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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
Doy clases nocturnas.
He encontrado este libro que uso en secundaria.
Gracias por lo de esta noche. ¡Hasta luego!
Hay una mujer loquísima en mi clase. Hace lo que quiere.
Hjørdis, te echo de menos. Hasta cuando estás, no...
Hola, Pil. Preparo una noche íntima para Hjørdis.
¿Quieres probar?
Hjørdis está muy estresada. Trabaja incluso los fines de semana.
No deberías pensar tanto en quien no está aquí.
- Búscate a otro. - Aquí no abundan los gais.
¿Has probado?
- Hola. Soy Ole. - Hola. Yo soy Jette.
Si resulta raro tenerme viviendo aquí, yo...
- ¿Vamos a volver? - Sí. Vamos a volver.
Bien. Eso ha sido todo por hoy.
Escribid vuestras direcciones aquí.
Así os mando el material directamente
para que practiquéis el control de la semana próxima.
Ahí tienes, Birgit.
Yo paso.
Gracias por venir.
¿Qué pasa, Birgit? ¿No vas a apuntarte?
No...
Tenemos problemas con el buzón.
Es que... lo reventaron.
- Vendré a recoger el material. - Vale.
Mándame un mensaje al móvil cuando esté listo.
Olvidas tu chaqueta.
- Adiós. - Gracias por venir.
Gerd.
¿Tú hablas con Birgit?
Nadie habla con ella.
Nunca quiere venir a tomarse una copita de vino después de clase.
¿Bebéis vino sin mí?
Sí. Y sin Birgit.
Pero ahora que lo dices, es un poco sospechoso.
- ¿Quién coño no quiere beber vino? - Ya.
Cuando tenga el nuevo material, ¿podrías llevárselo en coche?
- Y la invitas a tomar un vino. - Claro.
Podrías invitarme a mí. Me encanta beber.
Es solo para alumnos.
¡Ostras, Rita! Aprende a respetar los límites.
Intercambio de chaquetas.
Te la traigo el próximo día. ¡Hasta pronto!
¡Gerd!
Vale.
SOFOCOS
Qué buen despertador eres.
Está bien que te despierten así... despacito.
Puedo despertarte más rápido, si quieres.
- ¿Mamá? - Buenos días.
Olvidaba que habíais vuelto.
Calma, no es nada que no hayas visto antes.
- ¡Exacto! - ¿Qué haces despierto tan temprano?
Es que...
Hay un piso.
¿Sí?
Pero piden un depósito.
Búscate un trabajo.
- No sabes qué te pido. - Quieres dinero.
- Sí. - Busca trabajo.
Otros padres ayudan a sus hijos.
No tienes otros padres.
¿Alguien más quiere café?
Y otros hijos no vuelven a casa de sus padres a mesa y mantel.
¿Verdad?
Solo diré una cosa rápida.
- También podrías... - ¿Qué?
Podría... ¿Cuánto, Jeppe?
- Treinta mil. - ¿Treinta mil?
Claro, lo sacaré de mi presupuesto.
Mejor aún, lo sacaré de este elegante colchón.
- 30 000... - Da igual, ¿vale?
- Búscate un empleo. - Búscate una vida.
- ¡Oye! ¿Adónde vas? - A hacer café.
No. Despiértame rápido.
- Cari, tengo que irme. - Sí.
Pero hay sopa en la nevera,
he sacado camomila y hay agua en la tetera.
Solo hay que apretar el botón. Y un cubo para vomitar.
Eres muy buena conmigo. Y yo, aquí tirado.
Tú nos cuidas cuando estás bien,
así que ahora cuidaremos de ti.
- ¿Tienes fiebre? - Me la acabo de tomar.
Está un poco alta.
Si tienes fiebre y llevas así varios días,
deberíamos ver a un médico.
Ya.
Pero así infectaré a los que estén en la consulta.
Qué considerado eres, Uffe.
Vale. Tienes que ir con él.
- Sí. - Bien.
- Que tengas un buen día. - Besos.
- Mejórate. - Sí.
- Que tengas un buen día. - ¡Ya voy!
Mierda.
No estoy en casa.
- Pil. - Hola, Uffe.
- No puedes venir. ¿Y si Hjørdis...? - He esperado a que se fuera.
- ¿Llevas mucho esperando ahí? - No. Estaba tumbada.
He fabricado un refugio con tres troncos y pinocha.
Y mi amor.
He oído en el trabajo que estás enfermo.
Te he preparado unas cosas.
Son hierbas que he desecado en mi deshidratador.
¿Tienes un deshidratador?
Es...
No. Escucha.
Aquello sucedió una vez y no se repetirá.
Por bien que huela tu pelo...
¿Acaso no sentiste nada?
Quizá sí, pero...
- Tengo novia. - ¿Y si es el amor de nuestra vida?
Quizá por eso arde tu cuerpo.
Quizá por eso has enfermado.
No.
Tengo novia. En serio.
- Sí. - Sí.
Me voy a trabajar.
Y te espero allí.
Fiebre...
Tres días con fiebre.
Hola, Hjørdis. ¿Tienes un momento?
Sí, claro. ¿Necesitas algo?
Se trata de las notas de Birna.
Sí.
Son muy buenas. Todo sobresalientes.
Sí.
Y eso es lo problemático.
¿Cómo es eso?
Voy a hablar cara a cara con Hjørdis.
Vale.
No acabo de ver el problema
en que tu hija vaya tan bien.
Si Birna sigue así, no tendrá problemas en el instituto.
Y luego podrá estudiar lo que quiera.
Sí.
Pero ¿y la escuela de la vida?
¿Podemos abordar ese tema?
Ese...
Ambos sabemos
lo que es Birna.
Es una chica de sobresaliente.
Demasiado estudiosa.
Y debe aprender
a dejarse llevar
y a ser más creativa.
Las chicas aplicadas y calladas,
que están dale que te pego a los libros
son las que se rompen.
Si seguimos marcándola con sobresalientes,
será demasiado vulnerable para triunfar.
¿Qué?
Vulnerable para triunfar.
Sí. Así se titula el curso que estoy impartiendo.
Me gustaría venir a dar a los niños un cursillo
sobre cómo adaptarse al mundo moderno,
que exige mucho más de lo que puede darte el currículum convencional.
Tengo un hueco el jueves.
¿Qué hueco?
- Mi cursillo. - Ah, ya.
Vulnerable para triunfar.
"Demasiado".
Demasiado vulnerable para triunfar.
- Genial, gracias por la charla. - De nada.
- Hjørdis - Rune.
No es tarde para Birna.
Ni para las otras empollonas.
Gracias. Hasta el jueves.
Sí, igualmente.
¡Adiós!
Vale.
Hola, Gerd.
- ¿Le llevaste los libros a Birgit? - ¿Dónde escondes la priva?
Pasta, pan duro.
Azúcar moreno. Has de tener alcohol.
Bebe.
¿Por qué?
Porque te vas a sentir fatal por no haberte dado cuenta.
¿Es Birgit?
No me dejó entrar.
Se me suele dar bien entrar en las casas.
¿Hablaste con ella?
Abrió la puerta y me dijo que me fuera.
Como si estuviera acojonada por alguien que estaba dentro.
Un tirano.
Ya, no quiso hablar contigo.
Es una prueba poco consistente.
Claro. ¿Esperamos a que dentro de dos años
alguien haga un documental sobre la pobre Birgit,
que será asesinada y encontrada en un bosque por un excursionista?
Así podremos ser de esos que dicen:
"Ay, pues todo parecía tan normal".
- ¿Quieres ser una de esas? - Hablaré con ella.
- Después de clase, mañana. - Sí.
Hablaré con ella.
- Vale. - Tú no intervengas.
Claro.
¿Qué haces?
Busco trabajo.
Vaya, vaya, vaya.
¿Has encontrado algo?
Solo empleos para adultos.
Tipo "director de cuentas" o "nutricionista clínico".
O "reponedor de almacén", o "limpiador".
¿Limpieza? Perfecto. Te encanta la desinfección.
¿Ponerme guantes de limpieza ajenos llenos de gérmenes
y productos químicos cancerígenos?
Muchos lo hacen a diario, cariño.
- ¿Quiénes? - Los que ahorran
para poder pagarse un piso.
Todos los que no quieren vivir con su mamá y su sexi, sexi...
Ya lo pillo. Me voy a mi cuarto.
No, tú quédate aquí. Nos vamos a la cama.
Haré una solicitud.
- Qué asco. - Qué lista. Tu madre es lista.
- ¿Vamos? - ¿Qué?
Al dormitorio.
No, era para que Jeppe busque trabajo.
- Aburrido. - Podemos echar uno rapidito.
CURRÍCULUM DIGITAL
¿Ole?
¿Ole?
- ¿Ole? - ¡Hola!
Sabia elección de calzado.
No pensé que estaría tan sucio.
¿Un establo? ¿Quién lo iba a pensar?
No hacen nada, ¿verdad?
Te morderán si huelen tu miedo.
Es broma, Jeppe.
¿A que son monas?
No sé.
Pero tú sí.
¿Tú crees?
Sí. Hola.
Ole, ¿estás ahí?
- Mi abuela. Ella no puede saberlo. - Ah, ¿te escondes aquí?
¿Y este quién es?
Es Jeppe.
Le estoy enseñando cómo es el trabajo de un granjero.
Ya.
¿Pretendías trabajar con esa ropa?
- No... - ¿No sabe hablar danés?
Sí.
Necesito un ayudante en la granja, pero...
prefiero probarlos antes de contratarlos.
Tendrás que llevar ropa de trabajo.
Es que...
¿Esas zapatillas? Por Dios bendito. Ven conmigo.
Venga, sal.
¿Qué te pasa?
¡Acércate a ellas, no muerden!
- ¿No dan coces? - No, Jeppe, no.
Por favor.
Así.
Por favor, Jeppe.
Hazlo por mí.
¡Agárrala fuerte, hombre!
Son boñigas, no cristales.
Nunca has trabajado en una granja, ¿no?
No, yo...
En realidad, Jeppe es nuevo en el oficio.
Y tiene muchas ganas de aprender. ¿Verdad, Jeppe?
Me gustan los jóvenes dispuestos a probar algo nuevo.
- ¿Qué coño haces? - Sígueme el rollo.
Sígueme el rollo.
Si no son las drogas o el sexo prenupcial.
Vale.
El trabajo es tuyo.
Estás a prueba.
Hasta mañana.
¿A qué venía eso?
- El trabajo es tuyo. - ¿Voy a fingir que soy granjero
porque no puedes decirle a tu abuela que te van los hombres?
Paso. No te seguiré la corriente.
No lo entiendes, Jeppe.
- Adiós. Gracias por todo. - De nada.
- Practica los verbos transitivos. - Lo haré.
Y luego le digo:
"Si te da la sensación
de haber sido una serpiente de cascabel en una vida anterior,
no me extraña que tengas problemas con los caballos.
Esto no funciona".
- Hola, Birgit. - ¿Verdad?
- ¿Qué tal? - Bien.
Quería irme ya a casa.
Birgit.
¿Y eso de la mano?
Nada. Es solo una venda.
Pero ¿qué ha pasado?
Nada especial. Fue un pequeño accidente...
con un cajón
que tuve que abrir, y me corté abriéndolo.
¿Con un cajón?
Sí, fui muy torpe, lo sé.
Pero ya lo dicen:
"Los accidentes más comunes ocurren en casa".
Birgit, puedes contárselo todo.
Birgit.
- Solo quiero ayudarte. - No necesito ayuda. Gracias.
Hola.
Hola.
Buenos días.
- Buenos días. - Llegas pronto.
Y ya estás leyendo.
Así me aseguro de entender los temas.
Sí.
Ya.
Y hoy viene tu padre a dar su charla.
- ¿Qué te parece? - Es su trabajo.
Muchos quieren aprender a ser adaptables e innovadores.
Y...
¿cómo estás en general?
¿A qué te refieres?
Solo quiero asegurarme de que...
no te sientes presionada y...
de que progresas.
¿Por qué no iba a progresar?
A veces no hace falta ser
la mejor todo el tiempo.
Puede ser peligroso exigirse demasiado.
Ser tan estudiosa y tan ambiciosa como tú.
Sobre todo si no eres lo bastante fuerte.
¿Porque soy chica?
- ¿Qué? - ¿Una empollona?
Si fuera un chico de sobresaliente, ¿me estarías diciendo esto?
Bueno...
Quizá es que...
me da miedo...
no darme cuenta si no te encuentras bien.
Porque estás un poco callada.
Y a lo mejor te exiges tanto que acabarás estresada.
¿Sabes qué es duro?
¿Qué?
¿Qué es duro?
Que te digan que lo que haces está mal,
sobre todo cuando te esfuerzas,
y además te gusta.
Necesito acabar este capítulo.
Sí.
Sí, claro.
- Hola. - Hola.
Podría instalarme aquí.
La cuestión es dónde ponemos a los niños.
Quisiera rechazar tu cursillo.
Vale.
¿Puedo preguntar por qué?
Sí.
¿Conoces bien a tu hija?
¿Sabes qué le gusta?
¿O qué se le da bien?
Quizá al que le falta creatividad es a ti y se lo estás achacando a ella.
Claro que conozco a Birna.
La chica de sobresaliente.
- Uso esa frase porque... - Es "demasiado vulnerable para triunfar".
Pero Birna no es así.
Sabe exactamente lo que quiere, y se le da bien.
¿Recuerdas cuando eras adolescente?
Porque yo sí.
Ya era todo bastante difícil
sin que me dijeran lo que hacía mal.
Escucha, Hjørdis.
Los niños no deben jugarse la vida a una sola carta.
Ya, pero quizá deberíamos apreciar que un niño sea estudioso.
Birna siente curiosidad por la vida,
y su mundo interior está muy desarrollado.
Que lea libros escritos por personas inteligentes solo la estimulará más.
Lo más duro, Rune,
es que su padre le diga que lo que hace está mal.
Pero no es tarde.
Ni para Birna...
ni para su padre.
- Hola. - Hola.
Hay otras formas de ser gay que la de Copenhague.
Vale, si no quieres salir del armario...
O quieres decidir cuándo salir.
¿Y cuándo será?
Sabes que no puedo decírselo a mi abuela.
Ella entiende tan poco como tú.
Lo siento, pero ¿no prefieres ser sincero sobre quién eres?
¿No quieres poder besar a un tío en tu establo?
Estoy satisfecho como estoy.
- A mí me funciona. - Te funciona. Vale.
Llámame cuando muera tu abuela.
- Jeppe. - ¿Qué, Ole?
¿Le dices tú que no quieres el trabajo?
Vale, hablaré con tu abuela, ya que tú no puedes.
- Hola, Gudrun. - Hola.
Otra vez con la ropa más práctica.
- De eso quería hablar. - Tu contrato.
- Gudrun, no... - ¿Creías que era en negro?
No, solo quería decir que no...
El sueldo no es negociable.
Podemos negociar las horas
y añadirte un par de solomillos por Navidad.
Firma abajo.
¿Este es el sueldo?
Sí. Más un extra por noche y por fin de semana.
Son casi 30 000 coronas.
Anda, también sabe contar.
¿Es que tu talento no tiene fin?
Tengo que seguir con el trabajo, así que por favor...
Sí, sí.
¿Dónde estaba la ropa de trabajo?
DIARIO DE HJØRDIS
¿Ya duerme Reinulf?
Sí.
Bien.
¿Qué pasa?
Es que...
- Mi enfermedad... - Oh, no, Uffe. ¿Qué pasa?
No sé cómo decírtelo.
Mira, Uffe. Dilo, sea lo que sea.
- Lo superaremos. Dímelo. - Ya.
¿Has visto al médico?
No es eso.
Es más bien...
que no estaba enfermo.
¿Qué?
No he ido a trabajar porque...
me besé con Pil.
Bueno, ella me besó y luego...
yo se lo devolví.
No mucho, pero...
Y no volverá a pasar. Te lo prometo.
Jamás volveré a hacerlo.
Besaste a otra.
Sí, a Pil, del trabajo. Una vez.
¿Hjørdis?
Fue solo una vez.
¡Gerd, joder!
Yo me encargo de esto.
- ¿Y si se pone violento? - Puedo apañármelas.
Si queremos que Birgit abra, no podemos ir las dos.
¡Rita!
Por si acaso.
¡Gerd!
Bajo ningún concepto.
Ni hablar.
Quédate ahí.
Vale, tú eres la jefa.
Exacto.
¡Por Dios!
¿Rita?
Hola, Birgit.
¿Puedo pasar?
Sí, pero solo un momentito.
Estoy preparando la cena, así que...
¿De qué se trata?
¿Estás sola?
Sí, Svend está en la tienda.
Y Anton, entrenando bádminton.
No es buen momento. Voy a meter un pan en el horno.
Birgit...
No pareces feliz en clase.
¡No, soy muy feliz en tus clases!
Son un espacio de libertad.
- ¿Un espacio de libertad? - Sí.
O...
Puedes contarme cualquier cosa. Es confidencial.
Me preocupas un poco.
- Como profesora, es mi deber reaccionar. - Oye...
estoy preparando la cena,
y no sé adónde quieres ir a parar.
¿Alguien te controla?
- ¿Qué? - ¿Te imponen...
límites que no está bien que te impongan?
¿A quién tienes miedo?
¡Hola! ¡He vuelto!
Vaya...
No sabía que tuviésemos invitados.
Esta es Rita, de la escuela, ya te hablé de ella.
Sí. Hola, cariño.
- Hola. - Hola. Rita.
Svend. Encantado.
¿Le has ofrecido una copa?
- No, porque pensé que... - Hay tiempo para una cerveza.
Tenían de esas especiales.
- Están buenas. ¿Quieres una? - Sí, claro.
Lo que yo decía.
Svend.
- ¿Esta es la rara? - No, esa es Gerd.
Aquí es donde se produce la magia.
Caramba.
Los cajones peligrosos.
Sí, en ese...
me corté la mano.
Sí, claro. Deberíamos...
reparar el cajón.
- Bueno, pues salud. - Salud.
Qué buena.
¿Quieres un sorbito?
Me alegra tenerte en clase.
Aunque no eres muy sociable.
- No. - Así es ella.
Prefiere estar en casa conmigo, ¿verdad?
¿O a ti no te gusta que vaya a clase?
¿Por qué no me va a gustar?
En algunas familias es difícil.
No saber dónde están todos, no tenerlo todo controlado.
¿Controlado?
Yo no he dicho nada.
No entendemos a qué te refieres.
Vale.
Birgit, puedes venirte conmigo.
Y tú apártate y deja de controlarla.
- Soy yo. - Ya está aquí.
¡Hola, Anton!
Tenemos una invitada.
¿Qué tal el bádminton?
¿Y mi cena?
Estoy en ello.
¡Mamá! ¿Es que estás tonta?
Sabes que me baja el azúcar después de entrenar.
Joder, mamá.
Anda...
Vaya forma de hablar a tu madre.
¿Quién es esta?
Sí, ella le...
da a tu madre...
Clases.
- No, Rita. - ¿Qué?
Soy su profesora.
- Viene a clases de inglés. - ¿Qué?
Para sacarse el diploma de secundaria y poder estudiar Historia.
Pero a alguien no le gusta.
Mamá, no hablarás en serio.
Y me doy cuenta de que me había equivocado.
Perdón, Svend.
¿También irás de excursión?
Eres cien años mayor que los demás.
¿Por qué me avergüenzas así?
¿Birgit?
¿Qué te pasó en la mano?
Nada...
Dime ahora mismo cómo te heriste la mano.
Mamá, no se lo digas.
Birgit.
Dime qué te pasó en la mano.
- Dímelo. - No.
¡No se lo digas!
- Dime qué pasó. - ¡No se lo digas!
Estaba en la cocina y Anton me tiró la raqueta.
Y no fue un accidente.
Cuenta conmigo.
Gerd, no es él.
¿Quién cojones te crees que eres?
Pretendes controlar a tu madre, que se ha deslomado por ti.
Y cuando intenta hacer algo que no te incluye a ti,
lloriqueas como un bebé.
Respeta a tu madre.
Porque ¿sabes qué?
Si no, vendré aquí
y te daré una dosis de control psicológico, ¿vale?
Y lo dice en serio.
La pura verdad.
¿Quién le lanza una raqueta a su madre?
¿Eh?
¿No deberías tener tu propia casa y cocinar solito?
Birgit, nos vemos el jueves.
Libérate la noche, porque iremos a beber vino.
Svend, ven si quieres.
Genial.
Si ella te parece peligrosa...
Yo estoy muy loca.
Totalmente...
loca.
Nunca pensé que diría esto,
pero me alegra conocer a alguien que lleva un cuchillo.
Y que no tiene miedo de usarlo.
Me alegra haberte conocido.
Igualmente.
Gracias por enseñarme este sitio.
Entonces...
¿No tienes hijos?
No.
- ¿Marido? - No.
¿Mujer?
No, yo...
estoy sola.
Es que... soy demasiado, joder.
¿O quizá no soy suficiente?
Sé cómo te sientes.
¿No echas de menos a alguien?
A veces pienso en lo que hay al otro lado.
¿Del lago?
Venga, vamos a nadar.
No, gracias.
Tienes miedo.
¡Tienes miedo!
Oye...
No veo nada y hace mucho frío.
Muy bien.
Quédate ahí sentada, acojonada,
y espera que te lleguen los sofocos y la muerte.
¡Yo voy a meterme!
¡Venga, joder!
¡Ven, gallina!
A mí no me da miedo nada.
¡Sí!
¿A que es genial?
¡Ahora salimos y nos tomamos una cerveza bien fría!
¡Claro que sí!
Subtítulos: S. Torregrosa
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