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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
MERCADO
Súbelo. Se ha caído.
- Hemos recaudado 500 000. - Bjarne lo arregla todo, ¿no?
Tus padres molan.
No están mal.
Mi madre se ha ido.
¿Qué?
Me gustaría que Lea fuera como tú.
Martin, no creo que te gustaría.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
Me encanta que seáis amigas.
Tu habitación.
Es para ti. Cuando quieras.
Tu turno, Rita.
Sí.
- Vale. - Sí.
Es una pregunta de deportes.
- Tu tema. - Tu tema.
- ¿Preparada? - Sí.
¿Qué gimnasta fue la primera en conseguir un 10 a los 14 años
en los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976?
- Vamos. - No lo sé.
- Yo lo sé. - No te toca.
No.
Nadia...
- Henrik. - ¿Qué?
Estás ayudando.
Se puede ayudar un poco.
Con esta ganas un quesito.
Es Nadia...
- Venga, no tenemos toda la noche. - Sí, Nadia...
- No la ayudes. - No.
Vigílalo.
Nadia Comaneci.
- ¡Papá! - Tenía carraspera.
¡No!
- A veces pasa. - Pasa.
Se llama Nadia Comaneci.
¿Cuándo?
Vale.
Sí.
Sí.
¿Susanne?
¿Mamá?
FAMILIA
Tiene solo 65 años.
No es justo.
Seguro que no es nada.
Se pondrá bien.
De ser así, no habrían llamado.
Es mi abuela del alma.
Y está allí postrada... pálida.
Y no puedo hacer nada.
No me atrevo.
No me atrevo.
Estaré a tu lado.
No te vayas nunca.
Te lo prometo.
- Nos vamos. - Hemos hecho las maletas.
Buenos días, Bjarne.
Hola.
¿Qué coño ha pasado aquí?
¿Una fiesta?
Rita, escucha atentamente.
¿Sí?
Yo...
Yo...
Tienes resaca.
Sí. Exacto.
Vale.
¿Hablaste con el ayuntamiento?
¿Qué? ¿Sobre qué?
Que tenemos el dinero.
Claro. Estamos listos.
Listos para seguir adelante.
Vale. Bjarne lo arregla todo.
Sí. No se le resiste nada.
¿Se lo has dicho al resto de profesores?
Todavía no. Lo haré. Hay que celebrarlo.
Claro. Lo haremos, Bjarne.
Pensaremos algo.
Trato hecho.
Hay muchas formas de hacerlo tuyo.
Como dicen las inmobiliarias: “Lo viejo, fuera”.
Hay un poco de humedad en las paredes,
pero eso tiene remedio.
Vale.
Comprobaré el aislamiento del desván.
Vale.
Esta es la cocina.
Ya.
Últimamente no lo soporto.
- Ya lo he notado. - Ya.
¿Qué pasa?
No lo sé. Él está igual que siempre.
Seré yo. Si le preguntas a él, no hace falta cambiar nada.
Y tú quieres irte con el circo.
Sí, estaría bien para realizarme a los 45 años.
Ya he mirado en el desván.
Necesitarás unas 20 000 coronas para aislamiento.
Pero es una casa fantástica.
¿20 000?
Sí, pero sería un proyecto divertido.
Aún no la ha comprado.
Lo sé, pero probablemente lo haga.
Eso no lo sabes.
No, ni tú tampoco.
¿Rita?
¿Has hablado con tu padre?
No, desde hace semanas.
Puedo ir a Jutlandia sin decírselo. Le da igual.
No le da igual. Hablé con él ayer.
- ¿Por qué? - Porque es tu padre.
Ya no es familia.
Ya vale. Claro que lo es. Siempre lo será.
De hecho, está disgustado porque no quieres hablar con él.
No está disgustado. Me odia.
- No te odia. - No tienes ni pajolera idea.
Perdona.
No quiero ir a casa.
Pero al menos podrías hablar con él mientras estamos en Jutlandia.
¿Le llamo desde allí?
Es mejor que no vengas con nosotros.
Mi madre se está muriendo, Rita.
Lo siento, pero... Eres bienvenida cuando quieras, pero...
¿Pero?
Pues...
No soy de la familia.
Ya me entiendes.
¿No?
Rita. Rita. ¡Rita, eh!
¿Qué pasa? Ven aquí.
¡Eh!
Ven aquí.
Ven aquí.
Aron, con las dos manos.
Ya, ya.
- Hola, Allan. - Hola.
¿Qué pasa?
¿Estás ocupada mañana después del colegio?
Creo que no. ¿Por qué?
¿Podrías acompañarme a un sitio?
El internado Ravndal. Lo conozco.
Hay un curso de juegos de rol.
Creía que querías ir al instituto.
Me gustaría ir a un internado.
Es una buena idea.
¿No prefieres ir con tus padres?
No. Y no se lo cuentes.
Podríamos quedar después del cole.
Le diré a mis padres que estaba con unos amigos.
Vale.
Y no se lo digas a Rita. Ella se chivará.
- Pues... - Vale.
- Hasta luego. - Sí.
- Adiós. - Adiós.
Te he dicho con las dos manos, Aron.
Entonces... me voy.
Vale.
Vete a casa. Has salvado el colegio. Te mereces una tarde en el sofá.
Sí. Eso haré.
- Enseguida me voy. - Bien. Nos vemos.
Adiós.
¡Un momento!
¡Sorpresa!
Si alguien le da una cerveza a Bjarne, brindaremos y le daremos las gracias.
- Salud. - Salud.
¿Cuál es el plan? ¿Cuándo empiezan a trabajar?
Sí... Tengo algo que deciros.
¡Eso! ¡Que hable!
¡Que hable!
No hubiera podido hacerlo...
...sin vosotros.
Luchamos juntos.
Padres y empresas han demostrado que es posible labrarnos un futuro.
- ¡Sí! - ¡Sí!
- Y el ayuntamiento no puede denegarlo. - ¡Ni de coña!
Saldrá...
...bien.
Muy bien.
Muchas gracias.
Gracias, Bjarne.
Ven aquí.
- Y ahora toca pizza. - Sí.
Enhorabuena, Bjarne.
Dime... Gracias.
¿Lo has organizado tú?
Sí. Disfruta.
- Felicidades. - Gracias, Svend.
No hacía falta, pero gracias, Rita.
No fastidies. Hay mucho que celebrar.
¿Algo más?
He comprado casa.
¿Sí? ¿Aquí... en el pueblo?
Sí.
- Esta noche firmo. - ¡Vaya!
Qué rápido.
¿No deberías esperar?
No. Es el único pueblo donde puedo comprármela con mi sueldo.
Si quiero ser adulta y tener algo más que unas camisas, es aquí.
Adiós.
- Pero, Rita... - Dime.
Recuerda que tu abogado incluya una cláusula.
Sí, señor magnate. Tengo que hablar con Hjørdis.
Ven a probarla, Bjarne.
Aquí están. Tenemos de cuatro sabores.
- ¿Hjørdis? - ¿Sí?
- ¿Ya te vas? - A hacer un recado.
Vale. Es que te he visto hablando con Allan.
- Sí. - Sí.
Su madre está preocupada, y él no quiere hablar conmigo.
No sé si te habrá contado a ti sus planes para el próximo año.
Sí, un poco.
Vale. ¿Y qué...?
Igual prefiere contártelo él.
Sí, pero soy su profesora.
¿Preguntas como su profesora?
Sí.
Tienes relación con su familia.
Bueno, sí, son mis amigos.
- Amigos. - Sí.
Sí. ¿Y eso es todo?
- Sí. - No.
¿No es que te emborraches en un bar y te morrees con ellos?
Hjørdis, ¿qué hacías allí?
- ¿Yo? - Sí.
Buscar a sus padres.
Allan me llamó.
Estaba solo en casa.
Fui al bar donde estabais todos borrachos y enrollándoos.
- No parecía importarles si... - Espera.
No sé qué crees saber, pero no es cierto.
- ¿Sabes qué sé? - No.
Que Allan lo está pasando mal. Eso sé.
- ¿Sabes qué sé yo? - No. ¿Qué sabes?
Que sé distinguir entre las cosas.
¿Y yo no?
No.
No estoy segura de que puedas.
Parece que quieras ser amiga de Allan.
Y no lo eres. Eres su profesora.
- ¿Sí? - Sí. Exacto.
Dentro de un mes, se graduará y vivirá cosas más importantes y mejores.
Intenta ser profesional. Yo voy por aquí.
No vas a ninguna parte. Escucha. ¿Profesional? Trato de ayudar a un niño.
¡Exacto! Tiene que aprender a cuidar de sí.
- ¡Ya lo sé! - Si no, acabará...
¿Como yo? ¿Eso ibas a decir?
Sí. Mírame a los ojos y dime que no ibas a decir eso.
Ojalá acabe como yo, porque soy fantástica.
Tus palabras no afectan a mi fuerza primordial.
- Ahora te ríes de mí. - No.
- Te ríes de mí. - Perdón.
Tal vez te sorprenda, pero puedo cabrearme un poquito,
y ahora mismo estoy a punto de cabrearme un poco.
- Ya. - ¿Vale?
- Sí. - Bien. No.
Mierda.
Mierda.
¿Qué quieres de mí?
Que te impliques un poco.
¡Me implico que te cagas!
No, piensas lo que piensan los demás.
Vas a lo fácil.
Tú crees que he tenido...
¿Cómo vas a saberlo?
Solo quieres alejarte de Allan y de mí.
¡Cómo puedes caer tan bajo! ¡Que te den!
¿Ahora te vas? No te vayas cuando te estoy hablando, Lea.
No te vayas así. ¡Lea!
Ah... Hola.
Hola.
Es un momento difícil.
Lo entiendo.
¿Sí?
¿Lo entiendes?
¿Querías algo?
- No. - ¿No?
Hasta luego. Saludos de mi parte.
Adiós, Rita.
¿Cariño?
¿Qué haces aquí llorando?
Perdona. No se puede llorar en el salón, así que vine aquí.
Hjørdis, puedes llorar en el salón.
Vale.
¿Qué ocurre?
¿De qué se trata?
¿Dónde está Reinulf?
- Está bien. Dormido. - Bien.
Nos pegaremos una llorera, y luego me cuentas.
- Sí. - ¿Vale?
- Vale. - ¿Qué pasa?
Se trata de Rita.
Dice que no soy profesional.
Nadie me ha dicho eso desde Rosa,
y lo era entonces, y lo soy ahora.
- Siempre lo has sido. - ¿A que sí?
Claro.
¿Y por qué lo ha dicho?
No sé. ¿Por qué lo dijo Rosa entonces?
- Por lo de... - ¿Por lo de qué?
Por... Da igual, Uffe.
No da igual. ¿Por qué lo dijo?
Porque...
Rita dijo que era una mocosa consentida, y la puso en su sitio.
Vale.
- ¿Sí? - ¿Debería poner a Rita en su sitio?
- Sí. - No me atrevo.
- ¿No? - No.
Pero mejor pasar de ella.
No puedo.
No.
Es mi amiga.
Lo sé. Entiendo.
Entiendo.
Ven aquí.
- Hjørdis. - Sí.
INTERNADO RAVNDAL
Estarás en una habitación como esta.
¿Todas son de cuatro?
Es lo que más echan de menos nuestros alumnos cuando se van.
Compartir habitación.
Pero también hay de dos.
¿Eres hijo único?
Sí.
Soy muy...
¿Muy qué?
Nada.
Tranquilo.
Aquí en Ravndal, siempre hay alguien con quien pasar el rato.
Si quieres estar a solas durante el día,
también es posible.
Puedes ir a la sala de estudiantes sin que te agobiemos.
Allí a la izquierda.
¿Y tú? ¿Qué planes tienes?
¿Yo?
Necesito un profe de Lengua, Historia y Ciencias Sociales. ¿Qué dices?
Enseño sobre todo a los más pequeños.
Se me dan mejor.
Y los mayores también.
Bueno, sí.
Enseño en un colegio donde tengo una buena amiga,
pero es tentador.
Piénsatelo.
Está bien.
Pasa.
Sí, he faltado dos días. No se moleste.
No noto si está aquí o no.
¿Por qué está aquí? No le gustan los niños.
¿Quién dice eso?
Se comporta como si no.
Si quiere decir que no los tengo entre algodones como otros profesores,
tiene razón.
¿Y de qué serviría?
Está tan triste como siempre,
aunque Susanne le mime.
Usted no sabe nada.
El éxito de mis alumnos recae en mí,
y eso me hace buen profesor.
Susanne cree que lo es, pero hace promesas imposibles.
¿Qué le prometió?
Nada.
Usted no sabe nada de mí.
¿No tienen en casa una habitación para usted?
Yo sé lo que pasa.
Sé más de usted de lo que cree.
Pero un profesor no salva a los alumnos de unos padres inútiles.
Los alumnos deben lidiar con eso solos.
Pero no puedo.
¿Qué quiere que haga?
Ser fuerte.
Si no eres bienvenido, es mejor irse.
Déjalos antes de que te dejen.
¿Ese es su lema?
Podría. Uno no debería quedarse donde no es querido.
Se pierde mucha energía.
Y dicho esto...
CARNICERÍA
¿Sí?
Hola.
¿No ha vuelto Lea?
Sí. Hace varias horas.
Vale.
¿Qué...?
¿Puedo pasar?
Sí, claro.
Gracias.
¿Una cerveza?
Sí, por favor. ¿Te mudas?
Firmé ayer. Me mudo dentro de dos semanas.
- Toma. - Gracias.
- Siéntate. - Sí.
Martin, no soy la típica
a la que la gente le cuenta sus cosas.
No.
Vale.
Dime.
Se le pasará.
Esto no había pasado antes.
Nunca nos peleamos.
¿No se hace eso en una relación?
¿Querrá divorciarse?
Lo dudo.
Está muy irascible.
O quizá lo estés tú.
Yo soy el mismo de siempre.
Ya, pero igual necesita un cambio.
No se lo puedes reprochar.
Creía que yo te gustaba.
Sí, pero eso no quiere decir que no le venga bien un cambio.
Tendrás que decidir si quieres cambiar o divorciarte.
¿Se quiere divorciar?
Hostia, no. Eso lo has dicho tú.
Ella no ha dicho nada.
¿Lo decías en serio?
Sí, yo... ¿Qué parte?
Que te gusto.
Claro que sí, Martin.
¿Te peino y te pongo un lazo para que me creas?
No, es que me alegro. Tú también me gustas.
Me gustas mucho.
Vale.
Tú y yo vemos el mundo de la misma manera.
Evidentemente no.
Lo siento. Es que...
Soy un idiota.
Pero todo lo que haces es... fantás...
¡Déjalo, Martin! Déjalo.
- No... - Estás casado con Lea.
Ya, pero quiere divorciarse.
No me aguanta más.
Lo digo en serio.
Si tú quieres...
...la dejaré.
Contesto, y después te vas.
¿Sí, Bjarne?
Estoy muy mal, Rita.
¿Por qué están todos hoy tan sensibles?
A ver, Bjarne. ¿Qué pasa?
- Me he cortado. - ¿Bjarne?
No lo soporto más.
- Voy para allí. - ¡Ya está todo decidido!
¿De qué estás hablando?
¡Ya está todo decidido, Rita!
Quiero... darte las gracias por todo.
¿Bjarne? ¿Estás en el colegio?
- Gracias. - Bjarne...
Bjarne. Joder.
Lo que faltaba.
¡No me jodas, Bjarne!
Creía que habías hecho una estupidez.
- ¿Qué te ha pasado en la mano? - Me he cortado, joder.
¡Qué leches!
¡Cierran el colegio, Rita! ¿Lo oyes?
Serán viviendas para ancianos.
¿Qué dices?
Han vendido el solar.
Y es responsabilidad mía.
¿Lo venderán de todos modos?
Sí.
Todo el dinero.
Todas las personas.
Todo lo que han hecho.
Confiaron en mí, Rita.
Bjarne, seguro que lo entienden.
- No lo creo. - ¿Qué coño se han pensado?
¿Tengo que decírselo yo?
¿Qué? ¿Qué si tienes que decírselo tú?
Bjarne, cálmate.
Los profesores se quedarán sin trabajo.
Es buena idea decírselo antes de que pase.
¿No crees?
Sí.
- ¿Qué les digo? No puedo... - Bjarne.
Oye.
Bjarne.
Oye.
Escucha.
Coge tus cosas y nos vamos a casa.
Mañana, convoca una reunión y diles:
“Pensé que podría salvar el colegio, pero no he podido”.
No eres el salvador.
Tienes que aceptarlo. Ven.
Anda, ven.
Quizá debería escribir una carta
a los profesores y luego...
- No. Ven conmigo. - No. Sí.
Voy a por mi teléfono.
- Ya voy yo. Tú espera aquí. - Vale.
¿Dónde lo has puesto?
Bjarne, no está aquí.
¿Bjarne?
Has vuelto.
Hostia.
Perdona.
No pasa nada. Solo estaba...
Ha muerto la madre de Susanne.
Hoy era el funeral.
Se quedará unos días en Jutlandia,
pero quería que Lea fuera al cole.
Vale.
¿Adónde vas?
A la cama...
...si no te importa.
Claro.
- Creo... - ¿Qué?
Puedes quedarte mientras no está Susanne.
Pero después...
...necesita un descanso.
¿De acuerdo?
Entonces, ¿lo de que yo era de la familia era una mentira?
- No, en absoluto. - No pasa nada.
No quiero estar aquí.
Déjate de tonterías. No quería decir eso.
Rita.
Rita, no me jodas.
No hace falta irse en medio de la noche.
Si no eres bienvenido, mejor irse.
Ya vale, Rita.
Sabes que no me importa, y a Lea le encantaría, es solo...
Es solo por Susanne.
Sí.
Dame eso.
Tienes solo 15 años.
Tengo 16.
¿Y qué...?
Cómo te pasas.
Creía que era diferente.
¿Susanne?
No lo dice en serio.
En realidad...
...solo quiere ayudar.
Quiere ser de las que ayudan.
Lo que dices es muy maduro.
Eso es lo que diría un adulto.
Mienten.
Dicen que se quedan, y se van,
que te quedas, y te vas,
que no pasa nada, y pasa.
¿No es eso infantil?
Sí.
Buenas noches.
¿Henrik?
¿Sí?
¿Me prometes que no me mentirás?
Sí, por supuesto.
¿Podré volver aquí de nuevo?
No.
No lo creo.
¿Está Susanne harta de mí?
¿Y tú de ella?
No lo sé.
Sí, a veces, pero le pasa a todo el mundo.
¿Quieres acostarte conmigo?
Has prometido ser sincero.
¿Te acuestas conmigo?
Lo diré de otro modo.
Di no si no quieres.
Rita.
Rita. ¡Eh, eh!
Rita.
¡Eh!
Rita.
Para. Rita. ¡Eh!
Rita. Para, por favor.
Subtítulos: Carlos Ibero
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