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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
Está a la venta.
- ¿Vivías aquí? - Era mi habitación.
“Me voy a casa de Lea. Puedo ser yo misma, quien sea que soy”.
Bienvenida a casa.
¿Quieres acostarte conmigo?
Rita. Para.
Qué bien que hayas vuelto.
Tú y yo vemos el mundo de la misma manera.
Evidentemente no.
- ¿Sí, Bjarne? - ¡Cierran el colegio!
¡Liam! ¡Oye!
¡Liam, para!
Para.
Basta. Tranquilo.
Cálmate.
Adelante, patea la puerta. Seguro que aguanta. ¿Qué pasa, Liam?
- No quiero mudarme. - ¿Qué?
- ¡No quiero mudarme! - Para.
Deja la puerta en paz.
¿Quién dice que te mudas?
Cierran el colegio. Dijisteis que me quedaría.
Lo siento. Hicimos todo lo posible por salvar el colegio,
pero no bastó.
No quiero mudarme. Pensaba que podría quedarme aquí.
Yo también, pero es lo que hay.
No podemos hacer nada. Yo también tengo que mudarme.
Incluso compré una casa. Es un rollo.
Liam. ¡Oye!
HOGAR
Bien. Entonces...
¿Dónde se le vio por última vez?
En esta sala, por la noche.
- ¿Cogió el dinero? - Desapareció.
Lo han denunciado por fraude.
¿Y el colegio?
Será viviendas para ancianos.
¿Un pueblo sin colegio?
Sí. En serio.
Debo respetar un presupuesto.
El ayuntamiento tiene más colegios.
A los alumnos se les ofrecerá una plaza. Si eso es todo...
Sí.
Está bien. Tienes una cláusula.
Tienes tres días para hacer alegaciones antes de la venta final.
Gracias.
¿Qué vas a hacer?
No lo sé.
¿Encontrar otro trabajo?
¿En tres días?
No puedes irte ahora.
- ¿Qué ocurre, Lea? - Nada. Me siento atrapada.
No aguanto este sitio.
A Martin le encanta y nunca se irá.
No puedes dejarme aquí otra vez.
¿Qué pasó después de que me fuera?
Te cargaste a la familia. Bueno, vosotros dos.
Sé que era mi padre,
pero lo veía cada día y se arrepentía cada día.
Pero tú te fuiste.
Te odié tanto.
Tanto que no podía decir cuánto te echaba de menos.
Yo a ti también.
¿Me has perdonado?
Sí.
Hola.
Hola. Me tengo que...
- ¿No te quedas? - Hacemos una barbacoa.
Tengo clases que preparar. Gracias por ayudarme.
- Hola. - Hola, Hjørdis.
¿Qué pasa? ¿Reinulf?
Está bien. Durmiendo.
- ¿Qué ocurre? - Oí que cierran el colegio.
- Sí. - Ven aquí.
- ¿Uffe? - ¿Qué?
- No estoy disgustada. - ¿No?
- No. - No.
Estás en shock. Pero el contacto reconforta.
No estoy disgustada ni en shock. Estoy aliviada.
Nunca he estado mejor. Me siento rescatada.
¿Rescatada? ¿De qué?
De Rita.
- ¿De Rita? - Sí.
No tendré que con ella ni trabajar con ella cada día.
Puedo empezar de cero en otro sitio.
Hola, Reinulf. Aquí viene mami...
¿Y mi trabajo?
Igual ya no existe cuando desaparezca el colegio.
Puedo trabajar en el internado donde estudiará Allan.
- Pero... - Hola, Reinulf.
Pero, Hjørdis... Hjørdis.
¿Quién coño será?
Sí, ya voy.
- No. - Tenemos que hablar.
- ¿Y Lea está en casa? - Cree que estoy en el barco.
¿Puedo pasar?
- No. - No me iré hasta que hablemos.
Será breve. Muy breve.
Vale.
No puedes seguir actuando como si no hubiera pasado nada.
- No ha pasado nada, es fácil. - Te dije que sentía algo por ti.
Sí. Yo solo siento hambre, cansancio e irritación.
No es una buena inversión.
Sé que te atraigo.
- ¿Qué? - Sí.
Espera un momento.
Haré palomitas. Qué divertido.
Flirteas con todos.
Sí. Animales, hombres, mujeres y el hombrecillo del semáforo. ¿Y qué?
- Conmigo no flirteas nunca. - ¿Y?
O te atrae todo el mundo incluidos los semáforos y los hombres
o eres de las que flirteas con todos menos con el que deseas.
Seguro que esa lógica fue la que llevó a las brujas a la hoguera.
Imagina si perdieras el control.
¿Qué harías?
Crees que temo que Lea me deje. No.
Pues sí.
La única forma de demostrarlo es dejándola.
Entonces, verás que no es miedo ni nada de lo que crees.
Martin, no lo hagas.
Oye.
Martin, no te atrevas a dejarla. Ya la he arruinado bastante.
Mierda.
¿Cómo? ¿Qué has arruinado?
Martin, es cierto, no he flirteado contigo,
pero no por lo que tú crees.
No siento lo mismo por ti.
¿Y qué has arruinado?
Dímelo, Rita.
¿Qué has arruinado?
¿Qué pasaría si perdiera el control?
Sí.
¿Qué pasaría?
Rita.
¿Estás dormida?
Hola.
¿Te he despertado?
He conducido de noche.
Solo quería llegar a casa.
Y pensé que tú y yo teníamos que hablar.
Siento mucho todo lo que dije.
No es una excusa...
...pero me afectó mucho tener a mi madre enferma y...
Pero eso no justifica lo que dije.
Siempre tendrás un sitio aquí.
¿De acuerdo?
El tiempo que necesites.
Cuéntaselo.
Hola, cariño.
- Estás despierta. - Dile qué has hecho.
¿Ha pasado algo?
¡Díselo!
¿Qué ocurre, Lea?
¿Qué sucede?
Rita.
Rita, para.
¡No! ¡Déjame!
¡Para!
- Dime qué has hecho. - ¡Es por tu culpa!
¿Qué he hecho?
No debiste decir eso. ¡Déjame!
Susanne, déjala, joder.
- ¿Qué he dicho? - No debiste decir eso.
Se ha follado a papá.
Lea.
¿Qué?
Susanne.
Lo siento.
Lárgate.
¡Vete!
Ni se te ocurra.
No me... No me toques.
Lea.
Ven aquí.
Lea.
Lea...
- Venga, cariño. - ¿Lea?
- Lo siento. - Vete. ¡Ahora!
Lo siento.
Jeppe, no está sorda.
Ya. ¿Y por qué no abre?
¡Sorpresa!
Hola. ¿Qué hacéis aquí?
Ayudarte con las maletas.
Qué amables. Y traéis cajas.
Tengo un montón.
Y luego usarás bolsas de plástico.
No voy a comprar la casa porque cierran el colegio.
- ¿Qué? - Sí.
Así es.
- ¿Qué vas a hacer? - No lo sé.
- ¿Estás bien? - Sí. Estoy bien.
No has sacado nada.
No. Y ya no hace falta. Me alegro de veros.
No debería decir esto de tu madre,
pero lo que hace Hjørdis no es justo.
Primero, nos trae hasta aquí a rastras
y, una vez asentados, quiere que nos mudemos de nuevo.
Pero ¿sabes qué?
Papá se pondrá firme. Sí.
Como un hombre de verdad, que dice lo que piensa.
Es fuerte y se opondrá.
Tenemos que hacer eso, Reinulf. Nos opondremos.
¿Has dicho papá?
¿Has dicho papá?
¿Qué? No. ¿Sabes una cosa?
Papá promete que luchará.
No nos obligarán a irnos. Nos negamos.
- Hasta mañana, Rita. - Nos vemos. Adiós.
- Hola. - Hola.
Allan no está aquí.
Ya.
No sé si querías decirme algo.
- ¿Sobre qué? - No sé.
Algo que es importante que sepa.
Rita.
Stephanie, no puedo hablar ahora. ¿Vamos ahí?
¿Qué dijo Martin?
No sé. ¿Qué dijo que pueda interesarme?
No sé. Vino dos veces, y lo mandé a casa.
¿Y no pensabas decírmelo?
No, Lea. No había nada que decir. Lo mandé a casa.
- No creo. - Que sí...
Le dijiste que arruinaste mi vida y luego lo mandaste a casa.
Para convencerle de que no...
- ¿De que no qué? - Nada.
¿De que no qué?
De que no te dejara.
Quería dejarme. Si tuviera huevos para hacerlo.
- ¿Y no pensabas decírmelo? - No me jodas, Lea.
No es mi culpa si se cree que está enamorado.
Pues no lo he hipnotizado ni coaccionado...
No, es una coincidencia.
Lo triste es que yo te permití que me arruinaras la vida.
¿Cuántas vidas has destrozado? ¿Soy la única de la lista?
- No he hecho nada malo. - Sí.
No lo ves porque te lanzas y haces lo que te da la gana.
Dices lo que piensas y a las normas que les den.
Rita la rebelde.
¿Quieres un mundo donde todos seamos como tú?
Pues no hagas como que no enteras.
Estás siendo tú misma.
Ese es el problema.
¿Es la fuerza magnética igual de fuerte en todo el imán?
¿Rita?
Quizá deberíamos hablar primero de los campos magnéticos de la Tierra.
EXAMEN - SILENCIO
Rita, no ha ido muy bien, tú lo sabes. Es un suspenso.
Vale. Gracias.
- Vamos, Kim. - Sí.
Tu turno.
Este resultado no es aceptable. ¿Está satisfecha?
Todos sus exámenes finales son un ejemplo perfecto de mediocridad.
- Quizá es lo que soy. - Quizá solo sea vaga.
Es posible.
¿Qué le traerá tanta mediocridad en el futuro?
¿Acaso tengo uno?
Son la primera generación con libertad de elección
y muestran su gratitud siendo pesimistas.
Quizá no vea mi suerte.
Usted no es tonta. Ha elegido serlo.
Es una alumna de lo más insoportable.
Pero también tiene más capacidad que cualquier otro alumno del colegio.
Pero nunca la aprovechará porque prefiere ser una mocosa.
Viéndoles a los adultos, no veo claro las ventajas de serlo.
Entonces, debería ser la adulta que querrían ser los niños.
Suerte con ello.
Es más duro de lo que parece.
Allan, me han dado el trabajo.
Iremos juntos al internado. Será genial.
- No pienso ir allí. - Claro que sí.
- Me mudo. - No, no lo creo.
Mis padres venden la casa.
Mi madre tiene una amiga en Copenhague y podemos alquilar su piso.
Creía que íbamos a ser libres. O al menos tú.
He encontrado un grupo de rol en un parque en Copenhague.
Mírate. Estás a punto de salir al mundo.
Tú solo en Copenhague.
- Solo no. - Pero has pasado página.
Yo tal vez me he aferrado demasiado a otros en lugar de a mí misma.
He dependido demasiado de Rita. Es hora de olvidarme.
Y tiene una buena amiga.
- ¿Mi madre? - Sí.
Creo que ya no son amigas.
- Tengo que irme a clase. - Vale.
CARNICERÍA
¿Rita?
¿Hola?
¿Estás aquí?
¿Puedes encender la luz? ¿O quizá...?
Rita.
¿Qué estás haciendo?
¿Estás borracha?
No lo bastante.
Creía que habías faltado...
...o que te dolía la garganta.
Toma.
Según Allan, Lea y tú os peleasteis.
¿Pelearse es que te digan que eres lo peor de sus vidas?
¿Te dijo eso?
Sí, y unas cuantas cosas más. Y todo era verdad.
No significa que no puedas trabajar.
¿Por qué, Hjørdis?
Estábamos a punto de reencontrarnos...
...y yo la cagué.
Solo la tenía a ella.
- Joder. - ¿“Solo la tenías a ella”?
Estoy aquí. He estado siempre aquí, Rita.
Me has pegado.
- Sí. Eres una idiota. - No lo soy.
¡Estaba hecha polvo, y me has pegado!
¡Te lo merecías! ¡No te compadezcas!
¡Ni pretendas estar sola en el mundo cuando no es cierto!
¡Estoy yo!
Sí.
Hjørdis...
Lo siento.
¿Me perdonas?
Yo no soy la que debe perdonarte.
- Pero Lea tampoco lo hará. - Tampoco Lea.
Entonces, ¿quién? ¿Martin?
Rita...
...tienes que perdonarte tú.
Vale.
No, no puedo.
Claro que puedes, Rita.
- No. - Sí. Escúchame.
Puedes perdonarte, ¿entendido? Puedes hacerlo.
Y después, construirás algo nuevo. ¿Vale?
Vale.
Ven aquí.
No te preocupes.
BJARNE ES UN CAPULLO
Lo siento. No me creerás, pero lo siento.
Te creo. Nadie es gilipollas a propósito.
- No hay mucho que hacer. - Claro que sí.
- Hola. - Hola. ¿Has estado enferma?
Más o menos, pero ya he vuelto. Nos vemos.
Hola, Liam.
¿Recuerdas lo que hablamos la última vez?
Dijiste algo que me dio una idea.
Ninguno de los dos queremos mudarnos.
Los dos estamos bien aquí.
Ven conmigo. Quiero enseñarte algo.
Liam.
- ¿Viviste aquí? - Sí, hasta los 16.
¿Y quieres volver a vivir aquí?
- Quiero convertirlo en un colegio. - No será muy grande.
No.
No, será un colegio pequeño.
Hablé con el ayuntamiento.
Solo hacen falta 11 alumnos.
Es una opción para los quieran quedarse.
Muchos querrán.
Esta es la cafetería.
¿Eso será el patio?
Sí, qué remedio. Ven.
Necesitabas una casa más grande.
Sí.
Demasiado tarde. Ya he comprado esta.
No habrá sitio para pistas deportivas.
Y habrá sitio solo para un par de aulas.
Y puede que sea la única profesora.
Yo... no... ¿Qué piensas?
Sí.
Esto podría funcionar.
KILROY ESTUVO AQUÍ
ALTO - EL SOL BRILLA
RITA ES UNA PUTA
Buenos días.
Joder, Bjarne. Qué susto.
Esto es un pueblo, pero cierra la puerta con llave.
¿Qué narices haces aquí? ¿Y dónde has estado?
Tenía recados que hacer.
Sí. Con el dinero de otros.
Sí, exactamente.
Anoche fui a por mis cosas
y leí algo sobre una escuela libre en un periódico local.
Sí, una escuela poco ortodoxa, pero ese es el plan.
Hay muchas formas de aprendizaje, y yo confío en la tuya.
Y pensé que deberías tener esto.
¿Qué es?
¿De qué va esto? No puedes.
- ¿El qué? - Es dinero de otros.
Se entregó a un fondo
cuyo fin era mantener un colegio en este pueblo.
Ese dinero es mío.
Eliges abrir un colegio y yo, darte el dinero.
Y yo darte las gracias...
...pero no puedo aceptarlo.
Sabes que te han denunciado.
Te han acusado de fraude.
Debe haber un malentendido.
- Ven aquí. - ¿Qué?
Sí. Acompáñame.
¿Adónde vamos?
Donamos el dinero para un colegio.
Y no abandonaremos.
Úsalo con sensatez. El pueblo lo necesita.
Haré lo que pueda. Muchas gracias.
- Gracias, Bjarne. - Cuando quieras.
Bjarne siempre ha ayudado al pueblo. Es su turno.
- No lo malgastes. - Haré lo que pueda.
Hjørdis, si vives aquí...
Hjørdis, si quieres...
- Hola. - Hola, Hjørdis.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? - ¿Va para largo?
Tengo que recoger a Reinulf.
- Solo un minuto. - Vale.
Bien.
Cuento con quedarme aquí,
y voy a abrir una escuela libre en la casa que compré.
- Eso he oído. Me alegro. - Sí.
Podía pagar solo un salario de profesor,
pero con la ayuda que he recibido, puedo contratar a otro.
Esto se alarga demasiado.
- ¿Hjørdis? - ¿Sí?
Quiero que trabajes allí porque eres buena profesora y amiga.
Gracias.
- Entonces, Hjørdis... - ¿Qué?
- ¿Darás clase en mi colegio? - No.
Vale.
Está bien. Y entiendo...
Si necesitas una directora...
¿Qué?
Sé que vas a fundar un colegio,
pero me veo de responsable.
Sería la directora con mucho gusto.
Eres una excelente profesora a quien contrataría ya.
Vale.
Pues bien.
Como fundadora del colegio, estás contratada.
Vale. Como directora, tú también estás contratada.
- Estupendo. - Sí.
- Iré a buscar a Reinulf. - Vale.
Vale.
Eres fuerte, Uffe.
Eres fuerte y podrás ponerte firme.
Hola.
Hola.
Ponte firme.
He dicho “hola”. ¿Por qué no respondes?
- Hjørdis. - Uffe.
Sí.
- Me opongo, Hjørdis. - ¿Qué?
- Sí. No nos mudamos. - No...
No. Silencio. No he acabado.
Me opongo, y tú tienes que respetarme como hombre.
Respétame como hombre, como amante y como padre.
Sí. En realidad...
No puedes tomar decisiones por los tres sin consultarme.
Reinulf se ha hecho a este sitio y se está asentando.
- De acuerdo. - Y yo también.
Me gusta mi trabajo y mi casa. Digas lo que digas, no nos mudamos.
¡Vale!
- Has gritado muy fuerte. - Sí, muy fuerte.
Lo siento.
Y siento todo lo demás.
Debería escucharte más.
No puedo decidirlo yo todo...
...aquí.
¿Aquí?
¿Cómo que “aquí”?
¿Qué quieres decir?
- Hola. - Hola.
- Hola. - Hola.
- ¡Hala! - Cielos.
- ¡Hala! - ¡Hala!
¿Queríais algo?
Dicen que vas a abrir una pequeña escuela.
¿Aquí?
Queremos que Knud se quede.
Ya.
- Nos preguntábamos... - Si admitirías a nuestro hijo.
No sabría deciros.
- Te lo dije. - Te has pasado mucho con ella.
Preguntadle a la directora.
Creo que está en el despacho.
- Hola, Niels y Kalinka. - Hola.
Hola, Hjørdis.
Pasad a mi despacho.
Habíamos caído. Muy graciosa.
Bienvenidos.
- Hola. - Hola.
- ¡Caray! - Pasad.
Sí.
- Hola. - Hola.
Ha encontrado un grupo de rol en Copenhague.
Sí.
Se escribía con un mago o un orco, quizá una chica.
¿Os mudáis?
Sí.
De todas las cosas que imaginamos,
esta no era una de ellas.
Prometí que te echaría del pueblo.
¿Y Martin?
Ya está allí.
Cuídate mucho.
Nunca se te ha dado bien.
Subtítulos: Carlos Ibero
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