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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
- Me has suspendido. - Tendrás que mejorarlo.
¡A que me tiro al lago!
Gerd ha muerto.
- Me voy con Rasmus a Copenhague. - ¿Cuándo volverás?
- No puedo quedarme aquí. - No lo entiendo.
- No puedo, Hjørdis. - Eres responsable de muchas personas.
- ¡Tienes una responsabilidad conmigo! - ¡No puedo asumirla!
¿Cuándo vuelves a casa? Te echo de menos.
Besaste a otra.
He conocido a otra persona.
Hola.
Haz con tu vida lo que te dé la gana.
Pero no hagas a otra persona prisionera de tu mentira.
Le quiero.
Un bebé llegará dentro de nada. Necesito saber si estás o no estás.
Estoy aquí.
Helle está de parto. ¿Por qué no llegas?
- Dije que podía dejarse morir. - El suicidio no es culpa de nadie, Rita.
Es mi diario de cuando tenía 15 años. No fue una buena época de mi vida.
Quizá por eso me hice profesora. Para que nadie se sintiera tan sola
como me sentía entonces.
- ¿Por qué te hiciste profesora tú? - Ya no lo sé.
¿Y ahora qué?
Hola, Rasmus.
Siento no haber ido al parto.
No estuvo bien.
Espero que todo fuera bien.
Y que estéis todos bien.
Rasmus, llámame si necesitas algo.
Si quieres.
Hjørdis.
Quiero que te encargues del colegio.
¿Te vas a vivir con Rasmus?
¿Dónde vas?
Tengo que pensarlo.
¿Y Uffe y tú?
Sí...
Tendré que solucionar esto antes.
¿Sabes qué?
Recuerdo el día que te conocí.
Lo dirigías todo.
La escuela, Rasmus...
Eras mi guerrera.
Yo estaba orgullosa de ser tu bardo.
Nunca te pedí que lo fueras.
Nunca he pedido a nadie que me siga.
El que lo pide es porque no lo vale.
Pase lo que pase,
no debes seguirme más.
No seguiré siendo profesora.
Soy un caos, Hjørdis.
Vas a integrarte muy bien.
Te prometo que los otros alumnos son muy majos.
Ven.
Pasamos por la oficina y te doy los libros y esas cosas.
Id al aula y ahora enseguida vamos.
Es aquí.
Sé que cuesta...
cambiar de escuela, sobre todo a mitad de curso,
pero te prometo que aquí son todos muy majos.
Y nos gusta jugar unos con otros.
¿Qué juegos te gustan?
¿Es reciclado?
Yo...
La verdad, no lo sé.
A lo mejor se nota...
- Lo pondrá... - ¿Tenéis paneles solares?
¿Paneles solares?
No, pero separamos la basura, y eso es muy importante.
Y hacemos repostería.
Vamos.
Tenemos un aseo...
aquí.
Y ahí al lado está la cocina del colegio.
Y aquí es donde comemos durante el recreo.
Y esta es el aula.
Buenos días, chicos.
Es por aquí.
¿Ingrid? Es por aquí.
¿Adónde vas?
¿Qué haces?
Hago huelga por el clima.
CAOS
Se ha sentado esta mañana y no se ha movido.
Y ahora Ingrid dice que hará huelga hasta que la escuela tenga
cero emisiones de CO2.
Hjørdis, debo decir que entiendo a Ingrid.
Primero fue un aumento del nivel del mar de un metro.
Pero contando con la retroalimentación
y el efecto dominó, estamos en 60 metros.
Seis trampolines de diez metros. Explícaselo así a los niños.
Ir al colegio no importa si el país queda sumergido.
Me encantaría luchar por el clima
y me parece estupendo lo que hace.
Pero tiene un efecto negativo en los demás alumnos,
ya que ahora soy la única profesora.
Somos un colegio privado muy pequeño.
Y no podemos permitirnos...
hacer del colegio un lugar con cero emisiones.
Así que esperaba que pudierais
convencer a Ingrid.
Ya.
- Sí, por supuesto. - Claro.
Gracias.
Pero...
¿Cómo te ganarás la vida?
Me inventaré algo.
Me haré millonaria.
¿Dulce de leche con licor?
¿Un color más oscuro que el negro? Algo pensaré.
¿Y tú?
Seguro que Hjørdis te deja la caravana.
Tengo para el depósito de un piso.
Vuelvo a Copenhague.
Enhorabuena.
Mamá, si quieres...
No te atrevas a terminar la frase.
Gracias, cariño.
Hay que celebrarlo.
Busca un champán barato
y yo haré espaguetis con kétchup del bueno.
¿Celebráis una fiesta?
Hola, Gudrun.
Hola.
Me he enterado de que te vas.
Es una pena.
Sí.
Vuelvo a Copenhague.
Oye...
Ven a cenar con nosotros.
Así nos despedimos bien.
No huyas de ese modo, ¿vale?
- Vale. - ¿El miércoles?
Sí.
Ole le propondrá matrimonio a Camilla.
Así que a lo mejor celebramos algo.
Sí.
¿Qué coño es eso?
Una niña.
¿Hola?
Vale.
¿Metes la compra? Voy a charlar con Gandhi.
Hola.
- ¿Te apartas? - Hago huelga por el clima.
Vale.
¿Donde yo aparco el coche?
El planeta está perdido.
Morirán miles de millones. ¿Quieres formar parte de eso?
Oye...
Ni será culpa tuya ni mía...
¿Qué? ¿Tú ayudas al clima?
No.
¿Eres profesora?
No.
- Hola. - Hola.
¿Y Reinulf?
- Está durmiendo. - Vale.
He pensado llevármelo yo...
a la guardería mañana. ¿Podrás recogerlo?
Vale, pero yo he pensado...
que igual voy a visitar a mis padres...
Una semana o dos.
Creo que necesito...
pensármelo todo bien.
Vale.
Sí, nos organizaremos.
Solo necesito recoger algunas cosas.
Ya, pero...
quiero llevarme a Reinulf.
¿Una o dos semanas?
- No puede separarse de su madre. - ¿De su padre sí?
- No, pero tú eres el que se va. - ¿Sí?
Porque lo discutes desde una casa que no es la nuestra.
Te fuiste tú.
¡Porque besaste a otra!
Nunca estabas. Y si estabas, era como si no.
¿Se puede ser infiel?
No, ya me disculpé, y quiero disculparme de nuevo.
Pero debes asumir la responsabilidad por esta discusión.
Hay que vivir juntos para ser una pareja.
Y no lo éramos.
Tú no lo eras.
- Sí, lo era. - Sí, pareja de Rita, quizá.
Pero en realidad no estabas.
No paras de trabajar.
Sí, porque es importante.
¿Más que la familia?
Porque... Es difícil de explicar.
¡Pues inténtalo al menos!
No podemos... ¿Adónde vas?
Debemos solucionar...
- ¿Uffe? - Sí.
No pude dárselo a Rita, pero quizá debas tenerlo tú.
¿Qué es?
Es mi diario...
de cuando tenía 15 años.
- ¿No tienes clase? - Sí, ¿por qué?
Es que todos están fuera.
- ¿Qué pasa? ¿Qué hacéis? - Una huelga por el clima.
Pero...
¿Todos?
Albert, estás helado. Deberías entrar.
- Hemos condenado a la tierra. - No, vosotros no.
Esto es un colegio. Necesitáis aprender.
No hasta que tenga cero emisiones.
Haremos lo que podamos.
Los adultos decís eso pero no actuáis.
Solo funciona esto.
¿Has hablado con Rita?
No.
Dejó un mensaje.
Lo siento.
Yo no.
Pasé gran parte de mi vida adulta intentando entender por qué
no me necesitabais como yo os necesitaba.
Por qué no era imprescindible.
Primero Rita, luego tú.
Entonces ¿qué pasa con...?
- ¿Con Rita? - Sí.
Y contigo.
No lo sé.
Ya no es lo más importante.
A veces cuesta llevarlo todo al día.
Hola.
Siento llegar tarde.
Siéntate. Hay cochinillo asado.
Camilla, ¿me prestas a Ole?
Sí.
Estoy cenando.
Solo es cochinillo.
Bueno. Sí.
Según tu abuela, vas a proponerle matrimonio.
Sí, es muy buena.
Y es formal.
Y estás deseando acostarte con ella.
No todo es sexo, Jeppe.
En una relación, sí.
Para ti, tal vez.
¿Qué quieres que haga?
Elígeme a mí.
Jeppe.
Estoy enamorado de ti.
Eso no siempre basta.
Tú quieres la gran vida en Copenhague.
Yo tengo una granja
de la que ocuparme.
Pues me quedo.
No.
Llevas meses aquí y aún te asusta el barro.
Camilla.
No hace mucho que nos conocemos.
Pero quiero pedirte una cosa.
¿Estás llorando?
Sí.
Me caes muy bien.
Y tenemos muchas...
cosas en común.
Nos gustan los animales.
Y pasear por los establos.
Y...
nos gusta la agricultura.
Y...
¿Qué?
Jeppe, ¿qué ha pasado?
Me he caído.
- ¿No quieres limpiártelo? - No pasa nada.
No me asusta ensuciarme.
Si quieres vivir en una granja, no puede asustarte.
¿Qué pasa?
Camilla.
Debo ser sincero conmigo mismo.
Me daba mucho miedo decirte esto.
Porque no sabía cómo reaccionarías.
Mi carnero favorito, Karl, solo se apareaba con Ingolf.
No salió gran cosa de ahí.
Pero era un buen carnero.
Y yo veía que se querían.
Si vosotros os queréis...
lo único que me fastidia es no poder unir las dos granjas.
Gracias, abuela.
Gracias.
Mejor me voy a casa.
Adiós, Gudrun.
Sí.
Podéis unir las granjas igualmente.
Y podríais tener...
un lechoncito juntos.
¿Lo dices en serio?
Sí.
Brindemos entonces.
- Sí, pero... - Los frikis del cambio climático...
Escuchad...
¿Quién habla primero?
Ya hay mucha gente hablando.
¡Disculpad!
¡Eh! Vale.
Hablemos tranquilamente de esto.
Seguro que podemos encontrar una solución.
Bien. Vale.
La cuestión es que los niños seguirán en huelga
hasta que la escuela tenga cero emisiones.
Y no podemos pagarlo ni por asomo.
Y la consecuencia es...
que el colegio debe cerrar.
Es un hecho.
No, el hecho es...
que pagamos para que nuestros hijos vayan a clase.
- Pero están fuera. - Haga el tiempo que haga.
Sí, mientras una niña los ha hecho rehenes.
Los niños se beneficiarán al experimentar
que su opinión tiene consecuencias.
- Nuestro hijo quiere la huelga. - Está loco por el tema del clima.
Pero deberíamos sopesarlo bien.
Permitidme interrumpiros.
Recordad que hablamos de una niña.
Y yo te entiendo, Ingrid.
Es genial que encabeces la lucha.
CAJA PARA MUDANZAS
Vale, vale...
No creo
que Ingrid tenga que quedarse a defenderse de un grupo
de adultos agresivos.
La habéis traído vosotros.
Que yo sepa, era una reunión de padres y profesores.
Nosotros no decidimos traerla.
Ella misma propuso asistir.
No es aceptable...
- Lo hablamos en casa. - No quiero seguir con esto.
No me gusta. Todos están enfadados.
Cariño...
Es que es importante.
Sabemos
que es difícil, pero es importante.
Sí. Lo hablaremos en casa, ¿vale?
Pero no me escucháis. Digo que no quiero seguir con esto.
Pero sabes que es lo correcto.
El futuro de todos depende de esto.
Las huelgas son importantes.
Tienes un papel muy importante.
Todos debemos sacrificarnos.
Vamos a casa a relajarnos.
Vamos, cariño.
- Mañana retomamos la huelga. - Vas muy bien.
No es Ingrid, son sus padres.
¿Qué?
Sus padres la obligan.
¡No! ¿Qué?
Pobre Ingrid. ¿En serio?
¿Qué hacemos?
¿Hacemos?
Me hice maestra para proteger a los niños de sus padres.
Los de Ingrid me lo han recordado.
Voy a hablar con ellos.
Vaya.
Hola.
- ¿Quién eres? - Soy profesora de Ingrid.
- Yo soy Karen, su madre. - Rita.
Es Rita, profesora de Ingrid.
- Hola. Adam. - Encantada.
- Igualmente. Entra. - Gracias.
Qué bonito es esto.
¿No quieres sentarte?
- Puedes sentarte ahí. - Gracias.
Cariño.
¿Traes unas tazas?
Toma.
- Aquí tienes. - Gracias.
Una taza de té.
- Té, sí. - Toma.
- También hay miel, si quieres. - Claro.
- ¿Es de ahí fuera? - Sí.
Las abejas nos la fabrican.
Ya.
Bueno, el colegio es un desastre.
Sí, un verdadero desastre.
Como el clima.
Podría irse al traste si no hacemos algo.
Seguro que sí.
¿Podemos hacer algo por ti?
Sí, podéis.
Pedidle a Ingrid que acabe con su huelga.
Es que está muy decidida.
No podemos obligarla.
Ya lo habéis hecho.
¿Perdona? No sé si te entiendo.
El proyecto no es de Ingrid, es vuestro.
A ver.
La protesta de Ingrid ya está difundiéndose en la red.
Si recibe más atención, la entrevistarán y saldrá en las noticias.
Publicará un libro.
Es una gran oportunidad.
Anoche os oí hablar fuera del colegio.
Oí a unos padres presionando a su hija contra su voluntad.
Soy profesora 20 años.
Muchos padres inculcan sus ambiciones a sus hijos.
"Haz ballet". "Sé una estrella del fútbol".
"Participa en concursos de talentos". Se esconden tras los niños.
Solo sois una nueva versión de ese tipo de padres.
Ingrid no va a parar.
Estamos planeando el siguiente paso.
¿Qué? ¿El siguiente paso?
- Sí. - Sí.
Entendéis que se siente desgraciada, ¿no?
Es una gran oportunidad.
Podría ser la portavoz de una de las mayores cuestiones de la historia.
O estás con nosotros
o eres la profesora antiecologista que no quiso actuar.
- ¿Se detendrán? - No.
Planean el próximo paso.
- Soy Jeppe. - Cariño, soy mamá.
Hola.
La huelga fue el inicio.
Para que nos hagan caso debemos dar un paso más.
¿Cuál?
No comer hasta que cedan.
Sentaos.
HUELGA DE HAMBRE
¿Vamos?
Démosles otra hora.
Así tendrán más frío y más hambre.
Qué bien que hayas vuelto.
- Vale. - Sí.
Hola, chicos.
Madre mía. Hace frío, ¿no?
Sí, mucho.
Pero ahí dentro he subido la calefacción.
Creo que dejaremos la puerta abierta.
Así nos llegará el calor.
¿Lo has hecho?
No, solo fingimos.
- ¡Qué gran idea! - Sí.
¿Sabes qué te digo?
Voy a enchufar este calentador.
Sí, cómo me apetece.
- ¿Qué hacéis? - ¿Nosotras?
Nada.
- ¿Me pones chocolate caliente? - Sí.
He dejado la cocina encendida por si queremos calentar más chocolate.
- Bien pensado. - Hay chocolate si queréis.
Estamos en huelga de hambre.
Intentáis provocarnos.
No, Viktor. No lo has entendido.
Nos parece bien vuestra huelga.
Pero somos las profesoras.
Y tenemos que vigilaros.
No podemos dejaros solos aquí.
Si estáis fuera, os acompañamos.
- Espera a que vengan mis padres. - Aunque hace frío.
- Les estoy escribiendo. - Qué calentito está.
Hace un día precioso.
Frío, pero precioso.
¡Has traído el calentador!
- Y has hecho buñuelos. - ¡Claro que sí!
Hay buñuelos de sobra en el horno de dentro
para quien quiera entrar a dar clase.
Jørgen.
¿Tú quieres?
Entra y caliéntate.
¿Puedes volver a entrarlos?
Muy bien.
Los otros irán detrás.
- ¿No te parece, Rita? - Sí.
Sí.
Tengo frío. ¿Entramos?
Esto no es divertido.
Me estoy congelando.
- Y yo. - ¿Adónde vais?
Es una huelga de hambre.
Debemos seguir.
Lo siento.
¿Entramos, Ingrid?
Mira, tenemos visita.
¿Sabes qué, Ingrid?
Son tus padres. ¡Qué bien!
- ¡Hola! - Hola.
¿Qué hacéis?
- ¿Nosotras? - Sí.
Intentar que entren a clase.
Solo nos falta Ingrid. Es muy dura.
Pero hablemos de esto sin Ingrid. ¿Vale?
Ingrid, ¿entras?
Entra, cariño.
- Solo un momento. - Sí.
Coge buñuelos.
Os llamó un editor.
Un tal Jeppe Troelsen.
- ¿Cómo sabes quién llamó? - No era un editor, sino mi hijo.
También se llama Jeppe.
No se nos ocurren nombres.
En esa llamada...
- Que grabamos. - ...accediste a presionarla
para hacer huelga de hambre a cambio de un libro.
Una vez más te pido que dejes de presionarla.
- Ahora mismo. - ¡Pumba!
Hay que joderse.
No puedo creer que obraras así y que mintieras.
Grabaste una conversación privada.
Sí, no fue muy elegante, pero los niños deben elegir por sí mismos.
No obligaréis a Ingrid.
¿Nos tomamos un café y buscamos una solución mejor?
Sí.
- Sí. - Sí.
¿Vamos?
¡Pumba!
RITA SE TIRA AL DIRECTOR
QUERIDO DIARIO
Pequeñín.
Duerme bien.
Dulces sueños.
¿Por qué nunca me lo contaste?
He leído tu diario unas cuantas veces.
Debería habértelo advertido.
Creo que, de algún modo,
yo misma no sabía...
que me asustaba que algún alumno se sintiera como yo.
Que no me diese cuenta, por eso no salía del colegio,
para poder vigilarlos a todos.
No importa.
Ya lo has dicho.
Sí, pero...
debí contártelo.
Me parecía que yo era la única adulta.
Y lo eras.
Es que...
Rita no estaba, yo no sabía lo que pasaba...
Te veía alejarte de mí y...
Sí.
Pero quiero hacerme adulto.
Contigo.
Solo si yo me hago adulta contigo.
Rasmus, quisiera disculparme.
No hace falta.
Quiero decirte una cosa.
Claro.
Lo hago por mí también.
Tú...
quieres el lote completo.
Y yo accedí, porque te quería.
Pero tú tienes tu familia y yo tengo la mía.
La escuela.
Sé cuánto te importa el lote completo. Yo nunca podré dártelo.
Lo sé.
Y además soy...
un desastre total.
Qué mona es.
¡Pero qué mona!
¿Ya tenéis nombre?
Hemos pensado en Vita.
Como mi abuela.
La pequeña Vita.
Siempre dije que, o éramos el número uno del otro,
o era absurdo.
Lo sé. Y es justo.
Pero ahora está ella.
No sé si puedo ofrecerte el puesto de número uno.
Pero me contentaría con ser...
tu número...
dos o tres.
O el que sea.
He hablado con tus padres.
Ya no te presionarán más.
No están enfadados contigo. Nadie lo está.
No fue culpa tuya.
Pero ¿y el mundo?
¿Los animales y el clima?
Cientos de especies se extinguen a diario.
Eso es lo peor.
Y es culpa nuestra, de los adultos.
Has luchado con mucha valentía.
Hemos creado con tus padres un plan para mejorar las cosas en el colegio.
Podemos ahorrar energía, seguro.
Y hemos creado un comité con los otros padres
para que la escuela tenga cero emisiones el año próximo.
No lo habríamos hecho sin ti.
Podemos usar lo que estudiáis en biología y química.
En ciencias sociales puedes aprender a ser primer ministro y salvar el mundo.
Hará falta.
Y...
¿no debería haber algún alumno en el comité del clima?
Tienes toda la razón.
- ¿Tú, quizás? - Sí.
Vale. Pero primero, un chocolate. Te lo has ganado.
Vamos.
Ven.
¿Tenías hambre?
¡Qué guapa es!
Siéntate aquí, voy a por café.
Me toca a mí cogerla en brazos.
Llega el tío Jeppe.
- Ya está. - Hola.
- Enhorabuena, colega. - Gracias.
- Gracias por la mousse, cari. - Cariñitos para mi cari.
Vengo a por una taza.
¿Por qué? ¡Cada vez!
Bueno...
menudo ambientazo hay.
¿Aún no me dices lo que celebramos?
Quería ver gente.
¿No es porque estés...
muy enferma o te vayas a Brasil para siempre?
- ¿Has ganado un millón? - No.
Tú solo...
Sí.
Solo soy un caos.
Eres un caos.
Vamos.
Subtítulos: S. Torregrosa
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