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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
Me has suspendido. Nos lo hemos pasado muy bien.
- Hazlo mejor la próxima vez. - ¿Me tiro al lago?
¿Me dejo morir?
Buena idea. Así te librarás de la redacción.
Vuelvo a Copenhague. No puedo estar lejos del bebé.
- ¿Y no podemos estar juntos? - Espero que sí.
- Hola. - ¿Ole? ¿Estás ahí?
- Es mi abuela. No se puede enterar. - ¿No quieres ser sincero?
- ¿No quieres poder besar a un chico? - Estoy contento como están las cosas.
- A mí me funciona. - ¿Te funciona? Vale.
- Gerd ha muerto. - Es horrible.
OSCURIDAD EN LA LUZ
- Sigo enfadada contigo. - No la volveré a ver.
Pero no podemos salvar lo nuestro si tú no estás.
Rita se ha ido a Copenhague. Debo cuidar de Jørgen.
No hay por qué hablar de ello.
Es perder el tiempo.
"No se me dan bien los discursos".
¿Alguna otra mala excusa?
Vale.
Pero ¿por qué aquí?
Es un buen lugar para hablar.
Se está muy tranquilo.
Si no recuerdo mal,
me diste las gracias por traerte a este sitio.
Esa noche lo pasamos bien, ¿no?
Sí.
Y te viniste aquí...
luego.
Vengo a menudo.
¿Un cigarrito?
No.
No tengo.
Le prometí a Rasmus que lo dejaría.
Con lo de Helle y todo...
Para no envenenar al bebé.
¿Verdad?
Porque para ti ya será tarde.
¿Por qué viniste aquí?
¿Por qué no preguntas lo que de verdad quieres saber?
¿Eh?
¿De qué hablas?
De eso a lo que le das tantas vueltas.
Vamos, pregunta.
¿El qué?
Si fue culpa tuya.
¿Rita?
- ¿Verdad, Rita? - ¿Qué?
Podríamos comprar la casa al lado de la de Helle. Suena genial.
- ¿Helle? - Y Helene.
Helena.
- Helena. Lo siento. - Sí.
No es oficial.
Los vecinos aún no la tienen a la venta, pero están en ello.
Podemos hablar con ellos si queréis.
No estaría de más.
Estaríamos supercerca.
- Así todo sería más fácil. - Sí.
¿Te parece buena idea?
Sí.
Desde luego.
Pues brindemos por ello.
- Claro que sí. - Salud.
EL LAGO
- ¡Te voy a coger! - Ya, claro.
Jørgen.
- Para. - Jørgen.
Terminad de mataros, que Viktor se va a casa.
- Sí, claro. - Bien.
- Hola. - Hola.
¿Y Reinulf?
Dormido como un tronco.
Bien.
¿Cuándo vienes a casa?
- No puedo. Jørgen no puede estar solo. - No esta noche.
¿Cuándo volverás para siempre?
Te echo de menos.
¿Estás seguro?
¿Qué quieres decir?
A mí tampoco me gusta esto, Uffe.
Mira a tu alrededor. Vivo en el caos. Ropa sucia por todas partes.
Llamo a Rita y sigue sin contestar. Tengo que hacerme cargo, ¿vale?
Hoy incluso he dado sus clases.
No me parece bien, debe contestar.
Debéis hablar de...
lo que va a pasar con la escuela.
- ¿Qué has querido decir? - Da igual.
Está conmocionada. Pronto tendremos noticias suyas.
No podemos quedarnos esperando.
¿No es hora de que Rita deje de dirigirnos la vida?
¿De qué hablas?
A ver... Nos mudamos aquí por ella.
Construimos una escuela por ella,
y ahora nuestra familia se desmorona por ella.
¿Qué quieres que haga?
Hay un niño viviendo aquí. Estamos a mitad de curso.
¿Los dejo tirados a todos?
¿Cuánto durará esto?
Echo de menos hablar con un adulto. No puedo hablar con un niño de dos años.
O sea que quieres ver a Pil.
¡Lo sabía! Sabía que era eso.
Ya te dije y te prometí que no volvería a ver a Pil.
¡Te echo de menos a ti!
Vale.
¿Y si Rita no vuelve?
¿Entonces qué?
Pues que no hay escuela.
No entiendo nada.
No, y ahora tengo que lavar la ropa.
¿Sabes qué? Fenomenal. Hasta luego.
Muy bien.
No tenemos que decidirlo ya.
Podemos quedarnos cuanto queramos.
Admite que sería genial para el niño
vivir tan cerca de su madre y de su padre.
- Y de ti. - Sí, claro.
Hola.
Hola.
¿Dónde estás?
Estoy indefinidamente en un huerto al sur de Copenhague.
Hasta que el dueño se encuentre a sí mismo en un retiro de yoga en Marrakech.
Estoy aquí.
Contigo.
Mi novio.
Vale.
- A veces debo preguntar. - Sí, y a veces yo debo contestar.
- ¿Es raro? - No, sé por qué lo preguntas.
Me he comportado en la cena de parejas.
Esto no va de cenas de parejas ni de relaciones.
- No. - Exacto.
Pero...
¿De qué va entonces?
El tema es...
que hay un niño en camino.
Y tú no eres su madre, pero serás alguien importante para él,
y necesito saber si estarás aquí.
Esta vez no solo estamos tú y yo.
No.
No.
Y yo sí... estoy aquí.
Vale.
Así.
Estoy aquí...
mismo.
Vale.
¿Qué tal con Hjørdis? ¿Habéis hablado?
Todo bien. Hemos hablado. Todo va bien.
Vale.
A ver, mirad todos aquí arriba.
He hecho una tabla de humores.
Así vemos cómo va cada uno.
Es importante mostrar cómo nos sentimos para poder ayudarnos.
Puedes tener un gran día.
Todo es maravilloso.
También puedes tener un día triste.
Estás disgustado.
O puedes tener un día...
"Hoy me sorprende todo y no entiendo nada".
O puedes tener un día vikingo, en el que eres...
un auténtico vikingo.
No sé por qué he puesto esos.
Cuando era niña, a menudo estaba triste.
Como nadie se daba cuenta, me sentía aún más triste...
y más sola.
Así que tenemos que decirnos
cómo nos sentimos para ayudarnos, ¿vale?
¿Alguien quiere empezar?
Vale, Birna. Por favor.
Hoy estás contenta. ¡Bien!
¿Alguien más?
Viktor, ¿no te pones un imán?
- Sí. - Genial.
Viktor tiene un día vikingo.
- Exacto. - Muy bien.
Genial.
¿Quién más? ¿Y tú, Jørgen?
Todos los demás se pondrán uno.
Genial, Jørgen.
Elige un imán.
Ven, Jørgen. De pie.
No ha sido bonito, ¿eh?
- ¿De repente tenías náuseas? - Sí.
Bebe agua y túmbate.
Ahora enseguida voy.
Vaya.
También hay días así.
El día del vómito.
No tienes fiebre.
¿O igual sí?
¿Rita tiene un termómetro en casa? ¿Lo sabes?
Quizá pueda coger uno luego, en casa.
¿Tienes las amígdalas inflamadas?
- Ay. - Lo siento.
¿Podrías...
quedarte un rato?
Sí.
Claro.
Me quedo un rato.
Dame.
HJØRDIS LLAMADA ENTRANTE
Ya está. Sí.
Tendrás la tuya. Qué guapo eres.
Bebe. Sí.
Tienes sed, ¿no?
Eres muy mono, Otto.
Eres muy mono. ¿Sabes que eres mi favorito?
Sí, muy mono.
Come, come.
Qué guapo.
Estaba trabajando.
- Ya no les tienes miedo. - No, Otto y yo somos amigos.
Jeppe, tengo que decirte algo.
He conocido a otra persona.
¿A otra persona?
Vale.
Qué bien.
Tú y yo solo salíamos un poco.
Sí.
Vale.
¿Vais en serio?
Sí, ese es el tema.
Mi abuela organiza una cena.
Tú también estás invitado.
¿Con tu abuela?
Sí.
¿Le has dicho que eres gay?
- ¿Hola? - Estoy aquí.
Aquí estás.
Hola.
Debes de ser Jeppe.
Hola.
- Hola. - Camilla.
Tengo una granja de cerdos junto a la de Ole.
Me han hablado de ti.
Bueno, vamos a tomarnos un café.
Adiós.
HJØRDIS 14 LLAMADAS PERDIDAS
- Hola. - Hola.
Podemos ir a verla mañana, si queremos.
¿Qué?
La casa.
Helle habló con ellos. Aunque aún no está en el mercado,
podemos ir a verla, si queremos.
Eso es estupendo.
Sí, es genial.
Rasmus, ¿has pensado...
que al menos uno de nosotros debería tener empleo?
Si vamos al banco a decir:
"Queríamos pedir un préstamo para una casa".
Lo resolveremos cuando llegue el momento.
No pensaba decírtelo, pero...
he hecho unas cuantas entrevistas
y tengo trabajo si lo quiero.
Vale.
Sí.
Vaya.
Trabajo nuevo.
Casa nueva.
Bebé nuevo.
¿Has fumado?
¿Qué? No.
No he fumado.
Debe de ser mi nueva pasta de dientes con sabor a tabaco. No he fumado.
Vale. Pero no depende de mí.
- Tienes que quererlo tú. - Sí.
Y es algo que quiero de verdad.
¡Puta madre!
¿Seguro que quieres dejarlo?
Estás loca.
Bien. Dámelo.
Recuerda tu promesa.
Aunque es...
una delicia por la mañana. Ese primer cigarrito con el café.
O después del sexo.
¿Es bueno?
- ¿Qué? - El sexo con Rasmus.
¿O se ha vuelto previsible?
¿Un poco inofensivo?
- Eres absurda. - No, estoy muerta.
Y puedes decir lo que quieras.
Es una de las ventajas.
No te mordías la lengua cuando vivías.
¿Le quieres?
Te juro que no se lo diré a nadie.
Sí, le quiero.
Quiero a Rasmus.
Seguro que sí.
Puedes ser lo que te apetezca. Fingir se te da muy bien.
Rasmus es lo bastante listo y me calaría.
Está enamorado de ti, por eso no sabe ver
cómo traicionas a los demás en cuanto confían en ti.
Rasmus. Hjørdis.
¿Qué sabes tú de eso?
Nada de nada.
Nunca has intimado con nadie. Nunca has amado a nadie.
¿Crees que puedes fumarte mis cigarrillos y hacerte la lista?
Nunca has tenido valor.
¿No?
Me atreví a tirarme ahí.
Igual que elegiste la soledad, elegiste tirarte.
Me obligaste tú.
No faltará comida. Camilla ha traído medio cerdo.
Me gusta tener un hombre que alimentar. ¿Quieres un poco?
¿Dónde os conocisteis?
Pues tiene su gracia.
Sí, me lo imagino.
Somos vecinos desde siempre, pero nunca habíamos hablado.
Pero Don Johnson se escapó.
¿Don Johnson?
Qué nombre más gracioso.
El perro.
A esos puedes llamarlos como quieras.
Lo recuperamos.
Y a Don Johnson no le gustó.
¡Johnson!
Pero a mí sí.
Ya he reforzado la valla para que no pueda huir.
¿Ole o el perro?
Termináoslo todo o pensaré que no os gusta.
¿Quieres hijos, Camilla?
Sí, mucho.
Cuantos más, mejor.
Pues deberías ponerte a ello.
Claro, primero habrá que hacerlo oficial, pero...
no eres precisamente joven.
Aunque también depende de ti, Ole. ¿Verdad?
Sí.
¿Quieres más salchicha?
Sí. ¿No quieres más salchicha?
No, gracias.
¿Seguro?
¿No la echarás de menos?
¿La salchicha?
Hay salchichas de sobra.
Nunca se sabe, Camilla.
Depende de lo sincero que seas respecto...
a si te gusta...
la salchicha.
O te arriesgas a perderla para siempre.
Deberíamos salir a darles de comer.
- Sí. - Sí.
- Será un segundo. - No pasa nada.
¿Son imaginaciones mías
o no te caigo bien?
¿Qué?
Sé que hay una diferencia de edad entre Ole y yo,
y a algunos no les gusta eso.
No...
No tiene nada que ver contigo.
De hecho...
me pareces un encanto.
Has llamado a tu perro Don Johnson.
Es que...
he conocido a tantos hombres horribles.
El último mintió sobre su ex, con la que va a tener un hijo.
Pero Ole es maravilloso.
Es sincero y fiel a sí mismo, y sabe a qué atenerse.
Y es muy tranquilo. Tú lo conoces.
Sí.
¿Estás enamorada de él?
No llevamos mucho tiempo...
pero sí.
Sí.
Voy a despedirme de Jeppe.
Bueno...
- ¿De qué querías hablar? - No es justo.
No es justo mentir así.
¿Justo para quién? ¿Para los "nuestros"?
No, para Camilla.
Una mujer desesperada pero buena
que quiere una vida contigo.
- Quiere tener hijos contigo. - Si es otro sermón
para que salga y lleve una vida auténtica,
- no quiero oírlo más. - ¡Venga ya!
¡Esto no es Copenhague!
¿Vale? Es mi vida.
Acepta que yo vivo mi vida así.
Haz lo que quieras con tu vida, no es asunto mío.
Pero no hagas a otra persona prisionera de tu mentira.
Te veo mañana en el trabajo.
Buenos días, Jørgen.
¿Cómo estás hoy?
- Mal. - Oh, no.
Traigo mi termómetro de casa. Abre.
Déjatelo ahí un rato.
¿Me traes papel higiénico o algo?
Claro.
¿Te estás resfriando?
- Un poco. - Pobrecito.
Un momento.
Hola, Viktor.
Hjørdis tiene un termómetro.
Verá que no tengo fiebre.
¿No estás enfermo?
Pero vomitaste.
Bebí zumo caducado.
No te hagas enfermar. ¿Por qué hiciste algo así?
Quiero quedarme aquí.
¿Quedarte? ¿Qué quieres decir?
Te oí decir que el colegio va a cerrar.
Pensé que si estaba enfermo, tendrías que quedarte aquí.
Y así podría quedarme con mis amigos.
Vaya plan más tonto, Jørgen.
Sí.
Te prometo que procuraré que el colegio no cierre.
También quiero quedarme.
UFFE LLAMADA ENTRANTE
Todo irá bien, Jørgen.
¿Vale?
Pil. ¿Qué pasa?
Tenemos que hablar.
- No podemos. - Es muy importante.
¿Me odias?
¿Qué? No.
Me evitas en el trabajo. Has cambiado de horario.
Hace semanas que no nos vemos.
Creo que es mejor que no nos veamos.
¿Lo crees tú o lo cree Hjørdis?
Lo creo yo...
Lo creemos los dos.
Hjørdis también lo cree y la entiendo.
Y aun así no la entiendes.
No hay nadie en el mundo que quiera más que a Hjørdis.
Además de Reinulf.
- Y quizá también... - No, nadie más.
Tienes que entenderlo.
Es mejor que te vayas ya.
Pero somos tú y yo.
No, ya hemos hablado y ahora tienes que irte.
Sí.
Seamos amigos. Solo amigos, nada más.
¿Amigos?
Me ayudaría a superarlo.
Vale.
- ¿Solo amigos? - Sí.
¿Podemos abrazarnos?
Sí.
Vale.
Sí.
Vale.
Se acabó el abrazo, Pil.
Ahora que nos hemos abrazado...
¿Hjørdis?
Prometiste no volver a verla.
No la he visto.
- Excepto ahora. - ¿La has estado viendo?
¿A mis espaldas? ¿Me has estado mintiendo?
¿Qué? No, Hjørdis.
No la he visto.
Ni la voy a ver.
He decidido llevar el colegio sin Rita.
Eso es lo que quería hablar contigo,
para buscar la solución juntos.
Pero no puedes.
¿Por qué no?
No has estado durante todo el curso,
y eso mientras Rita estaba allí. Y ahora...
¿Qué?
Ahora yo...
me responsabilizo.
- Cumplo mi promesa. - ¡A mí también me hiciste una!
Sí, cuando creía que podía confiar en ti.
¡Sí, y aún puedes!
¿Y qué hay...
de Reinulf? ¿Y de nosotros?
Reinulf puede vivir conmigo en la escuela.
¿Desde cuándo la escuela
y otros niños importan más que nuestra familia?
Poco te ha importado nuestra familia.
Parece ser que soy la única adulta.
¡No entiendo nada!
¡Porque tienes que ser un adulto para entenderlo!
¿Va a crecer sin su padre y su madre?
Yo crecí sola con mi padre.
Fue una buena infancia.
Espera...
"Estoy sola.
No tengo con quién hablar.
Todos creen que soy feliz, pero no saben cómo me siento".
DIARIO DE HJØRDIS
- Hola. - Hola.
¿Cómo estás?
Estoy bien.
Ayer dije cosas...
Sí.
Algunas cosas...
que lamento haber dicho.
Sí.
Pero algunas cosas las dije en serio.
- ¿Te lo has pensado? - ¿Qué?
Lo que dije en serio.
Sí, lo he pensado.
¿Y?
Siento que no podamos ser amigos.
Y esto es para Pernille.
Sí, come, come.
Y mis dos favoritas...
Amalie y Sara.
Eso es.
Sí.
Hola.
Solo estaba...
De charla con las vacas.
Sí.
Mi difunto marido también les ponía nombre.
No facilitaba las cosas, cuando tenías que matar...
a Flemming o a Bo.
- No lo haré, si no quieres. - No.
Haz lo que tú quieras hacer.
A Ole también se lo digo.
Debería hacer lo que quiera.
¿Y lo está haciendo? Ole, quiero decir.
Escúchame.
Esta granja es de mi familia desde hace generaciones.
- Quiero legársela a alguien. - Eso lo entiendo.
Camilla es una buena chica.
A mí también me lo parece.
Pero Ole es mi amigo.
Me entristecería verlo...
acabar donde no le corresponde.
Claro.
Donde no se siente a gusto.
Sería una pena para Camilla...
y para Ole.
¿Y tú? ¿Qué sientes tú?
Yo lo aprecio mucho.
Ya.
Dale más heno a ese.
Arthur. Es muy comilón.
No es verdad.
Le quiero.
Hola, Rasmus. ¿Qué pasa?
Voy hacia el hospital.
Helle está de parto.
Pero no le toca aún.
No, se ha adelantado seis días y medio.
Pero todo va bien.
Pero ¿no te vienes?
Voy a comprar globos unisex y tú podías comprar batido de chocolate.
Lo ha pedido Helle.
¿Batido de chocolate? Claro. Voy para allá.
- ¿Rita? - ¿Sí?
Vamos a recibir juntos una nueva vida.
¡Hasta luego!
Hasta luego.
Hola, Rita. Soy yo otra vez.
No entiendo por qué tardas tanto.
Así que...
espero que nos encuentres cuando llegues.
Adiós.
¿Por qué no contestas?
Es Rasmus.
No puedo.
O soy demasiado para los demás o no soy suficiente.
Si no me implico con los demás, no les haré daño.
Sí.
Lo siento.
Eso de que podías dejarte morir lo dije sin pensar.
Digo muchas chorradas.
No sabía que te dolería tanto.
No entendía cómo te sentías.
¿No ves que eso da igual?
Quizá me lastimé el pie al salir de clase,
en el marco de la puerta, y el dolor era tan fuerte
que no soportaba vivir en un mundo donde un pie duele tanto.
- No te lo tomas en serio. - Y tú, demasiado en serio.
Joder, Rita.
No puedes meterte en otra persona.
Limítate a tu cerebro.
Podría haberte dicho otra cosa.
Podría...
¿Y si te hubiese aprobado, o te hubiese demostrado
- que entendía lo que sentías? - Venga ya.
O hubiese dicho lo buena, divertida y valiente que eras.
¡Basta ya de hipocresía!
No es eso lo que quieres saber.
Quieres saber si tú cuentas para algo.
Si todas las cosas que haces
tienen un sentido.
¿Y lo tienen?
¿Hjørdis?
Le dije que podía morirse.
Que podía dejarse morir.
¿Y si le di el último empujón?
Es mi diario de cuando tenía 15 años.
Fue la época más dura de mi vida.
En un momento dado, todo parecía...
tan oscuro...
en mi interior y a mi alrededor, que...
no quería seguir viviendo.
Me encontró mi padre.
Cuando alguien se quita la vida, no es culpa de nadie.
Tampoco es culpa del que se la quita.
Porque está...
tan enfermo, tan triste, que no piensa con claridad.
Solo busca la paz.
Pero tú siempre has sido...
¿Feliz?
Eso demuestra lo poco que...
puedes saber de cómo se sienten otros.
Y que no eres responsable de los demás.
Qué sola se sentiría.
Sí.
A veces pienso que por eso me hice profesora.
No quería que nadie se sintiera tan solo como yo me sentí.
¿Por qué te hiciste profesora tú, Rita?
Ya no estoy segura de saberlo.
Y no sé si seguiré siéndolo...
después de esto.
¿Y ahora qué?
Subtítulos: S. Torregrosa
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