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Original subtitles

Tres Lancheros Muy Picudos.

Usted ser garrapata, ¿verdad?

Me han dicho muchas cosas, la cucaracha

pero garrapata nunca.

Garra pata, Garra nalga, garra cicha, garra todo cabrón.

¡Roberto! Luego me enseñas a mí.

Vámonos mi negro.

Ay, que de poca madre.

Vivir junto al mar. Sin preocupaciones.

Sin nada que lo mortifique a uno.

Es bonito, cara.

Tranquila yo le enseñole.

Profesor.

¿Se me sacas el dedo me hundo?

Oye Tun Tun. Esta te acercando mucho la playa.

Es para que vea bien del puerto, y si luzca con sus amigos.

Se no alzarte. Se va estrellar contra los edificios.

Tú cala pinche negro. Yo sé lo que hago.

Soy un lanchero picudíssimo.

Está acercando mucho Tun Tun.

Ah. No Esté chingando. Además, yo soy el

dueño de la lancha.

¿Porque no le das un besito aquí abajo?

¡Enano! ¡Enano! ¿Qué estás haciendo?

¡Bájame!

¡Enano!

Pinche enano.

Bájame de aquí.

Bájame enano. Bájame de paracaídas.

¡Enano!

Ay cabrón. Deberas que lo estoy ya acercando mucho.

¿Adónde me llevas? Bájame de aquí.

Hijo de la chingada.

Me vas a matar.

¿Qué estás haciendo pendejo? Me vas a estrellar buey.

Te lo dije Tun Tun.

Mete el acelerador pinche negro.

Me voy a tener que largar por un tiempo de Acapulco.

Ay mi amor. Yo tengo muchas ganas de voltear.

No mi amor. Los lancheros son unos canijos.

- ¿Quiere a abusear señor? - Sí hijo. Véteme a abusear.

Ándele joven. Yo se la a hundo.

¿Cómo?

Se la a hundo la señora en la agua.

- Ah sí, sí. - Ándale. Vengase.

No si se la a hundo.

Óigase. ¿Tardará mucho? - Eh rapidito, rapidito.

¿Ya viste la vieja? Se va tardar.

Mala chingada.

Oiga. Despierte. Despierte

Oye. Lleva mucho tiempo ahí adentro.

Tranquilo. Es lo que dura el tanque.

Cómo que le dura el tanque. Ya llevan dos horas.

Oiga. Ya se tardaran mucho.

¿Qué es eso?

Es braze de mi vieja. Mi lleva la chingada.

Quítate cabrón.

Este joven la chingada. Yo lo mato.

Mi novio.

- Ya llegué Roberto. - Sí. Gracias Pepito.

Ahí pone en la mesa.

- Y quédate con el cambio. - ¿Cual cambio buey?

Si te tuve que prestar una lana.

Lo que me diste no alcanzó para nada.

Muchas gracias Pepito. Te los pagaré mañana.

Gracias. Es que necesito traer una feria en la bolsa.

¿Qué crees? Hoy es mi día.

¿Cómo me ves? No digas nada.

Hoy llega mi novia Rosario de México.

Está como quiere la condenada.

Ay cómo tienes viejas, Roberto.

Ay presta la que te sobre, ¿no?

¿Cómo? Esperese que crezca. No sea adelantado.

Bueno. Ay, no te aprietes. Cuando menos deja ver

por la ventana cuando te la estes...

Ándale. Eso sí.

Hijo de su pelona. Muchacho cachondo.

Sáquese. ¿Que se mas quiere se enano?

Te voy acusar con tú mamá.

Queridísimo Roberto. Te voy a ir a ver en día

15 de este mes para tomarme lo que espero sean mis

mejores vacaciones en Acapulco.

Sacúdete a tus otras viejas en cima

Y dedícame el tiempo solo a mí.

- te quiere y te extraña... - Tú Rosario.

Pasajeros del vuelo de Mexicana de la misión

procedentes de la Ciudad del México

sírvanse a pasar a la banda numero dos

a recoger su equipaje.

- ¡Roberto! - ¡Mí vida!

Mi extráñate.

Fue sensacional. Ay que calorcito tan rico.

Ayúdame tambíen con esa maleta.

Ay. Qué tanta suerte de verte.

Roberto. Apresúrate porque ya quiero

llegar a tú casa.

Yo quiero te verte seca.

No se quita de mi corazón.

Ya era hora.

Te gusta rey.

Que chingadas está poniendo con el tacón mi vida.

Mamacita.

Un bocado de cardinale.

Qué rico melón.

¿Tú quieres?

- ¿Quieres? - No gracias.

Así. Así.

Hijole Roberto. Bien así.

Duro con ella Roberto.

¡Ya la tienes es tuya! Sí.

Hijole. Y a mí que me a regañaban por chuparme el dedo.

- ¿Cómo estás? - Pues bien.

- ¿Qué tal de viaje? - Bien.

- ¿Cómo va todo? - Sin novedad.

- ¿Está Renoso? - Adentro.

- ¿Qué hay? - ¿Ya llegó el jefe?

No. Avisó que no va poder venir.

Tuve implicancia. Quiere que nosotros cerremos el trato.

¿Y la mercancía?

No ha llegado todavía.

- Chingada madre. - Tranquilo. No debe tardar.

Calmado. Estás muy nervioso.

Se está tardando mucho, chingada padre.

Todo tiene que salir bien, Ricardo.

Abusado. Ya llegaran.

- Pónganse abusados. - Ok. Ya vas.

- ¿Qué hubo tú? - ¿Podemos pasar?

Nada más dos.

Los demás que nos esperan afuera.

¡Chino! ¡Víctor! Esperen afuera.

Bien. Mi negro.

Vamos al grano. ¿Donde está el dinero?

Donde está la mercancía.

Está ahí afuera con nuestros amigos.

Pero queremos ver los billetes primero.

Somos hombres de negocio, no rateros como ustedes.

- No me tóquelo. - Cabrón.

El material ahórrale.

¡Chino!

Dime, mi negro.

Qué vea la mercancía a estos cabrones.

Ok!

Déjame probarla.

Pégale.

- ¿Qué tal? - Pietos.

Bueno. Págales.

Aquí está el dinero. Cuéntalo.

- No hay nada. - ¿Cómo que no hay nada?

Puros Calzones.

- ¿Dónde está la lana? - Estaba en la maleta.

No esté jugando, Ricardo.

Estaba ahí. Chingada madre.

No te hagas pendejo.

Pinche ratero de mierda.

Se lleva la droga ese cabrón.

Mátalo.

Ya lo apelamos cabrones.

Se me escapó ese buey con la droga.

No la chingues Gustavo.

Deberas dicho que quería madrugarlos.

Me cae de malo que la lana estaba en la maleta.

Lleno mames.

Creo que ya sé lo que se sucedió.

Qué de lana, ¡Rosario! ¡Mira eso!

No sé dónde salió.

No me diga son sus ahorros.

No sé qué pasó, Roberto.

Eres está. No es mi maleta.

Ya sé. Seguramente la confundí bolsa en el aeropuerto.

Y nos trajimos una equivocada.

¿Ahora que vamos hacer con tanta feria?

¿Cómo qué que vamos hacer?

- Gastarla. - Devuélverla.

A lo mejor nos dan una buena recompensa.

Bueno. Sí es una buena feria, se vale la pena.

Pues es mucha lana.

Te imaginas a la pobre gente que perdió ese dinero.

Sí, mi amor. Se puede tratar de una herencia.

O los ahorros de toda la vida de un pobre jubilado.

Ay, mira. Aquí está la reservación del hotel.

De ese pobre hombre.

Bueno. Vamos entregarlo.

Mal sabes el gusto que me dio saber que

vendrías a verme, mi amorcito.

¿Mi amorcito? ¡Pendejo cabrón!

Así que estado contando los días para que llegues.

Te mando muchos besos.

Y la fotografía que me pediste.

Foto. Qué ridículo me cache.

Esta es la carta de ese mal nascido.

Pues tendremos que buscarlo por todo

Acapulco, si es necesario.

No lo podremos añadir al jefe con esa pendejada.

¿Y ahora que vamos hacer?

- Mira. Aquí está la sopa. - ¿El remitente? - Sí

Roberto Morales. Avenida tres palos,

número 33. La Roqueta. Acapulco Guerrero.

Ya chingamos hijo.

Vamos a recuperar nuestro dinero.

No, no, no. Nosotros nos vamos a México.

Ustedes nos alcanzan allá.

Encárguense de recuperar esa lana y agarrar esos tipos.

Bueno. Ya saben en que hotel vamos estar.

Y abandonen rápido este lugar por que está muy caliente.

- Y no dejen evidencias. - Sí.

Arriba las manos.

¿Té asusté compadre?

Sí. Que susto me diste compadre.

Oye gallo. Necesito que me prestes tu nave.

No. No puedo. Tengo cosas que hacer.

Bueno. ¿Tú que traes? Yo creía que te ibas

estar quedando a tu vieja.

No hombre. Es que tengo que ir a devolver esto.

- ¿Qué es eso? - Nomás échale un ojo.

- ¿Lechugas? - Dólares buey.

¿Dólares?

Son un chingo compadre. ¿Dónde los llevas?

Se voy a devolver a su dueño.

No hombre. ¡Compadre!

Oye. ¿Tío adónde vas?

Tengo un problema grande. Me tengo que ir sobrino.

¿Qué? Quien te manda andar matando gringos.

¿Y ahora con quien voy a trabajar?

Te regalo mi lancha y paracaídas.

De eso puedes vivir.

- Se estoy muy chiquito. - ¿Muy chico?

Yo soy más chico que tú.

Oye esa es mi playera. Pásala.

Ahórrale.

Pinche pinguinca tan tranza.

Dijiste que me la habías regalado.

Sí. Pero ya me arrepentí.

Oye mi mascota.

Oye. Está es mía.

No hombre. ¿Qué te pasa? Tú me la regalaste.

No es cierto.

Ahora te aguarda. Tú me la diste

Y ahora es mía. Es mía la mascota.

Dámela. Es mía.

Mira gallo, ¡párate aquí!

Que te pares. Te digo. Me lleva la chingada.

Qué necio eres.

¿Vas a decir para seguir con lo mismo?

Qué no es lo mismo. Déjame explicarte.

A ver. Ahórrale.

Ay, ay yo. Mira.

Ven, ven, ven, por favor.

Mira. Yo lo que quiero decirte es...

¿Que es hoy (soy)?

Se es un pendejo.

- ¡No! - ¡Ah! ¿Cómo no?

Mira, mira.

No. No te digo qué que soy. Te digo

qué que día es hoy.

Es domingo, siete de julio.

- Pues ya está compadre. - ¿Ya está qué?

¿Cómo qué qué? Domingo, el sétimo día.

Día siete. Julio. Es el sétimo mes. ¡Ahí está!

¿Qué chingada está compañero?

¿Cómo que que? Siete, siete, siete.

- Estamos de suerte, hermano. - Ah, sí.

Dime una cosa. ¿Cuanto dinero traes en esa bolsa?

- Setenta mil dólares. - Pues ahí está siete otra vez.

- Oye Deberas. - Mira.

Para concluir dime, ¿cuál es el número de la placa

de tú automóvil?

- ¿Ah sí te falló compadre? - ¿Por qué?

- Siete, cuatro, tres. - Pues no me falló.

- ¿Porque? - Mira. Siete.

Ahí está. Luego cuatro y tres.

- Siete. - Pues ahí está.

Sí yo te subo lo que quieras.

- ¿Qué pasó? - Dime una cosa.

Eso es algo divino. ¿Sí o no hermano?

- ¿Crees en Dios? - No metas Dios en eso.

No. Lo que quiero decirte es eso.

Esas oportunidades se a presentan solamente una vez en la vida.

Dime una cosa. ¿Aquel gol por que lo anotó Hugo Sánchez?

¿Por qué compadre?

Por qué la pelota pasaba por ahí

¡y el estaba ahí!

- ¿Fue por eso? - Claro que sí.

Compadre. Nosotros estamos aquí.

En frente del palenque que tiene el número 777.

Sí, cierto.

Tú tras una feria, ¿sí o no?

Vamos allá. Apostamos. Gañamos una lana.

Tú le regresa los setenta mil dólares a su dueño.

Nos quedamos con una feria.

¿A quién perjudicamos? ¿A quién le hemos hecho daño?

No. Pues echo así esta toda madre.

- Compadre. ¿Adónde vamos? - Pues al palenque.

- ¿Nos echamos uno? - No seas alburero.

No hombre. Estoy hablando de los gallos.

Te voy hacer rico.

Ay. Qué hambre me da el hacer amor.

Mira. Aquí debe ser.

Ay. Cómo dan lata. Ya voy.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

- ¿Se encuentra Roberto Casa? - No está. Se acaba de ir.

¿Qué quieren? ¿Buscan algo?

- ¿Dónde está mi dinero, perra? - Espérame que les explique.

Sí quieres continuar con vida, devuélvenos.

¿Pero que les pasa?

Sí. Esa es ella. La vi en el avión.

Venga conmigo. ¿Dónde está mi dinero?

Déjate que te explique.

La única explicación aquí es la lana.

- Yo no la tengo. - Agárrala.

¿Qué piensas hacer? ¡No!

No queremos lastimarte.

Mucho.

Ahora sí te llevo la chingada. Pinche vieja.

¿Dónde está el dinero? Contesta desgraciada.

¿Dónde lo tienes?

No me saques de guizio.

¿Dónde está Roberto?

Avísalo o aquí te muere, chiquita.

¿Dónde?

No mate. No maté.

Suéltale idiota. No puede pasar la mano.

Cálmate o lo vayas a matar.

Ya la mataste imbécil.

¿Y ahora como vamos a recuperar nuestro dinero?

Por ahí de venda. Y no me grites Pinche Gustavo.

Ahora sí compadre. Saque la feria. Sáquela.

- ¿Donde la pongo? - Ponga ahí, compadre.

- Vamos a ganar. - Sí. Ahí está, compadre.

¿Ahí está qué compadre? ¿Qué es eso?

¿Más mucho? Lo guardo acá.

¿Cómo mucho? Sáquela toda. Metale más.

Yo sé lo que te digo. Yo sé de gallo.

- Ya saco todo. - Sáquela.

Toda.

Ya aquí tenemos un poquito más.

Hasta toda la feria.

Métale todo. No se apriete.

¿Podernos acompañarlos, señores?

Ay, que a toda madre.

¿Ves? Que dije que sacarlas todas.

Qué tal si no saca toda la lana

nos llega dos bis sobreludos.

Ahora sí.

- Salucita, compadre. - Salucita compadre.

- ¿Rojo o verde? - Rojos.

Yo quiero dos rojos, dos verdes y uno de dulce.

No, no. ¿Qué pasó? Se está hablando de gallos.

- Ah! ¿No son tamales? - Son gallos.

- Rojo. - Verde.

No, no. Todo eso a rojos. Setenta mil

dólares a rojos, señor.

- ¿A rojo, compadre? - A rojo.

¿Quién sabe aquí de gallo Roberto?

No. Pues usted, compadre.

- El rojo es el bueno. - Ah, sí.

- Con cuidado niño. - Gracias.

Está buena la vieja.

Sin él la duda me tencorotel.

Me la dejaba caer.

Ay, compadre, mire.

Bien compadre. Ya me sirvo.

- Rojo, compadre. - Ya gañamos. Eso rojo.

- Venga rojo. - Rojo, rojo.

- ¿Qué está ganado, compadre? - Claro que sí.

Rojo, rojo, rojo.

Eso.

Mire compadre como juga con las patitas.

Eso es. Eso.

Sígalo. Sígalo.

Se lo dije.

Se está ganado, compadre.

- ¿En uno o dos quién sabe? - No se sabe

usted compadre. Ni hablar. Venga rojo.

Que barb gallo. Qué pelea, compadre.

- ¡Ah cabrón! - ¡Ay!

- Ya está pegando, compadre. - Pero de patadas.

- Ya se volteó compadre.

- Detenga ese pinche gallo bandolero. Trae estoperoles.

- ¡Ay, compadre! - ¡Con patada no, patada no!

- Ay compadre. - Eso fue "fault".

Lo mama, compadre. Lo mama.

- ¿Cómo que lo mama? - Lo ma mata, compadre.

¿No está viendo?

Tírale jab. Tírale jab.

Cabecéale. Cabecéale.

Ay, compadre. ¿Ya cabeceó?

- ¡Sí! - Pero pa bajo.

¿Y ahora que va pasar, compadre?

Perdió el rojo. Me llevo los verdes.

Compadre. Mi lana, compadre. Mi lana.

Tranquilo. No seas materialista.

A eso no importa. De menos si tenemos

- a nuestras viejas. - ¿Tenemos?

- Ahorita voy... - Con permiso, voy al baño.

Qué poca madre.

- ¡No! - ¡No!

Compadre. Creo que yo también voy al baño.

Párate ahí pinche flaco narizón. Párate.

Tú y tus señales divinas, desgraciado.

Y ahora al bote voy ir a dar.

Bueno. Vamos sí a dar.

Bueno, compadre. Tú también tuviste la culpa.

Tú también estabas ay, gallo.

Tú también apostaste.

Sí. Soy igual de idiota que tú.

- No. Tú eres más idiota. - Ah. ¿Diga porque, compadre?

- ¡La lana era tuya, Roberto! - ¡Ah, sí, sí!

- Pues sí. - No seas pendejo.

Ahora se damos a romper tu madre.

- No te pongas así. - Ya estuvo suave.

Mira. Eso no es una actitud inteligente.

Mira. Fíjate bien.

El dinero ya lo nos chingaran. Entonces lo que necesitamos

ahora es pensar algo para salir de esta bronca.

Bueno. Por lo pronto vamos por Rosario.

Y nos desaparecemos un rato de Acapulco.

¿Ves? Eso es inteligente, compadre.

No qué a todo el mundo le quiere agarrar la mal

cómo los gallos. Pinza animales esos.

A lo mejor alguien está me siguiendo.

Tengo que darme prisa para ir de Acapulco.

Rosario, mi vida. Ya llegamos.

Fíjate que te tengo malas noticias.

Me gasté toda la lana. Bueno, es qué fuimos a jugar

a palenque a los gallos y perdemos por

culpa de este buey.

¿Por mi culpa? ¿Porque por mi culpa?

Me hizo apostar toda la lana.

Dice que ha gallo bueno.

No. Pues sí. Al bueno Le metimos toda la lana

- ¡al bueno! - ¿Al bueno?

Sí. Era bueno. Era bueno de corazón.

El otro que era un hijo de la chingada.

¿Qué no le vis la navaja?

- Todos los gallos traen navajas. - Sí. Pero ese era un asesino.

Mi vida. Rosario...

¡Rosario! Ay mi madre. Está muerta.

¿Cómo que está muerta? ¡No está muerta!

¡Está muerta!

No está muerta. Se está haciendo llaves.

- Cómo son las mujeres. - Está muerta.

Mi vida. ¡Rosario! ¡Rosario!

Quietos amigos.

¿Amigos?

No es momento para chistes cabroncito.

Mejor regresa nuestro dinero, si no ti va pasar

lo mismo que a tú amiga.

Cómo pudieran matarla. Qué poca madre.

- La maleta. - No, la maleta, no.

¡La maleta! Me la das o te mato.

No se hagas de pelo. Dásela.

Ahí está la maleta.

Revísala. Qué hacer con mi dinero, cabrones.

Mire. No me lo va usted a creer.

Pero hubo un pinche gallo.

¡Roberto! Necesito...

¡Ay, mamacita!

Párense cabrones.

Huyeran eses cabrones.

Lo bueno es que nos quedamos con la maleta.

¡Hijos de puta! ¡Nos chingaran nuestro dinero!

- ¿Cómo? - ¡Mira!

La maleta está vacía.

No dejo de pensar en Rosario.

Allá, compadre. Deja de darle vueltas a lo mismo.

Bueno. Lo importante es tirarnos de aquí, rápido.

¡Eso sí!

Ay que nochecita. Cómo dormimos todos angustiados.

Y después de todo que nos pasó ayer.

Ya no le hagan el cuento y entren con de los pasajes.

Oiga.

- Con eso alcanza. - Espérate.

- ¿Y tú? - ¿Qué traes?

Yo no. Pues lo todo yo perdí en los gallos.

Ni me acuerdes. Ni me acuerdes.

Oye. Roberto. Mi lana. Espera ter mi lacasa asinada.

¿Por qué medio boleto? Por qué soy chiquito.

- ¿Cuántos años tienes? - Doce.

No. Sáquese.

Roberto. Chinga a tu madre. Hijo de la chingada.

Armando. Nos vemos mañana a las diez

en el parque hundido.

Puta madre. ¿Y ahora cómo llevo para irme?

Ah! Mi amigo Francés.

Sí, jefe. Andamos de malas. Alguien nos dio cambiazo

con la maleta de dinero y no pudimos comprar la droga.

Está encabronadísimo, pinche viejo.

¿Qué estás diciendo, idiota? Perdieran todo el dinero

¿y no pudieran comprar la droga?

Espero que esto sea una broma de muy mal gusto.

No se enoje, señor. Yo prometo que vamos

a recuperar todo el dinero y a conseguir la droga.

Más les vale. Ustedes son responsables de lo que pasó.

Ya me conocen cuando me encabrono.

Antes de veinte y cuatro horas recuperaremos el dinero.

Ya tenemos una pista. Usted no se preocupe.

No. Los que deben preocuparse son ustedes.

Y una cosa más. Cuando recorren el dinero,

quiero que maten a esos cabrones.

Y no quiero pistas.

Entendido jefe. Le llevaremos fotografías de los cadáveres.

En un par de días nos veremos por allá

con la misión cumplida.

No he terminado. Y ahora viene

lo más importante.

Quiero que busquen por cielo, mar y tierra

eso enano cabezón que pasea turistas en paracaídas

Agárrelo y quiero que lo maten.

¿Lo oyeran? Matenlo!

Matenlo! Quiero que me traigan su cabeza.

Yo le juro jefe que ese enano cabezón

tiene 24 horas de vida.

Te lo juro. Está buena, buenísima.

- Y está pendeja por mí. - Ah, sí.

Compadre. Te voy leer una carta nada

más para humillarte.

Vas a ver. La traigo bambeando.

- ¿Qué es esto, compadre? - Ah, es un condón mexicano.

Te lo regalo compadre. A mí no me queda.

No me entra. No son de mi tamaño.

Y no es para tanto. No exagere.

Deberas. No me queda. Apenas lo llevo aquí

con las orejas y ya se me a revienta.

- No sea payaso. - Bueno. Ay qué va, compadre.

Escucha esto.

Querido Armando. No he podido olvidarte, mi amor.

A cada momento me viene a la memoria

los felices momentos que pasamos juntos

en tu viejo porto.

Tus besos e tus caricias me han convertido

en una obsesión.

Nadie me había echo el amor como tú.

Cada vez que veo un iguana, me acuerdo de ti.

- Ven mi amor. - ¿Y para qué?

¡Ven! Aquí en la piedra. Nos echamos uno como iguana.

Se va gustar.

Tú cariño. La forma de tus labios.

El tamaño de tú chafalote.

Así le decía...

Qué quiere decir eso de chafalote, hum?

Mire usted. Chafalote tiene a ver a...

Quiere decir qué...

Mira compadre. Esa mujer no vas dar

Techo. Nos va dar dinero. Nos va dar protección.

Y lo más importante, compadre.

Ya tenemos viejas para los dos.

- Y tanto así, compadre. - Roberto.

Sí esta mujer sabe que el hombre es para

amarlo. Para obedecerlo.

Cuando quieras, te la presto, compadre.

- ¿Quieres que te siga? - Venga, venga.

Siga, siga, leyendo y no perca mucho tiempo.

No, no. ahí vamos. Mire. Le voy a

contar cuando me la atiré en un deslizador.

Puta que uno se siente. A ver se vuela esa chingadera.

- Ahora me toca a mí. - ¡Sí!

Siga leyendo.

Mi amor, ese soy yo, compadre.

No sé si me recuerdas que soy tú amor de invierno.

Cómo tú me pusiste.

Soy la chava de la colonia del baile.

Me llamo Linda. Pero tú me decías lindísima.

¿Ya te acurdaste, cabrón?

¿Ese también eres tú, compadre?

Eh. Ya me acuerde.

Entre tantas paisanas resbalosas a las se

enseñaste a abusear. Soy la más fiel a tu recuerdo.

El día que vengas por acá, todas mis

pinches amigas se van a querer acostar contigo

Buen. Es que una de sus amigas ya me la abuse.

- ¿Te sigo leyendo? - ¡Sí!

Ah Cabrón.

Creo que ya llegamos.

Es aquí. Es aquí.

- ¿Es aquí? - Sí.

Oye. Está padre la casa compadre.

No hombre. De ya tu la casa. La vieja

Roberto, tiene unas nalgas.

Roberto. Ahora sí adelante. Estás en tu casa.

No sea falto respecto, compadre.

- Toque o pida permiso. - ¿Cómo le voy a pedir permiso?

No digo que la vieja es a toda madre.

Ah, sí.

Tú dime una cosa. ¿Que tú quieres?

- ¿Primero tú o primero yo? - ¿La vieja?

Le vamos a dar un tejerla y dale la chingada.

Oh, más está todo guapa la casa compadre.

¿Cómo no va estar bonita, "brother"?

A poco voy andar yo con cualquier pendeja?

- Eso sí. - Mire compadre.

Aquí está nuestro jardín.

Ya nos veo en jardín, encuerados

la chava pendiéndonos en eso cocofis.

- ¿Qué se les ofrece? - Ahorita le dice él.

Compadre. ¿Ya me encueró?

No, no, compadre. Espérese que yo se la presente.

Joven.

"Surprise. My love".

Aquí estoy mi amor.

Oiga. Yo sé no lo conozco.

Uy. En la madre, compadre.

¿Cómo que no me conoces?

Yo soy Armando. Armando, el Acapulqueño.

El de chafalote enorme. ¿No te acuerdas?

No te acuerdas el revuelcatero vida.

Qué ya estabas diciéndome. Qué ya no papá. Qué ya no.

Ay, abuseando.

Aquí hay una equivocación.

Yo ni siquiera lo conozco.

Llévese a su amigo, por favor.

Compadre, compadre.

Roberto. ¿No será amnésica?

No. Es una hija de la chingada, compadre.

Ni lo conoces. Ni se acuerda de chafaloton.

Váyanse antes que venga mi marido, por favor.

¿Marido?

No. Se eso sí le toca a usted, compadre.

Pero si me dijo que era viuda.

- No, que era beoda. - No, no entiendo nada.

- ¿Qué pasa mi vida? - Nada mí amor.

¿Quién son estos pelagatos?

Unos señores que me están confundiendo con

alguien seguramente, mi amor.

Este sí nos alcanza para nos dos, compadre.

Mire, señor. Sucede que mi compadre y yo...

Usted se calla.

Yo me callo.

Pero tiene razón mi compadre.

Aquí hubo una equivocación muy grave.

Un error muy lamentable. Mire, siento haberle interrumpido.

Siga usted entrenando. Dios lo bendiga.

Tiene usted una gran mujer.

No, no, no. A mí ni me cállese.

Esto no te lo voy a perdonar nunca Adriana.

Un momentito. ¿Cómo sabe su nombre?

Ay, pinche, compadre.

Bueno. La verdad yo no sé cómo se llama.

Lo que sí, que le veo la cara como de Adriana.

Luego su ropa como de Adriana.

Luego las chichis como de Adriana.

Ah. ¿Sí que le conoce todo?

Esta es una afruenta que no puedo perdonar.

Defiéndase.

Está bien.

Pero quiero que sepas, que este pleito

va a ser entre dos hombres.

Eso es.

Chingueselo, compadre.

- ¿Qué los hubo? - No sea culero, compadre.

Porque sí yo ni conozco la chicha

a la pinche vieja.

Usted nomás recuerde de una cosa, compadre.

El jab, el jab. Para tener lejos al animalote.

Pero usted váyase para allá que voy escoltar ese buey.

Ahórrale, ahórrale.

No lo puedo creer. Tan grandote y tan pendejo.

Cuantas veces te dime que decir...

¡A este lo mato!

¿Se aventaría el otro round, compadre?

Enton vámonos.

Llama la policía.

Mejor vámonos a darle una madriza nosotros.

Por allá.

Ya lo tiene compadre. No aflojes. Duro con él.

Duro con él. El jab, el jab.

¿Jab pa qué, compadre?

El jab te lo voy a dar a ti.

No. Ese es mejor lo dejarlo a mí, amor.

Adriana.

Hasta que te acurdaste del chafalote, reina.

- Y ahora. A volar. - ¿Cómo que a volar?

¡Grandote!

No, señor. Ni se preocupe.

Yo solito me voy ir.

Y no se les ocurra volver por aquí, cabrones.

Ay, ay, compadre. No es por nada

pero no da usted una.

¿Esa era la vieja que nos iba dar casa y sustento?

¿Viste que la hija de la chingada?

Me negó como si yo fuera un perro.

No. El que usted y su chafaloton

le valieran madre, compadre.

Y no lo trató como un perro. Lo pateó

cómo un perro.

¿Ya hora que vamos hacer?

¿Tú que sugiere Roberto?

Lo que deberíamos haber echo desde un principio, compadre.

- ¿Qué? - Ir a buscar a

Linda y a sus amigas.

Ahora vámonos o nos van a cobrar coche.

Espéreme tantito, compadre.

- Adriana. Chinga tu madre. - No le busque, compadre.

Ya voy por chipanzilgo.

¿Qué te parece la muchacha nueva?

Bastante bien.

Malditas viejas. Ten gornes. Precisa meterlas en cintura.

¿Té chingas qué? ¡Lárgate, vamos!

- Cállate. - Suéltenlo.

Vamos. Fuera de aquí.

Lárgate de aquí y no vuelva más.

Quieto.

¿Qué pasa?

Qué, qué. No sea fulero. Ándele.

¿Algún problema, joven?

Mira eso.

¿Qué quieren aquí ustedes?

Circulando, circulando. No pasa nada.

No, sí se están se pegando.

No están luchando. Se están entrenando.

Lárguese.

Mira. Nada más que golpazo.

Oye qué violentos son en esa ciudad, compadre.

Mira. ¿Qué le va hacer? ¿Qué le va hacer?

Eso se llama muerte de guajolote.

Ves compadre. Aquí lo hubiéramos apostado al chiquito.

Memo. Ah ses desgraciados.

Memo.

Sí hablan, se mueren.

Lo golpearan.

- No vamos a decir nada. - ¿inda?

- Está muerto. - ¿Mí amor?

- Linda. - ¿Roberto?

¿Qué haces aquí?

- Mataran a nuestro amigo. - Sí. Yo lo vi.

Sí. Eran unos hijos de la chingada.

Bueno. Vámonos. Nos va llegar la tira.

A ver. Explícame. Que tiene que ver contigo este cuate.

Yo lo vi que estaba peleando en la calle.

No me lo vas a creer. Era un chiquito.

Chiquito pero tiraba unos chingadazos

No hombre. Antes de matarlo le rompió el brazo.

Cabrón chamaco se ponía todo tenso.

Tenso y tiraba unas patadas...

Ándale. Qué caserón.

Sí. Aquí vivimos todas.

¿Todas? Fíjate, precisamente vengo de

Acapulco a buscarte.

Oye, ¿porque mataran a ese chavo?

Ese hombre que nos cuidaba a todas nosotras.

¿Cuidaba?

Ese es el tercero que matan.

¿El tercero? Ah, chileon.

Oye linda. ¿A qué se le debe la guerra?

¿O porque los matan?

Todo antes era muy tranquilo. Se podría trabajar sin problemas.

Sí hombre, atendianse a los cuates y no

había bronca. Nadie se metía contigo.

¿Y ahora qué?

Nos quieren obligar a venderle droga a nuestros clientes.

Qué bueno que llegaste mí vida.

Contigo me siento mucho más segura.

¿Qué le parece, compadre?

No, no. Pues a mí eso huele muy raro.

Para mí que estas dos viejas son putas.

Óigame, compadre. Más respecto.

No, no. Con todo respecto gallo.

Pero para mí que estas pinches viejas son putas.

Mira, compadre. No vayan a creer que

vinimos a cuidarlas.

Si no vayan a dejar a la madre a ti y a mí.

¿Entonces que hacemos, Armando?

Yo creo que hay que salir corriendo y

no parar hasta la caleta.

¿Porque no entramos y nos tomamos un trago muchachos?

Ay, sí, sí, sí. Sírvanse que ustedes nos cuidan.

- Ándale. - ¿No te lo dije, compadre?

- Adelante. - Dame la mano.

Mire. Ese chamaco se ve que sabía karate.

Mucha técnica.

- ¿Así que eres prostituta? - Bien que sabes. No te hagas.

Bueno. Ya me lo imaginaba.

Bueno. Pero dime papi. ¿Te vas a quedar a cuidarme o no?

Ay mi vida.Es que con esos ha matados tres bueyes.

Pero tú serás solo mío. Solamente me vas

a proteger a mí y nada más.

Oye. Y qué seguridad hay que no me rompa la madre.

Ah, no. Seguridad, no. Pero vas a tener coche

último modelo.

Ropa de lujo. Y te doy la mitad de todo lo que me entre.

No. Nada más dame la cuarta parte de lo

que gañes.

Qué ardiente, ardiente.

Soy ardiente, mi amor.

Ardiente está quemando con el cigarro.

Ay, mi amor.

¿Qué te parezco, mi amor?

¿Me vas alivianar, o no?

Mí sueña. Como voy a protegerte sí tú estás como

para protegerme a mí, mamacita.

Ah, sí. Pues entonces lárgate de mí cama

y vete dormir al sofá.

Está bien. Me voy. Pero te advierto

que mañana me largo con o sin Roberto.

Así que mañana llega a Tun Tun.

¿Qué? ¿Crees que está muy buena?

Pinche vieja. ¿Lo qué? Crees que tienes

unas piernotas riquísimas. Crees que te quiero

¿arrancar tu corazoncito a mordidas?

Qué te largues de aquí. ¿No te dijes?

Está bien, me voy.

Pinches viejas locas.

Antes me agarraban a beso. Ahora me agarran a madrazos.

Vivimos tiempos muy violentos.

Pinches viejas hijas de la chingada.

Todas son iguales. Todas son unas hijas de su...

Pinches viejas. Uy, esta está bonísima.

Uy. Quien fuera hombre para darle sus jegues.

Armando. Tendrás que recurrir al viejo truco

y hacerte justicia por tu propia mano.

¿Te gustas?

Sí, es bajado. ¿Se puede comprar aquí?

Claro que sí.

A mí se ves que es re caro un poco.

Y esas camisas. Y esto fraque.

Y eses pantalones. Estos pantalones.

No, no, mira. Acá hay más.

Esas camisas. Quiero todo.

¿Qué le parece esto, mi vida?

Modelos al san chicho.

Modelo de santanera.

El Riberito se va.

Ándale.

¿Cómo la ves?

¿Qué te parece ese modelito, hija?

No me gusta.

Oye. No te gusta nada. Ese es un modelo de

torero mariguano.

Ah, maldita sea. Que me saro la puerta de atalá.

- ¿Y este? - No me gusta.

Pero sí es de domador de fieras, mi vida.

- Mira. Échenle al león. - No lo pago, eh.

¿Cómo le habrá echo ese Tun Tun para venirse

desde Acapulco?

Ojalá que llegue a tiempo.

Ya ves. Este sí me gusta.

- Muchas gracias, señorita. - Que tenga un buen día.

Qué bonita se ve la ciudad de aquí de arriba.

Son ustedes unos imbéciles.

Unos estúpidos.

Y además. Un par de pendejos.

Señor. los hemos buscado por todo lado.

y no hemos encontrado nada.

Cómo es posible que no hayan encontrado

ese par de rateros de tercera.

Y sobre todo ese pinche enano cabezón.

Qué por nada y me mata.

Ni modo que se lo haya tragado la tierra.

Mira. El enano cabezón.

Regresen rápido al México par de pendejos

Acabamos de ver pasar volando el enano cabezón.

Qué regresemos inmediatamente al México.

El enano cabezón ya está allá.

A ver. A ver. ¿Cómo está eso?

Mamacita. Que buena vieja.

Ay, esa está más buena.

Ay pinche enano. Tan chiquito y tan impuntual. Carajo.

Ahí está Armando.

¿Qué hubole Tun Tun? ¿Qué onda?

Armando. Ahí voy.

Ahí voy, Armando.

Ay, que putazo se dio ese cabrón.

¿Qué pasó Tun Tun? ¿Por qué tardaste tanto?

Puta madre. Qué viaje tan dura tuve, mano.

¿Por qué?

Hubo turbulencia todo el tiempo.

Quema mucho el sol arriba, ¿verdad?

- ¿Y esta latilla voladora? - Me prestó un amigo francés.

- ¿Francés? - Sí. Monsieur Raspaille.

Ah. Sin albure, eh.

Bueno, ya vamos. Sale de esa chingadera.

- Abusado con el hierro. - No juegues.

¿Cómo andas de lana, chaparro?

Estás viendo que Roberto me bajó la lana de las pasajes.

Apenas traigo dinero para pagar lo que estamos tragando.

No la chingues. ¿Entonces de que vamos a vivir?

Tú tranquilo. Trabajo derecho no vamos a

poder conseguir.

Aunque aquí se usan otros medios.

Son un poco peligrosos. Pero hay que sale huevos.

¿Huevos? Eso lo que a mi me sobra.

Fíjate. Durante todo el viaje he venido

- madurando un proyecto qué... - ¿De qué se trata?

Tú come. Luego te digo.

Oye Tun Tun.

Tu hambuguerzota tiene tocino y tiene queso, ¿verdad?

- Es que están en oferta. - ¿En oferta?

Sí. Por la compra de este animalon

me dieran esa chingaderita.

Y qué poca madre.

- Te la cambio. - No, ni madre.

Vamos.

Oye. No. ¿Adónde vas?

Te acompañarte.

No. Tú te tienes que quedar aquí

en el coche esperándome.

¿A echo yo porque?

Porque yo voy a ver mi cliente.

Voy a trabajar.

Yo sé que es derecho. Te vas acostar con él.

Pues claro que sí.

Pues sí. Y que poca vergüenza. Te dices así...

Qué poca ver... Te tengo que traer

hasta acá, esperarte después como un buey.

Y todo lo me dices con un descaro.

Mira mí amor. Ubícate.

Por qué esa ropita que traes y ese

coche que tienes. ¿De donde crees que salieran?

Además. Tú y yo hicimos un trato.

Tú te tienes que quedar aquí en el coche para

cuidar que nada me pase.

Porque de pronto los clientes se ponen

medio pesados. ¿Tú entiendes?

Eso me pasa por tarugo.

Ay, mi amor. No me haga las cosas difíciles.

¿Tú crees que me gusta acostarme con esos tipos?

- ¿No? ¿Deberas no? - Claro que no.

Los que pagan por hacer el amor

Son generalmente hombres que no

pueden conseguir una mujer

por sus propios méritos.

Son gordos, feos y sucios.

Deberas? Deberas me lo dices porque me voy a

quedar muriéndome de los celos.

Te juro que voy a pensar en ti.

Y voy a cerrar los ojos para no ver al gordo ese feo.

Ok. Que sea rapidito.

Ahorita vengo, eh.

- ¿Quién es? - Soy yo, Linda.

Linda. Qué guapa vienes.

A quico.

Hola mi amor. Cómo estás.

- Cuanto tiempo sin verte. - Sí.

Tenías muchas ganas de estar contigo.

Yo también.

Ahora sí se baño el pinche gordo, ¿verdad?

Bueno, vámonos.

Nos vamos.

Pinche vieja mentirosa y jaletosa

Chin madre me tienes un pendejo.

- Aquí es. - ¿Aquí es qué?

- Tú metete. - ¿Qué traes chaparro?

- ¿Qué te parece? - Está muy bien.

Oye. Aquí nos picamos.

Se quiere yo te pico las nalgas.

No seas payaso.

Digan. ¿Que se les ofrece, señores?

- No. - Nada señor.

- Mire señor somos... - Somos...

- Personajes... - De mantenimiento.

- Sí personajes. - Ah. De mantenimiento.

- ¿Si, desde cuándo? - Hoy mismo.

Hace diez minutos que entramos.

Se hace poquito, ¿verdad?

- Ya está bien. - Gracias.

Fíjate qué ese tipo me recuerda un

productor de cine que es a todo dar.

Por ahí andan unos tipos muy sospechosos

- Mi poli. Mucho ojo. - Ok

¿Te gusta esta?

Pues se está de acuerdo con mis ojos, mira.

Oye viéndote bien, te parece Andrés García.

Pero después de 15 días de diarrea.

- Buenos días, señor. - Buenos días.

Sabe usted. Es que le ando buscando un

regalo a mi hijito. ¿Te gustó esta mi reí?

No, no. Siempre no.

Luego te busco algo.

Discúlpenos señor, pero es que andamos a bajar.

Con permiso.

- Ey, Ey. ¿Cómo te llamas? - Tun Tun.

- ¿Tun Tun? ¿Tun Tun qué? - ¿Por qué tanta pinche pregunta?

Por qué te me hace raro.

Si no soy mono, buey.

no me contestes así.

¿Permiso? Ándale. Ayúdame guebon.

Ayúdale.

Ay, degenerado.

Ay caray. Se los tragó la tierra.

Disculpe. ¿Es usted el Gerente de aquí?

Sí. Para servirle.

Un enanito desgraciado agarró y me metió

la mano y quería bajar los calzones.

¿Y cómo fue? ¡Así!

Nos machucan.

Ay, chaparro me van a machucar.

- Chaparro. - No veo nada.

¿Dónde estás chaparro? ¿Dónde andas?

Ay, ¿porque me pegas?

Te voy a dar una patada.

Donde andas chaparro.

Ay. En la enpria no. En la enpria no.

¿Dónde andas? ¿Dónde andas?

Pinche chaparro. No me vuelvas a patear por qué...

¿Por que qué?

Por qué se te va parecer el diablo.

Tú y el pinche diablo.

Pinche chaparro. Tú y tus ideas.

¿Ya hora que venimos hacer aquí?

Pues es que con el susto me dio hambre.

Pero no tenemos dinero.

¿Ni para echar una hamburguesa entre los dos?

Ni para echarnos unas papas fritas.

- Y no es eso lo grave. - ¿Ah, no?

¡No! No tenemos un cuarto donde pasar la noche.

¿Y ahora qué vamos hacer?

Tú no te preocupes. Vete.

Vamos.

HOSPITAL VERTIZ

- Aquí es. - ¿Aquí es qué?

Aquí es donde compran sangre.

Es la única manera de ganar dinero

- rápido y sin riesgos. - Ya ni chinga.

- ¿Por qué? - ¿No ves lo débil que estoy?

No he comido en tres días.

¿Y quieres que venda mi sangre?

Te digo que pases.

Además está prohibido vender sangre.

Este es un laboratorio chueco. Todo hacen por abajo del agua.

Está loco.

- Qué pases, te digo. - No paso.

No paso. Ya de cómo quieras que.

Te lo estoy diciendo por las buenas.

- No voy entrar. - Vas a pasarte.

Voy a poner el chingazo.

Bueno, bueno. Está bien.

Voy a pasar. Pero solamente una vez.

Y poquita.

Poquita.

Aguantase cómo los hombres.

No, que no dolía chaparro.

Oiga. Se está mandando doctor.

Menos doctor. Poquita.

Ay. Eres un desgraciado, chaparro.

Ahórrale. Ya llegamos a tu sacrificado trabajo.

Vete acostar con el gordo y feo.

Ya está tu buey esperándote.

Pues esta vez te tengo una sorpresa, querido.

Sí. Me la supongo.

Qué ni es ni gordo y ni feo y que te

está se enamorando de él, ¿verdad?

No seas tonto. Esta vez el trabajo es para ti.

- ¿Cómo? - Hum, hum.

Cómo oíste.

Es en 503.

Quieres decir que voy a...

¿Y todavía me van a pagar?

- ¿Y quieres saber una cosa? - ¿Eh?

Estoy encabronada contigo, porque estoy celosa.

Ay, mi vida. Ay, mi amor.

¿Tú celosa? Ya sabes como es este trabajo.

Puras gordas y feas.

Ándale. Vete antes de que me arrepienta.

Ahórrale.

A ver qué cuerazo me toca.

- Perdón. Es el 503? - Pues que lo ves.

¿Es que aquí solicitaran un sex servicio?

- Ah, ¿no? - ¡Sí!

¿A poco usted fue que mandaran?

Fíjese. Ni la venga, ¿verdad?

Ay. Qué horror.

Bueno. Pues ni modo. Pásele.

Pues ni modo. Paso le.

Óigame. No tan joven.

¿Usted de que gallinero salió?

¿Gallinero?

Qué no hicieran un "awebo"?

Hija de su maldito

No cabe duda que estamos en crisis.

Está usted horroroso.

Pues usted no está como para un desfile de belleza.

Óigame. Es usted tan marradero. Tan...

Tía. No te gusta. A mí me parece guapísimo.

Ah pues, que bueno. Al cabo que es para ti.

Bueno, mi hijita. Nos vemos el próximo martes, eh.

Pero que estómago tienes.

Eso no es nada. Ya le vio las nalgas.

Ay, qué horror.

Carajo. Me siento a toda madre.

A pesar de toda la sangre que nos sacaran.

¿Sabes qué? Me siento hasta cachondo.

Estás loco chaparro. Yo me siento bien hundido.

No vuelvo a vender mí sangre ni por todo

oro del mundo.

Nunca diga de esa agua no beberé.

Ay está Linda. Párate.

¿Cómo estás Linda? ¿Dónde te habías metido?

Pues ya sabes. Donde siempre.

Te hemos hablado varias veces y

no hes querido contestar.

- ¿Qué ya no somos amigos? - Yo no soy amiga de asesinos.

Sabes que chiquita. No abuses que el jefe te

quiere mucho y te protege. Sí por mí fuera tuviera le

mandado al infierno.

Imbécil. Suéltame.

Eres una indisciplinada.

Bueno. Qué te conste que ya te vi fue cara a cara.

Así que no tienes escusa. El jefe te quiere ver.

- Está bien. - Oíste.

Dile que le voy hablar. Para hacer una cita con él.

- Sabes que, Linda. - ¿Qué?

No juegues con nosotros.

Hijo de su...

Ay, qué colgado te viste. Te tardaste muchísimo.

Bueno. ¿Qué estaba guapa?

- Ah, por favor. - ¿Pero te pagaran siquiera?

Eso sí que no.

¿Cómo de que ella no costó nada más así?

¿Ay, niña, cómo cree? Mira, tengo muy buena maestra.

- Mira. - A ver.

- Me pagó doble. - Ay. Mi amor.

¿No te gustaría bailar, grandote?

Mejor esperamos la siguiente pieza.

Bueno.

Mira eso.

Oye Tun Tun. ¿Por que escogiste ese lugar?

- Porque es lugar de putos. - ¿Y eso que tiene que ver?

Robar esos bueyes es más fácil que quitar

un dulce a un niño.

Oye. Pero no nos vayan a correr,

porque dicen que son siete años de mala suerte.

Ah, hombre, no te...

¿Bailamos chaparrito?

Yo no. Pero mí hermanita sí.

- Hijo de pinche... - Ven muñeca.

No te hagas. Se es su tipo.

A ver cacha.

Anda armado ¿o qué flaquito?

No. Es qué la traigo parada.

Vas a ver cabrón chaparro.

Eso sí no te lo voy a perdonar nunca.

Sí se ve que te fascina.

A que te pinche, cabrón. Sáquese.

Cómo que no.

Ya te agarrando uno de gustavaño.

Ah. Cállate, cabrón.

Venga. Eso.

Azúcar.

Eso.

Azúcar.

Cómo baila. Pura enseñale.

Vea esto, eh.

Pinche enano cabrón.

Ah, sí es enano.

Esto es un asalto hijos de la chingada.

Nada de ay. Cáiganse con la lana.

Ahórrale.

Ahora sí les vamos a bajar hasta los calzones.

- No uso chato. - No sea payaso.

Cáiganse con sus cosas. Sus cosas.

Malvados tililones.

Ahora sí. Hijo de coia. Te vas a morir.

No, no. Viejo no.

No me hables al chile.

Policía. Que nadie se mueva. Quietos.

Mire. Ese putito viene armado.

Yo no soy puto, cabrón.

Eso dicen todos.

Qué no se escapen.

Ahórrale. Vámonos.

- Muévanse cabrones. - Pinche bola de putos.

- Ándele. - Fuera, fuera.

Vamos fuleros.

- Vete. - Vámonos.

Preparen las banners.

Arriba fulero. Ándale. Muévete.

Pa dentro.

- Pinche homosexual. - Muévase.

- Ahórrale. - Subaste.

Vámonos.

Misión cumplida mi comandante.

Agarramos a todos los mujercitos.

Eh chingones homos.

Ahora sí nos llevo la chingada.

Tú y tus pinches ideas Tun Tun.

Yo siempre he querido cogerme un enano.

Y no me voy a quedar con las ganas.

Un momento señor. Qué mi amigo no viene solo.

Pues a los dos les doy.

Tense cabrones.

Qué pinche de sangre.

Vamos aplacar estos putitos.

Ok. Párate ahí.

¿Qué les madres tendrán esos cabrones?

No sé. Pero hay que abrirle.

Ay. No me vaya acostar con mi mamá.

Espérame cabrona.

Ahora sí que huyamos todas.

Hijos de la chingada.

- Espérese. - Espérate.

Tira que se nos van.

Enano chaparro se nos van venir

siete años de mala suerte.

Yo veo cómo cien.

Mamacita. Mamazota.

Oye. Te fijaste que viecorronon.

Está como quiere mano.

Oye. Por qué me sentiría tan cachondo.

No sé. No será que en lugar de sacarte

¿sangre te están metiendo la mía?

No, hombre.

Yo me siento re hundido.

Cómo se hubiera pasado un trolebús por encima.

Ándale. Ya párate. Vamos a descansar.

¡No! ¿Cual ya vámonos? ¡Aquí me quedo a dormir!

Acá me acuesto.

Tú no estás débil. Lo que pasa que

es guebon quelon. Ándale. Párate.

- Ay. Cómo chingas. - Ahórrale.

- Aquí tienes. Muchas gracias. - ¿Te gustó? ¿Verdad?

- ¡Ay, sí! - ¿Sentiste rico?

¡Sí!

Y tú. Vámonos de aquí.

Ay, mi vida. Pues se no me tardé nada.

Vámonos ya.

Ahórrale.

- No traigo feria. - ¿Cómo que no traigo feria?

Vamos a chingarle la lana.

No, hombre. Son cieguitos.

Me importa a madre.

- Para este pobre ciego. - Con permiso.

- Nos están robando. - Qué.

Ese fue.

No, hombre. Sí yo ni quería.

Ratero.

Canijo chaparro. Me dejas morir solo.

Mi amor.

Dame el dinero.

El dinero.

¿Ya tenemos más mucho, verdad?

Bastante.

- ¿Cómo te sientes? - Ya estoy alucinado.

Porque yo me estoy sintiendo a toda madre.

Sácale, sácale, sácale.

Sácale vampiro.

Sostenga eso.

¿Para qué doctor? ¿Qué me va hacer?

No es suficiente.

Cómo no es suficiente si eso es un chingo.

Chaparro, chaparro. Mira que poca madre.

Ay, buey.

Saca como se fuera gasolina.

No te vaya muy rápido que me mareo.

Ándale chaparro. Así despacito si me gusta.

- ¿Si, verdad? - Porque no

¿me das una vuelta por el parque?

Adiós mamacita.

Te fíjate qué buena vieja...

Ay pendejo.

Chaparro.

Agarrenme que soy ratero!

Ya se partió la madre ese cabrón.

Es un pendejo.

Te fuiste solo, ¿y no me esperaste?

- Chaparro. - Eh?

¿Al ratito me llevas a dar otra vueltecita?

Sí.

Pero más despacito. Hijo de tu pinche madre.

¿Servicio de su coche, señor?

¿Algún favor especial, nena?

Sí. Pero no estoy segura.

Ay. Por favor no sea tímida. Baje nena.

Ándele. "Fabulous". Así me gusta las tímidas.

Dime mi amor. ¿No te provoco una fantasía sexual?

Claro que sí, pero... ¿No serás policía?

Al contrario. No se preocupe.

- ¿Seguro? - Deberas.

¿No me engañas?

Te voy hacer a se sentir rico.

No. Ya no me arriesgo tan fácilmente.

¿Por qué?

Habla tú primero de el dinero.

Ah. Son cincuenta dólares por ser la primera vez.

Cincuenta dólares. ¿Entonces se cobras?

Eso es una madre, realmente.

Estas arrestado, hijo de la chingada.

Policía secreta.

Ay, señor...

Agárrenlo.

No dejes que se escape. Agárrenlo.

Hijo de la chingada.

Y todavía cobrando en dólares.

Oiga señor. Disculpe.

¿Puede tomarme una foto con mi novia?

- Cómo no. - Gracias.

¿Sabe manejar la cámara?

Somos expertos. Profesionales.

Qué bien.

A verte se aquí está bien.

Un poquito más para allá, por favor.

- ¿Más para allá? - Sí. Más, más.

Mas. Un poquito más.

- Mas. - Sí. Un poquito más allá.

- De espaldas, por favor. - ¿De espaldas?

De espaldas o no les tomo a foto.

- Vámonos. - Sí.

- Vámonos pendejo. - Ah. Vámonos.

Ahora sí te le agarré la onda.

Ay, buey. Mi cámara.

- Deténgalo. - Policía.

Nos robaran

Ay cabrón. Ya viste que chincharonzote?

Ni me hables de eso chaparro.

Llevo tres días sin comer.

Me muero de hambre.

Pues vamos a chingarselo.

¿Cómo crees? Sí es un niño chiquito.

¿Chiquito? Está más grandote que yo, cabrón.

Vete.

Espera no estar un hijo de la chingada

como tú.

¿El chicharrón o la vida?

Con que sí, eh?

- Chaparro. ¿Dame un pedazo? - Lo va saber.

- No corran culeros. - ¿Cuantos eran?

No sé. Pero eran un chingon.

Pues pa todos hijos de la chingada.

Pinches monos. Nos sacaran la sangre

y ni lana nos dieran.

Bueno. Ay que verlo positivamente.

¿Positivamente?

Cuando no agachamos y la sangre nos escurre

ya no nos tienen que picotear.

Oye. Ya me voy. Voy a ver con quien

me aviento un palo.

- No se tentora? - No.

Sí yo ahorita me aviento un palo

en lugar de venirme, me voy.

Enano. Me siento muy mal.

Bueno. Después rezo por ti, manito.

Ándale.

Señorita. Eso es el paciente al que llevamos

¿a hacer la castración?

No doctor, circuncisión.

Eso. Eso es.

Luego por que nos demandan doctor.

Me lo transfieran a lo quirófano, por favor.

Sí. Doctor.

No. Más sangre ya no.

¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?

¿Qué me van hacer?

Lo vamos a circuncidar.

Déjeme.

Ay. Hijo de la chingada.

Nos vamos a tardar más de lo previsto.

¿Bisturí Doctor?

Qué bisturí ni que nada. Páseme el machete.

El ejercicio me devuelve la vida.

Tú deberías hacer lo mismo.

Crees que estoy para hacer

¿ejercicios después de la circuncisión?

me voy echar una siesta.

Ya sigo haciendo ejercicios.

Hola mi amor.

¿Qué pasó chaparro?

Oye. ¿Conseguiste mi lana?

No. No pude. Pero pásale.

Mira. Mi tiempo vale mucho dinero.

Y tú a mí no puedes pagarme lo que yo valgo.

A un cachuchazo no se le niega un cuate.

Es cosa de principios.

Y de una promesa que me hice a mí misma.

De nunca me acostarme con ningún cuate

a menos que hubiera una buena lana de

por medio o un buen regalo.

¿Qué te parecería un pastel de chocolate?

Mira qué casualidad le atinaste.

- Hoy es mi cumpleaños. - Felicidades.

Oye, meno.

Te espero dentro de una hora en mi cuarto

para comernos este pastelito. Tú y yo solitos.

Cómo se está tardando. Y yo con el hambre que tengo.

No. Es mucha la tentación.

Me vale madre. Nomás una probadita.

Llevo tres días sin comer.

- Esta es una cita importante. - ¡Sí! ¿Por qué?

Pues por que Pagan muy bien.

Mi vida. Yo te quiero mucho, pero a veces

pienso que lo que hacemos

está mal hecho.

Yo también pienso lo mismo

pero no es tiempo de reflexionar

ni arrepentirnos. Ahorita vengo, ok?

Bueno. Ya te pedis. No te tardes mucho.

Rapidito.

Pinche vieja cochina. Ni servilletas puso.

¿Oye Tun Tun que pasó? ¿Y el pastel?

Estaba riquísimo.

No te hagas chaparro. ¿Dónde pusiste el pastel?

Felicidades.

¿De manera que te lo comiste todo, cabrón tragón?

No te iba esperar todo el día.

Además yo no soy tú pendejo.

¿Preferiste comerte el pastel que a mí?

Es que estaba buenísimo.

Pinche chaparro. Esfúmate. Lárgate.

Fuera de mi casa. Vámonos.

Vete. No te quiero verte.

Y no vuelvas nunca por aquí.

Oye. ¿A ver cuando nos comemos otro pastelito?

Salga. Hijo de la chingada.

Sí, sí. ya me voy.

Te extrañado mucho. Te buscado por todas partes.

A veces pienso que te estás se escondiendo.

Ay. Cómo crees Hugo. Yo no sería capaz

de hacerte algo así.

Mira Linda. Tú eres la única de las muchachas

que no entrado al aro.

Haz desobedecido mis órdenes

y te has negado a tener un arreglo.

Es que estoy cansada Hugo. Cansada de que toda la

vida tengo que seguir reglas injustas.

Ustedes matan a nuestros protectores.

Nos quitan parte de lo que gañamos

y hasta nos obligan a vender droga a

nuestros clientes.

Y yo que pensé que esta iba ser una

reunión de placer.

Salud.

Tú eres diferente Linda.

He pensado en ponerte un departamento

y tal vez hasta darte un hijo.

¿Qué te pasa? ¿Cambiaste de opinión?

No es eso. Lo que pasa es que estoy confundida.

- Confundida. - Suéltame.

Yo tengo mis propios planes.

¿y cuales son sus planes?

Tú nunca me tomaste en serio, Hugo.

Yo fue para ti una más de tus amigas.

Eso no es cierto.

Tú eres mi consentida. Mi favorita.

La única. Tú eres la que me está evitando.

Suéltame. Tú no eres mi dueño.

Sí. Lo soy. Tú ha sido mi amante

durante cinco años. ¿Lo has olvidado?

Es que me voy a vivir a Acapulco, honradamente.

Mentes. Lo que pasa es que has enamorado

de otro hombre.

Pues sí. Es un hombre que me quiere,

que me ayuda y que pasa todo

el tiempo conmigo.

Yo oraba hacer muy bien a tú lado.

Pero tú eres un hombre muy importante.

Eres un magnate. Eres un hombre muy rico.

A por favor. Compréndeme.

Yo necesito rehacer mi vida. Date cuenta.

Tú no tienes tiempo para vivir con una mujer.

Es más no te interesa.

Tú tienes muchas mujeres.

Hugo. Por qué no quedamos como amigos.

Eres una perra.

Roberto.

Hugo. Por favor.

No me dejes que ya ha puesto mis

- ojos aquí. - ¿Qué te pasa?

¿Por qué te pones en ese plan?

- Vida. ¿Qué está pasando? - ¿Entiende que ya no te pertenezco?

- Estoy enamorada de otro. - ¡Sí!

Te quieres ir con el hombre menos indicado.

Hiciste muy malas cosas.

- !Linda! - Oiga.

Linda. ¿Qué pasa?

¿Qué haces usted ahí?

- No se meta. - Lárguese.

Voy a llamar la policía.

Eso. Háblele a la policía.

¿Ah sí? Pues ya verá. Voy a llamarla.

Ay, Dios.

Suéltela. Asesino. Suéltela. Le digo.

Ya llamé la policía.

Déjeme explicar... Mire. Yo estaba...

Cómo le diré. Yo quiero explicarle

todo que le pasó. Deberas.

Entonces usted fue testigo.

Sí oficial Él fue.

Yo lo vi. Eso hombre actuó

con premeditación.

¿Qué es lo que quiere decir?

La espió y en cuanto pudo la sacó por la

ventana solo Dios lo sabe cómo.

- Y la coceó a puñaladas. - No es cierto.

No sea mentirosa. Vieja loca.

Por que quien se haga otro buey.

Pinche vieja chismosa.

No se crea el. Es el asesino.

La mató. La mató. Yo lo vi, oficial. ¡Sí!

¿Dónde estaba exactamente señora?

En el balcón de la casa de junto.

Espóselo al volante.

¿Quién trae el camión?

¿Estás usted loco?

¿Cómo se atraviesa la mitad de la calle?

- A ver. Los documentos. - Yo bien con él.

Se nos pela.

Y a mí que me lleve la chingada, ¿no?

Tú sabes lo que a veces haces por amor.

¿Cuál por amor? Ni siquiera te

acostaste con ella.

Nada más te tragaste el pastel.

¿Qué pasó, Roberto?

¿No que no tenías carro? ¿Qué te pasó?

- Mataran a Linda. - ¿Cómo va ser?

Los mismos bueyes que nos andan

buscando para nos matarnos.

Son los que siguieran a Tun Tun.

Y los que han matado los amigos de Linda.

El buerito que estrellé en Acapulco.

Ese debe ser el jefe.

Ay. No juegue, Roberto. ¿Crees que te vamos

a creer todas esas jaladas?

Para mí que te pusiste celoso

y tú fuiste quien la mató.

No, hombre no diga... ¿Cómo me quitaré esto?

Presta.

Qué gusto verlos cachorros.

Y de botana... al el enano.

Óigale. ¿Qué yo qué?

Así me gusta. Grandotes para

agarrarles su madre.

A ti que quería agarrar hijo de pinche.

Ahórrale. Dispárale.

No jefe. Por favor no le calle.

Mírale buey. Éntrale. Dispárale.

- No le saque. - Cuidado.

- Ahórrale, dispárale. - No jefe.

Éntrale. Ahórrale. No le saque.

¿No qué muy guapo?

Estas muy chiquito para el sabre.

Con un palito te la voy a partir.

Mamacita. ¿Y ahora para dónde corro?

Ay. Señor. No dispapupo.

Guerito. Guerito, por favor.

Venga acá.

Ahora sí te vas a morir. Hijo de

- la chingada. - Ay, mamacita.

Ándale buey. Tome.

Déjamelo a mí.

Quiero darme ese gusto.

Siempre se partele tú la madre.

Le vi chaparro. Le vi.

- Le atiné, chiquito. - Gracias, Roberto.

Pero sí no llegas, lo mato. Me cae.

Yo sé Karate, cabroncito.

(Me suda de miedo).

Tú es Karateca? Pues yo soy un

hijo de la chingada.

Y aquí te mueres, cabrón.

Nadie se mueva.

Suelte el arma.

Están todos arrestados.

Quieto todo mundo.

Todo que le diga será usado en su contra.

Y se quedan callados también son culpables.

Oficial. Déjeme que le largue

su madre otra vez con en ladrillo al

hijo de Bruce Lee.

No me lo va creer oficial. Pero a esos

dos grandotes yo les agarré su madre.

¿Sabe por qué? El otro día veo un chiquito.

Chiquito pero con unos huevotes.

Él se ponía cabrón así.

Vamos. Andando. Arriba. súbete.

Ahórrale.

Esta me van a pagar.

Mi amor, Roberto.

Me despertaste de un dulce sueño.

¿Qué soñabas mi vida?

Soñaba contigo.

Qué nos íbamos a Acapulco

y éramos muy felices.

Tus sueños se van hacer realidad.

Nada más que estés bien. Recuperada.

Y nos iremos.

Bésame. Mi amor.

Con el dinero que tenemos ahorrado.

Vamos a poner un restaurant.

- Venderemos el coche. - Y yo mi ropa.

Lo que tú digas, mi cielo.

- No. Lo que tú digas. - No, Tú.

Bueno. Es pelo arreglamos.

Corten.

Ay, señorita. Por favor.

Va a matar de un susto mi mujer.

El que la va matar es usted.

Perdóneme pero estaba dándole respiración

- de boca a boca. - ¡Ah, sí!

Pero aquí es un hospital.

Y no un "set" de Hollywood.

¿Hollywood? ¿Hollywood?

¡Hollywood!

¡Ay, Armando! ¡Ahí me voy!

Sale de aquí. Sáquese.

Tú haces de mina.

Subtítulos - Kilo. (hay más una broma adelante)

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