
la ingeniera rusa Paulina Selinsky, se ha localizado una inmensa metrópolis
sumergida a 650 metros de profundidad cerca de la península cubana de Guanacabiles.
Imágenes captadas, consonar y cámara de vídeo permiten identificar claramente
estructuras ortogonales y edificios e incluso singes.
Dichos científicos aleran cámaras cuadradas rodeadas de gruesas paredes,
estatua o elementos megalíticos con figuras geométricas,
ambos consideran que su origen es indiscutiblemente antrópico.
Y no podemos olvidar el descubrimiento efectuado hacia
algunos decenios de las calzadas sumergidas de Bimini.
O de estos restos enfrente de las costas líbias sumergidos a gran profundidad.
Pero para encontrar indicios de las andanzas de estos príncipes navegantes,
no hay que ir demasiado lejos.
Nos encontramos en Europa muy cerca de casa, en nuestros indeterados megalitos.
Es como un pensar que estos intrigantes monumentos en ocasiones con un tamaño
desproporcionado son características de Europa, pero la
verdad es que los podemos encontrar en todo el mundo.
En África...
En América.
..
En Asia, tanto en Palestina como un extremo oriente...
En ocasiones la maestría de los antiguos supera todo lo imaginable.
A los hincas se les atribuye unas artes constructivas que muy
posiblemente son méritos de otras culturas muy anteriores.
Técnicas similares como el encaje de piedras con
múltiples ángulos han sido aplicadas en otros lugares.
Los expertos con temporáneos han planteado numerosas hipótesis para tratar de
explicar como los antiguos pudieron construir tan soberbios y descomunales
monumentos, a veces sacareando piedras de más de 200 toneladas a largas distancias.
Este monolito, por ejemplo, pesa 1.100 toneladas, lo que habría requerido una
forza humana para moverlo equivalente a 16.000 hombres.
Lo mismo cabe decir de este obelisco inacabado
de Suán con un peso de casi 1.300 toneladas.
Pero eso no es todo.
Los encajes entre las diferentes rocas ciclopeas son tan perfectos que ningún
objeto por pequeño que sea pueda atravesarlos.
La perfección de sus tallas alta la vista se empleamos
modernos instrumentos de medida como el nivel o las cuadras.
Es notable el hecho de que tanto los antiguos egipcios como las culturas
andinas emplearon parecidas técnicas para elaborar y colocar los bloques.
Estos son de similar factura.
Pero es aún más llamativo que los antiguos constructores debieron emplear muy
potentes herramientas para pulir, cerrar, perforar o trepanar la roca.
Algunos expertos señalan que a la vista de los restos que nos han llegado su
velocidad y potencia debían ser superiores a
los instrumentos de los que hoy disponemos.
Este es el proceso que los romanos empleaban para tallar las rocas,
largo, laborioso, tosco y, sobre todo, primitivo.
Como es posible que los antiguos pueblos andinos y los egipcios dispusieran de
técnicas infinitamente más potentes, la ciencia actual no tiene respuesta para ello.
La pirámide, el túmulo o la estupa representan tres
versiones de un mismo símbolo, la montaña sagrada.
Distintos pueblos han dirigido pirámides para enaltecer su punto a los dioses,
allí se han celebrado ceremonias o se han enterrado reyes.
En cualquier caso, la pirámide cobra una importancia
central en las religiones de todo el mundo.
Las hay de tamaño descomunal.
Y también otras que representan veramente un símbolo, como
estos bloques pirámidales de los alrededores de ena en Japón.
Las encontramos en América.
En África.
En Canarias.
En Europa.
En Asia.
En Polinesia.
Algunas son de tierra, otras son de piedra, las
hay escalonadas, truncadas con escalones, etc.
Las hay de todos tipos, pero todas expresan el mismo
lenguaje, el que se esconde detrás de la montaña sagrada.
El monte Meru.
Como es evidente, las más arquetípicas o paradigmaticas
son las conocidas tres pirámides de la meseta de Gise.
La doctrina oficial asegura que fueron construidas durante la cuarta dinastía y,
por consiguiente, tienen una antigüedad en torno a los 4.500 años.
Pero lo cierto es que intentos posteriores demitar a los
hipotéticos constructores de la cuarta dinastía acabaron en fracaso.
Es por ello que no son pocos los que se cuestionan si
estos monumentos no serían en realidad muy anteriores.
Habrían sido construidos por los mismos que levantaron la esfinges, es que esta
tiene en realidad la antigüedad que le atribuyen los geólogos.
Habrían sido empleadas técnicas y estilos similares
a los utilizados en las lejanas alturas de los Andes.
Los hipógeos, como las pirámides, jalonan la geografía mundial, eran centros
de iniciación ligados a la tierra fértil y, por ello,
están asociados a la diosa madre y al laberinto.
En las cuevas, los hombres prehistóricos
imprimieron sus manos en positivo o en negativo.
En ellas plasmanen sus pinturas de magia simpática con las cuales hacerse propicios
a la divinidad en la caza o en la secundidad.
Las cuevas han acompañado la espiritualidad y la religiosidad del ser humano.
Las criptas de las catedrales son una reminiscencia de santiguo tradición.
Hoy día podemos encontrar repartidas por todo el mundo multitud de galerías,
algunas enormes, sin propósito definido, con un origen completamente desconocido.
Algunas, como estas de Jerusalén, tienen proporciones gigantescas.
Y a la Biblia nos habla de ellas, en el libro de los números se nos dice.
Y desacreditaron entre los hijos de Israel la tierra que habían visto, diciendo.
La tierra que hemos recorrido se traga sus habitantes.
El pueblo que hemos visto es de una altura gigantada.
Allí vimos unos hombres descommonales, hijos de nar, de raza gigantesca,
en cuya comparación nosotros parecíamos la angosta.
Así pues, estas galerías eran habitadas por gigantes y fueron construidas antes de
la llegada de los judíos a la tierra prometida en tiempos de Moisés.
A la vista de estas imágenes es licito preguntarse cómo se las ingeniaron los
antiguos para mover tallar al milímetro, y sobre todo colocar
estos imponentes bloques de piedras a semejantes alturas.
Y sobre todo, porque lo hicieron.
Son miedes, sino millones, los que inútilmente buscan el sendero,
que conduce a las puertas del paraíso frigen, legiones de idealistas que cual
son ángulos caminan despiertos por el mundo de los suelos.
Retornad, hermanos, abandonad ese vanitento, el camino de la verdad,
nuestro tuboso ni secreto, lo hallaréis en todo lugar, en cualquier momento,
en el trino de impájar, o en la mirada dulce y cantorosa de la madre a su pequeño.
Tanto los megalitos, como los hipogéos, están asaciados a una raza de gigantes.
Los vascos, los llaman Gentillac, o Gentiles, aludiendo a su religión pagana.
En Brasil, en la cuenca de la Amazonas eran pelirrojos con ojos azules,
levantaron la ciudad perdida de Manoa y sus huesos reposa en bajo grandes
santuarios de rocas con forma ovalada rodeados de enimáticas inscripciones.
Los híroques es de norteamerica, los certas irlandeses, los germanos,
los indúes, los griegos, los egipcios, los cananeos, los hebreos, todos ellos
hablan de gigantes, asociados a menudo a una raza de nanos.
Los germanos caracterizan a Norck y a Noll, como al
primer hombre y a la primera mujer respectivamente.
Como indica su nombre, ambos eran de raza negra.
También eran negros los nomos otros, los
cuales poseían una inteligencia sobre humana.
El dios Egipcio Min, equivalente al pan
griego, compartía estas mismas características.
Gigantes pelirrojos, frente a nanos negros, existe
constancia arqueológica de ambas razas conviviendo juntas?
La primera evidencia la encontramos en Europa.
En la Gros de Zenfán, no lejos de la ciudad francésadecan.
Al lado de dos cadáveres de niños se hallaron ejemplares de una especie de
concha, casi rufa que únicamente se pueden
encontrar en los oceanos índicos y pacíficos.
En esa misma gruta, 70 centímetros de un individuo de raza cromañón, neuropóide y
de alta talla, se encontró un especie de raza grimaldi,
caracterizado por sus rasgos negróides y por su escasa altura.
Como podemos ver en esta imagen, los individuos de la raza grimaldi son
tipológicamente identicos a los negritos semanc, de indonesia, malasia y filipinas.
Es precisamente en esta área donde podemos encontrar
el hábitat natural de las conchas del tipo casi rufa.
He lo indicaría que en la más remotantigüedad, hace más de 20.000 años,
existía un contacto directo entre individuos cromañón con una talla media de
1,85 metros de altura y otros de raza semanc,
semejantes a los actuales pigmeos del sudeste de Asia.
Y por tanto, entre Europa y el lejano extremoriente.
Estaríamos hablando de los gigantes y los pigmeos, de los que habla la tradición,
los mismos que encontramos repetidamente en el forclo europeo.
Ya sabemos que en América se pueden encontrar vestigios de pueblos caucasoides
y negroides, generalmente conviviendo juntos en un plano de igualdad.
Nos son escasos, los restos humanos que demostrarían la presencia de pueblos
europeos, de cabellos rojos, en diferentes áreas culturales del mundo.
Pedro Pizarro afirmó que los miembros de la familia Inca eran autos, más blancos
que los mismos españoles, y tenían los cabellos de color rojo.
Vírues en el norte de África y en el centro de Asia donde son más abundantes,
son los llamados Rutenu, en Egipto y Arcy,
Tokarios, en la provincia china de Xiangyang.
Estos últimos se caracterizaban por la confección de prendas con diseños
similares a los conocidos Tartanes Escoceses.
En esta imagen observamos cómo las acerdotizas de este pueblo empleaban un
atuendo muy similar al asociado a las brujas de los cuentos infantiles.
En algunos casos podemos dislumbrar las trazas de esta antigua raza pelirroja por
la costumbre en muchos pueblos de tenir sus cabellos de rojo.
Todavía quedan restos de esta población en distintas
partes del mundo, conviviendo con otras razas de la zona.
En Asia central.
Buen la polinesia.
Aquí vemos un nativo pelirrojo de la isla de Pascua,
acompañando al navegante no huevo Tor gender yellow.
Es polinesios, los Laman, Uruchejo.
Los pucao o tocados de los Moais de la isla de Pascua representan a los moños con
los que los nativos se recogían el cabello.
Como vemos, esto es tienen el color rojo.
La tipología racial polinesia se acerca bastante
a lo que es habitual en el entorno europeo.
Encontamos por último, numerosos ejemplos de arte egipcio o mesopotámico que nos
presenta individuos de estas características raciales.
En el conjuro 141 del libro de los muertos egipcios LA.
A la venerada diosa de cabellera rojiza, a la diosa
amiga de la vida cuyos cabellos flotan en el viento.
En definitiva, tanto los restos arqueológicos, como las evidencias
ennológicas y antropológicas señalan que el mito de los gigantes y los pigmeos,
los legendarios constructores de megalitos y pogeos
y montañas sagradas, puede tener un fundamento real.
O que está claro, es que estas tipologías raciales están repartidas por 5
continentes y son asociadas a los constructores de monumentos y de civilizaciones.
Pero ¿cuál es su origen?
Flavio Josefo, en su obra Antigüedades de los judíos, nos dice que el paraíso
terrenal, donde se encuentra el árbol de la
vida y el de la ciencia, se sitúa en el oriente.
El jardín está regado por un río que corre alrededor
de toda la tierra y que está dividido en cuatro partes.
El ganjes, el eufratez, el Tigris y el nilo.
Los cuatro grandes ríos de la antigüedad.
Obviamente, dicho gran río, es el río océano, del que hablaban los griegos.
El redotto en su célebre historia, sitúa el país de Gerión, más conocido como
Tarsis en el Levante, más allá de las columnas de hércoles.
Para llegar allí, partiendo de Grecia, era clésubo de atravesar la lejana escita,
es decir, las estepas rusoasiáticas.
El estrecho de zunda en Indonesia, bien podría ser
las columnas de hércoles de las que habla el redotto.
En el centro encontramos un volcán en activo, el cracatóa, que según algunos
tiene mucho en común con la montaña Sagradamero.
El libro de Enoch coloca de nuevo el jardín del edén, en el este del este,
en un país rico en especias plantas aromáticas y resinas.
Los egipcios sitúan a misterioso país de punt en un escenario similar.
Algunos de estos mitos ubican el edén más allá del mar elitreo, es decir,
al este del océano índico que recibía ese nombre durante la antigüedad.
Más allá del índico hasta la India y, por supuesto, las índias orientales,
las actuales tierras de malacia o indonesia, países por excelencia de las
especias del marfil y de todo tipo de artículos de lujo que
dieron pie a la existencia de la llamada Ruta de la Seda.
Pero hay un pasaje de la Biblia, que es a este respecto especialmente significativo.
Cada insalejo de la presencia de Yabe y habitó el país de No en frente del edén.
Curiosamente, la ciudad de Enoch Tokio se encuentra escasos
kilómetros de la ciudad de Noda, sólo una casualidad.
Nos atrevemos a decir que no.
Edén como Edo y Meru podrían tener un mismo significado río de la montaña.
Meru podría estar en la base de topónimos como Sumeria o Samaria, en los que el
Prefijosa sería simplemente una partícula enfatizadora.
El Meru de la mitología buddhista, hinduista o sino altaica podría tener algo
que ver con el término de Brio Merón que significa
montaña o bien con el Egipcio Mer alusivo a la pirámide.
Esto no es todo.
La isla indonesia de Borneo o Brunei tiene dos partículas
Bor y Neo, que significa algo así como Tierra de Noen.
Este mismo nombre recibe una región de Nigeria, que se llama literalmente Bornu.
El nombre del Noe Biblico lo encontramos
extendido en mitos del diluvio de todo el mundo.
El Noe Polynesios se llama Nu.
El Noe Chinos se llama Nugua.
El Noe Arabe se llama Nug.
El Noe Cenicio se llama Wonos.
El Noe Egipcio se llama nuevamente Mu.
El Noe Indus se llama Manu.
Ni no olvidemos que el Manaos Brasileño podría significar
algo así como Agua de Noe, una manera de aludir al diluvio.
El nombre del Dios Ebreo podría tener origen en la denominación de la isla
principal del archipiélago Indonesio Java, llava según
la pronunciación Sundanesa, de aquí de Riberia, llave.
Son muchos os estudiosos que piensan que el nombre del Dios único Ebreo hace
alusión a un territorio, un emplazamiento, más en concreto una montaña en Montemero
situado en el Oriente en la montaña sagrada por excelencia.
En la isla Melanesia de Tana, los nativos rinden culto a un Dios de Amado y Azur.
Este es un volcán.
¿Podría dicho y Azur representar al Dios de los volcanes de los Ebreos?
Significativamente, tanto las palabras Tana como Azur tienen desinencias en Israel.
Tana significa alabar en Ebreo y Azur es un gentilicio muy habitual en esta lengua.
Posiblemente sea en esta región, en su mayor parte inundada por el mar de
la China Meridional, donde podamos encontrar los restos de la legendaria
civilización adelante, que hace más de 10.000 años
insultó inundada en una noche sin dejar rastro.
Tal vez de esta zona, provenrían los prometeos que en diversas partes del mundo
difundieron saberes y conocimientos dando origen a
las diferentes civilizaciones que conocemos hoy día.
Para localizarla, abremos de adentrarnos en espesas selvas milenarias, donde bajo
metros de maleza y sedimentos quizás escondan
fabulosos teseros todavía por descubrir.
Y abremos de escuadrinar los fondos marinos de ese mar, que hace muchos años
albergaba valles lujuriosos y ríos caudalosos y
quien sabe tal vez también ciudades populosas.
Sea como sea, si queremos encontrar el auténtico origen de la civilización,
hemos de clavar los ojos en las lejanas tierras de oriente.
Allí donde se han encontrado las primeras evidencias de cerámica y de agricultura,
donde nació la arquitectura y tal vez la metallurgia.
Las lejanas tierras de donde brota a borbotones, el mito y el misterio.
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