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Los astr�nomos est�n reunidos en un gran cuarto
repleta de instrumentos.
El presidente y miembros del comit� entran.
Todo el mundo toma asiento.
Entrada de seis sirvientes cargando los telescopios de los astr�nomos.
El presidente toma su lugar y explica a los miembros
su plan de un viaje a la Luna.
Su plan es aprovado por muchos, pero un miembro
se opone violentamente.
Despu�s de discutir, el presidente le arroja sus papeles y libros
a la cabeza.
Luego de que el orden se ha reestablecido
el viaje propuesto por el presidente es votado por una comisi�n.
Los sirvientes les traen sus trajes de viaje.
El presidente Barbenfouillis selecciona cinco colegas para que lo acompa�en.
Nostradamus, Acofibas, Omega, Micromegas y Bagafarraganus.
Entran en el interior de un taller donde herreros,
mec�nicos, pesadores, carpinteros tapizadores, etc�tera,
est�n trabajando duro para completar la m�quina.
Micromegas accidentalmente cae en un barril de �cido n�trico.
Un trabajador informa a los astr�nomos que si ascendisen
al techo presenciar�an un espect�culo magn�fico.
La fundici�n del ca��n.
Contra el horizonte las chimeneas est�n echando vol�menes de humo.
De repente una bandera es izada.
Ante una se�al, una masa de acero fundido
es dirigida desde cada horno, hacia el molde para el ca��n.
El molde larga llamas y vapor.
Arriba de los techos de la aldea
pomposas preparaciones est�n llev�ndose a cabo.
El casquillo se encuentra en posici�n, listo para recibir a los viajeros.
Estos llegan.
Asienten a las aclamaciones de la multitud
y finalmente entran al casquillo.
Un marino cierra el puente por donde han pasado.
Un grupo de ca�oneros empujan el casquillo hacia arriba,
dentro de la boca del ca��n.
El ca��n est� cargado.
El puente est� cerrado.
Todos est�n esperando ansiosamente la se�al
que lance al casquillo en su viaje.
El oficial da la se�al.
El ca��n es disparado.
Y el casquillo desaparece en el espacio.
El casquillo se acerca cada minuto.
La luna se agranda r�pidamente
hasta que finalmente obtiene dimensiones colosales.
De repente el casquillo perfora el ojo de la luna.
El casquillo aterriza con un estallido.
Los astr�nomos salen y est�n encantados con el paisaje,
que es nuevo para ellos.
Contra el horizonte, la Tierra se est� alzando lentamente en el espacio.
Iluminando la escena con una luz fant�stica.
Los astr�nomos, ven cr�teres por todos lados.
Justo cuando est�n por explorar, una explosi�n
arroja a los desafortunados hombres violentamente en todas direcciones.
Los astr�nomos muestran se�ales de fatiga, luego del duro viaje que han tenido.
Se estiran en el suelo y se van a dormir.
Siete gigantescas estrellas, representando a la Osa Mayor
aparecen lentamente,
y desde dentro de las estrellas aparecen caras de mujeres
quienes parecen molestas ante la presencia de estos intrusos en la Luna.
Luego las estrellas son reemplazadas por hermosas visiones de
Phibes en una luna cresciente.
De Saturno en su orbe, rodeado de su anillo
y de encantadoras j�venes sosteniendo en alto una estrella.
Deciden castigar a los terrestres de una manera ejemplar.
Por orden de Phibes, la nieve cae de todos los rincones
cubriendo el suelo con su tapado blanco.
El fr�o se vuelve insoportable
as� que los desafortunados viajeros despiertan medio congelados
Deciden, sin titubear
y a pesar del peligro, descender al interior de un gran cr�ter.
Donde desaparecen uno por uno, mientras la tormenta de nieve todav�a sopla rabiosa.
Los astr�nomos llegan al interior de una gruta muy curiosa,
llena de enormes hongos de todas clases.
Uno de ellos abre su paraguas para comparar su tama�o con el de un hongo.
Pero el paraguas de repente echa ra�ces
y transform�ndose en un hongo
empieza a crecer gradualmente, obteni�ndo gigantescas proporciones.
Los astr�nomos de repente notan extra�os seres saliendo
de abajo de los hongos.
Mientras realizan singulares contorsiones.
Estos son los Selenitas
o habitantes de la Luna.
El fant�stico ser se apresura hacia el astr�nomo
quien se defiende.
Y con un golpe de su paraguas
el Selenita explota en mil pedazos.
Pero los Selenitas llegan de a montones.
Los astr�nomos son capturados
atados, y llevados al palacio del Rey de los Selenitas.
En un espl�ndido trono, rodeado de estrellas vivientes,
se encuentra sentado el Rey Selenita.
El Profesor Barbenfouillis se acerca bruscammente al Rey de los Selenitas,
y levant�ndolo como una pluma
lo arroja violentamente al suelo.
Los astr�nomos huyen en medio del desorden general.
El ej�rcito Selenita los persigue.
Los astr�nomos corren a toda velocidad,
girando cada vez que son perseguidos desde muy cerca
y reduciendo a los �ltimos seres a polvo.
Finalmente, los astr�nomos encuentran la nave
y r�pidamente se encierran en su interior.
Gracias al avance ellos triunfan escapando del adversario.
S�lo uno, el presidente, ha sido dejado atr�s.
�l se apresura hasta la cuerda que cuelga de la punta de la nave
y dej�ndose deslizar por la cuerda,
le da un impulso que causa que la nave caiga desde el borde de la Luna.
La nave cae con una rapidez que marea.
El mar aparece.
La nave se balancea
y gracias al aire sellado herm�ticamente en su interior,
se eleva lentamente hasta la superficie.
La nave es recogida por un barco a vapor
que la remolca hasta el puerto.
Los hombres dan la bienvenida a los astr�nomos con un discurso,
y una ovaci�n general espera su feliz regreso.
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