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Original subtitles

EN EPISODIOS ANTERIORES

Si quieres sobrevivir aquí,

no te asustes de los niños con cara de malos.

El mal no parece el mal. El mal tiene un esbirro y hace sus tareas.

PROFESORA

- Estoy embarazada. - ¿Que estás qué?

Te impondré una vida prototípica con carrito de bebé y casa.

Bitten, para. Escúchame. A mí me gusta esa vida.

HIJO Y NUERA DE RITA

- Sé agradable con Bitten. - No deja de darte órdenes.

Es lo que hace la gente cuando se enamora. Pero tú qué vas a saber.

- La gente piensa que soy un partidazo. - No se me dan bien las relaciones.

DIRECTOR

- ¿Cuándo conociste a Jette? - Hace un año.

- ¿La quieres? - ¿A mi mujer? Claro.

PADRE DE BITTEN

- Nikolaj, prueba la carne. - Soy vegetariano.

- Vaya, ¿como Hitler? - Como muchos amantes de los animales.

HIJO DE RITA Y NOVIO DE JEPPE

Abuela, ¿estás ahí?

¡Abuela!

- Hola, cariño. - Mamá...

- ¿Qué ha pasado? - La abuela ha muerto.

- Fumas mucho. - Sí.

Y como no tengas cuidado te fumo a ti también. ¡Verás como te coja!

Hola. Segundo B, todos a vuestro sitio.

Calmaos.

Silencio.

Janne está en un congreso, así que yo seré la sustituta de Lengua.

- Me llamo Rita. - Hola, Rita.

Hola.

- ¿Sí? Chica de rosa. - Esta semana tocan los cuentos de hadas.

Eso me han dicho. Escribís y representáis vuestros cuentos, ¿no?

- ¿Estáis decorando el teatro? - Sí, nosotros solos.

- ¡Vaya! - Y nos han dejado disfraces.

- ¡Vaya! - Y nos han prestado disfraces.

¿Alguien puede decirme hasta dónde habéis llegado?

Sí, chica de verde.

Yo y Rebeca, y yo y Sille somos princesas,

y luego conocemos a Katy Perry y a Barbie y damos una fiesta muy grande.

- ¿Ese es vuestro cuento de hadas? - No, también conocemos a Justin Bieber.

Vale.

Nosotros tenemos un club de caballeros, y no se permite la entrada de chicas.

Bueno, empecemos por el principio y veamos qué son los cuentos de hadas.

Decidme qué pasa en los cuentos de hadas que conocéis.

La princesa vive feliz para siempre.

Sí, al contrario que la mayoría de profesores.

- ¿Que qué? - ¡Déjalo!

Vale.

LA PRINCESA

- Hola. - Hola.

- ¿Fumas? - Los niños creen que tengo superpoderes.

- Creen que lanzo fuego con las manos. - No.

Me lo pasé genial el otro día.

- En el árbol. - Sí.

Estuvo genial. He pensado mucho en las cosas de las que hablamos.

¿Y qué fue lo que hablamos?

Hablamos de seguir viéndonos.

Ya sabes... Y hacer algo más que...

Así que he estado pensando en... ¿Qué tal si cenamos juntos?

- Cocinaré yo. - ¿Tú cocinas?

Claro que sí. Y voy a cocinar para ti.

¿El viernes?

El viernes no puedo. Tengo que ir a un funeral.

¡No!

- ¿Alguien cercano? - Supongo. Mi madre.

Lo siento.

- Rita, ¿por qué no me lo has dicho? - No sé.

- ¿Fue algo repentino? - No quiero hablar de ello.

Tengo que vigilar a los niños.

- Hola, Rasmus. - Hola.

- ¿Has visto mi fiambrera? - ¿Tu fiambrera? No.

¿Te has fijado en que siguen desapareciendo cosas?

No.

La colchoneta del gimnasio. Un ordenador de un aula.

Platos de Economía Doméstica. Mi fiambrera.

- ¿Ves algún patrón? - Que están desapareciendo cosas.

Exacto y no pienso permitirlo. Quiero recuperar mi fiambrera.

- No voy a parar hasta encontrarla. - Claro.

¿Fiambrera?

Podemos elegir entre terreno tradicional, tumba normal o cementerio en el bosque.

El cementerio en el bosque suena acogedor.

Vale, acogedor no, pero suena bien.

¿Creéis que a mamá se le ha olvidado?

Probablemente.

Ha estado muy rara desde que pasó. Más rara de lo normal.

- Ni siquiera ha llorado. - Vamos a elegir las canciones.

- Salmos. - "El canto a las cosas bellas" o así.

- ¿Por qué tienes tanta prisa? - Que mamá se ocupe de lo demás.

Hola. Perdón por el retraso.

Así que tenemos que ver lo de...

- ¿Hay alguien a quien quieras invitar? - Tía Gitte ya se ha ocupado de eso.

Genial. ¿Entonces ya está?

¿Cuáles eran las flores favoritas de la abuela?

- No lo sé, cielo. - Lirios. Le gustaban los lirios.

¿Por qué no estás triste?

A lo mejor te vendría bien hablarlo.

No necesito hablarlo.

Hace 42 años que la conoces, yo desde hace dos meses y estoy llorando.

¿Estás triste porque se ha ido o porque no estoy triste?

No lo sé.

¿Te apetece una taza de té?

- ¿Con miel? - No, gracias.

Solo quiero estar sola.

Vamos a poner algunas normas para los cuentos de hadas. ¿Alguna idea?

- Tú, Spiderman. - Tiene que haber un héroe.

- ¿Como quién? - Spiderman.

Los cuentos de hadas son de antes de que hubiese televisión.

- Un príncipe. - Un príncipe. Exacto.

Puede ser un caballero o también una princesa.

- ¿Quién más hay en un cuento de hadas? - Alguien malo.

¡Transformers!

- Una bruja. - Una bruja. Sí.

- Un dragón. Un hobbit. - Sí.

Y necesitáis una recompensa. Algo que el héroe quiera.

Vamos a ver.

Tenemos un héroe. Y un enemigo.

Tenemos un salvador.

Y una recompensa.

Y tenemos al que da la recompensa, que podría ser el rey.

El héroe quiere la recompensa y puede obtenerla del rey.

Y el enemigo podría ser el rey.

Tengo una idea mejor. Vamos a inventarnos nuestro propio cuento.

Haced como si estuvierais en el escenario.

- Érase una vez una princesa. - Soy una hermosa princesa.

- Que vivía en un bonito castillo. - Y yo soy un rey.

Tenemos una princesa, tenemos un rey. ¿Qué más necesitamos?

- Necesitamos una reina. - Vale, tú serás la reina.

Yo soy la reina.

La princesa creció en el castillo sin ninguna preocupación.

- Pero no se imaginaba que... - ¿Que qué?

Que el rey...

- ¿Qué? - Quizá no era un rey muy bueno.

- ¿Y qué es lo que era? - Un muy mal padre.

El rey había hechizado a la reina.

La princesa no entendía por qué su madre no la escuchaba.

Quería saber qué le pasaba al rey.

Prestad atención.

Sí.

Supongamos que tienes...

Pasa y siéntate, Hjørdis.

Digamos que has pillado a alguien haciendo algo que crees que es ilegal...

- ¿Sí? - Pero es tu amigo.

- ¿Un amigo? - Sí. Que se llama... Miranda.

- ¿Qué ha visto Miranda? - A un compañero de trabajo robando cosas.

Guarda las cosas en una habitación como si viviese ahí. En el colegio.

- Suena un poco raro. - ¿Debería decírselo a alguien?

- ¿Ese compañero es un hombre? - ¿Quién ha dicho eso?

- Tú. - Yo no siempre escucho a mi amiga.

Hjørdis, dile a Miranda que si sabe de alguna ilegalidad

debe comunicarlo. Aunque algún compañero esté implicado.

- Se lo haré saber. - ¿Hay algo que me quieras decir?

Eso era todo. Gracias por tu tiempo.

Hjørdis.

Rita y tú sois amigas, ¿no?

Yo también tengo un amigo que ha tenido como un lío con ella.

¿Cómo se llama?

Se llama... Elvis.

- Continúa. - Y...

Elvis quiere algo más que un simple lío con Rita.

Él cree que a ella le pasa lo mismo, pero ella es algo complicada.

¿Tienes idea de lo que siente ella?

Dile a Elvis que creo que las cosas por las que está pasando ahora Rita

quizá la estén preparando para conocer al hombre adecuado.

Vale. Se lo haré saber.

A Elvis.

- Hola. - Hola.

- Ha llamado Bitten. - Cuélgalo en el armario, por favor.

- Lillebeth ha fallecido. - ¿Quién?

- Lillebeth. La madre de Rita. - Vaya.

Dije que iríamos al funeral.

- Supongo que debemos ir. ¿Cuándo? - El viernes.

- Vaya. Justo en la Feria de la Cultura. - Es durante el día.

Claro, pero también habrá velatorio.

Tengo entradas para ver el alumbrado de Kim Høgh en Glyptoteket.

- Es un funeral. - Ni siquiera la conozco.

Hace mucho frío aquí.

¿Por dónde íbamos?

La princesa sospecha que al rey le pasa algo.

Y un día mientras el rey dormía la siesta, la princesa descubrió

¡que el rey tenía una larga, negra y peluda cola!

La princesa fue corriendo a contarle a la reina que el rey era un ogro.

¿Y qué hizo la reina?

- La reina llamó mentirosa a la princesa. - ¡No!

Dijo que se lo estaba inventando todo.

- Y luego la reina hechizó a la princesa. - ¡No!

Sí. Para que a partir de ese momento, cualquier cosa que dijera la princesa

cualquier cosa que saliera de su boca, se transformase en...

Ranas.

No digas mentiras sobre el rey. A partir de ahora, todo lo que digas

se convertirá en ranas que saldrán de tu boca.

- Eso es asqueroso. - Vamos a imaginar que yo soy la princesa.

Pero, querida reina, el rey es un...

- ¿Y qué pasó después? - Bueno.

El rey ogro se puso peor. Y la reina supo entonces

que la princesa tenía razón. Pero en vez de ayudarla, huyó.

¿Huyó?

Sí. Se marchó.

No me gusta eso.

La reina abandonó a su propia hija.

¿Va a ayudarla alguien?

- Nadie podía ayudarla. - Dijiste que siempre hay un salvador.

Sí, supongo que sí.

Que alguien me ayude, por favor.

Un grupo de caballeros y soldados vino a pedir la mano de la princesa.

Pero la princesa los asustaba porque cada vez que abría la boca...

Gracias.

Lo siento. Mi madre tiene la culpa.

La princesa perdió toda esperanza. ¿Quién podría quererla?

- Pero un día... - Hola.

¿Estas son tus ranas?

¿Cómo se llamaba el príncipe?

Se... se llamaba Tom.

- ¿El príncipe Tom? - Sí.

¿Y vivieron felices para siempre?

- Adiós. - Adiós. Hasta mañana.

- Adiós. - Adiós, Alfred.

- ¿Qué pasa? - Rasmus me ha contado lo de tu madre.

- Lo siento mucho. - Gracias.

Es bueno llorar, ¿sabes?

Está bien viniendo de ti pero creo que paso. Estoy bien.

Sabes cuánto me ha fascinado siempre la historia de Siria.

Sí.

Siria fue el primer lugar que tuvo plañideras profesionales.

Creían que la pena reprimida viviría dentro de ti

y te convertiría en Bhalak, un demonio que te devora desde dentro.

Llorar es necesario. Si necesitas una plañidera, dímelo.

Te vendría bien hablar con alguien.

Creo que tienes razón.

Lisbeth, estoy bien. Vete a casa.

Hola.

No había nadie en la recepción así que...

¿Pasa algo?

Vaya.

- ¿Qué haces aquí? - No lo sé.

Veamos que tenemos aquí.

Esto servirá.

- Siento lo de tu madre. - Mucha gente lo hace.

Ojalá yo también pudiera sentirlo.

No sirve de nada sentirse mal por no estar triste.

O se está triste o no.

- Todos esperan que esté triste. - Nunca te ha importado la opinión ajena.

- ¿Crees que debería estarlo? - ¿Triste?

- No lo sé. - Tú la llegaste a conocer.

Recuerdo que era superficial e infantil, pero...

"Fue hace mucho tiempo, Rita. Tienes que superarlo".

Si ya sabes lo que voy a decir, ten esta conversación contigo misma.

Bueno, Jette te estará esperando en casa con la cena preparada, ¿no?

- Sí. - Sí.

Sí, pero la llamaré para decirle que trabajaré hasta tarde.

- Hola. - Un momento.

- ¿Tú nunca tienes clase o qué? - No, solo salgo de fiesta.

¿Pasa algo?

Es todo un poco raro.

Mi abuela ha muerto, y a mi madre parece no importarle.

¿Ya no podemos cogernos de la mano?

Sí. Es solo que...

Que aún dejas que las normas sociales dirijan tu vida.

- No, solo estoy siendo cuidadoso. - Pues no lo seas.

Que le den a las normas. Sé tú mismo.

Sí.

Tengo una idea.

Quizá hagamos que la gente nos grite o nos escupa.

Pero estaré justo aquí.

Vamos para allá.

Espera.

Creo que no les importa.

¿Quieres que sea honesto conmigo mismo?

Sí.

No quiero seguir contigo.

Estoy enamorado de otra persona.

Sé que estás robando cosas y beneficiándote del colegio.

Está mal y es ilegal, y tienes que devolverlo todo

o si no tendré que contárselo a Rasmus.

- ¿Ese es mi almuerzo? - Es mi mujer.

Me ha echado de casa y no sé qué hacer.

¿Ese es mi almuerzo?

Por favor, no se lo digas a nadie.

Por favor, no lo hagas. Me despedirán.

- Lasaña de verduras. - Bien.

Está rica, es sana y aguanta varios días si estás solo.

- Nunca antes había estado solo. - Yo llevo sola 33 años.

No está tan mal si te gusta tu propia compañía.

Delantal.

Lavar y trocear.

Lavar y trocear.

Bueno, será mejor que...

Te estoy quitando tiempo con tu familia.

- Debes de estar hecho polvo. - Sabes que me gusta hablar.

Vengo aquí, me bebo todo tu vino y me pongo a hablar de mi difunta madre.

- Ya empiezas otra vez. - ¿Cómo?

A decidir si la gente tiene o no tiene que estar contigo.

Siéntate.

¿No tienes a nadie esperándote en casa?

Hay que pagar a mis hijos para que estén en la misma habitación que yo.

- Me odian. - Te quieren. Y también te odian.

Tienes ese efecto en las personas. Te odian un poco

y luego te quieren un poco más.

- A tu mujer no le pasa eso. - Está celosa.

¿Por qué debería estar celosa?

Está casada contigo.

Pero tú eres Rita.

Y Rita es...

...especial.

Será mejor que conteste.

¿De qué te ríes?

Estoy escribiendo un cuento de hadas con mis alumnos de segundo.

Y me acabo de acordar de una cosa.

¿Va a ser una buena historia?

No lo sé. Aún no tiene un final.

No se corre por los pasillos. Lo sabéis de sobra.

No se corre por los pasillos. Lo sabes de sobra.

- Hola. ¿Rita? - ¿Sí?

¿No tenías que ir a un funeral?

Es tu madre.

Solo alégrate de no tener que buscar a un sustituto, ¿vale?

Vale.

- Tengo que terminar un cuento de hadas. - Vale.

Bien. La princesa encontró a su príncipe y todo fue bien durante un tiempo.

Eres la princesa más hermosa del mundo.

Y tú el mejor príncipe.

Pero un día volvió la reina.

- Mamá, ¿dónde has estado? - Por ahí, realizándome.

¿Qué significa eso?

Es lo que dicen los mayores cuando solo piensan en sí mismos.

Y cuando los mayores hacen eso, sus hijos se enfadan.

Igual que nuestra princesa.

- Márchate, príncipe estúpido. - Pero yo quiero estar contigo.

Eso es lo que tú crees. Vete.

- Pero, princesa... - Pues me voy yo.

Y eso es todo, amigos.

¿Pero por qué el príncipe y la princesa no se casaron?

La princesa pensaba que era mitad ogro, como su padre.

Tenía que encontrar a un príncipe que también fuera mitad ogro.

- ¿Como Shrek? - Exacto.

Mola.

- Hola. Hola, cariño. - Hola, mamá.

- ¿Has visto a Rita? - No.

- Llegará enseguida. - Ricco, ¿sabes algo de mamá?

No sé una mierda.

- Vamos. - Un minuto y voy.

La recuerdo como una madre cariñosa y buena.

Y contigo fue una buena abuela.

¿Todavía no se sabe nada de mamá? Estoy harta de hablar con la tía Gitte.

- ¿Has intentado llamarla al móvil? - No contesta.

- Qué vergüenza, ¿no? - Viene de camino.

Me alegro de que mamá no esté viva para ver esto. Es lo único bueno.

Voy a mirar otra vez.

No lo entiendo.

¿Hicieron las paces la princesa y la reina?

- No. - ¿No se volvieron a ver?

No, no se volvieron a ver.

Eso no es un final de verdad.

No.

Supongo que no.

- ¿Puedes ocuparte de mí clase? - Claro. ¿Por qué?

Tengo que ir al funeral.

Estamos aquí hoy reunidos para despedir a Lillebeth Schmidt Kronborg

madre de Gitte y Rita, y viuda de Knud.

Puede que sea fácil decirlo, pero cuesta creerlo.

Ya no se encuentra entre nosotros. Y un largo...

Lo siento.

Lillebeth Schmidt Kronborg ha fallecido. Puede que sea fácil decirlo

pero cuesta creerlo. Ya no se encuentra entre nosotros.

Empecemos cantando el primer salmo...

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