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UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
EN EPISODIOS ANTERIORES
Bienvenidos a este nuevo año escolar.
En especial al profesorado y a los alumnos del colegio Rønnegård.
- No eres muy hablador. - Soy Jonas Poulsen.
Era el director del otro colegio.
Bienvenidos a la primera reunión del claustro.
Es confidencial, así que aquí podéis despotricar sobre los alumnos.
¿Me has guiñado el ojo?
- No te voy a esperar siempre. - Vale.
- Vale, ¿qué? - Vale, estoy preparada.
No sabe dónde se ha metido, ¿no?
- Me da tiempo a fumarme un cigarro. - A mí me da tiempo a darte un beso.
¿Cuándo terminas las reuniones con los padres?
- Sobre las ocho, creo. - Después podemos desempaquetar mis cosas.
¿Tienes ganas de que me mude contigo?
Sí.
Tenemos que irnos ya para poder atravesar la Selva Negra.
- Jeppe, nos vamos ya. ¿Vienes? - No.
- ¿A Jeppe le parece bien que me mude? - Claro.
- Cuidado con la rama. - Ya.
No querrá ir al colegio con estos dos abueletes.
Aunque tú eres muy guay.
Es por los pantalones cortos.
¿Qué estarán diciendo ahí dentro?
Acabemos con esto. Son 30 segundos ahora o un año entero de susurros.
Buenos días.
Buenos días, chicos.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
¿Qué cojones...?
- Buenos días. - Buenos días.
Pues ya nos ha visto todo el mundo.
¿Por qué cantamos "Una rosa ha brotado"
o "El jardín"?
¿Cuál es el significado de la naturaleza en estas canciones tradicionales?
- ¿Qué pasa ahí? - Me alejo un poco porque Mads huele mal.
Line, si tu sensible olfato no lo soporta, vamos a cambiarnos el sitio tú y yo.
¿En serio?
¿No te parece que esté hablando en serio?
Bien. Estábamos hablando de la naturaleza
que puede ser una metáfora de cualquier cosa.
¡Un momento! Escuchadme.
Para mañana, que cada uno elija una canción sobre la naturaleza.
Hablaremos de las metáforas.
Y no os olvidéis de las reuniones de padres de esta semana.
Que vuestros padres confirmen si pueden venir.
- ¿Rita? - Sí.
- Si mi madre no puede venir... - ¿Y tu padre?
Seguro que tu madre puede encontrar un hueco.
Es que trabaja por la tarde.
¿Todas las tardes?
¿No puede tomarse un día libre?
Bueno.
Tendrá que venir en otro momento.
- En la hora del almuerzo, quizás. - O puede pedir otro día libre.
Sí, buena idea.
¡No corráis!
Reunión del claustro. ¿Algo que comentar en el orden del día?
- Pues empiezo yo. - ¡No te vas a librar tan fácilmente!
- Tú y Rasmus. - Vale.
- Somos pareja. No es para tanto. - ¡Es un bombazo!
- Después de tantos, tantísimos hombres... - Gracias, Hjørdis.
Ya hemos hablado bastante del tema.
Vale. Llevamos ya un tiempo juntos y ayer se mudó a mi casa.
Sí, es un gran paso. Y no estoy nerviosa por vivir con alguien.
- Nadie ha preguntado. - Lo estabas pensando.
Dale espacio.
Es importante que se sienta como en casa.
Cuando se mudó Uffe, tuve que quitar mi póster de Las dos torres.
A él solo le gustan las películas independientes.
- Vale. ¿Podemos hablar ya de trabajo? - Sí, por favor.
Las reuniones de padres empiezan esta tarde y necesitamos una estrategia.
- ¿Una estrategia? - Sí, para ganar.
Las reuniones son un punto clave en secundaria.
Son una batalla en la que los padres nos culpan de la estupidez de sus hijos.
Si no planeas una estrategia, estarás batallando con ellos todo el año.
Yo prefiero creer en los debates constructivos.
Estoy deseando ver qué tal te va eso.
Nunca ha habido ningún problema en sus otros colegios,
pero desde que llegó aquí, solo oigo "puta" y "que te den" y mierdas así.
¿Por qué no se quedó Kim en los otros colegios?
¡Porque le expulsaron!
Nos preocupa que Andreas no esté aprendiendo lo suficiente.
Aprendería más si no le dejaras quedarse en casa cuando tiene resaca.
¿Cómo va a ir con resaca al colegio?
En el justificante pone que Tine no vino al colegio porque murió su abuela.
De hecho, está tan muerta que la han enterrado dos veces.
¿Puedo verlo?
- ¡Hola! - ¡Hola!
- Reuniones de padres, segundo asalto. - Sí, segundo asalto.
- ¿Van bien tus debates constructivos? - Sí, los debates son muy...
...constructivos. Tengo clase ahora.
Mads tiene un gran potencial, pero sus ausencias son un grave problema.
No está al mismo nivel que los demás. Tiene aptitudes,
pero se ausenta mucho. Queremos hacer algo al respecto.
¿Qué opinas?
- Prometo poner más de mi parte. - Vale, pero estoy hablando con tu madre.
Sí.
Eso no es una respuesta.
Lo miraremos.
- ¿Lo miraréis? - Sí.
Si necesitáis ayuda de cualquier tipo...
Si hay algo que el colegio pueda hacer, dínoslo.
Todos queremos lo mejor para Mads.
- Podríamos pensar cómo solucionarlo. - Sí, estoy de acuerdo.
Sí. ¿Verdad?
Claro, pensadlo, pero tenemos que hacer algo pronto.
- Esto es inaceptable. ¿Estás de acuerdo? - Claro.
- Vale. - Gracias por vuestro tiempo.
Gracias, Mads.
¿Qué opinas?
Yo creo que ha ido bien.
- ¡Hola! Somos los padres de Line. - ¿Me puedo tomar ya la cerveza?
¡Eh, mi cerveza!
Disculpe, ¿no nos toca a nosotros?
- Sí. - Gracias.
¡Hola, Line! Pasad.
- ¡Hola! Hjørdis. - Klaus.
- Hola. - Hola, Amanda.
Jonas viene enseguida con café o té...
- Nos gustaría empezar ya. - De acuerdo.
- Tenemos mucho de lo que hablar. - Quería tener un debate constructivo...
...sobre la redacción del Primer Ministro Stauning.
Qué buena redacción. ¡Buen trabajo, cariño!
- La ayudamos. Qué tema tan emocionante. - Sí, mucho.
Pero tenía que escribir sobre la Revolución Francesa. ¿No sabían...?
Sí, lo sabíamos.
A Amanda no le gustaba el tema, así que le dijimos que escribiera sobre otra cosa.
Vale.
Me gustaría...
...de manera positiva, decir que eso no estuvo bien.
- He elaborado un plan de estudios. - Nos gustaría hablar sobre eso.
- De acuerdo. - Pensamos que no es muy ambicioso.
- Bueno... - No queremos acusarle de nada.
- ¿Y entonces? - Somos profesores de Historia.
De bachillerato. Sabemos lo difícil que es reunir un buen material de estudio.
- Por eso hemos... Cariño. - Ah, sí.
Hemos visto su plan de estudios y queremos proponerle algunos cambios.
Hemos sugerido otros temas y una bibliografía más relevante.
Hay listas de lectura y otras cosas.
Vale.
Hola, soy Rita, la profesora de Mads. Quería hablar con la madre de Mads.
¿Podrías llamarme para hablar sobre la reunión de hoy al 42 58 29 98?
Tres, dos, uno: adulta.
¡Hola, cariño!
- ¡Rasmus! - Sí.
Un momento.
- ¿Qué pasa? - ¿Qué es esto?
- Es de Vietnam. - Allí debería haberse quedado.
- ¿Aquí, puede ser? - Sí, ahí se ve bien.
Si no te gusta de aquí a una semana, la tiro.
Un mes.
¡Platos de porcelana azul, Rasmus!
Estoy tan seguro de mi masculinidad que puedo tener gustos afeminados.
- ¿O prefieres los tuyos? - Me da igual.
Mientras les pueda echar kétchup, soy feliz.
- ¿Lista? - Sí, adelante.
Ven, vamos al jardín.
¿Puedo?
- Es un poco estrafalaria. - Sí, pero tengo lámparas de diseño.
A lo mejor deberíamos arreglar el jardín también.
- ¿Mi jardín? - Sí, nuestro jardín.
Eso, nuestro jardín.
- Me gusta cómo está mi jardín. - Cariño...
Está hecho un desastre.
Tú sí que eres un desastre.
Creo que ya lo puedes apagar.
Que ya lo puedes apagar.
- ¿Han acabado? - Creo que sí.
- Están enamorados. - Nosotros también.
- Pero no follamos estando ellos aquí. - Pues podríamos hacerlo.
No pienso competir con mi madre y mi director.
Seremos sigilosos.
Ven aquí.
Tengo que ir al baño.
- Perdón. No pasa nada, yo... - Vale.
Perdón.
- Para sonarme los mocos. - Eh... vale.
Mierda, me he encontrado con Jeppe.
Debería hablar con él y explicarle que ahora vivo aquí.
¿No crees que ya se ha dado cuenta?
Quiero decir que hablaré con él para que no se sienta incómodo.
Luego hablo con él. ¡Ven aquí!
- ¡Hjørdis! - ¡Hola!
- ¿Te echo una mano? - De hecho, esto es para ti.
Es un libro de Historia para que le eches un vistazo.
- Pero ¿por qué traes material para clase? - Para que lo uses si te gusta.
- ¿Es por aquí? Solo es una ayuda. - Yo no te he pedido ayuda.
- No, pero podrías sacar provecho. - Gracias, pero voy a seguir mi programa.
Queremos que este colegio y su enseñanza sean lo mejor posible.
Yo también.
Al menos échale un ojo.
De acuerdo. Adiós.
Vale, recordad que la naturaleza suele ser una metáfora de las personas.
¿Qué tipo de recurso es ese?
- No lo sé. - Hola.
¿Sabe dónde está Rita?
- Tengo que ir al servicio. - ¡Hola!
¿Mads?
Quedaos aquí.
- ¿Mamá? - Hola, cariño.
- Ven. - No, tengo que encontrar a Rita.
- Me pidió que la llamara. - Tenemos que irnos.
- ¿Va todo bien? - Estoy buscando a Rita.
- Soy yo. - Es ella.
Yo soy Kirsten.
- La madre de Mads. - ¡Anda!
- Sí. Querías hablar conmigo. - Vamos por aquí. Venid.
Le he dicho que no se olvide de tomarse las pastillas.
Normalmente se acuerda.
Pero desde que nos mudamos...
- ¿Qué le pasa? - Es bipolar.
¿Quién era la mujer que llevaste a la reunión?
¿Mads?
- Una vecina. - ¿Tienes algún otro familiar?
- ¿Y ahora qué? - ¿Qué quieres decir?
- No se lo puedes decir a nadie. - Mads, tengo que hacerlo.
¡Me pondrán bajo custodia!
Te llevarán con una buena familia de acogida.
Yo no quiero eso. Yo...
No puedo pasar por lo mismo otra vez.
- No quiero que me separen de ella. - No puedes responsabilizarte de tu madre.
- Nos cuidamos mutuamente. - Lo entiendo.
Pero soy profesora. Incumpliría la ley si no dijera nada.
¿Tenéis dinero para comer? ¿De qué vivís?
Mi madre tiene una ayuda por incapacidad y yo tengo un trabajo.
No es suficiente.
¡No quiero abandonar a mi madre!
Lo siento.
- ¡Hola! - Zorra.
Gracias.
- Hola. - Hola. Hola, cariño.
- ¿Qué haces? - No sé qué pasa, si es el inductor...
Podríamos comprar una nueva.
- ¿Qué? - ¿No se puede quedar el jardín como está?
No.
¿No te dije que me gustaba el jardín tal como está?
- ¡No se puede dejar así! - ¿Por qué no?
Está hecho una porquería.
- No quiero un jardín burgués. - Un jardín cuidado no es burgués.
- ¿Qué tal un banco blanco y unas peonías? - No...
Y unos unicornios que coman césped mágico y caguen arcoíris.
No he dicho eso, pero tampoco quiero un jardín como el de Pippi Calzaslargas.
- Mejor eso que un jardín de la realeza. - ¡Por el amor de Dios, es un jardín!
¡Jeppe! Vuelve.
Luego hablo con él.
Bueno. Hemos tenido nuestra primera discusión.
Sí.
Eres...
- ...a veces... - Una zorra.
Bueno, a veces eres obstinada.
Yo también quiero sentir que esta es mi casa.
Creo que deberías ceder un poco.
Sí.
A la mierda, arregla el jardín.
- Quiero que estés preparada... - ¡No hables más de sentimientos!
Vamos a echar un polvo. Ven.
¡Ahí está la enamorada!
- ¿Se oyen campanas de boda? - No, cada cosa a su tiempo.
- Te veo contenta. - De hecho, hoy...
...he firmado los papeles del divorcio. Nunca he estado tan feliz.
- ¿Por eso llevas un nuevo peinado? - Pues sí.
Fíjate, estamos aquí hablando como si fuéramos amigas.
- No hay que exagerar. - No. ¿En qué te puedo ayudar?
¿Qué experiencia tienes en poner a niños bajo custodia protegida?
- ¿A quién? - Solo me interesa el tema.
- ¿Te interesa? - Sí.
Haré como que no estás mintiendo. Espero que sepas lo que haces.
- Me parece una buena idea. - Voy a buscar información.
- Para satisfacer tu interés. - Gracias.
¡Has dicho "gracias"! ¡Hoy es una sorpresa tras otra!
¿Qué te pasa?
Es que...
Desde que les dije a los padres de Amanda que voy a seguir mi programa...
...no paran de mandarme correos y llamarme amenazando con ir a los periódicos.
Dicen que quieren hablar, ¡pero no escuchan!
Escúchame.
No podemos ser todos como Rita.
Es fácil entonar un grito de guerra cuando eres general.
- Los demás tendremos que apañárnoslas. - ¿Y cómo lo hacemos?
Cuando ibas al colegio, seguro que había alguna abusona.
Sí.
Anita.
¿Qué hacías para que te dejara en paz?
Te hacías invisible para que no se fijara en ti.
Deberías hacer lo mismo ahora.
Cierra la puerta con llave.
No contestes al teléfono por la noche. Al final se olvidarán de ti.
- ¿Por qué no contestas? - Te toca.
Anoche llamaron a las 23:30. Diles que eso no está bien.
Dirán que no coopero y que se pondrán en contacto con Rasmus.
¡Eso no es cooperación!
- Eso es acoso. ¡Tienes que luchar! - Erik me dijo que pasara desapercibida.
Esa no es la Hjørdis de la que me enamoré.
- ¿Qué haría Aragorn? - Yo no soy tan fuerte como él.
¿Qué haría Frodo, entonces?
- Sí, yo soy más como él. - ¿Él huiría o lucharía?
- Gál rausa Nolhat. - Nolhat.
Soy Hjørdis.
Sí. ¿Os he despertado? Sí, son las cuatro de la mañana.
Pero estoy muy emocionada por acabar el plan de estudios de Amanda.
Con todos los retos del colegio... ¡Oh! Me han colgado.
Voy a llamar otra vez, para que vean mi entusiasmo.
- Gál mahía. - Gracias.
Hola.
Mads y yo estamos bien.
- ¿Ah, sí? - Sí. No necesitamos ayuda.
- Pues no lo parecía. - Fue un error.
Me olvidé de tomarme las pastillas. No volverá a pasar.
No tienes por qué involucrarte más en este asunto, ¿vale?
No, no vale.
Mads tiene que responsabilizarse de una adulta. Eso no está bien.
Hacemos las cosas a nuestra manera.
Mads me ayuda a mí y yo le ayudo a él. Así es como lo hemos hecho siempre.
- No nos presiones con tus normas. - Las normas se ponen por los niños.
Ellos sufren cuando no se cumplen.
Lo único que me importa son las necesidades de Mads.
¡Mads tiene que estar conmigo!
Ya ha perdido a su padre. Si nos separas, no lo va a superar.
Sé que no soy perfecta, pero lo hago lo mejor que puedo.
¡Me estoy esforzando!
- ¿Tienes hijos? - Esa no es la cuestión.
¿Nunca has cometido un error?
He tenido la mala suerte de que tú hayas visto mi error.
Lo siento.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Te pasa algo? - No he dormido muy bien.
- ¿Problemas con Uffe? - Les he ganado la batalla a unos padres.
¿Pero?
Siempre he creído que los problemas se podían solucionar hablando.
Ahora eres más vieja y más sabia. Ven, he traído dulces.
Para celebrar que no veremos a los padres en otros seis meses.
Todavía no has acabado. Tienes reunión esta tarde.
Conmigo y Jonas.
Sobre Jeppe.
Jeppe va bien.
Pero últimamente ha estado un poco distraído.
- ¿Hjørdis? - Estoy de acuerdo.
- Vale. ¿Rita? - Nos ocuparemos de eso.
¿Verdad, Jeppe?
¿Hay alguna razón en especial para que hayas estado tan distraído?
- La locura habitual de los adolescentes. - Puede que haya algo que le moleste.
- ¿En qué piensas? - Es un adolescente.
Cuando no está durmiendo, está pensando en guarradas.
- Bien. Creo que podemos... - Sí, pues ya está.
Creo que me resulta difícil tener a Rasmus en casa.
De acuerdo. Sigue.
- Jeppe, podemos hablar de esto en casa. - Tú no hablas de esto en casa.
- Nunca has dicho que quisieras hablarlo. - No me has preguntado.
No me preguntaste si me parecía bien que se mudara.
- ¿No te lo parece? - Supongo, pero podrías haber preguntado.
Tienes razón.
Pues... lo siento.
Y agradecería que no se paseara por la casa desnudo.
Y si pudierais ser un poco más sigilosos cuando...
Ya sabes. No puedo dormir cuando hacéis tanto ruido.
Está bien que haya salido el tema. Seguro que podemos solucionarlo entre todos.
Se podría acordar, para empezar, que Rasmus...
...vaya vestido por casa.
Y que Rita le pregunte a Jeppe antes de que un hombre se mude, ¿vale?
- ¿Jonas? - Estoy de acuerdo.
Creo que deberíais bajar el volumen por respeto a los demás.
Valoraremos su progreso en la próxima reunión.
- Buena idea. - ¡Bueno! Pues ya podemos...
Sí.
- ¡Hasta luego! - Sí. ¡Adiós!
Lo siento.
¿Todo bien entre nosotros?
Tengo cosas que hacer. Nos vemos en casa.
- ¡Hurra! - Hurra, ¿por qué?
Se ha solucionado hablando. ¡Te lo dije! Gracias.
¡Me alegro de haber ayudado!
¡Rita!
Tengo estos papeles para ti.
Este es el número de nuestro contacto en los Servicios Sociales
por si necesitas a un profesional.
- Puede que sea una buena idea. - Gracias.
- Gracias a ti. - Le echaré un vistazo.
¿Me das uno?
- ¿Tú fumas? - No. ¿Tienes un mechero?
¿Hemos sido muy duros contigo?
Sobreviviré.
Pensaba que tú no eras de tener pareja.
La gente cambia.
¿Qué opinan sobre eso tus tantos, tantísimos hombres?
Seguro que han sabido cómo... desahogarse.
¿Y tú que haces?
Nos vemos.
¡Hola!
- Hola. - Está quedando bien, ¿eh?
- Sí. - Espera, voy a dejar esto.
Mira, he guardado unos dientes de león para ponerlos en la ensalada.
Se ha puesto de moda.
- ¿Me voy a comer mi propio jardín? - ¡Sí!
- Luego hablamos. - ¿Qué vas a hacer?
Voy a desahogarme.
¡Qué emocionante!
Hola.
¿Está tu madre en casa?
- Está durmiendo. - Bien.
Estas son las condiciones.
No diré nada hasta que hagas los exámenes finales.
Ya tendrás 15 años y no te pondrán bajo custodia.
Tendrás una familia de acogida.
Hasta entonces, yo soy tu familia de acogida.
Te traeré la comida todos los días y te haré la colada los fines de semana.
A cambio... Mads, mírame. Esto es importante.
A cambio, irás a clase todos los días.
Harás los deberes y te presentarás a los exámenes.
Y si pasa cualquier cosa aquí en casa, me lo cuentas.
- ¿Entendido? - Sí.
Entonces seguro que todo irá bien.
- Nos vemos en clase. - Nos vemos.
Vaya, al final resulta que sí hay un hada de la cerveza.
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