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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
- ¿Sabes quién es el padre? - Claro. Es alguien que no puede ser.
Tienes ese efecto en la gente. Te odian y luego te quieren incluso más.
No podemos seguir haciendo esto.
¡Hola, cariño!
Quería saber qué era lo correcto una vez que Bitten tuviera el bebé.
Les toca a ellos, Tom.
INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO
Para que esto funcione, no puedes poner tú todas las reglas.
Es difícil tener a Rasmus en casa. No me preguntaste si quería que se mudara.
- ¿Qué quieres? - Cenar con mis hijos.
- Nunca te has preocupado por ellos. - Ahora estoy aquí.
- Buenos días. - Buenos días.
Id andando.
¡Sin correr!
Buenos días.
¡Buenos días! Sentaos. Buenos días, Mads.
Supongo que alguien ha publicado algo superfuerte en Facebook.
¡Hola! Emma, Cecilie y Line, tenéis dos segundos para dejar eso.
Dos.
- ¿Estás embarazada? - ¿Por qué me preguntas a mí?
¿Emma?
Emma, ¿puedo hablar contigo un momento?
Madre mía, Emma.
Vamos a ver cómo podemos solucionar esto.
- Primero, tienes que ir a la enfermería. - Rita...
No será fácil, pero tenemos que hablar con tus padres.
- Ya se lo he dicho a mi madre. - Bien, estupendo.
- Estoy deseándolo. - Abortar no es ninguna fiesta.
Ser madre.
¿Emma?
- Tienes 15 años. - Cumplo 16 en dos meses.
Eres demasiado joven para ser madre.
Sé que tu intención es buena, pero ya lo he decidido. Voy con los demás.
- ¿Vienes a comer? - Tengo que ir a casa.
Espero que no esté...
- Ahí está. Rasmus está en casa. - Parece simpático.
Siempre está jugando a la familia feliz.
- ¡Genial! ¡Ha venido Ricco! - Entonces, todo bien. ¡Nos vemos!
- ¿Cómo está mi pequeño Gustav? - Agarra todo lo que ve.
Igual que tú. Con un año, ya empezaste a robar cosas.
- ¿Quieres robar esto? - ¿Quieres robar las llaves de la abuela?
- Qué guay que tenga un clon. - Termináis siendo vosotros mismos.
Imaginaos que fuerais como yo o como vuestro padre.
- A papá le sabe mal lo de la boda. - Por eso quiere que hagáis el viaje.
- ¿Os vais de viaje? - Solo un par de días.
- Estoy muy ocupado. - ¿Cómo es que no estoy invitado?
- Vamos a acampar. - ¡Yo también puedo acampar!
Sí, en una habitación de hotel. Ellos acamparán al aire libre.
Nosotros tres también podríamos irnos de viaje.
Podemos ir a Louisiana.
- Ricco, yo también quiero ir. - Estaba pensando en cancelarlo.
Tengo a Gustav y a Bitten...
- Yo puedo cuidar de Gustav. - Qué bien. Pues nos vamos.
- Vale. Es mañana. - Genial.
Menos mal que tu director no está aquí, ¿eh?
¿No es más importante que esté con papá ahora que está aquí?
Está bien. Pero tendrás que ponerte al día con las clases.
- Le preguntaba a mi madre. - Pues lo mismo digo.
Tendrás que ponerte al día. Voy a por leche.
Gracias por la cena.
¿Estás listo? ¿No te vas a cambiar?
No, no tengo ropa andrajosa.
¿Seguro que quieres venir?
- Esto no es lo tuyo. - Será divertido.
- La naturaleza nos llama. ¿Listos? - ¡Por supuesto!
Vale. ¿Y esto?
- Hola, Niels. - Hola, Rita.
- Cuídamelos, ¿vale? - Claro.
- Hola. Rasmus. Encantado. - Niels. Igualmente.
- ¡Pasadlo bien! - ¡Adiós, chicos!
"Encantado".
- Es una mariquita. - ¿Está volando a casa?
No, no tiene hijos y vive aquí comiendo pulgón.
- ¿Qué es este negro? - Un escarabajo pelotero.
Un escarabajo pelotero.
No está bien dibujada. Tiene nueve puntos y las mariquitas solo tienen siete.
- Hjørdis, ¿estás ayudando aquí hoy? - No, estoy comiendo con Theis.
Comemos juntos todos los días.
Qué insectos tan chulos tienes en la fiambrera.
¿Qué es eso?
Los colores de las mariquitas espantan a los depredadores.
- Así muestran que son venenosas. - No lo sabía.
¡Vaya!
Vamos, chicos, no corráis por los pasillos.
- Steffen, ¿tienes un segundo? - Sí.
Acabo de hablar con Hjørdis.
¿Sabías que Theis come con ella cada día y no con los de su clase?
Al menos habla con alguien.
¿No suele hablar con los demás?
Liv, ¿no tendrías que estar en Educación Física?
Helle, tengo a 27 niños. Tres de ellos no saben limpiarse el culo.
Uno se come la goma cuando cree que nadie le ve.
Sé que a Theis le faltan habilidades sociales, pero no he...
No he tenido tiempo para ocuparme de eso.
Steffen... Hablaré yo con él.
Gracias. Pero no dice ni "Buenos días".
- Me voy pitando. - Tranquilo, vete. Adiós.
Pasamos al último punto.
Me he fijado en que los alumnos usan un lenguaje totalmente inaceptable.
Así es como hablan los niños hoy en día.
Oí a Frederik llamarte "gordo fracasado". ¿Así es como hablan?
- ¡Solo es una broma! - No parecía una broma.
No podemos ser todos como tú. A mí me gusta usar un tono informal.
Y a los niños también.
- ¿Por qué lo decides tú? ¡Qué gilipollez! - Si no estamos de acuerdo, decido yo.
- Te responsabilizas de lo que quieres. - Esto es una mierda.
No eres alumno de este colegio, así que márchate, por favor.
Hasta luego, Emma.
- ¿Qué? - ¿Va todo bien?
Sí.
- ¿Es el padre? - Pues sí.
Se le nota que está deseando tener un hijo.
- Lo sé. - Creía que lo habíais hablado.
- No nos ponemos de acuerdo en el nombre. - Anda, ¿discutíais por eso?
Quiere que le llamemos Ronaldo si es niño. Qué inmaduro es.
- Pero ¿se va a hacer responsable? - Yo no lo voy a obligar.
- ¿Estáis juntos, por lo menos? - ¿Acaso importa?
- Yo decido, ¿no? - Sí.
No importa lo que piense el padre.
- Soy Tom. Por favor, deja un mensaje. - Hola, soy Rita.
Me gustaría hablar contigo, ¿puedes llamarme?
Gracias. Adiós.
- ¿Cuándo llegamos al campamento? - No vamos a ningún campamento.
- ¿Y dónde hacemos nuestras necesidades? - Es un viaje de hombres, Jeppe.
A lo mejor puedes andar por encima de los troncos.
Genial.
- Toma. - Gracias.
- ¿Estás bien? - Claro.
- Qué mierda de cobertura. - Qué mierda de servicio de habitaciones.
Jeppe, sé por qué has venido, pero papá no va a cambiar.
- ¿Qué quieres decir? - Vive en Londres.
- No puedes contar con él. - ¡Al viejo todavía se le da bien!
¡Traigo la cena! Mirad.
Coge una piedra. Yo lo pongo aquí y tú le das en la cabeza.
- ¡Todavía está vivo! - Claro, por eso tienes que matarlo.
- Es... - ¡Venga, tú puedes!
Justo en la cabeza.
- ¡Ay! ¡Joder! - Perdona, papá. Se ha escapado.
Claro. Ah.
- Jeppe, odias todo esto. - ¡No es verdad!
¿Quieres que te lleve a casa?
Joder, qué daño. Espero que esté rico.
- ¿Te lo vas a comer? - Sí, de aperitivo. También tengo...
...unos jugosos filetes y una botellita de champán.
- Porque estamos celebrando... - Jeppe y yo estábamos hablando...
- Papá... - Dale un trago.
- Celebramos mi vuelta a casa. - ¿Qué? ¿A Copenhague?
Karen y yo discutíamos por todo. Y pensé: "¡A casa con mis chicos!".
AYUDA MATERNA
¿De verdad tengo que ir a planificación familiar?
Ellos te pueden aconsejar y así no tendrás que hablar conmigo.
- ¿Por qué le das tanta importancia? - Porque es muy importante.
Es la decisión más importante que tendrás que tomar.
Puede que abortar te dé miedo, pero a la larga, es peor tenerlo.
Es demasiado pronto. Deberías aprovechar al máximo tu adolescencia.
Tendrías que estar por ahí dándote el lote con chicos
y emborrachándote y vomitando por haber tomado demasiados chupitos.
Ya veo por qué tengo que hablar con otra persona.
¿Emma?
Te espero aquí.
¿TIENES DUDAS?
Soy Tom. Por favor, deja un mensaje.
Hola, Tom. Soy Rita. Quería saber si podríamos vernos.
¿Puedes esta tarde? Llámame.
Gracias por venir.
- No tenías por qué. - Lo sé.
No sé qué me quieres decir.
- Quiero que me digas qué pensabas tú. - Ya lo sabes.
Quiero que me lo digas.
Sé que abortaste por Ricco y Bitten.
Pero sigo creyendo que podríamos haberlo solucionado de alguna forma.
¿Te arrepientes?
- ¿Le has dejado? - No.
Entonces, ¿qué hacemos aquí?
Necesito que me perdones.
No sé si puedo.
- ¿Cómo le fue en planificación familiar? - No lo sé.
- No pude convencerla. - ¿No deberías orientarla?
- ¡Tengo que convencerla! - No, tienes que orientarla.
Tiene 15 años. ¿Cómo va a tener una educación con un niño en brazos?
Va a echar a perder su futuro, sus amigos, sus oportunidades
porque nadie le dice que está a esto de cometer el error de su vida.
¡Así que tengo que hacerme responsable, joder!
No sabía que fuera tan importante para ti.
Perdona.
Yo también pasé por eso.
- Aborté una vez. - ¿Ah, sí?
- ¿Cuándo? - Fue hace siglos. Antes de conocerte.
No debería tener que tomar ella sola una decisión tan importante.
No está sola. Te tiene a ti.
Así que todo le irá bien.
- ¡Theis! - ¡Hola!
Es un escarabajo pelotero. Hace un zumbido cuando vuela.
¿En serio? ¡Qué curioso!
- Perdona. Me llamo Ulla. - Hjørdis.
Hola. Thomas. ¿Has oído, Theis? Se llama Hjørdis, como tu nueva amiga.
- Eres tú... - Theis y yo comemos juntos.
El escarabajo pelotero se alimenta de estiércol, eso es caca.
- Bueno. - Qué bien que hables con él.
Se encierra mucho en su mundo.
- No tenéis de qué preocuparos. - Ya, pero cuando Helle nos llamó...
- ¿Helle? - Sí, la psicóloga del colegio.
- ¡Bienvenidos! Soy Helle. - Ulla.
Él es Jørn, un experto en necesidades especiales.
Steffen viene de camino.
¿Vais a tener una reunión sobre Theis? ¿Y eso?
Tú no eres profesora de Theis. No podemos avisar a todos los profesores.
- Por aquí. - Yo me quedo con Theis.
¡Hola!
Genial, Steffen, aquí estás.
Theis... ¡Theis!
Nos vamos a casa.
- Gracias por quedarte con él. - ¡Nos vemos mañana, Theis!
Adiós.
- ¿Qué pasa? - Queremos hablar contigo también.
Nos vemos.
- Me voy corriendo. - Adiós.
- Siéntate, Hjørdis. - Gracias.
Jørn, experto en necesidades especiales, ha evaluado a Theis.
- Jørn. - Quiero hablar un poco más con Theis.
Pero todo indica que está al borde del autismo.
Lo que se conoce como síndrome de Asperger.
Cuando se detecta a esta edad temprana, los niños pueden socializarse
y aprender a comportarse de forma normal, pero requiere dedicación y esfuerzo.
Theis puede ser un niño completamente normal y equilibrado
si le obligamos a salir de sus hábitos.
Pero ahora está contento, ¿por qué...? ¿Por qué no puede ser como es?
Theis es genial, pero no tenemos los recursos necesarios
para educar a niños con síndrome de Asperger.
Entonces, ¿Theis tiene que ser como los demás?
Tiene que adaptarse. Y no lo hará si está contigo, ¿a que no?
"Querido Tom:
Cuando tenía 17 años, me escribiste una carta.
Dijiste que lo que tenías que decirme debía ser por escrito.
Me llamaste cobarde.
Ahora me toca a mí escribirte. Ahora soy yo la que quiere decirte algo.
Querías tanto que tuviera el bebé que no pude pensar con claridad.
Tú no veías que íbamos a arruinarles la vida a todos.
Así que decidí por los dos.
Me escribiste que me querías
y me prometiste que me rescatarías, incluso contra mi voluntad.
Espero que te des cuenta de que yo he hecho lo mismo. Besos, Rita.
- Dime qué vamos a hacer. - Quiero enseñarte una cosa.
¿Me das el resto del día libre?
¿Prefieres dos horas de Sociales?
- ¿Has robado un bebé? - Ven aquí.
- Este es Gustav, mi nieto. - ¡Pero qué mono es!
Cuando duerme, sí. Pero no lo hace muy a menudo.
Le prometí a su madre que le cuidaría mientras ella descansa.
- ¿Vamos a ser sus canguros? - No, tú lo vas a ser.
Aquí tienes biberones, leche, pañales y crema para el culete.
Cuando llore, meces el cochecito.
- ¿Estás intentando asustarme? - ¿Asustarte? Es solo una tarde.
Hasta luego.
- ¡Rita! ¿Ese sonido es normal? - Ni idea.
- Toma. - Gracias, papá.
- Gracias. - Es té.
¿Has venido por algo en concreto?
- No tiene nada que ver con Uffe, ¿no? - ¡No, no, estamos bien!
Era solo que...
¿Yo era rara de pequeña?
Creo que aquí tenías cuatro años.
Te disfrazaste de sílex en el desfile de ese año.
No tuve mucho éxito.
Los otros niños iban de princesas o superhéroes y jugaban entre ellos.
Pero tú querías hablar con el viejo arqueólogo. ¿Lo recuerdas?
¿Por qué me dejaste hacerlo? ¿Por qué no me dijiste que jugara con los demás?
Tu madre dijo que sentía pena por los otros niños.
Porque ellos eran especiales solo un día al año, pero tú...
Tú eras especial todos los días.
Sílex.
- ¡Ya está listo el café, chicos! - ¡Gracias, papá!
¿Tienes resaca?
- Es por el champán. - Avísame si te encuentras mal.
- ¿Por qué? - Para llevarte a casa.
¡Para ya con el tema de llevarme a casa! ¿A qué viene eso?
- ¿No crees que sea un hombre de verdad? - No es eso.
- ¿O es que te robo tiempo con papá? - No es eso.
Yo también quiero estar con él.
Lo sé, Jeppe. ¡Para!
Siéntate.
Soy yo el que quiere irse.
No me gusta estar lejos de Gustav y estamos en medio de la nada.
Si pasara algo...
- ¿Como qué? - Es solo que... Ya sabes.
Quiero irme a casa con mi familia.
- Nos vemos. - Hasta luego.
- Saluda a todos de mi parte. - Hecho.
- ¿Seguro que no quieres irte a casa? - Sí.
Vale.
¡Hola, abuelita! Creía que ibas a cuidar de Gustav.
Sí, pero me ha surgido algo en el colegio.
Bueno, da igual porque Emma es una canguro estupenda.
- ¡Hola! - ¡Hola, Emma!
Ea, ea.
- Bueno. ¿Cómo ha ido? - ¡Genial!
Hemos dado un paseo, se ha dormido, he preparado magdalenas.
Después le he cambiado el pañal y le he dado de merendar. ¿A que sí?
Ha sido un día genial. Estoy deseando ser madre.
¡Hola, Hjørdis!
Theis, sube al coche.
- Hola. - Hola.
- ¿Cómo le va? - No es fácil.
No entiende por qué no puede verte.
- Pero esperamos que todo vaya mejor. - Espera.
¿Habéis considerado que un colegio normal puede que no sea lo que necesita Theis?
¿Qué quieres decir?
Podría ir a un colegio privado o a uno más pequeño.
Tendrán más recursos para educar a alumnos como Theis.
- Theis puede arreglárselas fácilmente. - ¡Fácilmente!
¿Qué problema tienes? ¿No quieres complicaciones?
No es eso, no podrá ser él mismo.
Estás diciendo que nuestro hijo está enfermo.
¡Qué poco has tardado en querer librarte de nosotros!
Emma, sé que has pasado un día genial.
Pero solo ha sido hoy. Si tienes un bebé, será así todos los días.
Seguro que eres una madre excelente, pero no hay prisa.
- No tiene por qué ser ahora. - He tenido dudas a veces, claro.
Sería estúpida si no. Pero quiero ser madre, de verdad.
¡Ricco!
¿Quién ha venido? ¿Papá?
- ¿Ha venido papá? - ¡Hola, pequeñín!
¡Hola, colega! ¡Cuánto te he echado de menos!
¡Hola, Gustav!
¡Hola!
¿Cómo le va a tu madre con... Rasmus?
- No sé. No discuten. - Pues entonces no durará mucho.
- ¿Por qué? - A Rita le gusta discutir.
Es como un tiburón. Si se queda quieta, se muere.
¿Por qué lo habéis dejado Karen y tú?
Discutíamos por todo.
Y quería pasar más tiempo con vosotros. Es complicado viviendo allí.
Ella no quería mudarse, cosa que me parece bien.
Entonces, ¿cuándo te mudas?
Solo tengo que coger mis cosas y vender el piso.
Y ya podré volver a casa.
¿Tienes cinco minutos?
Siento haberte tratado así.
No penséis que a Theis no le puede ir bien en un colegio normal. Sí puede.
Ulla me contó lo que le sugeriste.
En un colegio pequeño, encajará mejor por cómo es ahora.
Si Theis tiene que estar en clase aquí sin perjudicar a los demás,
estará obligado a ser normal.
Y eso no es necesariamente malo, porque ser diferente puede ser duro.
Vosotros sabéis qué es lo mejor para Theis.
Sí.
Creemos que lo mejor para Theis es estar donde pueda ser él mismo.
Sí. Así que, gracias.
Gracias a vosotros.
Decidle a Theis que puede venir a verme siempre que quiera.
¿Por qué no se lo dices tú misma?
¡Theis, mira quién está aquí!
¡Hola, Theis!
- ¡Ven! - Vale.
- ¿Qué tienes ahí? ¿Qué es eso? - Es una cochinilla.
Jeppe, estaré en la ciudad un par de semanas explorando el terreno.
- ¿Y si vamos a comer un día de estos? - Claro.
Me alegro de que te unieras a nuestro viaje de hombres.
No sabía que...
Yo también me alegro.
- Hasta luego. - Sí, adiós. Cuídate.
¡Saluda a tu madre de mi parte!
Aquí. "Argumentación y documentación basadas en el texto". ¿Qué significa?
Ahora a casa a hacer los deberes.
O a ver porno.
¿Cómo estás, Emma? ¿Pasa algo?
¿O quieres profundizar más en los temas de la literatura danesa?
Solo quiero decir que estoy preparada.
Pero ojalá...
Ven aquí.
Sé que la decisión es mía. Me lo dice todo el mundo.
Y lo es.
Cuando vi a Bitten y su chico con Gustav...
Quiero tener el bebé, pero quiero que sea con alguien que también lo quiera.
Quiero una familia. Pero él no está seguro de querer estar conmigo.
¿Estaría siendo débil si abortara por eso?
No.
Has tomado la decisión por los dos.
Sí.
Y eso es lo más difícil que puedes hacer.
- Hola. - Hola.
Emma va a abortar.
Vale. Estoy seguro de que es lo mejor.
Te has portado muy bien ayudándola.
Lo sabes, ¿no?
No sé si la he presionado demasiado.
Tenía muchas ganas de tenerlo.
Mírame. Has hecho lo correcto.
Tendrá que vivir con un aborto durante el resto de su vida.
Has hecho lo correcto.
- Has hecho lo correcto. - Lo sé.
Pero aun así duele.
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