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Original subtitles

UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX

EN EPISODIOS ANTERIORES

¿Algún punto adicional en el orden del día?

- ¡No te vas a librar tan fácilmente! - Somos pareja. No es para tanto.

¡Es un bombazo! Después de tantos, tantos y tantos hombres...

Gracias, Hjørdis.

- ¿Estás contenta de que me mude aquí? - Sí.

No sabe dónde se ha metido, ¿no?

¿Qué narices ha visto en ella?

Buenos días.

He firmado los papeles del divorcio, ¡nunca he sido tan feliz!

- Pensaba que no eras de tener pareja. - La gente cambia.

- Rasmus está aquí. - Siempre jugando a la familia feliz.

Podríamos ir a Louisiana.

Vuelvo a casa. Karen y yo nos peleábamos por todo.

Y pensé: "¡A casa con mis chicos!".

Tengo algo que anunciar, antes de que empiecen las clases.

Con vistas al partido anual de fútbol del viernes,

hemos creado un comité para estudiar su función educativa.

El comité estará liderado por Helle. Si tenéis alguna pregunta o sugerencia...

¿Función educativa?

- Es un partido de fútbol. - ¿En qué consiste el fútbol?

En marcar goles y ganar.

Sí, para los que marcan, y para ti, claro.

- ¿Qué? - ¿Qué pasa con los que no marcan?

¿Cómo los podemos proteger de la derrota?

- Hjørdis. - Pueden tener un día libre.

- No, claro que no. - No, claro que no.

Todos deben disfrutar del día del deporte, incluso los que no son buenos en deportes.

Se trata de jugar en equipo y no humillar a los oponentes.

Entonces eres un jugador, pero ¿en el equipo contrario?

Lo siento, pero no lo entiendo muy bien.

Las normas serán fáciles de entender

para los niños del colegio y para los niños de la sala de profesores.

- ¡Ya te has levantado! - Buenos días.

Has hecho café.

- Perdona. Pensaba que no... - Tranquila. Sobreviviré.

- ¡Buenos días, cariño! - Buenos días.

- ¿No desayunas? - No tengo hambre.

Es la comida más importante del día. ¿Verdad, Rita?

¿Qué?

Sí, Jeppe. Tienes que desayunar.

- Vale. - Si no desayunas, podrías morir.

- Tomo nota. - ¡Jeppe, Jeppe!

- No es muy hablador por la mañana. - Vale.

- ¿Tú tampoco desayunas? - No tengo hambre.

- Vámonos. - Vale.

El trabajo en grupo implica trabajo.

No me refería a ese tipo de análisis de imagen.

Hassan.

Sé que te gusta darle a la pelota... pero estamos analizando imágenes.

- ¿Dónde está tu grupo? - No tengo.

- ¿Por qué no? - ¿Qué más te da?

Hassan necesita un grupo. ¿Qué tal el tuyo, Louise?

Ya hemos hecho bastante trabajo. El grupo de Mads no ha hecho nada aún.

Y vosotros tampoco. Hassan, únete a ese grupo.

¡Vamos, Hassan!

¡Eso es, vamos!

- Al menos, le queda el fútbol. - ¿Qué quieres decir?

Lee y escribe como un niño de diez años. Nadie en clase quiere trabajar con él.

- ¿Helle sabe que sufre acoso escolar? - No sufre acoso escolar.

Académicamente, es flojo, pero es el rey del campo de fútbol en los recreos.

Así que a fin de cuentas, hay cierto equilibrio.

- ¡Sí! - ¡Así se hace, Hassan!

A mí, lo de "día del deporte" me da escalofríos.

Igual te sorprendes, pero no soy tan atlética como parezco.

Sí, me sorprende.

Eso no es lo peor.

- ¿Puedes guardarme un secreto? - Claro.

Día del deporte, séptimo curso.

Era suplente en balón prisionero, estuve todo el día en el banquillo.

Justo antes del final del partido, fui a ducharme antes que las demás.

Estaba regordeta, y fui la primera a la que le salió...

...pelo en el chichi. - Entiendo.

No me gustaba ducharme con las demás. Y estaba allí...

...sola en la ducha, con champú en el pelo...

...y de repente entraron los chicos del equipo de fútbol.

Me había equivocado de duchas.

Y ahí estaba, con el toto al aire delante de todo octavo.

- ¿Y qué hicieron? - Reírse. Dijeron: "¡Hjørdis, la peluda!".

- Nadie me ha visto desnuda después. - ¿Ni siquiera tu novio?

Sí, él sí. Pero tiene muy mala vista.

- Hola. - Hola.

- ¿Qué haces? - La cena.

- ¿Ya? - Sí, son las seis y media.

- Hola. - Vamos a cenar osobuco.

Lleva cuatro horas cociéndose.

- ¿Te estás comiendo un sándwich? - ¿Es que vamos a cenar juntos?

- Pues claro, somos una pareja, ¿no? - Claro.

- Llevaba siglos sin estar con alguien. - Pues tendrás que acostumbrarte.

- Sí. - Está rico, ¿eh?

¿Puedes llamar a Jeppe?

¡Jeppe!

¡Vamos a cenar!

¡Jeppe, a cenar!

- ¡Vaya! ¿Te has puesto así por mí? - No, voy a un restaurante Michelín.

- ¿Has atracado un banco? - Voy con papá.

Yo quería probarlo, así que reservó una mesa.

Pues habrá atracado un banco él.

- Nunca dices nada bueno de papá. - ¿Por qué te importa tanto ahora?

Es mi padre... y se muda aquí.

- ¿A Dinamarca? ¿Para quedarse? - Sí, quiere estar más cerca de sus hijos.

- Ya no está con Karen. - ¿Listos para cenar?

- Espero que tengas hambre. - Jeppe va a cenar con su padre.

- ¿Hoy? Pero si he hecho osobuco. - Papá ha reservado mesa en Fiskebaren.

Bueno, vale.

Nos vemos luego.

- ¡Pásatelo bien! - Gracias.

- Qué hambre tengo. - ¡Ya traen algo!

- Su pescado. - Gracias.

- Que aproveche. - ¡Gracias!

- ¿Habías visto comida como esta? - ¡No, en mi vida!

Nada que ver con los espaguetis al kétchup de tu madre.

- Delicioso. ¿Estragón o mostaza...? - Sí.

Papá, he estado pensado.

Es solo que, cuando te traslades a Copenhague...

¿Podría quedarme contigo?

- Sí, claro que sí. - ¿En serio?

Sí.

- ¿Estás llorando? - No. Bueno, un poco.

No sé...

Me alegro mucho de que podamos empezar de cero.

¡A comer! ¡Salud!

Salud.

Llorica.

- Buenos días. - Buenos días.

¿Preparado para la paliza de mañana?

Tengo a buenos estrategas en mi equipo.

- Ajá, ¿a los empollones? - Estás hablando de tu hijo.

Quiero a Jeppe, pero nunca llegará a ser futbolista.

Nunca se sabe. Yo creía que nunca iba a tener novio, y ¡voilà!

¿Qué tenemos ahora? A Hjørdis con un tío.

Yo nunca pensé que sería profesor.

Pero no conseguí plaza en ninguna otra carrera, así que voilà.

Y así han pasado los años.

¡Aquí estáis! Helle ha redactado unas normas para el día del deporte.

Leedlas detenidamente, y fijaos en la sección del fútbol.

- Esto no va en serio, ¿no? - Sí.

"Si un equipo gana por más de cinco goles, ganará el equipo contrario".

Igual soy solo yo, pero todavía no lo entiendo.

Helle y los demás miembros del comité

creen que una victoria aplastante provocará un innecesario

sentimiento de derrota a los que pierdan.

- Entonces puedes ganar con cinco goles. - Sí.

Pero si marcan seis goles, gana el otro equipo.

Pues yo quiero una norma por la que los que escriben bien deban escribir mal.

Para que los que no escriben bien no se sientan mal.

Rita, puede que no estés de acuerdo, pero así son las cosas.

¿Es vuestra primera pelea?

- ¡Hola! - Hola.

Estoy deseando que llegue el día del deporte del viernes.

He hecho estas camisetas para las chicas de "woleibol".

- Se dice "vóley". - Sí, "wóley".

- ¡No estaremos muy sexis con ellas! - Tú seguro que no.

El objetivo del deporte no es estar guapa, es...

Bueno, será muy divertido, así que...

Nos vemos en el vestíbulo a las nueve.

- No olvidéis la comida y una toalla. - ¿Una toalla para qué?

- ¿Tú qué crees? - Para la ducha.

- Las chicas no nos duchamos nunca. - Pero tenéis que hacerlo.

- No lo hacemos desde sexto. - ¿Por qué no?

- Ducharse juntas es asqueroso. - ¡Qué va!

No lo es en absoluto. Ducharse juntas es divertido.

- Os podéis duchar con nosotros. - Ida dice que no tenemos que hacerlo.

Ida. Ida, espera un momento.

- Tengo que ir al servicio antes de clase. - Las chicas no quieren ducharse.

- Yo he tirado la toalla. - ¿Por qué no se quieren duchar?

Porque se ven feas. Demasiado gordas, demasiado delgadas,

pechos pequeños, culos grandes... A saber cómo piensan las adolescentes.

Yo ya no tengo energía para pelear con ellas.

Mientras me encargue yo de esas chicas, ¡se van a duchar!

Si Ida ha decidido que no es necesario, seguro que tiene una buena razón.

¡No atreverse a mostrarse desnudas no es razón suficiente!

- No tienen nada de qué avergonzarse. - Puede que ellas crean que sí.

No es fácil ser adolescente. Yo en tu lugar, lo dejaría estar.

Una de nuestras responsabilidades es ponernos en el lugar de los chavales.

Empatizar con su situación.

Si creen que son feas, puede que sea peor hacer que se muestren desnudas.

Pero todas somos bellas a nuestra manera.

Karsten, ¿tenemos la reunión a las dos?

¡Lo somos! El cuerpo es un magnífico instrumento,

tenga la forma que tenga.

Andreas. Muy bien.

Louise, bien.

Mads. No está mal.

Hassan.

Jannick, bien. Todavía tienes que...

- ¡Buen tiro! - Menos mal, porque con lo lerdo que soy.

No eres lerdo. Ya quisieran esos empollones tener tu destreza.

Les doy unas palizas al fútbol que no saben ni cómo calcularlas.

Esa es la actitud. ¡Por cierto, escuchad!

Para los que vais a jugar a fútbol el viernes.

- Se ha puesto una norma de cinco goles. - ¿Qué norma?

Si vais ganando por más de cinco goles, el otro equipo gana el partido.

- ¿Eso a quién se le ha ocurrido? - A un comité.

¿Por qué?

Para que los que pierdan no se sientan mal.

- ¿Qué más da por cuánto? Se pierde igual. - Lo sé.

¡Joder, qué estupidez!

- ¿Cuántos shorts tienes? - No son shorts.

- Son bermudas. - ¡Qué sexis!

Dámelas.

¿Estás planchando tus shorts... digo, tus bermudas?

Sí, y tus camisas.

Rasmus, la norma de los cinco goles de Helle...

- El comité fue unánime. - Vale.

- Voy a ignorarla. - ¿Por qué?

Para que los alumnos que son buenos en deporte puedan destacar por una vez.

- Pero si pueden ganar. - Pero no por mucho.

No tiene sentido.

Es un partido de fútbol, joder. Se basa en competir y ganar.

- No en ser considerado. - En cuyo caso tú nunca ganarías.

Perdona.

Estaría bien que no fueras a tu bola por una vez.

Siempre vas a lo tuyo, tanto en el colegio como en casa.

- ¿Tan importante es para ti? - Sí.

Vale.

- No estoy de acuerdo. - Lo sé.

Pero lo haré. Por ti.

¿Puedo coger mis pantalones?

- ¿Dónde están? Aquí. - Toma.

Gracias.

Hola.

- ¿Qué quieres? - Solo quería...

Solo quería... disculparme.

Prometimos tener más cuidado. Tenemos que ser más considerados contigo.

Haced lo que queráis. Mi padre dice que puedo quedarme con él.

Ya veo.

- ¿Lo sabe Rita? - No, aún no.

Sé que es tu padre y que eres libre de hacer lo que quieras,

pero Rita dice que no puedes fiarte del todo de él.

¿En serio? Pues vamos a mirar pisos mañana.

¿Cuándo se lo vas a decir a tu madre?

Seguro que viene corriendo cuando se lo cuentes.

Creo que no me voy a meter en este asunto familiar.

- ¡Hola! - ¡Hola!

Voy a empezar a devorar esto.

¿No deberíamos estar practicando voleibol?

No. Mejor vamos a hablar de por qué no os ducháis.

- Ida dijo que no hacía falta. - Yo me encargo del equipo de voleibol.

- Y mi equipo se ducha tras entrenar. - Solo es una ducha.

¡No, no es solo una ducha! ¡Es mucho más que una ducha!

Creo que esto va de que no queréis desnudaros delante de las demás

porque vuestros cuerpos han cambiado.

Porque tenéis muchos pensamientos y sentimientos sobre...

...cómo deberíais ser. - ¿Y ducharnos juntas va a mejorar algo?

¡Sí! Porque veréis que todas somos diferentes, pero bellas a nuestra manera.

- O feas a nuestra manera. - Aquí nadie es fea.

¿Qué te parece tan feo de tu cuerpo?

Vale. Una por una vamos a hablar de lo que no nos gusta de nuestro cuerpo

y veréis que sea lo que sea, nadie se habrá dado cuenta.

¿Alguien quiere empezar?

Vale, pues empiezo yo. Soy Hjørdis...

...y creo que estoy un poco regordeta.

Te toca.

Soy Selina y, empezando por abajo, tengo los dedos de los pies muy largos.

Tengo los gemelos gordos y las rodillas mirando hacia dentro.

Y tengo pelos en los muslos.

Tengo la cadera demasiado ancha y el ombligo demasiado hondo.

- Gracias, no hace falta que... - ¿Me toca a mí?

- Yo tengo los muslos muy gordos. - Y yo tengo el culo gordo.

- Mi prima se hizo la liposucción. - ¿Cuánto le costó?

- No sé, yo quiero operarme las rodillas. - ¿Y los labios vaginales?

- Yo también quiero saberlo. - ¿Hay descuentos para grupo en la India?

- No es tan caro. - ¡Eso molaría mucho!

- ¡Oh! ¡Ups! - ¡Hola, Rita!

¡Hola! ¿Cómo te ha ido con las chicas?

Soy una profesora horrible. Les he dicho que deben estar orgullosas de su aspecto,

pero solo piensan en operarse.

Amas tu trabajo y adoras a tus alumnos. ¡Eres una profesora excelente!

Ojalá me escucharan.

Tienen 15 años. Oyen lo que quieren oír. ¿Puedo?

Claro.

Vamos a ver.

¿Qué opinas?

- Es habitable, ¿no? - ¡Desde luego!

Sí.

Podríamos poner un sofá aquí y la tele de plasma aquí.

- ¡Jugaremos a la Play toda la noche! - Yo no juego.

¡Será divertido! Aquí está la cocina.

- Y esta, para el rey de la casa. - ¿En serio?

- ¿Qué opinas? - Mis muebles no pegarán nada.

El armario es bien grande.

Por si quieres volver a entrar.

Es broma. Tienes un montón de ropa, ¿no? Es perfecto. Esto será fantástico.

- ¡Oye! ¡Ven a ver el balcón! - Ya voy, papá.

- ¡Vaya vistas! - Se ve absolutamente todo.

- Buenos días. - Buenos días, árbitro.

- He hecho café. - ¿Para mí?

¡Gracias!

- No lo tomo con leche. - ¡Joder!

- Te hago otro. - ¡No!

Te hago otro.

Antes de que comience el partido, os recuerdo nuestros principios:

juego limpio, espíritu de equipo y compañerismo.

Prometo ser un árbitro justo.

¡Os deseo a todos un fantástico día del deporte!

Vale, chicos, reunión.

- Quiero que salgáis ahí y les machaquéis. - ¡Sí!

Pero solo con cinco goles, o los perdedores se llevarán la copa.

- ¿En serio? - Y tan en serio, ¡dadles una paliza!

- ¿Por qué luchamos? - ¡Por la victoria!

¡Vamos, concentración!

- ¿Nerviosa? - ¿Por saber cuándo te rendirás? Un poco.

¿En serio te parece atractivo?

Mucho.

- Creía que te gustarían más malotes. - "Malotes".

¿Te refieres a los tíos peligrosos como tú con escote bajo y pelo en el pecho?

¡Vamos!

Vamos, vamos. ¡Eso es!

- Uno a cero, la cosa va bien. - Exacto, uno a cero. ¡Muy bien!

Algunos jugadores lo dan todo al principio pero lo que cuenta es el último acto.

¡Vamos!

¡Venga, que podéis!

- Hola, cariño. - Hola.

¿Qué haces aquí sentado?

Calentando el banquillo.

- ¿No vas a jugar? - ¿A eso? No, gracias.

¡Muy buena, Mads!

Son buenos, ¿eh? ¡Seguid así!

- ¡Cuidado con Hassan! - Sí, cuidado con Hassan.

- No, no. - ¡Hassan ataca de nuevo.

- ¡Vamos, podéis hacerlo! - Sí, sí. ¡Eso es!

- Ya te oímos. - ¡Chicos, os quiero!

¡Descanso!

Habéis estado genial, chicas.

¡Estoy muy orgullosa de vosotras!

- ¿No os olvidáis de algo? - ¿En serio sigues con eso?

¡Sí, en serio!

No puedes obligarnos.

Venga, a la ducha todas. No es para tanto.

¡Hola, estoy aquí! Soy vuestra profesora y yo pongo las reglas.

¡Todas a la ducha!

- Qué miedo da, ¿eh, chicas? - Tenéis una imagen errónea de vosotras.

Tenéis que estar orgullosas de vuestro aspecto.

Para ti es fácil decirlo, pero no sabes cómo es para mí.

Me llamo Hjørdis.

Y me gusta mi cuerpo.

Y ahora voy a ducharme.

Venga, ¿a qué esperáis?

Cinco a cero, ¡vamos bien! ¡Lo estáis haciendo bien!

Queda un cuarto de hora, no olvidéis la norma de los cinco goles.

- No marquéis. - Así no es divertido.

- Vamos a seguir las normas. - Pues yo paso de jugar.

No, vais a jugar todos. ¡Seguid como hasta ahora!

¡Vamos allá!

- Hola, papá. - ¡Hola, campeón!

- ¡Hola! - ¡Hola!

- Me alegro de ver a algún padre. - Hassan no ha parado de hablar de esto.

Ahora vas a ver cómo se juega al fútbol.

¡Vamos!

¡Marcad a Hassan!

¡Pásala!

¡Vamos! ¡Rápido!

- ¿Qué estás haciendo? - Tranquilo.

¿Dónde está el balón? Vale.

- Tiempo muerto. Venid aquí, chicos. - Rita, estamos en mitad del partido.

- Quiero tiempo muerto. - ¡Eso no está permitido!

Deberías comprobar el reglamento. Vale, reunión.

- ¡Esto es ridículo! - Jugamos como abuelos.

- ¡Y vais a dejar de jugar así ya! - ¿Y qué pasa con la norma?

¿Qué queréis, jugar como unos vejestorios o darles una buena paliza?

- ¡Darles una paliza! - ¡Sí! Pero ellos serán los ganadores.

- ¿Estáis conmigo? - ¡A la mierda!

¡Eso, a la mierda! ¿Vais a ser los mejores perdedores del mundo?

¡Machacadles!

¡Vamos a marcar goles!

¡Así se hace!

¡Vamos, chuta! ¡Sí!

- ¡Bien jugado, chicos! - ¡Somos los mejores!

¿Qué equipo ha perdido de lleno? ¡Los alumnos de noveno!

Hola, papá.

Claro, dame cinco minutos.

Sí, en el colegio.

- ¡Así es como se juega al fútbol! - Bien hecho, Jeppe.

- Gracias. - Vamos a por agua.

Rita. Eso no ha estado bien.

- Qué pena que hayamos perdido. - Han marcado 18 goles.

¡Sí! Eso los callará.

¿Qué equipo ha perdido de lleno? ¡Los alumnos de noveno!

¡Los mejores perdedores del mundo!

No puedes ignorar las normas. No es bueno que los profesores hagan lo que quieran.

Lo siento. Pero Hassan no olvidará nunca este día,

y eso es más importante que tu imagen.

Chicos, dejad eso. Vamos a mi casa y cenamos pizza y Coca Cola.

Enhorabuena por ganar.

Bien hecho.

- ¡Hola, papá! - ¡Hola!

- ¡Hola! - ¿Qué planes tienes para hoy?

- ¿Cómo ha ido el partido? - Hemos ganado.

- Nos han metido 18 goles. - Supongo que las reglas han cambiado.

Por cierto, mira lo que te he comprado.

- ¡Vaya! - La última PlayStation.

- Gracias, pero no juego a esto. - ¿En serio? Bueno, puedes empezar.

Bueno...

- ¿Solo has venido para darme esto? - Sí.

- Las cosas han cambiado, Jeppe. - ¿Qué?

Ya sabes cómo son las mujeres. Supongo que lo mismo pasará con los hombres.

Karen me da una última oportunidad. Así que me quedo en Londres un poco más.

- Pensaba que la habías dejado tú a ella. - No.

Es difícil decidir quién deja a quién.

Pero esto no tiene por qué estropear nada. Vendré a verte a menudo.

Claro.

No siempre se tiene la oportunidad de hacer lo correcto.

Tengo que hacerlo.

Lo entiendes, ¿no? Eh, mírame.

Lo entiendes, ¿verdad?

Claro, papá. Nos habríamos aburrido el uno del otro.

Sí, seguro que sí.

- Tengo que coger el avión. - Claro.

- Nos vemos la próxima vez que vengas. - Claro que sí.

¿Qué te pasa?

- Hola, estoy en el colegio. - ¡Para!

- Tengo que coger un avión. - ¿Qué le has dicho?

- Te llamo enseguida. - ¿Qué le has dicho a Jeppe?

- Nada. - ¿Entonces por qué llora?

Le he dicho que me quedo en Londres.

- ¿No ibais a vivir juntos? - Eso tendrá que esperar.

- Ya has hecho bastante daño. - ¡No es asunto tuyo!

Sí lo es, porque aprecio mucho a Jeppe.

No quiero que su mundo se derrumbe porque tú te comportes como un idiota.

- Me das pena. - ¿Has acabado?

No mereces un hijo tan bueno como Jeppe.

¿Qué equipo ha perdido de lleno? ¡Los alumnos de noveno!

- ¿Qué haces? - ¡Hola, Jeppe! Estoy haciendo merengue.

¿Estás bien?

Quería pedirte si...

...puedes no decirle nada a mamá sobre lo de mudarme. Me voy a quedar aquí.

¿Me ayudas?

Claro.

- ¿Qué tengo que hacer? - Muy fácil. Solo tienes que batirlo.

Aquí tienes.

Tienes que darle más rápido. Si no, se corta.

¿Qué equipo ha perdido de lleno? ¡Los alumnos de noveno!

La adoran.

Es fácil hacerlo... cuando está de tu parte.

- ¿Tiene que estar así? - Sí.

¡Eso es! ¡Oh! Igual un poco más.

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